Códice Xolotl

 

Estudio de uno de los componentes de su escritura: glifos

Diccionario de elementos constitutivos de los glifos

 

Marc Thouvenot

 

Tesis de Doctorado en Ciencias Sociales y Humanidades. Presentado por Marc Thouvenot, bajo la dirección del Sr. J. Soustelle Escuela Superior de Ciencias Sociales, París, 1987.

Este trabajo está dedicado a Joaquín Galarza y a todos los tlacuiloque.

   
 

Agradecimientos

 
1

Conocí a Joaquín Galarza hace doce años en su oficina del Museo del Hombre. Durante nuestros frecuentes encuentros me transmitió la riquísima experiencia que él tenía de la imagen azteca, una que con mucha paciencia había adquirido a lo largo del tiempo. Galarza es, además, mi Director de investigación en el CNRS (Centro Nacional de Investigación Científica Francesa). Desde un principio él intentó, aunque no estoy seguro de que lo haya logrado, provocar en mí un “descentramiento de la mirada occidental”. En todos estos años Joaquín Galarza ha consagrado mucho de su tiempo al Códice Xolotl, tanto en el marco de sus seminarios sobre la escritura o a través de múltiples reuniones. En todos ellos he participado desde 1982, en compañía de Uldarico de Silvestri, Martine Fettweiss y Anne-Marie Wohrer. A Galarza le debo, no solo los conocimientos que me ha transmitido, oralmente o por medio de sus publicaciones, sino también su apoyo moral en toda ocasión. Él me alentó an en momentos de duda sobre este trabajo. Espero que, a cambio, él encuentre aquí asimismo alguna utilidad.

 
2

Agradezco también, y de manera muy particular, al señor Jacques Soustelle, Director de esta Tesis, a cuyos seminarios asistí durante varios años en la Ecole Pratique des Hautes Etudes. Sus cátedras fueron una valiosa introducción al México antiguo. Le agradezco además toda la libertad que me dio en mi trabajo de búsqueda.

   
3

La tercera persona a quien debo mucho es a Jacqueline de Durand-Forest, a quien conocí en el Seminario Soustelle. Durante muchos años encontré en ella a alguien con quien pude hablar de diversos temas relativos a la civilización azteca. Sus clases de náhuatl en el EPHE me fueron muy estimulantes y útiles para este estudio.

   
4

Estas tres personas, cada una a su manera, contribuyeron con este estudio.

   
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Mi agradecimiento también a todos aquellos que de una manera u otra apoyaron mi trabajo:

   
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- A los conservadores de la Biblioteca Nacional quienes siempre me permitieron consultar el Códice Xolotl bajo las mejores condiciones, así como a los de la Biblioteca del museo del Hombre por las publicaciones.

   
7

- A Laurence Bougeard, a Jacqueline de Durand-Forest, a Marc Eisinger, a Martine Fettweis, a Joaquín Galarza, a Jesús F. García-Ruiz, a H. Harvey, a Patrick Lesbre, a A. López-Austin, a H.B. Nicholson, a Jeannette Peterson, a Hans Prem, a Eloïse Quiñones Keber, a Rubén Romero Galván, a Georgette Soustelle, a Jacques Soustelle, a B.J. Williams, a Anne-Marie Wohrer. Todos ellos me dieron a conocer publicaciones útiles para mi trabajo.

   
8

- A Cristoph Himmighoffen por sus traducciones del alemán de algunos textos de K.A. Nowotny y H.J. Prem.

   
9

- A Marc Eisinger, Jean-Pierre Hennequet y a Richard Pailhes, quienes me hicieron descubrir la informática dándome así los medios para escapar de una asfixia segura. Marc Eisinger me estimuló al mostrarme búsquedas sobre el códice Florentino, el que por cierto él computarizó. Jean-Pierre Hennequet, quien con su micro-ordenador me hizo pensar que lo que Marc Eisinger realizaba en sistemas grandes podría realizarse con medios más reducidos. Richard Pailhes, con quien discutía productivamente y quien logó convencerme. Por otro lado, gracias al contacto tan agradable que siempre tuve con empresa Micronim, la computarización se facilitó enormemente.

   
10

- A Jacques Soustelle y a Joaquín Galarza quienes leyeron la primera versión de este estudio y quienes me hicieron algunas observaciones, así como a Christophe de Beauvais quien también tuvo en sus manos una parte.

   
11

- A Babette Ilinski quien, afortunadamente, hizo que numerotara las páginas del catálogo.

   
12

- A Dominique Petit, del Centro de Impresión CTP de Montpellier, quien se encargó de la impresión del texto así como a Jean-Marie y a la Señora Gallardo de “Copies Service” quienes se ocuparon de todas las fotocopias y del engargolado.

   
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- A las editoriales AH y Flammarion que le propusieron al artesano-fotógrafo que yo era, un trabajo durante los cuatro primeros años de este estudio. A los contribuyentes, quienes por conducto del CNRS me solventaron el estudio con una remuneración durante este periodo y, con un salario los seis años consecutivos.

   
14

- A mis padres por recibirme siempre.

   
15

- A la Pastora del Valle, por la suerte de compartir su existencia.

   
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Introducción

   
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El Códice Xolotl es uno de los manuscritos pictográficos Mexicanos conservado por la Biblioteca Nacional de París 1 .

Este abarca casi cuatro siglos de la historia de la ciudad de Texcoco y de las ciudades contiguas como Huexotla, Cohuatepec, Cohuatlichan y Tenochtitlan. Los relatos que contiene este documento empiezan en 1068 y terminan en 1429. Los personajes principales de esta historia son los soberanos que se sucedieron en la cidudad de Texcoco conocidos como: Xolotl, Nopaltzin, Tlotzin, Quinatzin, Techotlalatzin, Ixtlilxochitl y Nezahualcoyotl.

 

 1 El Códice Xolotl forma parte del fondo Mexicano de la Biblioteca Nacional de París. Está conservado en el departamento de manuscritos orientales bajo los números 1-10.

Cf. Catálogo de Manuscritos Mexicanos de la Biblioteca Nacional, París 1899 y el catálogo de Códices Mexicanos de la Biblioteca Nacional de París de J. Galarza, 1974.

19

Esta historia está escrita en imágenes sobre diez láminas. Y a su estudio es al que hemos consagrado diez años. Pero en este ensayo, solo se evocará una fracción de esas imágenes; aquellas que corresponden a los dibujos que tradicionalmente se llaman glifos. Si detenemos nuestra mirada ante cualquiera de las láminas (Tomo: Codificación) podemos observar inmediatamente que los dibujos se dividen en tres tipos: personajes, diferentes tipos de uniones y lo demás, es decir los  glifos.

   
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Los glifos del Códice Xolotl se estudiaron con el objetivo de crear un diccionario a partir de los elementos que lo constituyen así como una gramática. Ambos trabajos permitirán por una parte que se completen las lecturas propuestas en los estudios que éste Códice ha suscitado y por otra parte que se den las bases para leer glifos de otros documentos pictográficos en lengua náhuatl, lengua de los aztecas y de otras poblaciones de la altiplanicie. Por razones de temporalidad y otras relativas al caracter resistente de la materia estudiada, solo la primera parte del objetivo será tratada en el estudio siguiente, la sintaxis de los glifos queda por consiguiente en gran parte por definir.

   
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No se abordará en ningún momento el contenido del Códice, puesto que no fueron las informaciones que encierra este documento las que llamaron nuestra atención sino únicamente la manera como estas informaciones fueron transcritas. Si se escogió este documento para intentar realizar un diccionario de elementos constitutivos de los glifos, no son sin embargo, los temas abordados los que guiaron nuestra elección sino más bien, algunas condiciones que favorecieron tal proyecto:

   
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- Para empezar este Códice es completamente de hechura tradicional.

   
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- También porque lo poseía uno de los soberanos de los descendientes de Texcoco, Fernando de Alva Ixtlilxochitl. Este último escribió la historia de su ciudad enriqueciéndola con citaciones extraídas del Códice Xolotl, que fue una de sus principales fuentes.

   
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- Además se trata de un documento importante a nivel cuantitativo. Lo constituyen más de diez láminas de aproximadamente 40 x 50cm, incluyendo varios millares de elementos dibujados.

   
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- Igualmente el hecho de que las láminas estén conservadas en la Biblioteca Nacional de París hizo posible que se facilitara bastante la indispensable y regular consulta del original.

   
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- A la par, una copia del siglo XVIII se encuentra también en la Biblioteca Nacional. Esta copia aporta algunas informaciones sobre las partes del Códice Xolotl que se encuentran dañadas.

   
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- Y por fin, el hecho que algunos estudios acerca de este Códice hayan sido publicados aunque a pesar de todo el más importante, el de C.Dibble, haya sido considerado como una mera introducción por su autor 2.

 

 2 C. Dibble, 1951, p. 9.

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Por todas estas razones el Códice Xolotl fue escogido como documento para tratar de comprender mejor, siguiendo los pasos de los trabajos de J. Galarza, la escritura azteca y proporcionar un instrumento de trabajo a aquellos que directamente se interesen en este tema o también simplemente a los que utilicen las fuentes originales en sus búsquedas acerca del pasado de la población de lengua náhuatl.

   
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Ya, en algunas líneas precedentes, las palabras  “escribir, leer” y sus sustantivos correspondientes han aparecido y serán regularmente utilizados a lo largo de este texto. No tenemos la intención en este estudio de entablar un debate con el fin de saber si los dibujos del Códice Xolotl constituyen o no una escritura. Aunque para responder a esta hipótesis, queda firmemente claro que para nosotros los dibujos sí constituyen una escritura y es por esta razón que emprendimos este estudio y que nada de lo que resulte hará que cambien nuestras convicciones. Pero tal vez las convicciones no basten para justificar la utilización de una terminología en particular, la de la escritura. En lugar de buscar en numerosas definiciones que existen sobre la escritura y escoger la que mejor nos convenía para justificar el empleo de esas palabras, preferimos enfocar nuestra búsqueda hacia los letrados aztecas del siglo XVI, personajes que tenían no solo el inmenso privilegio de conocer sino también el de practicar las dos escrituras, la pictográfica y la de caracteres latinos, y preguntarles: ¿cuáles son las palabras que utilizarían en su lengua materna para  expresar las palabras “leer, escribir, libro, lectura, escritura” cuando hablan de documentos pictográficos, y cuando evocan documentos escritos en caracteres latinos? El estudio de diccionarios y de textos proporciona una respuesta clara a esta pregunta: las palabras eran idénticas 3. Si los letrados aztecas utilizaban la misma terminología ¿en nombre de qué conocimiento o por qué tendríamos que reaccionar de otra manera?

 

 3 M. Thouvenot, 1986, pp. 57-86.

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La escritura del Códice Xolotl, y de manera más general la escritura azteca, está compuesta de imágenes que se sitúan en un punto de encuentro entre el mundo sensitivo y la lengua náhuatl. Por un lado, éstas imagenes mantienen relaciones con lo real puesto que son figurativas y, por otro lado, con la lengua ya que transcriben valores fónicos cuya mezcla converge en un mundo de significados. El objetivo de este trabajo por una parte consiste en determinar los elementos constitutivos de los glifos y de sus valores fónicos, así como análizar la relación que estas imágenes mantienen con lo real y cómo se van instaurando los significados; por otra parte, consiste también en organizar los resultados obtenidos bajo forma de diccionario.

   
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La idea de crear un diccionario a partir del Códice Xolotl no es nueva. Ya en 1940 C. Dibble había publicado un “Diccionario del Códice Xolotl” 4. El diccionario estaba organizado por orden alfabético a partir de lo que él llama “Valor de composición” incluyendo para cada valor un dibujo del  “jeroglífico”, su “nombre náhuatl”, su “equivalente en español”, un “ejemplo” es decir, la lectura de un glifo y el número de la lámina del Códice de la cual se extrajo la lectura. Este diccionario aproximadamente ciento cuarenta y cinco de los trescientos cuarenta y siete elementos que hemos determinado.

 

 4 C. Dibble, 1940, pp. 114-128.

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Existe otro diccionario titulado “The Identification and Interpretation of Name and Place Glyphs of the Xolotl Codex” publicado recientemente por C. McGowan y P. Van Nice 5. Esta obra, cuya calidad en los dibujos es tal que a veces es muy difícil reconocer los glifos, presenta para cada lectura diferente un glifo, un desglose de la lectura con traducción en inglés y un remitente a las láminas del Códice. De esta forma, el conjunto presenta quinientos cuarenta y nueve glifos por orden alfabético a partir de las lecturas propuestas por C. Dibble en 1951.

 

 5 C. McGowan y P. Van Nice, 1979, pp. 1-110.

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El diccionario que nosotros presentamos se distingue de manera radical de los precedentes dado que toda su organización se fundó en la imagen y no en las palabras. Por su concepción se inscribe en la corriente de los trabajos de J. Galarza quien durante su congreso de Americanistas de París escribió: “Los estudios deben hacerse tomando como base los ‘dibujos’, las ‘imágenes’, siempre en relación con la lengua. Y ahora más que nunca los necesitamos ya que nos damos cuenta de la carencia de catálogos, repertorios y diccionarios glíficos...” 6. Este es el criterio que aplicó en todos sus trabajos y que aquí hallaremos.

 

 6 J. Galarza, 1979, p. 12.

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Desde el punto de vista material este diccionario se compone de cinco tomos, cada uno puede tener uno o varios volúmenes que se titulan:

   
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- Codificación

   
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Catálogo

   
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Texto

   
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Listas

   
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Documentos anexos

   
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El tomo titulado Codificación contiene una reproducción dibujada de todas las láminas del códice así como un sistema de numeración que permite que se le atribuya a cada imagen un código. Es el tomo al que el lector tiene que reportarse cada vez que quiera visualizar el contexto de un glifo.

   
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El Catálogo, núcleo de este trabajo, se compone de cuatro diccionarios de los cuales el primero se titula Gráfico, el segundo Temático Abreviado, el tercero Alfabético y el cuarto Temático General.

   
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El Tomo Texto se compone, además de esta introducción, de tres partes: la primera está dedicada a la presentación del Códice Xolotl, la segunda al método empleado en el análisis de los glifos y la tercera es un comentario acerca del Diccionario Temático General.

   
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 El Tomo Listas presenta, bajo forma de ocho listas, la síntesis de los resultados obtenidos.

   
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El Tomo Documentos Anexos consta de fichas de análisis de los glifos, la paleografía de los textos utilizados en náhuatl, el desglose de varias expresiones encontradas en náhuatl, una tabla de correspondencia entre nuestra codificación y la de C. Dibble y los programas que se concibieron para utilizar los datos en la computadora.

   
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No se jerarquizaron las cinco partes citadas a fin de dejar la posibilidad de que se efectue una doble lectura del estudio. La primera lectura puede ser puntual que es la que correspondería con la vocación del diccionario y la segunda, continua, tarea que desempeñará el Tomo titulado Texto.

   
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Originalmente este trabajo se concibió como una herramienta que está constituida por varias partes a la vez autónomas pero también ligadas. La organización de este trabajo tiene como objetivo permitir a cualquier persona consultar información sobre el Códice Xolotl. Su finalidad es la de un diccionario pero la materia -la imagen- que tiene que estar ordenada, modifica de manera radical la concepción y la clasificación tradicional. Cualquier usuario de un diccionario de lengua francesa por ejemplo, tiene al comienzo una palabra desconocida. Luego, la encuentra fácilmente gracias al orden alfabético de datos accediendo así a las diversas informaciones que se reunieron en el vocablo que se busca. Como aquí se trata de un diccionario de imágenes el procedimiento es menos sencillo.

   
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Para todos los usuarios de este diccionario, el acceso más conveniente se hace mediante el Tomo Catálogo y más particularmente mediante los Diccionarios Gráfico (DG), Temático Abreviado (DTA) o incluso por el Alfabético (DA). Dichos diccionarios son como puertas que corresponden con tres tipos de casos posibles. Cualquier lector que desee acceder a las informaciones que se recaudaron tendría que disponer de uno o de otro de estos datos:

   
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- de una imagen no figurativa

   
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- de una imagen figurativa

   
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- de la designación náhuatl o francesa de la imagen e incluso de su equivalente fónico.

   
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Si la imagen es no-figurativa, recurrirá al Diccionario Gráfico que reúne en algunas páginas los elementos que tan solo por su forma no permite saber inmediatamente de cuál de los ocho temas mayores que se diferenciaron (Hombre, Fauna, Flora, Cosmos, Artefactos, Cifras, Formas y Colores), depende el elemento que se busca. Si el lector dispone de una designación o de un valor fónico en lugar de una imagen, entonces utilizará el Diccionario Alfabético que brinda tres listas ordenadas: la que designa los elementos, la de sus traducciones al francés y la de los valores fónicos. Estos dos diccionarios, Gráfico y Alfabético, le permitirán recaudar una información inicial que constituye la clave temática del elemento.

   
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Esta clave, da acceso a varias áreas en donde se encuentran las informaciones, y principalmente al Diccionario Temático Abreviado, al que, si la imagen es figurativa, el lector puede acceder directamente. Este diccionario es temático puesto que los elementos, con sus variantes, están clasificados según los temas principales: Hombre, Fauna, Flora, Cosmos, Artefactos, Cifras, Formas y Colores. Es Abreviado, en comparación con el Diccionario Temático General, ya que en este, solamente figuran los elementos y sus variantes sin el contexto glífico en el que se inscribe.  Para cada elemento se dispone de una serie de informaciones: sus variantes, su clave temática, su designación con la traducción de las palabras náhuatl y el o los valores fónicos que puede transcribir.

   
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Esta clave temática también permite que se acceda al Diccionario Temático General (DTG) que ofrece un mayor número de gráficos y de interpretaciones. Es temático, lo que significa que el criterio en el que se basa su organización es parecido al del Diccionario Temático Abreviado, y es general, ya que para cada elemento que se ha identificado presenta todos los casos que se encuentran en los glifos del Códice. Frente a cada glifo aparecen una serie de indicaciones: el código del glifo, su lectura, los elementos que lo constituyen,  y las palabras nuevas que se expresan en la lectura.

   
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Esta misma clave temática permite finalmente, leer los comentarios que se consagran a cada uno de los elementos. En esta parte del Tomo Texto, están indicados los tipos de glifos en los que aparecen los elementos, el vínculo que mantienen con lo real, sus rasgos distintivos, la manera como figuran, sus valores fónicos, la justificación de estos así como, una parte de las lecturas propuestas para cada glifo. De ahí que el lector que quiera utilizar algunas de las listas; si no encuentra todos los datos requeridos en las diversas partes del diccionario, entonces, puede remitirse a los documentos anexos en donde consultará, en particular, la ficha analítica de cada glifo.

   
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La clave temática desempeña un papel primordial al pasar de un tomo al otro del diccionario aunque no es la única que asegura esta función, el código de los glifos también desempeña dicho papel. Cada uno de los glifos está efectivamente designado por un código, este código es en particular el que permite situar cualquier glifo en la superficie del códice utilizando el tomo titulado Codificación.

   
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El lector que desee conocer la significación que se le da a términos como elemento, valor fónico, glifo, etc se remitirá a la parte del tomo Texto llamado Método. Por otra parte, dicho tomo permite conocer cuales son los análisis subyacentes a los resultados que se mencionan en los diversos diccionarios, los comentarios y las listas.

   
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Las diferentes partes de este trabajo son independientes y están únicamente vinculadas con puentes constituidos por las claves temáticas y las notas de los glifos para que el lector tenga la posibilidad de escoger entre los niveles de informaciones. El lado autónomo de estas partes hace que ésta herramienta se distinga de un diccionario tradicional. Pero también difiere por el hecho que todos los resultados expuestos -las designaciones de los elementos, lecturas y valores fónicos, etc- son de índole hipotética más o menos acentuada. Mientras que un usuario de un diccionario no duda en ningún momento de las informaciones que obtiene, contrariamente aquí convendría que los lectores dudaran y corrigieran, en caso necesario, los datos que se proponen.

   
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A pesar de la idea preconcebida de hacer de este estudio un diccionario, las diferentes partes del Tomo nombrado Texto, conforman un texto ordenado. Este texto comienza con la presentación material del Códice que evoca su apariencia actual, su origen y la manera como llegó de Texcoco hasta la Biblioteca Nacional de París, así como las reproducciones que se le hicieron. Este texto prosigue con un método explicativo, que indica cuáles fueron las etapas del análisis de los glifos y de los elementos que los constituyen, el medio para conseguir las lecturas y los valores fónicos. Cada una de estas etapas es un medio para justificar las cuantiosas elecciones que tuvieron que hacerse y formular, cuando sea posible, los resultados globales y las consideraciones generales. Esta explicación termina con breves indicaciones acerca de la manera cómo los datos, recaudados durante el análisis, se computarizaron.

   
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La tercera parte del tomo Texto está dedicada a los comentarios que se hicieron para cada uno de los trescientos cuarenta y siete elementos determinados. El orden de los elementos prosigue evidentemente al del Diccionario Temático General al que está vinculado, el Diccionario y sus comentarios fueron concebidos para ser leídos de manera paralela. Estos últimos proporciona de manera sistemática, indicaciones acerca de la designación del elemento, su uso en el Códice, es decir, los diferentes tipos de glifos en los que se pueden encontrar, una descripción del elemento y de sus eventuales variantes que tienden a evidenciar los rasgos distintivos así como una puesta en perspectiva con lo real que permite comprender mejor la elección de estos rasgos distintivos, el tipo de figuración y el tipo de referente. Todas estas informaciones, junto con las lecturas que se proponen para todos los glifos en los que aparece un elemento, permiten, por consiguiente, indicar el o los valores fónicos que el elemento es capaz de transcribir. Luego, cada valor es analizado, valorizando las particularidades gráficas que le dieron origen, su lugar en las expresiones y los problemas causados por el sentido de la lectura. Estos comentarios tratan que sea más perceptible no solo lo que creemos saber de los elementos constitutivos de los glifos, sino también, todo lo que ignoramos. Este proceder es válido en todo este estudio, pero en esta parte pusimos intencionalmente de relieve los hechos que escapan de nuestra comprensión, deseando que algún día puedan aclararse.

   
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Una síntesis de los principales puntos desarrollados en estos comentarios se expone bajo forma de listas: Lista de glifos, de lectura, de elementos, de valores fónicos, de palabras nuevas, de elementos expresados con personajes, de valores no comunicados y una lista de colores. Dichas listas representan todos los puntos de vista de los datos que pudieron reunirse, puntos de vista que necesitarían ser desarrollados mucho más y de los cuales solo se encontrará un esbozo en la parte de método.

   
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Esperamos que este diccionario sea útil.

   
 

Descripción del Códice

   
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Antes de entrar plenamente en el desglose del Códice y al análisis de uno de sus componentes, que son los glifos, es conveniente hacer una presentación material del conjunto.

   
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Precisamente, el Códice Xolotl está constituido por diez láminas y  tres fragmentos. Todas estas partes están hechas de papel que sirve de soporte para los esquemas y de colores a los que se le añadieron comentarios, sellos y etiquetas.

   
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X.010.
X.020.
   
69
X.030.
X.040.
   
72
X.050.
X.060.
   
75
X.070.
X.080.
   
78
X.090.
X.100.
   
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X.011.
X.012.
X.013.
   
 

El papel

   
                 

Los análisis que se efectuaron recientemente en veintidós códices Mexicanos de la Biblioteca Nacional, como en el Xolotl, confirman que el soporte está hecho de un papel fabricado a partir de fibras de Moráceas, familia de las moreras y de las higueras. “Todas las muestras de las fibras sacadas de los papeles de corteza, cualquiera que sea el aspecto del soporte fino o grueso, claro o coloreado, suave o áspero, presentaron tener características de las Moráceas... Como las fibras tienen un aspecto morfológico similar, no pudimos determinar de qué tipo de especie de Moráceas se trataba” 7. En cualquiera de los casos se trata de un papel de corteza molido 8 comúnmente llamado papel de amatl. Este presenta una superficie un poco áspera y las fibras son bastante visibles. No parece ser que la superficie del papel de color café claro haya sido barnizada.

 

 7 F. Leclerc, 1984, p. 84, 14, 39.

 8 Quizás pudiéramos decir que el papel del Códice Xolotl se fabricó a partir de fibras de un amacuahuitl: “árbol del papel”, si suponemos que ese término designa una familia de árboles, que a groso modo correspondería al Ficus y tal vez a las Moráceas. J. de Durand Forest en su estudio del Códice Borbonicus acerca del papel pone a disposición una síntesis de informaciones históricas sobre este tema.

 

Las Dimensiones

   
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El conjunto de láminas tiene dimensiones muy parecidas. Las dimensiones máximas de anchura son de 49 y 47.5 cm y de altura de 41 y 41.7 cm. Sólo los fragmentos tienen una anchura que es inferior a la norma 9. Mientras que cada lámina representa una unidad gráfica, las dos últimas forman un conjunto que tienen una parte suplementaria que está separada por dos líneas pequeñas, en la parte de la derecha. Este conjunto mide 96 cm de ancho por 48 de alto.

 

 9 El fragmento X.011 (o 1.A) mide solo 20 cm de ancho por 42 cm de alto, el X.012 (o 1.B) 28 cm de ancho por 41,5 cm y el X.013 (o 1.C) 22 cm de ancho por solo 13 cm de alto.

 

Presentación

   
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Las láminas del Códice se presentan de dos maneras; algunas son independientes y tienen una sola parte que está cubierta de dibujos mientras que otras las emplearon al derecho y al revés constituyendo páginas que están ensambladas con una costura hecha en su lado más corto. Como lo ha advertido C. Dibble cada página encuadernada está formada por la unión de dos láminas 10. El Códice está encuadernado desde la cuarta hasta la décima lámina, las tres primeras láminas y los fragmentos son independientes. Pero no siempre ha sido así ya que hubo una época en la que los fragmentos se encontraban entre pegados al recto de la primera lámina. Este hecho es visible gracias a los rastros de pintura que subsisten en la parte posterior de esta lámina y que se corresponden con los fragmentos 11.

 

 10 C. Dibble, 1948, pp. 377-378.

 11 El fragmento X.011 había sido pegado en la parte izquierda de la primera lámina (X.010) mientras que X.012 se encontraba en la parte de la derecha. El emplazamiento de X.013 no se pudo determinar.

 

Estado

   
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El Códice en su conjunto se encuentra en buen estado. Las partes que más sufrieron fueron los contornos de las láminas así como una banda central vertical, probablemente debido a que se conservó doblado en alguna época. Unas partes fueron dañadas muy recientemente y esto se puede demostrar al comparar la parte superior derecha de la quinta lámina con las fotos que se publicaron en el Atlas de Boban 12.

 

 12 E. Boban, 1891, Atlas pl. 5 y también C. Dibble,1980, v.2, Pl. V.o Los clichés en negro y blanco son idénticos a los de la edición de Boban mientras que los de color son recientes.

 

Conservación

   
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Las tres primeras láminas así como los fragmentos están actualmente conservados bajo rhodoïd mientras que los otros, los que están encuadernados, se encuentran en una carpeta. La parte posterior de la segunda y de la tercera lámina no son visibles ya que fueron pegadas sobre dos hojas, una gris y otra blanca 13. El conjunto forma parte de los documentos de la Reserva de Manuscritos Orientales de la Biblioteca Nacional de París, bajo el código 1-10.

 

 13 La hoja blanca de la lámina X.030 se trata de hecho de un programa de espectáculo que fue recuperada.

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Estas láminas sirven de soporte a grafismos, colores, anotaciones, firmas, sellos y etiquetas.

   
 

Grafismos

   
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Todas las líneas están trazadas con una tinta, de la que no conocemos su composición, de un negro muy denso, cuya apariencia se asemeja a la tinta china. Estas líneas se elaboraron para trazar marcos, personajes, glifos o incluso lazos.

   
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 Alrededor de las láminas, cuyos extremos no están muy dañados, se distinguen líneas finas rectas que forman un cuadro al interior en donde se asientan los dibujos, algunos de estos pueden estar adosados. Aunque normalmente este cuadro es más fino en la segunda lámina, forma un verdadero marco porque la línea está duplicada al exterior por otra linea de 3 mm de grueso 14.

 

 14 Podríamos preguntarnos si esta línea gruesa del exterior del marco ha sido añadida. Por uno lado este marco existe solo en esta lámina, que en algún momento dado se separó del resto del Códice y, por otro lado, la copia de Santiago de Chile no posee esta línea.

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Al interior de este límite, en todas las láminas se dibujaron personajes, glifos y lazos. Los personajes y los glifos están colocados en la superficie de cada lámina de manera que forman grupos de los cuales algunos están unidos entre ellos por medio de lazos gráficos o plásticos determinando de este modo toda una red de relaciones y creando de tal forma relatos 15.

 

 15 J. Galarza, 1972, p. 84.

 

Colores

   
100

Las formas que crean los personajes y los glifos funcionan como receptáculo de color, sin embargo, no están presentes en todas las láminas. Sólo las dos primeras laminas así como los fragmentos son totalmente de colores, básicamente con diez colores (infra). La tercera, cuarta, novena y décima lámina están coloreadas muy parcialmente mientras que de la quinta a la octava no hay ni una huella de color. Como no se realizó un análisis profundo, no se conoce la naturaleza de los colorantes.

   
 

Anotaciones

   
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Los grafismos y los colores son los dos elementos del documento original. Al lado de algunos de los glifos se añadieron anotaciones, de una o aparentemente varias manos desconocidas, tal vez en el siglo XVI. Estas anotaciones en náhuatl son por lo general muy breves, sin embargo, en las dos primeras láminas aparece algo más de texto. Detrás de la última lámina es el único lugar donde hay una frase que no se asocia con ningún dibujo 16.

 

 16 Esta frase desafortunadamente no está en parte esclarecida y está borrada al principio: ixhua... inachcocol.. Ixtlilxochitzin... yhiniachcocol..Chichimeca Xolotl ihuan Nopaltzin: “...... Ixtlilxochitzin... Los Chichimecas de Xolotl y Nopaltzin”. A la frase la preceden algunas palabras casi completamente borradas de las que solo se distinguen: mic...... y acan......

 

Firmas

   
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Por otra parte tiene firmas de los diferentes coleccionadores que en algún momento dado tuvieron este Códice en su poseción: detrás del segundo fragmento se encuentra la firma de J.M.A. Aubin hecha en México en 1832 que fue tachada y remplazada por la de E. Eug. Goupil, París, 1889. Atrás de la segunda lámina, aquella de J.F. Waldeck y de E. Eug. Goupil. Se pueden observar las mismas firmas en la parte trasera de la tercera lámina. En la parte posterior de la última lámina E. Goupil escribió “Appartenant à E. Eug. Goupil, París 1889” (Perteneciente a E. Eug. Goupil, París 1889) y puso su firma.

   
105

Además de estas firmas se encuentran algunos datos manuscritos que hacen referencia a la integración del Códice en una vasta colección o, constituye un remitente a otros documentos. Se encuentra indicado detrás del primer fragmento: “1er Volumen f. 95”, “1er Volumen f. 98 a 111” a espaldas de la segunda lámina, “1er Volumen f. 114 a 124” a espaldas de la tercera y en la parte de enfrente de la última “1er Volumen f. 198 a 204”.

   
 

Sellos y etiquetas

   
107

A partir del momento en que se incorpora el Códice al fondo de manuscritos Mexicanos de la Biblioteca Nacional, de manera más o menos regular cada una de las láminas fueron selladas varias veces. Uno de los sellos menciona el nombre de los dos coleccionadores precedentes, A. Aubin y E. Goupil, así como el número de lámina en cifras árabes. Otro de los sellos tiene marcado “Bibliothèque Nacionale République Française” (Biblioteca Nacional de la República Francesa), y por último otro de los sellos, es una viñeta de derecho que esta sin rellenar. El conjunto se completa con etiquetas redondas en las que se inscribió en cifras árabes los números de las láminas. A todas estas añadiduras que alteran el aspecto de las láminas hay que añadir también que la segunda y la tercera lámina llevan, marcado con hierro, el nombre de Waldeck.

   
108

Varios nombres de coleccionadores ya han sido mencionados y esto deja suponer que el Códice Xolotl pasó por múltiples manos antes de encontrarse en la Biblioteca Nacional de París. No queriendo hacer un registro histórico completo de las tribulaciones de este documento es sin embargo necesario señalar los momentos más importantes aprovechando, particularmente, la presentación que hizo C. Dibble 17.

 

 17 C. Dibble, 1980, pp. 11-14.

 

Peregrinaciones del Códice

   
110

Dos grandes periodos pueden distinguirse en los desplazamientos del Códice: aquel que empieza desde el momento de su creación hasta que llega a manos de Alva Ixtlilxochitl, luego el periodo que separa a este primer poseedor conocido de la Biblioteca Nacional. El primer periodo está lleno de incertidumbres, el segundo incluye ya un poco menos.

   
111

El Códice fue redactado en un momento y en un lugar dado antes de pasar de mano en mano.

   
 

Origen

   
113

Hablar del origen del Códice conlleva a evocar la fecha y el lugar de su redacción: si es difícil pronunciarse sobre este tema por lo menos es posible fijar límites lógicos. El Códice no puede ser anterior a la última fecha mencionada por el documento, es decir, 1429, y no puede ser posterior al momento cuando Alva Ixtlilxochitl comenzó a redactar sus diversos escritos, es decir, según el estudio de O'Gorman, 1608 18. Ciento ochenta años separan estas dos fechas, además, aproximadamente a la mitad de este periodo se sitúa la conquista española. ¿Se le podría asignar una fecha precisa a la escritura del Códice dentro de este lapso de tiempo?

 

 18 A. Ixtlilxochitl, E. O'Gorman, p. 229.

114

Según el primer poseedor conocido del Códice, este fue redactado durante la época que correspondería con el final de los relatos. Alva Ixtlilxochitl atribuye en efecto su paternidad a dos personajes que figuran en la última lámina del Códice 19, por otro lado, cuando este autor se refiere a este documento emplea muy seguido la expresión “original y antigua historia” 20. El hecho que los autores se encuentren entremezclados a eventos datados en 1429 no significa necesariamente que ellos hayan redactado el Códice durante esta misma época. Muy bien podían haber sido jóvenes cuando actuaban en la historia y haberlo escrito únicamente durante su vejez. Si se toman en cuenta las indicaciones de Alva Ixtlilxochitl esto nos da un periodo aproximado que va de 1429 a alrededor de 1480.

 

 19 A. Ixtlilxochitl, 1977, p. 76: “la Historia general del imperio de los Chichimecas” cuyos autores se decían el uno Cemilhuitzin y el otro Quauhquechol”.

 20 A. Ixtlilxochitl, 1975, p. 371.

115

Para C. Dibble “Es lógico pensar que el Códice fue pintado a mediados del siglo dieciséis; puesto que conserva un estilo muy semejante al Mapa Quinatzin y al Mapa Tlotzin. A excepción de las características europeas ya mencionadas, el Códice conserva admirablemente el estilo del arte indígena de la región de Texcoco” 21. Este autor considera una hipótesis complementaria, después de W. Lehmann: el Códice Xolotl podría ser una copia de un documento más antiguo que debía haber sido redactado, como lo indica Alva Ixtlilxochitl, durante la época de Nezahualcoyotl 22. El único argumento hecho por C. Dibble para darle al Códice una fecha posterior a la conquista es de tipo estilístico: “Se nota la influencia europea en la manera de representar el sol y la bandera, y se ve también cómo las estrellas y los árboles muestran esa misma influencia” 23. Nada en el análisis de los cuatro elementos mencionados (tonatiuh: “sol”, pantli: “bandera”, citlalin: “estrella” y cuahuitl(01): “árbol” (infra) nos parece que justifique tal afirmación. Por otro lado para que tal argumento sea aceptado habría que explicar la razón por la cual solo el 1% de los elementos había conocido una influencia externa a la tradición autóctona e indicar de qué tipo de protección tan misteriosa beneficiaron los otros. 

 

 21 C. Dibble, 1951, p. 12.

 22 Ibíd. pp. 11-12.

 23 Ibíd. p. 11.

116

A partir del momento en que no compartimos la idea de C. Dibble, y que pensamos que nada en el documento nos puede ayudar a establecer su fecha de elaboración, solo nos quedan tres soluciones:

   
117

- renunciar a datar el Códice. Es un poco lo que hace D. Robertson cuando después de haber estudiado desde un punto de vista estilístico no solamente el Códice Xolotl sino también otros dos documentos pictográficos de “la escuela de Texcoco”, el Mapa Quinatzin y el Mapa Tlotzin. Para él la fecha del Xolotl es desconocida, únicamente piensa que su elaboración es anterior a la de los dos Mapas, que ubica entre 1542-1546 24.

 

 24 D. Robertson, 1954.

118

- adoptar el punto de vista de Alva Ixtlilxochitl y decir que fue escrito hacia la mitad del siglo XV.

   
119

- dividir el problema adoptando la hipótesis de W. Lehmann. Es decir, considerar el Códice como una copia de un original desconocido. La falta de homogeneidad del Códice, en relación con los colores, algunas láminas tienen colores, otras un poco o casi nada, y el hecho de que algunas páginas estén encuadernadas, son los únicos argumentos que pueden hacernos creer que en este caso se trataría de una copia inacabada de un original. Pero el problema se complica aún más ya que entonces tendríamos que suponer que un “original” siempre tiene que ser homogéneo y contar con todos los colores además que los códices nunca eran encuadernados. Probar estas dos afirmaciones no nos parece algo posible.  Por otro lado, tenerlo por una copia no nos indica nada ya que durante la fecha de su realización como lo indica J. Galarza “originales y copias existían antes como después de [la conquista].” 25

 

 25 J. Galarza y R. Maldonado Roja, 1986, p. 52.

120

Frente a la imposibilidad de resolver la doble interrogante de la fecha de realización y de la naturaleza del Códice consideramos, tomando en cuenta el punto de vista de Alva Ixtlilxochitl, que el códice data más o menos directamente, según se trate de un original o de una copia del siglo XV o del siglo XVI, del siglo XV como lo dijo su primer dueño conocido.

   
121

A decir verdad, la pregunta sobre la datación, con respecto al objetivo fijado en este trabajo, tiene poca importancia. Supongamos que el documento utilizado por Alva Ixtlilxochitl, y hoy día por nosotros, fue concebido a principios del siglo XVII. La única interrogante que surge es la de saber si el ejemplar que se conoce, es fiel, es decir si se trata de una concepción plenamente tradicional. Nada en el análisis de los glifos nos permite pensar lo contrario y además Alva Ixtlilxochitl no disimula la confianza que le inspira este documento.

   
122

En lo que concierne al lugar de redacción del códice todo nos hace pensar que se trata de Texcoco y que su primer lugar de conservación eran los archivos Reales de esta ciudad. Tres razones nos incitan a creer en esto:

   
123

- la primera es que el tema evocado se centra alrededor de Texcoco y de la descendencia de sus soberanos.

   
124

- la segunda razón es que el primer dueño privado conocido del documento, Alva Ixtlilxochitl, era descendiente de Nezahualcoyotl. Su tatarabuelo, Fernando Cortés Ixtlilxochitl, él mismo era hijo de Nezahualpilli, y nieto de Nezahualcoyotl 26.

 

 26   O'Gorman en Alva Ixtlilxochitl, 1975, pp. 9-10.

125

- y por fin porque Alva Ixtlilxochitl, sin designar sin embargo expresamente este documento, indica que: “en la ciudad de Tetzcuco estaban los archivos reales.... y de lo que escapó de los incendios y calamidades referidas, que guardaron mis mayores, vino a mis manos, de donde he sacado y traducido la historia que prometo..” 27.

 

 27 Alva Ixtlilxochitl, 1975, p. 527.

126

H.B Nicholson ha formulado una hipótesis según la cual el códice hubiera sido creado en, o por un tlacuilo de, Cohuatlichan, según una citación de Torquemada 28 quien evoca dos documentos pictográficos, uno de Cohuatlichan y otro de Texcoco. Se desechó esta posibilidad porque Alva Ixtlilxochitl, quien cita sus fuentes, nunca mencionó ni documentos escritos ni mucho menos contactos que hubiera podido tener con personajes de esta ciudad 29.

 

 28 H.B. Nicholson, 1972, pp. 163-64 y  Torquemada, 1969, I,126.

 29 Alva Ixtlilxochitl, 1975, pp. 285-86.

 

Del siglo  XVII al siglo XX

   
128

El Códice Xolotl hizo su primera aparición indirecta en los escritos de Ixtlilxochitl. Ciertamente no habla del Códice utilizando esta denominación moderna pero empleando varias expresiones que nos dan a pensar plenamente que hacen referencia a este documento pictográfico. Suponemos que Alva Ixtlilxochitl mantuvo en su posesión el códice hasta su muerte en 1650. Fue su hijo Juan de Alva Cortés quien lo heredó y quien a su muerte él mismo lo legó a Don Carlos de Sigüenza y Góngora. Ciertamente no se duda de esta transmisión si se toma en cuenta lo que dice un autor del siglo XVIII, Eguiara y Eguren: “Carolus (de Siguenza) logró costándole mucho y con bastantes esfuerzos reunir varios volúmenes de diferentes documentos de este tipo. El más valioso de todos aquellos que provenían de una donación poco conocida y hecha por D. Joannis de Alva (Ixtlilxochitl) indio de buena educación descendiente de la familia real de Tezcuco que había heredado de sus ancestros y que conociendo su valor lo había guardado preciadamente. Dada las estrechas relaciones que lo unían a nuestro (Sigüenza), quiso que éste último se convirtiera en su ejecutor testamentario y al mismo tiempo lo hizo heredero de sus célebres pliegos y de sus libros de predilección” 30. Sigüenza muere en 1700 y como lo indica J. de Durand-Forest “Legó toda su Biblioteca y su colección de manuscritos a la Biblioteca del Colegio Jesuita San Pablo y San Pedro de México” 31. De ahí, el códice pasó a manos del “chevalier Lorenzo Boturini Benaduci..”. Quien, como lo dijo J. Soustelle “llegó a México en 1736... dotado de una intensa curiosidad y de un dinamismo sin igual, Boturini se enamoró de México y de su pasado; en siete años, logró reunir una colección magnífica de documentos auténticos..” 32. No sabemos con precisión cómo el códice pasa de su dueño precedente a Boturini, pero en la descripción que este último nos da, no cabe duda de que realmente formaba parte de su colección 33. Después de los sinsabores por los que pasó Boturini, ya que en 1743 fue arrestado y sus bienes fueron confiscados, el Códice pasa de una institución a otra y entretanto iba diminuyendo un poco de extensión 34.

 

 30 Eguiara y Eguren: “Bibliotheca Mexicana, Tomus Primus, Mexiccii, 1755, fol. 471-472, citadela par E. Mengin “Corpus Codicum Americanorum”, Vol III, 1949, p. 16.

 31 J. de Durand-Forest, 1976, p. 9.

 32 J. Soustelle, 1968, p. 40.

 33 Este texto fue citado E. Boban, 1891: “Historia Chichimeca Original: un mapa de exquisito primor en papel indiano, como de marca mayor, donde se vén, con figuras y caracteres, historiados los principios de el Imperio Chichimeco, desde Xolotl, hasta Nezahualcoyotl después que recuperó el Imperio del poder del Tirano Maxtlaton. Tiene 6 fojas y 10 paginas útiles en uno todo pintadas, cuyas dos primeras llevan insertos unos renglones en lengua nahuatl casi borrados de la antigüedad. Tuvo este mapa en Liberia (sic) el mencionado don Fernando Ixtlilxochitl, y le sirvió para escribir la historia del mismo imperio, como consta de testimonio”.

 34 Según R. García Granados, en el Prefacio que consagró en la obra de C. Dibble, en 1951, de la colección de Boturini el Códice Xolotl había pasado entre las manos de Don Mariano Fernández de Echeverría y Veytia, pero como él mismo lo anota, así como C. Dibble (p. 13), este último no parece haberlo utilizado. Es entonces muy probable que Veytia no sea un eslabón de esta cadena que va de Alva Ixtlilxochitl a la Biblioteca Nacional de París.

129

Cuando se hicieron seis inventarios sucesivos de la colección -en 1743, en 1746, en 1791, en 1804, en 1823 y en 1917-1918 35 - el Códice Xolotl fue mencionado únicamente en los dos primeros, luego se perdió su huella. Sin embargo, aparece de nuevo indirectamente entre 1771 y 1788, época en la que, según J. B. Glass, León y Gama se elaboró una copia. En la parte posterior de la primera lámina de esta copia, se indica que el Códice se encontraba en aquel entonces en la “R(eal) Universidad con el numero 3”. El hecho de que la segunda y la tercera lámina no estén en esta copia, indica que entretanto estas últimas fueron separadas del conjunto. Hubo que esperar el año 1831, fecha en la que, y siempre según J.B. Glass, Jean Frédéric Maximilien de Waldeck las adquirió en México 36, para verlas surgir de nuevo. El resto del Códice no fue localizado en el momento en que Léon y Gama hizo una copia sino hasta que “Joseph Marie Alexis Aubin, director de la Sección de Ciencias de la “Ecole Normale Supérieure” de París... encargada en 1830 de una misión científica en México.... emprendió la tarea de reunir los documentos originales, particularmente los de la colección semi dispersados de Boturini” 37. Según E. Boban, A. Aubin habría comprado el Códice Xolotl junto con una serie de documentos pertenecientes a la colección Boturini, “en el convento de San Francisco de México” 38. En 1840 este coleccionador regresó a Francia disimulando los documentos al pasar por la aduana 39, y “en París, M. Aubin supo que M. de Waldeck poseía también varios manuscritos Mexicanos. Fue a verlo y tuvo la suerte de poder comprar los dos pliegues que Faltaban...” 40. Durante esta época fue entonces cuando el Códice se completó de nuevo. El final de este peregrinaje lo cuenta J. de Durand-Forest: “En 1889, como a los dos años de su muerte, Aubin, arruinado, tuvo que vender su colección a Eugène Goupil, quien luego le encargó a Ernest Boban que elaborara el Catálogo. A la muerte de Goupil, su viuda hizo donación de la colección a la Biblioteca Nacional de París, en Junio de 1898”.

 

 35 J.B. Glass, 1975, p. 482.

 36 J.B. Glass, 1975, p. 463.

 37 J. de Durand-Forest, 1976, p. 11.

 38 E. Boban, 1891, p. 44.

 39 Ibíd. p. 14.

 40 E. Boban, 1891, p. 103.

 

Orden original de las láminas

   
131

La presentación del Códice Xolotl anteriormente hecha corresponde con su estado actual pero discrepa con la disposición de las láminas en el pasado.

   
132

C. Dibble ha estudiado muy en particular esta cuestión y ha indicado que la segunda y la tercera lámina actualmente se encuentran separadas y superpuestas en un papel grueso, después que las retiraron del conjunto, son las dos caras de una misma página. Por otro lado, ha supuesto que los fragmentos, actualmente independientes y originalmente pegados detrás de la primera lámina, serían los pedazos restantes de dos caras de otra página. Y partiendo de esta suposición, él propone el orden siguiente:

   
133

Página 1: Lámina 1 (X.010) con un lado sin dibujos servía de carátula.

   
134

Página 2: Fragmento 1A (X.011) y fragmento 1B (X.012) de dos

   
135

Página 3: Lámina 2 (X.020) recto y Lámina 3 (X.030) reverso.

   
136

Página 4: Lámina 4 (X.040) recto y lámina 5 (X.050) reverso.

   
137

Página 5: Lámina 6 (X.060) recto y lámina 7 (X.070) reverso.

   
138

Página 6: Lámina 8 (X.080) recto y lámina 9 (X.090) reverso.

   
139

Página 7: Lámina 10 (X.100 + X.101) recto, el reverso sin pinturas servía de cubierta 41.

 

 41 C. Dibble, 1948, p. 379.

140

Con esta reconstrucción del orden de las páginas y de las láminas C. Dibble considera, sin duda alguna, que el Códice Xolotl forma un conjunto homogéneo. Nosotros no compartimos este punto de vista porque los fragmentos, que según C. Dibble deberían formar parte de la segunda página, forman parte, según parece, de otro documento. La habilidad de dibujantes-escribanos y el convencionalismo eran tales que es extremadamente difícil decir si todas las láminas del Códice fueron la obra de un solo tlacuilo. En todo caso, para todas las láminas completas nada nos permite suponer lo contrario. Sin embargo, en lo que concierne a los fragmentos no ocurre lo mismo. La diferencia más evidente corresponde a los colores, a los glifos y a todos los personajes. Mientras que en la primera lámina (X.010) y en la segunda (X.020) todos los personajes masculinos son arisnegros y todas las mujeres son morenas, en los dos fragmentos esta disposición de los colores se ha invertido. Por otro lado, dos variantes gráficas aparecen solamente en los fragmentos: una de estas atañe a un elemento tecpatl: “pedernal” que está representado con un mango, siendo que el cuchillo de obsidiana nunca tiene mango en todos los otros glifos del mismo tipo en otras láminas; la otra variante concierne a un elemento chalchihuitl: “jade” figura según una disposición cuatripartita, disposición que no existe en ninguna otra parte en este Códice 42 (infra). 

 

 42 M. Thouvenot, 1979, p. 15.

141

Después de haber hecho ambas observaciones, se consideró que los fragmentos forman parte de otro códice que fue escrito por otro tlacuilo diferente al (o a los) responsable(s) de todo el resto del Códice Xolotl. Estos fragmentos seguramente debieron haber sido recobrados durante la época de Alva Ixtlilxochitl para servir de cubierta de la primera lámina del códice, ya que al haber buscado en las citas, pudimos percatarnos que este autor no los conocía 43. El orden original de las láminas que son visibles sería pues:

 

 43 Los fragmentos se quedaron en todo caso pegados hasta la época en la que Boban estudió el Códice y a este efecto dijo: “El frotamiento, el desgaste de los bordes que provocó que se despegaran un poco los dos pliegues que se encontraban pegados el uno contra el otro, haciendo que se separan un poco en el ángulo superior derecho, hizo que nos diéramos cuenta que la segunda lámina había sido pintada en la parte interior: el pintor cronista, que sin duda no estaba contento con su trabajo, la transformó en una cubierta. La parte sobre la que se encontraba la escritura figurativa la untaron de pegamento y la adhirieron al recto del cuadro N.1; dicha protección hizo que se resguardara una parte de las figuras, y los colores son tan vivos como si los acabaran de poner”. E. Boban, 1891, I, p. 95.

142

Página 1: recto: cobertura / reverso lámina 1 (X.010)

   
143

Página 2: recto: lámina 2 (X.020) / reverso lámina 3 (X.030)

   
144

Página 3: recto: lámina 4 (X.040) / reverso lámina 5 (X.050)

   
145

Página 4: recto: lámina 6 (X.060) / reverso lámina 7 (X.070)

   
146

Página 5: recto: lámina 8 (X.080) / reverso lámina 9 (X.090)

   
147

Página 6: recto: lámina 10 (X.100 + X.101) / reverso cubierta

 

   
148

Este orden de las láminas corresponde sin duda al orden en que se encontraba el documento en manos de Alva Ixtlilxochitl, en todo caso, concuerda con la descripción que da Boturini: “tiene 6 fojas y 10 páginas útiles” 44.

 

 44 citado por E. Boban, 1891.

149

Actualmente las páginas 3, 4, 5 y 6 están atadas con un hilo en uno de sus diminutos costados. ¿Correspondería con la disposición original de las páginas?  El conjunto, antes de que le hubieran quitado la página 2, la que contiene la segunda y la tercera lámina, ¿no estaba atado de esta manera? Esto es probable, pero es imposible verificarlo con solo estudiar los márgenes de estas láminas ya que están demasiado dañados. Si el conjunto de las láminas hubiera estado atado cuando Alva Ixtlilxochitl utilizaba el Códice, ¿esto no sería suficiente para demostrar que la disposición general del documento era posterior a la conquista? J.B. Glass aporta una respuesta prudente a esta pregunta: “Las informaciones actuales indican que las formas o formatos mesoamericanos de antes de la conquista no comprendía la forma del códice”. La palabra códice aquí significa “libro manuscrito que está cosido por un lado de los pliegues “ 45.

 

 45 J.B. Glass, 1975, v. 14, p. 8.

 

Reproducciones

   
 

Gráficas

   
 

Copia de León y Gama

   
153

A fines del siglo XVIII el “sabio astrónomo y arqueólogo Mexicano León y Gama” 46 hizo una copia del Códice, excepto de las láminas 2 (X.020) y 3 (X.030) puesto que durante esta época ya estaban separadas del conjunto, así como de los tres fragmentos. Aquellas reproducciones fueron hechas en hojas de papel grandes que miden 54 por 38cm. Las láminas tuvieron que haber sido dobladas por la mitad, como el Códice mismo, ya que están algo dañadas en el centro. Se conservan bajo rhodoïd en la Biblioteca Nacional de París, con el numero 10 bis 47. Todas las láminas son independientes 48. Al igual que el original, también estas comportan numerosos sellos y etiquetas.

 

 46 E. Boban, 1891, p. 207.

 47 Bajo el mismo número también figura un documento pictográfico que no tiene nada que ver con el Códice Xolotl.

 48 En la hoja que sirve de cubierta se puede leer en el ángulo  superior izquierdo una nota en nahuatl, copia de aquella que se encuentra en el reverso de la última lámina del códice: “ixhuatzin inach cocoltzin Ixtlilxochitzin no y...cocoltzin Chichimeca Xolotl, ihuan Nopaltzin” luego abajo el texto siguiente: “Copia de un mapa antiquissimo de papel de maguey que se halla en la R(eal) Universidad con el numero 3 del invetario 3°. en 8 paginas del tamaño de este papel de marca, muy apolillado roto y en muchas partes despintado. Tiene algunas notas en lengua Mexicana ya borradas con el tiempo; de las quales se han copiado las que á costa de gran trabajo se han podido percevir. Contiene la historia de la venida del el Emperador Chichimeca Xolotl” E. Boban, 1891, I, p. 207.

   
Copia de la lámina 1 o X.010.
Copia de la lámina 4 o X.040.
   
69
Copia de la lámina 5 o X.050.
Copia de la lámina 6 o X.060.
   
72
Copia de la lámina 7 o X.070.
Copia de la lámina 8 o X.080.
   
75
Copia de la lámina 9 o X.090.
Copia de la lámina 10 o X.100. + X.101.
   
154

Esta copia se distingue del original esencialmente por la mediocridad que prevalece en su grafismo y por una utilización completamente irracional de los colores, de los cuales muchos han sido simple y sencillamente inventados. Por otra parte, estos contienen múltiples anotaciones. Algunas son las copiadas por León y Gama de aquellas que figuran en el Códice, otras se deben a diferentes manos, por lo menos tres, en particular la de Aubin que por sus anotaciones muestra que utilizó los escritos de Alva Ixtlilxochitl, de Torquemada, Tezozomoc, Veytia y hasta de un Diccionario Histórico.

   
155

Esta copia se quedó junto con el Códice ya que formó parte de la colección de Aubin antes de llegar a la Biblioteca Nacional de París, por medio de Eugène Goupil y de su viuda.

   
156

Debido a la baja calidad en la ejecución de la copia de León y Gama, únicamente nos servimos de ella para verificar algunos glifos dañados del Códice pero nunca para reemplazar un glifo completamente borrado del original.

   
 

Copia de Santiago de Chile

   
158

Este documento corresponde solo con una lámina del Códice, la segunda o la X.020. Esta copia, que se elaboró sobre un pergamino cuyo dueño actual se desconoce, fue estudiada bajo reproducción por C. Dibble y, a posteriori, C. Lizardi Ramos la estudió directamente, según la petición que el Director del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México hizo en 1962 49. Aunque presente un estilo poco europeizado y se compruebe que existen muchas incomprensiones y errores -como lo indica el autor que pudo observarlo-, esta copia presenta la ventaja de que muestra partes que, hasta ahora, han desaparecido de la lámina original. C. Dibble determina dos momentos en los que esta copia pudo haber sido elaborada: durante la segunda mitad del siglo XVIII, en la época en que la segunda lámina (X.020) fue separada del resto del Códice, o en el siglo XVI, puesto que la copia no contiene las anotaciones que aparecen en el original 50.

 

 49 C. Lizardi Ramos, 1968, pp. 131-148.

 50 Cita de C. Lizardi Ramos, 1968, p. 145.

159

Esta copia no se utiliza en el presente estudio debido a que su reproducción se realizó a una escala muy reducida.

   
 

Fotográficas

   
 

E. Boban, 1891

   
162

La primera reproducción fotográfica completa del Códice se encuentra en la sección llamada Atlas de la obra de E. Boban. A pesar de la reducción con respecto al original, por la calidad de las tomas y su impresión, puede considerarse una herramienta de trabajo. Sin embargo tiene el inconveniente de que faltan tres fragmentos, pero, sobretodo, de que las láminas están en blanco y negro.

   
 

C. Dibble, 1951

   
164

La segunda edición del Códice es aquella que elaboró C. Dibble en 1951. Las reproducciones, siempre en blanco y negro, tienen una dimensión intermedia entre la de Boban y el original. En esta edición sí se incluyen los fragmentos. Se utilizaron las mismas fotos para que sea fiable la codificación de los glifos ayudándose de un cuadriculado. Además, al lado de cada lámina se reprodujo la copia que le corresponde de León y Gama.

   
 

C. Dibble, 1980

   
166

La tercera edición es la de C. Dibble fechada en 1980. Se trata de una reedición de la precedente, pero aquí las láminas del Códice están reproducidas en colores 51.

 

 51 El autor del prefacio de esta segunda edición, M. León-Portilla, menciona en nota otra edición en color que data de 1975 en Memoria de las Obras del sistema de drenaje profundo del Distrito Federal, 3 v. México, Talleres Gráficos de la Nación. Esta edición no fue consultada.

 

Método

   
168

El método puesto en obra depende de múltiples factores como la finalidad del estudio, las ideas a priori, las características propias del documento analizado, las técnicas utilizadas y, sobre todo, los trabajos anteriores que tratan de este tema. La cuestión del método constituye uno de los temas predilectos abordados por J. Galarza en sus numerosos y diferentes trabajos 52. Para toda una serie de documentos de diversas épocas, regiones y temas, este autor desarrolló un método específico para obtener una lectura. Nosotros sacamos de cada una de sus obras todos los aspectos metodológicos que pudieran aplicarse al estudio de los glifos y a la búsqueda de valores fónicos de los elementos constitutivos del Códice Xolotl. Sin embargo, no todas las publicaciones de J. Galarza contribuyeron de manera considerable, entre ellas dos fueron particularmente determinantes: las consagradas a los Lienzos de Chiepetlan (1972) y al Códice Mendocino (1983), contribuyeron con las ideas y el método utilizados en este trabajo. Como lo indican las fechas antes mencionadas, la influencia de los trabajos de J. Galarza, a través de sus obras publicadas, se hizo sentir particularmente al principio del estudio del Códice Xolotl y luego siete años más tarde. La publicación del Códice Mendocino aportó los desarrollos metodológicos a fin de precisar el valor fónico de los elementos. Estos valores se pudieron integrar en este estudio, en la medida en que esto ocurrió antes de computarizar todos los datos ya reunidos. El análisis de los glifos y de los elementos se fue enriqueciendo en la medida en que se podía utilizar una herramienta que permitía sacar provecho de los datos. Ya que una de las ventajas y al mismo tiempo una de las dificultades del Códice Xolotl eran las cantidades. Los glifos, los elementos y los valores fónicos se cuentan por millares: los glifos representan unos dos mil trescientos sesenta y siete, están compuestos de cinco mil doscientos cuarenta y cuatro elementos que transcriben cinco mil doscientos setenta y seis valores fónicos, valores que proponen tres mil doscientos sesenta indicaciones que pudieron relacionarse con los glifos.

 

 52 Cf. Bibliografía.

169

Las diferentes etapas y varios puntos de análisis que se describirán hacen referencia a la versión que fue concebida para ser utilizada en la computadora. El paso a la informática fue una oportunidad para ampliar el número de puntos de análisis de cada glifo, pero sobre todo permitió que se sacara provecho de todos los datos que habían sido previamente almacenados, pues el análisis que J. Galarza concibió y puso en obra en documentos de dimensiones más modestas, por poco nos asfixia.

   
170

El método aquí desarrollado se basa en algunas ideas sencillas y muy sólidas, que se pueden encontrar directa o indirectamente expresadas en casi todos los trabajos de J. Galarza.

   
171

Primera idea: hay que considerar que los códices aztecas son escritos. Esta idea no es nueva, pero se convierte en una si reparamos en que, todo lo que está dibujado en el documento es la escritura propiamente. Esto implica que el nivel de análisis sea el mismo para toda la página en un códice: tanto para personajes, para glifos o para lazos.

   
172

Segunda idea: los códices de la región nahua son documentos escritos en náhuatl y transcriben las características de esta lengua. Es por ello que se procuran las correspondencias de todos los dibujos en los documentos con dicha lengua.

   
173

Tercera idea: tiene su origen en las dos precedentes. Todas las características de los dibujos tienen que tomarse en cuenta, ya que constituyen el tejido de la escritura. Es lo que J. Galarza llama la "calidad de la imagen" que se debe intentar definir y acercar a la lengua transcrita (el náhuatl). Una consecuencia directas de esta idea es la necesidad de elaborar láminas con dibujos comparativos para cada elemento.

   
174

Cuarta idea: es necesario que cada elemento sea reconocido y pronunciado por su nombre para ser leído, ya que suele ser este último el que aporta los valores fónicos. El reconocimiento de un elemento implica caracterizar las relaciones que mantiene con lo real, mientras que nombrarlo (o pronunciarlo) implica correlacionar la palabra náhuatl que designa a lo que cada dibujo hace referencia.

   
175

Tales son las cuatro ideas principales que conducen a los esfuerzos en este trabajo.

   
176

El método puesto en marcha implica varias etapas que se expondrán siguiendo el orden en el que éstas fueron elaboradas y al mismo tiempo se proporcionaran poco a poco las definiciones necesarias para una buena comprensión. El orden seguido corresponde efectivamente con el orden en el que el presente trabajo se desarrolló; pero no habría que imaginarse que para esto no fue necesario que se hicieran múltiples retrospecciones con el propósito de modificar ciertos datos. Las repetidas correcciones, en función de cómo iba avanzando el trabajo, se facilitaron particularmente con el uso de la computadora que permitió que dispusiéramos de datos listos para utilizarse y puestos constantemente al día.

   
177

Antes de describir la manera cómo fueron analizados los glifos es conveniente subrayar una cuestión de orden general acerca de la naturaleza de la materia estudiada. El hecho de que se trata de dibujos y que nosotros empleamos palabras para describirlos y analizarlos. Esto no puede lograrse si no es a costa de limitaciones y numerosos errores. Aunque las imágenes no sean de cualquier tipo sino por el contrario que pertenezcan a la categoría de imágenes convencionales, hecho que limita de manera considerable sus posibles realizaciones, resulta en que la trascripción de las características de la imagen a través del filtro de las palabras provocan olvidos e inexactitudes. Cualquiera que sea el tipo de análisis sistemático, este se corrompe continuamente a causa de estos dos descarríos. Existe otro problema que consiste en categorizar o en clasificar. Cada vez que tal operación se efectúa debe tomarse en cuenta que existen siempre casos reducidos para los cuales el hecho de pertenecer a una categoría es algo más o menos arbitrario. En materia glífica, se elaboraron en la medida de lo posible las principales divisiones a partir de criterios exclusivamente gráficos y que son perceptibles por toda persona que explore tal documento. Aunque una preocupación nos avivó sin cesar, la de disociar el análisis de los glifos de los conocimientos que aporta su lectura. Y esto, no siempre fue posible, no obstante en este dominio, el de la escritura azteca, en la que las incertidumbres tienen más peso que los hechos ineludibles, solo las imágenes representan un punto fijo, todo tiene que partir y regresar constantemente a estas.

   
178

Los múltiples análisis de las imágenes se desarrollaron según una sucesión de estudios específicos cuyos datos fueron computarizados. La exposición del método mostrará básicamente las etapas del análisis con algunos ejemplos de los resultados obtenidos para cada una de dichas etapas y, en seguida, las técnicas informáticas puestas en marcha.

   
 

Etapas del análisis

   
180

Las principales etapas son la codificación de las imágenes, la determinación y la clasificación de los glifos, el estudio de sus características plásticas, la determinación, la designación y la clasificación de elementos, la búsqueda y el análisis de citas. A partir de la serie de datos recopilados entonces se pueden proponer las lecturas, deducir los valores fónicos, estudiar las palabras nuevas y abordar el problema del sentido de la lectura.

   
 

Codificación

   
182

Esta operación consiste en atribuir a cada elemento del Códice un código que permita identificarlo y sacarlo así de su contexto. El hecho de conocer el código es lo que posibilita que se reemplace cualquier dibujo de su lugar en una lámina del Códice y es el que permite acceder a todas las informaciones que le atañen -acceso también posible a través de la clave temática.

   
183

La codificación se efectuó en dos etapas: la primera que consiste en la preparación de las láminas y la segunda en la atribución de un código. Hablamos de preparación a partir del momento en que se necesita por una parte agrandar un poco el conjunto de dibujos y por otra parte calcarlos. Fue necesario efectuar un aumento fotográfico (por un factor de 1,13) debido a la fineza en los dibujos que rebasaba nuestra capacidad de reproducción en tinta china o sobre papel calca. Era necesario desde el doble punto de vista técnico y propedéutico hacer una reproducción dibujada de todo el Códice. No se optó directamente por la reproducción fotográfica de los dibujos porque era imposible hacer resaltar lo suficientemente claro todos los dibujos del fondo del papel, en particular todas las partes dañadas. El dibujo es por otro lado la mejor manera de entrar en materia y mediante la mano hace comprender toda la riqueza y complejidad de los glifos así como de los personajes. Frente a la imagen, la mano tiene un poder analítico mucho más desarrollado que el ojo, que muy a menudo tiende a satisfacerse desde un punto de vista más sintético. Sólo la mano hace que se valore la alta precisión de los dibujos. Para elaborar los duplicados, cada una de las láminas se dividieron en cierta cantidad de zonas (casi siempre ocho) de manera totalmente arbitraria. Contrariamente a los trabajos de J. Galarza, aquellas zonas no buscaban de ninguna manera corresponder con las divisiones de la lámina deseadas por el tlacuilo y, además, no tienen nada que ver con grupos de lectura. La complejidad en las composiciones no nos dejaba otra alternativa. Las únicas obligaciones que teníamos que acatar eran que no se podía cortar un dibujo o separar un personaje de su glifo antroponímico y que la dimensión del calca tenía que corresponder con el formato de una página de texto normal. Una vez realizados los dibujos, fueron fotografiados y reproducidos para construir los catálogos necesarios para el análisis. Con ello se elaboró una parte del Diccionario Temático General. Los tirajes se hicieron en dos niveles: el de calco, utilizado para los catálogos; y el reducido, que procura la dimensión del documento original (este fue el utilizado para el Tomo dedicado a la Codificación).

   
184

Una vez que se determinaron las zonas se atribuyó a cada personaje y a cada glifo un número arábigo. Los lazos no se codificaron y se hace referencia al mencionar el código de salida y el de llegada.

   
185

Todas las anotaciones se presentan bajo la forma siguiente: X.010.A.01. La primera parte del código designa la lámina del Códice. Esta primera parte puede tener los valores siguientes: X.010 (lámina 1), X.011 (lámina 1a), X.012 (lámina 1b), X.013 (lámina 1c), X.020 (lámina 2), X.030 (lámina 3), X.040 (lámina 4), X.050 (lámina 5), X.060 (lámina 6), X.070 (lámina 7), X.080 (lámina 8), X.090 (lámina 9), X.100 (lámina 10) y X.101 (fragmento derecho de la lámina 10). La numeración habitual de las láminas, con números árabigos o romanos, no se pudo conservar por razones de informática. 53.

 

 53 Las anotaciones que no contienen solamente cifras deben considerarse como una nota de tipo alfabética y no numérica. Cuando un campo de este tipo está en el index, el orden de los números no puede ser entonces respetado; de ahí la necesidad de introducir unos ceros suplementarios para que dicha parte de la anotación tenga constantemente la misma longitud.

186

La segunda parte del código corresponde con la designación de la zona. Se encuentra siempre en esta parte una letra mayúscula, que puede ir de A a N.

   
187

La tercera parte del código se identifica con un numero arábigo, correspondiente a glifos y personajes de una zona determinada. Este número siempre es una cifra árabe. Algunas veces aparecerá dicho número precedido del signo "+", que corresponde a los dibujos omitidos durante la codificación. Se atribuyeron los números partiendo de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo, como en los Lienzos de Chiepetlan 54.

 

 54 J. Galarza, 1972, Pl. 2.

188

El Tomo Codificación muestra la división de las láminas en zonas (identificado con sus respectivas letras), así como algunos glifos agrandados que, por su dimensión, ocupan varias zonas. Estos glifos fueron designados con un código particular de tipo X.010.Z.01. Por tanto, cada vez que se observe una "Z" en el código indicará la presencia de glifos agrandados (estos pueden corresponder ya sea a la laguna de México, o la cadena de montañas a la que pertenece el Popocatepetl y el Iztaccihuatl). Después vienen todas las zonas de la lámina con los números de cada glifo o personaje, marcados sobre una hoja de calca sobrepuesta.

   
 

Los glifos

   
 

Determinación

   
191

Es necesario que este estudio dedicado a los glifos se diferencie de los demás de los demás. Por eso se adoptó la distinción que hizo J. Galarza y A. Monod-Becquelin de los personajes y los no-personajes 55. En este trabajo se considera como glifo, todo dibujo que no es ni un personaje ni un lazo gráfico. La división entre glifos y no-glifos, o el aislamiento de un glifo, no suele generar ninguna dificultad. Sin embargo, existen algunos casos problemáticos de glifos complejos cuyas diversas partes están enlazadas, ¿se tendría que ver uno o varios glifos? Frente a estas circunstancias se optó por actuar de la siguiente manera: cuando los elementos están ligados por contacto, se considera al conjunto como un solo glifo 56. Excepcionalmente, cuando un glifo incluye a otro que previamente se distinguió como antropónimo, este se separa del grupo 57. Si algunos de los elementos entrelazados forman un subconjunto identificado previamente como un glifo, entonces el glifo complejo se considera un conglomerado de varios glifos y, por tanto, puede ser separado 58.

 

 55 J. Galarza y A. Monod-Becquelin, 1980, p. 26.

192

El lector atento notará algunas contradicciones entre las normas enunciadas antes y su aplicación práctica. La segmentación de los glifos resultó más compleja de lo previsto.

   
 

Clasificación

   
194

Según el ejemplo proporcionado por J. Galarza los glifos se repartieron en varios géneros. Se identificaron cinco géneros -y varios tipos para el primero- a partir de criterios esencialmente gráficos, es decir, sin la necesidad del conocimiento previo de la lectura de los glifos.

   
195
Fragmento de X.010.F.
   
198

Los antropónimos se reconocen por dos características: por una parte, siempre están vinculados a la parte superior de un personaje (un peinado, un nudo de la capa o un brazo), y por otra parte, normalmente son de dimensión inferior a la de los otros glifos a los que pueden estar vinculados. Este primer género se tuvo que dividir en varios tipos: los antropónimos personales, colectivos, locativos y de función.

   
199

Nezahualcoyotl , por ejemplo, es un antropónimo personal, mientras que Toltecatl: “el Tolteca”, forma parte de los antropónimos colectivos y que tenochcatl: “, el de Tenochtitlan”, es un ejemplo de antropónimo locativo. Un personaje puede ser designado por su nombre propio, por el nombre del grupo al que pertenece, o por el nombre de la ciudad de la que depende. Ello según el grado de precisión que se desee. Cihuacohuatl es un ejemplo de lo que se ha llamado antropónimo de función. Sólo los antropónimos locativos pueden reconocerse únicamente basándose en el grafismo, siempre y cuando los glifos de lugar correspondientes sean conocidos, ya que se parecen a los topónimos pero en más pequeño. La identificación de los otros tipos puede hacerse solamente a partir del momento en que ya se conocen sus lecturas.

   
200

- Los topónimos tienen una dimensión superior a las precedentes y son casi siempre independientes, es decir, sin entrelazamiento gráfico. No obstante, pueden estar ligados por un lazo o por un contacto en la parte inferior de un personaje (pierna, pie o trasero).

   
201

- Los glifos agrandados fueron sobredimensionados para mostrar elementos de los paisajes; por ejemplo, los glifos de la laguna o de cadenas de montañas, que aparecen en casi todas las láminas. También el agrandamiento de los elementos fue utilizado para establecer una relación particular con uno o varios personajes.

   
202

- Los glifos de numeración son generalmente temporales. Suelen designar días, años o duraciones. Se les reconoce por la figuración de las cantidades y porque, con mucha frecuencia, son independientes. Sin embargo, existen casos menos evidentes, por ejemplo, cuando no se expresa cantidad, como en los glifos que indican un periodo nocturno o cuando un glifo temporal forma parte del nombre de un personaje. En este caso se le considera un antropónimo, que se distingue de los glifos de numeración por los lazos gráficos que aparecen en la parte superior de un personaje.

   
203

- Todos los glifos que no pertenecen a las categorías precedentes fueron reagrupados bajo la denominación varia.

   
204

Cuantitativamente, los diferentes tipos de glifos se reparten de la siguiente manera: el Códice incluye 1244 antropónimos, 52% del total de los glifos; 543 topónimos, 23%; 131 glifos agrandados, 6%; 149 glifos de numeración, 6%, y en la categoría varia, 300, es decir, un 13% del total. Entre los antropónimos se distinguieron 1074 antropónimos personales, un 86% del total de los antropónimos; 73 antropónimos colectivos, 6%; 87 antropónimos locativos, 7% y, por fin, 10 antropónimos de función, es decir, un 1%.

   
 

Las características plásticas de los glifos.

   
206

Una vez que los glifos fueron clasificados y codificados, abordamos sus características plásticas 59 , que abarcan todo lo concerniente a sus particularidades gráficas y a las relaciones espaciales de sus elementos. Aquí el análisis se enfoca a la composición de los diferentes elementos de los glifos; la dimensión, posición y orientación de los mismos. Posteriormente se abordan los colores y los diseños internos.

 

 59 Como muchos otros, este término fue tomado de los trabajos de J. Galarza.

 

Composición

   
208

Cuando en la composición de los glifos se incluye más de un elemento, se produce una aglutinación. A esta aglutinación fue denominada según la manera particular en que los elementos se unen o vinculan espacialmente. Obtuvimos, de este análisis, tres variantes: yuxtaposición, integración y imbricación. Estas variantes no se excluyen entre sí. Un glifo puede cabalmente presentar una yuxtaposición vertical con integración y imbricación.

   
209

Se distinguieron cuatro tipos principales de yuxtaposiciones: las verticales, donde los elementos están colocados en un eje vertical; las horizontales, donde el eje es horizontal; las mixtas, donde la composición se presenta sobre los dos ejes. Finalmente, las yuxtaposiciones superpuestas, donde se observa un tercer eje correspondiente a la tercera dimensión.

   
210

   
 
X.020.A.17
Yuxtaposición vertical
X.010.F.33
Yuxtaposición horizontal
X.010.G.17
Yuxtaposición mixta
X.010.C.02
Yuxtaposición superpuesta
   
214

Los glifos del Códice Xolotl muestran claramente una preferencia por las yuxtaposiciones de tipo vertical, ya que estas aparecen en 954 casos, lo que representa un 57% del total de los tipos de composición antes definidos?60. Esta proporción es aún más alta si se consideran únicamente los glifos de la clase de los antropónimos, en cuyo caso dos tercios de los glifos son de composición vertical. Los glifos de composición horizontal son alrededor de 211 (13%), los de composición mixta 295 (18%), y los que presentan alguna superposición, 166 (10%). Se pueden advertir yuxtaposiciones mezcladas: vertical y superpuesta, 28 casos; horizontales y superpuestas, 2 casos; mixtas y superpuestas, 4 casos.

 

 60 Esto corresponde con un total de 1660 glifos, es decir los 2367 - (636 + 71). El número 636 corresponde a los glifos compuesto de un solo elemento y 71 a los glifos en parte borrados y cuya composición ya no es visible.

215

Además de estos modos de composición de los elementos por aglomeración según ciertos ejes, se observa otra disposición que consiste en la integración de elementos, uno al interior del otro. Esta integración puede ser de dos tipos: interna, cuando la forma del elemento receptor no cambia y aquel que viene a integrarse en su seno puede llenar todo el espacio disponible; o externa, cuando el elemento receptor se transforma causa de la integración del segundo. La integración interna corresponde a la distinción hecha por J. Galarza entre el contenido y el contenedor 61.

 

 61 J. Galarza, 1983a, pp. 78-79. En K.A. Nowotny, 1953, esto corresponde a lo que él llama “inhärente Elemente” (pp. 109-110).

 
X.010.D.01
Integración interna
X.010.I.31
Integración externa
   
219

Los dos ejemplos previos muestran, en el primer caso, al elemento atl: “agua”, integrado al interior de un elemento tepetl: “cerro”. En el segundo, al elemento coltic: “curvado”", que al integrarse modifica la forma natural del elemento tepetl.

   
220

Los casos de integración son relativamente frecuentes, se han observado 199 integraciones externas y 413 integraciones internas. El procedimiento de integración externa se reserva, casi exclusivamente, a los glifos clasificados como topónimos, a los glifos agrandados o a los de tipo varia. Raramente se emplea con los antropónimos personales.

   
221

Los elementos de un glifo pueden asociarse por yuxtaposición o por integración. Sin embargo, existe una posibilidad intermedia, el imbricación. Se puede observar este empleo en numerosos casos, donde se coloca el elemento parcialmente superpuesto en un segundo plano.

   
 
X.010.G.05
imbricación
   
 

Dimensión

   
226

Otra característica de los glifos es su dimensión, la que varía en función del tipo de glifo y del contexto en el que figura. Por ejemplo, un glifo antroponímico modificará su dimensión en función del personaje que lo acompaña. Los antropónimos son casi siempre de talla más reducida que los topónimos y, por supuesto, que los glifos agrandados . Se consideró, en algunos casos, que la dimensión de un glifo obtiene estatus de elemento y por consiguiente, poseerá un valor fónico específico (Cf. huei: “grande”).

   
 

Posición

   
228

Los glifos pueden componerse de uno o de varios elementos que tienen una posición específica. La posición hace sobretodo referencia a la verticalidad de las imágenes. Algunos elementos que componen los glifos, pueden tener una posición normal o muy especial. Consideramos que la normalidad se contempla al tomar en cuenta el conjunto de los casos así como lo que es real. Los elementos que tratan el tema de la flora, por ejemplo, presentan casi todos una posición vertical, por lo cual la consideramos normal o convencional. Si un elemento que pertenece a este tema aparece horizontal entonces es considerado como uno que tiene una posición especial. En los casos en los que la relación con lo real no existe, caso por ejemplo del elemento tetl: “piedra”, es entonces la frecuencia la que constituye la norma. De este modo, todos los elementos tetl horizontales, que son los más numerosos, fueron considerados como aquellos que tienen una posición normal, mientras que a todos los demás se les considera que estan afectados por una posición especial.

   
 

Orientación

   
230

Los glifos presentan otra particularidad, la de poder ser orientados. Esto concierne únicamente a aquellos que contienen elementos con un grafismo asimétrico. Los glifos pueden entonces orientarse, ya sea hacia la derecha o hacia la izquierda o, incluso en algunos casos, en los cuales ninguno de sus diversos elementos está orientado hacia la misma dirección. La orientación de los glifos depende del contexto en el que se encuentra incluido, hecho que se hace particularmente evidente con los antropónimos. Los personajes que poseen un glifo antroponímico, con al menos un elemento de estructura asimétrica, representan unos 731, de los cuales 428 están orientados hacia la derecha, mientras que 303 lo están hacia la izquierda.

   
231

En 663 casos los glifos y los personajes tienen la misma orientación y solamente en 68 casos las orientaciones son contrarias.

   
232

Al existir solo un 10% de excepciones, se puede hablar entonces de una regla según la cual los glifos tienen que estar orientados de acuerdo al contexto del que dependen. Esta regla es particularmente cierta para los antropónimos, ya que la relación con el contexto nunca es ambigua, aunque también se observa con otras clases de glifos.

   
233

Con respecto a los antropónimos, esta regla puede incluso precisarse: los glifos concuerdan en la orientación con la cabeza del personaje. Cuando los personajes tienen posturas particulares en las que la cabeza, el tronco y los pies tienen orientaciones divergentes, los glifos antroponímicos siempre prosiguen la parte superior del personaje. Esta regla fue utilizada retroactivamente para determinar la orientación de algunos elementos asimétricos, en los que podría haber dudas sobre su sentido de orientación. Así sucedió, por ejemplo, con el elemento pantli: “bandera”. Aunque la mayor parte de los elementos de grafismo asimétrico están sometidos a esta regla, existen algunos como el elemento popoca: “fumar”, que conserva una orientación constante a pesar de que cambie de contexto. La determinación de la orientación de un glifo es más sencilla que la del contexto, sin embargo, esta última resulta indispensable, porque es el contexto el que determina la orientación los glifos. Obtener la orientación de un contexto no causa dificultades cuando uno se encuentra frente a un antropónimo, puesto que está formado por un personaje cuya orientación no es ambigua. En otros casos resulta algo más problemático, por ejemplo, cuando nos topamos con un glifo toponímico que solo mantiene relaciones plásticas con su contexto. Estas relaciones pueden limitarse a un grupo de personajes o glifos, pero también estas pueden estar dispersas en toda la superficie de la lámina. La composición general de las láminas nos da la pista, al notar que algunos elementos están orientados con respecto a ella. De esta forma, los glifos toponímicos -excepto casos de contextos particulares-, tienden a orientarse hacia el interior de cada lámina. Aquellos que se encuentran en el borde derecho generalmente están orientados hacia la izquierda y viceversa.

   
234

La orientación de los glifos es la única característica de la que actualmente somos capaces de formular una regla sencilla. Para todas las otras, y más particularmente para aquella que concierne su composición, todavía se nos escapan en gran parte las razones que justifican las elecciones de tal o cual manera de aglutinar.

   
 

Colores y grafismos

   
236

Las superficies delimitadas por líneas pueden ser coloreadas de negro o poseer un grafismo.

   
237

El Códice Xolotl presenta la particularidad de estar limitado en los colores. Solamente las láminas X.010, X.011, X.012, X.013 y X.020, están enteramente coloreadas. Otras, muestran casi exclusivamente el color azul y algunas veces el verde (X.030, X.040, X.090, X.100 y X.101) y, por fin, las otras, están completamente sin color (X.050, X.060, X.070 y X.080).

   
238

Los colores utilizados son diez, designados con los términos siguientes: arisnegro, azul, oscuro, gris, amarillo, café, rosa, rojo, verde y verde/café 62. Todos ellos han sido aplicados sin degradados y sin sobreponerlos, excepto el llamado verde/café. Este color, que se encuentra exclusivamente en algunos glifos de las láminas 010 y 020, está compuesto de un verde sobre el que está, solamente en parte y siempre del lado izquierdo de los glifos, sobrepuesto de un poco de color café. Algunos de estos colores fueron considerados como elementos mientras que los otros son considerados únicamente como una de las características, al mismo nivel que el grafismo, que permite reconocer los elementos de un glifo.

 

 62 La lista de colores proporciona, para cada color, una relación de todos los glifos en donde están presentes.

239

El negro se distingue de los otros colores en la medida en que es posible que aparezca en láminas en las que no se muestra ningún otro color. El negro -así como los demás colores- se consideró como elemento en algunos casos.

   
240

Algunos elementos constituyentes de los glifos aparecen achurados, es decir, toda la superficie está llena de finas rayas negras. Esta textura se muestra con variantes: las rayas pueden ser más o menos cortas y a veces un poco curvadas. Se observan, sobretodo, en aquellos glifos que incluyen en sus elementos a animales terrestres, donde aparece la piel, o en los glifos que contienen elementos del cosmos -como algunos de los elementos tlalli: “tierra”, o también de los elementos yohualli: “noche”. Este trazo achurado no se muestra de manera sistemática, por ello nos resulta bastante incomprensible las razones que pudieran explicar tales variaciones.

   
 

Relaciones

   
242

Los glifos presentan dos tipos de relaciones: las internas a los glifos, que complementan las informaciones ya recaudadas acerca de su composición, y las relaciones externas ya sea con otros glifos o con otros personajes.

   
 
Internas

Por relación interna entendemos el modo de aglutinación de diferentes elementos que constituyen un glifo, los que pueden estar relacionados de tres modos: el primero, por contacto; el segundo, por lazos gráficos, y el tercero, por lazos plásticos.

   
244

A los lazos plásticos corresponden los glifos que contienen ciertos elementos que disponen de un espacio entre ellos. Estos tres modos no se excluyen entre sí y pueden aparecer combinados.

   
245

Se habla de aglutinación únicamente cuando un glifo está constituido por varios elementos. En este caso encontramos unos 1817. Según los tres modos de aglutinación mencionados, se observan las proporciones siguientes: 1450 utilizan únicamente la aglutinación por contacto, 307 glifos contienen un espacio interno, mientras que aquellos que utilizan un lazo gráfico interno son unos 77. Estas cifras muestran que, en el Códice Xolotl, la aglutinación por contacto es el modo de composición utilizado en la mayor parte de los casos, aproximadamente un 80%. Por cierto, este porcentaje es incluso un poco más elevado (un 87%) si se tiene en cuenta que los glifos que incluyen lazos o espacios internos, no se refieren a todas las relaciones de un glifo. Un glifo puede, en efecto, tener algunos de sus elementos vinculados por contacto, mientras que otros los tienen por un lazo gráfico o que, incluso, incluyen un espacio. Es entonces el contacto en sus múltiples variantes -superposición, integración y imbricación- , el modo de composición predilecto de los glifos.

   
246

Tenemos unos 307 glifos que contienen un espacio interno. Este particular modo de composición se observa solamente cuando algunos de los elementos constituyentes son cifras o tienen forma de voluta. Esto corresponde, para las cifras, a los elementos ce: “uno” y macuilli: “cinco”. Para los que tienen forma de voluta a los elementos: tlatoa: “hablar”, zozoma: “enojarse”, cuecuenoti(01): “presumir”, cuecuenoti(02): “hablar mal”, nextli: “ceniza” o también popoca: “fumar”. Algunos de estos elementos son sistemáticamente apartados de los otros elementos del glifo -ce, macuilli o zozoma por ejemplo- mientras que a veces otros pueden asociarse por contacto. En muchas ocasiones, como por ejemplo en los glifos Yacanex, el punto de contacto sirve para marcar que es precisamente en este lugar en particular del otro elemento que tiene que leerse. Por ejemplo, en el caso de la nariz, yacatl, que tiene un punto de contacto con el elementonextli: “ceniza”, es lo que marca que sólo esta parte de la cara tiene que leerse. De este modo, en el caso evocado, el punto de contacto es la nariz, mientras que todo el elemento es una cara completa.

   
 
X.030.C.18
Yacanex
   
250

Este ejemplo muestra que un modo de composición excepcional puede en algunos casos servir de marcador para las lecturas.

   
251

La utilización del espacio interno en los glifos presenta un carácter bastante sistemático. Con respecto a los lazos gráficos internos 63 puede aparecer cierta regularidad -aunque no sistematicidad- cuando estos lazos ponen en relación a algunos elementos específicos. Así, encontramos varias cifras reunidas por un lazo, por ejemplo, las veintenas -combinación de un elemento ce: “uno” y centli: “mazorca de maíz seco”-, y ciertos elementos como chia: “cierto grano” o tlantli: “diente” relacionados del mismo modo. Pero solamente una parte de las veintenas están ligadas con las cantidades y de la misma manera solo algunos elementos tlantli: “diente” están de esta manera relacionados. La falta de sistematicidad es evidente si consideran los topónimos Huexotla, compuestos de elementos huexocuahuitl: “sauce” y tlantli: “diente”: de seis variantes, solamente tres contienen un lazo interno, dos están en contacto y una es indeterminada.

 

 63 En algunos casos es dudoso que haya un lazo gráfico interno, en tanto que su presencia depende del desglose que se efectuó previamente a nivel de los glifos. Así, por ejemplo, según se consideren como uno -o dos- los glifos leídos Quinatzin Tlaltecatzin, la ligadura tendrá el estatuto de lazo interno, que aúna dos elementos, o lazo externo, que vincula a dos glifos.

252

A estos casos se le suman cuatro más, en los que el lazo no aparece como antes -por medio de una raya continua-, sino que ahora se muestra una línea de puntos. A propósito de esto se ha podido explicar dos veces este factor por la naturaleza de los elementos vinculados. Se trata justamente de xocpalmachiyotl: “huella de pie”, que habitualmente está representada por una sucesión de huellas vinculadas por medio de puntos. En los otros dos casos no pudimos explicar la utilización de este tipo específico de lazo.

   
253

 

   
 
      Externas

La principal finalidad de este estudio es la búsqueda de valores fónicos de los elementos constitutivos de los glifos, para lo que fue necesario hacer un análisis y una división de la materia. Sin embargo, no hay que perder de vista que cada glifo se encuentra en medio de una red de relaciones gráficas y plásticas. Ningún glifo está verdaderamente aislado, ni siquiera cuando no está vinculado gráficamente a un personaje o a otro glifo. Por el hecho de pertenecer a una lámina el glifo entero se inscribe en toda una serie de conjuntos gráficos que va desde el grupo hasta el relato, o incluso, hasta la lámina completa.

   
255

Los lazos externos que pueden tener los glifos son de dos tipos, existe aquel con otros glifos y aquel con los personajes. Los primeros, intervienen únicamente al nivel de una lectura global del documento, siendo que todas las lecturas que proponemos se hacen únicamente palabra por palabra y solo se darán algunas indicaciones cuantitativas.

   
256

Aproximadamente 400 glifos están ligados entre ellos, lo que representa unos 200 casos de lazos. Estos pueden materializarse mediante una línea continua (100 casos), una línea de puntos (23 casos), un espacio (6 casos) o por contacto (45).

   
257

De 2367 glifos, 1555 están ligados de una manera o de otra con un personaje. De entre estos tipos de vínculos existen: el lazo gráfico continuo (1332 casos), el lazo gráfico punteado (24 casos), el contacto (143 casos), las huellas de pasos (17 casos) y el espacio o el lazo plástico (37 casos). Los lazos gráficos continuos se emplean con cualquier tipo de glifo y representan el procedimiento más usual. El punteado es excepcional y a menudo se encuentra asociado con los signos de palabra de los personajes. Sucede lo mismo con el empleo del espacio. En el caso del punteado, el espacio se usa para incorporar cualquier tipo de glifo al interior de las volutas de palabras de un personaje. Las huellas de pasos son generalmente lazos gráficos sobre los que se incorporan glifos toponímicos, de cuenta o de varia.

   
258

La utilización del contacto como método para aglutinar los elementos constitutivos de los glifos, muestra particularidades concernientes a los glifos antroponímicos. Mientras que la regla estipula que dichos glifos están siempre vinculados a personajes -designados con una línea continua-, existen 17 casos en los que están ligados por contacto -o aglutinados- a una parte del personaje. Esta parte puede corresponder a porciones del peinado, a la frente, a la boca (con un signo de palabra), a la espalda o a los pies.

   
259

Esta práctica del contacto, cuando se emplea con los personajes, sirve al interés de economizar en la escritura de los glifos. En efecto, partes de los personajes son utilizados para atribuir valores fónicos necesarios a la lectura de los glifos, valores que están ya incluidos en los personajes. El contacto de un glifo con una parte de un personaje es lo que permite que sea activo el valor fónico virtual -que posee cada elemento constitutivo de los personajes. Este hecho se observa en los glifos a los que se pudo proponer una lectura, y suponemos que sucede lo mismo para los otros glifos.

   
260

Esta utilización de una parte de los personajes para transcribir ciertos valores fónicos de los glifos concuerda con el sentido de una de las ideas fundamentales y las más innovadoras de J. Galarza, quien ve en los personajes un agrupamiento de elementos que deben leerse: “Todos los hombres son fundamentalmente un montaje de glifos, de elementos mínimos del sistema plástico-fónico que por contacto, aproximación, etc, forma las palabras y las frases de este 'texto-humanizado' o 'humano'” 64.

 

 64 J. Galarza, 1983b, p. 50.

261

Los casos de contacto entre los glifos y los personajes corresponden con los glifos leídos Tocpacxochitzin 65, Cuacuauhtzin 66, Cuacuauhpitzahuac 67, Cuexpalatl 68, Cuauhtlix 69, Cuauhtlatoatzin 70, Acatentehuatzin 71, Cohuaxoanac 72, tziuh... 73, o también chalchiuh... 74.

 
262
X.020.D.57
Tocpacxochitzin
X.050.E.10
Cuacuauhtzin
X.050.G.38
Cuacuauhpitzahuac
X.040.G.27
Cuexpalatl
X.012.D.44
Cuauhtlix
   
265
X.060.F.39
Cuauhtlatoatzin
X.101.C.12+
Acatentehuatzin
X.030.C.52+
Cohuaxoanac
X.012.D.36+
Tziuh...
X.020.E.36
chalchiuh...
   
268

En el caso de los glifos leídos Tocpacxochitzin (to-cpac-xochi-tzin; to: “prefijo posesivo, nuestro”, icpac: “cima”, xochitl: “flor”, tzin: “sufijo reverencial”), la cima de la cabeza de los personajes es la que da el valor icpac del glifo (infra cuaitl: “cabeza, cima”). Para las lecturas Cuacuauhtzin (cua-cuauh-tzin; cuaitl: “cabeza”, cuahuitl: “árbol”, tzin: sufijo reverencial) y Cuacuauhpitzahuac (cuacuauh-pitzahuac; cuacuahuitl: “cuerno, cornamenta”, pitzahuac: “delgada”), es la misma parte del personaje la que transcribe la primera sílaba cua (infra cuaitl: “cabeza, cima” y cuacuahuitl: “cuerno, cornamenta”). En el glifo leído Cuauhtlix (cuauh-ix; cuauhtli: “águila”, Ixtli: “faz”), es la frente del personaje, parte llamada ixcuaitl, que da la sílaba final ix (infra ixcuaitl: “rostro humano”). Los personajes unidos a los glifos leídos Cuexpalatl (cuexpal-atl: cuexpalli: “cabello largo, atl: “agua”), emplean la parte trasera de su peinado para transcribir las primeras sílabas cuexpal (infra cuexpalli: “cabello largo”) En la lectura Cohuaxoanac (cohua-xo-ana-c; cohuatl: “serpiente”, xotl: “pie”, ana, nite: “agarrar”, c: “?”), es el pie del personaje el que da, sin duda, el valor xo (infra xotl: “pie”). Para el glifo leído Cuauhtlatoatzin (cuauh-tlatoa-tzin; cuauhtli: “águila”, tlatoa: “hablar”, tzin: “sufijo reverencial”), es el signo de la palabra del personaje que transcribe el valor tlatoa (infra tlatoa: “hablar”). En fin en el caso de Acatentehuatzin (aca-tente-hua-tzin; acatl: “caña, carrizo”, tentetl: “bezote de indio”, hua: “sufijo posesivo”, tzin: “sufijo reverencial”) la posición del glifo, contra la boca del personaje, corresponde con la posición natural del ornamento figurado por el glifo y transcrito por su contacto con la boca el valor ten, primera sílaba de tentetl: “bezote de indio”. Para los glifos leídos tziuh... y chalchiuh... es la cabeza del personaje y la espalda, respectivamente, los que transcriben una parte de los valores de los glifos, sin embargo, los valores propiamente los ignoramos.

   
269

Este interés por economizar en la escritura de nombres de personajes no es para el tlacuilo de carácter obligatorio. Justamente uno puede darse cuenta de ello observando al personaje llamado Cuacuauhpitzahuac, que aparece tres veces en este Códice: dos veces su glifo antroponímico está escrito de forma abreviada y una vez en forma entera 75. Se constata el mismo fenómeno con uno de los glifos leídos Tocpacxochitzin 76 o también tziuh... 77.

 
270

Lo que caracteriza a los lazos de glifos con personajes no es únicamente el tipo de lazo utilizado (continuos, punteados, por contacto, espaciados, etc.), sino el punto de unión con los personajes. La observación muestra que los glifos pueden encontrarse unidos con cualquier parte del cuerpo humano; dicho de otro modo, pueden unirse a cualquier elemento constitutivo de un personaje. Se han observado 78 veintiún puntos de unión diferentes. Algunos de ellos presentan muchas más ocurrencias que los otros. Así, el peinado es el más numeroso punto de vínculo con más de 936 casos. Los otros puntos de unión más importantes son: los asientos en 142 casos, los pies en 95, los glúteos en 43, los nudos de la manta en 31, los respaldos en 21, las capas en 11 y la espalda en 10 casos. Estas cifras muestran que más de un 60% de lazos se realizan a través del peinado de los personajes.

 

 78 Los puntos de contacto distinguidos por orden alfabético son los siguientes: arco, asiento, boca, brazo, capa, carcaj, casa, collar, divisa, enagua, enredo, espalda, flecha, frente, glúteos, huictli, instrumento, mano, manta, nalga, nudo, oreja, palabra, peinado, pie, pierna, pies, respaldo y ?.

271

Estos diversos puntos de unión fueron reagrupados en tres conjuntos: los que corresponden a la parte superior de los personajes, a la parte media y a la parte inferior. Estos conjuntos se compararon con la clasificación hecha para los glifos. Hemos dicho que las comparaciones podían efectuarse a partir de criterios gráficos: es el punto de unión de un glifo sobre un personaje el que interviene en esta clasificación (supra). Estos criterios se aplicaron primero, y luego pudieron verificarse mediante el conjunto de citas y de lecturas obtenidas, las que confirman claramente la relación existente entre el nivel del punto de unión y la clase de un glifo. Así, de todos los glifos vinculados por la parte superior de los personajes, un 93% son antropónimos, mientras que solo un 2% son glifos de lugares 79. Inversamente, de los glifos vinculados a la parte inferior, un 80% son glifos de lugares, mientras que solo un 3% son antropónimos. Los glifos vinculados a la parte media muestran una distribución que resalta menos, ya que un 50% son glifos de lugares y un 35% son antropónimos. Estas cifras revelan que, aunque determinar el tipo de un glifo únicamente a partir de criterios gráficos es inequívoco -en lo que concierne a las partes extremas de los personajes-, resulta insuficiente para las partes medias. Afortunadamente, los glifos vinculados a esta parte sólo representan un 8%, hecho que limita el número de casos erróneos.

 

 79 Para los glifos de lugares entiéndase topónimos o también glifos agrandados.

 

Los elementos

   
273

Para escribir los 2367 glifos del Códice Xolotl el(los) tlacuilo(que) utilizaron solo 347 elementos constitutivos diferentes. Desde un punto de vista simplemente cuantitativo, los glifos se componen aproximadamente de 2.2 elementos. El número de elementos puede estar entre 1 y 13, observándose algunas variaciones en función del tipo de glifos. Los antropónimos están compuestos de más de 2 elementos en un 16% de los casos. En contraste, un 66% de los glifos de numeración, un 46% de los topónimos, un 25% de los glifos agrandados y un 23% de los varia contienen por lo menos tres elementos.

   
274

   Los dos cuadros siguientes 80 detallan estos aspectos cuantitativos:

 

 80 Todos los porcentajes dados en estos cuadros son cifras redondas. Están redondeados a una unidad superior aquellos cuya primera decimal es superior a 5, y en el caso contrario a una unidad inferior. Los porcentajes inferiores a 1 no se mencionan.

275

Lista del número de elementos que constituyen los glifos

Número de elementos

Número de glifos

Porcentaje

1

550

23%

2

1141

48%

3

447

18%

4

132

6%

5

61

3%

6

26

1%

7

7

<1%

9

1

<1%

10

1

<1%

13

1

<1%

 

∑ 2367

 
   
289    
290

Lista del número de elementos según el tipo de glifos

Número de elementos

Antropónimos

 

Topónimos

 

Glifos Agrandados

 

Cálculos

 

Varia

 

#

%

 

#

%

 

#

%

 

#

%

 

#

%

1

312

25

 

49

9

 

46

35

 

2

1

 

141

47

2

721

58

 

237

44

 

49

37

 

48

32

 

86

89

3

169

14

 

159

29

 

20

15

 

40

27

 

59

20

4

30

2

 

63

12

 

7

5

 

22

15

 

10

3

5

9

<1

 

28

5

 

4

3

 

20

13

     

6

3

<1

 

4

<1

 

3

2

 

16

11

     

7

     

3

<1

 

1

<1

 

1

<1

 

2

<1

9

                       

1

<1

10

           

1

<1

           

13

                       

1

<1

 

∑ 1244

   

∑ 543

   

∑ 131

   

∑ 149

   

∑ 300

 
   
305    
306

Estas cifras pueden complementarse con otros datos numéricos. En efecto, cada uno de los 347 elementos constitutivos entra en la composición de cierta cantidad de glifos -para cada elemento esta cantidad se indica más adelante- , la suma de esos glifos es de 5244. Son ellos los que conforman la materia gráfica del Diccionario Temático General.

   
307

Sin embargo, sería conveniente relativizar las cifras dadas, ya que estas se calculan en función de cómo los diferentes tipos de glifos fueron definidos y de lo que fue considerado como un elemento constitutivo.

   
 

Determinación

   
309

En este trabajo se considera un elemento a:

   
310

- el más ínfimo grafismo que cuente con una forma característica, común a dos o varios glifos diferentes; o a parte de un glifo cuya otra fracción ya haya sido identificada antes como elemento.

   
311

- el color de un elemento, solo si no corresponde con su color habitual.

   
312

La definición que se ha dado de los elementos es fundamentalmente gráfica, ya que de los 347 elementos, 342 pueden definirse solo por su grafismo. Los 5 restantes son los elementos iztac: “blanco”, tlilli: “negro”, xiuhtic: “azul”, tlapalli: “rojo” y nextic: “gris”. Invitamos al lector a consultar la parte que trata sobre los colores donde están referidos los criterios utilizados.

   
313

Se puede hacer una definición puramente gráfica de los elementos en la medida en que los colores son, en la mayor parte de los casos, solamente características adicionales que permiten reconocerlos. Esta definición gráfica es aún más necesaria en el estudio del Códice Xolotl porque sólo un tercio de los glifos posee color, pero también porque muchas veces el color solo aparece en partes.

   
314

Para llegar a determinar los 347 elementos fue necesario tomar el primer glifo y compararlo con los otros 2366. Los glifos se reunieron en láminas de análisis para mostrar las partes comunes al primero, y luego al resto del corpus. El hecho de reunir los glifos permitió, efectivamente, asegurarse de que lo que pareciera un elemento no se tratara, en realidad, de la unión de dos o varios elementos.

   
315

Un elemento se identifica por comparación o por deducción. El primer caso se establece comparando la parte común a glifos diferentes. En el segundo, se deduce a partir de lo que queda en un glifo cuando el resto de sus partes ya fueron identificadas como elementos.

   
316

He aquí algunos ejemplos que permiten comprender mejor esta doble posibilidad:

   
 

Antroponimos

   
 
X.012.A.13 X.012.B.60 X.020.C.26 X.020.D.78
   
 
X.020.F.09 X.020.H.22 X.020.H.42 X.030.C.56 X.040.H.08
   
 

Toponimos

   
 
X.020.G.27 X.030.G.17 X.040.F.36 X.050.G.63
   
 
X.070.G.31 X.080.C.08 X.080.D.16 X.080.F.22
   
 
X.090.N.10 X.060.F.56 X.010.B.03+05
   
335

Reunir todos los glifos que incluyen el dibujo de un sapo nos permite observar que este glifo puede encontrarse asociado a otros elementos (azcaxochitl: “tipo de caña”, potzalli: “hormiguero”, atl: “agua”). Con esto bastaría para que se le consolide el estatuto de elemento, en este caso tamazolin: “sapo”. En cambio el elemento potzalli: “hormiguero”", está asociado continuamente al sapo lo que nos hace preguntarnos si debe considerársele como conjunto de un solo elemento.

   
336

Debido a que tamazolin ha sido determinado precedentemente como elemento, entonces el dibujo del hormiguero también debe considerársele como tal. Si el Códice hubiera presentado únicamente los glifos Azcapotzalco, es decir, aquellos que están asociados al sapo y al hormiguero, hubiera sido por ende este conjunto el que se habría considerado como elemento.

   
337

Básicamente el desglose en tantos elementos posibles parecería cosa simple, pero en la aplicación práctica esta fragmentación no deja de crear algunos problemas: las definiciones suelen ser más rígidas que las imágenes. Algunos factores favorecen la fragmentación de los glifos, mientras que otros la hacen difícil. Aquellos que la favorecen son el carácter figurativo y convencional de las imágenes, las que representan “formas estilizadas y convencionales de objetos reales tomados del medio ambiente” 81. Aquellos que la dificultan tienen que ver con la utilización del todo por la parte, la parte por el todo, la integración, el agrandado enriquecido, y la adaptación al contexto.

 

 81 J. Galarza, 1983a.

338

El hecho de que los glifos estén compuestos en la mayoría de los casos por imágenes figurativas (que representan una realidad reconocible), facilita ampliamente el fraccionamiento. La asociación entre la imagen de una cabeza humana y la de un hacha hace evidente, en este caso, de que se trata de una construcción y de que tal glifo está compuesto por dos elementos. Paralelamente la asociación, en la parte inferior del cuerpo humano, de una planta y de una olla (asociación que no se produciría en la realidad), muestra, sin ninguna ambigüedad, que se trata de un glifo compuesto de tres elementos.

   
 
X.040.C.13 X.040.H.09
   
342

La ayuda que proporciona el aspecto figurativo de los elementos queda limitada cuando los elementos asociados reflejan una posible imagen de lo real. Retomando, por ejemplo, el caso de la olla: cuando está asociada con dos piedras de fogón del que sale humo de los dos lados, y en cuya parte superior se ve agua. Esta es la manera usual de asociar las diversas partes, por eso el desglose resulta más problemático. Frente a casos de este tipo la aplicación de la definición es la que permitirá decidir: todas las partes que se encuentran asociadas a otros elementos -en diferentes glifos- se consideran elementos. En el ejemplo de aquí arriba, todas las imágenes descritas fueron clasificadas como elementos.

   
343    
 
X.060.E.35
   
347

El segundo factor favorable es el hecho de que se trata de imágenes convencionales. Estas lo son en la medida en que, mientras la figuración de lo real mediante la imagen teóricamente es ilimitada (se pueden imaginar miles de maneras de figurar una olla), a menudo los elementos se inscriben en una sola y única forma la que, en ciertos casos, es constante. El elemento comitl: “olla”, es uno de los ejemplos. Aunque a veces pueda observarse algunas variantes en torno a una forma de base, la convención substituye al polimorfismo de la naturaleza por una imagen conceptual. Mientras que el mundo es todo diversidad y que la mirada que cada cual le dirige hace que se desacople, los elementos tienden hacia la unicidad y representan un mundo real que incumbe más al dominio ideológico que al de la percepción. En realidad tales imágenes no son realmente figurativas y casi nunca reproducen porciones de la realidad, sino más bien la idea que cada quien se hace de ella. Intentar definir las relaciones que mantienen estas imágenes con lo real paradójicamente inútil, pero a la vez necesario. Es una necesidad porque es la única manera de comprender verdaderamente lo que está dibujado, cómo es y cuáles son los rasgos característicos que garantizan que se le reconozca al contraponerlo a todas las demás formas. Por otro lado esto puede convertirse en superfluo si se busca sobreponer la imagen a una realidad demasiada precisa. Estas imágenes remiten más a menudo a clases o a familias que a individuos. De tal forma el elemento cuauhtli: “águila” (infra) hace referencia a un conjunto de pájaros que pertenecen a la familia de las cuauhtli, pero no remite a un águila en particular de esta familia, ni mucho menos a un individuo en particular. Hay muchos ejemplos así.

   
348

Si el aspecto figurativo fuera siempre evocador, y si la convención indicara que cada elemento se representa de una sola forma, la determinación de los elementos constitutivos no plantearía ninguna dificultad.

   
349

Desgraciadamente no siempre es así, dado que una exagerada simplicidad o una excesiva complejidad hacen que se dificulte la determinación de los elementos.

   
350

Unas pocas imágenes están dibujadas de manera tan simple -casi geométrica-, que a veces no nos evocan casi nada. En el Diccionario Gráfico vemos algunos de estos casos: formas simples cuyos rasgos distintivos no resaltan a la vista. Por ejemplo, seis elementos diferentes cuyo componente de base es la voluta: popoca: “humear mucho”, tlatoa: “hablar”, zozoma: “enojarse”, cuecuenoti(01): “presumir”, cuecuenoti(02): “hablar mal” y ilhuia: “decir”.

   
351    
 
X.060.F.51
popoca: humear
X.060.D.37
tlatoa: hablar
X.050.E.29
zozoma: enojarse
X.070.A.63
cuecuenoti: ensoberbecerse
   
355

Los cuatro primeros de estos elementos (popoca: “humear mucho”, tlatoa: “hablar”, zozoma: “enojarse”, cuecuenoti(01): “presumir”) se pueden prestar a confusión. Para evitarlo, habría que tener en los preceptos siguientes:

   
356

- Cuando hay una sola voluta. Si está separada o en contacto (pero sin imbricación) con otro elemento, se trata de tlatoa: “hablar”. Si la voluta está en parte sobrepuesta a otro elemento (con el que entra en composición), se trata de un elemento popoca: “humear mucho”.

   
357

- cuando hay varias volutas. El criterio gráfico de la orientación sirve como principio general para descartar la ambigüedad. Se puede advertir que todas las volutas de los elementos tlatoa", están orientadas en la misma dirección; mientras que las del elemento popoca: “humear mucho” muestran orientaciones divergentes. Si el elemento popoca: “humear mucho”, está asociado al elemento tletl: “fuego”, desaparece la necesidad de descartar dicha ambigüedad, por tanto, en este caso sus volutas pueden tener la misma orientación.

   
358

- si uno se vale de la disposición y de la orientación de los elementos para distinguir los tlatoa de los popoca, la posición relativa de las volutas crea nuevos elementos cuya significación permanece en el mismo campo semántico que tlatoa: “hablar”. DDe tal forma, cuando dos volutas están dispuestas perpendicularmente una con respecto a la otra, se obtiene el elemento cuecuenoti(01): “presumir” (infra). Cuando las volutas están colocadas “de espaldas”, con orientaciones opuestas, se obtiene el elemento zozoma: “enojarse”.

   
359

Contrariamente a los elementos “relativamente ” simples existen aquellos que son “extremadamente ” complejos, es decir, aquellos que presentan variaciones. Diversos factores explican tales variaciones. Por una parte, los relacionados con la naturaleza misma de los elementos; mientras que por otra, los que dependen del contexto en el que se inscriben.

   
360

Aunque la representación de estas imágenes resulte convencional, continuan siendo influenciadas por lo real. Esta dependencia hace que los elementos -en ciertos temas- tiendan a ser más complejos. Todos los elementos contienen rasgos característicos, y otros que no lo son. En algunos casos -sobretodo para los elementos relativos al tema de los artefactos- se superponen los rasgos característicos y la forma general del elemento. En cambio, en otros temas -por ejemplo, aquellos que se refieren a la naturaleza: hombre, fauna, flora o cosmos-, sucede con frecuencia que sobre una forma base se incorporan los rasgos característicos de cada uno de ellos. La cara humana, por ejemplo, es utilizada por completo por diversos elementos, y en este caso, debe leerse solo una pequeña parte: la que es característica.

   
361    
 
tlacatl: hombre
cochi: dormir
cihuatl: mujer
yacatl: nariz
   
 
huexocuahuitl: sauce
mizquicuahuitl: mezquite
ococuahuitl: Pino
ahuacuahuitl: roble, encino
   
 
capolcuahuitl: capulin
árbol(02)
árbol(03)
   
371

Estos casos conciernen a la utilización de un todo por una parte. En el elemento yacatl: “nariz, punta”, por ejemplo, figura la cara completa, mientras que solo la parte de la nariz interviene en la lectura.

   
372

También puede surgir el fenómeno contrario: de ciertos elementos a veces se utiliza el todo, mientras en otras solo se emplea una parte. Este fenómeno corresponde a menudo con la división entre topónimos y antropónimos personales.

   
373
   
 
cuauhtli: águila
cuauhtli: águila
quecholli: tipo de pajaro
quecholli: tipo de pajaro
   
378

Cuando la parte y el todo están a la misma escala se facilita la identificación, en caso contrario se complica un poco. Por ejemplo el elemento aztatl: “garza” que puede ser representado por el pájaro entero, o solamente por algunas de sus plumas.

   
379
   
 
X.070.H.17 X.060.F.18
Elemento aztatl: garza
   
385

El agrandamiento de los elementos es otro factor que puede perturbar la determinación de los elementos. En efecto, no es raro que algunos elementos se enriquezcan de grafismos suplementarios al agrandarlos.

   
386
   
 
X.070.E.34 X.070.C.30
Elemento huexotl: sauce
   
392

La práctica de la integración, sea externa o interna, no facilita tampoco la determinación de los elementos. Aún más cuando la integración siempre se acompaña de una reducción de los componentes del elemento. Así por ejemplo el elemento tetl: “piedra” que normalmente incluye tres componentes (infra), cuando entra en integración externa se limita a uno solo de sus componentes; y cuando entra en integración interna, también está limitado a un componente, pero este no es el mismo que el precedente.

   
393
   
 
X.040.D.15
Integración externa
X.012.A.10
Integración interna
Elemento tetl: piedra
   
399

La adaptación al contexto es otro factor que a veces viene a romper con el esquema de la determinación de los elementos. Esta adaptación puede efectuarse tanto en un contexto muy cercano o un poco más alejado. Para retomar el ejemplo precedente del elemento tetl: “piedra”", y de su integración interna, veremos que ésta varía en función del elemento que lo integra. Cuando el componente del elemento se encuentra en un elemento natural, la línea doble es ondulada; inversamente, cuando se trata de un artefacto, y más particularmente de construcciones realizadas con piedras talladas, entonces el componente está marcado con líneas rectas paralelas.

   
400
   
 
X.070.A.49
Elemento tetl: piedra, integrado en un artefacto
   
406

A veces la adaptación se debe a la presencia y a la significación de otro elemento asociado en un glifo. Es así como los elementos coyotl: “coyote”, que suelen incluir trazos achurados, se ven desprovistos de estos cuando se asocian con un glifo que contiene un elemento iztac: “blanco”.

   
407
   
 
X.080.B.17
Elemento coyotl: coyote
X.060.D.49
Elemento tetl + iztac: coyote + blanco
   
412

El contexto externo al glifo puede obligar a una adaptación. Esta condición puede encontrarse en ciertos antropónimos personales, en los cuales uno de los elementos es una cabeza de hombre. El peinado de esta cabeza, muy a menudo, concuerda con la del personaje nombrado por el glifo. Por ejemplo, el elemento cochi: “dormir”, caracterizado por un párpado cerrado, puede formar parte de una cabeza cuyo peinado es de un tipo no especificado -cabellos cortos, sin fleco- o de un peinado de tipo Chichimeca -cabellos medio largos, partidos a la mitad de la cabeza, y recogidos en la nuca.

   
413
   
 
X.080.G.27 X.020.E.01
Acuerdo del peinado del elemento cochi: dormir
   
 
Variantes

Todos estos factores -el enriquecimiento al agrandarlos, la integración con simplificación de uno de los elementos, la utilización de una parte por el todo o lo contrario, la concordancia de los elementos con el contexto, etc.-, capaces de modificar la forma de los elementos constitutivos del Códice, hicieron necesario que se introdujera la idea de variante. Esta categoría es indispensable puesto que considerar todas las variaciones como elementos diferentes hubiera vaciado de todo sentido la noción de elemento. También, el no tomar en cuenta una cierta cantidad de estas variaciones habría redundado en la exclusión de una parte importante de la riqueza de esas imágenes.

   
420

Se considera entonces que variante es todo cambio de un elemento que se distingue de la forma canónica, pero que no difiere lo suficiente para ser considerado como otro elemento. Con respecto a la forma más usual del elemento, la variante es un poco diferente, pero no mucho. Los términos utilizados “pocos”, “no muchos”, permiten imaginar los gajes del oficio y las dudas que pueden resultar.

   
421

Si bien la determinación de los elementos se basa exclusivamente en criterios formales, que no requieren conocimientos ajenos a los glifos, en particular su lectura, de todos modos, la determinación de las variantes no podía desentenderse completamente de ella. Las variantes no se establecieron sobre la base de las lecturas ni de las citas (aunque sirvieran para controlar su efectividad). La introducción de factores no-gráficos en la determinación de variantes era necesaria; por una parte, para que las nociones de variante y de elemento tuvieran un sentido y, por otra, para que la mínima variante con mayor motivo de variación no fuera considerada como elemento. Al mismo, tiempo esta le quita un poco el carácter sistemático a la determinación e introduce cierta dosis de arbitrariedad.

   
422

No todos los elementos presentan variantes. De los 297 elementos que pueden presentarlas (se excluyen los que conciernen a los temas de Formas, Colores e Indeterminados) sólo 74, es decir, una cuarta parte, está relacionada. La repartición no es idéntica, los temas que atañen a la Naturaleza -Hombre, Fauna, Flora y Cosmos- presentan mayor proporción de variantes (cerca de un 30%), mientras que los pertenecientes al tema de los Artefactos presentan variantes en solo un 15% de los casos. Sin dudas este hecho se explica por la mayor complejidad de los referentes naturales comparados con aquellos creados por el hombre.

   
 

Designación

   
424    
425

Es conveniente que a los elementos determinados se les asigne un nombre y que se les proporcione una designación.

   
426

En la medida de lo posible, esta designación debe hacerse en náhuatl porque según la idea de J. Galarza, “cada elemento de este sistema .... posee de conformidad una forma propia que la define. Una vez que se conoce dicha conformidad, la forma permite reconocer el objeto del original y pronunciar su nombre” 82, y el nombre de un elemento es fundamental para que luego se pueda obtener su -o sus- valores fónicos. Si la designación de un elemento representa la primera etapa hacia el conocimiento de los valores que puede transcribir, dicha designación es, por otro lado, indispensable, ya que resulta necesario hacerle corresponder una palabra única para que pueda ser evocado sin ambigüedad.

 

 82 J. Galarza, 1983a, p. 72.

427

La designación de los elementos se hizo a partir de cierto número de parámetros, partiendo del conocido hasta el desconocido: usando una palabra náhuatl, usando una palabra hipotética náhuatl, el empleo de una palabra en español que corresponda a lo que está representado, servirse del nombre de la categoría de un tema, valerse del nombre del tema y, por último, la utilización de un signo de “?” seguido de un nombre.

   
428

Las designaciones por palabras náhuatl se efectuaron casi siempre cuando las lecturas ya eran conocidas. En la mayoría de los casos la designación equivale a la expresión que se puede formar a partir del valor fónico encontrado la mayoría de las veces en las lecturas obtenidas. Si se toma el ejemplo del elemento calli: “casa” , se puede constatar que la sílaba cal se encuentra en la mayoría de las citas que pudieron relacionarse con los glifos que contienen este elemento y las lecturas se adoptaron. El sustantivo más común que se puede formar con esta raíz -y cuya significación corresponde con la imagen- parece ser la palabra calli. Las lecturas correspondientes a este elemento muestran que la sílaba chan también aparece frecuentemente en relación con este elemento. Chan forma el sustantivo chantli: “casa, morada”, sinónimo del primero, que también hubiera podido escogerse como designación, pero los glifos muestran que el valor cal o calli era, sin duda, el más numeroso, por lo que se eligió la designación calli: “casa”.

   
429

Todas las designaciones están acompañadas de su traducción francesa. Esta traducción es, casi siempre, dada por una palabra única, aún cuando la designación puede tener varias significaciones. En este caso se escoge el sentido más cercano a lo que está figurado. Las traducciones fueron sacadas de los diccionarios de Fr. Alonso de Molina, del de R. Siméon y a veces del de J. Campbell o de J. Bierhorst 83.

 

 83 Fr. A. de Molina, 1970.  R. Siméon, 1965. J. Campbell, 1985. J. Bierhorst, 1985b.

430

Cuando un elemento figura únicamente en glifos cuya lectura se ignora, se propone a veces una designación hipotética en náhuatl, ya sea a partir de ejemplos de elementos similares percibidos en otros Códices, ya sea utilizando el diccionario de náhuatl de Fr. Alonso de Molina.

   
431

Cuando no fue posible encontrar una palabra náhuatl, pero lo que figura el elemento está bastante claro, se propuso una palabra en español (pectoral, por ejemplo). Si el elemento no pudo definirse con más precisión que únicamente la categoría de un tema, se le asignó entonces el nombre de la categoría, seguido de un nombre entre paréntesis -el que sirve de designación; por ejemplo, árbol(03). Si sólo se demuestra la pertenencia a un tema, se designa al elemento por el nombre del tema, seguido de una cifra; por ejemplo, cosmos(01). Por fin, cuando el elemento es totalmente indeterminado, se le designa con el signo de "?" seguido de una cifra; por ejemplo, ?(01).

   
 

Clasificación

   
433

Una vez que los elementos fueron determinados, designados y reagrupadas las variantes, es necesario que se clasifiquen de alguna manera para permitir que el corpus sea accesible... y para evitar que uno se pierda. La solución que se adoptó con este fin consiste en efectuar una triple clasificación: la primera es temática, la segunda gráfica y la última es alfabética.

   
 
Temática
   
435

La clasificación de los elementos, desde un punto de vista temático, se hace posible en la medida en que dichas imágenes son “formas estilizadas y convencionales de objetos reales tomados del medio circundante” 84 . La estilización raramente se exagera demasiado, de modo que se impida reconocer lo que está representado. De tal forma, de los 347 elementos registrados, solamente 19 no encajan en la clasificación temática adoptada.

 

 84 J. Galarza, 1983a.

436

Los elementos fueron divididos en diez grandes temas:

   
437

- Hombre

   
438

- Fauna

   
439

- Flora

   
440

- Cosmos

   
441

- Artefactos

   
442

- Cifras

   
443

- Formas

   
444

- Colores

   
445

- Indeterminados

   
446

Algunos fueron subdivididos en varios subtemas o categorías:

   
447    
448

Temas

Categorías

 
       

01.

Hombre

01.

cuerpo entero

   

02.

partes de arriba del cuerpo

   

03.

partes de en medio del cuerpo

   

04.

partes de abajo del cuerpo

       

02.

Fauna

01.

animales aéreos

   

02.

animales terrestres

   

03.

animales acuáticos

       

03.

Flora

01.

árboles

   

02.

plantas

   

03.

flores

   

04.

frutas y parte de vegetales

       

04.

Cosmos

01.

aire

   

02.

fuego

   

03.

tierra

   

04.

productos de la tierra

   

05.

agua

       

05.

Artefacto

01.

construcciones

   

02.

mobiliario

   

03.

recipientes

   

04.

comida

   

05.

tejidos

   

06.

indumentaria

   

07.

ornamentos

   

08.

instrumentos y herramientas

   

09.

armas

   

10.

transporte

   

11.

diversos

       

06.

Cifras

   
       

07.

Formas

   
       

08.

Colores

   
       

09.

Indeterminados

   
   
490    
491

Cada tema y cada categoría están precedidos por una cifra, las que sirven para formar la clave temática de un elemento, y cuya función permite encontrar un elemento en las diferentes partes que componen el diccionario. Por ejemplo, la clave temática que se presenta bajo la forma 02.03.01 implica: las dos primeras cifras se corresponden con el tema -en este caso la “fauna”. Las dos cifras siguientes se corresponden con la categoría dentro de ese tema -en este caso se trata de los “animales acuáticos” - y, por fin, las dos últimas cifras se corresponden con el número según el orden de clasificación del elemento en la categoría precedente. En el ejemplo de aquí arriba, la clave temática es la del elemento cipactli: cierta especie de caimán”.

   
492

 Esta clasificación tiene como única función la de crear un ordenamiento lo suficientemente sencillo para que de inmediato se entienda su lógica. Esta lógica se basa en nuestras categorías de percepción y en ningún caso intentan sugerir que se haga una jerarquización tradicional de las imágenes. Se crearon temas en pequeñas cantidades para que el lector pueda memorizarlos con facilidad.

   
493

Al realizar esta clasificación, obedecimos a ciertos criterios fundamentales que se superponen. En primer lugar se procuró que los elementos fueran globalmente clasificados partiendo del más fácil al más difícil de identificar. Los primeros elementos son aquellos que conciernen al hombre dado que el referente es conocido por todos y es, por tanto, muy fácil de reconocer. En segundo lugar, se requirió que los elementos se ordenen partiendo de arriba hacia abajo; de este modo se inicia por la cabeza del hombre para terminar por los pies, o en el tema del Cosmos se empieza por el cielo para finalizar con el agua. En tercer lugar, se ordenó partiendo del interior hacia el exterior. Este ordenamiento se puso en práctica principalmente en los artefactos, en donde se comienza por las construcciones y en particular por la casa, para continuar con el mobiliario, la comida, etc., finalizando con los transportes.

   
494

Dada la meta que se persigue al clasificar estos elementos, no se procedió a un estudio temático profundizado como el que elaboró J. Galarza para los glifos del Códice Mendocino 85. La clasificación temática de los elementos constitutivos de los glifos se asemeja más bien aquella establecida por K.A. Nowotny para los glifos del Códice Mendocino 86 y H.J. Prem para la Matrícula de Huexotzinco 87.

 

 85 J. Galarza, 1973.

 86 H.A. Nowotny, 1959.

 87 H.J. Prem, 1974.

495

La clasificación temática, es la más importante de las clasificaciones de los elementos constitutivos: sobre esta se basó la organización del Diccionario Temático Abreviado y General (Tomo Catálogo), aunque, sin embargo, no es la única porque aunque a nivel global desempeña bien su papel -permitir encontrar rápidamente cualquier elemento en el corpus-, en algunas ocasiones falla. Estos fallos son ocasionados por los elementos cuya forma, desde nuestro punto de vista, no nos evoca algo de manera suficiente.

   
 
Gráfica

Para estos elementos la clasificación temática se reforzó con una clasificación gráfica basándose en formas sencillas como: puntos, círculos, formas ovoides, espirales, volutas, cuadriculados, formas triangulares así como rectangulares. (Tomo Catálogo: Diccionario Gráfico)

   
 
Alfabética

Finalmente, para que la búsqueda de un elemento pueda efectuarse también a partir de palabras, y no sólo a partir de imágenes, unas listas clasificadas por orden alfabético aseguran que se haga la correspondencia entre la designación de los elementos y las imágenes, entre la traducción de la designación y las imágenes y por último entre el valor fónico de un elemento y su imagen. (Tomo Catálogo: Diccionario Alfabético)

   
 

Las citas

   
499

Las citas son las expresiones en náhuatl que se encontraron en textos escritos en caracteres latinos y que pudieron relacionarse con los glifos. Estas citas desempeñan un papel primordial en este trabajo ya que es a partir de la puesta en paralelo de dichas citas con los datos reunidos precedentemente que se pueden proponer las lecturas de los glifos, la designación de los elementos y los valores fónicos.

   
500

Las citas fueron sacadas de fuentes y de estudios que tratan de manera específica sobre el Códice Xolotl. Entre estas fuentes se encuentran en primer lugar el Códice Xolotl mismo ya que incluye algunas anotaciones. Pero también los escritos del historiador azteca Fernando de Alva Ixtlilxochitl 88 que en este texto es nombrado Alva Ixtlilxochitl, los manuscritos 244 y 254 que están citados aquí con su número de la Biblioteca Nacional 89 así como el texto del religioso español Fr. Juan de Torquemada 90. Los estudios, en primer lugar, son los de C. Dibble 91 y luego los de H.B. Nicholson 92 y para terminar los del catálogo de los glifos de C. Mc Gowan & P. Van Nice 93.

 

 88 F. de Alva Ixtlilxochitl, 1975 y 1977.

 89 Manuscritos conservados en la Biblioteca en la Área consagrada a México bajo los números 245 y 254.

 90 Fr. Juan de Torquemada, 1969.

 91 C. Dibble, 1951.

 92 H.B. Nicholson, 1972.

 93 C. Mac Gowan & P. Van Nice, 1979.

501

A todas las citas, a los conglomerados de prefijos, a las raíces y a los sufijos, se les aplicaron el mismo procedimiento que a los glifos, es decir, fueron fragmentados para hacer sobresalir todos los componentes utilizados junto con sus significaciones. Antes de proceder con esta operación fue necesario transcribir las citas, es decir, homogeneizar la ortografía. En este trabajo, las citas mencionadas a lo largo de todo texto ya están en versión transcrita mientras que, en los documentos anexos, se conservó su ortografía original.

   
 

Las fuentes

   
503

Las fuentes se relacionan de manera más o menos directa con el Códice. La relación más inmediata se establece con las anotaciones hechas en el mismo Códice.

   
 
Códice Xolotl

De manera general las anotaciones se limitan a la lectura aislada de algunos glifos que, básicamente, son los antropónimos y los topónimos. Solo las láminas X.010 y X.020 poseen frases, que apenas se pueden ver de lo mucho que están borradas. Para los textos cortos de la lámina X.010, se intentó hacer una lectura paleográfica con la ayuda de la copia de Léon y Gama así como de las fotos de la Biblioteca Nacional realizadas con rayos ultravioleta (Documentos Anexos, N. 2).

   
505

Las anotaciones del Códice están repartidas de manera disímil; en las láminas X.011, X.012 y X.013 no aparece ninguna anotación; en las láminas X.020, X.060, X.070, X.080, X.090, X.100 y X.101 casi no tienen anotaciones. Únicamente las láminas X.010, X.030, X.040 y X.050 muestran numerosos glifos anotados.

   
 
Fernando de Alva Ixtlilxochitl

Las citas sacadas de diversos escritos de Alva Ixtlilxochitl no tienen ninguna relación física con el Códice. Son por consiguiente estas las que merecen stricto sensu la denominación de “citas”. 

   
507

Si el Códice Xolotl no es la única fuente de este autor, es, por lo menos, la fuente principal, a la cual Alva Ixtlilxochitl se refiere frecuentemente al hablar de la “original historia”, de la “historia original”, la “historia general”, la “original y antigua historia” o también de la “Historia general del imperio de los Chichimecas”. Como lo indica E. O'Gorman, quien apuntó todas las veces que el autor hacía referencia a sus fuentes, queda bien claro que tales denominaciones generales pueden, a priori, aplicarse a varios códices pictográficos 94. Sin embargo, un hecho muestra que ciertamente el Códice Xolotl fue particularmente utilizado. En efecto, este solo cubre una pequeña parte de la historia que desarrolla el historiador en sus escritos. En cambio, encontramos en las Relaciones que corresponde con el final de los relatos del Códice: “Con esto acabó el autor o autores que esta original y antigua historia pintaron por no haber sucedido más, y en lo que sigue son de otras historias y relaciones” y en la Historia Chichimeca: “y así estando en este estado dio fin la Historia general del imperio de los Chichimecas” 95.

 

 94 Encontramos reunidas en el “registro de citas” establecido por E. O'Gorman todas las citas que hizo Alva Ixtlilxochitl de sus fuentes, y en particular, aquellas que pueden relacionarse con el Códice Xolotl (I, 45-85). A propósito de las denominaciones “historia original” e “historia general” este autor llega a la conclusión que: “Con estas dos ambiguas designaciones el autor se refiere a los documentos antiguos que le sirvieron de fuentes de información. Entre ellos se incluyen, con certeza, el Códice Xolotl y los Mapas Tepechpan, Tlotzin, y Quinatzin. (Alva Ixtlilxochitl, 1975, p. 80).

 95 Alva Ixtlilxochitl, 1975 p. 371 y 1977, p. 76.

508

La idea de utilizar los escritos de Alva Ixtlilxochitl paralelamente con el Códice Xolotl no es en lo absoluto nada nuevo. Prueban este hecho las anotaciones de Aubin en la copia hecha por Léon y Gama, así como el comentario de Bobán y el estudio de C. Dibble. A pesar de todo, no estaría de más preguntarse si sería sensato basar el estudio de los glifos en los escritos de Alva Ixtlilxochitl: ¿Se puede confiar en este historiador tan controvertido, quien escribió la historia de su país en español y que conservó únicamente los nombres propios en náhuatl dando incluso a veces primera vista la impresión de estropearlos porque muy a menudo las ortografió de manera diferente? La respuesta resulta afirmativa por varias razones: primero, por la manera como estima los escritos pictográficos tradicionales, después, por el método que empleó para redactar sus escritos y, por fin, por su conocimiento del náhuatl.

   
509

El gran aprecio que Alva Ixtlilxochitl le tiene a los documentos tradicionales así como su rebelión frente a su destrucción y su voluntad de salvar el contenido de algunos códices que sus ancestros lograron salvar del fuego, se ven plasmados en la larga citación que sigue, de contenido y de tono algunas veces bastante modernos:

   
510

“Considerando la variedad y contrarios pareceres de los autores que han tratado las historias de esta Nueva España, no he querido seguir a ninguno de ellos: y así me aproveché de las pinturas y caracteres que son con que están escritas y memorizadas sus historias, por haberse pintado al tiempo y cuando sucedieron las cosas acaecidas, y de los cantos con que las observaban, autores muy graves en su modo de ciencia y facultad; pues fueron los mismos reyes y de la gente más ilustre y entendida, que siempre observaron y adquirieron la verdad, y ésta con tanta cuenta y razón, cuanta pudieran tener los más graves y fidedignos autores y históricos del mundo; porque tenían para cada género sus escritores, unos que trataban de los anales poniendo por su orden las cosas que acaecían en cada un año, con día, mes y hora. Otros tenían a su cargo las genealogías y descendencias de los reyes y señores y personas de linaje, asentando por cuenta y razón los que nacían y borraban los que morían, con la misma cuenta. Unos tenían cuidado de las pinturas de los términos, límites y mojoneras de las ciudades, provincias, pueblos y lugares, y de las suertes y repartimientos de las tierras, cuyas eran y a quién pertenecían. Otros, de los libros de las leyes, ritos y ceremonias que usaban en su infidelidad; y los sacerdotes, de los templos, de sus idolatrías y modo de su doctrina idolátrica y de las fiestas de sus falsos dioses y calendarios. Y finalmente, los filósofos y sabios que tenían entre ellos, estaba a su cargo el pintar todas las ciencias que sabían y alcanzaban, y enseñar de memoria todos los cantos que observaban sus ciencias e historias; todo lo cual mudó el tiempo con la caída de los reyes y señores, y (con) los trabajos y persecuciones de sus descendientes y la calamidad de sus súbditos y vasallos. No tan solamente no se prosiguió lo que era bueno y no contrario a nuestra santa fe católica, sino que lo más se quemó inadvertida e inconsideradamente por orden de los primeros religiosos, que fue uno de los mayores daños que tuvo esta Nueva España; porque en la ciudad de Tetzcuco estaban los archivos reales de todas las cosas referidas, por haber sido la metrópoli de todas las ciencias, usos y buenas costumbres, porque los reyes que fueron de ella se preciaron de esto y fueron los legisladores de este nuevo mundo; y de lo que escapó de los incendios y calamidades referidas, que guardaron mis mayores, vino a mis manos, de donde he sacado y traducido la historia que prometo, aunque al presente en breve y sumaria relación, alcanzado con harto trabajo y diligencia en entender la interpretación y conocimiento de las pinturas y caracteres que eran sus letras, y la traducción de los cantos en alcanzar su verdadero sentido; la cual irá sucinta y llana, sin adorna ni ayuda de ejemplos; ni tampoco trataré de la fábulas y ficciones que parecen en algunas de sus historias, por ser cosas superfluas. Y así pido muy encarecidamente al discreto lector supla los muchos defectos que hubiere en mi modo de narrar, que lo que es la historia puede estar seguro que es muy fidedigna y verdadera, y aprobada por tal de toda la gente principal e ilustre de esta Nueva España” 96.

 

 96 Alva Ixtlilxochitl, 1975, pp. 527-528.

511

Las mejores intenciones del mundo están limitadas por los conocimientos. Alva Ixtlilxochitl era capaz, como él lo afirma, “de extraer y de traducir la historia” a partir de documentos pictográficos transmitidos por sus ancestros. Si este autor redacta sus libros en español no es porque él no hubiera podido hacerlo en náhuatl, sino solamente porque los lectores que él quería conmover, es decir a los representantes del poder español, no comprendían esta lengua. Alva Ixtlilxochitl declara que él conocía “la lengua como los mismos naturales, porque me crié con ellos” 97, hecho que por otro lado le permitió ser nombrado interprete en el seno de un tribunal 98. Por cierto, algunos de sus escritos que infortunadamente no se conocen hoy en día, fueron redactados en su lengua materna. De este modo, según una Acta de la Alcaldía de Texcoco “El año de 1608 ...presentó don Fernando de Alva Ixtlilxuchitl ante Luis Gerra...una historia de los reyes y señores naturales de esta Nueva España que tiene escrita, y las pinturas, cantos y otros papeles y recaudos de donde la sacó... y mandaron que el interprete...la traslade del idioma Mexicano al castellano. Las historias que presentó eran ...la Crónica de los reyes Chichimecas, hasta Nezahualcoyotzin....” 99 Esta crónica trata precisamente del periodo cubierto por el Códice Xolotl y es probable que en náhuatl corresponda con lo que él pudo “extraer” de este Códice.

 

 97 Ibíd. p. 288.

 98 Ibíd., O'Gorman, p. 31.

 99 Ibíd. p. 521.

512

Alva Ixtlilxochitl no tenía ningún problema con la lengua en la que estaba escrito el Códice Xolotl, pero ¿ocurría lo mismo con los dibujos? Existe una diferencia fundamental entre su conocimiento de la lengua y el conocimiento de la escritura tradicional, dado que la lengua le fue enseñada por los otros, sin que él lo supiera sin dudas cuando era niño, mientras que su conocimiento de la escritura se basó en una decisión personal en la que fueron necesarios hacer algunos esfuerzos. Desde su juventud Alva Ixtlilxochitl deseaba conocer la historia de su país, luego quiso compartir este conocimiento, pero sobre todo, deseaba conocer y transmitir “la verdad”. Para Alva Ixtlilxochitl estaba claro que esta verdad se encontraba exclusivamente en los escritos tradicionales, es decir, en las pinturas y en los cantos. Y en tal caso era necesario que aprendiera a leer aquellos documentos pictográficos. No es posible saber qué grado de dominio alcanzó. Tal indeterminada ignorancia hubiera podido ser de peso en cuanto a la validez de las informaciones obtenidas por este autor si no hubiera dicho, en varias ocasiones, que no trabajó solo sino que recibió la ayuda de numerosas personas, de sabios ancianos letrados. Alva Ixtlilxochitl cita a quienes le aportaron su ayuda: “Los principales que me han declarado memoriales de esto y de otras cosas que adelante se verán, son los más antiguos, don Lucas Cortés Calanta, de edad de ciento y ocho años, natural señor del pueblo de Conzoquitlan junto a Tototepec del norte, hijo de Estain, señor natural de este mismo pueblo, el cual, como persona tan principal y antiguo, me declaró todas las cosas de esta tierra, que lo supo de los señores de Tezcuco, y las vido en los archivos reales, tratando y comunicando con ellos...” 100. Alva Ixtlilxochitl cita especialmente cinco otros “ilustres”, de edad avanzada -el más joven tiene 80 años-, quienes tienen documentos antiguos en sus manos o bien, como el precedente, pudieron acceder a los archivos reales de Texcoco y conocían a los historiadores del soberano de esta ciudad. No obstante no parece que todos estos "ilustres" hubieran tenido un mismo conocimiento de la escritura pictográfica tradicional. Alva Ixtlilxochitl decidió escribir la historia de su país después de haber reunido “con mucho trabajo, peregrinación y suma diligencia en juntar las pinturas de las historias y anales, y los cantos con que las observaban; y sobre todo para poderlas entender, juntando y convocando a muchos principales de esta Nueva España, los que tenían fama de conocer y saber las historias referidas; y de todos ellos (en) solos dos hallé entera relación y conocimiento de las pinturas y caracteres y que daban verdadero sentido  a los cantos, que por ir compuestos con sentido alegórico y adornados de metáforas y similitudes, son dificilísimos de entender; con cuya ayuda pude después con facilidad conocer todas las pinturas e historias y traducir los cantos en su verdadero sentido, con que he satisfecho mi deseo, siguiendo siempre la verdad” 101. Según lo dicho por el autor parece que sólo encontró a dos personas que tuvieron un perfecto conocimiento de las fuentes escritas y/o orales tradicionales y que esto le permitió aprender a leer estos documentos pintados. En otro lugar, Alva Ixtlilxochitl indica lo que representaba la escritura pictográfica para aquellos quienes la dominaban: “Esta relación he sacado...de los nueve libros que estoy escribiendo...según está en la original historia de los señores de esta tierra, conforme lo he interpretado y los viejos, personas principales y doctos con quien yo he comunicado, me lo han declarado; que para quien lo entiende es tan claro como nuestras letras” 102.

 

 100 Ibíd. pp. 285-286.

 101 Ibíd. p. 525.

 102 Ibíd. pp. 412-413.

513

El respeto que Alva Ixtlilxochitl tenía por los documentos pictográficos, fuentes sobre la cual hace recaer la “verdad” de estos escritos, así como la práctica de la lengua náhuatl y sin duda un buen conocimiento de la escritura pictográfica, respaldado por el de los mejores conocedores en la materia los “ilustres” longevos quienes tuvieron la oportunidad de trabajar en la Biblioteca real de Texcoco, son garantes de la calidad global de las informaciones que este autor puede dar en sus diversos escritos.

   
514

Es evidente que se hubiera podido obtener mayor provecho de los textos de Alva Ixtlilxochitl si aquellos que llegaron hasta nosotros hubieran sido redactados en náhuatl. A causa de la utilización del español, solo los nombres de personas, de lugares, las fechas y algunas frases aisladas quedaron conservados en la lengua materna del autor. Este hecho explica, por tanto, por qué era indispensable iniciar el estudio del Códice por sus glifos antes de comenzar el estudio de los personajes y de los lazos. De hecho, las palabras náhuatl de los escritos de Alva Ixtlilxochitl corresponden en general con lo que fueron llamados glifos. Estas citas pueden relacionarse con los antropónimos, los topónimos y las fechas; en ocasiones con los glifos agrandados, y raramente con los glifos de tipo varia.

   
515

Establecer una correspondencia entre el Códice Xolotl y los escritos de Alva Ixtlilxochitl presenta pocas dificultades, sobretodo porque esto ya ha sido hecho en los estudios de E. Boban y más particularmente en los de C. Dibble. Dicha puesta en paralelo se facilita gracias a que la organización general de los diversos textos sigue a las láminas del Códice. Además, por lo general, resulta bastante fácil relacionar, dentro de cada hoja, a un grupo gráfico (glifos, personajes y lazos) con una frase, o con un párrafo del texto, particularmente porque una gran parte de estos grupos tienen contenido genealógico. Un ejemplo nos ayudará a verlo mejor:

   
516

En la lámina X.080, mostrada abajo, puede encontrarse -en la zona F-, el relato de los funerales del soberano de Azcapotzalco, Tezozomoc.

   
517

Lámina 080, zona F

   
519

Unas líneas sacadas de las Relaciones corresponden con esta parte de la lámina X.080: “Y luego tomaron ciertos caballeros el cuerpo con la estera,  y lleváronlo al templo mayor, y a los lados iban hacia la mano derecha, el delantero Maxtla con un bastón  en la mano y los cabellos tendidos, y los vestidos e insignias que se solían poner en tales coyunturas, y por la mismo orden iban los demás con sus bastones; y tras de él iba Moteczuma, primero de este nombre, y luego el tercera se seguía Tayauh, y el último Teyolcocohua, rey de Aculman. Y hacia la mano izquierda iban otros cuatro hacia la parte izquierda que el delantero con la misma orden iba Tlacatéotl, señor de Tlatelulco, y luego se seguía Chimalpopoca de Tenuchtitlan, y el tercero Nezahualcoyotzin, y el último Zontecoxatzin su sobrino; y detrás iba Tlatocaycpaltzin, el menor de los hijos del difunto, con muchos señores y embajadores...” 103. Estas pocas líneas proporcionan el nombre de nueve personajes: Maxtla, Moteczuma, Tayauh, Teyolcocohua, Tlacateotl, Chimalpopoca, Nezahualcoyotzin, Zontecoxatzin y Tlatocaycpaltzin. Los tres primeros se corresponden con los tres primeros personajes de abajo, el cuarto es más exacto por lo que está indicado en el Códice, en donde el personaje está solamente calificado de Tepanecatl, los cuatro que siguen corresponden efectivamente a los personajes de arriba, y el último no lo menciona el Códice. Este ejemplo muestra al mismo tiempo como pudo establecerse una relación fiable entre los textos y los glifos así como también el hecho que este texto, aunque hubiera sido escrito en náhuatl, no constituye una lectura del códice ya que recurrir a varias fuentes hace que las informaciones en parte se sobrepongan. A veces el Códice es más rico en informaciones y a veces es lo contrario.

 

 103 Ibíd. p. 352.

520

Los escritos de Alva Ixtlilxochitl se componen de dos textos principales, llamados aquí “Historia Chichimeca y Relaciones” 104, así como tres textos secundarios que llevan por nombre, en la edición de O'Gorman: “Relación sucinta en forma de memorial”, “Compendio histórico del reino de Texcoco”, y “Sumaria relación de la historia de esta nueva españa”. Estos textos secundarios conciernen al Códice Xolotl por la parte histórica. Se trata generalmente de resúmenes acerca de las informaciones contenidas en los dos textos principales. Además, cada vez que una expresión náhuatl de uno de estos dos textos pudo ponerse en relación con un glifo, esta expresión fue considerada y registrada como cita, cuando solamente fueron anotadas las de los textos secundarios que aportaban información nueva con respecto a los textos principales.

 

 104 Esta denominación viene de la edición de las obras de Alva Ixtlilxochitl que fueron hechas por A. Chavero en 1891. Este dividió la obra en Relaciones (Tomo I) y en Historia Chichimeca (Tomo II). En la edición utilizada en este trabajo, la de O'Gorman de 1975-1977, Las Relaciones corresponden con lo que el autor de esta nueva edición llama “Sumaria relación de las cosas de la nueva España”. (I, pp. 261-393).

521

Fue necesario que justificáramos la confianza en las citas de Alva Ixtlilxochitl porque de ello depende la mayor parte de las lecturas, de las designaciones de los elementos y de los valores fónicos de los elementos. Esto se explica por el hecho que de las 3257 citas registradas, 2218 fueron sacadas de fuentes y el resto de los estudios, además, por el hecho de que de las 2218 citas, las que provienen de los escritos de Alva Ixtlilxochitl representan casi un 80%.

   
 
Manuscrito 254
   
523

Este documento, conservado bajo este número en la Biblioteca Nacional de París, se titula “Documentos en náhuatl relativos a los Toltecas, etc.” Está compuesto de dos cuadernos in-4° de treinta y tres páginas. Otro ejemplar más corto de este manuscrito -en posesión de A. Chavero-, fue paleografíado y traducido al español por A. Gerste y publicado bajo el título de Anónimo Mexicano 105. Utilizamos la paleografía de Gerste corrigiéndola y la comparamos con el manuscrito de la Biblioteca Nacional (Documentos Anexos, N° 2). Se trata principalmente del segundo capítulo del documento que pudo relacionarse con el Códice Xolotl, simplemente porque trata de la llegada de Xolotl y de su hijo Nopaltzin al valle de México así como de su instalación. Episodios que, por cierto, en las láminas X.010 y X.020 del Códice, se tratan con más particularidad. Desde el instante en que se conoce el Códice Xolotl, uno se da cuenta de que no es muy difícil poner en relación los pasajes parecidos para extraer las citas. Justamente, una parte de la lámina X.010 y una frase de este manuscrito demostraron la contigüidad que existe en estas dos fuentes:

 

 105 Anónimo Mexicano, 1903. Para más información acerca de este manuscrito véase el Handbook of Middle American Indians, Vol. 15 p. 327. Este texto lo menciona H.B.Nicholson, 1972, p. 179.

524

Parte de 010.F

   
526

oaçico ce yeiantli quitocayotique Chocoayan oncan opanoque Coatlicamac, onco opanoque Tepenenetl, ca axcan nomati yuh motocayotia yuhqui; onca opanoque Tollan ca onca ocazique calzoltin tetepantin ymachio ca ocalpixque oc ceme tlaca, auh opanoque Mizquiyahualan ahmo cana omoquetzque auh omotlalico iman ce tepetl tlein oquitocayoti yni noma toca Xolotl auh nomatica axcan catqui initoca, auh nican oquititlan in ipiltzin Nohpaltzin...  106: “ellos llegaron en un sitio que ellos llaman Chocoayan, de ahí pasaron a Coatlicamac, de ahí pasaron a Tepenenetl, en realidad todavía ahora se llama así; de ahí pasaron a Tollan, ahí en verdad llegaron hasta ruinas de muros destruidos, signo que otros hombres gobernaron, pasaron a Mizquiyahualan, en ningún lugar ellos se pararon y vino a quedarse sobre un cerro que él llamó de su nombre Xolotl, y todavía hoy es su nombre, y de ahí él envió un mensaje a su hijo Nopaltzin....”.

 

 106 Anónimo Mexicano, 1903, p. 119.

527

Todas las partes de este manuscrito que pudieron ponerse en paralelo con el Códice fueron traducidas y consideradas como citas a todas las expresiones afines a los glifos.

   
 
Manuscrito 244.
   
529

Este manuscrito náhuatl, conservado bajo este número 244 en la Biblioteca Nacional de París, es una parte de un documento titulado “Tanto del testamento de Dn. Franco. Verdugo Quetzalmamalictizin 107 “. El título del documento náhuatl es “Yn tlahtollo ynteotihuacan tlahtocaiotl yniuh ypanca tlatocahuehue amatl iniuh oquimoneltililli incapitan Marques del Valle yhuan in Audienza Real...”: “La historia del señorio de Teotihuacan, como lo está en los antiguos libros de los señores, y así como esta fue certificada por el capitán Marques del Valle y la Audiencia Real...”. También están conservadas en la Biblioteca Nacional dos traducciones al español de este manuscrito, así como una paleografía que M. Aubin estableció bajo los números 242 y 245 108.

 

 107 J. Galarza, 1974, p. 51.  Los documentos anexos publicados por O'Gorman en Alva Ixtlilxochitl, 1975, p. 280 muestran que este personaje era el bisabuelo de Fernando de Alva Ixtlilxochitl.

 108   Una traducción al español del Manuscrito 244 fue publicado por A. Chavero, 1904, pp. 440-457.

530

El interés de este documento náhuatl reside en el hecho que menciona a los diversos soberanos de Teotihuacan comenzando por Xolotl, que fue el primer Chichimeca que conquistó estas tierras, y quien proporcionó datos genealógicos que se encuentran en el Códice Xolotl. Para poder extraer las citas fueron paleografiadas y traducidas las partes paralelas a los dos documentos.

   
 
Fray Juan de Torquemada
   
532

La última fuente utilizada fue el texto de Fr. Juan de Torquemada. Este autor, por quien Alva Ixtlilxochitl demostró tener cierta admiración (porque era “el diligentísimo y primer descubridor de la declaración de la pinturas y cantos” 109), consagró diecinueve capítulos del segundo libro de su obra colosal llamada “Monarquía Indiana” 110, a los mismos eventos históricos tratados por el Códice Xolotl. No es posible saber si conocía el Códice o si utilizó otras fuentes o incluso los escritos de Ixtlilxochitl. Después de O'Gorman diremos que “son muchas las semejanzas pero también las diferencias que se observan entre pasajes de la obra de Torquemada y las de Alva Ixtlilxochitl de suerte que la conclusión más prudente es que ambos disfrutaron las mismas fuentes" 111.

 

 109 Alva Ixtlilxochitl, 1977, p. 137.

 110 Fr. J. Torquemada, 1969, Vol. 1,  pp. 38-136.

 111 Alva Ixtlilxochitl, 1975, p. 84.

533

Las citas de Torquemada se utilizaron mucho menos que las de Ixtlilxochitl. Por una parte porque estas son muy poco numerosas y por otra parte porque o solo confirman aquellas obtenidas en Alva Ixtlilxochitl, o son dudosas.

   
 

Los estudios

   
535

Tres estudios fueron escogidos 112 para proporcionar las citas capaces de aclara algunas lecturas.

 

 112 Los estudios del Códice no son numerosos. A parte de las citadas en el texto hay que mencionar las de E. Boban, 1891, publicadas en su Catalogue Raisonné. El autor hablando acerca de su trabajo expresa: “Nosotros no pretendemos dar la interpretación  exacta y completa de este curioso documento. Para estudiarlo en todos sus detalles hubieran sido necesarios meses enteros, y no pudimos consagrar a este trabajo que a penas algunas semanas”. Sabiendo esto uno puede estar totalmente de acuerdo con lo que dice J. Galarza (1974, p. 9) de la obra de E. Boban: “Si se consideran los conocimientos Mexicanistas de la época, es sorprendente destacar el sentido de observación y de análisis así como la potencia de trabajo del autor.” A pesar de las cualidades que presenta este trabajo la publicación del estudio de C. Dibble lo convirtió en caduco.

Dos otros estudios no fueron utilizados, pero en este caso porque no entran en la finalidad de este diccionario; el de D. Robertson, 1959 que hace una presentación corta pero  penetrante del Códice al adoptar un punto de vista  estilístico e insistiendo en los aspectos cartográficos del documento. Por fin en un estudio histórico corto M. León-Portilla, 1967, utiliza el Códice así como otras fuentes para tratar del tema de la aculturación de los Chichimecas.

 
C. Dibble
   
537

En primerísimo lugar está el estudio de C. Dibble, único estudio global del Códice 113. Este es importante porque el autor  “trató de interpretar los glifos basándose en los escritos de Ixtlilxochitl” 114. Después de hacer una presentación histórica y una descripción del Códice expone y comenta, lámina por lámina, el contenido de cada una de ellas, poniendo en paralelo los dibujos y los textos de Alva Ixtlilxochitl. Las lecturas de los glifos están acompañados de un código que permite ubicarlos, aunque no siempre exentos de dificultades, fueron reagrupados enseguida del texto en listas correspondientes para cada lámina. Y finalmente, este estudio se complementa con cuadros genealógicos y con dos índices, uno para los nombres de personas y el otro para los nombres de lugares.

 

 113 C. Dibble, 1951 y 1980.

 114 Ibíd. p. 9.

538

Todas las lecturas relativas a los glifos que C. Dibble propone fueron elegidas como citas. Estas se encuentran en la parte texto de su obra, en las listas, en los cuadros genealógicos o en los índices 115.

 

 115 también están incluidas las lecturas que propone en otro artículo de 1965.

539

Queda claro que las lecturas propuestas por C. Dibble, al haber sido fundadas en los escritos de Alva Ixtlilxochitl -y que nosotros anotamos de manera sistemática-, muy a menudo redundan con las citas del autor tezcucano. Como este estudio concierne al Códice en su integridad, las citas anotadas atañen, por tanto, a todas las láminas. Estas suman unas 1014.

   
 
H.B. Nicholson

En un artículo consagrado a la identidad histórica de un sitio arqueológico situado en los alrededores de Cohuatepec -una zona que cubre el Códice Xolotl-, este autor tuvo forzosamente que haber estudiado las láminas X.010 a la X.050. Las lecturas que propone -y que difieren de aquellas proporcionadas por C. Dibble o por Alva Ixtlilxochitl-, fueron tomadas como citas. Estas son unas veinte.

   
 
C. Mc Gowan & P. Van Nice

De esta obra, principalmente fundada en los trabajos de C. Dibble, sólo se eligieron tres citas, las que corresponden con tres proposiciones de lectura, diferentes de aquellas sacadas de las fuentes o de los otros estudios.

   
 

Las lecturas

   
543

Para cada glifo intentamos proponer una lectura, la que puede componerse de una o varias expresiones, como por ejemplo en las fechas. Estas lecturas representan la síntesis del doble análisis de los glifos y de las citas. En términos de análisis de los glifos, disponemos de la composición en cierta cantidad de elementos, de su designación hipotética, de la manera en que estos elementos están ensamblados para formar el glifo y las relaciones que este glifo mantiene con su contexto. Desde el punto de vista del análisis de citas disponemos de raíces, de sus significaciones, así como de diversos prefijos y sufijos. La lectura se desprende, en tal caso, directamente de la confrontación entre los análisis de los glifos y de las citas. La búsqueda de las lecturas no se efectuó glifo por glifo sino por conjunto de glifos que presentan un elemento en común. Esta es la razón por la cual, en el Diccionario Temático General, los glifos están reagrupados al interior de un elemento dado, en función de las similitudes de asociación que presentan.

   
544

No fue posible hacer corresponder, para cada glifo, una o varias citas, aunque se proponen lecturas en un gran número de casos. De todas maneras es conveniente que se distingan dos casos: primero, cuando el glifo que no cuenta con citas se parezca a otro glifo que pudo leerse basándose en una o varias citas, la lectura se extiende a todos los glifos similares. Segundo, en el caso en que el glifo sea único, sea que no se proponga ninguna lectura, o que se anteponga una lectura, generalmente a partir de compararlo con un glifo similar encontrado en una fuente externa.

   
545

En la parte del texto consagrado a los elementos, todas las lecturas correspondientes a citas o a extensiones de citas están proporcionadas sin comentarios. Por otra parte, todas aquellas lecturas propuestas a partir de informaciones externas a las citas si están comentadas, y se enuncia expresamente que son hipotéticas. Es claro que cada lectura tiene que ser justificada, pero como esto no es materialmente posible, encontraremos en las fichas de los glifos de los  Documentos Anexos todas las informaciones necesarias.

   
546

Las lecturas no están traducidas. En esto seguimos el ejemplo de las fuentes que nunca traducen ni los antropónimos, ni los topónimos y, raramente, las fechas. También se sigue a J. Galarza quien justifica su actitud afirmando lo siguiente: “Siempre es interesante conocer las raíces de esos nombres náhuatl para las palabras que los componen, sin que por lo tanto su traducción se justifique. Esto nos parece incluso ilógico ya que los nombres de personas por ejemplo, están, en las fuentes, conservados en náhuatl...En cuanto a los nombres de lugares...esta traducción, igualmente ilógica, presenta, además, el peligro de cometer errores de interpretación” 116. No se necesita hacer una traducción de las lecturas porque todos los elementos que permiten que se construya ya están incluidos - frente a cada glifo- en las indicaciones que se dan, sea en el texto o en el Diccionario Temático General. En esta parte del Catálogo, cada lectura de glifo está precedida de la lista de sus elementos constitutivos con la traducción para cada uno. En gran número de casos la traducción de la lectura es equivalente a la suma de traducciones de los elementos que componen el glifo. En la práctica solo se necesita saber que las expresiones aztecas se “leen” de derecha a izquierda para poder comprender la significación de las lecturas propuestas. Cuando toda, o parte, de la significación de la lectura difiere de aquellos elementos que constituyen el glifo se indica a continuación del signo <> que significa “diferente”.  Así, por ejemplo, para el topónimo X.070.C.30 que se leen Huexotla, encontramos en el Diccionario Temático General, frente al glifo, la mención siguiente:

 

 116 J. Galarza, 1980, p. 138.

547
   
 
X.070.C.30
Huexotla / huexocuahuitl: : sauce (huexo) / tlantli: diente / tla: suf. loc. de abundancia
   
553

Aquí encontramos todos los datos necesarios para traducir, si fuera necesario, Huexotla: “ahí en donde abundan sauces”. Sin embargo, como todas las informaciones no pudieron ponerse en el Catálogo, Catálogo -en particular las partes no transcritas o aquellas transcritas por los personajes-, en algunos casos es necesario referirse a la ficha correspondiente para cada glifo que se encuentra en los Documentos Anexos.

   
554

La comparación de las lecturas de los glifos -particularmente de los antropónimos-, con la de los valores fónicos de cada elemento que los componen, muestra que en la mayoría de los glifos todos los elementos intervienen en la lectura. Sin embargo, existen numerosos casos en los que ciertos elementos constitutivos no se tomaron en cuenta en las lecturas propuestas -en particular los glifos toponímicos y los agrandados. Esto plantea el problema de la función de estos elementos aparentemente superfluos: ¿si no se leen, entonces para qué sirven?

   
555

El elemento tetl: “piedra”, y dos topónimos -Cohuatlichan y Tenochtitlan- servirán  de ejemplos:

   
556
   
 
X.070.C.32
Coatlichan
X.050.G.31
Tenochtitlan
   
561

El primer glifo está compuesto de los elementos oztotl: “cueva”, cohuatl: “serpiente” y tetl: “piedra”, que está integrado en la periferia del elemento oztotl.

   
562

La lectura de este glifo es Cohuatlichan (cohuatl-i-chan: cohuatl: “serpiente”, i: “prefijo posesivo de la tercera persona”, chantli: “morada”). Las sílabas cohuatl están transcritas por el elemento cohuatl, la sílaba chan, de chantli: “morada”, por el elemento oztotl. El prefijo posesivo y el valor chan del elemento oztotlestán, supuestamente, indicados por la composición particular de los dos elementos, donde se ve a la serpiente dando la impresión de salir de su morada. La lectura Cohuatlichan, que se propuso basándose en citas que concuerdan, de ninguna manera toman en cuenta el elemento tetl: “piedra”.

   
563

Un fenómeno parecido se observa también en el glifo Tenochtitlan, el que está compuesto -de arriba hacia abajo-, por los elementos: nochtli: “tuna”, tetl: “piedra” (integrada en el elemento precedente), nopalli: “nopal, huitztli: “espina grande” (integrado en el elemento precedente), y tetl: “piedra” que se multiplica cuatro veces.

   
564

En este glifo solamente los dos primeros elementos son indispensables para asegurar la lectura Tenochtitlan. Los elementos tetl: “piedra” y nochtli: “tuna” son suficientes para transcribir las primeras sílabas de esta expresión. Los elementos tetl: “piedra” (el que está integrado en el elemento nochtli) nopalli: “nopal”, huitztli: “espina grande”, así como la multiplicación y la disposición de los elementos tetl inferiores, son aparentemente superfluos y de todas formas, nunca han sido tomados en cuenta en las citas apuntadas.

   
565

 J. Galarza ya ha hecho observaciones comparables a propósito de la página 2r del Códice Mendocino. Según este autor las partes “superfluas” serían la base de lecturas secundarias: “En algunas imágenes glíficas, tradicionales, complejas, formadas por varios elementos, algunas están aparentemente de más porque al parecer no se pronuncian. Este fenómeno que podríamos juzgar como un excedente o exceso icónico, de una sobrecarga de formas y de colores no es un ornamento inútil; en realidad se trata de lecturas complementarias o secundarias que se añaden o se agregan después de la palabra principal. Por consiguiente, se pueden hacer dos lecturas; la primera abreviada o simplificada en donde se toma en cuenta solamente una parte de los elementos dibujados, y una segunda más completa donde intervienen los  otros elementos que no se incluyeron en la lectura precedente” 117.

 

 117 J. Galarza, 1983a, p. 86.

566

En este Diccionario se encontrará con frecuencia solo el primer nivel de lectura, y a veces, ni siquiera este nivel. Esto se debe a que intencionalmente se eligió hacer que las lecturas deriven de las citas. Sin embargo, si el análisis de los elementos constitutivos recae en la totalidad de los elementos -y no solamente sobre aquellos que intervienen en la primera lectura- es debido a nuestra preocupación de que la determinación de los elementos no dependa de las lecturas, sino de criterios exclusivamente gráficos; además, para permitir la proposición de segundas lecturas, cuando se cuente con los medios para hacerlo.

   
567

Si la mayor parte de las lecturas están basadas en citas, y más particularmente en las de Alva Ixtlilxochitl, -presentadas como hipotéticas-, se extrajeron de documentos externos. Se trata más particularmente de la Matrícula de Huexotzinco 118 y del Códice Mendocino 119. Se usaron estos dos documentos cada vez que se reunieron las siguientes condiciones: cuando no se encontró ninguna cita -o por lo menos una convincente- que pudiera relacionarse con uno o con un conjunto de glifos parecidos al del Códice Xolotl; cuando uno de esos documentos externos presentaba el mismo glifo con cada elemento identificado de manera clara; y cuando la anotación en náhuatl -presente en gran parte de los glifos de estos dos Códices-, podía desglosarse sin ambigüedad. A partir del momento en que se reunían estas tres condiciones, se estableció una comparación y, eventualmente, se propuso una lectura hipotética sobre esta base. No se trata aquí de iniciar una comparación sistemática entre diferentes documentos sino, solamente, sacarle provecho a las anotaciones, equivalentes de nuestras citas, y a los glifos afines que aparecen en estos dos documentos. Se facilitó muchísimo el acceso a la decena de miles de glifos de la Matrícula de Huexotzinco gracias al “glosario” establecido por H.J. Prem 120, y esto a pesar de los límites que su concepción nos imponía. Dicha Matrícula está organizada en dos partes: la primera contiene una lista alfabética de las palabras náhuatl en las que se encuentran las raíces de las anotaciones de los glifos, y en particular contiene un remitente al folio en donde se localizan los glifos correspondientes a las anotaciones. La segunda es una lista temática que remite a la lista alfabética. La concepción de este glosario, basado en las palabras y no en las imágenes, limita desafortunadamente el alcance de esta herramienta. Tratar de establecer una comparación entre un glifo del Códice Xolotl, del que se ignora la designación de los elementos -y con mayor motivo la lectura-, y su homólogo en la Matrícula, pasando por el intermediario de este glosario, requiere de mucha paciencia y de talentos de malabarista.

 

 118 H.J. Prem, 1974, f. 482r-911r.

 119 J.M. Clark, 1938, Vol. 3.

 120 H.J. Prem, 1974, pp. 531-700.

568

Todas las lecturas propuestas que se obtuvieron fueron reagrupadas en dos listas. En la primera, se clasificaron a partir de las anotaciones de los glifos, y en la segunda, se organizaron las lecturas por orden alfabético (Listas).

   
569

Las lecturas representan la etapa obligatoria por la que se tiene que pasar para verificar la designación de los elementos, deducir sus valores fónicos, conocer los valores que independientemente de los glifos proporcionan los personajes, extraer las partes que no se han proporcionado y, por último, para ver las palabras nuevas.

   
 

Los valores fónicos

   
571

Cada elemento cuenta con la posibilidad de transcribir uno o varios valores fónicos.

   
572

La palabra “fónico” se entiende aquí en su sentido más común, es decir, que simplemente se refiere a la capacidad que tienen los elementos de transcribir sonidos del lenguaje, en este caso de la lengua náhuatl. El valor fónico corresponde en este contexto con el sentido que le da, muy a menudo, J. Galarza en sus trabajos. Para la determinación de los valores fónicos, poco importa conocer los significados que se le atribuyen a los sonidos. Los valores fónicos están determinados -tal como los elementos-, a partir de criterios morfológicos que mantienen apartado el valor semántico de las sílabas transcritas, las que, sin embargo, frecuentemente corresponden con raíces náhuatl cargadas de sentido. Es necesario que haya este alejamiento de sentido de las sílabas transcritas en la medida en que gran cantidad de significaciones son problemáticas e incluso a veces desconocidas. El partido que aquí se toma es precisamente el contrario del definido y puesto en práctica por autores como K.A. Nowotny 121, H.J. Prem o H.B Nicholson. Para H.J. Prem “la escritura fónica no representa la idea del mensaje sino la forma verbal de este mensaje. La significación original de los caracteres utilizados no tiene importancia, al ser su función simplemente fónica” 122. H.B. Nicholson propone una definición fundamentalmente parecida: “Por 'fonetismo' se entiende la utilización de ciertos grafemas (elementos) para transcribir -de manera totalmente independiente connotaciones semánticas- todo o parte de los valores sonoros de nombres náhuatl de lo que está representado, para formar palabras que contienen los mismos sonidos” 123. Poner en práctica tal definición es casi imposible debido a la dificultad al definir la noción de “completa independencia de las connotaciones semánticas”. La sutileza de la lengua náhuatl soporta mal este tipo de desglose. Tomemos por ejemplo el glifo leído Ocotoch:

 

 121 K.A. Nowotny, 1953, pp. 108-109 Este autor distingue “der Lautwert...des Elementes” de la “Phonetische Schreibung”.

 122 H.J. Prem, 1968, pp. 161-162  “Phonetic writing does not represent the idea of the message, but the verbal form of this message. The original meaning of the characters used is of no importance, as their function is only a phonetic one”.

 123 H.B. Nicholson, 1973, p. 3: “By 'phoneticism' is meant the employment of some of the graphemes to convey -entirely independent of their semantic connotations- all or part of the sound values of the Nahuatl names of what they represent to form all or part of words containing similar sounds”.

573
   
 
X.030.A.15
Ocotoch
   
578

Este glifo está compuesto por los elementos ococuahuitl: “pino, ocote” y tochtli: “conejo”. La expresión Ocotochtli puede tener doble significación: ya sea la suma de las significaciones de sus raíces, “ conejo de pinos”, o bien designar otro animal, el “lince”. ¿En qué nos podemos uno basar para decir cómo un azteca percibía la significación de tal palabra?  Suponiendo que el sentido de tales nombres propios hayan tenido una importancia para los locutores náhuatl, no existe un medio que nos permita saber cómo entendían esa palabra. Si el valor del elemento debía ser clasificado como fónico o no-fónico -en el sentido que les dan los autores antes citados-, tendría que escogerse con anticipación. De hecho, solamente si la expresión significaba “lince”, el elemento tochtli tenía un valor fónico.  H. J. Prem estaba plenamente consciente de tal dificultad ya que escribió: “No existe medio para decidir si estas composiciones muestran siempre una escritura fónica o bien si una palabra compuesta azteca estaba fragmentada con el fin de utilizar sus componentes como ideogramas” 124. En casos como este no existe medio para aplicar el método indicado por C. Dibble que consiste en atribuir un valor no-fónico a una imagen a partir del momento en que esta imagen puede expresarse en cualquier lengua 125.

 

 124 H.J. Prem, 1968, p. 162.

 125 C. Dibble, 1971, pp. 324-325: “tiene que hacerse, sin embargo, una clara distinción entre el uso de las pinturas no fonéticas y fonéticas. Can the word recalled by the picture be given in any several languages? If so, it is not with a meaninig other than the object pictured? If so, the writing is phonetic”.

579

Los valores fónicos de un elemento son entonces todos los sonidos que se pueden deducir al ponerlo en paralelo con todos los glifos en los que está presente y con todas las lecturas propuestas por estos últimos. La determinación de los valores fónicos implica que se efectúe una determinación clara de los elementos que constituyen a los glifos así como las raíces que componen las lecturas.

   
580

Dos ejemplos permitirán visualizar mejor este modo de determinación de los valores fónicos:

   
581
   
 
X.070.H.17 X.060.F.18
Elemento aztatl: garza
   
587

El primer glifo, leído Xolotl, está compuesto de un solo elemento: xolotl: “cierta especie de perro”. En este caso el valor del elemento es xolotl.

   
588

El segundo glifo, leído Xalmoyotzin, tiene como elementos constitutivos: xalli: “arena” y moyotl: “mosquito”. En este glifo el valor del primer elemento es xal mientras que el del segundo es moyo.

   
589

El tercer glifo, leído Cuauhtepec altepetl, está compuesto de los tres elementos siguientes: cuauhtli: “águila”, tepetl: “cerro” y atl: “agua”, este último está integrado al interior del elemento tepetl. El valor del primer elemento es cuauh, el del segundo es tepe y tepetl y el del tercero es al.

   
590

El primer glifo antroponímico leído Xolotl tiene el valor de su elemento que es equivalente a su designación. Tales casos son relativamente raros en los antropónimos personales en la medida en que muy a menudo se terminan con el sufijo reverencial tzin. La presencia de ese sufijo implica que desaparezca el sufijo primario 126, también llamado sufijo absoluto 127. El valor del elemento que transcribe la última raíz de una lectura depende del hecho de que la lectura incluya o no un sufijo reverencial. Dado que el precepto enunciado antes -la dependencia de las lecturas con respecto a las citas-, la presencia de este sufijo depende precisamente de las citas. De esta forma si el antropónimo Xolotl no ha sido leído Xolotzin es solamente porque todas las citas de Alva Ixtlilxochitl concuerdan en este punto. Pero es muy probable que ahí se trate únicamente de una costumbre particular a este autor, ya que en otra fuente la palabra Xolotzin aparece una vez.

 

 126 Th. Sullivan, 1976, p. 29.

 127 M. Launey, 1979, p. 27.

591

Representan entonces todos los sonidos transcritos por los elementos y cuya asociación proporciona la lectura de los glifos, que aquí se les llaman valores fónicos. Los valores que pudieron obtenerse representan unos 4328, estos están evidentemente limitados por las lecturas propuestas.

   
592

Sin que sea posible presentar realmente un estudio de los valores fónicos, los resultados obtenidos fueron sintetizados en las dos listas siguientes y en algunos comentarios:

   
593

 - la Lista de los valores fónicos con los elementos que los expresan (Ver Listas).

   
594

- la Lista de los elementos con sus valores fónicos (Ver Listas).

   
 

Valores Fónicos y Elementos

   
596

En las listas que siguen, se registraron y agruparon 359 valores diferentes, indicando para cada valor los elementos que lo transcriben (a veces ocurre que es uno solo), y para cada elemento las lecturas diversas en las que este valor aparece. Frente a cada lectura se mencionan los códigos sus glifos.

   
597

Estos 359 valores mencionados, se subdividen en cuatro grupos: los valores que siempre son transcritos por un mismo y solo elemento; aquellos valores que pueden ser transcritos por varios elementos por separado; los valores que no pueden ser transcritos sino por medio de la combinación de varios elementos; y por último, aquellos que pueden ser transcritos por un elemento o por la combinación de dos o varios de ellos. 293 valores están transcritos por un solo elemento, mientras que las otras tres posibilidades pueden encontrarse en 70 valores. Los tres últimos casos que se distinguieron se reagruparon en las listas siguientes:

   
598    
599

Lista de los valores transcritos por varios elementos

   
600

ACA 03.02.05 acatl: “caña, carrizo”
05.08.01 mitl: “flecha, dardo”

ACOL 01.03.05 maitl(01): “mano, brazo, pata”
02.02.15 maitl(02): “pata anterior”

AHUA 03.01.07 ahuacuahuitl: “roble, encino”
03.01.10 árbol(03)

CEM 06.01.01 ce: “uno”
03.04.02 centli: “mazorca de maíz seco”

CHAN 05.01.01 calli: “casa”
04.03.09 oztotl: “cueva”

CHIC 06.01.01 ce: “uno”
06.01.02 macuilli: “cinco”

CHIQUA 06.01.01 ce: “uno”
02.01.08 chicuatli: “lechuza”
06.01.02 macuilli: “cinco”
CIHUA 01.02.11 cihuatl: “mujer”
01.03.03cuerpo(05):
05.05.09 cueitl: “enagua, enredo”
01.02.04 cabeza(05):
05.05.08 huipilli: “blusón, camisola, huipil”

COZCA 05.06.10 cozcatl: “joya, piedra redonda, cuenta”
05.06.09 pectoral

CUECUENO 01.02.23 cuecuenoti(01): “presumir”
01.02.24 cuecuenoti(02): “hablar mal”

ICPAC 05.06.11 pantli: “bandera”
01.02.06 cuaitl: “cabeza, cima”

IX 01.02.08 ixcuaitl: “rostro humano”
01.02.15 ixtelolotli: “ojo”
09.00.07 ?(07):

MA 01.03.07 macpalli: “mano, palma de mano”
01.03.05 maitl01: “brazo”
02.02.15 maitl(02): “pata anterior”
01.01.02 mococoqui: “doliente”

MACUIL 06.01.01 ce: “uno”
06.01.02 macuilli: “cinco”

MACUILLI 06.01.01 ce: “uno”
06.01.02 macuilli: “cinco”

MATLACTLI 06.01.01 ce: “uno”
06.01.02 macuilli: “cinco”
06.01.03 matlactli: diez

NAN 01.02.11 cihuatl: “mujer”
04.04.01 tetl: “piedra”

OCO 03.01.08 árbol(02)
03.01.06 ococuahuitl: “pino, ocote”

OL 03.04.11 olli: “especie de goma, hule”
07.01.02 tlatelli: “montículo”

PANO 05.09.01 acalli: “canoa”
04.05.01 atl: “agua”
02.02.02 cuetlachtli: “tipo de lobo”

PITZAHUA 07.01.13 pitzahuac: “delgado, alargado”
02.02.10 cuacuahuitl: “cuerno,cornamenta”

CUAUH 03.01.08 árbol(02):
03.01.01 cuahuitl(01): “árbol”
03.01.03 cuahuitl(02):"árbol”

QUEN 05.05.06 quemitl: “vestido, manta”
05.05.01 tilmatli: “manta”

TE 01.02.18 tentli: “labios, borde”
04.04.01 tetl: “piedra”

TEO 04.01.06 tlanextli: “luz, claridad, resplandor”
04.01.05 tonatiuh: “sol”
05.01.08 tzaqualli: “torre”
07.01.16 huei: “gran”

TEOPAN 05.01.09 teopantli: “templo”
05.01.08 tzaqualli: “torre”

TLA 07.01.04 montañas(01)
07.01.05 montañas(02)
07.01.06 montañas(03)
07.01.07 montañas(04)
07.01.08 montañas(05)
07.01.09 montañas06
04.05.02 quiyahuitl: “lluvia”
04.04.01 tetl: “piedra”
01.02.19 tlantli: “diente”

TLACA 01.01.01 tlacatl: “hombre”
04.01.05 tonatiuh: “sol”

TLAN 03.04.10 tlanelhuatl: “raíz”
01.02.19 tlantli: “diente”

TONAL 04.01.07 tonalli: “calor, signo”
04.01.05 tonatiuh: “sol”

TOZ 02.02.14 tozan: “tipo de topo”
02.01.03 toztli: “papagayo”

TZON 03.02.13 centzontli: “mata, cuatrocientos”
01.02.20 tzontli: “pelo, cabellos”
XIHUITL 04.04.04 teoxihuitl: “turquesa fina”
06.01.04 xihuitl: “año”
08.01.03 xiuhtic: “azul”

XIUH 04.04.04 teoxihuitl: “turquesa fina”
06.01.04 xihuitl: “año”
08.01.03 xiuhtic: “azul”
04.04.05 xihuitl: “turquesa, precioso”

XOCHI 03.03.07 azcaxochitl: “tipo de junco”
03.03.02 flor(01):
03.03.03 flor(02):
03.03.09 flor(04):
03.03.01 xochitl:"flor”

YAUH 02.02.17 icximachiyotl: “pisada”
01.04.03 xocpalmachiyotl:"huella de pie”

ZO 03.04.09 huitztli: “espina grande”
07.01.19 zo: “pinchar, sangrar”

   
737    
738

Lista de valores transcritos por la combinación de varios elementos

   
739

AYA 05.05.05 ayatl: ”tela de algodón, ayate, tejidos”
05.05.01 tilmatli: “manta”

AZCA 02.02.18 tamazolin: “sapo”
08.01.04 tlapalli: “rojo”

EECATL 03.04.07 etl: “fríjol”
04.02.03 nextli: “ceniza”

EZ 04.05.01 atl: “agua”
08.01.04 tlapalli: “rojo”

ICPAL 05.02.01 icpalli: “asiento”
05.02.03 petlatl: “estera, petate”
05.02.02 tepotztli: “espalda”

ILAMA 01.02.11 cihuatl: “mujer”
01.02.10 xolochauhqui: “arrugado, arrugado”

ILO 05.09.04 otli: “camino”
01.04.03 xocpalmachiyotl: “huella de pie”

MAMALHUAZ 05.08.01 mitl: “flecha, dardo”
05.07.03 tlecuahuitl: “madera de fuego”

O 05.09.04 otli: “camino”
01.04.03 xocpalmachiyotl: “huella de pie”

OTOM 05.01.01 calli: “casa”
05.01.03 xacalli: “casa con techo de paja”

PATOA 03.04.07 etl: “fríjol”
05.07.11 patolpetlatl: “juego de Patolli”

POLOA 05.08.02 chimalli: “escudo, rodela”
05.08.05 macuahuitl: “macana, espada de madera”

POPOZOC 04.05.01 atl: “agua”
05.03.01 comitl: “olla, vasija”

QUINA 02.02.12 itzcuintli: “perro”
01.02.21 tlatoa: “hablar”

TEQUI 05.05.01 tilmatli: “manta”
05.07.14 huictli: “coa, bastón plantador”

TLACATECATL 01.02.12 temillotl: “parte del peinado”
05.07.17 tlalpilli: “nudo”
TLATLA 04.02.02 popoca: “humear mucho”
04.02.01 tletl: “fuego”

TLATOCA 05.02.01 icpalli: “asiento”
05.02.03 petlatl: “estera, petate”
05.02.02 tepotztli: “espalda”
01.01.01 tlacatl: “hombre”
01.02.21 tlatoa: “hablar”

TLAHUANA 05.03.04 apaztli: “lebrillo, vasija, vasija”
05.04.03 octli: “pulque”

TLAXCAL 01.03.07 macpalli: “mano, palma de mano”
05.04.01 tlaxcalli: “tortilla”

TLOH 02.01.06 cuauhtli: “águila”
02.01.18 pluma(01):

TOC 03.02.07 ohuatl: “maíz”
04.03.01 tlalli: “tierra”

TOTONIL 05.03.01 comitl: “olla, vasija”
05.02.04 namaztli: “piedra redonda”
04.02.02 popoca: “humear mucho”

TZATZI 01.02.18 tentli: “labios, borde”
01.02.21 tlatoa: “hablar”

YAO 05.08.02 chimalli: “escudo, rodela”
05.08.05 macuahuitl: “macana, espada de madera”

   
821    
822

Lista de valores transcritos por un solo elemento o por una combinación de elementos

   
823

CHICHIMECA 03.04.06 chian: “semilla aceitosa”
05.08.01 mitl: “flecha, dardo”
05.08.06 tlahuitolli: “arco”

CIHUA 01.02.11 cihuatl: “mujer”
01.03.03 cuerpo05:
05.05.09 cueitl: “enagua, enredo”
01.02.04 cabeza05:
05.05.08 huipilli: “blusón, camisola, huipil”

TEN 02.02.04 coyotl: “coyote”
05.08.01 mitl: “flecha, dardo”
01.02.18 tentli: “labios, boca, labios, borde”

TLACO 05.07.26 cuauhcozcatl: “collera de madera”
01.01.01 tlacatl: “hombre”
01.02.19 tlantli: “diente”
03.02.02 tolin: “junco, juncia”

HUEHUE 01.02.09 cuacocolochtic: “cabellos rizados”
05.07.10 huehuet:"atabal, tambor”
01.02.10 xolochauhqui: “fruncido, arrugado”
   
847

   
848

Según la lista de los valores fónicos -y las listas precedentes-, en más del 80% de los casos, un valor fónico es transcrito por un solo y único elemento. Sin embargo, hay buenas razones para creer que este porcentaje debería ser algo más elevado. Esto se debe a dos razones: 1) más que cualquier otro resultado, los valores fonéticos tendrían que verificarse, ellos podrían utilizarse para cuestionar la validez de la determinación de algunos elementos constitutivos. Dado que los valores resultan de esta determinación y de sus lecturas, cualquier error anteriormente cometido tiene necesariamente repercusiones en la determinación de los valores fonéticos, lo que puede provocar cierta inflación. 2) Hay otra razón para pensar que el número de valores fonéticos que pueden ser expresados por varios elementos no combinados debe ser ligeramente inferior. Es el hecho de que algunos valores deben ser duplicados: así que en la primera lista se indica que el valor te puede ser realizado por dos elementos: te puede ser engendrado por dos elementos: tetl: “piedra” o tentli: “labios, boca”. Esto produce una inexactitud debido a la transcripción tradicional de las palabras náhuatl, adoptada en esta obra, que no marca la duración de las vocales. La e de tetl es efectivamente corta mientras que la e de tëntli es larga (Cf. tetl: “piedra”) En realidad, no se trata de un valor sino de dos valores, cada uno corresponde a un elemento en particular. Esto, se ha dado a conocer gracias a los trabajos de Horacio Carochi 128 del siglo XVII y de J.R. Andrews 129, M. Launey 130, F. Kartunnen 131, y J. Bierhorst 132 del siglo XX. Encontramos casos similares con el valor chiqua: cuando este valor está transcrito por los elementos ce: “uno” o macuilli: “cinco” la primera vocal es corta, mientras que cuando se trata del elemento chicuatli: “lechuza”, la i del valor chïqua debería ser larga 133. El valor tlaco se divide en tläco, para tlacotli: “esclavo” y tlaco, para tlacotl: “vara” 134. El valor huehue se transcribe sea por la combinación de los elementos cuacocolochtic: “rizado, que tiene los cabellos crespos” y xolochauhqui: “fruncido, arrugado”, o solamente por este último elemento así como también por el elemento huehuet: “atabal, tambor”.  En uno de los casos el valor huehue corresponde a la palabra huehue que significa “viejo”, en el otro caso al valor y al radical de huehuet: “atabal, tambor”. De hecho, de nuevo este caso debería de haberse separado esta raíz porque en uëue: “viejo” la segunda e es corta mientras que en uëuëtl: “atabal, tambor” esta vocal es larga.

 

 128 H. Carochi, 1892.

 129 J. R. Andrews, 1975.

 130 M. Launey, 1979 y 1980.

 131 F. Kartunnen, 1983.

 132 J. Bierhorst, 1985b.

 133 F. Kartunnen, 1983, p. 50.

 134 F. Kartunnen, 1983, pp. 255-256.

849

En el estudio de cada elemento se tuvo en cuenta la duración de las vocales, pero fueron registraron tal como se aprecia en las listas anteriores. Esto, por la sencilla razón de que actualmente no tenemos un diccionario tan completo como el de Molina, el que ni siquiera contiene todas las longitudes de vocales y saltillos. Hubiera sido necesario que, para todas las palabras que no aparecen en los diccionarios citados antes, se recurriera a reconstrucciones y se introdujeran nuevas hipótesis. Esto no se hizo, por un lado porque nuestro conocimiento del náhuatl no habría sido suficiente y porque parece que las ambigüedades causadas por la notación tradicional, es decir, sin saltillo y sin la duración de las vocales, son en números pequeños.

   
850

La segunda lista muestra los valores fónicos originados, sistemáticamente, por una combinación de elementos. La mayoría de las veces la combinación se hace por pares, como por ejemplo, la asociación de los elementos itzcuintli: “perro” y de tlatoa: “hablar”, que transcriben el valor quina, radical corto del verbo quinani: “gruñir” (Cf. itzcuintli: “perro”). Ninguno de estos dos elementos puede tomar por sí mismo este valor.

   
851

La tercera lista muestra algunos de los valores que pueden ser transcritos, ya sea por un solo elemento, o ya sea por la combinación de varios de ellos. ¿Podría explicarse esta doble posibilidad y, de manera general, la razón de ser de estas transcripciones múltiples de un mismo valor? No parece existir una explicación global que convenga a todos los valores citados, sino más bien una pluralidad de causas, de las cuales sólo algunas han logrado distinguirse actualmente. Uno de los factores que explica la pluralidad de los elementos para transcribir un mismo valor se debe a la práctica de la duplicación -o la multiplicación- de los elementos. Esto se observa particularmente en los valores que derivan de los números: chic, chiqua, macuil, macuilli, matlactli. Estos valores se engendran gracias a la multiplicación de los elementos ce: “uno” o macuilli: “cinco”. Sucede lo mismo con el valor tla, que corresponde al sufijo de abundancia y que puede expresarse con el elemento tlantli: “diente” pero también por medio de cualquier otro elemento que esté multiplicado, como pueden ser los elementos montañas(01 à 06), quiyahuitl: “lluvia” o tetl: “piedra”. Para este último elemento, cuando está multiplicado -y al mismo tiempo el conjunto ha adoptado una posición particular-, puede transcribir el valor nan de nantli: “madre, protección”, valor que en un contexto diferente estaría transcrito por el elemento cihuatl: “mujer”. En tal caso, elegir entre el primer valor nan que se refiere a la idea de “protección” y el segundo valor que se refiere al de “madre” se explica también por razones semánticas.

   
852

 Es también indudable la importancia de la significación en la elección del elemento para transcribir el valor toz. Este puede ser expresado con el elemento tozan: “tipo de topo” o toztli: “papagayo”. De igual forma, la elección entre el elemento calli: “casa” u oztotl: “cueva” para dar el valor chan, de chantli: “morada”, en los glifos leídos Cohuatlichan (cohuatl-i-chan; cohuatl: “serpiente”, i: “prefijo posesivo de la tercera persona”, chantli: “morada”) parece emanar de razones semánticas. En el primer caso, solamente está transcrito el nombre del lugar, mientras que en el segundo caso se dan informaciones acerca del hábitat de la serpiente, es decir las cuevas, así como de su naturaleza -como ya se ha dicho, están hechas de piedra-, ya que el elemento tetl: “piedra” está integrado al exterior del elemento oztotl: “cueva”.

   
853
   
 
X.100.D.35
Cohuatlichan
X.070.C.32
Cohuatlichan
Valor: chan
   
859

El contexto desempeña un papel a la hora de elegir un elemento, además de la multiplicación y la significación. De este modo el valor icpac, de icpac: “cabeza, sobre” puede transcribirse ya sea por un elemento pantli: “bandera”, ya sea por el elemento cuaitl: “cabeza, cima”. El elemento pantli se utiliza cada vez que forma parte de un glifo toponímico, mientras que el elemento cuaitl se usa en los antropónimos personales. A este elemento se le saca realmente provecho porque uno se sirve de la parte superior de la cabeza del personaje para transcribir el valor icpac. Por tanto, la elección de una u otra posibilidad se explica por el contexto y sin duda también por razones de semántica.

   
860

El valor Chichimeca de Chichimecatl: “Chichimeca” puede transcribirse o por el elemento chian: “semilla aceitosa”, o por el binomio mitl: “flecha, dardo” + tlahuitolli: “arco”. Al elegir uno u otro modo de transcripción se toma en cuenta el personaje con el cual el elemento está en relación. Si es un personaje femenino, se escoge el elemento chian, si se trata de un hombre entonces se emplea el binomio.

   
861

Existe otra razón que puede explicar la elección de un elemento por sobre cualquier otro. Esto puede observarse con el valor cihua, cuyo valor alcanza a expresarse de varias maneras, de las cuales las principales son: por medio de un elemento cihuatl: “mujer”; o por la utilización simultánea de los elementos huipilli: “blusón, camisola, huipil” y cueitl: “enagua, enredo”; o por la utilización de la cabeza del personaje nombrado -cuando se trata evidentemente de un personaje femenino. Las lecturas de los glifos en las que se encuentra la sílaba cihua muestran que, todas aquellas que tienen estas sílabas en posición inicial corresponden a los glifos que incluyen un elemento cihuatl; mientras que, cada vez que estas sílabas se encuentran en posición final, se recurre al personaje o a la metáfora gráfica. Según este ejemplo, es posible influir en la posición de las sílabas en una expresión para transcribir y hasta para determinar la elección un elemento por sobre otro para que se le materialice.

   
 

Elementos y valores fónicos

   
863

Anteriormente la cuestión era de saber cual(es) elemento(s) transcribe(en) un valor fónico determinado. Ahora el punto de vista se invierte, se trata de saber cuáles son los valores fónicos que cada elemento es capaz de expresar.

   
864

La respuesta está dada en la lista de los elementos con sus valores fónicos que presenta para cada elemento el (o los) valores fónicos correspondientes. Esta lista muestra que de los 347 elementos que se distinguieron -en casi las tres cuartas partes-, se encontró un sólo valor fónico. En cambio, un 28% de los elementos pueden transcribir varios valores. Estos elementos fueron reunidos en las listas siguientes:

   
865    
866

Lista de los elementos que transcriben dos valores fónicos

   
867
acalli: canoa (ACAL-) (PANO-) (?-)
acatl: caña, carrizo (ACA-) (ACATL-) (?-)
árbol(02): (OCO-) (CUAUH-) (?-)
chalchihuitl: jade (CHAL-) (CHALCHIUH-)
chian: cierta especie de grano (CHI-) (CHICHIMECA-) (?-)
cilli: caracol pequeño (CIL-) (CILIN-) (?-)
cipactli: especie de lagarto, caimán (CIPAC-) (CIPACTLI-)
citlalin: estrella (CITLAL-) (TLAHUIZCAL-)
cohuatl: serpiente (COHUA-) (COHUATL-) (?-)
cuetlachtli: tipo de lobo (CUETLACH-) (PANO-)
icpalli: asiento (ICPAL-) (TLATOCA-) (?-)
ilhuia: decir (ILHUI-) (ILHUITL-) (?-)
itzcuintli: perro (ITZCUIN-) (QUINA-)
itztli: jade (ITZ-) (XIN-) (?-)
ixtelolotli: ojo (IX-) (TLACHIA-) (?-)
maitl(02): pata anterior (ACOL-) (MA-)
malinalli: trensa o planta (MALIN-) (MALINAL-)
macuahuitl: macana, espada de madera (POLOA-) (YAO-)
mococoqui: doliente (MA-) (MOCOCO-)
montañas(02): (CUAUHYACA-) (TLA-)
montañas(04): (PATLACHIUH-) (TLA-)
nextli: ceniza (EECATL-) (NEX-) (?-)
ocelotl: ocelote, jaguar (OCELO-) (OCELOTL-) (?-)
pochotl: árbol: ceiba, pochote (POCHO-) (POCHOTL-) (?-)
poztectli: quebrado, roto (POZTEC-) (TLAPAC-)
cuacocolochtic: rizado, que tiene los cabellos crespos (CUACOCOLOCH-) (HUEHUE-)
cuaitl: cabeza, cima (ICPAC-) (CUA-) (?-)
cuacuahuitl: cuerno, cornamenta (PITZAHUA-) (CUACUAUH-) (?-)
quemitl: vestido, manta (QUEM-) (QUEN-)
quiyahuitl: lluvia (QUIYAUH-) (TLA-) (?-)
tamazolin: sapo (AZCA-) (TAMAZOL-)
tecpatl: pedernal (TECPA-) (TECPATL-)
teoxihuitl: turquesa fina (XIHUITL-) (XIUH-)
tepetl: cerro (TEPE-) (TEPETL-) (?-)
tepotztli: espalda (ICPAL-) (TLATOCA-) (?-)
texcalli: peñasco, roca escarpada (TEX-) (TEXCO-) (?-)
tlapalli: rojo (AZCA-) (EZ-) (?-)
tlapanqui: quebrado (TLAPAN-) (ZOHUA-) (?-)
tlatelli: montículo (OL-) (TLATEL-)
tolin: junco, juncia (TLACO-) (TOL-) (?-)
tonalli: calor, signo (TOM-) (TONAL-)
totomochtli: hojas de maíz seco (TOTOMO-)(TOTOMOCH-)
tototl: pájaro, ave (TO-) (TOTO-) (?-)
tozan: tipo de topo (TOZ-) (TOZAN-)
huehuetl: atabal, tambor (HUE-) (HUEHUE-)
huictli: coa, bastón plantador (TEQUI-) (UI-) (?-)
huipilli: blusón, camisola, huipil (CIHUA-) (UIPIL-)
huitztli: espina grande (UITZ-) (ZO-) (?-)
xihuitl: año (XIHUITL-) (XIUH-)
xilotl: espiga de maíz tierno (CACAMA-) (XILO-) (?-)
xiuhtic: azul (XIHUITL-) (XIUH-) (?-)
xochitl: flor (XOCHI-) (XOCHITL-) (?-)
xolochauhqui: fruncido, arrugado (ILAMA-) (HUEHUE-) (?-)
xolotl: cierto tipo de perro (XOLO-) (XÓLOTL-)
yahualiuhqui: redondo, esférico (YAHUAL-) (YAHUALIUH-)
yohualli: oscuridad, noche (YOHUA-) (YOHUAL-) (?-)
   
927    
928

Lista de los elementos que transcriben tres valores fónicos

   
929
chimalli: escudo, rodela (CHIMAL-) (POLOA-) (YAO-) (?-)
chocholli: pata de venado (CHOL-) (CHOLOA-) (CHOLOL-)
cihuatl: mujer (CIHUA-) (ILAMA-) (NAN-) (?-)
cochi: dormir (COCH-) (COCHI-) (TEMIC-) (?-)
coyotl: coyote (COYO-) (COYOTL-) (TEN-) (?-)
cozcatl: joya, piedra redonda, cuenta (COZCA-) (MACUEX-) (MAQUIZTLI-) (?-)
cuauhtli: águila (CUAUH-) (CUAUHTLI-) (TLOH-)
cueitl: enagua, enredo (CIHUA-) (CUE-) (CUEITL-) (?-)
etl: fríjol (EECATL-) (EIX-) (PATOA-) (?-)
maitl(01): mano, brazo, pata (ACOL-) (M-) (MA-) (?-)
mixoyotl: almena (CALMECAC-) (CUICACALLI-)(TEOPANCALLI-) (?-)
namaztli: piedra redonda (NAMA-) (NAMAZ-) (TOTONIL-)
otli: camino (ILO-) (O-) (OTLI-)
Oztotl: cueva (CHAN-) (OZTO-) (OZTOTL-) (?-)
pantli: bandera (ICPAC-) (PA-) (PAN-) (?-)
popoca: humear mucho (POPOCA-) (TLATLA-) (TOTONIL-) (?-)
cuaxicalli: cráneo (MIQUI-) (MIQUIZ-) (TZONTECO-)
tlacatl: hombre (TLACA-) (TLACO-) (TLATOCA-) (?-)
tlanextli: luz, claridad, resplandor (TEO-) (TLANEX-) (TONAC-) (?-)
tletl: fuego (TLACHINOL-) (TLATLA-) (TLE-) (?-)
tonatiuh: sol (TEO-) (TLACA-) (TONAL-)
tzaqualli: torre (TEO-) (TEOPAN-) (TZAQUAL-) (?-)
xalli: arena (QUIZ-) (XAL-) (XALLI-) (?-)
   
955    
956

Lista de los elementos que transcriben cuatro valores fónicos

   
957
centli: espiga de maíz seco (CEM-)(CEN-)(POHUAL-)(POHUALLI-) (?-)
metl: maguey (ME-) (METL-) (MEXI-) (MEXICA-) (?-)
petlatl: estera, petate (CHINAN-)(ICPAL-)(PYLA-)(TLATOCA-) (?-)
tetl: piedra (NAM-) (NAN-) (TE-) (TLA-) (?-)
   
963    
964

Lista de los elementos que transcriben cinco valores fónicos

   
965
comitl: olla, vasija (C-)(CO-)(CON-)(POPOZOC-)(TOTONIL-)(?-)
tentli: labios, borde (CHICHI-)(CUA-)(TE-)(TEN-)(TZATZI-)(?-)
tilmatli: manta (AYA-)(QUEN-)(TEQUI-)(TILMA-)(YANCUI-) (?-)
tlalpilli: nudo (ILPIA-)(ILPICA-)(ILPI))(TLALPIL) (TLACATECATL-) (?-)
tlantli: diente (LAN-)(NEPANTLA-)(TLA-)(TLACO-)(TLAN-)(?-)
tochtli: conejo (CI-)(CITLI-)(TOCH-)(TOCHIN-)(TOCHTLI-)(?-)
   
973    
974

Lista de los elementos que transcriben más de seis valores fónicos

   
975
calli: casa (CAL-)(CALLI-)(CHAN-)(NEPANOL-)(OTOM-) (TLAXILACALLI-) (?-)
macpalli: mano, palma de mano (MA-)(MAC-)(MACPAL-)(MAN-) (MANA-) (TLAXCAL-) (?-)
atl: agua (A-) (AL-) (ATL-) (CHIAUH-) (EZ-) (HUA-) (PANO-) (POPOZOC-) (?-)
ce: uno (CE-) (CEM-) (CHIC-) (CHICU-) (CHICUA-) (EI-) (MACUIL-) (MACUILLI-) (MATLACTLI-) (NAHUI-) (NAUH-) (OM-) (OME-) (ON-) (?-)
macuilli: cinco (CAXTOLLI-) (CEMPOHUAL-) (CHIC-) (CHICUA-) (MACUIL-) (MACUILLI-) (MATLAC-) (MATLACTLI-) (?-)
mitl: flecha, dardo (ACA-) (CACAL-) (CHICHIMECA-) (MAMALHUAZ-) (MI-) (MIC-) (MIN-) (MINA-) (MITL-) (TEN-) (TLACOCH-) (?-)
tlalli: tierra (IXTLAHUA-) (MIL-) (MILLI-) (TLAL-) (TLALLI-) (TLALMANAL-) (TOC-) (?-)
tlatoa: hablar (NAHUA-) (QUINA-) (TLATO-) (TLATOA-) (TLATOCA-) (TLATOL-) (TZATZI-) (?-)
xocpalmachiyotl: huella de pie (ILO-) (MAXALIHUI-) (O-) (PAIN-) (TEMO-) (TOTOQUI-) (YA-) (YAUH-) (?-)
   
991    
992

Frente a esta pluralidad de valores potenciales de algunos de los elementos, ¿cómo se puede saber, sin el aporte de fuentes externas a la imagen, que tal o cual valor debe ser escogido y leído? En numerosos casos esto está gráficamente marcado a diferentes niveles. A nivel de los elementos: está gráficamente marcado por la utilización de diferentes variantes. A nivel del glifo: por la manera en que los elementos disímiles se componen, o por la introducción de un determinativo. A nivel del contexto: porque indica el tipo de glifo y porque guía la lectura. Algunos ejemplos de elementos con valores múltiples mostrarán lo sutil y complejo de este sistema para el observador externo a esas convenciones pictográficas. Estos ejemplos, además, permitirán la comprensión de muchos de los aspectos que aún no entendemos -o no percibimos.

   
993

Elemento mitl: “flecha, dardo”

   
994

A este elemento se le acreditaron once valores que son: aca, cacal, Chichimeca, mamalhuaz, mi, mic, min, mina, mitl, ten y tlacoch. Los valores mitl y mi, designación y radical del elemento respectivamente, están considerados como valores primarios mientras que todos los demás están designados como secundarios.

   
995

El valor aca, de acatl: “caña, carrizo”", se indica por medio de una variante del elemento: son dos flechas enteras que, o se cruzan, o están dispuestas en paralelo, asociadas con el elemento piqui: “contener”. Este valor se encuentra únicamente en los antropónimos personales leídos Acamapichtli.

   
 
X.050.G.23
Acamapichtli
Valor aca del elemento mitl: flecha
   
1000

El valor cacal, radical corto del verbo cacali: “lanzar flechas”, lo determina una variante del elemento mitl así como su composición tan particular con el otro elemento. El hecho que la flecha esté clavada en otro elemento y que su punta no se vea es lo que caracteriza a esta variante.

   
1001
   
 
X.040.G.13
Tenancacaltzin
Valor cacal del elemento mitl: flecha
   
1007

El valor Chichimeca, radical de Chichimecatl: “Chichimeca” está determinado por la asociación de una flecha entera con un elemento tlahuitolli: “arco”.

   
1008
   
 
X.030.E.15
Chichimeca(tl)
Valor Chichimeca del elemento mitl: flecha
   
1014

El valor mamalhuaz, radical de mamalhuaztli: “constelación”, lo determina una variante muy corta del elemento mitl en la cual la flecha muestra únicamente la extremidad y las plumas, y su asociación con el elemento tlecuahuitl: “madera para fuego”.

   
1015
   
 
X.020.D.58
Mamalhuazco altepetl
Valor mamalhuaz del elemento mitl: flecha, dardo. Se expresa siempre por una flecha entera.
   
1021

El valor mi, radical de mitl: “flecha, dardo”, se expresa siempre por una flecha entera.

   
1022
   
 
X.070.D.26
Totomihuatzin
Valor mi del elemento mitl: flecha, dardo.
   
1028

El valor mic, radical de micqui: “muerto”, puede que se indique o por medio de la asociación de un elemento mitl entero y de una cabeza de un ser vivo, cuyo ojo por consiguiente está cerrado (lo que lo distingue del glifo precedente leido Totomihuatzin cuyo ojo está abierto), o por medio de una relación específica que una a los dos elementos. En este caso, el antropónimo se sobrepone a la flecha de la cual solo se ven las dos extremidades, como si ésta atravesara el elemento. Se pueden combinar las dos características.

   
1029
   
 
X.050.H.29
Temictzin
X.070.G.25
Ixtlilxochitl micqui
X.070.E.05
Cihuacuecuenotzin micqui
Valor mic del elemento mitl: flecha, dardo.
   
1035

Los valores min y mina, bases del verbo mina: “lanzar flechas” se determinan por la posición singular de la flecha. Mientras que las flechas enteras normalmente figuran en posición vertical o inclinadas, en este caso la posición horizontal es la que actúa como el indicador de los valores min o mina. La elección entre los dos valores no parece estar indicado o por lo menos, no ha sido encontrado.

   
1036
   
 
X.050.A.59
Tenanmincatzin
Valor min del elemento mitl: flecha, dardo.
   
1042

El valor mitl corresponde a la designación del elemento. Gráficamente nada distingue el elemento de los casos en los que su valor es igual al radical, mi.

   
1043
   
 
X.010.I.03
mitl
Valor mitl del elemento mitl: flecha, dardo.
   
1049

El valor ten, de tentli: “labios, boca”, se indica por la posición de la flecha con respecto al otro elemento, en este caso un coyotl: “coyote”. La flecha no atraviesa el elemento sino únicamente el extremo, señalando de este modo que el elemento debe leerse. Debido a su posición, estos dos elementos pueden tener la posibilidad de expresar el valor ten, que normalmente lo determina el elemento tentli. En el glifo leído Tencoyomitzin, el elemento mitl transcribe el valor ten y también mi, radical de mitl. La posibilidad que tiene un elemento de transcribir varios valores en un mismo glifo se observa muy a menudo y particularmente en los topónimos de tipo Cuauhtepec altepetl en el que el elemento tepetl: “cerro” transcribe las sílabas tepe de Cuauhtepec y tepetl de la expresión altepetl.

   
1050
   
 
X.100.D.28
Tencoyomitzin
Valor ten del elemento mitl: flecha, dardo.
   
1056

El valor tlacocol, radical de tlacochtli: “flecha, raya”, lo proporciona una variante de mitl de la cual solo figura su extremidad superior que se multiplica tres veces.

   
1057
   
 
X.101.F.17
Tlacochcalco
Valor tlacoch del elemento mitl: flecha, dardo.
   
1063

A través del elemento mitl: “flecha, dardo”, que hemos podido observar en los ejemplos previos, se puede comprender cómo se marca, o se indica, un valor, ya sea al utilizar una variante del elemento, o por la asociación de un elemento con otro.

   
1064

La asociación de un elemento consigo mismo -es decir, su multiplicación-, es uno de los medios más utilizados para hacer variar su valor fónico. Este procedimiento se emplea en particular con los números, y es la razón por la que poseen múltiples valores los elementos ce: “uno” y macuilli: “cinco”.

   
1065

Hay casos en donde subsiste una ambigüedad en la lectura, aunque se haya utilizado una variante de un elemento, no obstante puede descartarse -como ya lo ha anotado C. Dibble- 135, por medio de los determinativos fónicos. De esta manera en el glifo leído Totoquihuaztli (totoqui-huaztli: totoca: “correr”, huaztli: “?”), el elemento tototl: “pájaro, ave” proporciona las primeras sílabas para indicar que el otro elemento xocpalmachiyotl: “huella de pie”, no transcribe aquí uno de sus valores usuales, sino otro que comienza con las sílabas toto....., que parece ser el verbo totoca: “correr”.

 

 135 C. Dibble, 1971, p. 328 y 1972, pp. 373-378.

1066
   
 
X.060.G.41
Totoquihuaztli
Valor toto del elemento tototl: pajaro, utilizado como determinativo fonético.
   
1072

Los elementos utilizados como determinativos fónicos son básicamente tlantli: “diente”, atl: “agua”, itztli: “obsidiana”, tletl: “fuego”, pantli: “bandera” y tetl: “piedra”.

   
1073

El elemento tlantli nos ofrece numerosos ejemplos de las diferentes maneras de utilizarse. En los topónimos leídos Tlacopan (tlaco-pan: tlacotl: “vara”, pan: sufijo locativo), el elemento tlantli indica que el valor del segundo elemento, tolin: “junco”, no es el más usual, porque comienza por la sílaba tla. En los glifos leídos tlacoyohuac (tlaco-yohua-c; tlaco: “medio”, yohualli: “noche”, c: “sufijo locativo”), compuesto del elemento ilhuicatl: “cielo”, yohualli: “noche” y tlantli: “diente”, la primera sílaba de la lectura está indicada por el elemento tlantli y esta posición hace que uno oriente la lectura hacia la forma más adecuada, desviándola de esta forma de la lectura tradicional que es: yohuac. En el caso del glifo tlacoyohuac, la lectura no solamente indica el determinativo fonético tlantli, sino también la posición del elemento que se encuentra en medio y que corresponde con el sentido de la palabra tlaco: “en medio” del elemento yohualli: “noche”.

   
1074
   
 
X.050.G.66
Tlacopan
X.080.J.15
tlacoyohuac
Valor tla del elemento tlantli: diente, utilizado como determinativo fonético.
   
1080

Ya hemos dicho que existe una indicación gráfica a nivel del contexto y en los glifos de numeración tenemos ejemplos claros. Todos los elementos que están utilizados en las fechas (calli: “casa”, tochtli: “conejo”, acatl: “caña, carrizo”, tecpatl: “pedernal”....) tienen, por lo menos, un doble valor: uno, corresponde al radical del elemento; y el otro, a su designación. De esta forma el elemento tecpatl: “pedernal” transcribe dos valores: Tecpa o tecpatl. Por consiguiente, es el contexto el que sirve de indicador del valor que debe utilizarse en la lectura, pues siempre que un elemento tecpatl se encuentre en un glifo de cuenta, sistemáticamente se conservará el valor que corresponde a la designación.

   
1081
   
 
X.060.B.34
Tecpaxochitzin
X.030.H.23
ce tecpatl
Valor Tecpa(tl) del elemento tecpatl: pedernal.
   
1087

Los ejemplos dados aquí arriba, no deberían llevar a creer que es posible -para todos elementos- poner en relación las características anotadas con particulares valores fónicos; tampoco hay que pensar que todas las variaciones de las imágenes repercuten en la lectura, ya sea directamente al transcribir una o varias sílabas, o indirectamente al servir de marcador, o de determinativo. De hecho, uno de los mayores problemas -después de la revolución iniciada por J. Galarza en el análisis de las imágenes aztecas-, es el de saber en qué momento una variación de la imagen es no significativa, es decir, que esta imagen no sirve -directa o indirectamente- para permitir que se haga una lectura. Los ejemplos anteriores muestran que es necesario que se efectúe un análisis detallado y metódico de las imágenes para poder extraer los resultados expuestos antes. Estos resultados, aunque limitados, muestran que el uso de las imágenes se puede relacionar con una lógica y no con lo aleatorio. Sin embargo, no podemos extrapolar directamente a partir de observaciones hechas: por ejemplo, para el elemento mitl: “flecha, dardo”, porque la especificidad de los elementos, así como la multiplicidad de los factores morfológicos, fónicos, semánticos y temáticos, hacen que se excluya cualquier aplicación mecánica de los resultados precedentes. Si cierta variante de un elemento, en un contexto determinado, tiene una significación, no implica que ella puede aplicarse sistemática o mecánicamente a una variante de otro elemento. Actualmente, y en el mejor de los casos, no se pueden producir más que explicaciones puntuales válidas para cierta cantidad de variantes, porque aún estamos muy lejos de la exposición de reglas generales.

   
 

Personajes y valores fónicos

   
1089

Los elementos que forman parte de la lectura de un glifo, no son los únicos que pueden proporcionar valores fónicos. En algunos casos (76) los personajes también pueden desempeñar este papel. A propósito de lazos externos (supra), ya se han visto glifos en los cuales, partes de los personajes pueden tener un doble estado: el de elemento constitutivo de un glifo y el de un personaje. Este doble papel está gráficamente marcado, de manera clara, por el contacto establecido entre los elementos del glifo con el del personaje. Esto se opone a la práctica más usual, que consiste en vincular un glifo antroponímico con el personaje que éste designa por medio de una línea continua, en lugar de hacerlo por contacto directo. La utilización del contacto responde a la necesidad tan peculiar de tratar de activar el valor potencial de un elemento específico de un personaje. Este procedimiento del contacto permite marcar de manera precisa la parte del personaje que debe leerse. Sin embargo, existen otros casos donde los valores otorgados por el personaje son mucho más generales, y no se necesita en recurrir al contacto. Este caso lo encontramos en los glifos, cuyas lecturas comprenden las sílabas cihua, de cihuatl: “mujer” en posición final.

   
1090
   
 
X.050.E.04
Chalchiuhcihuatzin
   
1095

En este glifo leído Chalchiuhcihuatzin (chalchiuh-cihua-tzin; chalchihuitl: “jade”, cihuatl: “mujer”, tzin: “sufijo reverencial”)"), es el personaje entero el que sirve para transcribir el valor cihua de esta lectura, a pesar de que el peinado solo habría sido suficiente para su lectura(infra cihuatl: “mujer”). Un gran número de casos de este tipo, fueron reagrupados en la lista de los elementos expresados por los personajes (Ver Listas). Esta lista presenta, para cada valor, el nombre del elemento que lo transcribe, las diferentes lecturas en las que aparece, y todos los códigos de los glifos en donde se hace una lectura diferente.

   
1096

Estos valores transcritos por los personajes generan un problema ya que gráficamente no son previsibles. En esto, no se ha podido encontrar algo que nos indique que en tal caso un personaje femenino interviene en la lectura del glifo o que en tal otro no se han de utilizar los valores que el personaje puede concederle. Ante tal acumulación de valores que los personajes representan, ignoramos de qué manera gráficamente hablando pueden activarse.

   
1097

Los personajes también desempeñan un papel fundamental en la lectura de un glifo de tipo antroponímico como en los antropónimos locativos. Estos últimos han sido raramente expresados tal cual en las citas, encontramos más bien unas fórmulas de tipo “los de ....”, más que la forma completa náhuatl. Para lograrlo se tuvo primero que encontrar esas formas utilizando las reglas gramaticales así como los ejemplos cierta cantidad de textos proporcionaban. Estos antropónimos locativos se formaron ya sea añadiendoles diferentes sufijos  -todos terminan en ca(tl)- en función de los sufijos locativos de los nombres de lugares, o también poniendoles al final el topónimo de la palabra tlaca(tl). En estos dos casos los valores los transcriben los personajes directamente a los que están vinculados con los glifos. Para el valor tlacatl el personaje entero es el que transcribe este valor pero como precedentemente para cihua, únicamente el peinado hubiera sido suficiente. Mientras que para los sufijos en ...catl, suponemos básandonos en el ejemplo dado para los glifos leídos Tolteca(tl) (infra tentli: “labios, boca”), que el elemento tentli: “labios, boca”, es uno de los elementos constitutivos de los personajes que transcribe este valor 136. De manera general, los antropónimos locativos fueron escritos con su radical absoluto (tl) entre paréntesis para marcar que esto puede ser o singular o plural.

 

 136 También es posible que todos los antropónimos locativos hayan sido leídos según la fórmula de topónimo + tlacatl.

 

Valores fónicos no-expresados

   
1099

Los valores fónicos no-expresados de un glifo es lo que queda cuando se sustraen de la lectura los valores transcritos por los elementos que constituyen el glifo.

   
1100

Todos estos valores fueron reagrupados en la lista de los valores no-expresados (Ver Lista), donde aparecen clasificados por orden alfabético. También se indican las lecturas en las que aparecen estos valores, así como los códigos de los glifos que corresponden a dichas lecturas.

   
1101

Los valores no-expresados son, ante todo sufijos -principalmente locativos-, algunos son prefijos, otros -raramente-raíces nominales, y algunos de ellos son sílabas indeterminadas 137. . Entre los sufijos locativos se encuentran: c y co “En, sobre”, can: “lugar de(los) ...”, pan: “dentro, sobre”, tech: “contra”, tla: “ahí en donde hay abundancia de ...”, tlan: “lugar de(s) ...” y yan: “lugar donde se hace alguna cosa”. Entre los otros sufijos están primero aquellos que se utilizan en composición con los sufijos locativos: Los sufijos posesivos e y hua, el sufijo yo que confiere al sustantivo el valor de adjetivo y el morfema de conexión o ligadura eufónica 138 ti. Los sufijos restantes son ca: “sufijo instrumental”, qui: “sufijo del sustantivo verbal”, tin: “sufijo de plural” y yotl: “sufijo abstracto”. Existen dos tipos de prefijos, los posesivos i: “su” y to: “nuestro” y el prefijo impersonal para las personas te y, me que es signo distintivo del plural. Las raíces nominales son cuauh, de cuauhtli: “águila”, opoch de opochtli: “izquierda”, tlil, de tlilli: “negro” y xiuh de xihuitl: “año”. Y por fin, los valores indeterminados son ch, oc y tzi.

 

 137 Existe un sufijo que no aparece en esta lista dado que nunca fue expresado, es el sufijo reverencial tzin el cual encontramos en la mayoría de los antropónimos personales y que no fue anotado.

 138 La primera denominación fue retomada de J. de Durand-Forest y la segunda de J.I. Davila Garibi, 1942, p. 31.

1102

De estos valores no-expresados, algunos nunca aparecen gráficamente transcritos, mientras que otros a veces sí lo están. Entre los que no aparecen se encuentran: los sufijos can, yan, e, hua, yo, qui, tech y ti, los prefijos i, y me, la raíz nominal opoch y los indeterminados ch, oc y tzi. Aquellos que a veces sí aparecen: los sufijos c o co, pan, tla, tlan; los prefijos te y to, y las raíces nominales cuauh, xiuh y tlil.

   
1103

Estos valores están doblemente marginalizadas: primero por la cantidad y segundo por la naturaleza de los valores. Al nivel cuantitativo estos valores no-expresados representan solo unas 706 variantes, lo que comparado con los 5276 valores fónicos expresados, apenas resulta más de un 10% del total.  Como ya se ha señalado precedentemente, los valores no-expresados corresponden, casi en su totalidad de los casos, a sufijos o a prefijos y raramente a raíces nominales. Este hecho es importante ya que si por un lado el conocimiento de la lengua permite deducir prefijos o sufijos ausentes por otro lado, no se puede sustituir la ausencia de la raíz de un sustantivo, de un verbo o de un adjetivo. Hay que subrayar también que el 70% de los valores no-expresados se encuentran entre los topónimos. Asumimos que el conocimiento del náhuatl, junto con el de los nombres de lugares más comunes, hacía innecesaria, para los nahuas de esa época, una transcripción completa. Para nosotros, resulta embarazoso aceptar que muchas de las sutilezas del sistema se nos escapan. Por ejemplo, para el topónimo leido Teotihuacan (teo-ti-hua-can; teotl: “dios”, ti: “ligadura “, hua: “sufijo posesivo”, can: “sufijo locativo”), solo las dos primeras sílabas teo -transcritas por el elemento tonatiuh: “sol”- ; están expresadas explícitamente, mientras que todo lo que sigue de la palabra Teo-tihuacan hay que deducirlo. La incomodidad que sentimos proviene de los límites de nuestro conocimiento, no de los límites de la escritura estudiada.

   
1104
   
 
X.080.A.18
Teotihuacan
   
1109

Todos los valores fónicos que fueron encontrados muestran que -si hubiera sido necesario- los tlacuiloque hubieran transcrito con elementos, los valores que para nosotros son no-expresados. Podemos suponer entonces, junto con J. Galarza, que en este caso se tratan de “abreviaciones y de ahorramientos” 139. Sin embargo, deberíamos preguntarnos lo siguiente: ¿Por qué no siempre se aplica el precepto de querer economizar o ahorrar? ¿Por qué los sufijos locativos co, pan, tla, o tlan a veces son transcritos por los elementos comitl: “olla”, pantli: “bandera” y tlantli: “diente”? Mientras estudiabamos cada uno de los elementos surgió un intento de respuesta a estas preguntas, pero a decir verdad, ninguna destaca por su claridad.

 

 139 J. Galarza, 1983a, p. 83.

 

Las palabras nuevas

   
1111

Por razones metodológicas, el significado de los glifos, hasta ahora, ha sido en gran medida ignorado. Esto ocurre porque el significado de un glifo es, casi siempre, igual a la suma de los significados de los diversos elementos que lo componen. Sin embargo, es cierto solo para los elementos que transcriben únicamente valores fonéticos primarios, es decir, iguales a su designación o a su radical. Los elementos que pueden transcribir valores secundarios favorecen la creación de nuevas palabras, cuyos valores secundarios son las raíces. De este modo y retomando el ejemplo del elemento mitl: “flecha, dardo” que tiene once valores potenciales, nueve de entre ellos son raíces de palabras cuya significación no tiene relación totalmente directa con la del elemento mitl. Recordemos que ambos valores min y mina son bases del verbo mina: “lanzar flechas” y que cacal es el radical corto de cacali, sinónimo del verbo mina. Pero también que tlacochtli designa a un rasgo en particular utilizado en los lanzadores de proyectiles y que Aca es el radical de acatl: “caña, carrizo”. De igual forma que mamalhuaz es el radical de la palabra mamalhuaztli que significa “constelación” y que tal vez designe a la constelación de “Orión”. Y finalmente que la palabra Chichimecatl designa a los Chichimecas, es decir, a una población de cazadores nómadas conocidos por su destreza en el tiro al arco. Notamos pues que ninguna de estas palabras -aunque mantengan una relación más o menos firme con el sentido del elemento mitl- no tienen la misma significación que el elemento que sirve para transcribirlos, por esta razón es que fueron determinados y nombrados como palabras nuevas.

   
1112

Aunque a veces la relación entre las palabras nuevas y el elemento mitl: “flecha, dardo”", quede distendida, se puede considerar que su significación pertenece a un campo semántico común. No obstante, existen elementos cuyo valor expresado no tiene ninguna relación semántica con sus significaciones, por ejemplo, el valor tzin, que transcribe el elemento tzintli: “base, ano, parte inferior del cuerpo”, pertenece a esta categoría.

   
1113
   
 
X.060.C.06
Huexotzinco
   
1118

En este glifo, leído Huexotzinco (huexo-tzin-co; huexotl: “sauce”, tzin: sufijo diminutivo, co: “sufijo locativo”) el valor tzin es transcrito por el elemento tzintli: “base, ano, parte inferior del cuerpo”. Este glifo significa “el lugar de pequeños sauces”, que no tiene ninguna relación con el sentido de la palabra tzintli.

   
1119

Sin embargo, la variedad de los valores fónicos no es el único factor generador de palabras nuevas. Hay otro factor relacionado con una de las características principales de la lengua náhuatl, que consiste en crear expresiones nuevas por medio de la aglutinación de raíces, de diversos prefijos y de sufijos. A menudo, se puede deducir de los componentes la significación que deriva de las expresiones compuestas, pero esto no siempre es realizable 140.

 

 140 M. Launey, 1979, pp. 163-169.

1120

El hecho de que la significación de una expresión no sea equivalente a la suma de sus partes, es de mucha importancia en lo que se refiere a la red de relaciones en la cual se inscriben los elementos. Cuando la significación de un todo es igual a la suma de las partes, cada elemento del glifo es el eslabón de una cadena continua que va de lo real a la significación. Por ejemplo, el glifo toponímico leído Cohuatepec (cohua-tepe-c; cohuatl: “serpiente”, tepetl: “cerro”, co: “sufijo locativo”). Este glifo está compuesto por dos elementos, cohuatl: “serpiente” y tepetl: “cerro”, y significa: “En el cerro de la serpiente”.

   
1121
   
 
X.070.C.14
Cohuatepec
   
1126

Ambos elementos de este glifo se encuentran en el centro de una serie de relaciones que permite pasar sucesivamente de la imagen real de la serpiente, o de la del cerro, a su representación; luego, a los valores fónicos, a la significación de cada uno de los elementos, y por fin, a la significación del conjunto. El que los encadenamientos se hagan sin discontinuidad le confiere a la significación global un carácter descriptivo. Sin embargo, no necesariamente sucede siempre de esta manera. Por ejemplo, el glifo leído Cohuatepec altepetl, que está constituido por los mismos elementos que el glifo precedente, salvo que contiene un elemento de más que es atl: “agua”, en integración interna en el elemento tepetl: “cerro”.

   
1127
   
 
X.030.D.17
Cohuatepec altepetl
   
1132

En este caso, la presencia del elemento atl: “agua”, cuyo valor fónico sería al, es el responsable de que la lectura sea altepetl. Esta expresión significa: “ciudad” y por extensión “señorío, país” 141 (infra). El análisis de la palabra compuesta altepetl no nos ha permitido encontrar la significación de esta palabra nueva y en tal caso la cadena que une la significación a lo real, pasando por los elementos y sus valores fónicos, se rompe. En este caso, se rompe la cadena que une la significación a lo real, pasando por los elementos y sus valores fónicos. Por ello, ya no existe relación entre la significación y lo real que dé nacimiento a los elementos, o más precisamente, la relación ya no es directa y evidente.

 

 141 J. de Durand-Forest, 1987.

1133

La existencia de nuevas palabras no es en absoluto un fenómeno marginal. De hecho, de las 635 lecturas diferentes que se han propuesto, hay 335 que contienen, al menos, una palabra nueva. Es decir, en cerca del 50% de las lecturas, la totalidad o parte de los significados deducidos no tienen relación con la realidad en la que se basan los elementos constitutivos de los glifos. Todas estas nuevas palabras se han agrupado en una Lista del mismo nombre, que enumera, para cada una de ellas, las diferentes lecturas en las que se han encontrado, y todas las ocurrencias de estas lecturas. Por otro lado, en el Diccionario Temático General se menciona, para cada glifo, las palabras nuevas, y para distinguirlas de las demás informaciones aparecen precedidas del signo <>.

   
1134

La determinación de estas palabras nuevas, por el hecho que se hace al final, dependió de las elecciones que se hicieron antes y de los errores cometidos. También esta determinación dependió de encontrar los significados de las palabras compuestas -sentidos que no siempre se encuentran en los diccionarios. Se requerirían un uso más sistemático de lo que se ha hecho con fuentes externas. Sin duda, esto aumentaría el número de nuevas palabras, pero, por otra parte, quizás debería reducirse. De hecho, se han indicado una serie de palabras nuevas, especialmente en relación con antropónimos personales en cuyos casos es muy difícil saber si el significado de estos nombres propios era, para los lectores de esa época, el de la nueva palabra propuesta o si era igual a la suma de los significados de los elementos.

   
1135

Hay numerosos nombres de personajes formados a partir de nombres de plantas o de árboles, en los que se incluye un elemento xochitl: “flor”, que se encuentra asociado con otro elemento, como por ejemplo, el glifo leído Huitzxochitzin (uitztli: “espina grande”, xochitl: “flor”, tzin: “sufijo reverencial”). 

   
1136
   
1138
X.050.B.24
Huitzxochitzin
   
1141

Este glifo está compuesto por los elementos huitztli: “espina grande” y xochitl: “flor”, que corresponde al análisis de la lectura. La expresión huitzxochitl puede significar “flor de espina” si se hace la suma de las significaciones, pero también puede constituir el nombre de un árbol; en en este caso, se trataría de una palabra nueva. No existe, por tanto, ninguna relación entre lo que está figurado y la significación (infra xochitl: “flor”).

   
 

Cualquiera que sea el modo de creación de estas palabras nuevas, ya fuera mediante valores secundarios, como sucede con el elemento mitl: “flecha, dardo”; primarios, como con el elemento tzintli: “base, ano, parte inferior del cuerpo, base”; o por asociaciones que engendran palabras compuestas; todas esas palabras nuevas pueden ser definidas como aquellas que carecen de una relación más o menos ligada con lo real, a lo cual hacen referencia los elementos que los constituyen. Esto significa que los elementos pueden ser utilizados de manera completamente independiente del campo semántico al que pertenecen. Los elementos tienen la capacidad ser completamente libres de significación. Del mismo modo que muchos elementos representan una serie de valores potenciales, hay entre ellos una gran cantidad que están potencialmente libres de significación. Un mismo elemento puede conservar su sentido propio según las circunstancias, o también "tomar" uno completamente diferente. El pasar de una significación a otra no es algo que se indique gráficamente, sino que toma sentido por el lugar que ocupa un valor en una expresión. De la misma manera que los elementos tienen que ser "pronunciados" para que se conozcan, al menos los valores primarios, los glifos también tienen que ser pronunciados para que tomen sentido.

   
 

El sentido de la lectura

   
1144

Este último punto de análisis permitirá poner de relieve ciertos límites resultantes del estudio. Al analizar el sentido de la lectura, se aborda el problema de la sintaxis de los glifos. Las dificultades que a estas alturas surgieron, reflejan la fragilidad de nuestros conocimientos, así como el poco aprovechamiento de ciertos puntos de análisis.

   
1145

Como ya se señaló antes -a propósito de las lecturas-, este estudio está basado en la relación tan estrecha y rica que existe entre las diversas citas (particularmente de Alva Ixtlilxochitl) y los glifos del Códice. Casi todas las lecturas se obtuvieron, o se dedujeron, directamente a partir de las citas recopiladas. No es difícil deducir el sentido de lectura siempre y cuando se conozcan los elementos constitutivos de un glifo, la organización espacial de estos elementos y su lectura. Según el modo de composición, el sentido de la lectura puede hacerse de arriba hacia abajo; del interior hacia el exterior; de enfrente hacia atrás; o inversamente. en todos los casos. En los glifos complejos -así como en algunas de las fechas-, se obtiene un sentido general de gran complejidad al sumar los sentidos diversos de las lecturas parciales. Luego, este procedimiento debería extenderse a todos los glifos para definir las reglas a tomar en cuenta para obtener la lectura correcta de un glifo; reglas que constituirían la sintaxis de los glifos. Es mucho lo que se pone en juego ya que, sin el establecimiento de tales reglas, no se puede leer con certeza un glifo aunque se conozcan todos sus elementos. En este estudio se procedió así, aunque no fuera posible formular ninguna regla general que permita predecir el sentido de la lectura de un glifo, a partir meramente de su composición.

   
1146

Dicha incapacidad puede explicarse por el hecho de que, hasta ahora, hemos buscado solo explicaciones sencillas basadas únicamente en la composición. Los resultados obtenidos son, por lo menos, contradictorios, y para ilustrarlo nos limitaremos a los casos de los antropónimos personales -estos glifos son los que causan menos problemas. Digamos que encontramos un antropónimo personal de composición vertical: ¿se podría decir a priori cuál de los elementos tiene que leerse primero? La respuesta es negativa, ya que los 255 antropónimos que están compuestos verticalmente, se leen de abajo hacia arriba; mientras que la lectura de otros 144 se hace en sentido inverso.

   
1147
   
 
X.030.A.15
Ocotoch
Arriba / Abajo
X.080.A.30
Nezahualcoyotzin
Abajo / Arriba
   
1152

Supongamos que se conoce el primer elemento de la lectura de un glifo ¿la sucesión de los elementos correspondería con el orden de las sílabas? Unas veces sí, y otras no. La respuesta es afirmativa para un glifo como Teyolcocoatzin (te-yol-cocoa-tzin; te: “prefijo indefinido para las personas, yollotl: “corazón”, cocoa: “estar enfermo”, tzin: “sufijo reverencial”) dado que el primer elemento tentli: “labios, boca” transcribe la primera sílaba te, si se continua hacia arriba, el segundo elemento yollotl: “corazón” transcribe yol, mientras el último elemento transcribe las sílabas cocoa. La respuesta es negativa para un glifo como Chiconcuauh (chicon-cuauh; chicome: “siete”, cuauhtli: “águila”) ya que el valor chic está transcrito por el elemento central macuilli: “cinco”, el valor on está transcrito por la duplicación del elemento ce: “uno” al lado derecho, y el valor cuauh, de cuauhtli: “águila” está transcrito por el elemento que se encuentra del lado izquierdo. El sentido de la lectura se efectúa, pues, de izquierda a derecha y de derecha a izquierda.

   
1153
   
 
X.050.E.08
Teyolcocohuatzin
X.020.E.10
Chiconcuauh
   
1158

No se proporcionan estos ejemplos para mostrar reglas que establecen que la composición de los glifos en función del sentido de la lectura no existe, sino solamente para sugerir que tales reglas, indudablemente no son nada simples. Acerca de este tema del sentido de la lectura, como en otras cuestiones, las ideas de J. Galarza y de H.J. Prem se oponen. J. Galarza afirma que “el dibujo expresa el sentido de la lectura” 142 mientras que para H.J. Prem “el sentido de lectura de la continuidad de los signos de un glifo no es fija y à priori no se distingue” 143. Acerca de este tema, nosotros somos menos optimistas que el primero pero mucho menos pesimistas que el segundo. El hecho de consultar con frecuencia el Códice Xolotl nos hace pensar que existen algunas reglas en la composición de los glifos y que repercuten en su lectura, pero que estas reglas son complejas y que dependen de múltiples factores. Sin duda que de estos múltiples factores dependen los elementos constitutivos, los valores fónicos que transcriben, el lugar de los valores en la expresión, la clase de glifo, el tipo de composición ...etc. Es probable que el cruce de todas estas informaciones haga posible que se extraigan las reglas de composición y de lectura de los glifos. Pero esto queda todavía por hacerse. Por el momento, sólo es posible proponer explicaciones fragmentarias para ciertos elementos.

 

 142 J. Galarza, 1983a, p. 13.

 143 H.J. Prem, 1974, p. 526: “Eine Loserichtunog für die Abfolge der Zeichen in einer Hieroglifo ist nicht festgelegt und a priori auch nicht zu erkennen”.

1159

Las dificultades encontradas, a propósito del sentido de la lectura de los glifos, confirman que los glifos del Códice Xolotl, todavía no se comprenden totalmente: una gran cantidad de las variaciones no tienen explicación. Si el sistema se pudiera ver perfecta y claramente, se podrían justificar todas las características gráficas que se observan, hecho que todavía está muy lejos de ser el caso. Para lograrlo, se necesitaría poder atribuir un nivel de explicación a todas las particularidades de estas imágenes según les correspondiera, en particular, distinguir las características útiles para la lectura (sean determinativos, marcadores, indicadores o cualquier nombre que se les atribuya) de aquellas que transcriben directamente valores fónicos. El punto principal que surge de este estudio es la riqueza potencial de la imagen. El análisis ha mostrado que existe rigidez y flexibilidad al mismo tiempo en la realización material de las imágenes; una relación más o menos estrecha con lo real; una capacidad de transcribir con frecuencia un valor fónico -a veces varios, sea de manera independiente o en asociación con otros elementos. Se ha mostrado, además, que los elementos tienen la posibilidad de crear significaciones, relacionadas o no con su designación, y todas las soluciones intermedias. Tenemos, entonces, por un lado, múltiples posibilidades, y por otro, múltiples características de los elementos y de los glifos en composición. En lo que atañe nuestro estudio, se pudieron establecer algunas relaciones entre estos dos tipos de datos, pero en este dominio lo más duro del trabajo aún queda por hacerse. Y solamente cuando esto se logre, se podrá verdaderamente tratar acerca del sentido de la lectura.

   
 

Computarización de los datos

   
1161

A medida que el análisis de los glifos se desarrolló siguiendo las etapas que acabamos de exponer, los resultados fueron anotados en la computadora. De ello resultó un trabajo de programación que se percibe, y se explica, en dos niveles: la utilización y la concepción.

   

* Esta sección pierde su pertinencia en la edición digital, sin embargo la hemos conservado respetando la versión original de 1987.

   

Utilización del programa

   
1163

El usuario se encontrará ante un programa que ofrece, básicamente, dos posibilidades: entrar y/o consultar informaciones.

   
1164

a) Se puede entrar con información, siempre y cuando se diferencien los glifos de los personajes. Cualquier captura o modificación de los datos pasa por este nivel gráfico, que es un nivel intermedio, ya que cada una de estas dos unidades de análisis se fragmentan en elementos constitutivos y se integran en unidades más grandes como los grupos o los relatos. Hasta el momento, solo la información relativa a las unidades llamadas glifos fueron computarizadas. Esta entrada se hace por medio de seis pantallas que incluyen preguntas que el usuario es invitado a responder.

   
1165

- La primera pantalla contiene información general acerca del glifo: el nombre del códice, el número del catálogo en donde aparece el glifo, la crónica a la que pertenece, el grupo en la crónica y el tipo 144 de glifo.

 

 144 En el fichero se mencionan los tipos con su primera letra: a para los antropónimos, t para los topónimos, g para los glifos agrandados, c para los glifos de numeración y v para los de tipo varia. Los diferentes tipos de antropónimos están anotados: a para los antropónimos personales, ac para los antropónimos colectivos, al para los antropónimos locativos y af para los antropónimos de función.

1166

- La segunda pantalla reune toda la información relativa a las características gráficas y plásticas, es decir, todos los aspectos que se relacionan de los glifos. En esta pantalla se debe indicar cual es el tipo de composición del glifo 145; si incluye una integración interna 146, o externa 147, si algunos de los elementos están duplicados o multiplicados 148; si muestra imbricación de un elemento sobre otro 149; si su dimensión crea un glifo pequeño o grande 150; si su posición es normal o no 151; si el glifo incluye uno o varios de los diez colores que se observaron 152 y, finalmente, si el glifo contiene el color negro 153 o grafismos internos bajo forma de achurado 154. Luego se anota la orientación 155 del glifo así como la del contexto 156 en el cual se inscribe. Esta información se completa con otra relativa a las relaciones entre los mismos elementos por medio de lazos gráficos o de espacios 157. Después, las relaciones de los glifos con los otros glifos 158 y de los glifos con los personajes. En este último caso, se debe indicar el tipo de lazo (por un lazo continuo o de puntitos, por contacto, con un espacio,etc) y el punto de ligadura en el cuerpo del personaje, así como la anotación que a este le corresponde 159.

 

 145 En el fichero los diferentes tipos de yuxtaposiciones fueron anotados con las letras siguientes: “v” (vertical),“h” (horizontal), “m” (mixto), “s” (sobrepuesto), “hs” (horizontal y sobrepuesto), “ms” (mixto y sobrepuesto), “vs” (vertical y sobrepuesto), “?” para los casos indeterminados y un espacio entre comillas “ ” para los glifos que incluyen un solo elemento y que no pertenecen a ninguna composición.

 146 Los casos de integración interna fueron anotados con una “o” o si no con una “c” para distinguir los colores considerados como elementos que están integrados.

 147 Los casos de integración externa fueron anotados con una “o” o con una “f”, esta última letra indica que el elemento integrado pertenece a la categoría de los elementos clasificados entre las Formas.

 148 La duplicación y la multiplicación están simplemente anotadas con una “o”.

 149 Una “o” indica los casos de imbricación.

 150 Los glifos particularmente pequeños están anotados con una “p” mientras que inversamente están marcados con una “g” y un signo de “?” cuando los casos son dudosos.

 151 Una “n” marca la posición normal, una “s” una posición especial y un signo de ?” cuando los casos son indeterminados.

 152 En el fichero los colores están designados por sus nombres -arisnegro, azul, oscuro, gris, amarillo, café, rosa, rojo, verde y verde/café- y están separados por una coma.

 153 La presencia del color negro está mencionada con una “o”, y su ausencia con un espacio“ ”, y con un signo de “?” para los casos dudosos.

 154   La presencia de ralladuras se indica con una “o”, con un espacio“ ” su ausencia y con un signo de “?” se indican los casos dudosos.

 155 La orientación de los glifos fue anotada de la manera siguiente: - un espacio “ “ señala que se trata de un glifo cuyo(s) elemento(s) constitutivo(s) son de estructura simétrica y que estos no están concernidos. Una “d” indica que al menos uno de los elementos está dirigido hacia la derecha. Una “g” marca que por lo menos uno de los elementos está dirigido hacia la izquierda. Una “b” menciona que uno de los elementos está hacia abajo. La mención “d/g” o “g/d” señala que estamos frente a un glifo que incluye elementos orientados en sentido contrario. En fin un signo de “?” indica que se trata de un caso dudoso.

 156 Un espacio “ ” indica que el contexto no está particularmente orientado, una “d” que está orientado hacia la derecha, una “g” hacia la izquierda. “d/g” y “g/d” solo se aplica a un personaje e indica que su cabeza está volteada hacia la derecha y el cuerpo hacia la izquierda, o a la inversa.

 157 Las relaciones internas de los glifos se anotaron por medio de tres letras: “c” para los casos de contacto, “e” para los espacios, “l” para los vínculos gráficos formados de una línea y “p” para los vínculos gráficos formados de puntos. Las relaciones indeterminadas están anotadas con un signo de “?”. Esta letras pueden combinarse entre ellas, de este modo un glifo anotado “lec” es un glifo que incluye un vínculo gráfico formado por una línea, un espacio y algunos elementos aglutinados por contacto.

 158 Las relaciones internas entre glifos fueron anotadas por medio de tres letras: “c” para los casos de contacto, “e” para los espacios, “l” para los vínculos gráficos formados por una línea y “p” para los vínculos gráficos formados por puntos. Las relaciones indeterminadas fueron anotadas con un signo de “?”.

 159 En el fichero se anotaron dos informaciones: por un lado la parte del personaje en la que el vínculo se hizo y por otra parte el tipo de vínculo. Cuando el vínculo no se hace en un punto preciso del personaje, lo que se produjo en ciertos casos del contacto, se emplea la palabra “cuerpo”. En todos los otros casos las partes precisas del personaje se designan con las palabras: “arco”, “boca”, “brazo”, “aljaba”, “peinado”, “collar”, “lema”, “espalda”, “respaldo”, “nalga”, “nalgas”, “flecha”, “frente”, “instrumento”, “pierna”, “enagua”, “capa”, “mano”, “casa”, “manta”, “nudo”, “oreja”, “palabra”, “pie”, “pies”, “asiento”, “huictli” y “?”.

- Cuando nada prosigue a una de estas palabras, esto significa que el vínculo corresponde a un caso común es decir que este vínculo gráfico es un vinculo continuo.

- /c  indica que el vínculo se hace por medio de contacto.

- /t  el vínculo se hace por medio de una huella de pie.

- /e  el vínculo incluye un espacio.

- /p  el vínculo se establece por medio de una serie de puntitos.

- /s  el vínculo por contacto está acompañado de una  superposición.

- /+ indica que el vínculo se efectúa por medio de la parte indicada pero también por medio de otras partes diferentes que no pudieron mencionarse.

1167

- La tercera pantalla concierne a los elementos. Contrariamente a la precedente que es una, esta se repite cada vez que sea necesario, es decir, siempre que el glifo contenga elementos diferentes. Por el momento, se pide información acerca de la designación del elemento y de si se trata de una palabra náhuatl o francesa. En el primer caso, y si por primera vez es encontrado el elemento, se debe proporcionar su traducción (primero en francés y luego en español). La traducción se debe escribir solamente una vez porque ésta se almacena en un diccionario. De este modo, para las siguientes consultas, se obtiene automáticamente la traducción de las palabras en náhuatl.

   
1168

- La cuarta pantalla, y de igual forma que la precedente, se repite las veces que sea necesario. Esta permite que se anoten las citas que se han encontrado en los diferentes textos alfabéticos que pudieron ponerse en relación con el glifo. Además de pedir que se anote la cita, también se pide la fuente, la indicación del tomo y la página.

   
1169

- La quinta pantalla, permite que se anoten los resultados que se obtuvieron al combinar el análisis de las características de los glifos, la fragmentación en elementos y las citas que proporcionan lecturas hipotéticas. Los resultados que se obtienen son: la lectura del glifo; las palabras nuevas (son las palabras de la lectura cuya significación no es equivalente a la suma de las significaciones de cada elemento constitutivo); las partes de la lectura que a veces un personaje transcribe; y las partes de la lectura que no se transcriben gráficamente. A partir del momento en que ya se ha dado por primera vez la traducción de palabras en náhuatl, sea de palabras nuevas, de partes transcritas por los personajes o de partes no-transcritas de la lectura, su traducción es proporcionada automáticamente.

   
1170

- La sexta y última pantalla nos permite registrar el total de los resultados que se obtuvieron. Esto concierne al sentido de lectura del glifo 160 , particularmente a los antropónimos, así como al sentido de la lectura con respecto al contexto 161. El último apartado nos deja anotar algunas sugerencias y, particularmente, las variantes de glifos parecidos que están en documentos externos, los que permiten que se aclaren algunos puntos del glifo analizado. Esta ficha de glifo podrá completarse ulteriormente por medio de otra pantalla que está dedicada a los valores fónicos, valores que resultan del conjunto de los datos precedentes.

 

 160   Se utilizaron las siguientes abreviaciones para tratar de explicar lo complejo que es el sentido de la lectura al interior de los glifos: d = derecha, g = izquierda, der = detrás, dev = delante, ext = exterior, int = interior. Se agregaron los signos “ / ”, “, ” y “ +” de los cuales el primero debe leerse “hacia”, el segundo “sino” y el último “y, pues”. De esta forma una fórmula como “der/dev,int/ext+int/ext” significa que los elementos del glifo examinado se leen empezando de atrás hacia adelante o del interior hacia el exterior y viceversa.

 161 Las indicaciones relativas al sentido de la lectura con respecto al contexto, en la mayoría de los casos, el personaje con el que el glifo está vinculado retoma las mismas abreviaciones y signos precedentes. Solamente se debe añadir la letra “c” para indicar que, en los casos en los que hay contacto entre el glifo y el personaje, la lectura empieza por el punto de contacto. De este modo, la fórmula “c/der” significa “desde el punto de contacto hacia atrás”.

1171

Ingresar cualquier información significa poder acceder con más facilidad al regresar a esta información, para efectuar así las correcciones que se juzguen necesarias. Para lograrlo, solo se necesita introducir la anotación del glifo; con ello se obtiene la misma serie de pantallas con todas las informaciones que ya fueron anotadas. Para hacerlo de manera más rápida, se puede saltar de pantalla y acceder directamente a aquella que se desea corregir.

   
1172

b) El segundo modo de utilización es a través de la consulta de este banco de datos. Este uso puede efectuarse glifo por glifo, o por grupos de glifos. Estos glifos pueden presentar una, o cantidades casi ilimitadas, de datos comunes. Están previstos cuatro formatos diferentes de resultados que pueden solicitarse en función de los resultados que uno espera.

   
1173

- El usuario que desea conocer todos los datos reunidos referentes a un glifo, deberá efectuar una búsqueda glifo por glifo. Al escribir la anotación del glifo que se desea, se obtiene en la pantalla, y/o en la impresora, toda la información.

   
1174

- El otro modo de exploración posible, gracias a las capacidades que brinda una computadora, consiste en hacer búsquedas basadas en criterios múltiples: relacionadas tanto con los glifos como con los elementos; búsquedas en las citas y en los valores fónicos; y búsquedas en los personajes. En la actualidad, el programa que existe permite responder a preguntas de tipo: “Cuáles son los glifos que presentan tal + tal característica + ....”, “Cuáles son los glifos que contienen tal elemento...”, “ Cuáles son los glifos que incluyen tal elemento + tal otro elemento + ...”, “ Cuáles son los glifos que contienen tal elemento + tal otro elemento y que además presentan tal característica + tal otra característica...”, ” Cuáles son los glifos que corresponden a tal cita” o también “ Cuáles son los glifos que corresponden a tal cita, y que presentan tal característica y que está compuesto de tal elemento + tal otro elemento....”. Para simplificar, todas estas cuestiones son criterios añadidos pero en la realidad pueden estar vinculados no solamente por la “y” sino también por la “o” o por la condición negativa “no...”. Además, y según lo que el usuario elija, la búsqueda puede efectuarse en cadenas de caracteres enteros, o solamente poniendo el principio de esas cadenas.

   
1175

- Según el tipo de búsqueda, y por las cuestiones ya mencionadas, el usuario podría obtener toda la información, o una parte de ella, según sus necesidades; también puede escoger uno de los cuatro formatos que aparecen en la pantalla y/o en la impresora. El primer formato corresponde a todos los glifos que satisfacen las condiciones siguientes: la anotación del glifo, su tipo, el número de elementos que lo componen y la lista de esos elementos. El segundo formato ofrece, además de la información precedente, la traducción de los elementos, las lecturas y el sentido de la lectura. El tercer formato permite visualizar, además de todo lo precedente, las citas. El cuarto formato, todo lo anterior y además reproduce gran parte de la información recopilada en cada glifo, así como todo lo relativo a las características gráficas y plásticas de los glifos, las palabras nuevas y las partes no-transcritas.

   
1176

Todo el programa, que funciona con la ayuda de listas, puede ser utilizado por cualquier persona, incluso aquellas que no tengan ningún conocimiento de informática, ni conozca nada de las computadoras. Cada vez que el usuario tenga que proporcionar una respuesta, si lo desea puede acceder instantáneamente a un guía que explica en la pantalla lo que se espera que este responda según la etapa en la que se encuentre del procedimiento. Además, las preguntas no se formulan en un lenguaje interrogativo de "Dbase" sino en francés, con una sintaxis muy reducida para que inmediatamente el programa pueda transcribir la pregunta, según una fórmula que Dbase III puede comprender.

   
1177

Si hemos elaborado un programa de este tipo, no es solo para que el usuario primerizo se sienta como pez en el agua, sino porque estamos convencidos de que el valor del trabajo forjado desde hace diez años reside tanto en los datos recopilados, como en los resultados que se obtuvieron -a partir de datos que están transcritos bajo forma de láminas y de textos. Por consiguiente, estos datos deben ser accesibles, y el único medio posible, tanto a nivel de eficacia como de posibilidad material, es su publicación en un soporte informático, de tipo disco compacto o tal vez bajo forma de disco óptico numérico porque de otro modo ¿qué editor aceptaría publicar este estudio? Este programa se desarrolló siguiendo esta perspectiva y continuará desarrollándose (particularmente la integración de imágenes) para ser publicado en el momento en que se realice la edición en disco compacto.

   
 

Concepción del programa

   
1179

El programa general es un fichero gestor compuesto por unos veinte programas independientes, los que, a su vez, constituyen la misma cantidad de módulos que se pueden utilizar en diversas situaciones. Gran parte de los programas fueron concebidos para ponerse en marcha a partir de cualquier otro programa del sistema. Las tareas se dividieron en cuatro tipos de módulos:

   
1180

- Cinco módulos de elección. Son los que proponen las listas al usuario y los que establecen, en función de las respuestas, las relaciones entre los módulos.

   
1181

- Los módulos de escritura. Permiten entrar o corregir la información. Hay cuatro programas: dos para los glifos y dos para los personajes -únicamente los dos primeros se están utilizando por el momento.

   
1182

- Cuatro módulos de búsqueda: el primero, para las búsquedas de glifo por glifo; el segundo, para las búsquedas de conjuntos de glifos; el tercero, para las búsquedas de conjuntos de elementos; y el cuarto, para las búsquedas de citas. Los tres últimos pueden utilizarse de manera sucesiva o decreciente.

   
1183

- Módulos de puesta en forma. Son cuatro programas capaces de mostrar, o de imprimir, datos para cada ocurrencia encontrada correspondiente a las condiciones determinadas por el usuario.

   
1184

- Módulo de ayuda o guía. Es el complemento de los anteriores. Permite que el usuario disponga de información cuando el programa pide una respuesta, pero también, cuando existe una duda de cómo debe responderse a una pregunta determinada.

   
1185

El procedimiento que acabamos de describir fue realizado a principios del año 1986. Desde entonces se han ido perfeccionando gran cantidad de programas para búsquedas específicas o para presentaciones de datos. Todos estos programas, que por el momento son externos, se integrarán posteriormente a este procedimiento para que cualquiera que lo desee pueda también acceder mediante listas.

   
1186

Este conjunto de programas funciona utilizando una base de datos relacional, constituida por gran cantidad de ficheros interrelacionados a partir de ciertos campos indexados. Se utilizaron seis: El primero, se llama Xolog de Xolog(lifos) e incluye 42 campos en donde están registrados todos los datos relativos a cada glifo. El fichero Xoloe, de Xoloe(lementos), que contiene en 7 campos todas las informaciones relativas a cada elemento. El fichero Xoloc, de Xoloc(itaciones), incluye tres campos en los cuales están anotadas las citas, la fuente de información y la página de todas las citas que se pusieron en relación con un glifo. El fichero nombrado Xolon, de Xolon(ahuatl) es un fichero diccionario que está constituido de dos campos únicamente; el primero para cada palabra náhuatl y el segundo para su traducción en francés. El fichero Xolov, de Xolov(alores fónicos) que contiene en 7 campos, todas las informaciones relativas de cada valor fónico, de cada elemento de cada glifo. El sexto, Guía, comprende tres campos: el primer campo es de tipo memo. Son campos que pueden incluir textos cuya extensión no necesita determinarse con anticipación como en los otros. En estos campos del fichero Guía aparecen las explicaciones a las que el usuario podría querer acceder durante su trabajo.

   
1187

En el fichero de los glifos Xolog se incluyen 2367 grabaciones; en el fichero de los elementos Xoloe 5244; en el fichero de citas Xoloc 3260; en el fichero de las palabras náhuatl Xolon 564; en el fichero de los valores fónicos Xolov 5276; y en el Guía 60 grabaciones.

   
 

Diccionario temático general

   
1189

El Diccionario está dividido en diez temas principales. Los comentarios que siguen toman esta misma organización temática:

   
1190

- Hombre

   
1191

- Fauna

   
1192

- Flora 

   
1193

- Cosmos

   
1194

- Artefactos

   
1195

- Cifras

   
1196

- Formas

   
1197

- Colores

   
1198

- Indeterminados

   

   
1199

Estos temas se dividen en las categorías siguientes:

   
1200    
1201

Temas

Categorías

 
       

01.

Hombre

01.

cuerpo entero

   

02.

partes de arriba del cuerpo

   

03.

partes de en medio del cuerpo

   

04.

partes de abajo del cuerpo

       

02.

Fauna

01.

animales aéreos

   

02.

animales terrestres

   

03.

animales acuáticos

       

03.

Flora

01.

árboles

   

02.

plantas

   

03.

flores

   

04.

frutas y parte de vegetales

       

04.

Cosmos

01.

aire

   

02.

fuego

   

03.

tierra

   

04.

productos de la tierra

   

05.

agua

       

05.

Artefacto

01.

construcciones

   

02.

mobiliario

   

03.

recipientes

   

04.

comida

   

05.

tejidos

   

06.

indumentaria

   

07.

ornamentos

   

08.

instrumentos y herramientas

   

09.

armas

   

10.

transporte

   

11.

diversos

       

06.

Cifras

   
       

07.

Formas

   
       

08.

Colores

   
       

09.

Indeterminados

   
   
1243

 

   
1244

El texto explicativo que acompaña a cada elemento está construido bajo el mismo modelo. Dicho texto empieza siempre por la clave temática, la designación y su traducción en caso de palabras náhuatl. La clave temática (supra) obedece a una clasificación jerarquizada y es la que permite vincular los Diccionarios con los Comentarios. Después se indica donde y cómo está empleado el elemento según los diferentes tipos de glifos. Todas las lecturas de los glifos, en los que el elemento entra en composición, se indican en forma de nota. Posteriormente, se incluye la descripción del elemento, procurando evidenciar la relación de dicho elemento con lo real. De este modo, es posible visualizar los rasgos distintivos, e indicar la forma que se eligió para figurar en el Códice: de frente, de perfil, en elevación o en plano. Todos estos datos -junto con las lecturas de los glifos en los que aparece un elemento- permiten mencionar el (o los) valor(es) fónico(s) que el elemento es capaz de transcribir. Estos valores fónicos 162 así como las lecturas que se derivan de ellos, están comentados en seguida. Aquellas lecturas que provienen de un conjunto de citas concordantes no se justifican. De lo contrario, y en particular cuando se utilizan fuentes externas al Códice Xolotl, aparecerán explicadas y consideradas como lecturas hipotéticas. De manera general, se califica de hipotético a todo lo que depende de fuentes externas: sea que se trate de la designación del elemento, de las lecturas o de los valores fónicos.

 

 162 Los valores que no están transcritos solamente por el elemento sino por su asociación con otro elemento, están indicados entre paréntesis.

 

01.  Hombre

   
1246

El tema Hombre se dividió en cuatro categorías: el cuerpo entero; las partes de arriba; partes de en medio; y partes de abajo del cuerpo. Pertenecen a la primera categoría los elementos tlacatl: “hombre”, mococoqui: “doliente”, ixuetzca: “sonrisa”, tepotzotli: “jorobado”, motolinia: “pobre”, toloa: “inclinar la cabeza”, y cochi: “dormir”. Por medio del juego de variantes, algunos de estos elementos pueden pertenecer a más de una categoría, ya que a veces el cuerpo entero se ha reducido a una parte, por ejemplo, a la cabeza.

   
1247

En la segunda categoría se encuentran los elementos siguientes: nenetl: “muñeca”, ichpochtli: “ jovencita núbil”, cabeza(03), cabeza(05), cuaxicalli: “cráneo”, cuaitl: “cabeza, cima”, cuexpalli: “cabello largo”, ixcuaitl: “rostro humano”, cuacocolochtic: “cabellos”, xolochauhqui: “fruncido, arrugado”, cihuatl: “mujer”, temillotl: “parte del peinado”, nacaztli: “oreja, lado”, pintura, ixtelolotli: “ojo”, ixayoquiza: “llorar”, yacatl: “nariz, punta”, tentli: “labios, boca”, tlantli: “diente”, tlatoa: “hablar”, zozoma: “enojarse”, cuecuenoti(01): “presumir”, cuecuenoti(02): “hablar mal” y ilhuia: “decir”.

   
1248

La tercera categoría la componen las partes de en medio del cuerpo que son los elementos siguientes: tlactli: “busto”, yollotl: “corazón”, cuerpo(05), cuerpo(07), maitl(01): “mano, brazo, pata”, piqui: “empuñar, formar, rodear”, macpalli: “mano, palma de mano” y  gesto(01).

   
1249

La última categoría incluye las partes de abajo del cuerpo siguientes: tzintli: “base, ano, parte inferior del cuerpo, base”, xocpalli: “pie”, xocpalmachiyotl: “huella de pie” y cuitlatl: “excremento, suciedad, residuo”.

   
1250

La segunda categoría es ventajosamente la más dotada, esto se debe al hecho de que la cabeza es por naturaleza la parte más rica y sobre todo, la que puede ofrecer una clara información a múltiples elementos.

   
 

01.01.  Cuerpo entero

   
     
1253

   
 

01.01.01 tlacatl:   hombre

   
1256

Este elemento es utilizado dieciocho veces, en catorce antropónimos personales y cuatro glifos de categoría varia 163. Aquí se observan dos variantes: en la primera, figura un hombre de cuerpo entero desnudo, sentado de cuclillas, los brazo cruzados 164; en la segunda, solo se conserva la cabeza del dibujo precedente.

 

 163 X.020.F.04...tlaca..., X.030.D.09Tlacaximaltzin, X.080.H.30...tlaca..., X.040.D.07Tlacaximaltzin, X.040.C.11Tlacaximaltzin, X.040.C.13Tlacaximaltzin, X.030.C.39Tlacatlanex, X.030.C.17Tlacatlanex, X.011.D.01...tlaca..., X.050.C.23Tlacotzin, X.060.C.11Tlacotzin, X.060.D.46Tlacotzin, X.070.C.17Tlacotzin, X.070.C.33Tlacotzin, X.090.I.01Tlacotzin, X.060.F.48: ? , X.060.E.10Tlatocatzin, X.050.E.01Tlatocatlatzacuilotzin, X.080.H.36huehue tlacatecatl.

 164 Vemos aquí más o menos la representación de uno de los cuantiosos personajes sentados del Códice, al que han despojado de toda su ropa.

1257

Los rasgos distintivos son: el peinado masculino, y para los elementos enteros, la desnudez y la posición. En los elementos donde aparece el peinado, a veces, dicho peinado coincide con el contexto, pero otras veces no, por lo que no es algo sistemático. De esta manera, los elementos tlacatl, en la variante sinécdoque, adoptan el mismo tipo de peinado que el llevado por el personaje designado, excepto en los glifos leídos Tlacotzin. Esta expresión se analiza: tlaco-tzin de tlacotli: “esclavo” y tzin: “sufijo reverencial”. En este caso, el elemento concuerda con la significación del glifo al mostrar un peinado sin especificación, es decir, aquel que usaban, probablemente, los hombres de esta condición.

   
1258

J. Galarza ya ha elaborado, en uno de sus estudios del Códice Mendocino, 165 la identificación de la segunda variante como aquella que pertenece a un elemento tlacatl. Esto se confirmó con todas las citas de Alva Ixtlilxochitl, quien siempre le confiere a este elemento un gran valor. La hipótesis según la cual se trataría de dos variantes del mismo elemento tlacatl, se basa en el hecho de que los personajes -designados por el glifo X.030.D.09 por una parte y X.040.C.13 por otra- se mencionan en las dos láminas como soberanos de la provincia de Chalco. Se trata pues, muy probablemente, del mismo personaje. La doble realización del elemento tlacatl es, por otro lado, corroborada con ejemplos que proporciona la Matrícula de Huexotzinco. Encontramos en este Códice numerosos ejemplos en los que las sílabas tlaca.. están transcritas, sea por un hombre completamente desnudo o solamente por una cabeza masculina 166.

 

 165 J. Galarza, 1978, p. 30, “la cabeza masculina transcribe las sílabas tlaca”.

 166 MH  cuerpo entero: 522v, 531v, 728v, cuerpo entero en cuclillas: 641v y 729v, cabeza sola: 489v, 580r, 581v, 688v, 759v, 762r, 830v, y 875r.

1259

El elemento de la lámina X.020 está coloreado de arisnegro, es decir, del color de la piel de todos los personajes masculinos de la lámina. Los elementos tlacatl muestran a un hombre de perfil y están orientados según el contexto, excepto en dos glifos 167.

 
1260

Valor fónico: tlaca, (tlaco), (tlatoca).

   
1261

El primer valor es el del radical del elemento.

   
1262

El segundo valor resulta de la asociación del elemento tlacatl con el elemento cuauhcozcatl: “collera de madera”. Si tomamos en cuenta las citas de Alva Ixtlilxochitl, el conjunto se lee Tlacotzin de tlacotli: “esclavo” y tzin: “sufijo reverencial”. Este autor proporciona otra cita que permanece en el mismo campo semántico: Yxtlacautzin. Expresión que se analiza en yx-tlacau-tzin, de Ixtli: “cara”, tlacahua: “señor, dueño de esclavos” y de tzin: “sufijo reverencial”. La primera expresión, Tlacotzin, fue la que se eligió ya que otros documentos lo testifican 168.

 

 168 MH f. 641v, 781r, 812r y 817r y CF,IX,10,46 y No 35-36 (f. 34v, 36r). (En todo este  estudio las referencias al Códice Florentino están escritas en abreviado. CF para el Códice Florentino, los números romanos designan el libro, las cifras árabes los párrafos y la página. El número indica el de la viñeta. Fue atribuida por F. Paso y Troncoso (1905-07) y retomada en la edición de Dibble & Anderson. A continuación del número, se mencionan los folios entre paréntesis donde se encuentran las viñetas en la edición facsimilar de 1979).

1263

¿Qué papel desempeña la cabeza en esta lectura? En realidad, ésta evita que solo se lea el primer sentido “collera de madera”, es decir, bajo la forma cuauhcozcatl. Este resultado obtenido puede explicarse de dos modos, no necesariamente excluyentes:

   
1264

- se evita que se haga directamente la lectura de “collera de madera” porque la presencia del elemento tlacatl: hombre, le da la verdadera definición de esclavo: “el hombre que lleva en su cuello una collera de madera”. En esta hipótesis la definición será dada por una lectura subyacente del glifo.

   
1265

- se descarta la lectura directa gracias al elemento tlacatl que proporciona la primera sílaba tla común a tlacatl y a tlacotl y que se opone al principio de la expresión cuauhcozcatl: “collera de madera” 169.

 

 169 Si el elemento cuauhcozcatl: “collera de madera” está asociado constantemente en este Códice al elemento cabeza(04). Al parecer, según el ejemplo que da la Matrícula de Huexotzinco, su presencia no es indispensable, ya que en este documento varios glifos anotados tlaco no llevan una cabeza humana sino tan solo la collera de madera. Como si el primer valor de collera de madera no fuera su designación sino tlacotli: “esclavo” y que en dado caso, era posible, pero no indispensable, yuxtaponer un elemento con un papel de determinativo. La utilización del elemento tlacatl como  determinativo solo puede favorecerse dado que la forma que tiene tlacatl, tlacauh, era empleada con el sentido de “esclavo” (F. Kartunnen, 1983, p. 253).

1266

El tercer valor tlatoca aparece en dos glifos. En los dos casos, el glifo completo está orientado en sentido contrario al personaje, hecho que marca el carácter peculiar de la lectura. Existe otra situación particular: cuando se trata del mismo personaje, su nombre es más corto tanto en un caso como en otro.

   
1267

Alva Ixtlilxochitl proporciona dos citas para estos glifos: Tlatocatlatzacuilotzin y Tecuhtlacacuilotzin. La primera expresión se divide en tlatoca-tlatzacuilo-tzin, de tlatoqui: “gran señor” (expresión que se forma a partir de tlatoa: “hablar”) de tlatzacuillotl: “puerta, cerradura” y de tzin: “sufijo reverencial”. La segunda en tecuh-tlaca-cuilo-tzin, de tecuhtli: “señor”, tlacatl: “hombre”, icuiloa: “escribir” y tzin: “sufijo reverencial”. Se eligió la primera expresión, es la que más se asemeja a los glifos.

   
1268

Este elemento, así como el elemento tlatoa: “hablar” que lo acompaña, no tiene un valor propio en este contexto, pero permite que el elemento icpalli: “asiento”, tome su valor tlatoca, valor que solo toma en los antropónimos cuando está asociado a un elemento humano, y cuando se orienta en sentido contrario al contexto (infra).

   
 

 

   
1270

   
 

01.01.02 mococoqui: doliente

   
1273

Este elemento es utilizado dos veces en los antropónimos personales 170.

 

 170 X.040.C.16Mococomatzin, X.050.C.19Mococomatzin

1274

El elemento muestra un hombre de cuerpo entero, desnudo. El cuerpo está representado de frente, con las piernas abiertas y encogidas, y los brazos abiertos y extendidos. La cabeza, que tiene un peinado sin especificar, está de perfil. El conjunto del elemento no nos hace pensar en nada conocido. Sin embargo, la disposición de las piernas nos hace pensar en un glifo del Códice Mendocino -el glifo Amaxac cuyas piernas abiertas transcriben las sílabas maxac de maxactli: “entrepiernas, bifurcación” 171.

 

 171 Códice Mendocino, f. 39.

1275

Si creemos en las citas de Alva Ixtlilxochitl, no habría que buscar en esa dirección. Este autor cita varias veces los glifos mencionados: cuatro veces proporciona las expresiones Mocomatzin o Mococomatzin y dos veces Motezuma(l)tzin. Se deben elegir únicamente las primeras expresiones ya que nada, o casi nada 172 , justifica las segundas. La expresión Mococomatzin se analiza en mococo-ma-tzin, de mococoqui: “doliente” (sustantivo verbal formado a partir del pasado del verbo cocoa, nino: “estar enfermo”), maitl: “mano, brazo, pata” y tzin: “sufijo reverencial”.

 

 172 El elemento zomalli: “ira” está representado en la Matrícula de Huexotzinco (f. 779r y 783v) por un personaje de cuerpo completo y desnudo, acostado boca arriba, piernas levantadas pero no abiertas.

1276

La posición peculiar del cuerpo transcribe las primeras sílabas mococo, no es necesario que se añada ma, con la presencia de los brazos es suficiente para expresarla.

   
1277

Valor fónico: mococo, ma

   
1278

El primer valor corresponde al radical del elemento, mientras que el segundo es el radical de maitl: “mano, brazo, pata”.

   
 

   
1280

   
 

01.01.03 ixuyzca: sonrisa

   
1282

El elemento es utilizado ocho veces en los antropónimos 173.

 

 173 X.060.B.32Ixuetzcatocatzin, X.070.A.25Ixuetzcatocatzin, X.080.K.18Ixuetzcatocatzin, X.080.L.05Ixuetzcatocatzin, X.080.L.12Ixuetzcatocatzin, X.080.L.14Ixuetzcatocatzin, X.090.K.10Tlatolixuetzca, X.090.L.10Tlatolixuetzca.

1283

Se observa un hombre, su peinado sin especificación, acostado boca arriba, desnudo, piernas encogidas, brazos doblados y las manos abiertas. El conjunto está de perfil, excepto la mano que está de frente.

   
1284

La designación del elemento y la lectura de los glifos son, en efecto, hipotéticas, ya que ningún elemento que se le parezca ha sido visto en otras partes 174 , además, porque las citas que se han encontrado son muy variadas y divergentes. Encontramos las expresiones Totocahuan, Ixhuezcatocatzin y Xiconocatzin, para los seis primeros glifos, y Tlatolpiza y Ixtlahuehuequeti, para los dos últimos.

 

 174 La Matrícula de Huexotzinco, f. 787r, presenta un elemento huetztoc: “estar acostado” bastante parecido, un personaje desnudo acostado boca arriba, pero que no presenta las características distintivas de las manos y de las piernas.

1285

Tototocahuan está compuesto de to-toca-huan. De to: “prefijo reflexivo de la primera persona del plural”, tocaitl: “nombre, renombre” y huan: “sufijo posesivo plural”.

   
1286

Ixuezcatocatzin se analiza en ixuezca-toca-tzin. De ixuetzca: “reír”, tocaitl: “nombre, renombre” y tzin: “sufijo reverencial”.

   
1287

Xiconoatzin   ha podido dividirse sea en xic-onoc-a-tzin o en xicono-ca-tzin. En el primer caso tenemos xictli: “ombligo”, onoc: “estar acostado, tendido”, a: “?”, y tzin: “sufijo reverencial”. En el segundo tzicunoa: “sollozar, gemir, suspirar”, ca: “sufijo ?” y tzin: “sufijo reverencial”.

   
1288

Tlatolpizac se divide en Tlatol-piza-c. De Tlatolli: “palabra”, pitza, nitla: “soplar” y c: “sufijo de adjetivo verbal”.

   
1289

Ixtlahuehuequeti se analiza, tal vez, en ixtla-huehueque-ti. De ixtla: “enfrente, ?“ huehuetque: “viejo”, ti: “sufijo del verbo derivado”.

   
1290

Todas estas divisiones son muy osadas y no han permitido que se desprenda una idea clara acerca de la identificación del elemento que se toma en cuenta. Finalmente, se adoptó la solución que consiste en suponer que la cita Ixuetzcatocatzin es exacta y en atribuirle a este elemento, al no tener algo mejor, el valor ixuetzca.

   
1291

Este elemento presenta la particularidad de no depender del contexto, aunque tenga una estructura asimétrica. En los ocho casos, este elemento está dibujado dirigiendo la cabeza del personaje hacia la derecha y nunca hacia la izquierda; mientras que, los personajes que estos elementos designan, están dos veces orientados hacia la derecha 175 y seis veces hacia la izquierda, en sentido contrario al glifo. No se le puede atribuir ninguna explicación a este fenómeno.

 
1292

Valor fónico: ixuetzca

   
 

   
1294

   
 

01.01.04 tepozotli: jorobado

   
1296

Este elemento es utilizado seis veces. En dos antropónimos, un antropónimo locativo y tres topónimos 176.

 

 176 X.011.D.21Tepotzotzin, X.030.E.30Tepotzotlan, X.070.E.43Tepotzotlan, X.020.A.29Tepotzotlan altepetl tlacamecayotl, X.050.E.33Tepotzotlan altepetl, X.010.F.31Tepotzotecua.

1297

Podemos ver aquí, un ejemplo de un elemento, donde se utiliza el todo por la parte. El todo se representa por el conjunto del cuerpo humano masculino, vestido o no, y la parte, por la joroba de la espalda. Esto significa suponer que la parte no constituía un elemento característico, y que por lo tanto, tendríamos que recurrir al cuerpo entero, que en la versión habitual no presenta la joroba. Se puede considerar también que la representación del cuerpo era indispensable en la medida en que lo que se necesitaba transcribir era el adjetivo jorobado y no el sustantivo joroba 177. De todas formas, el cuerpo goza de bastante libertad. Aunque la posición en cuclillas es constante, la vestimenta del cuerpo no lo es: puede estar vestido o no y la ropa puede variar de un simple maxtlatl: “taparrabo, braguero”, a un tilmatli: “manta”, o incluso los dos.

 

 177 El término tepotzotli es a la vez un sustantivo y un adjetivo. En la primera parte de su diccionario Molina da “Corcoba: yteputzo” y “Corcobado: teputzotli”.

1298

Los personajes en las láminas X.010 y X.020 son de color arisnegro y de cobrizo en la lámina X.011. Es decir, del color de los personajes masculinos correspondientes a estas láminas.

   
1299

Valor fónico: tepozto

   
1300

Es el valor del radical del elemento.

   
 

 

   
1302

   
 

01.01.05 motolinia: pobre

   
1304

Este elemento aparece una sola vez en un antropónimo 178.

 

 178 X.100.D.13Motoliniatzin.

1305

Desafortunadamente, en el documento original el elemento está bastante deteriorado, y en la copia de León y Gama está dibujado de manera muy toscamente. Sin embargo, se consigue distinguir un ser de cuerpo entero, de pie, con un peinado masculino sin especificar. Este hombre lleva, al parecer, un maxtlatl: “taparrabo, braguero”. El cuerpo está de frente -o de tres cuartos-, mientras que la cabeza está de perfil, orientada como su contexto.

   
1306

Nada de esto permite identificarlo, por ello nos tuvimos que basar en una cita de Alva Ixtlilxochitl -quien nombra Motoliniatzin al personaje designado por este glifo. Esta expresión se divide en motolinia-tzin, motolinia existe bajo esta forma, o sino puede venir del sustantivo verbal motoliniani, pero en ambos casos significa “pobre” y tzin evidentemente es el sufijo reverencial.

   
1307

Valor fónico: motolinia

   
1308

Este valor corresponde a la designación del elemento.

   
 

 

   
1310

   
 

01.01.06 toloa: inclinar la cabeza

   
1312

Este elemento aparece solo una vez, en un topónimo 179.

 

 179 X.060.H.36Tollan Tolocan.

1313

Está compuesto por un personaje entero cuyo rasgo distintivo es la cabeza inclinada, con el resto del cuerpo sirviendo solo de base. Aquí tenemos un caso del todo tomado por la parte. Elegir representar un personaje de cuerpo entero es algo propio de este Códice -en el Códice Mendocino encontramos este mismo elemento, y con sólo una cabeza inclinada basta para expresar las sílabas tolo 180.

 

 180 Códice Mendocino f. 10', 12 y 33.

1314

Este elemento presenta una doble particularidad: concuerda con el personaje que designa en el Xolotl, pero también se distingue. Concuerda, porque tiene un peinado similar y, sobre todo, porque su actitud es parecida: el personaje del Xolotl se representa sentado en un asiento con respaldo, de modo que su manta le cubre completamente los pies. El elemento, en cambio, presenta la misma característica, pero no está en un asiento. En esto existe concordancia ya que, para los personajes del Códice, podría representarse los pies solamente a aquellos que están en un asiento de respaldo.

   
1315

Por otro lado, este elemento se distingue del personaje ya que la tilmatli: “manta” tiene un fleco que está ornado mientras que la manta del personaje es lisa.

   
1316

El elemento de la parte superior de este glifo es tolin: “junco”, cuya primera sílaba es común a la del elemento toloa. Se ha hecho una doble lectura hipotética:  Tollan Tolocan porque si el elemento toloa es totalmente claro, esto hace que el elemento tolin no sea considerado como un determinativo sino como el que induce una lectura específica.

   
1317

Valor fónico: tolo

   
1318

Este valor corresponde al “radical reducido o base” del verbo toloa 181

 

 181 M. Launey, 1979, p. 74. .

 

 

   
1320

   
 

01.01.07 cochi: dormir

   
1322

Este elemento es utilizado once veces. Nueve veces en antropónimos personales, una vez en un antropónimo locativo y una vez en un glifo de tipo varia 182.

 

 182 X.080.G.27Tlatocacochitzin, X.010.F.35Zacatitechcochi, X.011.B.10Zacatitechcochi, X.030.A.12Zacatitechcochi, X.040.A.03Zacatitechcochi, X.020.E.01Zacatitechcochi altepetl tlacamecayotl, X.050.A.57Cochxochitzin, X.050.H.29Temictzin, X.070.E.05Cihuacuecuenotzin mi...., X.070.G.32Cihuacuecuenotzin mi..., X.070.G.26.

1323

El elemento presenta dos variantes que tienen en común un ojo cerrado que está figurado por una simple línea y que es lo que constituye el rasgo distintivo de este elemento. Estas variantes, el cuerpo entero alargado o solamente la cabeza, son dos ejemplos de la utilización del todo por la parte ya que la única parte que sobresale es la raya simple que indica que el ojo está cerrado. El hecho de que se pase de la cabeza al cuerpo entero, que el petate esté estirado, todo esto aunado al hecho de que el glifo X.080.G.27 está orientado en sentido contrario al personaje que designa y con el que tampoco concuerda en lo que se refiere al peinado y a la manta, sirve tal vez como guia de lectura de este glifo y también para desviar al lector de otra posible lectura.

   
1324

Estos elementos corresponden a diversos peinados y concuerdan con los personajes designados por los glifos. De tal manera que los elementos que tienen un peinado de Chichimeca -cabellos medios largos con una raya en medio de la cabeza y recogidos en la nuca-  tienen su elemento glífico con el mismo peinado 183 y es notorio que exista el mismo paralelismo en el peinado masculino sin especificar -cabellos cortos sin fleco- 184. Esta armonía que existe en los elementos de los glifos antroponímicos con los personajes a los cuales acompañan tiene, sin embargo, un límite, al tomar en cuenta otra de las reglas de composición. Desde luego, todos los elementos que transcriben verbos, adjetivos y de manera más general, partes del cuerpo humano, pueden pertenecer tanto a una mujer como a un hombre. El elemento tentli: “labios, boca”, por ejemplo (infra), es sistemáticamente elemento masculino. En el caso del elemento cochi, cuando forma parte de la composición del nombre de un personaje femenino, conserva la forma de una cabeza masculina, con un peinado sin especificar 185. Este ejemplo muestra que en la aplicación de las reglas de composición, la masculinidad predomina sobre la armonía. Esta regla se aplica solo cuando no existe contradicción, en realidad sobre todo cuando los personajes son masculinos.

 
1325

El peinado Chichimeca es ambiguo, y podría confundirse con el de las jovencitas, pero el color de los elementos permite descartar cualquier incertidumbre. En efecto, las caras son de color arisnegras o cobrizas, es decir, del color de los personajes masculinos de las láminas X.010 y X.011, y los cabellos son de color gris, como el de los demás personajes. Todos estos elementos están orientados hacia la misma dirección que su contexto, salvo alguna excepción 186.

 
1326

Valores fónicos: cochi, coch, (temic)

   
1327

Los valores son el radical del verbo (cochi), cuando se encuentra en posición final en la expresión, o el radical se reduce (coch) cuando está en posición inicial. El valor temic, es una hipótesis que Alva Ixtlilxochitl sugiere en una cita a propósito del glifo X.050.H.29. Se menciona que se lee Temictzin (temic-tzin: temictli: “sueño”, tzin: “sufijo reverencial”). La primera sílaba te 187 la transcribe la parte inferior de la cara. El lazo gráfico que parte de la boca sirve para señalar que se debe hacer tal lectura, el elemento mitl: “flecha, dardo”, transcribe la segunda sílaba y, por fin, el tercer elemento tlatolli: “palabra”, asociada al ojo cerrado, indica que no se trata de un “muerto”, micqui, sino de un “sueño”, temictli.

 

 187 Esta sílaba te tiene una e larga como la de tentli: F. Kartunnen, 1983, p. 223, 226 y J. Bierhorst, 1985, p. 304.

1328

La presencia del elemento mitl: “flecha, dardo”, asociado con un antropónimo personal al cual sobrepasa -o, al menos, está puesto en primer plano-, transcribe la palabra mina: “traspasar”, micqui: “muerto”, o tal vez el verbo “matar”: mictia. Cuando la acción se cumple y cuando los elementos constitutivos del glifo del personaje lo permiten, entonces estos elementos concuerdan con el contexto. De este modo, los glifos Cihuacuecuenotzin tienen normalmente el ojo que aparece abierto. Sin embargo, en los dos casos aquí presentes 188 asociados con el elemento mitl: “flecha, dardo”, el ojo aparece cerrado. En este contexto, un ojo de ese tipo ya no transcribe cochi: “dormir”, sino que se somete a la influencia del contexto indicando la muerte del personaje.

 
 

01.02.  Partes de arriba del cuerpo

   
 

 

   
1331

   
 

01.02.01 nenetl: muñeca

   
1333

Este elemento es utilizado cinco veces en antropónimos personales y una vez en un topónimo 189. Se distingue fácilmente de los otros elementos que representan una cabeza porque es el único que se ve de frente. Los cabellos aparecen medios largos con raya a la mitad, y con ondulaciones en los extremos. Este peinado se parece al de las mujeres Chichimecas y también al de las  jovencitas núbiles, pero estos dos elementos constitutivos de los personajes siempre aparecen figurados de perfil y es difícil hacer una comparación precisa.

 

 189 X.012.D.40Nenetzin, X.040.C.35Nenetzin, X.040.F.03Nenetzin, X.030.D.21Xiuhnenetzin, X.030.D.38Xiuhnenetzin, X.010.F.27Tepenenec altepetl.

1334

Este peinado, visto de frente, constituye un rasgo distintivo ya que no varía. Aquí no hay concordancia con los personajes. De esta manera, si Xiuhnenetzin una vez está designado cuando todavía es joven y otra vez cuando es mujer, el peinado del elemento no se modifica. 190

 
1335

Estos elementos tienen el mismo color que el de la piel de los personajes femeninos de las láminas correspondientes, ocre en X.010 y blanco en X.012.

   
1336

Valor fónico: nene

   
1337

Es el valor del radical del elemento. En las expresiones, nenetl siempre se encuentra en posición final y la lectura se hace de abajo hacia arriba, incluso para el topónimo, hecho que es excepcional.

   
 

 

   
1339

   
 

01.02.02 ichpochtli:  jovencita núbil

   
1341

Este elemento aparece una sola vez en un glifo de tipo varia 191. El rasgo distintivo es su peinado, cabellos medios largos, partidos a la mitad, sueltos y con los extremos levantados. Este peinado se encuentra con frecuencia en los personajes femeninos que tienen que ver con los relatos genealógicos, y siempre representan a la hija 192. La designación hipotética por medio de la palabra ichpochtli: “ jovencita núbil”, se obtuvo a partir de los glifos de la Matrícula de Huexotzinco, así como de una viñeta del códice Florentino y del texto náhuatl que le corresponde 193. En estos dos documentos la palabra ichpochtli está transcrita por un peinado de este tipo. La lectura propuesta es también hipotética.

 

 191 X.030.H.14ichpochtli.

 192 Es conveniente recordar que es difícil distinguir un peinado femenino en las primeras láminas del Códice. Esta dificultad se explica simplemente por el hecho de que las poblaciones Chichimecas eran famosas por no usar

“peinado”: Traían los cabellos largos con una raya en medio, hombres y mujeres por igual”. Esto está afirmado en dos ocasiones en el Códice Florentino a propósito del Chichimeca Tamime: inique in alte innexin: in oquichtin motzonquentia, mocuaxeloltia, motzonhueyiuaquilia, noiuhque in cihua  “Aquellas gentes no traen peinados: Los hombres están cubiertos por su cabellera partida a la mitad y los traen largos; las mujeres por igual (CF,X,29,171 traducción de M. Launey, 1980, p. 229) y  inique in Chichimeca, alte innexin, zan motzonhuiaquilia, moquaxeloltia iiuhque in oquichtli, iuhque in çioa  “Esos Chichimecas no llevan peinados; ellos traen los cabellos largos con una raya en medio, hombres y mujeres por igual” (CF,X,29,175 traducción de M. Launey, 1890, p. 235).

 193 MH f. 505r, 532r, y 827v. CF,X,3,12 y No 23 (f.8r).

1342

Valor fónico: ichpochtli

   
 

 

   
1344

   
 

01.02.03 cabeza(03)

   
1346

Este elemento figura una vez en un topónimo 194.

 

 194 X.050.A.01Cuextecatlichocayan altepetl.

1347

Como el Códice está muy dañado, y la copia de Gama es poco clara, no es posible ni describir, ni designar este elemento con precisión. Sin embargo, se le ha dado una lectura haciéndola corresponder con el topónimo de una cita de Alva Ixtlilxochitl: Cuextecatlichocayan. Esta expresión se analiza en cuex-tecatl-i-choca-yan, de cuextlan: “nombre de una provincia”, tecatl: “sufijo de antropónimo locativo”, i: “prefijo posesivo de la tercera persona”, choca: “llorar” y yan: “sufijo locativo”.

   
1348

Valor fónico: ?

   
 

 

   
1350

   
 

01.02.04 cabeza(05)

   
1352

Este elemento es utilizado una sola vez en un antropónimo personal 195.

 

 195 X.101.H.12Cihuacuecuenotzin.

1353

La cabeza contiene un peinado que representa su rasgo distintivo. Los cabellos son largos y están sueltos con fleco en la frente (el dibujo está dañado en la parte donde podría haber existido una ligadura, por ello persiste una duda). Ningún personaje del Códice Xolotl lleva un peinado que se le parezca; no obstante, en la tercera parte del Códice Mendocino 196 se observa a algunas jovencitas que llevan uno parecido..

 

 196 Se trata de adolescentes y de jovencitas casadas o que se van a casar: f. 60, 61, 63 y 71.

1354

Alva Ixtlilxochitl cita este glifo como Zihuaquequenotzin o Cohuacuecuenotzin. La primera expresión se analiza en cihua-cuecueno-tzin, de cihuatl: “mujer”, cuecuenoti: “presumir” y tzin: “sufijo reverencial” y la segunda en cohua-cuecueno-tzin de cohuatl: “serpiente”, idem para lo que sigue. Sólo la primera expresión parece ser correcta.

   
1355

Al lado, el mismo personaje está designado por un glifo que incluye un elemento cihuatl: “mujer” (infra) con el peinado característico de las mujeres. Cuando el glifo contiene un peinado de jovencita el Códice habla del casamiento de este personaje mientras que cuando el glifo presenta un peinado de mujer entonces se trata de su muerte. Parece que aquí se tiene un caso de concordancia de un elemento con la narración en la que participa. El peinado del glifo evolucionará en función de los eventos que conciernen al personaje del que se habla.

   
1356

Valor fónico: cihua

   
 

 

   
1358

   
 

01.02.05 cuaxicalli: cráneo

   
1360

Este elemento es utilizado veinte veces, en trece antropónimos -todos iguales- y siete glifos de tipo varia 197.

 

 197 X.080.H.35miqui..., X.080.J.12miqui..., X.080.K.23Tzontecochatzin, X.080.F.01Tzontecochatzin, X.090.D.12Tzontecochatzin, X.090.F.09Tzontecochatzin, X.101.H.19Tzontecochatzin, X.070.A.34Tzontecochatzin, X.080.F.20Tzontecochatzin, X.080.H.45Tzontecochatzin, X.080.I.23Tzontecochatzin, X.080.J.35Tzontecochatzin, X.090.B.03Tzontecochatzin, X.090.B.44Tzontecochatzin, X.090.D.59Tzontecochatzin, X.080.G.06+miqui..., X.080.G.13+14: ...miqui..., X.080.G.16xochimiquiztli, X.080.G.17...miqui..., X.080.J.16...miqui....

1361

Se reconoce un cráneo descarnado con el maxilar inferior, los dientes, la órbita ocular con lo que parece el agujero del nervio óptico y el hueso frontal arriba; a veces es de color azul. Con la excepción de un elemento 198, todos los demás, a los que se les puede ver la parte trasera, presentan en esta parte del cráneo un agujero pequeño que no es nada normal. Es probable que aquí se trate de un agujero que tuvo que habérsele hecho para ensartar las cabezas en los Tzompantli -es decir una especie de estructura en los cuales se colgaban los cráneos de las víctimas sacrificadas, o más tarde la de algunos españoles y de sus caballos. En los glifos leídos Tzontecochatzin el elemento atl: “agua” sale de este agujero.

 
1362

Este elemento está designado por la palabra cuaxicalli: “cráneo” y no por tzontecomatl: “cabeza separada del cuerpo”, según los estudios de A. López Austin acerca del cuerpo humano. En sus dibujos anatómicos, este autor designa por Tzontecomatl la cabeza entera, es decir toda la parte superior del hombre a partir del cuello, siendo que la caja craniana es llamada cuaxicalli 199. Tzontecomatl es la cabeza de los seres vivientes, el mismo término es justamente empleado a propósito de diversos animales 200, siendo que cuaxicalli designa la parte superior de un esqueleto.

 

 199   A. Lopez Austin, 1980, I,104 y 160 y II,153, 193 y 219.

 200 Para los cuadrúpedos: CF,XI,1,3, para los pájaros: CF,XI,2,56, para las serpientes: CF,XI,5,75.

1363

Todos estos elementos cuaxicalli están dibujados de perfil y se encuentran orientados en la misma dirección que sus contextos.

   
1364

Valores fónicos: tzonteco, miquiz, miqui

   
1365

El primer valor se encuentra en los antropónimos personales intitulados Tzontecochatzin. Este valor se refuerza por el hecho de que Alva Ixtlilxochitl lo cita once veces. A pesar de que la expresión tenga algunas variantes, todas se sitúan al final de la palabra, a pesar de que el principio es siempre el mismo, con una que otra variante ortográfica 201. Este elemento no se utiliza para transcribir Tzontecoma, en efecto en este caso la expresión se analiza en centzontli: “mata” y tecomatl: “recipiente” (infra).

 

 201 tzonteco..., zonteco.... o zoteco...

1366

El valor miquiz se deriva de otros documentos. Encontramos el elemento cuaxicalli en una gran variedad de códices que tratan acerca del cómputo del tiempo y se conoce bastante bien que designa el sexto día llamado miquiztli: como “muerte”. Este valor está además confirmado por la Matrícula de Huexotzinco que presenta varios glifos en los que figuran cráneos descarnados y en los que todos están anotados miquiz 202 .

 

 202 En este documento están representados de frente y sin el maxilar inferior. f.518r, 520r, 550r, 642r, 642v, 713v, 775r, 810r, y 874r.

1367

El valor miqui, es completamente hipotético. Lo encontramos en los glifos cuyas lecturas propuestas son ...miqui... o miqui... Nosotros ignoramos la lectura exacta de todos estos glifos pero suponemos que al menos estos contienen dichas sílabas.

   
 

 

   
1369

   
 

01.02.06 cuaitl: cabeza

   
1372

Este elemento es utilizado once veces en los antropónimos personales 203.

 

 203 X.012.B.38Tocpacxochitzin, X.012.B.56Tocpacxochitzin, X.020.D.57Tocpacxochitzin, X.020.D.72Tocpacxochitzin, X.050.G.38Cuacuauhpitzahuac, X.060.F.34Cuacuauhpitzahuac, X.040.G.54Cuacuauhpitzahuac, X.050.E.10Cuacuauhtzin, X.060.E.15Cuacuauhtzin, X.012.D.24+Tziuh..., X.012.D.36+Tziuh....

1373

Aquí tenemos un caso de sinécdoque, del todo por la parte. El todo es la cabeza humana, mientras que la parte es la zona superior que corresponde a toda la parte de arriba del cráneo. En diez de once casos, y con el propósito de ahorrar tiempo y espacio, el elemento cuaitl no fue dibujado sino que fue tomado del personaje del que también es un elemento constitutivo. Solamente en el glifo X.060.F.34 el elemento cuaitl existe de manera autónoma. Este glifo, que designa al mismo personaje que en X.050.G.38 y X.040.G.54 muestra, por una parte, que se dejaba al juicio del tlacuilo la elección -de ahorrar o no espacio y tiempo-, y por otra parte, esto corrobora la idea fundamental de J. Galarza sobre la identidad funcional de los elementos constitutivos de los glifos y de los personajes: “Los elementos que actúan en el dibujo del retrato real (se trata de los soberanos del Códice Tovar) son idénticos a los que se emplearon en la transcripción de los antropónimos y de los topónimos. Esta transferencia de los elementos del retrato real a los nombres es la señal evidente de la recurrencia ‘significativa’... Estos elementos dibujados, al conservar su forma y su color, representan unidades de lectura cuyo valor es invariable cualquiera que sean sus dimensiones o el lugar en donde los coloquen”. 204

 

 204 J. Galarza, 1978, p. 29.

1374

La lectura propuesta para los cuatro primeros glifos es muy incierta y esto no hace más que reflejar una actitud de indecisión por parte de Alva Ixtlilxochitl. Para estos  glifos este autor ofrece varias citas: una vez Pachxochitzin, otra vez icpacxochitzin y al final tres veces Tocpacxochitzin. La primera se analiza en pach-xochi-tzin, de pachtli: “heno, planta parásita” 205, xochitl: “flor” y tzin: “sufijo reverencial”. La segunda se analiza sea en icpacxochi-tzin, de Icpacxochitl: “corona de flores para la cabeza” y tzin “sufijo reverencial” o en icpac-xochi-tzin, de icpac: “cabeza”, xochitl: “flor” y tzin “sufijo reverencial”. Por fin la tercera cita se compone de to-cpac-xochi-tzin, de to: “prefijo posesivo de la primera persona del plural” 206, icpac: “cabeza”, xochitl: “flor” y tzin: “sufijo reverencial”. En el primer caso, Pachxochitzin, se hace hincapié en la planta misma, mientras que en los otros dos casos no se toma en cuenta la identificación de la planta sino solo se toman en cuenta el objeto de la corona de flores que se fabricó.

 

 205 La traducción dada por Molina es “cierta yerua que se cria y cuelga en los arbolos” mientras que la identificación de la planta es dada por A.M. Garibay en su Vocabulario: IV,HG, p. 348 (HG designa la Historia General de las Cosas de Nueva España de Sahagún, 1969).

 206 Este prefijo significa “nuestro” pero cuando está asociado a una parte del cuerpo humano no habla de un poseedor particular sino que hace referencia al “género humano en general” (M. Launey, 1979, p. 98).

1375

Se escogió la lectura Tocpacxochitzin; por una parte, porque es la más frecuente en las citas, y por otra, porque la misma expresión está anotada en un glifo de la Matrícula de Huexotzinco en la que se representa una corona de flores 207. La posición en la cabeza del personaje es la que nos da a elegir entre las lecturas cuaitl o icpac, términos que son sinónimos. Este hecho se funda en los estudios de anatomía de A. López Austin, quien, en sus láminas, designa a toda la parte superior de la cabeza, la que corresponde a la zona del cuero cabelludo, por los dos términos cuaitl e icpac 208.  El elemento pachtli: “heno, planta parásita” (infra) tal vez se utilizaba como determinativo al escoger entre las dos locuciones posibles. Dicha planta podría haber desempeñado este papel, ya que se le conocía por su uso en las coronas de flores que se llevaban en la cabeza, nombradas como Icpacxochitl 209.

 

 207 MH, f. 718r.

 208 A. Lopez Austin, 1980, I,p. 104 y II, p. 161.

 209 Alva Ixtlilxochitl (II,26) indica que para la coronación de los soberanos se les ponía una corona hecha de una planta llamada pachxochitl: “El modo que tenían en jura y coronación de los emperadores Chichimecas era coronarlos con una yerba, que se dice pachxóchitl, que se cría en las peñas...”.

1376

En las otras variantes, esta connotación no existe, por lo que el elemento toma el valor cua.

   
1377

Otra lectura que se debe mencionar es la de tzonpachtli. Así se nombra a la mujer de Tlotzin en la Historia de México 210. Esta expresión se analiza en tzon-pachtli, de tzontli: “cabellos” y pachtli: “heno, planta parásita”. Esta lectura sin embargo parece poco probable ya que no toma en cuenta el elemento xochitl: “flor”. 211

 

 210 A. Garibay, 1973, p. 91: “el nombre del hombre era Tzontecomatl, es decir 'cabeza', y también Tlohtli, 'gavilán'; el nombre de la mujer era Tzompachtli, 'cabellos de cierta yerba'.

El texto original o “Histoyre du Mechique” dice: “el nombre del hombre érase Contecomael, es decir testa, y Loli es decir esparvier el nombre de la mujer érase Compahli, es decir cabellos de algunas yerbas..” (M.E. de Jonghe, 1905, pp. 1-41).

 211 La Matrícula de Huexotzinco ofrece dos ejemplos de glifos anotados tzonpach (603v y 686v) aunque ninguno de los dos incluye un elemento xochitl: “flor”.

1378

Valor fónico: icpac, cua

   
1379

En la expresión Tocpacxochitzin la vocal inicial de icpac desaparece a causa de la composición con el prefijo posesivo y porque la primera consonante no es un saltillo 212.

 

 212 M.Launey, 1979, p. 63.

1380

La lectura de los dos últimos glifos podría ser cuatziuhtzin, pero esto es muy incierto, por una parte porque el elemento ornamento(04) está mal definido (infra) y por otra parte porque al estar colocado en posición “anatómica” sobre la cabeza del personaje posiblemente esto haga que se  modifique la lectura.

   
 

 

   
1382

 

   
 

01.02.07 cuexpalli: cabello largo

   
1384

Este elemento aparece dos veces en los antropónimos personales 213.

 

 213 X.040.G.27Cuexpalatl, X.040.H.29Cuexpalatl.

1385

Aquí tenemos nuevamente una sinécdoque del todo por la parte. El todo es la cabeza, y la parte es lo de atrás de la cabeza, más precisamente los cabellos que están en el occipucio. Como con el elemento cuaitl (supra), se aplica el precepto universal de la desaplicación, el que establece que solo se dibuje lo que es indispensable. Según este precepto, se toma la cabeza del personaje y simplemente se añade el elemento atl: “agua” en el lugar en donde debe leerse. La posición relativa de los elementos sirve de determinativo.

   
1386

Si nos basamos en los términos de una de las citas de Alva Ixtlilxochitl, estos dos glifos que se refieren a la misma persona fueron leídos Cuexpalatl, expresión que se compone de cuexpal-atl, de cuexpalli: “cabellos largos que a los niños se les dejaban en la nuca cuando se les rapaban” 214. Esta expresión no corresponde exactamente con el elemento y es posible que la lectura sea cuexcochatl. Esta expresión se analiza en cuexcochtli: “nuca” y atl: “agua”. Un elemento parecido aparece en un glifo de la Matrícula de Huexotzinco en donde se encuentra el mismo el peinado que en el Xolotl 215.

 

 214 Molina: cuexpalli: “cabello largo que dexan a los muchachos en el cogote, quando los tresquilan”.

 215 MH, f. 623v: cuexcoch.

1387

Valor fónico: cuexpal o cuexcoch ?

   
1388

Como en todos los casos de sinécdoque del todo por la parte, la lectura principia con el elemento, y la parte que debe leerse la indica el punto de contacto entre los dos elementos.

   
 

 

   
1390

   
 

01.02.08 ixcuaitl: rostro humano

   
1392

Este elemento es utilizado en un solo antropónimo personal 216.

 

 216 X.012.D.44Cuauhtlix ou Ixcuacuauhtzin.

1393

Se tiene aquí otra vez un caso del todo utilizado por la parte, ahorrando de este modo la escritura para que reluzca más la cabeza del personaje que se designa. Al igual que en otros casos de sinécdoque -en los que el punto de contacto indica la parte que debe leerse-, aquí, al ser la cara el punto de contacto, este elemento se designa, hipotéticamente, como ixcuaitl: “rostro humano”.

   
1394

Esta designación es, sin embargo, problemática. Si se aplica el precepto según el cual cuando un glifo presenta una sinécdoque, la lectura debería comenzarse por el elemento que se le encuentra asignado. En este caso, entonces, la lectura debería ser ixcuacuauhtzin. Ninguna cita asignársele lo corrobora directamente, sin embargo, el mismo personaje aparece en la lámina X.010, con un glifo un poco diferente. Allí incluye los elementos cuauhtli: “águila” y ixtli: “ojo” 217 y le corresponden cuatro citas: Cuauhtlix, Coçauhtli, Cozauhtli y Catohlix. La primera cita que, por su construcción, es extraña, es de Alva Ixtlilxochitl y se analiza: cuauh-tl-ix, de cuauhtli: “águila”, tl: “?” y Ixtli: “ojo”, o también cuauhtli-x, de cuauhtli: “águila” y x: “?”. Las dos citas siguientes son respectivamente de Torquemada y del Manuscrito 254 de la Biblioteca Nacional. Estas se dividen en cozauh-tli, sustantivo verbal formado sobre el verbo cozahuia: “ponerse amarillo”. Sin embargo, estas expresiones no tienen nada que ver con los glifos estudiados. La última es de C. Dibble, quien hizo que se derivara de tlohtli: “halcón” 218 . Esta hipótesis la hemos tomado en cuenta ya que falta en los dos glifos el elemento pluma(01) que es quien da la lectura tlohtli (infra).

 

 218 C. Dibble, 1980, index p. 150.

1395

En la incertidumbre, se propone una doble lectura para el glifo X.012.D.44 y una tercera para el glifo X.010.I.20.

   
1396

Valor fónico:  ix o ixqua

   
1397

El primer valor correspondería al radical de Ixtli: “ojo, cara” y el otro al radical del elemento.

   
 

 

   
1399

   
 

01.02.09 cuacocolochtic: rizado, que tiene los cabellos crespos

   
1402

Este elemento es empleado en dos antropónimos personales y un topónimo 219.

 

 219 X.090.B.17Cuacocolochtzin, X.050.B.31Cuacocolochtzin, X.060.E.33Huehuecuauhtitlan.

1403

Puede ser independiente o, sino, uno de los componentes de una cabeza de hombre. En el primer caso, únicamente se observa la forma global de la cabellera, con las mechas que se izan y que representa el rasgo característico de este elemento 220. En el segundo, solo se insinúan los cabellos mediante un conjunto de rayas.

 

 220 Se encuentran representaciones similares, pero aquí en su papel de componentes de cabezas de hombres, en varios glifos del Códice Mendocino: f. 13', 42 y 47 para Huehuetlan y f. 13 y 38 para Xolochiuhyan.

1404

Hemos osado hacer esta designación ya que, por una parte, está basada en las características gráficas del elemento; y por otra, se sostiene en dos citas que Alva Ixtlilxochitl proporciona a propósito del primer glifo: cohuacoz (cohua-coz, de cohuatl: “serpiente” y coztli: “amarillo”) y cuacoxo (cua-coxo, de cuaitl: “cabeza” y coxoa: “destornudar” 221 ). Estas citas, aunque no sean muy precisas, proporcionan únicamente las dos primeras sílabas, cuaco, para la segunda designación que se eligió.

 

 221 J. Campbell, 1985, p. 82: “to sneeze”.

1405

Valores fónicos: cuacocoloch, y  (huehue)

   
1406

El valor huehue de huehue: “viejo” proviene de la asociación con el elemento xolochauhqui: “fruncido, arrugado” (infra). En el topónimo X.060.E.33 Huehuecuauhtitlan, tenemos un caso de utilización del todo por dos partes (los cabellos ondulados y las arrugas, atributo de los ancianos) cuya adición aporta un nuevo valor: huehue.

   
 

 

   
1408

   
 

01.02.10 xolochauhqui: arrugado, fruncido

   
1410

Este elemento es utilizado seis veces, en tres antropónimos personales, dos topónimos y un glifo de tipo varia 222. Lo que lo caracteriza son las rayitas dobles dibujadas al nivel de la frente y de la mejilla. Las arrugas no existen de manera independiente y están integradas en una cara de hombre o de mujer.

 

 222   X.100.B.52Ilamatzin, X.070.D.16Ilamatzin, X.050.A.10...chichi..., X.040.E.27Huehuecuauhtitlan, X.060.E.33Huehuecuauhtitlan, X.080.H.36huehue tlacatecatl.

 

1411

La designación de este elemento por la palabra xolochauhqui: “fruncido, arrugado” se inspiró del Códice Mendocino que presenta reunidas en un mismo glifo, la doble significación de fruncido y de arrugado 223.

 

 223 Códice Mendocino, glifos de Xolochiuhyan f. 13 y 38.

1412

Valores fónicos: (huehue), (ilama)

   
1413

Se emplea el valor huehue cuando las arrugas están asociadas con una cabeza masculina en la cual los cabellos están rizados, es decir que concuerden con las arrugas o cualquiera que sea su forma. El valor ilama se utiliza cuando las arrugas están asociadas con una cabeza femenina. Como no existen los datos suficientes, este valor tuvo que buscarse fuera del Códice en la Matrícula de Huexotzinco. En este documento, siempre que el valor ilama aparece en las anotaciones de los glifos se encuentra una cabeza de mujer que posee arrugas 224. La asociación de estos dos elementos, en un contexto toponímico, puede al parecer también tener el valor nantli: “madre”, como lo indica un ejemplo del Códice Mendocino 225.

 

 224 MH f. 526r, 550v, 796v, 837r, 856r, 860r, 902r y 906v.

 225 f. 21': Tonanytla.

 

 

   
1415

   
 

01.02.11 cihuatl: mujer

   
1418

Este elemento es empleado quince veces, en trece antropónimos personales, un antropónimo de función y un topónimo 226.

 

 226 X.070.A.38Cihuacuecuenotzin, X.070.A.55Cihuacuecuenotzin, X.070.A.32Cihuacuecuenotzin, X.070.A.63Cihuacuecuenotzin, X.070.E.05Cihuacuecuenotzin mi...., X.070.G.32Cihuacuecuenotzin mi..., X.060.B.30Cihuacuecuenotzin, X.090.K.12: ? , X.090.L.07: ? , X.070.D.16Ilamatzin, X.050.A.10...chichi..., X.100.B.52Ilamatzin, X.101.H.01Cihuacuecuenotzin, X.101.L.25cihuacohuatl, X.010.B.17Tonan ou Cihuatepec altepetl.

1419

Este elemento lo representa una cabeza de mujer. El rasgo distintivo es el peinado, caracterizado por los cabellos largos partidos, o no, a la mitad, y echados hacia adelante formando arriba de la frente uno o dos "cuernos". Se distinguieron dos variantes en esta posición: en el primer caso, los dos extremos de los cabellos ondulan en sentido inverso, mientras que en el segundo caso, los cuernos están paralelos. Aquí se trata del peinado tradicional de las mujeres, del que encontramos múltiples ejemplos en otros códices y que suelen ser más parecidos al de la segunda variante. En este caso, se tiene un ejemplo de la utilización del todo: la cabeza, por la parte: el peinado.

   
1420

El único glifo que incluye colores muestra unos cabellos grises y una cara morena, es decir los mismos colores que están utilizados en el resto de la lámina para todos los personajes femeninos 227.

 
1421

Todos estos elementos están orientados hacia la misma dirección que sus contextos.

   
1422

Valor fónico: cihua, (ilama), ? nan

   
1423

El primer valor es proporcionado por varias citas afines, el segundo 228 , proviene de la asociación de este elemento con el elemento Xolochauqui: “arrugado, fruncido” (supra), mientras que el tercero 229, que es un poco incierto, lo propone una cita de Alva Ixtlilxochitl y un glifo del Códice Mendocino. La cita Atonan se analiza a-to-nan, de atl: “agua”, to: “prefijo posesivo de la primera persona del plural”, y nantli: “madre”, mientras que en el glifo del códice Mendocino, además, se compone del elemento tepetl, -que se encuentra en la misma posición que en el Xolotl-, que representa una cabeza de mujer con arrugas y la boca entreabierta permitiendo que se vean algunos dientes 230.

 

 230 Códice Mendocino, f. 21': tonanytla.

 

 

   
1425

   
 

01.02.12 temillotl: Tipo de peinado en forma de columna

   
1427

Este elemento aparece una vez en un glifo de tipo varia 231.

 

 231 X.080.H.36huehue tlacatecatl.

1428

El rasgo distintivo que lo constituye es el cabello largo y atado que se alza sobre la cabeza. La palabra temillotl, que no aparece bajo esta forma -ni en los textos 232, ni en los diccionarios-, fue tomada de un estudio de V. Piho sobre los peinados y la jerarquía militar: “Este peinado levantado y anudado sobre el vértice aparece ser llevado por el dios Yacatecutli en el Códice Matritense de Real Palacio, donde la descripción en náhuatl define esa forma de cabellos como temillotl. Este termino significa en náhuatl 'columna redonda de piedra' a la que se asemeja la forma levantada del cabello.” 233. Por cierto, “columna redonda de piedra” se dice en náhuatl temimilli y la relación que une lingüísticamente a los dos términos es menos clara que el paralelismo en sus significaciones.

 

 232 En el texto de los Códices Matritenses, a propósito del dios Yacatecuhtli,  publicado por Seler (19, p. 202) está bajo la forma poseída: itemillo y ytemilo en el CF,I,19,44.

 233 V. Piho, 1972, p. 278.

1429

Esta designación la confirman varios glifos de la Matrícula de Huexotzinco que presenta el elemento temillotl con los cabello largos y atados, ya sea que aparezca aparte o en la cabeza de un glifo tlacatl 234.

 

 234 MH: f. 817v ou 513v, 518r, 712v y 816v.

1430

Valor fónico: (tlacatecatl) o (tecatl)

   
1431

Este valor no es propio de este elemento, sino que resulta de su combinación con el elemento tlalpilli: “nudo” (infra) y con el elemento tlacatl: “hombre” (supra).

   
1432

Estos valores son mencionados por J. Galarza a propósito de la primera página del Códice Mendocino, sobre los peinados de los personajes: “el peinado con la mecha alzada y el nudo rojo que amarra los cabellos transcriben la palabra de la dignidad guerrera: tlacatecatl 235. Aunque este autor no lo indique, la lectura se apoya, sin dudan, en el hecho de que el Códice Mendocino brinda un glifo parecido al estudiado (con un ornamento de oreja y con algunos colores que cambian), que está anotado tlacatecatl 236. Esta lectura puede corroborarse con un fragmento del Códice Florentino, que trata de los soberanos de las ciudades principales del valle de México y, más particularmente, de Tlatelolco. En la lista de los señores relativos a esta ciudad se encuentra un glifo parecido al estudiado, con algunos colores diferentes, que transcribe el nombre del soberano y el texto alfabético náhuatl que le corresponde. Tiene mencionado el nombre de tlacatecatl 237.

 

 235 J. Galarza, 1983a, p. 51.

 236 Códice Mendocino f. 18.

 237 CF,VIII,2,8 y viñeta No 25 (f.6v).

En la edición facsimilar la relación glifo/texto náhuatl es sumamente clara. Este punto tiene que ponerse de relieve porque de los soberanos de Tlatelolco uno de ellos se llama temilo...

1433

Para J. Galarza, la cabeza tiene el peinado masculino que transcribe tlaca, el cabello largo atado tiene el valor tecatl 238.

 

 238 J. Galarza, 1983a, p. 56.

 

 

   
1435

   
 

01.02.13 nacaztli: oreja

   
1437

Este elemento es utilizado una sola vez en un antropónimo personal 239.

 

 239 X.010.E.15Nacazxoc.

1438

Se trata de la oreja derecha de un humano. Su color arisnegro, como la piel de todos los personajes masculinos de la lámina X.010, señala que al igual que todos los elementos humanos sin especificación, es decir, cuyo referente puede ser tanto un hombre como una mujer, se trata de la oreja de un hombre.

   
1439

Está orientada hacia la derecha como su contexto.

   
1440

Valor fónico: nacaz

   
1441

Es el valor del radical del elemento.

   
 

 

   
1443

   
 

01.02.14 pintura (facial)

   
1446

Este elemento se encontró cuatro veces en tres antropónimos personales y un antropónimo locativo 240. Estos glifos, presentan cabezas masculinas, cuyo rasgo distintivo es una línea que atraviesa la cara. Se distinguen dos variantes: primera, la línea negra vertical atraviesa cada por los lados de los ojos; la segunda, la línea es horizontal y parte de la base de la nariz.

 

 240 X.020.E.02: ? , X.011.B.05: ? , X.020.E.01Zacatitechcochialtepetl tlacamecayotl, X.101.C.01Nonohualcatzin.

1447

Dado el hecho que no se encontró un sustantivo náhuatl que correspondiera, se adoptó la designación de “pintura” en lugar de pintura facial 241.

 

 241 La única terminología encontrada fue neichichiualli o neichichiualoni: “afeite de cara al modo antiguo”, formado en el verbo ichiua, nin: “afeitarse o embixarse al modo antiguo”. Este termino se aplica específicamente a los hombres ya que en la primera parte de su diccionario Molina proporciona: “afeitarse los hombres al modo antiguo: nin, ichichiua mientras que para las mujeres se emplea el verbo nino, xaua. Esta distinción, sin embargo, no es muy segura, porque un glifo de la Matrícula de Huexotzinco anota texauhqui (te-xauhqui, de te: “prefijo indefinido de persona” y xauhqui: “ornado según el modo antiguo”) presenta una cabeza de hombre.

Encontramos este verbo ichua en las expresiones utilizadas en el texto del Códice Matritense que describe los ornamentos de los dioses.  De este modo, a propósito de la pintura facial del dios Paynal, se dice: mixquauhcalichiuhticac, “tiene en la cara un dibujo en forma de barras ou de cuadriculado que representa su máscara” (E.Seler, 19??, p. 175).

1448

Todos estos elementos están orientados hacia la misma dirección que sus contextos.

   
1449

Valor fónico: ?

   
1450

C. Dibble propone la lectura Xipetecuhtli para el glifo X.020.E.02. Sin duda, lo que motivó a que optara por esta lectura, fueron las representaciones de Xipe-Totec en los Códices Matritenses y Florentino, que contienen una pintura facial que pasa por cada lado del ojo. Esta pintura no es solo una simple línea sino que es más ancha e incluye un dibujo en forma de espiga. Está designada por mizçolnechiuale: “En el primer documento, en la cara hay una pintura que representa una codorniz” 242, y en el segundo mizcolnechimale: “había la pintura de la codorniz en la cara” 243.

 

 242 E. Seler, 19??, p. 214.

 243 CF,I,18,44:  “he had the quail-painting on his face”.

 

La Matrícula de Huexotzinco ofrece una amplia variedad de glifos que presentan una pintura facial, pero en todos los casos hay a la vez varias líneas tanto verticales como horizontales 244.

 

 244 En este Códice esas pinturas faciales sirven para transcribir tres palabras: Chichimecatl (f. 490r,597r,695r,721r, 728v, 730r, 735v, 764v y 855v), otomi (560r, 572r y 577v) y tetzauitl (792r, 795r, 797v). Los dos primeros designan poblaciones del mismo nombre mientras que el último significa “espanto”.

Se encuentran en las viñetas del libro XII del Códice Florentino varios ejemplos de guerreros otomíes cuyas caras tienen las mismas pinturas faciales que en la Matrícula de Huexotzinco (V. Piho, 197?, p. 280). J. Soustelle ya había notado que “Los guerreros otomíes se pintaban la cara de manera peculiar: una raya vertical y una raya horizontal se cruzaban abajo del ojo, como lo muestra el jeroglífico de Otompan” (del Códice Mendocino) 1937, p. 517 y 519.

1452

La lectura del glifo X.101.C.01 es retomada de una cita de Alva Ixtlilxochitl, al ignorar el valor de la pintura así como el del ornamento de la cabeza no es posible saber lo que resulta esta lectura y si está o no completa.

   
 

 

   
1454

   
 

01.02.15 ixtelolotli: ojo

   
1457

Este elemento es empleado en cuarenta y dos glifos. Diecisiete antropónimos personales, dos topónimos, dos glifos agrandados, cinco glifos de numeración y dieciséis glifos de tipo varia 245.

 

 245 X.010.B.18tlachia, X.010.B.21tlachia, X.010.D.19tlachia, X.010.D.22tlachia, X.010.F.08tlachia, X.010.F.18tlachia, X.010.F.20tlachia, X.090.G.16tlachia, X.050.A.32Ixtlilxochitl, X.050.A.51Ixtlilxochitl, X.060.B.37Ixtlilxochitl, X.060.G.02Ixtlilxochitl, X.070.A.05Ixtlilxochitl, X.070.A.15Ixtlilxochitl, X.070.A.23Ixtlilxochitl, X.070.B.34Ixtlilxochitl, X.070.C.46Ixtlilxochitl, X.101.H.06Ixtlilxochitl, X.070.G.25Ixtlilxochitl mi..., X.090.J.10ce olin, X.100.B.12ce olin, X.100.E.07ce olin, X.070.A.01matlactlice olin, X.080.F.13nahui olin, X.070.D.15Ixcontzin, X.070.D.35Ixcontzin, X.101.F.01: ? , X.011.B.08Ixococo ou ixconococ, X.101.M.13ixtlahuacan ou tlalli ixco, X.030.C.57: ? , X.011.A.09+12? ixpan, X.020.B.14+17: ? , X.090.A.49Ixcuauholtzin, X.090.A.02Ixtlotzin, X.010.B.04tlachia, X.010.B.16tlachia, X.010.B.25tlachia, X.010.B.27tlachia, X.010.B.31tlachia, X.010.F.01tlachia, X.010.F.03tlachia, X.010.I.20Cuauhtlix.

1458

El ojo está representado de frente de manera bastante estilizada. Se distingue el iris con la pupila al centro, una línea que corresponde a la parte inferior del párpado pasa justo arriba de la pupila. En las láminas de colores, el párpado siempre es de color rojo, excepto en la lámina X.011 en la que a estos elementos los dejaron sin color. El color de los párpados se explica, tal vez, por el hecho de que no es la parte externa del párpado la que estaba representada sino la parte interna. De hecho, esta última se llama ixquempalli (ix-quem-palli, de ixtli: “ojo”, quemitl: “cubierta” y palli: “color”), que literalmente significa “el color de la cubierta del ojo” 246. La palabra palli, está formada como tlapalli sobre el verbo pa, nitla: “teñir”. La palabra tlapalli puede designar el conjunto de los colores, pero también, uno de entre ellos como el rojo. En el caso del párpado, posiblemente el color rojo sea utilizado para transcribir las sílabas finales palli de su nombre ixquempalli. 247

 

 246 A. Lopez Austin (1980, II,165) torna esta expresión en “la superficie húmeda que cubre el ojo” haciendo, sin duda, derivar la terminación palli de palti: “mojarse”. En cuanto a J. Campbell (1985, p. 237) él fragmenta esta palabra en “Ixtli-quemitl-pal” dándole el sentido de “con” a la terminación pal.

 247 Un ejemplo que va en este sentido se encuentra en el Mapa de Tepecuacuilco.  Según el autor de un artículo sobre este documento, uno de los topónimos está anotado “xochipala” y el glifo está compuesto de un elemento xochitl: “flor” cuyo centro es de color rojo (A. Ramírez Celestino, 198?, pp. 326-27). En este caso la sílaba pal (xochi-pal-a, de xochitl: “flor”, palli: “color” y (tl)a: “sufijo locativo que marca la abundancia”) está pues transcrita por el color rojo.

1459

Dos variantes de este elemento fueron distinguidas: En la primera, el párpado está horizontal, mientras que en la otra, está dibujado verticalmente. En este segundo caso, el elemento ya no tiene un eje vertical de simetría, y está orientado en función de su contexto. La elección hecha entre las dos variantes parece estar ligada a la relación que los elementos mantienen con los personajes.

   
1460

Este elemento está designado por la palabra ixtelolotli, y no por ixtli, término más común. De hecho, existen cuatro expresiones para designar esta parte del cuerpo: ixtelolotli, ixtololotli, ixtli y tezcatl 248. La elección se ha limitado entre dos -ixtololotli y ixtli- porque las dos primeras son únicamente variantes y la última es una denominación metafórica. Dos razones hicieron que escogiéramos ixtelolotli: Primero, porque es más precisa y porque esta palabra sirve únicamente para designar el ojo, mientras que ixtli, tiene varias acepciones: “cara, rostro, capullo de caña, carrizo, punto de mira, superficies”. Por otro lado, la palabra ixtelolotli (ix-te-ololo-tli, de ixtli: “cara”, tetl: “piedra”, ololoa: “formar en bola”, tli: “sufijo de sustantivo verbal”), incluye en su composición el verbo ololoa que significa “formar en bola”, y cuya connotación circular puede ponerse en paralelo con la representación completamente redonda del elemento 249.

 

 248 A. Lopez Austin, 1980, I p. 104.

 249 Encontramos este término ixtelolotli en una anotación del Códice Azoyú 1 de un glifo toponímico que presenta un mismo elemento: “citali yixtelolo 'su ojo de la estrella'” (K. Dakin Anderson, 198?, p. 316 y C. Vega Sosa, 198?, p. 297 fig.1).

1461

Valores fónicos: ix, tlachia, ? itta

   
1462

El primer valor corresponde a la sílaba inicial del elemento, que es aquella que encontramos en los antropónimos y en los topónimos. Todos los glifos leídos hacen derivar con certeza, expresiones en las que la sílaba ix se encuentra en posición inicial, excepto un caso que no cuadra en esta constatación: X.010.I.20. Este glifo presenta dos características que lo distingue de todos los demás: es el único glifo compuesto que contiene un elemento ixtelolotli en posición vertical. Es el único elemento que en un glifo no está asociado a otros elementos por contacto. De hecho, esta posición particular del elemento se asemeja bastante a la del elemento utilizado solo, en relación con un personaje, donde tiene el valor tlachia.

   
1463

La comparación de los glifos Ixtlilxochitl y Ixcontzin muestra bien que para una misma categoría lingüística (ix + ...) tenemos dos categorías gráficas opuestas. Los primeros glifos se leen partiendo de abajo hacia arriba mientras que los segundos se leen en sentido inverso.

   
1464

El segundo valor, tlachia, de tlachia, ni: “mirar, observar”, fue la que se escogió para los elementos solos, de tipo varia. Los que, en muchos casos, hubieran podidos ser considerados como extensiones de los personajes. Por otro lado, el elemento adquiere una posición vertical cuando existe una clara relación con un personaje. El valor tlachia es retomado de las anotaciones de la lámina X.010. Y el hecho de que el verbo aparezca también recurrentemente con algunos ejemplos del verbo itta: “mirar, descubrir”; explica su presencia entre los valores.

   
1465

Este doble valor, tlachia e ix, lo corrobora la Matrícula de Huexotzinco 250.

 

 250 La Matrícula de Huexotzinco ofrece numerosos ejemplos de glifos que incluyen el elemento ixtelolotli con el valor ix (H. Prem, 1973, pp. 570-571) y dos ejemplos con el valor tlachia (f. 716r y 790r). El valor itta está mencionado por Prem (p. 685), pero los ejemplos correspondientes son muy dudosos.

1466

El elemento ixtelolotli no se toma en cuenta en la lectura de los glifos olin 251. Si se recurre a un estudio elaborado recientemente a propósito de este glifo nos damos cuenta de que en el mejor de los casos, este elemento está mencionado, pero no lo toman completamente en cuenta en las diversas interpretaciones que se dan 252.

 

 252 U. Köhler, p. 113.

 

 

   
1468

   
 

01.02.16 ixayoquiza: llorar

   
1470

Este elemento es únicamente visible una vez en un antropónimo personal 253.

 

 253 X.070.D.02: Según la copia de León y Gama también se le encontrará en X.100.A.01.

1471

Su rasgo distintivo es la lágrima que sale del ojo. La elección de la designación, ixayoquiza (ix-ayo-quiza, de Ixtli: “ojo”, ayotl: “líquido”, quiza: “salir”) se debe al hecho de que este elemento expresa cada fragmento de la expresión.

   
1472

Valor fónico: ?

   
1473

C. Dibble propone la lectura Xayacamachantzin para el glifo. Esta expresión se analiza en xayaca-machan-tzin, de xayacatl: “rostro”, machana: “entremezclar” y tzin: “sufijo reverencial”. Puesto que aquí no hay relación con el rasgo distintivo de este elemento, esta lectura no se retomó.

   
1474

La Matrícula de Huexotzinco aporta ejemplos que muestran la pluralidad de valores de este elemento: choca, de choca: “llorar”, icno de icnotl: “desdichado”, temocihui de temocihuiliztli: “pena”, moteopoh de teopoa, nino: “entristecerse” y ixayo de ixayotl: “lágrima” 254.

 

 254 Se encuentran ejemplos de cada uno de esos valores en los folios 638r, 638r, 896r, 750r y 678v de la Matrícula de Huexotzinco.

 

 

   
1476

   
 

01.02.17 yacatl: nariz, punta

   
1479

Este elemento es utilizado dieciséis veces, en seis antropónimos similares, nueve topónimos y un glifo agrandado 255.

   

 255 X.020.B.02Tepeyacac altepetl, X.050.C.02+Tepeyacac altepetl, X.060.B.05Tepeyacac altepetl, X.010.B.15Cuauhyacac tepetl, X.020.A.12Cuauhyacac tepetl, X.070.A.30Cuauhyacac tepetl, X.080.A.34Cuauhyacacaltepetl tepeticpac, X.040.C.46Teyacac, X.050.D.36Teyacac, X.020.A.18Yacanex, X.030.A.28Yacanex, X.030.C.18Yacanex, X.030.E.04Yacanex, X.030.H.12Yacanex, X.040.E.05Yacanex, X.011.B.11Yacazayollan.

1480

Aunque la nariz siempre se representa de perfil, aparece en dos variantes: ya sea que esté representada sola; o que se trate de un componente en una cara masculina. En el primer caso, no aparece de manera independiente, sino que se integra al exterior de un elemento tepetl: “cerro”, o de un elemento tetl: “piedra”. La integración en el elemento tepetl: “cerro”, se hace -casi siempre- a media altura, aunque existen dos casos 256 en los que esta integración se hace en la base misma del cerro, hecho que provoca que la identificación del elemento sea incierta. Con el elemento tetl: “piedra”, la integración se efectúa en la parte baja del elemento. En este caso, la nariz está solamente representada por una línea sin superficies coloreadas; porque cuando el glifo lo está 257, el color verde llena todo el interior del elemento tepetl: “cerro”, sin que deje espacio para el color específico de la nariz. Esta característica subraya el carácter figurativo de los glifos toponímicos ya que, aparentemente, representan un cerro al tener, en una de sus laderas, una especie de nariz humana. Este es un ejemplo de la función representativa de los glifos ejercida conjuntamente con la función fónica. Sin embargo, el aspecto figurativo de los glifos se confronta con el hecho de que los cuatro glifos que se leen Cuauhyacac son muy diferentes entre sí 258.

 
1481

En los casos en los que la nariz forma parte de un todo que es la cara, el rasgo distintivo del elemento lo realza la composición del glifo. El segundo elemento está vinculado y, a veces, se sobrepone en parte a la nariz, designando de esta manera la parte de la cara que debe leerse.

   
1482

Estos elementos están orientados hacia la misma dirección que sus contextos, excepto dos topónimos para los cuales ninguna explicación puedo darse 259.

 
1483

Valor fónico: yaca

   
1484

Es el valor del radical del elemento. En las expresiones, yaca puede encontrarse en posición inicial o final.

   
1485

Cuando yaca la expresa la variante del todo por la parte, la lectura comienza por la parte que designa la posición del otro elemento asociado y que en este caso son los elementos nextli: “ceniza” o zayolin: “mosca”.

   
1486

Cuando el elemento está integrado externamente, la lectura comienza por el elemento integrante que en este caso es tepetl: “cerro” o tetl: “piedra”, y se continua con el elemento integrado, yacatl: “nariz”.

   
1487

Cuando un tercer elemento que es en este caso cuahuitl: “árbol”, está en contacto con el elemento yacatl integrado, entonces, contrariamente a los casos de la sinécdoque del todo por la parte, la lectura principia por el elemento en contacto del elemento integrado, luego se continua con el elemento integrado.

   
 

 

   
1489

   
 

01.02.18 tentli: labios, borde

   
1492

Este elemento es utilizado setenta y ocho veces, en treinta siete antropónimos personales, nueve antropónimos colectivos, cinco antropónimos locativos, catorce topónimos, dos glifos agrandados y once de tipo varia 260.

 

 260 X.030.A.30: ? , X.090.G.15tenco, X.070.E.25chicnauhteca(tl) ten...., X.101.H.02+03Tlalnepantla tenco, X.010.E.08tolteca(tl), X.010.E.16tolteca(tl), X.010.I.02tolteca(tl), X.010.I.33tolteca(tl), X.011.A.23tolteca(tl), X.011.B.18tolteca(tl), X.011.C.09tolteca(tl), X.012.D.79tolteca(tl), X.020.C.01tolteca(tl), X.010.B.02tolteca(tl), X.010.F.26tolteca(tl), X.080.G.23tolteca(tl), X.080.A.11tolteca(tl), X.020.G.21Tolteca(tl) maxalihui, X.010.H.07Toltecatlalli, X.010.B.29+30Toltecateopan zaca..., X.050.E.08Teyolcocohuatzin, X.060.E.12Teyolcocoatzin, X.070.E.03Teyolcocoatzin, X.090.J.11Teyolcocoatzin, X.090.M.01Teyolcocoatzin, X.020.A.30: ? , X.030.E.31: ? , X.011.C.05: ? , X.040.B.24Itenpantzin, X.050.H.23tepan, X.012.A.27: ? , X.101.F.11cuicacalli tepan, X.030.D.42Chalco atenco, X.020.D.83Chalco atenco, X.030.B.19+24Huexotla atenco oztoc, X.040.B.28+29Huexotla atenco oztoc, X.010.G.17Xiyotzontecua, X.010.G.19Xiyotecua, X.020.A.25Xiyotzontecuaaltepetl tlacamecayotl, X.050.G.45Tzihuactzin, X.050.G.82Tzihuactzin, X.030.C.53Tlaltepantzin, X.012.A.21Tlaltepantzin, X.050.D.01Xiuhtlatoatzin, X.030.D.05Xiuhtlatoatzin, X.030.D.32: ? , X.012.A.17: ? , X.010.F.29Itzcuintecua, X.020.A.23Itzcuintecuaaltepetl tlacamecayotl, X.080.I.17caltenco, X.080.L.07Tlatelolco caltenco, X.030.C.58Tlatepan, X.100.D.34Tlatepan, X.060.G.32...tlatoa, X.050.B.51Tetlatoatzin, X.060.A.24Tetzauhtlatoatzin, X.030.C.12Cuauhtlitentzin, X.090.B.34Teixpantzin, X.101.L.02Tentzontzin, X.010.F.31Tepotzotecua, X.020.E.30Atencatzin, X.101.L.13: ? , X.020.C.24Tlaltepantzin, X.060.D.25Tetepec, X.050.H.22Huihuaxte... altepetl, X.020.A.34tlato...altepetl tlacamecayotl, X.011.A.19+20Tepexocmaco ..., X.090.B.52xomeitic otenco, X.080.K.31:      , X.050.A.10...chichi..., X.050.C.34Cuatotoltzin, X.100.B.37Cuateotzin, X.040.G.12Atenco ou atlatenco, X.090.I.21Atenco ou atlatenco, X.020.C.32Yohualtzatzitzin, X.030.D.31Yohualtzatzitzin, X.040.C.22Yohualtzatzitzin, X.040.C.28Yohualtzatzitzin.

1493

Este elemento muestra un fragmento situado debajo de una cara humana, vista de perfil y delimitada de manera artificial. Inicia debajo de la nariz y termina en el cuello, mostrando la boca, la barbilla y parte de la mejilla. Como sucede con todos los elementos humanos -cuyo referente podría ser tanto un hombre como una mujer-, estos elementos resaltan por su color, que es el mismo de la piel de los personajes, como si fueran elementos masculinos 261.

 

 261 Veintiocho de los elementos están coloreados, de color arisnegro en las láminas X.010 y X.020 y en oscuro en las láminas 011 y X.012. Dos elementos, en X.012.D.79 y X.020.C.24 los dejaron sin color.

1494

Este elemento presenta otras dos variantes: Una, muestra que se ha desarrollado la parte lateral de la cara, mientras que la otra, se caracteriza por la boca que está abierta.

   
1495

Este elemento se encuentra en setenta y un casos, los que están orientados como su contexto. De ellos solo cinco glifos presentan casos contrarios 262.

 
1496

Valores fónicos: ten, te, (cua), (tzatzi), (chichi), (tlatoa)

   
1497

Los valores que le son propios corresponden con el radical del elemento, mientras que los otros valores se obtienen por su asociación con otros elementos. Pueden estar integrados, como el caso de cua: “comer”, en donde la boca está abierta, o de tzatzi: “gritar” que tiene la boca abierta, así como del elemento tlatoa: “hablar”. También está el caso de los elementos nahua y tlatoa: “hablar” que están asociados exteriormente.

   
1498

Los caracteres utilizados para escribir este texto, no denotan la diferencia existente en el náhuatl entre los sonidos largos y los demás. De este modo, el valor te de tentli, podría ser confundido con el valor te del elemento tetl: “piedra”. En efecto, en el primer caso la vocal es larga, mientras que en el segundo, es corta (infra) 263

 

 263   J.R. Andrews, 1975, p. 474  / M. Launey, 1979, p. 147 / F. Kartunnen, 1983, p. 226 / J. Bierhorst, 1985, p. 306 .

1499

Este valor te es el que se encuentra, en particular, en los glifos leidos Toltecat(tl). Normalmente, en los antropónimos locativos, el sufijo teca(tl) no se expresa gráficamente -como si con el personaje fuera suficiente. En todo caso, es probable que la sílaba te de tecatl, no necesitara ser expresada, porque está incluida en cada personaje. Sin embargo, los glifos tolteca(tl) son una excepción; en ciertos casos esto se explica por el hecho de no estar directamente vinculados con un personaje. Existen, no obstante, algunos casos en los que sí están vinculados, por ejemplo, al peinado del personaje, de modo semejante a como occure con un antropónimo locativo. Este hecho indica, aparentemente, que no se trata aquí de un antropónimo locativo, sino del denominado antropónimo colectivo. Esto último no significa que a la gente se le calificara como proveniente de la ciudad de Tollan sino que eran Toltecas; es decir, personas que poseían con todas las cualidades tradicionalmente atribuidas por los aztecas a las poblaciones que les precedieron -esto quizá deriva del hecho de que los Toltecas no eran originarios de Tollan, sino que en un principio de Tollantzinco, y luego, de xicocotitlan. El Códice Florentino dice justamente que después de haber morado en Tollantzinco “ellos se fueron para habitar -y habitaron- a orillas de un río, en Xicocotitlan, que ahora se llama Tula 264. Parece ser que, normalmente, cuando el antropónimo locativo deriva del nombre del lugar, sea a la inversa y que su ciudad haya sido nombrada a posteriori a partir de su apelación tolteca(tl).

 

 264 M. Launey, 1980, pp. 212-213.

 

 

   
1501

   
 

01.02.19 tlantli: diente

   
1504

Este elemento fue utilizado en noventa y cuatro glifos, de los cuales hay veintitrés antropónimos personales, cuatro antropónimos locativos, cuarenta y seis topónimos, un glifo agrandado, tres glifos de numeración y diecisiete de tipo varia 265.

 

 265 X.030.I.05+Ilancueitl, X.030.F.13Ilancueitl, X.030.F.16Xiuhtlatonac, X.050.H.57Chalchiuhtlatonac, X.012.A.31Itzmitl tlacoxinqui, X.050.B.17Huexotlatemo..., X.050.H.48: ? , X.050.F.39: ? , X.090.G.03Chiauhtla, X.011.D.13+14: ? , X.080.H.33: ? , X.090.F.33: ? , X.070.H.01+03: ? , X.060.F.14Ieixtla Acamitl, X.010.I.12:  ...tla..., X.030.A.30+:  ...tla..., X.030.H.15:  ...tla..., X.090.D.17Tlatolnahuacatzin, X.090.E.15Tlatolnahuacatzin, X.090.F.17Tlatolnahuacatzin, X.090.F.22Tlatolnahuacatzin, X.100.D.01Tlatolnahuacatzin, X.100.D.05Tlatolnahuacatzin, X.080.B.05tlatelolca(tl), X.080.H.52tlatelolca(tl), X.080.C.17Tlatelolco, X.080.L.07Tlatelolco caltenco, X.060.F.28Tlatelolco, X.080.I.09Tlatelolco, X.060.C.07Huexotla, X.070.C.12Huexotla, X.090.D.19Huexotla, X.090.I.14Huexotla, X.050.C.11Huexotla, X.060.A.11Zacatlan, X.030.A.08Zacatlan altepetl, X.050.B.08Zacatlan altepetl, X.020.A.05Zacatlan, X.050.F.30Cuauhtitlan tlaca(tl), X.070.E.44Cuauhtitlan, X.050.F.34Cuauhtitlan altepetl, X.060.C.19Cohuatlitlantzin, X.090.F.23Cohuatlitlantzin, X.060.E.23Cohuatitlan, X.030.C.46: ? , X.090.I.12: ? , X.010.I.35: ? , X.050.D.57Tlapitzahuayan, X.040.G.08Tlacochcalco Tlapitzahuayan, X.060.E.09Chiauhtla, X.030.E.14Chiauhtla atlalli, X.050.G.66Tlacopan, X.070.H.35Tlacopan, X.030.C.58Tlatepan, X.100.D.34Tlatepan, X.080.J.15tlacoyohuac, X.100.G.30tlacoyohuac, X.030.I.04atlalli, X.030.I.04atlalli, X.040.G.51Chalchiuhtlatonac, X.050.F.15Tlaminatzin, X.060.G.38Ilancueitl, X.060.C.25Tlahuitzyaotl, X.090.G.10Tlaxincatzin, X.080.H.12+13: ? , X.020.E.40Metztitlan altepetl, X.050.H.65:  aca...altepetl, X.060.E.33Huehuecuauhtitlan, X.090.B.35Metla tepec, X.100.D.14+15: ? , X.090.D.32Temalacatitlan, X.101.H.02+03:  Tlalnepantlatenco, X.011.A.09+12? ixpan, X.090.G.21: ? , X.090.B.28+29tlalli, X.030.E.35Tzompantitlan, X.070.C.30Huexotla, X.070.F.21Tlatelolco, X.060.E.25Metztitlan altepetl, X.060.G.42Tlacopan, X.060.H.10Contlan altepetl, X.030.F.01Tzompantitlan, X.030.I.14Ilancueitl, X.090.N.06Tlatelolco, X.080.E.20Tlatelolco, X.040.E.27Huehuecuauhtitlan, X.030.E.36Huehuecuauhtitlan, X.070.B.24Tlailotlacan, X.070.C.08Chiauhtla, X.100.D.24: ? , X.011.D.15: ? , X.040.G.12Atenco ou atlatenco, X.090.I.21Atenco ou atlatenco, X.090.H.04Cohuatitlan.

1505

Se muestran dos o varios dientes incisivos, con una parte de la encía de arriba. Esta figuración concuerda con la significación etimológica que da López-Austin de este término: “El colocado abajo 'del labio'” 266. Lo que está debajo de los labios son, efectivamente, los dientes y las encías, en las cuales se encuentran implantados. Gráficamente aquí tenemos una figuración del todo por la parte; el todo, es el conjunto que se encuentra debajo de los labios, y la parte, son los incisivas.

 

 266 A. López-Austin, 1980, II, p. 191 .

1506

Se distinguieron diversas variantes: la primera, contiene dos dientes (13 variantes); la segunda, también contiene dos dientes, pero ambos con una raya en medio (1 ocurrencia); la tercera, tres dientes (62 variantes); la cuarta, cuatro dientes (6 variantes); la quinta, incluye un número incierto de dientes (ya que algunos glifos están dañados); la sexta, representa los casos en los que el elemento tlantli está integrado en un elemento tentli: “labios” (2 variantes); y la séptima variante, presenta el caso del elemento que figura dos filas de dientes integradas en el extremo de un elemento cohuatl: “serpiente” (1 ocurrencia).

   
1507

Casi tres cuartas partes de los glifos emplean la tercera variante, aquella de los tres dientes. Si se comparan glifos similares con más o menos las mismas variantes del elemento tlantli, nos damos cuenta de que transcriben las mismas expresiones, tanto con una de las variantes, como con otras. Esto se percibe particularmente mejor con los topónimos, los que además de estar compuestos por los mismos elementos, se encuentran en varias láminas en los mismos lugares pero sobretodo, por la relación que mantienen con lo real. Encontramos así diversas variantes de los glifos Chiauhtla, Huexotla, Tlatelolco o Tlacopan que utilizan las variantes de dos, tres o cuatro dientes 267. Por lo general, a la hora de elegir una variante, pareciera que el tamaño del glifo tiene alguna influencia: mientras más grande sea el glifo, más dientes tendrá el elemento tlantli. Si esta explicación parece exacta de manera global, a nivel particular, sin embargo, no tiene en cuenta todas las variantes..

 

 267 Chiauhtla: X 2 X.090.G.03;

X 3 X.060.E.09 y X.030.E.14

Huexotla: X 4  X.070.C.30

X 3  todos los otros;

Tlatelolco : X 4  X.070.F.21

X 3  todos los otros;

Tlacopan : X 4  X.060.G.42

X 3  X.050.G.66 y X.070.H.35.

1508

En los pocos casos en los que los elementos están coloreados, los dientes son de color rojo y las encías, arisnegras 268. Esta disposición de los colores, que aparentemente es contraria a lo real, puede estar relacionada con un pasaje del Códice Florentino, en el que se menciona que las mujeres “se coloran los dientes” 269. Para que esta explicación sea admitida como algo cierto, se debería suponer entonces, que esta práctica no estaba reservada solo a las mujeres. El color de la encía, arisnegra -que es el mismo color de los hombres de la lámina X.010- convierte en masculino a los elementos tlantli y, como sucede con los otros elementos, el sexo a priori estaría indeterminado.

 

 268 X.010.I.12, X.010.I.35, X.020.A.05, X.020.E.40, y X.020.E.40. Las láminas X.011 y X.012 proporcionan tres ejemplos de elementos sin color: X.011.D.13+14, X.011.D.15 y X.012.A.31.

 269 CF,VIII,15,47-48 motlantlapalhuia: “the teeth were stained with cochineal”.

1509

Valores fónicos: tlan, lan, tla, (tlaco)

   
1510

A estos valores les corresponden significaciones diferentes, según el lugar que ocupen.

   
1511

- Cuando tlan, o lan, está en posición final se trata de un sufijo locativo que significa “el lugar de ....”. El valor la se forma solamente cuando la “t” desaparece y el sufijo tlan se asocia con un radical que termina con una “l”. De esta manera, el topónimo formado sobre tlaxcalli: tortilla es Tlaxcallan y no tlaxcaltlan.

   
1512

- Cuando tlan está en posición final y justo después de la ligadura ti, se trata de un sufijo locativo que significa “debajo, cerca de ....”. Por ejemplo Cuauhtitlan.

   
1513

- Cuando lan está en posición mediana, que es el caso de los antropónimos Ilancueitl (ilan-cueitl, de ilantli: “mujer de edad avanzada” y cueitl: “enagua, enredo”), transcribe la segunda sílaba de la palabra ilantli.

   
1514

- Cuando tla está en posición inicial se trata entonces del prefijo indefinido para las cosas.

   
1515

- Tla en posición final es un sufijo locativo con connotación de abundancia que significa “el lugar en donde hay mucho de...”.

   
1516

- Y por fin, el valor tlaco, que se forma al relacionarse con el elemento yohualli: “noche”. Al encontrarse en medio del elemento significa “en medio de...”. Asociado al elemento yohualli: “noche”, se obtiene la expresión tlacoyohuac: “media noche”.

   
1517

 Cuando el elemento tlantli desempeña el papel de sufijo locativo en un topónimo, este puede, entonces, transcribir tlan, (ti)tlan o tla, y cada uno correspondería a una significación específica. ¿Cómo saber qué lectura debe escogerse? No se ha encontrado ninguna indicación gráfica que permita responder a esta pregunta. Así, por ejemplo, los glifos Huexotla, Zacatlan y Cuauhtitlan están compuestos de la misma forma, es decir, con el elemento vegetal arriba y con el elemento tlantli abajo 270 . A pesar de que se emplearon diversas citas para proponer las lecturas de los topónimos, hubo que resolver el problema de elegir entre los sufijos locativos tlan y tla. En efecto, cuando los glifos están transcritos en caracteres latinos, muy a menudo sucede que la “n” final desaparezca, hecho que no permite que se haga la distinción entre los dos sufijos. Esto era algo que Alva Ixtlilxochitl, así como otros autores, practicaban comúnmente; hecho que contribuyó a la evolución del sufijo locativo. Por eso, encontramos hoy muchos nombres de lugares, que originalmente estaban terminados en tlan que han perdido la “n” final 271. De esta forma, nuestro autor escribe indiferentemente Cholula o Chololan por Cholollan o bien Tlaxcalan, Tlaxcala o Tlaxcalla por Tlaxcallan. No obstante, él escribe siempre, de la misma manera, los nombres de lugares terminados con el sufijo de abundancia tla. Su escritura es homogénea cuando se trata de Huexotla, que él ortografía Huexotla o Huexutla, o de Chiauhtla, que escribe Chiauhtla o Chiautla. En estos casos, las variaciones no afectan a la última sílaba. Para este autor, los topónimos terminados en tla están siempre escritos...tla, mientras que los que se terminan en tlan, tienen una terminación que varía.

 

 270 Huexotla: X.090.D.19, Zacatlan: X.060.A.11 y Cuauhtitlan: X.050.F.30.

 271 J. Dávila Garibi, 1942, p. ?.

1518

A partir de estas citas, según la unicidad o la variedad de las terminaciones, se puede determinar frente a qué tipo de sufijo locativo nos encontramos. Sin embargo, como no fue posible aplicar este método en los casos de variantes únicas, se recurrió a fuentes modernas para complementarlo: Los diccionarios de Kartunnen y Bierhorst, y el índice de los antropónimos locativos de la Historia Tolteca Chichimeca.

   
1519

Los diccionarios arriba mencionados contienen pocos nombres de lugares. Sin embargo, se logró encontrar algunas de las lecturas que se escogieron. Se hizo una confrontación, tanto con los topónimos correspondientes en los diccionarios, como con los antropónimos locativos. Tal búsqueda en los diccionarios ha sido posible porque se puede deducir el topónimo que dio origen a un antropónimo locativo. Esto se debe al hecho de que los topónimos terminados en tla forman su antropónimo locativo añadiendo ca(tl) -por ejemplo, de Huexotla se deriva Huexotlaca(tl)- mientras que a los topónimos terminados en tlan se le añade teca(tl) -después de que se ha eliminado el sufijo locativo. Es así que de Zacatlan se deriva la forma zacateca(tl). Fue esta regla gramatical la que nos permitió utilizar el índice de los antropónimos locativos de la Historia-Chichimeca.

   
1520

Los resultados obtenidos fueron reunidos en la siguiente lista que reagrupa todas las lecturas de los topónimos que terminan en tlan o tla. En primer lugar, aquellos terminados en tlan luego aquellos en tla y, por último, aquellos para los que las sílabas finales terminan en titlan. Esta lista reagrupa todos los topónimos que cuentan con uno de estos sufijos locativos, incluyan o no un elemento tlantli que lo exprese. En la primera columna, se indica con la cifra 1, si durante la lectura se le asocia siempre a un elemento tlantli, con la cifra 2, si el sufijo solo se transcribe a veces por tlantli y con la 3, si el sufijo locativo nunca se expresa gráficamente. La segunda columna, indica si la lectura se basa, o no, en alguna cita; la tercera, menciona si el topónimo fue encontrado en Kirchhoff; la cuarta, si se encontró en Kartunnen; y la última, si se halló en Bierhorst.

   
1521

   
1522

Lista del conjunto de los topónimos terminados por las sílabas TLATLAN 272

 

 272 La palabra topónimo se entiende aquí en un sentido amplio, incluyendo algún glifo agrandado.

1523

 Lista de los topónimos que se termina en tlän

   
1524
1 2 3 4 5
Acatlan 3 *
cempoallan 3 * * *
Chicnauhtlan 3 * * *
Cholollan 3 * * * *
Contlan 1 *
Mizquiyahuallan 3 *
Papalotlan 3 *
Quechollan 3 * *
tenopallan 3
Tepotzotlan 3 * *
Tlaxcallan 3 * * * *
Tollan 3 * * * *
Totollan 3
Huehuetlan 3 *
Yacazayollan 3
Zacatlan 2 * * *
Zacaxochitlan 3 *
Zayollan 3 *
   
1544

Lista de los topónimos que se terminan en tlâ

   
1545
Chiauhtla 2 *
Metla 1
cuauhtepetla 3
quiyahuitla 3
tehtetla 3 * *
tepetla 3
Tlalnepantla 1
Huexotla 2 * * *
   
1556

Lista de los topónimos que se terminan en titlan

   
1557
Cohuatitlan 1 *
Metztitlan 2 *
mixtitlan 1
Cuauhtitlan 1 * *
Temalacatitlan 1 *
Tenochtitlan 3 * * *
Tzompantitlan 1
Huehuecuauhtitlan 1
Xocotitlan 3 * *
   
1567

 

   
1568

Esta repartición de los topónimos, los que se leen a partir de su sufijo locativo en tlan, tla o (ti)tlan, permite que se hagan, por lo menos, las dos siguientes observaciones: por una parte, esta repartición morfológica y semántica de los sufijos corresponde a distinciones fónicas conocidas. Por otra parte, es notorio que, en numerosos casos, un glifo corresponda a una lectura de un sufijo locativo que no presente un elemento tlantli, o que esté presente a veces. Se intentará elucidar este asunto para tratar de explicarlo.

   
1569

Algunos diccionarios y gramáticas modernos dan indicaciones acerca de la duración de las vocales así como acerca de algunas particularidades de pronunciación 273. Y de esto sobresale que:

 

 273 R. Andrews, 1975, M. Launey, F. Kartunnen, 1983, y J. Bierhorst, 1985.

1570

- tlantli: “diente” tiene una vocal corta.

   
1571

tlän o län: “el lugar de los ...” tiene una vocal larga 274.

 

 274 En los diccionarios y gramáticas aquí citados, la vocal larga gráficamente está marcada abajo con una raya. En este trabajo raya fue sustituida -por razones materiales- por una diéresis. La fuentes citadas sacaron sus datos principalmente de la gramática de Horacio Carochi. He aquí lo que dice a propósito de la duración estas vocales: “Aduierto de camino, que este tlan, y lan, es syllaba siempre larga, y consiguientemente graue, por ser final, por que baja un poco el tono de la voz en las finales largas; y por ser largos estos tlan, y lan, y por no precederle la ligatura ti, no parecen ser la preposición tlan, que es breue, y pide casi siempre la ligatura ti, aun siruiendo a nombres de Pueblos.” (H. Carochi, 1892, p. 459) Notamos que la sensatez en la formulación de Carochi muestra que la identificación que se hace del sufijo locativo tlan, a corta, por medio de la presencia de la ligadura ti es sin duda insuficiente, algunas expresiones aparentemente no necesitan emplear esta ligadura. En la práctica, esto significa que algunos de los topónimos clasificados en la primera parte de la lista con el sufijo tlän, podría efectivamente tener un sufijo tlan.

1572

- tlan: “debajo, al lado de ....” tiene una vocal corta. Se le distingue morfológicamente del sufijo precedente porque forma nombres de lugares recurriendo a la ligadura ti 275.

 

 275 F. Kartunnen, 1983, p. 282  “Tlän ...it contrats with the postposition -tlan in vowel length and because -tlan binds to other elements with the ligature -ti- in forming place names and -tlän does not.

1573

- tlâ: “Ahí donde hay mucho de...” tiene una vocal corta seguida de un “saltillo” 276.

 

 276 M. Launey, 1979, p. 15: “Este fenómeno que las gramáticas nombran saltillo está escrito con un acento grave (en medio de la palabra) o circunflejo (al final de una palabra) en la vocal precedente (siempre aparece precedido de una vocal). Estas convenciones ortográficas datan del gramático jesuita Antonio Carochi quien publicó en 1645 el notable Arte de la lengua Mexicana.

Los autores estadounidenses Andrews, Kartunnen y Bierhorst indican la presencia de un saltillo con una H .

1574

- tla: prefijo indefinido para las cosas. Tiene una vocal corta.

   
1575

Al haber podido efectuar una repartición de los topónimos en tres categorías, en tlan, en tla y en (ti)tlan, es posible atribuirles a cada uno, el valor que le corresponde: sea tlän, tlâ y titlan. Esto plantea las siguientes cuestiones: ¿Las diferencias fónicas repercuten en los glifos? y si ¿Ocurre entonces el mismo fenómeno que con los elementos tentli: “labios” y tetl: “piedra”?

   
1576

Hemos notado, por otro lado, que la sílaba está transcrita por el elemento tentli: labios (supra), mientras que la sílaba te, está anotada por tetl: “piedra”. La diferencia de duración de la vocal está marcada donde se puede suponer que el mismo fenómeno debe producirse con el elemento tlantli. Este razonamiento apriorístico debe, no obstante, excluirse ya que en la lista precedente se muestra que, tanto en Zacatlan -con una vocal larga-, como en Huexotla -con una vocal corta seguida de un saltillo-, el sufijo locativo se expresa por el elemento tlantli. Por otra parte, una doble observación permite confirmar que la duración de la vocal no tiene la misma magnitud que en y te.

   
1577

En efecto, se transcribe el topónimo Huexotla cuando está en posición de topónimo y cuando los dos elementos tlantli y huexotl: “sauce” 277, lo aislan. En cambio, cuando se utiliza el glifo, no como un topónimo aislado, sino como un antropónimo locativo, el glifo solo incluye un elemento huexotl: “sauce” 278, lo que significa que la presencia de un personaje hace que ya no sea útil la presencia del elemento tlantli. Esto se explica por el modo en que se forman los antropónimos locativos en náhuatl 279 y varía en función de la terminación del topónimo sobre el cual este se forma. De esta manera, los topónimos que terminan en tlâ tienen como particularidad la de añadir simplemente catl en singular, o ca en plural. Asimismo, Huexotla forma el antropónimo locativo Huexotlaca(tl). Gramaticalmente esta expresión se analiza en huexo-tla-ca(tl), pero a nivel fónico puede dividirse en huexo-tlaca(tl). La palabra tlacatl -que significa hombre- es el personaje que transcribe completamente la terminación, y esto explica por qué el elemento tlantli ya no tienen por qué existir. Se puede observar el mismo fenómeno con los glifos Chiauhtla, cuando desempeñan el papel de antropónimos locativos pierden su elemento tlantli y se leen Chiauhtlaca(tl) 280. Esta utilización de los personajes, para transcribir las últimas sílabas de los antropónimos locativos nombrados, es solamente posible si no se toma en cuenta la duración de la vocal de la sílaba tla. Justamente, el sufijo locativo de abundancia tlâ tiene una vocal corta seguida de un “saltillo”, siendo que la palabra tläcatl tiene la primera vocal larga 281.

 

 278 X.070.E.34, X.070.G.28, X.080.A.16 y X.080.C.09. Estos glifos están clasificados entre los topónimos ya que el vínculo gráfico que los une a los personajes no parte de la cabeza, sino del cuerpo.

 279 T. Sullivan, 1976, pp. 175-177.

 281 F. Kartunnen, 1983, p. 253.

1578

- Existen dos casos en los cuales el glifo toponímico Huexotla se encuentra en posición aislada y que, sin embargo, no incluye el elemento tlantli 282. En cambio, en estas dos variantes el elemento huexotl: “sauce”, está en contacto con un elemento atl: “agua”. Es justamente a causa de este contacto que la formulación explícita del sufijo locativo no es necesaria. La expresión Huexotla se divide en huexo-tla de huexotl: “sauce”, y tla: “sufijo locativo de abundancia”. En los glifos con una configuración de tipo común, un elemento huexotl: “sauce”, y un elemento tlantli, la fragmentación gráfica corresponde con el desglose gramatical y semántico de la expresión. En los dos casos que aquí se consideraron, la división gráfica del elemento huexotl: “sauce”, y del elemento atl: “agua”, ya no corresponde con la división gramatical de la expresión sino con una partitura fónica. En el primer caso tenemos huexo + tla = Huexotla, mientras que en el segundo, tenemos huexotl + a = Huexotla. Este ejemplo de sustitución del elemento atl: “agua”, por el elemento tlantli, puede admitirse únicamente si se considera que la duración de la vocal no se tomó en cuenta para dichos elementos. Justamente, la vocal del sufijo locativo de abundancia tlâ es breve y seguida de un saltillo, mientras que la de ätl: “agua”, es larga.

 
1579

Si las explicaciones que se dieron con respecto a la omisión del elemento tlantli en algunos antropónimos locativos -formados sobre topónimos que se terminan en tlâ y en algunos topónimos-, son exactas, implicaría, en este caso, que la diferencia de amplitud de la vocal “a” no estaba indicada gráficamente.

   
1580

Uno de los numerosos problemas que plantea el elemento tlantli es, por una parte, que glifos parecidos algunas veces incluyen este elemento y otras veces no; y, por otra parte, que algunos topónimos nunca lo tienen, aunque el sufijo locativo forme parte de su lectura. ¿Se pueden explicar estos fenómenos?  Al parecer, estas discordancias aparentes no pueden tener una explicación global, porque, probablemente, se originaron por algunas causas particulares. Algunas de entre estas pudieron aclararse, pero en muchos casos estas nos parecen ser misteriosas. Las dos posibilidades: variaciones, o ausencias, se examinarán de manera sucesiva.

   
1581

1) El elemento tlantli aparece a veces en los topónimos que se leen: Chiauhtla, Huexotla, Zacatlan y Metztitlan.

   
1582

Los ejemplos dados a propósito de los antropónimos locativos que para su construcción gramatical no necesitan la expresión gráfica del sufijo locativo, proporcionan una explicación para los casos que conciernen a Chiauhtla y una parte de aquellos que se relacionan con Huexotla.

   
1583

Otra explicación la proporciona el ejemplo dado por el elemento huexotl: “sauce”, que al estar en contacto con el elemento atl: “agua”, encuentra la manera de transcribir Huexotla, y de este modo, no requiere del elemento tlantli.

   
1584

El caso de Zacatlan es más incierto. De sus seis representaciones, cuatro presentan el elemento tlantli, y dos lo reemplazan por el llamado tlanelhuatl: “raíz” 283. Aquí surge la hipótesis de que este elemento tlanelhuatl puede tomar en algunos casos, el valor tlan y sustituya al elemento tlantli. La sustitución fónica puede que se favorezca mediante un cierto parecido de los elementos tlantli y tlanelhuatl. La misma explicación se le atribuye al topónimo Zacaxochitlan.

 
1585

Para Metztitlan, esta explicación es problemática. Justamente cuando se trata de un topónimo, el elemento tlantli está representado, mientras que, cuando se trata de un antropónimo locativo, este elemento desaparece. Entonces, es -por así decirlo- reemplazado por un elemento calli: “casa”,  (infra) formando de este modo un antropónimo locativo de tipo Metztitlan chane(que) o Metztitlan calqui o calcatl 284. El problema resulta del hecho de que, en los antropónimos locativos de este tipo, el elemento tlantli está expresado gráficamente. De esta forma, en el antropónimo locativo Cuauhtitlan tlacatl 285, el sufijo locativo (ti)tlan está transcrito por tlantli, de la misma forma que en el topónimo Cuauhtitlan que está al lado 286.

 

 284 X.040.A.08, X.040.A.14 y X.040.A.39. Aquí se trata de dos de las tres formas que pueden tomar los antropónimos locativos formados sobre topónimos terminados en titlan. Th. Sullivan, 1976, p. 177 y H. Carochi, 1982, p. 459.

1586

2) El elemento tlantli nunca aparece en los topónimos que se leen: Acatlan, cempoallan, Chicnauhtlan, Cholollan, Mizquiyahuallan, Papalotlan, Quechollan, Tepotzotlan, Tlaxcallan, Tollan, toTollan, Huehuetlan,  Yacazayollan, zayollan; cuauhtepetla, quiyahuitla, tehtetla, tepetla, Tlalnepantla; Tenochtitlan y Xocotitlan.

   
1587

Dentro del primer grupo de topónimos, se distingue el conjunto de aquellos que terminan en lan. Se ha señalado anteriormente que por razones de eufonía, la “t” de tlan desaparece cuando este sufijo se coloca después de un sustantivo cuya raíz se termina en “l”. Aquí aparece que de las diez lecturas de este tipo (de las cuales siete están respaldadas por citas y corresponden a lugares, por cierto, bastante conocidos), ninguna presenta un elemento tlantli. Esto tendrá que ser verificado, pero al parecer, no era necesario que se indicara explícitamente el sufijo ya que, tratándose de un topónimo cuya raíz se termina en “l”, el sufijo locativo no hubiera podido ser otro que tlan.

   
1588

En el primer grupo queda Chicnauhtlan Papalotlan, Huehuetlan y Tepotzotlan para los que no se encontró ninguna explicación, debido a que faltaba el elemento tlantli para expresar el sufijo locativo.

   
1589

En el segundo grupo, los topónimos terminados en tla, la representación del elemento tlantli sería inútil cada vez que el elemento se multiplique, puesto que, y como lo señala J. Galarza: “-tlan o lan - que indican una idea plural o de abundancia está expresada por la repetición del mismo elemento” 287. De esta forma, en quiyahuitla (quiyahui-tla, de quiyahuitl: “lluvia”, y tla: “sufijo locativo de abundancia”) el sufijo está indicado por medio de la multiplicidad de los signos de gota de agua, y en Tetetla (te-te-tla de te: duplicación de la primera sílaba, tetl: “piedra”, tla: “sufijo locativo de abundancia”), el sufijo está marcado por la multiplicidad de los elementos tetl: “piedra”.

 

 287 J. Galarza, 1983a, p. 84.

1590

En el último grupo, aquellos cuyo sufijo es titlan, únicamente Tenochtitlan y Xocotitlan, nunca presentan un elemento tlantli. No se ha podido proponer ninguna explicación. Sin embargo, en el caso de Tenochtitlan, tal vez se trate de una excepción relacionada con el hecho de que forma sus antropónimos locativos de manera particular. Mientras que los topónimos en titlan no se modifican al adicionar un sufijo y añaden calqui, chane o tlacatl (por ejemplo cuauhtinchan forma cuauhtinchan tlaca(tl)), Tenochtitlan, forma por ejemplo, tenochca(tl). A una excepción en la lengua le correspondería, tal vez, una excepción en la escritura.

   
1591

Estas escasas observaciones acerca de los empleos del elemento tlantli, a primera vista bastante aleatorias, muestran que la desaparición de este elemento, en gran parte, tiene algunas explicaciones correspondientes, casi siempre, al dominio fónico. En muchos de los casos, la presencia del elemento era inútil, por el hecho de que su valor se sustituye por otro elemento, o por un personaje.

   
1592

Los diversos valores que proporciona este elemento tlantli, y que pueden encontrarse en posición inicial en la expresión, son: tlateyotiliztli, Tlatenpan, tlapitzahuacan, Tlaminatzin, Tlacopan, Tlahuitzyaotl, Tlatelolco, Tlailotlacan, Tlatolnahuacatzin, tlacoyohuac. En posición intermedia: Ilancueitl, Xiuhtlatonac, Chalchiuhtlatonac, ...tlatemo, Metlatepec, atlatenco. En posición final Tlalnepantla, Chiauhtla, Huexotla, acapetla, o Zacatlan, Contlan, Metztitlan, Tzompantitlan, Huehuecuauhtitlan, Cohuatlitlantzin, Cohuatitlan, Temalacatitlan, mixtitlan. No se pudo encontrar ninguna relación entre la posición del valor en las expresiones y la posición del elemento en los glifos.

   
1593

En casi todos los casos, existe una disociación de la cadena realidad-figuración-valor-fónico-significación. Esta cadena se rompe porque las significaciones vinculadas a diversos valores no tienen nada que ver con tlantli: “diente”.  Efectivamente, según su valor el elemento transcribe tla: “prefijo indefinido” para las cosas, tlan: “sufijo locativo” que significa “debajo”, tlän: “sufijo locativo” que significa “el lugar donde ...” o también tlâ que quiere decir “ahí en donde hay abundancia...”. Sólo los dos antropónimos que se leen Cohuatlitlantzin (cohuatl-i-tlan-tzin: de cohuatl: “serpiente”, i: “prefijo posesivo de la tercera persona”, tlantli: “diente” y tzin: “sufijo reverencial”) no presenta esta característica 288.

 
1594

En los topónimos, el elemento siempre se aparta de su significación original y es, tal vez esta independencia, la que le permite transcribir sílabas cuya longitud de la vocal es variable

   
 

 

   
1596

   
 

01.02.20 tzontli: pelo

   
1598

Este elemento es utilizado una sola vez en un antropónimo personal 289.

 

 289 X.101.L.02Tentzontzin.

1599

En la parte inferior de un elemento tentli: “labios, borde”", aparecen los pelos de una barba en forma de una serie de líneas paralelas y diminutas. La lectura de dos elementos ten + tzontli proporcionan tentzontli que significa “barba” que corresponde con la imagen.

   
1600

Valor fónico: tzon

   
1601

Es el valor del radical del elemento.

   
 

 

   
1603

   
 

01.02.21 tlatoa: hablar

   
1606

Este elemento es empleado en sesenta y cuatro glifos, de los cuales cincuenta y seis son antropónimos personales, tres antropónimos locativos, cuatro topónimos y uno varia 290.

 

 290 X.080.G.11Tlatolton, X.060.F.23Tzihuacnahuacatzin, X.050.D.23huitznahuaca(tl), X.050.G.08huitznahuaca(tl), X.050.H.05huitznahuaca(tl), X.050.F.16Huitznahuac, X.020.D.63Yohualnahuacatzin, X.060.C.23Tlalnahuacatzin, X.060.D.37Tlalnahuacatzin, X.100.G.49Tlalnahuacatzin, X.100.G.52Tlalnahuacatzin, X.070.C.28Tlalnahuacatzin, X.050.G.11Tlalnahuacatzin, X.070.C.50Tlalnahuacatzin, X.050.D.29...nahuacatzin, X.060.D.51...nahuacatzin, X.070.D.18...nahuacatzin, X.050.B.51Tlatoatzin, X.060.G.32:  ...tlatoa, X.012.B.39...nahuacatzin, X.050.B.03Xiuhnahuacatzin, X.050.H.09Cuauhnahuacatzin, X.050.B.54Tenannahuacatzin, X.070.F.08Tzihuacnahuacatzin, X.030.D.11Yohualnahuacatzin, X.030.D.13Yohualnahuacatzin, X.050.E.01Tlatocatlatzacuilotzin, X.060.E.10Tlatocatzin, X.020.A.34tlato...altepetl tlacamecayotl, X.012.B.62Quinatzin Tlaltecatzin, X.030.B.29Quinatzin, X.040.B.16Quinatzin, X.040.B.31Quinatzin, X.040.D.17Quinatzin, X.020.D.74Quinatzin, X.030.A.19Quinatzin, X.040.A.06Quinatzin, X.040.B.02Quinatzin, X.090.D.48Tenanyocatlatoatzin, X.090.K.10:  Tlatolixuetzca, X.090.N.02Cuauhtlatoatzin, X.010.E.22+:  ...tlatoa, X.011.D.17Cuauhtlatocan, X.060.H.33CuauhtepecCuauhnahuac altepetl, X.020.C.32Yohualtzatzitzin, X.030.D.31Yohualtzatzitzin, X.040.C.22Yohualtzatzitzin, X.040.C.28Yohualtzatzitzin, X.090.F.17Tlatolnahuacatzin, X.090.F.22Tlatolnahuacatzin, X.090.E.15Tlatolnahuacatzin, X.090.D.17Tlatolnahuacatzin, X.100.D.01Tlatolnahuacatzin, X.100.D.05Tlatolnahuacatzin, X.050.H.48: ? , X.060.A.24Tetzauhtlatoatzin, X.060.F.39Cuauhtlatoatzin, X.050.H.29Temictzin, X.080.A.06: ? , X.100.G.25Tlalnahuac, X.030.G.13+tlatoa, X.030.D.05Xiuhtlatoatzin, X.050.D.01Xiuhtlatoatzin, X.050.G.67Acolnahuacatzin.

1607

Este elemento está compuesto de una o de varias volutas. El dibujo proviene del dominio del fuego, cuyas volutas de humo se representan de esta manera: elemento popoca: “humear mucho” (infra). No existe ninguna relación directa entre el referente, el acto de hablar o de la palabra, y el dibujo del elemento. Aquí se trata de un caso de metáfora gráfica, que consiste en desviar un signo de su uso principal, y atribuirle nuevos valores y significaciones; las ideas nuevas que se le atribuyen presentan analogías con las viejas.

   
1608

Hay existe una similitud formal en el uso de la voluta en los elementos tlatoa: “hablar”, y popoca: “humear mucho”, no obstante poseen características que permiten distinguirlos:

   
1609

- cuando solo existe una voluta. Si se trata de un elemento tlatoa, se descarta completamente del otro elemento -o a los sumo hay contacto con él. En el caso de un elemento popoca: “humear mucho”, este se sobrepone, en parte, al otro elemento, con el cual entra en composición.

   
1610

- cuando hay varias volutas. En el caso de los elementos tlatoa, todas están orientadas en el mismo sentido, mientras que las de los elemento popoca: “humear mucho”, muestran sistemáticamente orientaciones divergentes; aunque esto solo resulta exacto cuando se quiere evitar que haya ambigüedad. De esta forma, cuando el elemento popoca: “humear mucho” se asocia con el elemento tletl: “fuego”, ya no se presenta dichas características puesto que esta exigencia desaparece.

   
1611

Si se aprovecha ampliamente la disposición y la orientación para distinguir los elementos tlatoa de los popoca: “humear mucho”, la relativa posición de las volutas hace posible que se engendren otros elementos, cuya significación prosigue en el mismo campo semántico que tlatoa: “hablar”. De este modo, cuando dos volutas están alineadas perpendicularmente se obtiene el elemento cuecuenoti: “ensoberbecerse” (infra). Cuando las volutas están “de espaldas” y con orientaciones opuestas entonces se obtiene el elemento zozoma: “enojarse” (infra). Probablemente el color tuvo que haber desempeñado otro papel, además del grafismo, en la distinción de diversos elementos, pero la repartición de los glifos en las distintas láminas hace que pocos sean los que se encuentren en las primeras láminas coloreadas 291.

 

 291 Los glifos Quinatzin X.012.B.62 y X.020.D.74 y Yohualtzatzitzin X.020.C.32 están sin color. El glifo Xiuhtlatoa (cuya lectura es hipotética dado que el glifo está muy dañado, y que solo se pueden visualizar las volutas) X.010.E.22+ las volutas son grises, es decir del color de aquellas que están frente a los personajes.

1612

En cuanto al elemento tlatoa, este presenta diversas variantes: puede ser vertical, con una, dos o tres volutas, puede estar inclinado con una o dos volutas y puede estar en posición horizontal y poseer también una o dos volutas. La verticalidad se emplea sobre todo cuando el elemento transcribe la sílaba nahua.  A esta verticalidad se le asocia una orientación que le es propia: de hecho, los elementos verticales tlatoa siempre están orientados hacia la izquierda cualquiera que sea la orientación del contexto.

   
1613

Valores fónicos: tlatoa, tlato, Tlatol, nahua, (quina), (tzatzi), (tlatoca)

   
1614

Una de las dificultades que presentan los elementos generadores de múltiples valores, es saber frente a qué caso nos encontramos con un glifo determinado. En su conjunto, las citas nos dan algunas pistas para resolver este problema y para fijar ciertas reglas. Sin embargo, en algunos casos las informaciones dadas están en contradicción con las características principales que se destacan. También, en algunos casos las lecturas propuestas se inspiran más de las reglas que de las citas y por eso tienen un carácter más homogéneo, por lo cual, como en cualquier dominio estas deberían verificarse.

   
1615

Las reglas que se han obtenido y se han aplicado son las siguientes:

   
1616

- cuando un elemento tlatoa está asociado con un elemento inanimado se le ha asignado el valor nahua 292. En este caso, las volutas están colocadas de manera vertical y siempre están dirigidas hacia la izquierda 293.

 

 292 Del verbo nauati: “hablar fuerte”.

 293 Existe solo una excepción que es el glifo X.050.G.67 que Alva Ixtlilxochitl lo cita varias veces como Acolnahuacatzin. Este glifo, dado que su elemento maitl: “brazo”, presenta una orientación inexplicada, fue leído del mismo modo que Alva Ixtlilxochitl.

1617

- cuando un elemento tlatoa está asociado con un elemento animado adquiere el valor nahua cuando la orientación del elemento tlatoa es contrario al contexto 294.

 

 294 De esta manera X.050.H.09 y X.090.N.02, ambos están compuestos por los mismos elementos (cuauhtli: “águila” + tlatoa: “hablar”), pero en el primer caso tenemos una orientación contraria de los dos elementos. Nosotros suponemos que es esta diferencia de orientación la que marcaría el cambio de valor del elemento tlatoa. Se aplicó la misma idea para leer los glifos X.090.F.17, X.090.F.22, X.090.E.15, X.090.D.17, X.100.D.01 y X.100.D.05. Pero aquí existe una contradicción porque los dos primeros glifos tienen el elemento tlatoa orientado hacia la derecha como el personaje que estos designan. Esto hace que las lecturas, que ya de por sí son problemáticas, sean totalmente dudosas.

1618

- para obtener el valor tlatoa con un elemento inanimado, el elemento tlatoa debe adjuntarse a un elemento tentli: “labios” que no debe leerse. 295

 

 295 El primer glifo X.080.G.11 leído Tlatolton (tlatolli: palabra, ton: sufijo diminutivo) según Alva Ixtlilxochitl en este caso el elemento tentli: “labio”, lo procuraría el personaje mismo.

1619

- el elemento tlatoa adquiere el valor quina, de quinani: “gruñir”, cuando está asociado con un elemento itzcuintli: “perro” (infra).

   
1620

- el elemento adquiere el valor tzatzi, de tzatzi: “gritar”, cuando está conjuntamente utilizado con un elemento tlacatl: “hombre” cuya boca está abierta.

   
 

 

   
1622

   
 

01.02.22 zozoma: enojarse

   
1625

Este elemento se presenta doce veces en un mismo antropónimo personal 296.

 

 296 X.050.E.29Tezozomoc, X.050.F.44Tezozomoc, X.070.G.17Tezozomoc, X.080.C.07Tezozomoc, X.080.D.11Tezozomoc, X.080.E.09Tezozomoc, X.080.F.14Tezozomoc, X.080.D.18Tezozomoc ?, X.040.F.27Tezozomoc, X.060.F.46Tezozomoc, X.020.G.28Tezozomoc, X.050.G.57Tezozomoc.

1626

Está formado de dos o tres volutas verticales orientadas hacia la derecha y hacia la izquierda. Cuando los glifos son de cierto tamaño se nota que las volutas tienen dimensiones más importantes que aquellas encontradas con los elementos tlatoa: “hablar” (supra) o cuecuenoti(01): “ensoberbecerse” (infra). La doble orientación de las volutas hace que se parezca al elemento popoca: “humear mucho” (infra) el que se distingue, sin embargo, por el hecho de que no se sobrepone, como sí es el caso de popoca, el que se sobrepone a los elementos con los que entra en composición. Además, su color gris, al igual que los signos de la palabra de los personajes, lo diferencia de los elementos popoca: “humear mucho”, que no tienen color 297.

 

 297 X.020.G.28 para el elemento zozoma y X.010.I.35 para el elemento popoca.

1627

Valor fónico: zozom

   
1628

Este valor representa la base reducida del verbo. Si se le atribuye al elemento dicho valor, esto implica que el final de la expresión Tezozomoc, que varias veces fue encontrada en las citas de Alva Ixtlilxochitl, no sea expresada por el glifo. De hecho, tal vez podría darse una designación más precisa del elemento, si el desglose de la expresión Tezozomoc o Tezozomoctli fuera completamente clara. Pensamos que, solo se puede asegurar una cosa: la primera sílaba te no ha de ser un prefijo personal indefinido, muy a menudo expresado por “el que ...” 298, ya que el elemento tetl: “piedra” que se emplea para transcribirlo, posee la vocal e corta (infra) mientras que la del prefijo es larga como la de tentli: “labios”. Pero la manera de pasar del verbo zozoma a zozomoctli no la entendemos.

 

 298 J. de Durand-Forest, 1986.  “Teçoçomoctli o Tzozomoctli = aquel que hace mala cara a la gente de rabia.”.

1629

Pero tampoco entendemos la significación tan particular que tienen la posición y la forma del elemento en el glifo X.080.D.18. Seguramente, aquí debería hacerse una lectura suplementaria.

   
 

 

   
1631

   
 

01.02.23 cuecuenoti(01): ensoberbecerse

   
1633

Este elemento aparece en cinco antropónimos personales 299.

 

 299 X.070.A.38Cihuacuecuenotzin, X.070.A.55Cihuacuecuenotzin, X.070.A.32Cihuacuecuenotzin, X.070.E.05Cihuacuecuenotzin mi...., X.070.A.63Cihuacuecuenotzin.

1634

Se distingue de los elementos tlatoa: “hablar” (supra) por la manera en que están dispuestas sus dos volutas, colocadas perpendicularmente una con respecto de la otra.

   
1635

Valor fónico: cuecueno

   
1636

Este valor representa el radical del elemento 300 que deriva de las citas de Alva Ixtlilxochitl que concuerdan.

 

 300 El radical o base corta del verbo cuecuenoti es normalmente cuecuenot y no cuecueno. Tal vez no se vea la t final a causa del sufijo honorífico tzin. También es posible que la designación que se le dio a este elemento debería ser el sustantivo cuecuenotl: “ ensoberbecimiento “, palabra que no aparece de este modo en los diccionarios. Molina proporciona varias expresiones construidas sobre esta raíz, cuyo verbo cuecuenoti: “ ensoberbecerse “ y tencuecuenotl: “hombre de mala lengua”. La formación del verbo con el sufijo verbal ti así como con el sustantivo nos hace pensar que existía dicho sustantivo cuecuenotl, cuya significación sería “ ensoberbecimiento , orgullo”.

 

 

   
1638

   
 

01.02.24 cuecuenoti(02): ensoberbecerse

   
1640

Este elemento es utilizado en tres antropónimos personales 301. Presenta una voluta de gran dimensión en forma de S, que se iza frente a la boca del elemento cihuatl: “mujer”. Debajo de la voluta en la parte que se eleva, se encuentran adheridas dos figuras geométricas pequeñas.

 

 301 X.060.B.30Cihuacuecuenotzin, X.101.H.01Cihuacuecuenotzin, X.101.H.12Cihuacuecuenotzin.

1641

Valor fónico: cuecueno

   
1642

Dado que Alva Ixtlilxochitl cita los dos últimos glifos como Cihuacuecuenotzin, y como no pudimos encontrar un elemento similar en otros documentos que fueran capaces de sugerirnos una lectura, terminamos eligiendo la hipótesis de Alva Ixtlilxochitl. En este caso, el elemento fue designado cuecuenoti(02) para distinguirlo del precedente. Se optaron por las citas de Alva Ixtlilxochitl ya que según las indicaciones del Códice, aparece claramente que todos los personajes denominados así por este autor sean una sola y misma persona. ¿Por qué haber utilizado en este caso dos elementos gráficamente diferentes para transcribir las mismas sílabas? Según los ejemplos que tenemos de las palabras construidas sobre la raíz cuecueno, se distinguen dos grupos de significaciones 302. De hecho, existen por ejemplo palabras que hacen referencia al ensoberbecimiento, al orgullo y, las que evocan la mala calidad de la lengua hablada.De ahí que surja la hipótesis de que el primer elemento tendría como referente al primer grupo de significaciones, mientras que el segundo elemento, cuecuenoti haría referencia al segundo conjunto semántico.

 

 302 J. Campbell, 1985, p. 84.

 

 

   
1644

   
 

01.02.25 ilhuia: decir

   
1646

Este elemento aparece seis veces, en tres antropónimos personales y tres glifos de numeración 303.

 

 303 X.101.H.29Cemilhuitzin, X.101.L.32Cemilhuitzin, X.101.M.01Cemilhuitzin, X.080.E.08cemilhuitl tlahuizcalpan, X.070.H.04+05cemilhuitl matlactli ei tecpatl, X.080.H.01nahui ?.

1647

Se observa un rectángulo enmarcado, cuyo espacio interior esta divido por una diagonal, que parte del ángulo superior  izquierdo hacia el ángulo inferior derecho. Cada triángulo que se forma, incluye una voluta parecida a la del elemento tlatoa: “hablar” (supra). Por haber sido integradas en los triángulos, las volutas están pies contra cabeza.

   
1648

Este elemento está designado por la palabra ilhuia: “decir”, según algunas citas que dan por lectura los antropónimos Cemilhuitzin. Estos antropónimos están compuestos por dos elementos. El primer es centli: “espiga de maíz seco”, que tiene como valor fónico cem (supra); el segundo elemento es ilhuia. Si suponemos que las citas son correctas, este elemento solo puede tener el valor ilhui. Ahora bien, resulta que este valor puede venir, ya sea del radical del verbo ilhuia, nite: “decir algo a alguien o descubrir un secreto “, ya sea del sustantivo ilhuitl: “día o día de fiesta”. De manera evidente se escogió el primer término como significación dado que las volutas se asemejaban más al sentido de ilhuia que de ilhuitl.

   
1649

Valor fónico: ilhui

   
1650

Como se ha indicado precedentemente este valor se ha deducido de las citas de Alva Ixtlilxochitl. Se corresponde a la vez con el radical del verbo ilhuia y con el del sustantivo ilhuitl: “día” 304. Los glifos hacen referencia, ya sea a fechas o sea que tuvieran como elemento asociado a centli: “espiga de maíz seco”; la significación de los glifos remite a la palabra ilhuitl: “día”. La asociación de centli y de ilhuia proporcionan la lectura de la expresión cemilhuitl que significa “el espacio de un día”, que no tiene nada que ver con el sentido de las designaciones de cada uno de los elementos.

 

 304 Esto fue posible porque sus dos raíces tienen, según el diccionario de F. Kartunnen, la misma longitud en las vocales.

 

01.03.  Partes medianas del cuerpo

   
 

 

   
1653

   
 

01.03.01 tlactli: busto

   
1655

Este elemento es utilizado solamente en un antropónimo personal 305. Presenta de frente un busto humano que tiene sus dos extremidades superiores extendidas.

 

 305 X.050.A.47Tlactzin.

1656

Valor fónico: tlac

   
1657

La lectura del glifo y el valor que aquí se deduce son totalmente hipotéticos ya que estos no se basan, ni sobre citas, ni sobre glifos conocidos en otras fuentes que, de manera rigurosa, se pueden comparar. De hecho, Aubin hace mención de un elemento tlactli en el Códice Vergara, pero dicho documento incluye una cabeza y los brazos que están colocados perpendicularmente al busto 306 ; el Códice Florentino proporciona, en una de sus viñetas, un elemento tlactli en el que solo aparece el busto stricto sensu, sin los brazos ni la cabeza 307. Pero estas diferencias tal vez correspondan simplemente a diferentes acepciones de la palabra tlactli. Según López-Austin, esta palabra puede designar la parte superior del tronco que incluye la cabeza y las extremidades superiores, o el tronco stricto sensu, pero también el tronco con las extremidades superiores. A esta última posibilidad, que es la que corresponde con el elemento, se le ha calificado de incierta. 308

 

 306 M. Aubin, 1885, p. 38.

 307 CF,X,27,118 y No 153 (f.83r).

 308 A. López-Austin, 1980, II p. 187: 1) Parte del tronco superior de la cintura, incluídas las extremidades superiores y la cabeza. 2) Tronco, o sea la parte del cuerpo de la que se excluyen las extremidades y la cabeza. 3) Tronco y extremidades superiores (dudoso).

 

 

   
1659

   
 

01.03.02 yollotl: corazón

   
1661

Este elemento es utilizado en cinco antropónimos personales similares 309.

 

 309 X.050.E.08Teyolcocoatzin, X.060.E.12Teyolcocoatzin, X.070.E.03Teyolcocoatzin, X.090.J.11Teyolcocoatzin, X.090.M.01Teyolcocoatzin.

1662

Su forma ovoide es demasiado esquemática como para permitir que se le reconozca por su forma. Su forma se consolida gracias a las dos líneas internas que sirven de rasgo distintivo 310. Desconocemos la significación de estas líneas, las que cuentan con un diseño muy original, y no tienen ninguna relación con lo real.

 

 310 Encontramos este mismo rasgo distintivo en el Códice Mendocino(f. 16') o en la Matrícula de Huexotzinco (f.783v) por ejemplo.

1663

Valor fónico: yol

   
1664

Este valor corresponde al radical del elemento.

   
 

 

   
1666

   
 

01.03.03   cuerpo(05)

   
1668

Este elemento aparece una vez en un antropónimo personal 311.

 

 311 X.040.B.34Cuauhcihuatzin.

1669

Figura un cuerpo sin cabeza, la que es reemplazada por la de un águila, es decir por un elemento cuauhtli: “águila”. Este cuerpo está vestido con blusa y enagua, por eso se le designa del sexo femenino.

   
1670

Este elemento cuerpo(05) no tiene una función propia en la lectura sino, más bien, esta función la asumen los elemento huipilli: “blusa” y cueitl: “enagua, enredo”. Son estos dos elementos los que proporcionan la primera lectura “in huipilli in cueitl”, metáfora que significa cihuatl: “mujer” (infra).

   
1671

El hecho de que sean los elemento cueitl y huipilli los que tienen importancia en la lectura, se demuestra, por una parte, por la representación frontal del huipil -que en los personajes figura siempre de tres cuartos, ya que de lo contrario siempre aparece de frente cuando figura como elemento glífico-; y por otra, por la comparación que se hizo con el glifo X.040.B.53. Este glifo está constituido por los elementos cuauhtli: “águila”, huipilli: “blusón, camisola, huipil”, cueitl: “enagua, enredo”, es decir, por los mismos elementos que los del glifo X.040.B.34 excepto el cuerpo(05). Empero, los dos glifos designan al mismo personaje cuya identidad está señalada por un lazo gráfico.

   
1672

Aunque era desconocida la lectura de los glifos, la comparación indica que el elemento cuerpo(05) es -para retomar una expresión creada por J. Galarza y por A. Zemzs- un “excedente icónico”, cuya aparición está ligada a la diferencia de dimensión de dos glifos.

   
1673

Valor fónico: (cihuatl)

   
1674

La lectura de este glifo y de su homólogo X.040.B.53 fue sacada de varias fuentes de citas que concuerdan. Esta indica que existe una utilización metafórica de los elementos constitutivos de los personajes.

   
 

 

   
1676

   
 

01.03.04 cuerpo(07)

   
1678

Este elemento es utilizado en cinco antropónimos personales que se parecen 312.

 

 312 X.060.G.08Tochpiltzin, X.060.B.11Tochpiltzin, X.070.B.41Tochpiltzin, X.100.G.60Tochpiltzin, X.040.F.01Tochpiltzin.

1679

Se observa un cuerpo humano sin cabeza, la que está remplazada por la de un conejo, es decir, por el elemento tochtli: “conejo”. Este cuerpo está de cuclillas, vestido con un taparrabo o maxtlatl, lo que revela que es de sexo masculino. Mientras que el elemento cuerpo(05) (supra) que es muy afín porque representa el mismo conjunto de partes del cuerpo que, en parte, se encuentran de frente, este elemento está completamente de perfil.

   
1680

Valor fónico: (pil)

   
1681

Este valor resulta de la síntesis de varias informaciones textuales, más o menos contradictorias, y considerablemente hipotéticas. No se ha encontrado ningún elemento que se le compare.

   
1682

Los cinco glifos están compuestos por el elemento cuerpo(07), asociado al elemento tochtli: “conejo”. Tres de estos glifos están anotados en el Xolotl Tochintecuhtli, es decir, de igual forma que los glifos tochtli que están compuestos únicamente por el elemento tochtli. Alva Ixtlilxochitl no está de acuerdo sobre este punto con el autor de las anotaciones ya que él asienta 3 veces estos glifos Tochintzin y 2 veces Tochpili o Toxpiltzin. Se pueden considerar varias hipótesis:

   
1683

1) Tochtecuhtli

   
1684

Primera, sería exacta la anotación que está en el Xolotl; esto significaría entonces que podría reemplazarse por el elemento cuerpo(07), lo que en el personaje transcribe tecuhtli. Segundo, simplemente que una forma sería más abreviada que la otra; de hecho, esto podría ser, pero en los casos conocidos de este tipo las partes de los glifos y de los personajes son idénticos; sin embargo, aquí no se trata de ello porque ninguno de los personajes aparece desnudo o con solo un maxtlatl. Por ende, se descarta esta hipótesis con base en este hecho gráfico.

   
1685

2) Tochpiltzin o tochpilli

   
1686

En esta hipótesis, se le otorga el valor pilli o bien piltzintli: “niño”, al elemento cuerpo(07). Esto se confronta con el hecho de que en las genealogías, los niños nunca aparecen con el cuerpo desnudo, ni con un maxtlatl, y que en la Matrícula de Huexotzinco 313 un glifo que está anotado Tochpiltzintli muestra que piltzintli está transcrito por una cabeza pequeña.

 

 313 f. 712v.

1687

3) Tochintzin

   
1688

De igual forma que lo hace Alva Ixtlilxochitl, al sufijo se le considera como un diminutivo y no como un reverencial, y se le atribuye al elemento cuerpo(07) el mismo valor que al elemento tzintli: “base, ano, parte inferior del cuerpo”. Desde luego que este elemento está bastante bien definido como para admitir semejante variante 314.

 

 314 La Matrícula de Huexotzinco presenta once casos de expresiones que empiezan por tzin... y todos los elementos tzintli son tradicionales.

1689

4) Tochpil

   
1690

Pil está considerado como un sufijo diminutivo, cercano al sufijo tzin. En este caso, debería corresponderle, a la proximidad semántica de los sufijos, una proximidad gráfica de los elementos utilizados.

   
1691

5) Tochpilli

   
1692

Pilli se considera que significa “niño” y “señor”. En esta hipótesis, el elemento cuerpo(07) debería conservar sus significaciones, aunque se le encuentre como componente de un personaje. En algunos 315 de los personajes del Xolotl donde encontramos combinados un busto y un brazo (a veces escondido por un tilmatli), un taparrabo y la posición en cuclillas. Se dice de tres de los personajes de la lámina X.080, en las Relaciones y en la Historia Chichimeca, que Tezozomoc: “junto a todos sus tres hijos” y “mando parecer ante si a sus tres hijos 316 “. La relación parental normalmente se expresa por medio de lazos gráficos que unen al padre, a la madre y a los hijos. En este caso, no se presenta esta situación, y es posible que para expresar la palabra hijo se haya optado por integrarla al personaje. El hecho de haber elegido un maxtlatl, podría explicarse por la presencia de la metáfora que R. Siméon extrajo de Olmos: “Maxtlatia, nino: ponerse su cinturón, usar un taparrabo y en sentido figurado ser señor, ser honorado, estimado”.

 

 315 Los personajes masculinos de origen Tolteca de las láminas X.011 y X.012, X.020.D.52, X.040.A.26, X.040.B.26+, X.080.D.08, X.080.D.14, X.080.D.21, X.080.E.13, X.080.E.15, X.080.E.17 y X.080.G.08.

 316 II,54 y I,349.

1693

Se eligió el valor pil porque es el que toma en cuenta la mayor parte de la información que se recopiló y porque, en este caso, la manera de funcionar de este elemento cuerpo(07) sería la misma que cuerpo(05) el que gráficamente, es muy similar. En los dos casos, el cuerpo solo le sirve de soporte a la vestimenta, que es la que proporciona la primera lectura metafórica; lectura que a su vez, remite al valor del elemento.

   
 

 

   
1695

   
 

01.03.05 maitl(01): mano, brazo

   
1697

Este elemento presenta cincuenta y seis variantes de las cuales veintiocho son antropónimos personales, ocho antropónimos colectivos, cuatro antropónimos locativos, catorce topónimos, un glifo agrandado y uno de tipo varia 317.

 

 317 X.030.G.14Acolhua, X.040.F.30Acolhua, X.040.F.32Acolhua, X.050.A.39: ? , X.060.E.02Acolhua, X.012.D.49Acolhua, X.012.D.68Acolhua, X.020.G.12Acolhua, X.020.G.26Acolhua, X.060.F.58Acolhua, X.070.F.27Acolhuaca(tl), X.030.A.17Acolhuaca(tl), X.030.E.06Acolhuaca(tl), X.030.E.34Acolhuaca(tl), X.070.G.04Acolhuaca(tl), X.070.F.03Acolhuaca(tl), X.070.H.06Acolhuaca(tl), X.070.H.07Acolhuacatl(tl), X.060.B.22acolmeca(tl) ou Acolhuaca(tl), X.090.C.38acolmeca(tl) ou Acolhuaca(tl), X.012.D.12Acolhuaca(tl), X.070.E.23acolmeca(tl), X.060.E.16Acolman, X.070.E.10Acolman, X.070.G.12Acolman, X.070.G.20Acolhuacan, X.070.G.27Acolhuaca(tl), X.080.A.26Acolman, X.080.J.17 acol..., X.090.M.12Acolman, X.012.D.55Acolhuacan, X.030.C.25+26Acolhuaoztoc, X.050.C.12Acolhuacan, X.070.G.23acolmeca(tl), X.090.E.35acol..., X.050.E.07Acolman altepetl, X.040.G.29+30Acolhua tlalli atlalli, X.020.C.15:  Acolhua..., X.040.C.25Acolmiztli, X.040.C.39Acolmiztli, X.030.C.47Acolmiztli Xalmatzin, X.050.G.67Acolnahuacatzin, X.020.G.32Acamapichtli, X.030.F.10Acamapichtli, X.040.I.13Acamapichtli, X.050.G.23Acamapichtli, X.050.G.33Acamapichtli, X.050.H.01Acamapichtli, X.080.J.07Acamapichtli, X.040.E.26Acamapichtli, X.040.G.47Acamapichtli, X.030.C.27Matzicoltzin, X.040.B.55Matzicoltzin, X.040.B.43Matzicoltzin, X.050.C.16...quetzalotlama..., X.050.D.08Temactzin.

1698

Este elemento representa a un brazo -que comprende la parte superior-, al antebrazo y a la mano. El brazo está un poco doblado y el antebrazo está en posición horizontal o a veces está un poco levantado 318. Cuando el elemento no está asociado al elemento piqui: “empuñar, formar, rodear” (infra) la mano está abierta, y los dedos pegados. Algunos elementos muestran uñas, lo que significa que se trata de la parte externa del brazo, así como de la parte frontal de la mano -las que son visibles.

 

 318 Con una excepción en X.040.C.39 en donde el brazo está doblado y el antebrazo está en posición vertical.

1699

Este elemento maitl(01) es del mismo color que los personajes masculinos, es decir, oscuro en la lámina X.012 y arisnegro en la X.020 319.

 

 319 En un solo caso, X.012.D.12, sin color.

1700

A este brazo se le designó con la palabra maitl después de que A. López-Austin 320 hiciera algunas investigaciones. En las láminas de este autor, los dibujos que corresponden a este término son muy cercanos al elemento considerado, salvo que los brazos están un poco más levantados, más o menos hasta el cuello. Este elemento casi siempre está designado por los autores 321 por la palabra acolli. No se optó por este término porque no corresponde con ninguna de las cinco definiciones de este vocablo que López-Austin pudo sacar de las fuentes: 1) brazo, del hombro al codo, 2) hombro y brazo hasta el codo, 3) húmeros, 4) músculos del brazo y del hombro, 5) hombro 322. Todas estas definiciones tienen en común que sitúan la parte llamada acolli en la parte superior del brazo, excluyendo el antebrazo y la mano que se observan en el elemento maitl(01). El hecho de añadir el número (01) después de la palabra maitl: “mano, brazo” es para distinguirlo del mismo vocablo que se utiliza para designar las patas anteriores de los cuadrúpedos (maitl(02): infra). Al tratarse de dos elementos diferentes con designaciones parecidas, hubo que añadírle cifras para diferenciarlos.

 

 320 1980, I, p. 102 y 130 y II, 143.

 321 Por ejemplo, R. Barlow & B. MacAfee, 1949, p. 9.

 322 A. López-Austin, 1980, II,143.

1701

De las cincuenta y seis variantes, nueve no están orientadas según sus contextos.No se ha encontrado ninguna explicación se ha encontrado para explicar este fenómeno 323.

 
1702

Valores fónicos: ma, m, (acol)

   
1703

El primer valor que corresponde al radical, se encuentra en las lecturas Acamapichtli, Matzicoltzin, Temactzin y Acolman. En el primer caso, cuando está en asociación con el elemento piqui: “empuñar, formar, rodear” (infra) que representa una mano que empuña algo, el elemento maitl proporciona la lectura del verbo mapiqui: “empuñar”, dándonos así la primera sílaba. En el segundo caso, cuando está en composición con integración externa del elemento coltic: “curvo o torcido”, proporciona matzicol de matzicoltic: “gotoso”. En esta lectura, no está transcrita la sílaba intermedia tzi mientras que el elemento maitl(01) 324 transcribe la sílaba inicial. En la lectura Temactzin el elemento maitl(01) transcribe la sílaba intermedia, mientras que la posición tan peculiar de la mano tal vez sea la que proporcione la posposición locativa c: “en”, a menos que, su posición y el brazo conjuntamente proporcionen como lectura el verbo maca: “dar”?  325.

 

 324 Algunas citas sacadas de Alva Ixtlilxochitl y del manuscrito 245 de la Biblioteca Nacional, sugieren otra lectura: Manahuatzin (ma-nahua-tzin; de maitl: “brazo”, nahua: “hablar” y tzin: “sufijo reverencial”). Según este punto de vista, el elemento tlatoa: “hablar” -cuyo uno de sus valores es nahua (supra)- estaría integrado en la parte superior del elemento maitl(01). Gráficamente la solución es más bien sorprendente, pero no imposible. Si esta hipótesis resultara  estar fundamentada, el valor del elemento maitl(01) de todas maneras siempre sería ma... .

1704

El valor m corresponde a las lecturas acolmeca(tl) en las que las sílabas finales ..ecatl expresan el sufijo locativo.

   
1705

El valor acol de acolli: “parte superior du brazo” solo existe cuando el elemento maitl: “mano, brazo, pata”, está asociado con el elemento atl: “agua”. Salvo en un caso, los dos elementos siempre están colocados de la manera siguiente: el elemento atl: “agua” se coloca en la extremidad superior del brazo y al mismo tiempo lo cubre. Luego de la disposición excepcional del elemento atl: “agua”, sigue la parte que le es común a los dos elementos y que corresponde a la primera de las definiciones de la palabra acolli de aquí arriba 326. En estas composiciones, el elemento atl: “agua”, desempeña el papel de determinativo indicando que cuando esté presente, el elemento maitl toma, además de su valor ma, el valor acol de acolli: “parte superior del brazo”. Este elemento cumple con esta función por su posición tan particular que designa en el elemento maitl(01) la parte llamada acolli. La selección de este elemento se basó, sin dudas, en el hecho de que el valor del elemento atl es semejante al de la primera sílaba de acol... Esta idea ya ha sido expresada por C. Dibble 327. Sin embargo, hay que notar -con respecto a esta explicación- que según el diccionario de Kartunnen, acolli tendría una “a” corta seguida de un saltillo, mientras que atl: “agua”, tiene una vocal larga 328.

 

 327 C. Dibble, 1971, p. 328.

 328 F. Kartunnen, 1983, p. 5 . En las fuentes que conciernen acolli el autor solo cita dos documentos contemporáneos, lo que limita el interés de la información. Esta palabra no aparece en el diccionario de Bierhorst, ni en los índices de Andrews y Launey.

1706

El hecho de que los dos valores no se excluyan entre si se percibe en los topónimos que se leen Acolman 329. En tal caso atl + maitl(01) proporcionan la lectura de las dos primeras sílabas acol mientras que el elemento maitl brinda la sílaba ma que le sigue. En estos topónimos la “n” final no se transcribe.

 
1707

La mayoría de los glifos que están compuestos únicamente por los elemento maitl(01) y atl: “agua”, han tenido diversas lecturas: Acolhua, para los antropónimos personales, Acolhuaca(tl) para los antropónimos colectivos y locativos, Acolhuacan y Acolman para los topónimos. Todos los glifos se parecen; es el contexto el que nos permite saber de qué tipo de glifo se trata y qué lectura se debe hacer. No obstante, hay que subrayar que no es cosa fácil elegir puesto que algunas lecturas resultan dudosas.

   
 

 

   
1709

   
 

01.03.06 piqui: empuñar

   
1711

Este elemento aparece en nueve glifos parecidos, de los antropónimos personales que se leen Acamapichtli 330.

 

 330 X.020.G.32Acamapichtli, X.040.G.47Acamapichtli, X.050.G.23Acamapichtli, X.050.G.33Acamapichtli, X.050.H.01Acamapichtli, X.080.J.07Acamapichtli, X.040.E.26Acamapichtli, X.040.I.13Acamapichtli, X.030.F.10Acamapichtli.

1712

El rasgo que caracteriza este elemento es que los dedos de la mano están doblados, representando una mano que empuña un objeto. En todas las variantes, este elemento está integrado en el elemento maitl(01): “mano, brazo” (supra). Sin embargo, aquí se trata de la parte interna del brazo, el que aparece mientras que cuando maitl(01) no se integra en el elemento piqui, es cuando se muestra la parte externa del brazo.

   
1713

Todos los glifos están orientados hacia la misma dirección que sus contextos.

   
1714

Valor fónico: pich

   
1715

La lectura de estos glifos la proporcionan varias citas. Al tratarse de un personaje de primer plano de la historia del Valle de México, esta lectura puede considerarse como fundamentada. Acamapichtli se analiza en aca-ma-pich-tli, de acatl: “caña, carrizo”, maitl: “mano”, pich: “?” y tli: “sufijo de sustantivo”. Los sustantivos de este tipo, regularmente cuando su sufijo es tli, están formados a partir del radical del verbo en pasado. En cambio, el verbo piqui 331 forma su pasado en opic. En los sustantivos construidos a partir de este verbo, la forma común de la base verbal debe ser entonces pic, y esto es lo que encontramos, por ejemplo, en la palabra tlamacpictli: “agarrado, llevado en la mano”. Debe suponerse, pues, que en este caso nos encontramos frente a una formación irregular, o que no se trata del verbo piqui. También podría convenir el verbo pia, nitla: “guardar”, que no está en contradicción con el elemento y forma su pasado en opix. A pesar de todo esto, se adoptó como solución piqui, sin que podamos proporcionar alguna razón objetiva a esta elección.

 

 331 La traducción se tomó de J. Campbell, 1985, p. 254.

 

 

   
1717

   
 

01.03.07 macpalli: mano

   
1720

Este elemento es utilizado en treinta y siete glifos: veinte antropónimos personales, dos antropónimos locativos, once topónimos y cuatro glifos de tipo varia 332.

 

 332 X.080.H.32: ? , X.060.E.06Huipilmanatzin, X.090.A.01Tlaxcalteca(tl), X.090.J.06Tlaxcalteca(tl), X.030.B.09Tlaxcallan, X.060.A.07Tlaxcallan, X.090.A.43Tlaxcallan, X.090.C.01Tlaxcallan, X.090.D.30Tlaxcallan, X.090.G.22Tlaxcallan, X.050.B.09Tlaxcallan altepetl, X.070.B.03Tlaxcallan Xolochtepec, X.050.H.08Itzmatetlapac, X.060.H.07Itzmatetlapac, X.100.J.05Itzmatetlapac, X.010.E.11Tepexocmaco altepetl, X.011.A.19+20Tepexocmaco ..., X.040.H.21Iztamatzin, X.040.C.38Xalmatzin, X.060.F.21Xiuhmatzin, X.090.H.01Tozmatzin, X.070.F.20Temacpalco Xolochtepec, X.060.G.06Quetzalmaquiztli, X.100.E.01Quetzalmaquiztli, X.100.E.05Quetzalmaquiztli, X.100.G.14Quetzalmaquiztli, X.050.B.36Macuextzin, X.012.D.56Macuexpantzin, X.080.G.17...miqui..., X.090.J.14Cenmactzin, X.090.L.16Cenmactzin, X.060.F.31Amantzin, X.050.G.46Amantzin, X.070.D.05Tenamamactzin, X.050.H.53Xilomactzin, X.090.F.33: ? , X.100.D.24:    .

1721

Se representa una mano, por lo general la derecha, vista de arriba ya que, en gran parte de los casos, se le pueden ver las uñas. Desde un punto de vista morfológico, se distinguen dos variantes: las manos que muestran muy claramente el puño, y aquellas que -al parecer- les cortaron el puño, pero no se tomaron en cuenta estas variantes en la clasificación de los elementos.

   
1722

La mano puede estar dibujada verticalmente y en reposo con los dedos juntos, pero también en posición horizontal y con el dedo pulgar apartado. Esto indica una acción o una relación en particular, por lo que convendría tomarlo en cuenta en las lecturas.

   
1723

Estos elementos macpalli están coloreados de arisnegro o de oscuro, según la lámina sobre la cual se encuentren, es decir que siempre están del mismo color que los personajes masculinos 333.

 
1724

Cuando las manos están en posición vertical y con los dedos juntos es difícil distinguir el pulgar del meñique y por consiguiente, es complicado definir la orientación. Sin embargo, parece que en este caso el elemento es considerado como aquel que tiene un eje de simetría, y no forzosamente tiene que estar orientado como su contexto. Cuando el pulgar está apartado -como ocurre en tres casos-, la orientación es inversa al contexto y en tres de los otros casos, la orientación es parecida. Esto es debido a que todos los elementos están sistemáticamente orientados hacia la izquierda 334 salvo una que otra excepción.

 
1725

La designación de este elemento por la palabra macpalli: “mano, palma de mano”, deriva del estudio de A. López-Austin. Él nombra asi al conjunto de la mano que se encuentra en una lámina. En esta, el dibujo que representa a una mano con su puño, corresponde de manera exacta al elemento considerado 335. Así como para el elemento maitl(01): “mano, brazo, pata” (supra), esta designación no corresponde con la que se encuentra comúnmente 336. Se ha preferido la designación macpalli que la de maitl: “mano, brazo, pata” porque este término ya se ha empleado con el sentido de “brazo”, también, porque concilia los resultados obtenidos por López-Austin y, por fin, porque el valor tradicional ma representa, en particular, la lectura del topónimo Temacpalco 337 , en el que encontramos el radical entero del elemento.

 

 335 A. López-Austin, 1980, I,p. 132.

 336 R. Barlow & B. MacAfee, 1949, p. 24.

1726

Valores fónicos: macpal, ma, (mac), (mana, man), (tlaxcal)

   
1727

Este elemento es rico en valores, por un lado existen aquellos que el elemento -macpal y ma- proporcionan y luego los otros que derivan de una posición particular o de una asociación con otro elemento.

   
1728

- macpal: es el radical del elemento. Es leído bajo su forma entera en el topónimo Temacpalco 338. Esta lectura se basa en varias citas concordantes de Alva Ixtlilxochitl, pero gráficamente nada parece indicar que en este caso en particular el radical entero del elemento deba ser considerado en la lectura.

 
1729

- ma: este valor se encuentra en los glifos leídos Itzmatetlapac, tepexocmaco, Iztamatzin, Xalmatzin, Xiuhmatzin y Tozmatzin. Es el valor más conocido de este elemento. Por otro lado, este sirve como determinativo fónico para las lecturas Quetzalmaquiztli, Macuextzin o Macuexpantzin (infra).

   
1730

- mac: este valor corresponde a los glifos leídos Cenmactzin, Tenamamactzin y Xilomactzin. Este valor lo indica el dedo pulgar que se aparta de la mano dejando así un zona para otro elemento. Es probable que este valor corresponda al radical corto del verbo maca, nitla: “dar”, en todo caso, es lo que sugieren algunos glifos similares de la Matrícula de Huexotzinco que tienen anotado tlamaca 339.

 

 339 MH f. 792v y 793r.

1731

- mana, man: estos valores aparecen en los glifos leídos Huipilmanatzin y Amantzin. Estos se caracterizan por la posición horizontal o inclinada del elemento, contrastando con los otros elementos que, mayormente, están en posición vertical. El primer valor corresponde al radical del verbo mana, nitla: “dar”, mientras que el segundo, es el radical corto del mismo verbo.

   
1732

tlaxcal : radical de tlaxcalli: “tortilla”. Este valor se encuentra en los numerosos glifos leídos Tlaxcallan o tlaxcalteca(tl). En este caso no se lee el elemento macpalli: “mano, palma de la mano”. La mano, que es una “herramienta” imprescindible para la elaboración de las tortillas, solo sirve aquí para caracterizar un elemento cuya forma tan sencilla podría ser equívoca.

   
 

 

   
1734

   
 

01.03.08 seña(01)

   
1737

Este elemento figura dos veces en glifos similares de tipo varia 340.

 

 340 X.090.F.33: ? , X.100.D.24:    .

1738

Aparecen dos manos que se apartan, con los puños unidos. Aparentemente se trata de un elemento que transcribe un verbo, pero este no se ha encontrado; su valor fónico es, por lo tanto, desconocido.

   
1739

Valor fónico: ?

   
 

01.04.  Partes bajas del cuerpo

   
 

 

   
1742

   
 

01.04.01 tzintli: base, ano, parte inferior del cuerpo

   
1745

Este elemento es utilizado veintinueve veces, en dos antropónimos, cinco antropónimos locativos y veintidós topónimos 341.

 

 341 X.040.C.01Huexotzinco, X.050.D.09Huexotzinco, X.060.C.06Huexotzinco, X.070.D.03Huexotzinco, X.090.A.15huexotzinca(tl), X.090.A.44Huexotzinco, X.090.B.27Huexotzinco, X.090.D.24Huexotzinco, X.090.G.31Huexotzinco, X.090.J.01huexotzinca(tl), X.050.H.31Mexicatzinco, X.060.H.22Mexicatzinco, X.070.H.29Mexicatzinco, X.040.H.09Mexicatzinco, X.060.C.05Xalchiauhtzinco, X.070.B.05Chiauhtzinco, X.030.A.10Tollantzinco, X.050.A.13Tollantzinco altepetl, X.090.E.18Texcotzinco, X.060.D.14Ayotzinco, X.080.D.15Tlatocaicpaltzin, X.080.E.12Tlatocaicpaltzin, X.020.A.14Tollantzinco, X.040.E.01tollantzinca(tl), X.070.E.16tollantzinca(tl), X.030.C.15Huexotzinco, X.090.C.37huexotzinca(tl), X.040.C.02tziuhtzinca(tl), X.100.I.16Mexicatzinco ...

1746

Se observa la parte inferior de un cuerpo masculino de cuclillas, desde la mitad del tronco hasta los pies. Esta división del cuerpo no corresponde con ninguna  denominación específica en náhuatl. La masculinidad del elemento se deduce por el maxtlatl: “taparrabo, braguero”, que está representado por dos franjas paralelas a nivel de la cintura, y por el color arisnegro, que es el de los hombres.

   
1747

Este elemento presenta dos variantes que cambian de posición. En la mayoría de los casos, el elemento está patas arriba, y en las otras variantes está en la posición habitual. Este elemento representa un caso del todo -la mitad inferior del cuerpo-, utilizado por la parte -la sección inferior del cuerpo. La inversión del posterior con la  cabeza del elemento hacia abajo corresponde al caso encontrado con el elemento yacatl: “nariz, punta” (supra) en donde la parte que tenía que leerse se encontraba en contacto con el otro elemento. Aquí, la inversión del elemento tzintli permite que los elementos vegetales se junten al posterior y de esta forma asignarlo para la lectura. Esta explicación no es válida cuando el elemento está en la posición habitual, pero en este caso el contacto con el tronco cortado a la mitad horizontalmente tal vez remita a la otra significación de la palabra tzintli, que es “base, fundación”.

   
1748

El hecho de que el elemento esté frecuentemente invertido no impide que se le pueda orientar por su dibujo de perfil. Para poder entender mejor esto, solo basta tener en cuenta los dos antropónimos leídos Tlatocaicpaltzin, cuyo primer antropónimo designa a un personaje volteado hacia la izquierda, y el otro, a un personaje volteado hacia la derecha 342. Para evaluar la orientación de dichos elementos, solamente se necesita que, de manera mental, se coloque al elemento en su posición acostumbrada. Enseguida nos damos cuenta de que los dos elementos tzintli están bien orientados, así como lo están los personajes que transcriben el nombre. Sin embargo, los otros glifos nos hacen pensar que la orientación de este elemento depende, no solamente del contexto, sino aún más, del tipo de glifo del cual forma parte, así como de su posición. De esta manera, todos los elementos invertidos de los glifos toponímicos o de los antropónimos locativos, están orientados hacia la izquierda, independientemente del contexto 343, aunque cinco de los siete elementos en posición habitual, están orientados hacia  la derecha 344.

 

 343 Tal vez haya una excepción en X.040.C.01.

 344 Las excepciones son X.090.C.37 y X.040.C.02.

1749

Valor fónico: tzin

   
1750

En todas las lecturas de los glifos toponímicos, tzin es un sufijo diminutivo que indica lo pequeño que es el término al que se refiere. De esta forma, Huexotzinco se analiza en huexo-tzin-co de huexotl: “sauce”, tzin: “sufijo diminutivo”, co: “sufijo locativo”. Tal expresión significa “en los pequeños sauces”. La significación de tzin en las expresiones leídas no tiene nada que ver con la designación del elemento, “base, ano, parte inferior del cuerpo." Aquí nuevamente prevalece una ruptura en la cadena realidad-significación.

   
1751

En los antropónimos leídos Tlatocaicpaltzin, el sufijo tzin tiene el mismo sentido que en los topónimos. Este sufijo no debe confundirse con el sufijo reverencial tzin -el que nunca está expresado gráficamente, por lo menos a nivel de los glifos.

   
1752

La utilización del elemento tzintli: “base, ano, parte inferior del cuerpo”, para transcribir el sufijo diminutivo tzin, parece indicar que, en este caso, la longitud de la vocal no fue tomada en cuenta. Según los diccionarios de Kartunnen y Bierhorst, tzintli, tendría una vocal larga, mientras que la del sufijo diminutivo sería corta. Se ha empleado el condicional, dado que estos dos autores no parecen estar muy seguros sobre este punto. Kartunnen escribe que “tzintli y tzïntli originalmente eran homófonos y que su diferenciación se debió a un fenómeno local”, mientras que Bierhorst anota que el sufijo tzin tenía “probablemente una vocal corta” 345.

 

 345 F. Kartunnen, 1983, p. 314: “...this suggest that tzin-tli and tzïn-tli were originally homophones and that differentiation of them has been a local phenomenon.”

J. Bierhorst, 1985, II, 376: TZIN: (presumably with vomel short, should probably change to -tzïn- when followed by one or more additional suffixes..”

M. Launey, 1979, p. 226 y 235 él le da un valor corto, tanto al sustantivo tzintli, como al sufijo tzin.

 

 

   
1754

   
 

01.04.02 xocpalli: pie

   
1756

Este elemento figura cuatro veces en los antropónimos personales 346.

 

 346 X.010.I.18Acxocuauh, X.012.D.46Acxocuauh, X.070.A.57Itzcuinxotzin, X.030.C.52+Cohuaxoanac

1757

Se trata de un pie representado hasta un poco más arriba del tobillo. Cuando se puede ver claramente en los tres primeros glifos (ya que el documento está muy dañado), el elemento es independiente, mientras que en el último glifo, el pie del personaje se utiliza ventajosamente. En este último caso, el pie desempeña, a veces, el papel de elemento constitutivo tanto de personajes y como de glifos.

   
1758

A. López-Austin designa esta parte del cuerpo humano con el término xocpalli: “pie”. Este término ha sido elegido preferentemente sobre xotl, que es su sinónimo 347.

 

 347 A.López-Austin, 1980, I, p. 138 y II, p. 196

K.A. Nowotny, 1959, p. 106.

1759

El elemento está coloreado de arisnegro o de oscuro; esto significa que está masculinizado 348. Los pies están representados de perfil, con los dedos en tres cuartos -como los pies de los personajes. Están orientados como sus contextos, excepto en la lámina X.070.A.57 cuyo elemento xocpalli no solamente está orientado a la inversa del personaje que nombra, sino también del otro elemento -itzcuintli: “perro”- del glifo.

 
1760

Valor fónico: xo

   
1761

Este valor ha sido sugerido por algunas citas relacionadas a los dos primeros glifos leídos Acxocuauh. Las dos lecturas siguientes son mucho más hipotéticas: en lo que concierne la lectura Cohuaxoanac (cohua-xo-ana-c; de cohuatl: “serpiente”, xotl: “pie”, ana, nite: “tomar”, c: “?”), sacada de la cita Coazanac, probablemente incorrecta. En cuanto al glifo leído Itzcuinxotzin, es muy probable que la particular orientación de su elemento xocpalli indique que el valor escogido en este caso debería ser distinto de xo. La lectura bien pudiera también haber sido itzcuinxocpaltzin o sino itzcuinicxitzin. Estos valores xocpal, de xocpalli: “pie” y icxi de Icxitl: “pie, pierna” los legitimitan otros documentos 349.

 

 349 MH f. 564r y 564v.  Mapa de Tepechpan f. 2 y 3.

 

 

   
1763

   
 

01.04.03 xocpalmachiyotl: huella de pie.

   
1766

Este elemento aparece en cuarenta y ocho glifos, de los cuales hay veintitrés antropónimos personales, dos antropónimos locativos, ocho topónimos, dos glifos agrandados y trece de tipo varia 350.

 

 350   X.040.B.57+: ? , X.050.H.49+: ? , X.030.C.11: ? , X.070.F.25: ? , X.020.C.07Chichimecatlalpaintzin, X.060.B.28Chichimecatlalpaintzin, X.090.C.15Chichimecatlalpaintzin, X.060.C.16Opantecuhtli, X.060.D.28Opantecuhtli, X.100.D.32Ceotzin, X.010.A.01Tenamitec, X.020.A.01Tenamitec, X.040.C.23Opantecuhtli, X.040.E.13Opantecuhtli, X.050.D.49Opantecuhtli, X.050.E.21Opantecuhtli, X.070.C.25Opantecuhtli, X.070.C.40Opantecuhtli, X.100.G.06Opantecuhtli, X.100.G.08Opantecuhtli, X.050.C.04Chichimecatlalpaintzin, X.090.B.52xomeitic otenco, X.090.I.13otli copa, X.080.H.42yauh, X.050.H.48: ? , X.090.F.51yauh, X.050.H.41Quetzalya, X.050.H.59Quetzalya, X.060.H.18Quetzalya, X.100.J.29Quetzalya, X.050.G.84Totoquihuaztli, X.060.G.41Totoquihuaztli, X.080.I.10yauh, X.060.F.36Tzontemoctzin, X.050.B.17Huexotlatemo..., X.050.B.41Tlailotlacan, X.050.F.11Tlailotlacan, X.040.B.27Tlailotlacan, X.050.B.26Tlailotlacan, X.101.L.35tlailotlac, X.070.A.07tlailotlaca(tl), X.070.B.24Tlailotlacan, X.060.D.39+iloa, X.040.G.17maxalihui, X.040.H.15maxalihui, X.060.D.03+maxalihui, X.010.F.25maxalihui, X.020.G.21Tolteca(tl) maxalihui.

1767

Este elemento está formado de una o de varias huellas corresponden ya sea con huellas hundidas -como las que deja un pie en un suelo blando- o con huellas dibujadas en el suelo duro- como las que deja el pie cuando está mojado. Se le designó por una de las expresiones que proporciona Molina en su diccionario, que significa: “rastro, huella”. La expresión xocpalmachiyotl se eligió preferentemente a Icxitl o icximachiyotl ya que por su composición xocpalli: “pie”, machiyotl: “signo”, hace directamente referencia al pie del hombre, que, como vimos antes, designa xocpalli (supra).

   
1768

Se distinguieron diversas variantes de este elemento en función de su disposición y de su cantidad. Encontramos primero las variantes en las cuales las huellas son horizontales, luego las que son verticales, las que dan vuelta y por fin las que se dividen. Cada variante está ordenada según el número de huellas.

   
1769

Estos elementos están orientados en función de su contexto, no obstante, existen algunos que se diferencian: todos los glifos leídos Quetzalya y Totoquihuaztli, los dos glifos agrandados y uno de los glifos leídos Chichimecatlalpaintzin 351.

 

 351 Quetzalya: X.050.H.41, X.060.H.18, y X.100.J.29 / Totoquihuaztli: X.050.G.84 y X.060.G.41 / Glifos agrandados: X.090.B.52 y X.090.I.13 / Chichimecatlalpaintzin: X.090.C.15.

1770

Valores fónicos: ya, yauh, pain, temo, (totoqui), (o), (ilo), maxalihui.

   
1771

- ya: este valor corresponde al radical corto del verbo yauh: “ir”, valor que diversas citas confirman en los antropónimos personales leídos Quetzalya. También se encuentra en la Matrícula de Huexotzinco 352 que es un documento externo. Esta lectura se extendió a un glifo de tipo varia parecido, es decir, compuesto por dos huellas dispuestas verticalmente. Es probable que esta lectura hubiera podido darse a los primeros glifos de tipo varia que solo incluyen una huella.

 

 352 MH, f. 629r y 515r.

1772

- pain: este valor corresponde al radical corto del verbo paina: “correr”. Aparece en los glifos leídos Chichimecatlalpaintzin.

   
1773

- temo: este valor corresponde al radical del verbo temo: “bajar”. La designación de esta lectura lo indica la posición de la huella que está en posición vertical con los dedos del pie hacia abajo. Esta lectura se corrobar con citas sino documentos externos 353, no con citas.

 

 353 MH, ?.

1774

- totoqui: este valor surge del verbo totoca: “correr”, que en composición origina totoqui. Se encuentra en dos glifos leídos Totoquihuaztli. Su lectura, deriva de las citas de Alva Ixtlilxochitl, está corroborada por la Séptima relación de Chimalpahin, que es un documento externo. El analisis de la expresión Totoquihuaztli es problemático, suponemos que se trata de totoqui-huaztli, de totoca: “correr” y huaztli: ? “contenedor, instrumento” o “sufijo de sustantivo” 354. En esta expresión, el sufijo no estaría transcrito y el elemento tototl desempeñaría el papel de determinativo fónico indicando que la lectura no debe ser ya o yauh, sino totoca o totoqui. El elemento tototl: “pájaro, ave” desempeña este papel porque comparte sus dos primeras sílabas con el verbo totoca: “correr”.

 

 354 Traducción dada por J. Campbell, 1985, p. 392. Para J. Bierhorst, 1985, p. 722 -huaztli es un sustantivo defectivo: “the nouns -catl, huaztli, palli, tetl and yotl are defective in that they serve only as the matrix in compounds; they may not stand alone”.

1775

- o: el valor o es el radical de la palabra otli: “camino”. Este valor se da por la asociación del elemento xocpalmachiyotl con dos líneas paralelas que forman el elemento otli: “camino”. Estos dos elementos forman una pareja con relaciones desiguales dado que otli: “camino”, no tiene existencia propia, sino en compañía del elemento xocpalmachiyotl; en cambio, xocpalmachiyotl puede que no le necesite en ningún momento. El valor o se encuentra en los glifos leídos Ceotzin y Opantecuhtli. La primera lectura fue deducida mientras que la segunda derivó de citas. La lectura Opantecuhtli se le  otorgó a todos los glifos que contienen los elementos xocpalmachiyotl, otli: “camino” y pantli: “bandera”. En torno a estos glifos se pudo recopilar un conjunto de citas, que se resumen en tres expresiones: Opantecuhtli, Paintzin y Omicxipan. Opantecuhtli se analiza en o-pan-tecuhtli de otli: “camino”, pan: “sufijo locativo, sobre”, tecuhtli: “señor”, Paintzin en pain-tzin, de paina: “correr” y tzin: “sufijo reverencial” y Omicxipan en om-icxi-pan, de ome: “dos”, Icxitl: “huella” y pan: “sufijo locativo”. Opantecuhtli fue escogida porque es la expresión que corresponde completamente con los elementos que están dibujados. De hecho, la lectura Paintzin parece poco probable porque el valor pain se obtiene en los glifos ChichimecatlalPaintzin sin que se recurra al elemento otli: “camino”. La cita Omicxipan, que es de Torquemada, toma en cuenta el número de huellas, pero no al elemento otli: “camino”. En la lectura Opantecuhtli ignoramos lo que transmite el final de la expresión, tecuhtli: “señor”, y lo que gráficamente indica que este tipo de lectura deba hacerse.

   
1776

- ilo: este valor es el radical corto del verbo iloa, n: “regresar”. Aparece en las expresiones Tlailotlacan, tlailotlac y tlailotlaca(tl). Este valor está señalado por la disposición de las huellas que regresan sobre ellas mismas.

   
1777

- maxalihui verbo que significa dividirse. Está indicado por la variedad de huellas y por su disposición específica en forma de abanico. Esta lectura es hipotética.

   
 

 

   
1779