Escritura figurativa del náhuatl:

 

in tlacuilolli

 

Marc Thouvenot

 

1 Gracias a todos mis compañeros de Amoxpouhque (Perla Valle, Carmen Herrera, Bertina Olmedo, Alfredo Ramírez, Tomás Jalpa, Rossana Vazquez). Les dedico ese trabajo, sin ellos no existiría. Agradecimientos particulares a Lilia Morales Ocampo por sus traduciones del francés, a Carmen Herrera por la revisión de todo el texto y sus comentarios y también a Sybille de Pury, Pilar Maynez, Jean-Michel Hoppan y Gabriel Kruell por sus lecturas de diversas partes y sus sugerencias.

2 Se considera que un glifo es todo dibujo que no es ni un personaje, ni un lazo gráfico.

3 Museo nacional de Antropología, México.

4 Ferdinand Anders, Maarten Jansen y Luis Reyes García, Los templos del cielo y de la obscuridad, Oráculos y liturgia, libro explicativo del llamado Códice Borgia, México, Fondo de Cultura Económica, 294 p. + facsímile, 1993.

5 Mural de Tizatlan, Tlaxcalla / Cerámica de Ocotelulco, Tlaxcalla / Códice Borgia p. 17.

6 Martín de la Cruz, Libellus de medicinalibus indorum herbis, manuscrito azteca de 1552 según traducción latina de Juan Badiano, México, Instituto Méxicano del Seguro Social, 394 p. + facsímile, 1964.

7 Alva Ixtlilxochitl, Obras Históricas, edición por Edmundo O'Gorman, Tomo I, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas, 566 p., pp. 527-28, 1975.

8 Marc Thouvenot, XOLOTL : Codex Xolotl. Etude d'une des composantes de son écriture : les glyphes. Dictionnaire des éléments constitutifs des glyphes. Paris, Editions SUP-INFOR, www.sup-infor.com, 2001.

9 Xavier Noguez, Tira de Tepechpan, Códice colonial procedente del valle de México, México, Instituto Mexiquense de Cultura, 2 vol., 1996.

10 Códice Xolotl: París, Biblioteca Nacional de Francia, n° 1-10, lam. 2.

11 El Códice Xolotl está conservado en la Biblioteca nacional de Francia en la sección mexicana, bajo el número 1-10, es un texto pictográfico originario del valle de México, más precisamente de Texcoco. Está constituido de 10 láminas y tres fragmentos de papel de amate. En todas las láminas están dibujados personajes, glifos y ligaduras. Los personajes y los glifos están dispuestos en la superficie de cada una de las láminas de manera a formar grupos de los cuales algunos están unidos entre sí por medio de ligaduras gráficas o plásticas determinando de tal forma una basta red de relaciones que a su vez crea relatos. El Códice Xolotl, fue probablemente realizado en una fecha cercana a la conquista, trata con detalle cuatro siglos de la historia de la ciudad de Texcoco y de las ciudades contiguas como Huexotla, Cohuatepec, Cohuatlichan y Tenochtitlan. Los relatos que contiene este documento comienzan en 1068 y terminan en 1429. Este relato histórico -junto con sus aspectos políticos, genealógicos y sus acontecimientos- tiene lugar sobre un fondo geográfico preciso en el cual las dos referencias espaciales de importancia son la laguna de Texcoco y la cadena montañosa incluyendo el Iztaccihuatl y el Popocatepetl.

12 Tira de Tepechpan f. 9.

13 Los códices de tipo administrativo o económico representan casi la mitad de los documentos, los históricos o políticos aproximadamente un tercio, y los religiosos una décima parte, a los cuales podemos sumarles dos documentos de tipo científico: el Códice Florentino y el Badiano.

14 Códice Vergara, A73v.

15 Barbara Williams J. y H.R. Harvey, The Códice de Santa María Asunción, Salt Lake City, The University of Utah Press, 410 p., 1996.

16 Matrícula de Tributos, f. 13r.

17 Luis Reyes García, Matrícula de Tributos o Códice de Moctezuma, México, Fondo de Cultura Económica, 326 p. + facsímile, 1996.

18 Matrícula de Huexotzinco, f. 771.

19 Carmen Herrera y Marc Thouvenot, Matrícula de Huexotzinco: Huexotzinco, Tlatenco. en CEN (DVD) México, INAH, 2009.

20 Códice Fejevary Mayer, p. 1.

21 Códice Borbónico, p. 5.

22 Miguel León-Portilla, Le livre astrologique des marchands, Codex Fejérváry-Mayer, Edición preparada por Miguel León-Portilla, traducida del español por Myriam Dutoit, Paris, La Différence, 255 p., 1992.

23 Ferdinand Anders, Maarten Jansen y Luis Reyes García, El libro del Ciuacoatl, Homenaje para el año de Fuego Nuevo, libro explicativo del llamado Códice Borbónico, México, Fondo de Cultura Económica, 251 p. + facsímile, 1991.

24 Códice Badiano, 1964, Martin de la Cruz, Libellus de medicinalibus indorum herbis, manuscrito azteca de 1552 según traducción latina de Juan Badiano, México, Instituto Méxicano del Seguro Social, 394 p. + facsímile.

25 Códice Florentino, t.III, l.XI, f.76r.

26 Retomado en parte de Marc Thouvenot, 2011, L'émergence de l'écriture aztèque, en Les premières cités et la naissance de l'écriture, Actes Sud/Alphabets, pp. 169-205.

27 Thouvenot, 1986, « La terminologie nahuatl de l'écriture au XVI° siècle », Journal de la Société des Américanistes, LXXII, Paris, pp. 57-86.

28 Códice Florentino, Libro X, p. 190.

29 Según diferentes escritos de Alva Ixtlilxochitl la visita de los Tlailotlaca data de 1220 / 1214 o incluso de 1167 (Alva Ixtlilxochitl, I, p. 310-11).

30 Códice Florentino, X, 190.

31 Arqueología Mexicana, 2006, n° 81, p. 49.

32 Los antropónimos locativos por su formación regular nos proporcionan datos acerca de los nombres de lugar que constituyen la base de estos nombres de población. Los antropónimos locativos que terminan en -teca(tl) corresponden a topónimos que terminan en -(t)lan. Es así como Tolteca viene del topónimo tol-lan que a su vez está construido sobre la raíz nominal tolin “caña”. Si se supone que Chichimeca obedece esta misma regla, significaría que los sufijos -meca(tl) se emplean para los pocos topónimos que terminan en -man. Chichimeca tendría que haberse formado entonces a partir del topónimo Chichiman. A diferencia de Tollan este topónimo no figura en ninguna fuente que confirme esta teoría.

33 Códice Florentino, 2010, Libro X, fol. 114v-119v ; Alva Ixtlilxochitl, I, p. 420-1.

34 Códice Florentino, 2010, Libro X, fol. 120v ; Alva Ixtlilxochit 1975, I, 289-90.

35 Chimalpahin, Memorial Breve, p. 113.

36 Detalle de la lámina n° 1 del Códice Xolotl que muestra la oposición Tolteca / Chichimeca.

37 Códice Xolotl, lam. 1: Pareja tolteca acompañada de un glifo toltecatl.

38 Códice Xolotl, lamina. 2: ejemplos de chichimecas.

39 La Matrícula de Huexotzinco, conservada en la Biblioteca nacional de Francia en el Fondo Mexicano, no.387, es un censo originario de Huexotzinco y de sus alrededores. En la parte pictográfica tiene 828 páginas.

40 Matrícula de Huexotzinco: París, Biblioteca Nacional de Francia, n° 387, f. 895r: chichimecatl.

41 1: Códice Xolotl, lam. 4: Llegada de los Tlailotlaca / 2:Códice Xolotl, lam. 5: Establecimiento de los Tlailotlaca.

42 Códice Xolotl, lam. 4: Llegada de los Tlailotlaca.

43 Mapa Tlotzin: París, Biblioteca nacional de Francia n° 373 / Códice Xolotl, lam. 4 / Códice Xolotl, lam. 5 / Códice Xolotl, lam. 5.

44 Fernando Alva Ixtlilxochitl es uno de los descendientes de los soberanos de Texcoco. Basándose en gran parte en los materiales de consulta, como el Códice Xolotl, escribió varias obras sobre la historia de esta ciudad.

45E. Quiñones pone en evidencia un punto importante, a saber que el tal Coatlitepan forma parte de los tlailotlaque, población de origen tolteca. Después de la caída de Tula migraron a Chalco, después se fueron un tiempo a tierras mixtecas de donde regresaron ulteriormente. Si este personaje y los otros tlailotlaque tuvieron alguna importancia en el desarrollo de la escritura, debería sobre todo atribuirse a su origen tolteca más que a su estancia en tierra mixteca. Eloise Quiñones Keber, 1998, The Tlailotlaque in Acolhua Pictorial Histories, Imitators or Inventors?, Journal de la Société des Américanistes (84-2), p. 83-96, Paris.

46 Alva Ixtlilxochitl, II, 32. Ver también: Alva Ixtlilxochitl, I, p. 430 et Alva Ixtlilxochitl, I, p. 315.

47 Alva Ixtlilxochitl, II ; p. 15-16.

48 Alva Ixtlilxochitl, II ; p. 15-16.

49 Las fuentes más conocidas son códices: Códice Aubin 1576, Vaticano A, Telleriano-Remensis, Sigüenza, Mexicano, Boturini, Azcatitlan, Xolotl; documentos alfabéticos en náhuatl: Aubin 1576, Bnf_40, Bnf_85, Crónica Mexicayotl, Chimalpahin, Anales de Tlatelolco, Cristobal del Castillo, Códice Florentino; documentos en español: Alva Ixtlilxochitl, Torquemada, Motolinía, Sahagún, Durán. En la tesis de Federico Navarrete, 2000b, se encuentra la lista exhaustiva de las fuentes sobre el tema disponibles en la actualidad.

50 auh injque y, vncatca in tlamatinime, in mjtoa: amoxoaque. Auh amo cenca vecaoaque, in tlamatinjme, njman iaque : oc ceppa macalaqujque, auh qujtqujque in tlilli, in tlapalli, in amoxtli, in tlacujlolli : qujtqujque in jxqujch tultecaiotl, in tlapitzalli ...

Niman ic iaque, in teumamaque: in qujmilli, in tlaqujmjlolli qujtqui: quil qujnnotztiuh in jnteouh : auh injc iaque, ie tonatiuh yixcopa itztiaque, qujtqujque in tlilli, in tlapalli, in amoxtli, in tlacujlolli qujtqujque in tlamatiliztli : mochi qujtqujque in cujcaamatl, in tlapitzalli :auh in mocauhtiaque, in veuetque, in tlamatinjme, navintin ce itoca Oxomoco, ce itoca cipactonal ce itoca tlaltetecuj, ce itoca xuchicaoaca. Auh in jquac oiaque y, in tlamatinjme : njman mononotzque, mocentlalique, y, in navintin veuetque qujtoque. Tonaz, tlatviz : quen nemjz, quen onoz in maceoalli : ca oia, ca oqujtqujque, in tlilli, in tlapalli : auh quën onoz in maceoalli, quen manjz in tlalli, tepetl, quen onoaz, tlê tlatqujz, tlê tlamamaz, tleh tlavicaz, tlê tlaotlatoctiz, tlê machiotl, tlê octacatl iez, tlê neixcujtilli iez, tlê itech peoaloz, tlê ocutl, tlê tlaujlli mochioaz.
Niman ic qujiocuxque, in tonalpoalli, in xioamatl, in xippoalli, in temjc amatl. Qujtecpanque in iuh omopix : auh ic otlaotlatoctiloc in jxqujch caujtl omanca tolteca tlatocaiotl, tepaneca tlatocaiotl, mexica tlatocaiotl : ioan in jxqujch chichimeca tlatocaiotl, aocmo vel molnamjquj, aocmo vel onmocxitoca in quexquich cavitiloc tamooanchan, in qujtoznequj : temooa tocha, ca mopiaia in jtoloca, ca iquac tlatlac in tlatocat Itzcoatl, in mexico : innenonotzal mochiuh in mexica tlatoque, qujtoque : amo monequj mochi tlacatl qujmatiz, in tlilli, in tlapalli, in tlatconj, in tlamamalonj, avilqujçaz : auh injn, çan naoalmanjz in tlalli, ic mjec mopic in jztlacaiutl. Códice Florentino, 2010, Libro X, fol. 140v-142r. Traducción: M. Launey, II, p. 269-271.

51 Muchos autores ponen en duda la historicidad de los relatos relativos a la migración de los aztecas. Ya sea considerándolos como mitos o argumentando que se trata de una proyección al pasado. De esta forma algunos consideran que Aztlan es únicamente el reflejo de México y que la migración tuvo como punto de partida y de llegada México. Pero el autor de una tesis sobre este tema opta por una postura matizada que yo comparto. Afirma que: “La historia de migración, tal como lo plantee, funcionaban como historias oficiales, con un fuerte sesgo ideológico y etnocéntrico. En la visión simplificada e idealizada de la historia que presentaban había una constante proyección al pasado de las realidades de su presente, pues la versión que daban de la historia del altépetl debía servir para justificar, legitimar o lamentar su realidad. Una absoluta fidelidad histórica hubiera ido en detrimento de la efectividad legitimadora de la tradición. Sin embargo, creo haber comprobado también que existían múltiples factores que acotaban la manipulación del pasado en las historias de migración. Las tradiciones de cada altepetl convivían con las de sus vecinos, aliados y enemigos, y por lo tanto tenían que encontrar verdades comunes que permitieran que esta convivencia fuera funcional. Igualmente, en el seno de cada altepetl convivían lo que podemos llamar sub-tradiciones, conservadas por distintos capullis y linajes.” Navarrete, 2000b, p. 541.

52 Una vez más, tal razonamiento supondría que se le concediera crédito histórico a este relato que en muchos aspectos es asombroso.

53 Es algo muy común considerar de manera general a los migrantes como chichimecas. Así, encontramos escrito bajo la pluma de Jacques Soutelle “En el caos que precedió la caída de Tula, las tribus nómadas del norte, que se agrupaban bajo la denominación genérica de Chichimeca -término equivalente a bárbaro para los antiguos griegos- avanzaban en olas sucesivas para instalarse en la meseta central. En este caso, la leyenda corresponde con la historia. Fue en el siglo XII cuando se inició un vasto movimiento de migración hacia el sur que acarreó una tras otra, poblaciones de cazadores y de guerreros, ignorantes de la agricultura, desprovistos de casas y de ropa elaborada. Al entrar en contacto con las ruinas de la civilización tolteca y con agricultores sedentarios que permanecieron ahí después de la caída de Tula, estas poblaciones, rápidamente, fundaron pueblos y ciudades y se hicieron a las costumbres de sus predecesores”. Soustelle, 1955, p. 14.

54 Según Chimalpahin, Huitzilopochtli vivía en Aztlán desde 107 años antes de la salida de los mexitin de Aztlán (Memorial Breve, 1991, p. 25).

55 La palabra calpolli significa literalmente “casa grande”. Se analiza cal-pol-li: raíz nominal + -sufijo aumentativa (pol)-sufijo absolutivo (li). Calpolli puede tener varios sentidos, particularmente el de “grupo étnico”, o “barrio”. Se encuentra el elemento calli como transcripción de la palabra calpolli con el sentido de “grupo étnico” en tres documentos: Aubin 1576, Boturini, Mexicano 23-24. Como los sufijos no se escribían en los códices, basta el elemento calli “casa” para expresar calpolli.

56 Por ejemplo, hay dos textos paralelos que hablan de los calpolli en Aztlan, en el Códice Aubin de 1576 (Dibble, Charles E., 1963, Historia de la nación mexicana, Códice de 1576 (Códice Aubin), Madrid, José Porrua Turanzas : p. 18-19) y en la Tercera Relación de Chimalpahin. En el primero se emplea la palabra calpolli sistemáticamente; mientras que en el segundo se usa la palabra altepetl. (Castillo F., Victor M., 1997, Primer Amoxtli Libro, 3° Relación de las diferentes histoires originales (Domingo Francisco de San Antón Muñon Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin), UNAM, 237 p. + apéndice:.p. 9).

57 Códice Aubin 1576: Londres, British Museum, Add. Ms 31219, fol. 3r / Códice Boturini: México, Biblioteca nacional de Antropología e Historia, n° 35-38, lam. 2.

58 Muchas de las fuentes apuntan en este sentido. De esta forma por ejemplo: Ypanpa ynin tlacamecayo cenca miequiaque yehuantin yninque yn achto oquihualhuicaque tlaolli Ychcatl Yhua mochi ynoccequi achotl, mahuiztic chalchiuhte me, coztic teocuytlatl, Yztac teocuitlatl: “Thus as they first came here, they carried dried maize, kernels, cotton, and all other seeds, marvelous turquoise stones, yellow gold, and silver” Anónimo Mexicano, 2005, edited by Richley Crapo and Bonnie Glasss-Coffin, Logan, Utah State University Press, p. 7.

59 Información procedente de la Crónica Mexicayotl de Alvaro Tezozómoc p. 32.

60 Anónimo Mexicano, 2005, edited by Richley Crapo and Bonnie Glasss-Coffin, Logan, Utah State University Press, p. 21.

61 Códice Boturini: fol. 1 / Códice Aubin 1576: fol. 4.

62 Mapa de Siguënza: México, Biblioteca nacional de Antropología e Historia, n° 35-14 / Códice Bnf 040: París, Biblioteca Nacional de Francia, n° 40, fol. 2r.

63 Códice Azcatitlan: París, Biblioteca Nacional de Francia, n° 59-64, pág. 4 / Códice Durán, lam. 2.

64 Códice Mexicanus 23-24: París, Biblioteca Nacional de Francia, n° 23-24, lam. XVIII.

65 Entre uno y doce años después de la fecha 1 Tecpatl.

66 Dibble, Codice de 1576, p. 22-23.

67 Auh nimân ôncan quincuepilli yn itoca yn Azteca, oquimilhui yn axcan caocmo amotoca yn amAzteca. Nimechmaca yancuic amotoca ye an Mexitin. Auh oncân no quin nacazpotonique ynic oqu icuepque yn intoca ynic ye Mexitin yhuan oncan oquinmacac yn mitl yhuan tlahuitolli yhuan chimalli yhuân chitatli. Chimalpahin : Troisième Relation, Trad. J. de Durand-Forest.

68 Códice Aubin 1576: fol. 6r.

69 Entre otros rasgos culturales, Carlos Martínez Marín menciona que: “Computaban el tiempo y lo dividían ya en ciclo de 52 años; es decir poseían el calendario mesoamericano. Al finalizar cada ciclo celebraban la atadura de años -xiuhmolpilli- con la fiesta del Fuego Nuevo y habían celebrado cinco antes de la fundación de Tenochtlitlan. Conservaban leyendas y tradiciones y preservaron muchos datos de su historia de esta época” Carlos Martínez Marín, 1971, p. 252.

70 Hay prueba que la serie 2 se usaba, ya que es la empleada en códices procedentes del actual Estado de Guerrero, el Códice Azoyú y el Fragmento de Humboldt, donde se ven dos diferencias respecto de los calendarios de la zona central: los portadores de años y las cifras, ya que en lugar de ir del 1 al 13 van del 2 al 14.

71 De forma evidente se podría suponer que las múltiples indicaciones de ataduras de años podrían corresponder a una extrapolación hacia el pasado. Chimalpahin da la impresión de que él era absolutamente capaz de proceder de esta forma, tal y como parece indicarlo su segunda Relación, pág. 34-35.

72 Mapa de Siguënza.

73 Hubo una interrupción durante la migración cuando los Mexica se encontraban en Chapultpec y sufrieron entonces una gran derrota.

74 Auh inic mocenpohua, yn ipan in xihuitl, oquipillico yn Mexica yc chiuhnauhtetl ynic e ompa ohuallehuaque ynchan Aztlan-Chicomoztoc, Chimalpahin Septième Relation. Traducción: Rémi Siméon p. 178.

75 Alva Ixtlilxochitl, 1975, I, 270-271 : “Y antes que pase adelante quiero hacer relación de Huematzin, astrólogo, porque pocos años antes de la muerte de Ixtlilcuechahuac, padre de este Huetzin, murió de edad de casi trescientos años, el cual antes de morirse juntó todas las historias que tenían los tultecas desde la creación del mundo hasta en aquel tiempo, y las hizo pintar en un libro muy grande, en donde estaba pintado todas sus persecuciones y trabajos, prosperidades y buenos sucesos, reyes y señores, leyes y buen gobierno de sus pasados, sentencias antiguas y buenos ejemplos, templos, ídolos, sacrificios, ritos y ceremonias que ellos usaban: astrología, filosofía, arquitectura y demás artes, así buenas como malas, y un resumen de todas las cosas de ciencia y sabiduría, batallas prósperas y adversas y otras muchas cosas y intituló a este libro, llamándole Teoamaoxtli, que bien interpretado quiere decir, diversas cosas de dios y libro divino...”.

76 Fray Alonso de Molina, Vocabulario en lengua Castellana y Mexicana y Mexicana y Castellana. Estudio preliminar de Miguel León-Portilla. México, Editorial Porrúa, 1970.

77 Fray Bernardino de Sahagún, Códice Florentino. El manuscrito 218-220 de la colección Palatina de la Biblioteca Medicea Laurenziana, Mexico, Giunti Barbéra & Archivo General de la Nación, 3 vol., facsímile, 1979.

78 Ver Marc Thouvenot, 2010, “Imágenes y escritura entre los nahuas del inicio del XVI”, Estudios de Cultura Náhuatl, n° 41, México, UNAM, pp. 167-191.

79 Traducciones que se reúnen, casi todas, en el diccionario de Alexis Wimmer.

80 Aunque las mujeres elaboran tlacuilolli, no se trata de in tlilli in tlapalli, es decir, no concierne propiamente a la escritura.

81 Frances F. Berdan & Patricia Rieff Anawalt, The Codex Mendoza, University of California Press, 4 vol., 1991.

82 Biblioteca Nacional de Francia, Fondo Mexicano n°373.

83 Thouvenot, Marc. 1986. « La terminologie nahuatl de l'écriture au XVI° siècle », Journal de la Société des Américanistes, LXXII, Paris, pp. 57-86.

84 ynin huehuenemiliztlahtolli, ca mochi ye huecauh neltiliztli ca omochiuh, yhuan ye huecauh miequintin tlaçohuehuetque yllamatque y, huel huehuetlahtolmatinime catca, yn oquitlalitiaque, yn oquitecpantiaque yn huehuexiuhtlapohualamoxpan, yn oquihualtlapalycuilotiaque; ynic oquihualtecpancapixtiaque, yn iuh oc nepa in huehuenenonotzal mochiuhtiuh, yn oquineltilitiaque, yn iuhqui yn mochi yn quimattihui : Rubén Romero Galván : 174 / traducción de Jacqueline de Durand Forest : p. 118.

85 ynin altepenenonotzaliztlahtolli, yhuan tlahtocatlacamecayonenonotzaliztlahtolli, in tliltica tlapaltica ycuiliuhtoc machiyotoc amapan ayc polihuiz ayc ylcahuiz, mochipa pieloz. Rubén Romero Galván p. 102. / traducción de Jacqueline de Durand Forest: p. 119.

86 La respuesta que dieron la mayoría de los autores españoles del siglo XVI es simple: dado que se trata de imágenes, no es una escritura, por lo que “pinturas” fue la palabra usada generalmente para designarlas.

87 Siguiendo la distinción introducida por Galarza en: Galarza, Joaquín & A. Monod Becquelin. 1980. Doctrina christiana, le Pater Noster, Paris, Société d'Ethnographie, 134 p.

88 Códice Xolotl 060. / Códice Borgia p. 61.

89 Códice Xolotl X.060.F.34 / Códice Xolotl X.050.G.38 / Códices Matritenses f. 52r / Códices Matritenses f. 53r / Matrícula de Huexotzinco f. 517v 387_517v_02

90 Códices Matritenses, 1993, Primeros Memoriales, University of Oklahoma Press, Edition fac-similé. Photos: Ferdinand Anders.

91 Lámina VI.

92 Comunicación personal.

93 Códices Matritenses, 1993. Primeros Memoriales, University of Oklahoma Press, Edition fac-similé. Photos : Ferdinand Ander, f. 262v.

94 RP_262v_03_02.

95 En particular, los personajes facilitaban más claramente la posibilidad de lecturas multilingües.

96 Códice Florentino, t.III, l.XI, f.62v.

97 Códice Florentino: michin “pez”.

98 Nos concentraremos ante todo en los glifos y no en los personajes porque para los primeros disponemos de glosas, de anotaciones o de textos paralelos en náhuatl, lo que no es el caso para los personajes.

99 El conjunto de estos documentos se publicó en CEN: Compendio Enciclopédico del Náhuatl, México, INAH, 2009. Tratamiento de imágenes : R. Cervantes (INAH), J.M. Hoppan (CNRS), I. Zempoalteca, M. Thouvenot (CNRS), B. Olmedo (INAH) Análisis lingüístico del náhuatl : C. Herrera (INAH), M. Thouvenot (CNRS), Voz : A. Ramirez (INAH)

100 Un elemento es:

- o el más pequeño grafismo con una forma característica, común a dos o más imágenes diferentes, o bien, parte de una imagen de la que ya han sido identificadas otras partes como elementos.

- o el color de un elemento, si éste no es su color convencional.

101 J. Galarza, 1983a.

102 MT_01v_A_02b. Al final se encuentra la información bibliográfica sobre los códices citados en las siguientes tablas. En ellas, las abreviaturas que se utilizan son: C por Códice, M por Matrícula. Para los códigos de los glifos, ver al final la tabla de abreviaturas. / 385_23v_11_01 / MT_15r_A_06 / K02_B_27.

103 026r_A_05 / X.080.B.08 / 385_10v_11_03 / MT_06v_A_12.

104 X.070.F.14 / A31v_2_A / 387_541v_01 / K04_B_23 / 387_772v_18

105 391_C_011a / K20_A_01 / 387_681r_17 / MC2_H_066 / M_C_03

106 029_B_06 / 387_785v_12 / K02_A_12 / 385_08r_09_01

107 MT_13v_A_06 / K02_B_26 / 387_487r_45 / MT_11v_T_04 / E_14_25

108 MT_11v_A_04 / X.010.B.01 / MC2_B_047 / 029_A_01 / 387_796r_07

109 K11_B_01 / A64v_2_A / MT_12v_A_04 / MT_03r_A_14 / 387_774v_19 / K06_B_01

110 X.101.F.06 / E_04_47 / A11v_1_A / 385_17v_11_02

111 X.011.B.22 / M_B_01 / MT_03r_A_03 / 387_484v_29

112 M. Gilonne, 1977, p. 38.

113 Agriocharis ocellata y Meleagris gallopavo: Peterson, R. T. & E. L. Chalif, 1998, pp. 82-83.

114 CF, XI, 2, 53-4 o Códice Florentino, libro XI, capitulo 2, pp. 53-54.

115 V44v_3_A / M_F_04 / MT_03r_A_06 / X.070.E.20

116 CF, XI, 2, 28 quechcueiac, quechmecatic, quechcocoltic.

117 Peterson, R. T. & E. L. Chalif, 1998, pl. 41. /  V53r_3_B / MT_12r_T_02 / 385_10v_11_02 / RP_263v_03_03

118 Peterson, R. T. & E. L. Chalif, 1998, pl. 41.

119 MT_03v_A_04 / A28r_3_A / E_07_22 / 387_482v_27

120 Vitzili, tentliltic, tempitzaoac, tenvitzaponatic, tentzaptic, tenivtzmalotic. (CF, XI, 24).

121 Peterson, R. T. & E. L. Chalif, 1998, pl. 19. / X.040.A.34 / 387_679v_29 / MT_13v_A_02 / 387_521v_40

122 iztacacuicuiltic in ielpan, in iatlapal mitoa chiencuicuiltic: “its breast is spotted with white; its wings are called chia-spotted” CF, XI, 49.

123 CF, XI, 49 nota 1 y Peterson, R. T. & E. L. Chalif, 1998, pl. 17.

124 Existen otros pájaros llamados zolin: tecuzolin (CF, XI, 2, 49) tepezolin (Molina en G.D.N.), ocozolin (Clavijero en G.D.N.).

125 K06_A_24 / MT_02v_A_04 / V07v_3_A / 387_772v_18

126 Traducción de Molina.

127 A01r_2_A / X.070.C.41 / X.010.H.09 / V34r_2_A / X.060.D.18

128 374_a_06 / X.050.H.61 / MC2_F_051 / A42r_1_A / K01_A_04

129 385_22v_11_05

130 La determinación de los valores fónicos es la última etapa del análisis, por lo que evidentemente puede heredar los errores de las etapas precedentes.

131 En el establecimiento de la tabla, se reunieron los tipos 2 y 4. La tabla se estableció a partir de los 29 códices y también para el conjunto constituido por la Matrícula de Huexotzinco. Se puede apreciar que las diferencias no son importantes.

132 Es decir, en el 50% restante, menos el porcentaje de valores indeterminados, indicados con un signo de interrogación en la tabla.

133 E_08_20 / MT_07r_A_01 / X.060.F.36 / 387_842r_17

134 En todos los ejemplos que siguen, el nombre del elemento se consigna abajo con su traducción, luego se da la lectura del glifo con el nombre del documento del que se obtuvo y en la parte superior está la palabra cuya raíz se utilizó para la lectura del glifo.

135 MT_11v_A_09 / 387_555r_23 / MT_08v_A_07 / MT_11r_T_03 / MT_04r_T_11

136 X.040.B.34 / V41r_4_B / 387_895r_22 / 387_559v_32 / 387_627v_09

137 ¿Por qué haber escogido dibujar el huipil y el enredo de una mujer y no su cabeza con su peinado característico, que tradicionalmente sirve para transcribir cihuatl “mujer”? Sin duda para evitar la lectura cihuacuauhtli que significa “águila hembra” mientras que cuauhcihua significa “mujer de águila”.

138 387_780v_13 / 387_517v_37 / 387_841r_41 / 387_902r_08 / MT_13r_A_01

139 Ver en Miguel León-Portilla, 1991, Témoignages de l'ancienne parole, Traducido del náhuatl por Jacqueline de Durand-Forest y presentado por Miguel León-Portilla, Paris, La Différence, 178 p. Isis Zempoalteca Chávez, 2008, Bautista (fray) Juan (1600): Huehuetlatolli: que contiene las platicas . Tlatilulco. Convento de Santiago de Tlatilulco., Editions SUP-INFOR, www.sup-infor.com.

140 X.020.B.07 / 387_677v_04 / 387_647r_33 / 026r_B_18 / 387_642r_11

141 387_737v_05 / 387_870v_34 / 387_567r_08

142 387_515r_39 / 387_623v_22 / X.020.C.32 / 387_541v_10 / 387_577r_40

143 MT_06v_A_12 / 387_832v_17 / V27r_5_A / 387_550r_34 / 387_895v_16

144 387_528r_23 / 387_779r_18 / 387_502r_07 / MT_11r_A_02 / 387_497v_03

145 X.100.D.35 / 387_676v_15 / RP_264v_02_11 / 387_872r_37 / RP_266r_03_02

146 387_776r_16 / 026r_A_05 / 387_880r_11 / MT_07r_A_10 / 387_606v_02

147 387_559r_20 / X.020.A.07 / 387_770r_04 / 387_576v_36 / 387_485r_31

148 Manuscrito.

149 387_775v_36 / 387_488r_34 / 387_827v_22 / 387_770r_17 / 387_778r_27

150 387_569v_12 / 387_525r_28 / 387_563v_14 / 387_709r_47 / 387_730r_26

151 387_704v_05 / 387_537r_36 / 387_834v_32 / 387_535r_40 / 387_616r_28

152 387_513r_39 / 387_774r_35 / 387_577r_26 / 387_565v_24 / 387_840r_30

153 387_486r_05 / MT_03r_A_10 / V21v_5_A / X.040.G.09 / A43v_2_A

154 V19r_1_A / X.010.E.16

155 K09_B_06 / X.010.I.40 / X.030.C.62 / Pl. 2 / 387_672v_21

156 X.101.H

157 Observación que algún día me hizo Luis Reyes García.

158 387_513r.

159 387_818v_08.

160 387_522r_26 / 387_729r_11 / MT_01r_A_09 / X.040.C.13 / K05_A_30

161 387_843r_11 / 387_536r_24 / 387_857r_28 / X.070.E.43 / K02_B_02

162 387_634r_36 / MT_13r_A_01 / 387_841r_41 / MT_09v_A_06

163 029_A_09 / K03_A_17 / 072_08 / X.101.H

164 072_17 / X.010.B.17 / 387_902r_08 / 387_905r_11

165 387_542r_21 / X.060.F.34 / X.050.G.38 / 387_623v_22

166 K03_A_03 / V55v_4_A / 387_835v_33 / 387_774v_07 / X.050.B.09

167 RP_264v_02_11 / 387_708v_29 / 387_520v_09 / 387_520v_09 / 387_778v_32

168 MT_06r_A_04 / K05_A_55 / 387_629r_31

169 K04_B_24 / MT_08v_A_02 / X.010.F.20 / 387_716r_40 / 387_541v_01

170 RP_265v_03_04 / MT_15r_A_02 / X.010.F.26 / A57r_4_A

171 intlatocauh in iolque “es el señor de las creaturasCF, XI, 1, 1. Ver Guilhem Olivier, 2005, “El jaguar en la cosmovisión mexica”, Arqueología Mexicana, Mexico, N°72, pp. 52-57.

172 olchachapani CF, XI, 1, 1-3.

173 K01_A_04 / MT_13r_T_09 / MT_15r_T_01 / 385_17v_09_01

174 387_648r_19 / MT_07v_A_03 / MT_06r_T_10 / MT_14r_T_07

175 Caso del Códice Fejervary-Mayer.

176 Matrícula de Huexotzinco : 387_732r_34, 387_744v_12, 387_538r_36

177 Códice Tovar en J. Galarza & Abraham Zemsz, 1986, p. 75.

178 qujlmach qujmaceoa in quappetlatl, in ocelopetlatl ; qujl qujmaceoa in tlacatecaiotl in tlacochcalcaiotl “decían que merece la estera de águila, la estera de jaguar; decían que él merece la calidad de tlacatecatl, la calidad de tlacochcalcatl” CF, XI, 5, 81.

179 Ocelopetlatl, quappetlatl : qujtoznequj : in vncan nemj chicaoaque, in oapaoaque in aiac vel qujnpeoa, ic mjtoa : vncan onoc in quappetlatl, in ocelopetlatl : ioän mjtoa : vncan icac in ocelotlatzacujllotl, in quauhtlatzacujllotl ic tzacuticac in altepetl : quitoznequj : in atl in tepetl. CF, VI, 43, 244. Traducción de Michel Launey, 1980, p. 325.

180 Ocelotl es el catorceavo signo de la serie de veinte días cuyos nombres son: cipactli “clase de lagarto”, ehecatl “viento”, calli “casa”, cuetzpalin “lagartija”, cohuatl “serpiente”, miquiztli “muerte”, mazatl “clase de venado”, tochtli “conejo”, atl “agua», itzcuintli “perro”, ozomatli “mono”, malinalli “hierba”, acatl “caña”, ocelotl “dernal”, quiyahuitl “lluvia”, xochitl “ flor”.

181 Durán, 1995, II, p. 236.

182 MT_06r_T_06 / 385_17v_10_01 / 387_483r_02

183 Peterson, R. T. & E. L. Chalif, 1998, pl. 17.

184 M. Gilonne, 1997, p. 49.

185 M. Gilonne, 1997, p. 74.

186 Cuauhtli es el quinceavo de la serie de veinte días.

187 “Este signo que se sigue es cuauhtli, que quiere decir “águila”. Tiene las mesmas propiedades que del signo de tigre queda dicho, salvo que añaden que el que naciere en este signo, demás de tener las propiedades dichas del tigre, tendrá otras, que será inclinado a hurtar, y codicioso de bienes ajenos, avariento, que esconderá lo que tiene, a imitación del águila que es ave de rapiña.” Durán, 1995, II, p. 236-37.

188 Traducción de Andrés de Olmos en su Vocabulario.

189 ic cenca uel qujmmaujztilia in motecuçuma : ipampa ca ipilhoan in ontlamaque, in onmoteniotique in oconmjiaoaiotique in pillotl in quauhiotl, in oceloiotl, ic oncan in qujça in tlatocati, in qujpachoa altepetl “Por eso Moctezuma los honra mucho a los guerreros : porque sus nobles que habían hecho prisioneros, se habían hecho famosos, se habían puesto a la cabeza de la nobleza, de los que son águilas, de los que son ocelotes, por ello son quienes pasan a gobernar, quienes rigen ciudades” CF, VIII, 20, 73.

190 f. 11.

191 f. 18r.

192 387_482r / f. 18r / f. 11.

193 Auh in iuh conitoa, quilmach niman no ic oneoac, in quauhtli, quimontoquili: onmotlaztiuetz in tleco, ommotlecomaiauh, oc iehoatl no vellalac : ipampa in iuiio cuicheoac, cuichectic. Auh ça ontlatzacui in ocelotl, aocmo cenca uellala in tletl, uetzito : ic ça motlecuicuilo, motletlecuicuilo, motlechichino, aocmo cenca uellalac : ipampan çan cuicuiltic, motlilchachapani, motlilchachazpatz. In hin, quilmach vncan man, vncan mocuic in tlatolli : inic itolo, teneoalo, in aquin tiacauh, oquichtli : quauhtlocelotl tocaiotilo : ieh iacattiuh in quauhtli, mitoa, quil ipampa in onteiacan tleco : auh ça ontlatzacuia in ocelotl, inic mocencamaitoa quauhtlocelotl : ipampa i çatepän ouetz tleco. CF, 2, VII, 6. Traducción de Michel Launey, T. II, pp. 185-187.

194 X.020.D.42 / X.070.A.17 / K41_B_01

195 Ver sobre este punto a M. Gilonne, 1997, pp. 53-57.

196 Cozcacuauhtli es el dieciseisavo de la serie de veinte días.

197 “El signo de cozcaquauhtly que quiere de decir baurro significaba y pronosticaba á los que en él nacían larga vida sanos recios sin enfermedad altos de cuerpo doblado menbrudos calvos discretos hombres de gran consejo y autoridad sabios graves quietos prudentes retóricos amigos y inclinados á ensenar y á predicar amigos de dar buenos consejos y de reprender lo malo amigo de juntar discípulos á quienes ensenar.” Durán, 1995, II, p. 237.

198 RP_264v_01_06 / 385_09r_14_01 / X.070.C.32

X.101.L.25 / V14r_2_A / 387_737v_05

199 nenepile, nenepilmaxaltic, nenepilmaxaliuhqui “tiene una lengua, la lengua está dividida, la lengua es bifurcada": CF, XI, 5, 75.

200 Las serpientes comunes al Códice Florentino y a Molina se llaman: acoatl, chiauhcoatl, tlilcoatl, çolcoatl, maquizcoatl, maçacoatl, tetzauhcoatl et miauacoatl. Las tecutlacoçauhqui, iztac coatl, tleuacoatl, olcoatl, tlalmaçacoatl, tlapapalcoatl, coapetlatl, chimalcoatl, citlalcoatl, metlapilcoatl, aueyactli, palancacoatl, hecacoatl, tzoalcoatl, quatzoncoatl, mecacoatl, tetzmolcoatl, quetzalcoatl, xicalcoatl, petzcoatl, y petlaçocoatl son exclusivas al Florentino.

201 Esta familia comprende las siguientes serpientes: tecutlacoçauhqui, iztac coatl, tleuacoatl, chiauhcoatl, olcoatl, chimalcoatl, citlalcoatl et aueyactli. CF, XI, 5, 87.

202 Cohuatl es el quinto de la serie de veinte días.

203 Durán, 1995, II, p. 235.

204 Se encuentran desarrollos sobre este tema en las obras de D. Robertson 1959 (p. 63-65 134-143 179-189), J. Galarza 1990 (p. 94-111), B. Mundy 1996, (p. 91-133) et E. Hill Boone, 2000 (p. 162-196).

205 345 ocurrencias del elemento atl y 312 del elemento tepetl. Aparecen juntos en 139 casos.

206 Aquí se hace referencia a los 29 códices que forman parte de CEN, México, INAH, 2009.

207 E_02_21 / X.050.H.62

208 030_093r_01 / X.080.A.28

209 A primera vista parece tratarse de un círculo pequeño, pero cuando el glifo es grande, uno se de cuenta de que es más bien una espiral.

210 X.030.I.22 / X.020.B.22

211 X.080.A.28 / X.070.D.22

212 ioan quitoaia, ca in tepetl çan naualca, çan pani in tlallo, in teio, ca çan iuhquin comitl, noce iuhquin calli, ca tentica in atl, umpa ca, intla queman monequiz xitiniz in tepetl, ca apachiuiz icemanauac CF, XI, 12, 247.
Sahagún refiere este mismo pasaje de la siguiente manera: “Los antiguos desta tierra decían que los riyos todos salían de un lugar que llaman Tlalocan, que es como paraíso terrenal, el cual lugar es de un dios que se llama Chalchihuitlicue. Y tanbién decían que los montes está fundados sobre el cual, que están llenos de agua, y por de fuera son de tierra, como si fuesen vasos grandes de agua o como casas llenos de agua, y que cuando fuere menester se romperán los montes y saldrá el agua que dentro está, y anegará la tierra.” (Sahagún, 1989, II, 800).

213 MT_10v_A_16.

214 385_04r_01_01 / Pl. 25.

215 Johanna Broda, 2001, Ritos Mexicas en los Cerros de la Cuenca: los sacrificios de niños, en La Montaña en el paisaje ritual, México, Conaculta-Inah, pp. 295-317.

216 Fernández Christlieb, Federico & Ángel Julián García Zambrano (coordinadores), 2006, Territorialidad y Paisaje en el Altepetl del siglo XVI, México, Fondo de Cultura Económica, 580 p.

217 f. 34.

218 “Y también decían que los ríos salían de los montes, y aquel dios Chalchiuhtlicue los enviaba”: Sahagún, 1989, T. II, 800.

219 X.030.A.23 / X.070.H.39 / X.090.A.26

220 X.010.I.11 / X.030.A.27

221 Códice Xolotl, lámina 010 detalle.

222 Códice Xolotl, lámina 010 detalle.

223 Códice Xolotl, lámina 010.

224 Durán, 1995, T.II, p. 170. 

225 Kirchhoff, Paul y Lina Odena Güemes, Luis Reyes García, 1976, Historia Tolteca Chichimeca, 122 p. 147, 262 p. 180.

226 CF (Códice Florentino), III, 1, 1 ; HG (Historia General de las Cosas de Nueva España), III, 1, 202.

227 Michel Launey, I, p. 257.

228 Se puede también analizar en: tona-tiuh, con el sufijo direccional -tiuh.

229 HG, VII, 1, 478. Auh in ioatzinco, mitoaia : ca ie tequitiz, ie tlacotiz in tonatiuh ; quen vetziz in cemilhuitl. Auh in oiooac, mitoaia : otequit, otlacotic in tonatiuh. CF, VII, 1, 1.

230 CF, VII, 1, 1.

231 Ninguna de estas palabras parece referir específicamente a la parte diurna del día. La parte nocturna se llama yohualli.

232 Esta clara distinción parece desaparecer con el tiempo. Es al menos lo que sugiere el diccionario de Cortés y Zedeño, 1765, quien suma y pluraliza tonalli como se ve en la expresión Mactacti tonalme “Diez días”.

233 Jnin matlactetl omey tonalpoalli yn çeçemilhuitonalli yn çe çipactli mitoaya yectli tonalli “Each day sign in this thirteen-day period, One Crocodilian Monster, was said to be a good sign.” Matritenses, f. 300r / p. 165.

234 En los Anales de Cuauhtitlan (Códice Chimalpopoca) esta palabra, tonatiuh, se traduce en ciertas ocasiones por “edad”.

235 Jacques Soustelle, 1967, Les quatre Soleils, Souvenirs et réflexions d'un ethnologue au Mexique, Paris, Plon, 339 p.

236 CF, I, Ap. 2, 82.

237 X.070.F.14 / MT_07v_A_04 / MT_11v_A_13

238 La equivalencia teotl - tonatiuh se expresa claramente en el Códice Florentino, I, Ap. 2, 82: yn teutl. quitoznequi tonatiuh “dios quiere decir sol”. En la Matrícula de Tributos o el Códice Mendocino cuando la lectura es teo- se figura solo la mitad del elemento tonatiuh.

239 En el libro de Matos, Eduardo y Felipe Solís, 2004, se encuentran muchos ejemplos de tonatiuh con esta estructura cuadripartita.

240 Códice Vaticanus A f. 89r / Códice Mendocino f. 57 y f. 19 / Códice Azcatitlan pl. 6 / Códice Osuna f. 14v / Códice Telleriano-Remensis f. 1v. 385_01v_01_12

241 Se encuentra otro ejemplo en el Códice Mariano Jimenez.

242 tlachco. MT_06r_A_02

243 CF, VII, 1, 1.

244 Estas cuatro flores significan ochenta dias cada una flor veynte dias.. Códice Mendocino f. 19.

245 El hecho de que la palabra ilhuitl, o en composición cemilhuitl, pueda englobar la totalidad del periodo de 20 días aparece en los títulos de cada veintena en el libro II del Códice Florentino. En una nota los traductores señalan: “cemilhuitl: the term is usualy translated as 'one day', 'all day' or 'all the days'.” p. 42.

246 otlica in // pantlaioh // huac yeilhiu // tlamotlanes yhuan nauh // yohual yc tlanes citlalli. Códice Azcatitlan pl. 6. p. 65.

247 Dia y noche. Molina 1.

248 X.070.H.04+ / X.101.L.32

249 MT_11r_A_01 / MT_09v_A_08 / X.050.C.07 / C. Mendocino, f. 13v / C. Mendocino, f. 28v.

250 Thouvenot, 1982 , p. 16.

251 A60v_2_A / Códice Mendocino, f. 12r / Códice Mendocino, f. 12r / RP_262v_03_09

252 CF, XI, 8, 222 et Thouvenot, 1982, p. 138.

253 CF, II, 37, 159 a propósito de una máscara hecha para el dios del fuego; CF, IV, 18, 66 a propósito de un discurso; CF, VI, 40, 216 también a propósito de un discurso; CF, XI, 8, 222 a propósito de las piedras preciosas y del chalchihuitl específicamente.

254 Este elemento se caracteriza por una corriente de agua de color azul y frecuentemente en sus bordes se ve una alternancia de círculos concéntricos y pequeños caracoles.

255 CF, XI, 12, 250.

256 CF, VII, 3, 11.

257 Códices Matritenses f. 282r.

258 Se encuentra una magnífica presentación de los calendarios en la obra de E. Hill Boone, 2007.

259 Pero con el estudio estilístico del Códice Cozcatzin sabemos también que aún en Tlatelolco existe lo que el autor llama “the secular painting school of Tlatelolco”. En Anne E. Guernsey Allen, “A stylistic Analysis of the Codex Cozcatzin”, Estudios de Cultura Náhuatl, n. 24, México, UNAM-Instituto de Investigaciones Históricas, 1994, pp. 255-281. En este artículo se muestra que hubo más escuelas de lo que Robertson suponía.

260 Charles Dibble, Códice Xolotl, prefacio por R. García Granados, 2 vol., México, UNAM-Instituto de Investigaciones Históricas, 1951, pp. 11-12.

261 Europeos de tres cuartos aparecen en los siguientes documentos: Códice Santa Anita Zacatlalmanco; Azoyu, fol. 32; Lienzo de Tlaxcala XX; Azcatitlan, 25v, 23v, 22v (Cortés y la Malinche); Telleriano-Remensi, sacerdotes 44v, 46r., XXXVIII, XL.

262 Códice Mendocino, f. 69r / Códice de Tepetlaoztoc, f. 11b / Matrícula de Huexotzinco, f. 637r

263 Matrícula de Tributos f. 14r / C. Xolotl X.030.C.24 / C. de  Tepetlaoztoc K63_A_07 / C. Bnf 400.

264 Justino Fernández, Una aproximación a Xochipilli”, en Estudios de Cultura Náhuatl, n. 1, México, UNAM-Instituto de Investigaciones Históricas, 1959, p. 31.

265 C. Xolotl X.060.B.37 / C. Borbónico pl. 7 / Xochipilli: Museo nacional de Antropología.

266 Francisco del Paso y Troncoso, Descripción historia y exposición del Códice Pictórico de los antiguos náuas que se conserva en la Biblioteca de la Cámara de diputados de París, México, Siglo XXI, 19931898, p. 304.

267 Jaime Morera, “La Eucaristía. Símbolo y síntesis del dogma católico” p. 126. / Portada, Padilla, Retablo de la vida de Cristo, Jacobo Cronberger, 1518

268 Matrícula de Tributos, f. 12v.

269 Gerhard menciona tres Tezontepec. Uno se encuentra en la alcaldía de Tetepango Hueypustla, el cual se puede descartar porque se llama San Juan Bautista Tezontepec (p. 309). Otro se encuentra en la alcaldía de Iztepexi en “la región norcentral de Oaxaca”. Esa localización tan lejos de la zona a la que pertenecen los otros códices del manuscrito 419 de la Biblioteca Nacional de Francia hace que parezca muy poco probable. La última posibilidad, según el libro de Gerhard, es un Tezontepec que se encuentra en la alcaldía de Pachuca. Desgraciadamente no aparece el nombre completo, San Pedro Tezontepec (p. 216). En Geografía histórica de la Nueva España, 1519-1821, México, UNAM, 1986.

270 Gordon, Brotherston, “El Códice de Tepoztlán: descripción y lectura”, en Códices y Documentos sobre México, Tercer Simposio Internacional, Constanza Vega (coord.), México, INAH, 2000, pp. 367-378.

271 Esos documentos aparecen en un artículo de Stephen A. Colston, “People, Places and Pictures: Name Signs from a Corpus of Early Colonial Acolhua Cadastral Manuscripts”. Colston menciona y muestra varios documentos que pertenecen al Folder 18 de los Urrutia de Vergara Family Papers. A propósito de la localización, el autor escribe: “As the title page partly suggests, the cadasters depict native properties which were at one time held by the Hacienda de San Miguel Tlaixpan. This hacienda was in the vicinity of the native communities of San Miguel Tlaixpan and Purificación (UVFP, folder 16, folio 64v-69; folder 19, folio 121) both of which were approximately 7.5 km east of colonial Texcoco and fell within the jurisdiction of that city”. En “People, Places and Pictures: Name Signs from a Corpus of Early Colonial Acolhua Cadastral Manuscripts”, in Current Topics in Aztec Studies, San Diego, San Diego Museum Papers 30, 1993, p. 93.

272 C. Xolotl X.060.G.15 / C. de Tepetlaoztoc / C. Vergara / C. de Tepetlaoztoc / C. de Tepoztlan.

273 C. UVFP 116 / C. UVFP 119 / C. Bnf 392 / C. Bnf 400 / C. San Juan Teotihuacan.

274 Con excepción de Tepoztlan. Pero el tlacuilo de este documento parece ser texcocano.

275 Códice Xolotl, Códice de Tepetlaoztoc, Mapa de Coatlichan, Códice de Tepoztlan, Mapa de San Pedro Tezontepec, Códice Vergara, Códice Santa María Asunción, Códice de San Juan de Teotihuacan o Códice Texcoco, BNF 392.

276 X.070.E.44

277 X.070.E.42

278 Le livre des morts, 1984, commentaires de Evelyn Rossiter, Genève, Liber, 120 pp., p. 74.

279 Carrete Parrondo, Juan & Fernando Checa Cremades, Valeriano Boza, 1987, Summa Artis, Historia General del Arte, vol. XXXI, El grabado en españa (siglos VV al XVIII), Madrid, Escalpa-Calpe.

280 http://www.letarot.com.

281 http://www.letarot.com.

282 Matrícula de Tributos, MT_07v_A_04 tonatiuhco.

283 C. Xolotl, X.070.F.14 tlacateotzin / C. de Tepetlaoztoc, K03_B_01 hueyi  tonatiuh.

284 Cfr. vncâ moquetzaya yn ixiptla, ynic miCuiloaya yn yxiptla yuhquin tlacaxayaq tonameyo ytech quiztoya “there his image stood. His image was painted in this manner: it had what was like a human face; his rays emanated from it”. En fray Bernardino de Sahagún, Primeros Memoriales, paleography of nahuatl text and english translation by Thelma D. Sullivan, Norman, Oklahoma, University of Oklahoma Press, 1997, p. 125.

285 Códice Florentino, II, Ap., 217 y No 60 (f. 135r):"there his image was set up. His image was designed as if it had the mask of a man; his sun'ray shot forth (from it)"; tlacaxaiaque = tlaca-xayac-e y significa “él tiene la cara de un hombre”. No sé de dónde viene la forma verbal quiztoia.

286 Sahagún, tomo 1, II, apéndice, p. 197.

287 A propósito de esa viñeta, Nicholson dice: “...the illustration is so Europeanized that it is of dubious value in deciding whether it represents a guine continuation of a pre-Hispanic mode of depicting the solar disk”. En “The Problem of the Identification of the Central Image of the 'Aztec Calendar Stone'”, Current Topics in Aztec Studies, San Diego, San Diego Museum Papers 30, 1993, p. 10.

288 Códice Florentino, II, f. 135r.

289 Idem., Gracias a Guilhem Olivier, quien me dio a conocer esta publicación.

290 Ibid., p. 13.

291 Tonatiuh: Museo nacional de Antropología / detalle.

292 Marc Thouvenot, Chalchihuitl. Le jade chez les Aztèques, Paris, Institut d'Ethnologie, 1982, p.20.

293 Matrícula de Tributos, f. 15v.

294 Ibid. pp. 249-250.

295 Ibid. p. 297.

296 Diseño de Beyer / Original.

297 Sevilla, Jacobo Cromberger, 1519 / C. Xolotl X.070.F.14.

298 Códice Florentino, I, Addendum II, 81.

299 Códices Matritenses, f. 74r / C. Xolotl: X.040.F.10

300 Matrícula de Tributos, f. 8v.

301 Raúl Noriega, “Sabiduría matemática, astronómica y cronológica”, en Esplendor del México Antiguo, México, Editorial del Valle de México, 1992, p. 285.

302 Noriega.

303 C. Xolotl: X.090.N.02 / C. Xolotl: X.070.H.10

304 Juan Carrete Parrondo, Fernando Checa Cremades y Valeriano Bozal, op. cit., p. 232.

305 Monte-Alban, Tumba 7 / Códice Borgia, p. 43.

306 Códice Vergara A30v_3_A /  Códice Mendocino f. 5v.

307 Ferdinand Anders, Maarten Jansen et Luis Reyes García, Religión, costumbres e historia de los antiguos mexicanos, libro explicativo del llamado Códice Vaticano A, México, Fondo de Cultura Económica, p. 45.

308 Códice Vaticanus A, f. 1v-2r.

309 a: Borbónico 10 Tonatiuh / b: Borbónico 12: Tonatiuh / c: Borbónico 12: Piltzintecuhtli / d: Borbónico 19 / e: Borbónico 08.

310 Cartografía, II, 1819 / Cartografía, II, 1705 / Cartografía, II, 1931 / Cartografía, II, 1907.


Introducción

El 1 13 de agosto de 1521 la ciudad de México-Tenochtitlan, en un estado de destrucción bastante avanzado, se somete al conquistador Hernán Cortés. Esta fecha marca el inicio del poder de la corona española en estas tierras y para los mexicas comienza una profunda transformación de su sociedad, al pasar de dominadores -los mexicas ejercían el poder en gran parte del México actual- a dominados. Este cambio transforma de múltiples formas la vida social y la de los individuos, pero particularmente en el aspecto que ahora nos concierne que es la escritura.

Dado que los materiales más valiosos de esta escritura nahua, es decir utilizados para transcribir la lengua náhuatl, fueron destruidos, sobre todo los códices y las esculturas, lo que se sabe del funcionamiento de esta escritura concierne principalmente al siglo XVI. Es decir, la época de la conquista y las décadas que le sucedieron, periodo en el cual se realizaron varios cientos de códices. Tal renacimiento de los códices se debe particularmente a dos razones:

- al encargo de misioneros religiosos que tardíamente comprendieron la importancia que podían tener estos documentos para evangelizar eficazmente.

- a la postura legal que el poder judicial español adopta al estatuir que los documentos pictográficos representaban una prueba escrita (siempre y cuando estuvieran acompañados de una versión en caracteres latínos).

Tal situación, desde el punto de vista de la investigación, presenta a su vez inconvenientes mayores y una ventaja. Dos son los puntos negativos de mayor peso: para empezar sólo disponemos de una pequeña cantidad de documentos, unos cientos, de los cuales la mayoría son de tamaño reducido, y por otra parte, debido a que estos documentos se destruían sistemáticamente, casi la totalidad fueron realizados después de la conquista. Al interior de este grupo reducido, a veces se observa en los documentos pictográficos importantes diferencias en la forma de escribir. ¿A qué deberíamos de atribuir tales diferencias? ¿a las escuelas regionales, a las características del escriba, a la influencia de alguna otra escritura mesoamericana o tal vez a alguna influencia europea a través de su iconografía o de su escritura alfabética? Esta última hipótesis conduce a cuestionarnos si lo que observamos a veces es el reflejo de una práctica prehispánica muy parecida o si tal vez es un indicio de la evolución bajo influencia europea. Generalmente es imposible aportar una respuesta a esta cuestión ya que debido a los Autos de fe no conocemos los documentos prehispánicos que sirvieron de base a aquellos que hoy subsisten diseminados en algunas bibliotecas del mundo entero, y en particular, en París en la Biblioteca nacional de Francia.

Ante tal situación, el único punto positivo es que los códices fueron elaborados para ser presentados ante los tribunales y gracias a esto tenemos la oportunidad de poseer varios documentos escritos en los dos sistemas fungiendo así como piedras Roseta. Los tribunales españoles desde luego aceptaban los documentos con escrituras figurativas como medio de prueba, pero únicamente a condición de que su contenido fuera transcrito con letras latinas en náhuatl o en español.

En documentos tan importes como estos se basan la mayoría de las lecturas que conocemos. Poner en paralelo sistemáticamente el análisis morfológico de las palabras en imágenes, o glifos, 2 con las palabras en letras latinas hace posible que se progrese en el camino de la lectura.

Esta escritura se desarrollaba sobre múltiples materiales -piedras, murales, vasijas, piel de cérvidos, mantas- pero sobre todo en papel tradicional de amatl o también, después de la conquista, en papel europeo. De esta manera podemos encontrar en los códices, o en otros materiales, los numerosos glifos que componen la piedra solar.

 

Figura 1. 3 Piedra del Sol

La diversidad de los materiales afecta poco la escritura como podemos constatarlo con esta representación del dios Tezcatlipoca en un mural (Tizatlan), en una vasija (Ocotelulco) o en el Códice Borgia 4 realizado en piel de cérvido.

 

Mural de Tizatlan

Ceramica de Ocotelulco

Códice Borgia

Figura 2. 5Tezcatlipoca sobre diversos soportes

Los temas que se abordan en los códices que llegaron hasta nosotros tratan esencialmente de la vida política (códices históricos, genealógicos...), de la vida religiosa (calendarios adivinatorios...) y, por último, de la vida intelectual junto con las ciencias naturales (Códice Badiano). 6 Es decir de los principales temas mencionados por Alva Ixtlilxochitl, mestizo defensor de lo indígena, cuando evoca los temas tratados por los códices prehispánicos: “tenían para cada género sus escritores, unos que trataban de los anales poniendo por su orden las cosas que acaecían en cada un año, con día, mes y hora. Otros tenían a su cargo las genealogías y descendencias de los reyes y señores y personas de linaje, asentando por cuenta y razón los que nacían y borraban los que morían, con la misma cuenta. Unos tenían cuidado de las pinturas de los términos, límites y mojoneras de las ciudades, provincias, pueblos y lugares, y de las suertes y repartimientos de las tierras, cuyas eran y a quién pertenecían. Otros, de los libros de las leyes, ritos y ceremonias que usaban en su infidelidad; y los sacerdotes, de los templos, de sus idolatrías y modo de su doctrina idolátrica y de las fiestas de sus falsos dioses y calendarios. Y finalmente, los filósofos y sabios que tenían entre ellos, estaba a su cargo el pintar todas las ciencias que sabían y alcanzaban”. 7

Algunos ejemplos de documentos pictográficos han sido seleccionados para dar una idea de cómo aparecen.

Para representar la historia se eligieron dos códices: el Códice Xolotl 8 y la Tira de Tepechpan. 9 Esto se debe al hecho de que en cada documento encontramos una concepción distinta de narrar la historia. En el primer caso, la del Códice Xolotl, se le da prioridad al espacio, mientras que en la Tira de Tepechpan el tiempo ocupa el primer lugar.

 

Figura 3. 10 Códice Xolotl

El Códice Xolotl 11 aborda dos siglos de la historia de Texcoco, ciudad cercana a la Ciudad de México, que en los últimos tiempos fue una de las capitales de la Triple Alianza, junto con México-Tenochtitlán y Tlacopan. Esta narración histórica se presenta en diez grandes láminas y todas utilizan como fondo una especie de mapa idéntico en donde los elementos que se destacan son la laguna de México y la cadena montañosa con el Popocatepetl. Todos los hechos, ordenados según una secuencia cronológica, se inscriben respecto a esta geografía.

 

Figura 4. 12 Tira de Tepechpan

Mientras que la Tira de Tepechpan organiza las informaciones dándole prioridad al tiempo y adoptando una disposición en un cuadro dividido en tres sectores y de múltiples columnas. La historia de Tepechpan en la parte superior, una franja cronológica en medio y la historia de México-Tenochtitlan en la parte inferior.

Con esta disposición están presentes los dos constituyentes de la narración histórica, el tiempo y el espacio, pero en este caso se acentúa gráficamente el flujo temporal mientras que en el Códice Xolotl se destaca la multiplicidad de espacios.

Tres documentos nos darán una idea de lo que pudo haber sido un documento de tipo administrativo. 13

 

Figura 5. 14 Códice Vergara

El Códice Vergara 15 es un registro que presenta a todas las familias de un pueblo, el de Santa Maria Asunción, donde se indica para cada una de ellas las tierras que cultivan, además de mencionar sus dimensiones y calidad.

 

Figura 6. 16 Matrícula de Tributos

La Matrícula de Tributos 17 es probablemente uno de los pocos documentos prehispánicos de la región de México. Presenta en 32 páginas los productos y las cantidades de lo que tenían que pagar regularmente al poder central las provincias sometidas a la confederación, es decir a Mexico-Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan. En la parte inferior se encuentran los glifos toponímicos y en la parte superior se sitúan los glifos de tributo

 

Figura 7. 18 Matrícula de Huexotzinco

La Matrícula de Huexotzinco 19 es un documento de más de 800 páginas que censa la población de 23 pueblos que dependen de la provincia de Huexotzinco. Con más de 20 000 imágenes anotadas en náhuatl este documento es una fuente particularmente rica.

 

Figura 8. 20 Códice Fejevary Mayer

Figura 9. 21 Códice Borbónico

Para seguir, el Códice Fejervary-Mayer, 22 documento considerado como prehispánico, y el Códice Borbónico, conservado por la Biblioteca del Palacio Borbónico de París, 23 dos documentos representantes de los códices religiosos. Ambos documentos eran particularmente utilizados para determinar si la síntesis de las fuerzas divinas que actuaban cada día podían ser fastas o nefastas para la realización de diversas clases de actividades.

Para terminar dos documentos que corresponden con la ultima categoría de Ixtlilxochitl cuando el habla de “los filósofos y sabios que tenían entre ellos, estaba a su cargo el pintar todas las ciencias que sabían y alcanzaban”, que son los códices científicos.

 

Figura 10. 24 Códice Badiano

Figura 11. 25 Códice Florentino

Estos documentos eran obra de los pintores-escribas llamados tlacuiloque en náhuatl. Estos hombres, al ser los que poseían los libros y la sabiduría, disfrutaban de un inmenso respeto. El tlacuilo es un tlamatini “erudito, sabio”, característica que comparte con algunos de los personajes de alto rango de la sociedad como lo eran el soberano, los sacerdotes y algunos nobles.

En lo que sigue trataremos de responder a varias preguntas en relación con el tlacuilolli y sus autores los tlacuiloque. Primero veremos de donde viene la escritura de los aztecas-mexicas, si ellos la inventaron o la heredaron y cuando. Después trataremos de hacernos una idea de cómo los tlacuiloque consideraban su propia escritura figurativa, viéndola adentro del conjunto de imágenes que se llamaban tlacuilolli, y también tratando de comparar la escritura figurativa con la alfabética a través de los testimonios que los letrados del siglo XVI dejaron. Veremos también como, adentro del mundo general de las imágenes o tlacuilolli, se puede identificar las que corresponden a las que los nahuas del siglo XVI consideraban como equivalente a nuestra escritura.

Después presentaremos los elementos que conforman esta escritura, basándonos en el estudio de un conjunto de una treintena de códices, y mostrando su relación con la realidad figurada, su repartición temática, así como su función en cuanto a la transmisión de partes de la lengua náhuatl.

Enseguida enseñaremos algunos de ejemplos de uso de elementos perteneciendo a cuatro temas que son: los hombres y las partes del cuerpo humano, los animales, el espacio con los elementos atl “agua” y tepetl “cerro” y finalmente un ejemplo relacionado con el tiempo con los elementos tonatiuh “sol” y ilhuitl “día, fiesta, veintena”.

Y para cerrar esta presentación de la escritura figurativa o pictográfica de los nahuas, acabaremos con un problema recurrente que es la influencia de la imagen europea sobre la imagen nahua y entonces sobre su sistema de escritura.

El aparecer de la escritura nahua 26

Lo que se sabe de la existencia de la escritura nahua

No cabe duda, por lo menos para los indígenas, 27 que cuando llegaron los europeos los mexicas utilizaban documentos escritos.

Nos gustaría evidentemente poder responder a preguntas tan sencillas como: ¿desde cuándo poseían esta escritura?, ¿cuándo surgió?, ¿en qué parte y bajo qué contexto apareció por primera vez?, ¿de qué manera fue evolucionando a través del tiempo?, ¿qué relaciones tenían con otras escrituras existentes en Mesoamérica?

Tomando en cuenta que muy pocos documentos pictográficos llegaron hasta nosotros, debido particularmente al hecho de que los españoles los destruían sistemáticamente, quizás es casi imposible responder a estas preguntas pero sobretodo, a la que concierne a la evolución de la escritura. La gran mayoría de los documentos que conocemos fueron elaborados después de la conquista o, en un puñado de casos, poco antes. Para intentar, a pesar de todo, aportar algunos elementos que respondan a las preguntas precedentes, contamos únicamente con fuentes históricas, bajo forma de códices o textos alfabéticos, escritos en náhuatl o en español.

Este tipo de fuentes de información son bastante abundantes, pero pocas de ellas evocan tiempos muy remotos. Por otra parte, es muy raro que se mencione el tema de la escritura, aunque no por ello signifique que no exista.

Las alusiones explícitas acerca de la escritura se limitan a tres, por orden cronológico son las siguientes:

- El cuarto soberano mexicano Itzcoatl, quien ejerció el poder de 1427 a 1440, ordenó quemar los códices, es decir, los documentos pictográficos. El evento tiene lugar a principios del siglo XV. 28

- Quinatzin, cuarto soberano chichimeca de Texcoco, recibe en su ciudad a escribas de origen tolteca. Este evento tiene lugar a principios del siglo XIII. 29

- Se cuenta que durante la migración de los mexicas estos eran guiados por sacerdotes que son conocidos como amoxhuaque “poseedores de libros”. 30 Este último hecho no ha podido datarse con precisión pero podemos situarlo aproximadamente entre principios del siglo XI y su paso por Tula a principios del siglo XII.

Estos tres datos, a pesar de ser escasos, nos permiten tener por los menos la seguridad de que la escritura nahua no había sido inventada con la llegada de Cortés a suelo mexicano, sino que se puede constatar su existencia en Texcoco desde principios del siglo XIII, aunque podamos remontar a una época más remota, sin duda próxima a los inicios de la migración mexica.

A partir de estos tres datos, si se consideran como tal y no como elaboraciones de un pasado, podemos deducir otras informaciones de importancia, pero para comprenderlas mejor convendría que previamente se precisara el marco espacial, temporal y humano en el que se inscriben.

Marco espacial

Los sitios de importancia son México-Tenochtitlan, ciudad creada en 1325, situada en aquel entonces en medio de una laguna. En la ribera oriental de la laguna, se situaba también Texcoco que junto con Mexico y Tlacopan formaban una confederación. Al norte de México se encontraba Tula, centro de lo que fue el gran imperio tolteca. Por fin, en un lugar indeterminado, al parecer al noroeste, se encontraba Aztlán, punto de partida de la migración azteca.

 

Figura 12. 31 Posibles rutas de migración

Marco temporal

Las fechas más importantes en cuanto a lo que concierne nuestro propósito son las siguientes:

 

Creación de Tula

Principios del siglo VIII

Principio de la migración mexica desde Aztlán

Principios del siglo XI

Caída de Tula y dispersión de los toltecas

Principios del siglo XI

Llegada de Xolotl, 1er soberano de Texcoco

Principios del siglo XI

Primera atadura mexica (Acahualtzinco)

Finales del siglo XI

Llegada de los mexica a Coatepec cerca de Tula

Principios del siglo XII

Quinatzin, 4to soberano de Texcoco

Principios del siglo XIII

Llegada de los mexica a Chapultepec

Principios del siglo XIII

Creación de México

1325

Itzcoatl, 4to soberano de México

1427-1440

Caída de México

13 de Agosto de 1521

Tabla 1

Las fechas que aquí proponemos sobre el periodo que precede la creación de México-Tenochtitlan son poco precisas voluntariamente porque, aunque las fuentes de información proporcionen a menudo fechas exactas, éstas no concuerdan. Se puede constatar que esta datación sigue a grandes rasgos la que el autor chalca Chimalpahin propone en su Memorial Breve.

Dentro de este espacio y de estas épocas, evolucionan hombres que en los materiales de consulta se presentan principalmente como dos grupos antitéticos. Unos llamados toltecas y los otros chichimecas. 32

Marco humano

Dos textos nos hablan de los toltecas y de los chichimecas. El primero procedente del Códice Florentino, texto en náhuatl y obra de los informantes del franciscano Sahagún quien orquestó la elaboración de los escritos y quien hizo la traducción al español. Y el otro, la Historia Chichimeca obra de Alva Ixtlilxochitl, mestizo (castizo) descendiente de soberanos de Texcoco. Se trata de dos tradiciones históricas muy diferentes, una es tenochca, es decir, de México-Tenochtitlan, y la otra es texcoca. Lo que significa que pertenecen a dos ciudades muy cercanas, por estar unidas a la misma confederación, pero al mismo tiempo muy diferentes ya que dependían de soberanos distintos y cada uno con una ascendencia específica.

Esas dos fuentes concordan para describir los toltecas 33 como una población sedentaria, agrícola, rica, que vivía en ciudades, que vestía con ropa de manta y que inventó la escritura, utilizada particularmente en los calendarios.

En cuanto a los chichimecas 34 se presentan, en las dos fuentes, como gente tosca, nómada, cazadora, vestida con pieles, que se alimentaba de la caza. La única verdadera cualidad que se les reconoce es su maravillosa destreza en el tiro al arco. Se decía que cuando un chichimeca lanzaba una flecha a una águila nunca la fallaba y si esto le llegaba a pasar, al caer la flecha, acababa matando a un puma, a un corzo, a una serpiente o a un conejo. 35

 

Toltecas y chichimecas en el Códice Xolotl

El Códice Xolotl, originario de Texcoco y actualmente conservado en el fondo mexicano de la Biblioteca nacional de París, presenta claramente a estos dos tipos de población:

 

Figura 13. 36 Códice Xolotl

Aparte del hecho de que a los toltecas pueda designárseles por un glifo, situado al lado de una cabeza de tolteca, unido por medio de una línea, se les puede reconocer perfectamente por su forma de vestir y por su peinado, tal y como se les describe en el Códice Florentino o en los escritos de Alva Ixtlilxochitl. Los hombres y las mujeres llevan ropa de manta. Un tilmatli “especie de abrigo” para el hombre, una blusa, huipil, y una falda, cueitl, para la mujer. La mujer está peinada de forma característica, con una raya en medio y con el cabello hacia los lados. Los hombres usaban el cabello medio largo con fleco.

 

Figura 14. 37Códice Xolotl

En este documento reconocemos de inmediato a los chichimecas porque corresponden exactamente a las descripciones que se han hecho anteriormente. Van vestidos con pieles y traen el cabello largo. Algo tan cierto para las mujeres como para los hombres. Estos últimos, además, enarbolan un arco y unas flechas

 

Figura 15. 38 Códice Xolotl: ejemplos de chichimecas

El hecho de llevar un arco y una flecha es algo tan emblemático en los chichimecas que fue, el binomio gráfico que se utilizó para escribir pictográficamente la palabra chichimecatl como se puede ver en el ejemplo siguiente sacado de la Matrícula de Huexotzinco. 39

 

Figura 16. 40 Matrícula de Huexotzinco

Con el Códice Xolotl, que narra más de 400 años de la historia de Texcoco, se puede seguir cómo progresivamente los chichimecas, originarios del Norte, después de haber asegurado el control de la región, se “toltequizaron”. Este fenómeno empieza desde su llegada al Valle de México y el mestizaje entre las poblaciones locales toltecas y los invasores chichimecas termina hacia principios del siglo XIV con la subida al trono del soberano Ixtlilxochitl. Es justamente el primer soberano de Texcoco que no fue representado empuñando un arco y una flecha.

El episodio de la llegada de los Tlailotlaca a principios del siglo XIII -mencionada (supra) entre los tres hechos históricos sacados de las fuentes consultadas- se sitúa por tanto aún en pleno periodo de fusión de los toltecas con los chichimecas.

 

Figura 17. 41 Códice Xolotl

Retomemos este hecho con más precisión:

Figura 18. 42 Códice Xolotl

El Códice Xolotl (lám. 4) muestra a un tlailotlacatl, que se puede identificar gracias al glifo toponímico situado debajo de él, y también por el glifo de función que se encuentra delante de él. Este último glifo, aunque poco frecuente, se le conoce por ser al mismo tiempo el símbolo de los pintores-escribas tlacuiloque así como el signo que transcribe el verbo ilhuia “hablar”.

 

Mapa Tlotzin

Códice Xolotl

Códice Xolotl

Códice Xolotl

Figura 19. 43

Alva Ixtlilxochitl, 44 al comentar este Códice, que tenía en su posesión, afirmó que el pintor llamado Coatlitepan 45 provenía de la región Mixteca poco después de la entronización de Quinatzin, es decir, en 1275. “Recién entrado que fue Quinatzin en su imperio, vinieron de las provincias de la Mixteca dos naciones que llamaban tlailotlaques y chimalpanecas, que eran asimismo del linaje de los tultecas. Los tlailotlaques traían por su caudillo a Aztatlitexcan, o según la historia general Coatlitepan, los cuales eran consumados en el arte de pintar y hacer historias”. 46

-        Por medio de esta cita sabemos que el tlacuilo “pintor-escriba, cuyo grado de tlailotlaca remite a la idea de regreso por estar formado sobre la base del verbo iloa “regresar”, regresaba de Chalco ciudad cercana a México y a Texcoco, después de haber estado con los Mixtecas. Estos últimos poseían una escritura muy parecida a la de los nahuas y, algunos autores, no han dudado en atribuirle un origen exclusivamente mixteca a la escritura nahua. Pero la cita es clara en este punto, los Tlailotlaca eran de origen tolteca. Aun cuando probablemente hubieran podido enriquecer su conocimiento escritural con los mixtecas, su experiencia de la escritura se inscribe de todas formas en la cultura tolteca.

-        El contexto de la cita pone en relación la introducción del tlacuilo con la reciente introducción de la agricultura y la creación de la ciudad de Texcoco. No solamente la ciudad fue creada en esta misma época sino que también, de los cuatro barrios interétnicos que constituían la base de Texcoco, uno de estos es atribuido a los tlailotlaca. Y se puede ver en el Códice Xolotl que los Tlailotlaca prosperan y que su descendencia progresa hasta tal punto que somos testigos de matrimonios con la familia del soberano de Texcoco.

Estos tres eventos concomitantes - la introducción de la agricultura (versus caza), la creación de la ciudad versus nomadismo) y de la escritura (versus oralidad) - tuvieron lugar en la época del cuarto soberano de Texcoco. El autor Alva Ixtlilxochitl nos dice que era el bisnieto de Xolotl, fundador de la dinastía, quien llegó a la región de México 5 años después de la caída de Tula.

Los chichimecas provenían del norte sin que se precise su origen. 47 Si creemos en lo que afirma Alva Ixtlilxochitl se tiene la impresión de que llegaron directamente, sin dar muchas vueltas, y que se apoderaron sin mucho esfuerzo de vastas regiones casi desocupadas.

La migración mexica

Y es precisamente la impresión contraria la que nos procuran los documentos nahuas al hablar de la migración de los mexicas.

- La migración se cuenta con detalle y su complejidad se opone a la aparente simplicidad existente en el Xolotl. Este último da la impresión de ir al grano mientras que los otros le dan muchas vueltas al asunto.

- El punto de partida en algunos documentos es Aztlan y en otros es Chicomoztoc, pero siempre se especifica.

- Las dos provienen de la región de México, pero mientras que a los chichimecas de Xolotl no les cuesta trabajo imponerse debido a la escasa población que existía en la zona, 48 los mexicas tuvieron que enfrentarse con poblaciones hermanas ya establecidas antes que ellos.

El episodio de la migración de los aztecas-mexicas nos es ya muy conocido a través de la gran variedad de fuentes, documentos pictográficos y textos alfabéticos en náhuatl o en español. 49

Los relatos difieren muchísimo de un documento al otro y sin duda, el origen geográfico del relato explicaría en parte tales diferencias. Pero en todo caso, subsiste una especie de croquis que, a menudo, establece la salida de la migración en un lugar llamado Aztlan o también Chicomoztoc, situado en alguna parte al norte de México, luego la ruta de la migración pasa por Coatepec, cerca de Tula, para llegar por fin al valle de México en Chapultepec.

La primera parte es muy confusa, espacial y temporalmente y contiene muchos relatos asombrosos. De la llegada a Chapultepec hasta la creación de México en 1325 nos introducimos en una época mucho más claramente definida.

La llegada a Chapultepec podría datarse alrededor de 1200, es decir, dos siglos antes de que la escritura nahua esté atestiguada con la destrucción ordenada por el soberano Itzcoatl.

A pesar de las enormes imprecisiones y contradicciones en los relatos que tratan de la migración, aparece muy claramente en la versión del Códice Florentino, en el que se menciona la presencia de los amoxhuaque, que los migrantes conocían la escritura. Esta evocación aparece de manera siguiente:

De entre esta gente había grandes sabios, que se llamaban amoxhuaque (“gente letrada”). Y los sabios no se quedaron mucho tiempo, se fueron muy pronto: se subieron a unas barcas, se llevaron la tinta negra y la roja, los libros, los escritos; se llevaron toda la artesanía y los instrumentos de música..

Entonces se fueron, cargando a dios en sus hombros, se lo llevaron metido en un paquete, tapado; se dice que su dios les hablaba; y al irse, se dirigieron hacia el sol (levante) llevándose la tinta negra y roja, los libros, los escritos, y la sabiduría; se llevaron todos los libros de cánticos, todos los instrumentos de música.

Pero de estos sabios se quedaron cuatro ancianos: uno llamado Oxomoco(n), el otro Cipactonal, otro Tlaltetecui(n), el último Xochicahuaca. Y cuando los sabios ya se habían ido, los cuatro ancianos hicieron un consejo, se reunieron, y dijeron: tiene que haber sol y luz; ¿Cómo va a vivir la gente?, ¿Cómo va a sustentarse? Porque la tinta roja y negra se fueron, ellos se las llevaron; y cómo la gente va a sustentarse, ¿en qué situación la tierra y las montañas van a encontrarse?, ¿cómo viviremos? . ¿qué habremos de cargar, de llevar (= de gobernar), para acompañar, para encarrilar?, ¿qué reglas habrá, como criterio, como modelo?, ¿qué habrá como punto de partida?, ¿qué podría servirnos como guía que nos ilumine? Entonces inventaron el calendario sagrado, el libro de los años, el cómputo de los años, el libro de los sueños. Los hicieron con la forma como están conservados; y fue así como se continuó durante todo el tiempo que duró el reino tolteca, la realeza tepaneca, la realeza mexicana, y todo el reino chichimeca. No podemos recordar, no podemos describir el tiempo pasado en Tamoanchan, que significa 'bajamos a nuestra casa', porque el relato estaba conservado; pero se quemó durante el reino de Itzcoatl en México: hubo un consejo de soberanos mexicanos y dijeron: Nadie debe conocer la tinta negra y la roja; el poder, el gobierno corre el riesgo de padecer; e incluso el país corre con el riesgo de ser hechizado: se han inventado al respecto muchas mentiras.” 50 

En cuanto se le concede al contenido de esta cita cierta historicidad, 51 muestra:

- La extrema importancia de los documentos escritos para los migrantes

- La capacidad de crear de nuevo una escritura. Hecho que prueba un conocimiento previo.

- Quienes inventan de nuevo los calendarios se nombran de la misma manera que aquellos que encontramos en los toltecas (Oxomoco y Cipactonal). Se podría decir que al hacer esto hacen suyos los conocimientos calendáricos de los toltecas.

El contexto muestra que la separación de los sabios de los migrantes y la nueva creación del calendario se produjo antes de que los migrantes pasaran por Tula, es decir, mucho antes de los acontecimientos acaecidos en Chapultepec. Esto significa pues que los mexicas conocían la utilización de los libros mucho antes de llegar a Chapultepec, entre principios de los siglos XI y XIII. 52

¿No parece extraño imaginarlos, a aquellos hombres que aparentemente eran cazadores-recolectores bárbaros, inventando una escritura durante su migración y ser capaces luego, tras su separación de los amoxhuaque “los que poseen libros”, de inventarla de nuevo? Si no se admite el aporte histórico de este relato del Códice Florentino según el cual los migrantes eran guiados por los amoxhuaque “poseedores de libros”, tendríamos que buscar otra explicación, a saber, que los migrantes no eran tan chichimecas como algunas fuentes quieren hacérnoslo creer. 53

Hipótesis

Les propongo pues la hipótesis siguiente: los migrantes salieron de Aztlán con algunos escritos y los conservaron el tiempo que duró la migración. En otras palabras, originalmente los migrantes no eran chichimecas, sino que se habían visto obligados a convertirse en tales para adaptarse a las condiciones extremas de la peregrinación.

Nos daremos cuenta, en primer lugar, que la asociación de un lugar de origen con gente bárbara derivada de ahí parece algo bastante natural y por la misma razón fácil de aceptar. Con la gran mayoría de las fuentes se tiene la impresión de que Aztlán era algo así como el Big Bang de la migración y que antes no existía nada. En lo que concierne Aztlán esto es muy improbable. De esta forma, algunos escritos de Chimalpahin nos muestran que Aztlán no es un lugar mítico sin alcance histórico, sino que al contrario, es una isla en la que el curso de la vida tomó el tiempo necesario para desarrollarse. 54 Además de que las fuentes, tanto pictográficas como alfabéticas, nos muestran que Aztlán estaba compuesta en su mayoría por barrios o calpulli. 55 Esta palabra está completamente vinculada con el mundo urbano ya que incluso puede remplazarse, en contextos idénticos, por la palabra urbe o ciudad, altepetl. 56

 

atl_tepetl_1576_3r

Códice Aubin 1576

Códice Boturini

Figura 20. 57 Calpulli expresado por el elemento calli “casa”

Los migrantes no provienen entonces de la nada, sino que son originarios de un medio urbano situado en una isla. Resulta difícil creer en aquella visión del nómada bárbaro.

Carlos Martínez Marín ya había defendido brillantemente, desde 1964, la idea de que los mexicas poseían una cultura mesoamericana que remite al origen de su migración. Logra discernir esta pertenencia al observar varios aspectos de la vida cotidiana. Desde el punto de vista económico: “La producción de alimentos dependía de cuatro formas de obtención: la pesca, la caza, la recolección y el cultivo”. 58 Desde el punto de vista tecnológico construían camellones, irrigaban, construían presas, templos y canchas para juego de pelota. 59 Desde el punto de vista material primero utilizaban el atlatl que después sustituyeron por el arco y la flecha. Se vestían con ropa de fibras tejidas o pieles y sandalias. Desde el punto de vista de la organización social eran conducidos por cuatro portadores de dioses. Tenían calpulli que luego aumentaron. Existía una división social de trabajo. En términos de religión, contaban con dioses tribales de los cuales el principal era, Huitzilopochtli.

Todas estas informaciones indican que se trataba de una población sedentaria y en parte urbanizada, que desde hacía mucho tiempo subsistía de la agricultura y la pesca, y que vestía con ropa de telar. Todo esto acaecía en una isla cuya sobrepoblación pudo haber sido el motivo de la salida de una parte de la población. 60 Este retrato es totalmente diferente al del chichimecatl bárbaro y se parece más a la imagen que se tiene de los toltecas.

Argumentos adicionales

Vestimenta

Esta impresión se confirma totalmente en los documentos pictográficos que evocan la época inicial de la migración. Los códices que relatan los primeros instantes de la migración, es decir, la salida de Aztlán en la fecha 1 Tecpatl, presentan a personajes que están vestidos de igual forma que los toltecas del Códice Xolotl, es decir, con textiles de hilado y no de pieles. Además de que no llevan ni arcos ni flechas. En una palabra, nada permite identificarlos como chichimecas.

 

Códice Boturini

Códice Aubin 1576

Figura 21. 61

Mapa de Siguënza

Códice Bnf 040

Figura 22. 62

Códice Azcatitlan

Códice Durán

Figura 23. 63

Se puede verificar este hecho en casi la mayoría de los documentos pictográficos que presentan la salida de la migración desde Aztlán. El único caso opuesto es el del Códice Mexicano 23-24:

 

Códice Mexicanus 23-24

Figura 24. 64

Arco y Flechas

Por otro lado, el rasgo característico que distingue a los chichimecas, es decir, el arco y la flecha, se les atribuye solamente durante la migración. Lo que explica que en las imágenes precedentes de principios de la migración los personajes no llevan estos objetos. Este hecho es particularmente visible en el Códice Aubin 1576 en donde el arco y la flecha aparecen únicamente unos años 65 después del inicio de la migración. El texto alfabético en náhuatl que está frente a las imágenes explica el evento, 66 de igual forma que, por cierto, lo hace el Chimalpahin en su Tercera Relación:

“De ahora en adelante vuestro nombre no será el de Aztecas así se llamarán Mexitin. Fue también en ese entonces cuando se emplumaron las orejas para significar de esta forma que su nombre era realmente el de Mexitin, en ese momento también les dió la flecha, el arco y el escudo y también la red.” 67

 

Códice Aubin 1576

Figura 25. 68

¿Tales condiciones de vida y características en el vestido serían suficientes para declarar que los migrantes ya poseían escritos cuando dejaron la isla de Aztlán? No, pero por lo menos esto permite mostrar que los que salieron de Aztlán no eran chichimecas, tal como podrían hacernos pensar las tradiciones dejadas en el Códice Florentino o en Alva Ixtlilxochitl.

Sin duda esto no es suficiente, pero existe otro punto determinante, también mencionado por Carlos Martinez Marín 69, en el cual concuerdan todas las fuentes: se trata del hecho que la migración tenía lugar puntualmente cada 52 años, en un año 2 Acatl, con la celebración de la atadura de años. La finalidad de esta celebración era la de asegurar el pasaje al final de un ciclo de 52 años al inicio del ciclo siguiente, de estructura idéntica. Existen descripciones detalladas de principios del siglo XVI, aunque se ignora cómo se desarrollaba cuatro siglos antes.

Calendario

La existencia de un ciclo de 52 años, es decir, de 18,980 fechas y una atadura en el año 2 Acatl implican un vasto conjunto de conocimientos calendáricos.

Para empezar, debe disponerse de un calendario basado en un ciclo de 260 días, como resultado de la composición de dos cifras indivisibles entre ellas, 13 y 20: las trece cifras del 1 al 13; y los veinte sustantivos siguientes:

 

cipactli “caimán”

ehecatl “viento”

calli “casa”

cuetzpalin “lagartija”

cohuatl “serpiente”

miquiztli “muerte”

mazatl “ciervo”

tochtli “conejo”

atl “agua”

itzcuintli “perro”

ozomatli “chango”

malinalli “hierba”

acatl “caña”

ocelotl “jaguar”

cuauhtli “águila”

cozcacuauhtli “buitre”

olin “movimiento”

tecpatl “sílex”

quiyahuitl “lluvia”

xochitl “flor”

Tabla 2

Este ciclo de 260 días, llamado tonalpohualli, se repite interminablemente y solamente cada 260 días (13 x 20), un día llevará el mismo nombre.

Estas sucesiones de ciclos hacen posible que se denominen los días pero no los años. Para poder denominarlos hay que imaginar que al curso interminable del tonalpohualli se le sobreponen los ciclos de los años de 365 días. De tal forma observamos que solo cinco grupos compuestos de cuatro nombres pueden ser posibles:

1)     cipactli - miquiztli - ozomatli - cozcacuauhtli

2)    ehecatl - mazatl - malinalli - olin

3)    calli - tochtli - acatl - tecpatl

4)    cuetzpalin - atl - ocelotl - quiyahuitl

5)     cohuatl - itzcuintli - cuauhtli - xochitl

Estas cinco posibilidades teóricas derivan cuando se divide 365 entre 20, los veinte nombres de días, quedando un residuo de 5 (365 = 18 x 20 + 5) esto es lo que hace que haya un desplazamiento de 5 en 5 en la lista de los nombres de los días para encontrar el nombre de cada año.

 De estas cinco fórmulas los nahuas utilizaron principalmente la opción número 3. 70

Para el numeral se observa que al dividir 365 entre 13 la cifra que resta es 1 (365 = 13 x 28 + 1), lo que origina que haya una progresión de una unidad cada año.

Todos los nombres de años están compuestos, de igual forma que los nombres de los días, de un nombre y de una de trece cifras. Como los nombres se limitan a cuatro, un año que tenga la misma designación solo aparecerá cada 52 (13 x 4) años.

Ser capaz de denominar los años sobreponiendo los ciclos de 260 y 365 días y de memorizar el transcurso de 52 años parecería algo muy difícil sin un soporte escrito; además de que una hipótesis de este tipo, parece mucho menos verosímil cuando sabemos que desde hace mucho tiempo este tipo de calendarios escritos ya existían en Mesoamérica. 71

Estas ataduras de años aparecen en los códices pictográficos, o desde el inicio de la migración, así como en el Mapa de Siguënza o bien durante el vigésimo octavo año como en los códices Boturini, Aubin, Vaticanus A.

 

Mapa de Siguënza

Figura 26. 72

Y después los encontramos casi sin interrupción 73 hasta 1507, año de la última atadura de antes de la conquista española. Chimalpahin, a propósito de esta última ceremonia dice que: “Se suma, en este año  2 Acatl que los Mexicanos habían realizado en total, nueve ataduras desde que habían salido de Aztlan-Chicomoztoc”. 74

Realizar una atadura de años ya sea incluso al principio de la migración, o veinte años después, sólo es posible si los migrantes conocían perfectamente el funcionamiento de los calendarios desde antes de dejar Aztlan. El hecho de continuar haciéndolo durante cientos de años implica que contaban con medios para anotar el paso de los años.

Por consiguiente, todos estos datos, pero sobre todo la anotación de los años, nos hacen pensar que por lo menos una parte de los migrantes al dejar Aztlan se llevaron consigo el conocimiento de la escritura.

¿La habrán inventado los habitantes de Aztlan? No existe ninguna información sobre este punto pero la difusión de ideas, como la de bienes era tal en Mesoamérica que quizás fue en Tula que les transmitieron este saber si se cree lo que afirma Alva Ixtlilxochitl al escribir que los toltecas conocían el uso de la escritura:

“..Huematzin, astrólogo .., pocos años antes de morirse juntó todas las historias que tenían los toltecas desde la creación del mundo hasta su época, y las hizo pintar en un libro muy grande, en donde estaban pintadas todas sus investigaciones y trabajos, logros y buenos sucesos, reyes y señores, leyes y el buen gobierno de sus antepasados, sentencias antiguas y buenos ejemplos, templos, ídolos, sacrificios, ritos y ceremonias, astrología, filosofía, arquitectura y demás artes... intitulando este libro Teoamaoxtli, que bien interpretado quiere decir 'diversas cosas de dios y libro divino'”. 75

Los toltecas inclusive deben de ser los herederos de una larga tradición escritural y calendárica que desarrollaron las civilizaciones Mesoamericanas más antiguas como la de los Olmecas, Zapotecas y Mayas.


 

Concepción náhuatl de la escritura

Todos los documentos que hoy en día nombramos códices, en náhuatl se llaman tlacuilolli. Pero ¿qué era un tlacuilolli para ellos?

Imágenes y escritura

Para darse una idea, sabiendo que esta palabra se construye sobre la raíz verbal icuiloa “escribir o pintar” según el diccionario del siglo XVI del franciscano Alonso de Molina, 76 basta con buscarla en lo que constituye nuestra Biblia para las cosas de los antiguos nahuas, es decir, en el Códice Florentino, 77 obra de Bernardino de Sahagún y de ilustres indígenas, y de asociar, cuando se puede, las palabras con imágenes de las ilustraciones. 78

La búsqueda del verbo icuiloa, cuya raíz compuesta puede resumirse a -cuil-, muestra que la traducción del verbo icuiloa en español dependerá del contexto: escribir, pintar, bordar, motear, dibujar, representar 79.

Se tiene la impresión de que el mundo de las imágenes constituye como un todo indiferenciado y que todo lo que tenemos que traducir en español con palabras diferentes forman parte, para ellos, de un mismo campo semántico global indistinto. Al interior de este conjunto ¿Existen para nosotros motivos para que se le atribuya alguna especificidad al sector que corresponde a la escritura? En otros términos ¿lo que nosotros vemos como imágenes específicas no se debe simplemente a nuestra propia concepción de la escritura que hace que sea una expresión gráfica diferente de todas las otras? ¿Los nahuas tenían solamente una concepción global de la imagen o acaso atribuían al interior del mundo de las imágenes un lugar particular a lo que nosotros llamamos “escritura”?

De hecho el estudio de textos nos hace pensar que al interior de este conjunto de tlacuilolli los nahuas hacían distinciones. Existen varias pistas que nos lo demuestran:

- La expresión in tlilli in tlapalli, asociada a la palabra tlacuilolli solamente se emplea para los documentos que nosotros llamamos códices.

- Aquellos que ejercen la actividad de realizar los in tlilli in tlapalli in tlacuilolli son exclusivamente hombres, 80 pertenecientes a la clase de artesanos altamente considerados, los toltecas.

- Cuando se habla del tlacuilo “pintor-escritor” y más particularmente cuando se refiere a su sabiduría, se emplean dos verbos similares pero diferentes: se trata de los verbos imati “conocer” y mati “saber” que están ligados en los textos a diferentes partes del cuerpo. Imati se liga al ojo mientras que mati se liga a la cabeza. El primero se refiere al conocimiento empírico, mientras que el segundo remite al conocimiento abstracto.

Esta inmersión de la escritura en el seno de las imágenes es completa y absoluta ¿los escritos llamados in tlilli in tlapalli no tienen algo que ver con el mundo de la palabra?

Nada en los textos muestra la mínima conexión entre ambos mundos, sin embargo, tal conexión existe realmente y se trata de una imagen, un glifo el que nos lo muestra.

En algunos de los ejemplos conocidos del típico glifo del tlacuilo se hallan dos volutas dispuestas en forma invertida, como en el Códice Mendocino. 81 En el caso del Mapa Tlotzin 82 tenemos confirmada una lectura correcta ya que al frente del personaje se encuentra la palabra “escritura” bajo forma del binomio in tlilli in tlapalli expresado con dos recipientes llenos de tinta roja y de los colores simbolizados por el rojo.

 

Mapa Tlotzin

Códice Xolotl

Códice Xolotl

Códice Xolotl

 

C. Mendocino

 

C. Xolotl

C. Xolotl

C. Xolotl

C. Borbónico

Figura 27. Ilhuia y tlacuilo

Estas volutas se pueden relacionar formalmente con el ya conocido elemento tlatoa “hablar” pero gracias a un ejemplo que aparece en el Códice Xolotl sabemos cómo debe leerse este elemento, cuando se encuentra en otro contexto de escritura. En este caso encontramos el verbo ilhuia “decir” y es de hecho la utilización a manera de símbolo por el tlacuilo lo que permite mostrar que incluso si el mundo de la escritura para los nahuas, y a diferencia de nosotros mismos, está sobretodo ligado a la imagen, sin embargo la palabra y la lengua están presentes en su concepción de la escritura.

 

De las consideraciones precedentes sobresale el hecho que los nahuas podían emplear la palabra tlacuilolli con dos sentidos diferentes, que varían según su importancia. En un amplio sentido se trata de todo lo que el hombre puede realizar como imagen, en un sentido más restringido podemos identificar atinadamente los códices y esto gracias a la asociación del binomio in tlilli in tlapalli con la palabra tlacuilolli.

 

Image1

Figura 28. Concepción de la escritura

Tlacuilolli estrecho y escritura alfabética

Si las precedentes consideraciones relativas a la palabra tlacuilolli muestran que los nahuas tenían una noción de la escritura ¿es por lo tanto idéntica a la nuestra?

Para poder responder a esta pregunta debemos interrogarnos acerca de cómo percibían los nahuas la escritura alfabética. 83 Esto es posible ya que se posee una gran cantidad de ejemplos en donde documentos de esta naturaleza están designados en náhuatl. Estos documentos, esencialmente de tipo administrativo pero también histórico, muestran que para referirse a la escritura europea nunca tuvieron que recurrir a neologismos. Todo el vocabulario del cual disponían para hablar de sus códices les convenía de forma perfecta (es evidente que no emplearon la palabra tlapalli “colores” ya que es específica a su sistema). Las palabras “escribir, leer, papel, libro, signo y tinta” se han encontrado siempre con la traducción en náhuatl, que son respectivamente: icuiloa, pohua, amatl, amoxtli, machiyotl y tlilli tanto en los diccionarios, en las actas legales como en Chimalpahin, al designar la escritura europea.

Por el contrario, emplearon de forma sistemática algunas palabras en español, algunas veces un poco nahuatlisados, para: letras, sencillas o adornadas, y acentos; es decir, elementos constitutivos propios a la escritura alfabética.

Misales y breviarios, libros de horas, catequismo y de confesión, es decir, obras específicas a la religión católica.

La noción de original o de copia de un documento y la palabra capítulo para designar las partes de un libro.

Testamentos, actas de venta o de pago y firmas, es decir, actas europeas legalizadas.

Y por último, el título que las autoridades coloniales daban a los escritores públicos encargados de redactar documentos oficiales.

Por medio de palabras retomadas del español los letrados nos muestran dónde se sitúan las principales diferencias entre su escritura tradicional y la nueva. Todos estos términos tienen en común el hecho de tener significados bastante cercanos, bastante precisos y específicamente europeos.

Mientras que las palabras en español son la expresión de las diferencias que los letrados nahuas percibían, inversamente, el empleo de la misma raíz, que genera múltiples expresiones, indica que para todos aquellos que tenían el privilegio de conocer los dos sistemas, no había una diferencia fundamental entre las dos escrituras.

Ambas tienen en común la función de conservación y esto lo expresa claramente el autor náhuatl, Chimalpahin, en su propia lengua:

“La antigua tradición ha sido elaborada hace ya bastante tiempo, hace ya muchos años que numerosos y auténticos ancianos y ancianas, reales conocedores de la palabra antigua, la compusieron, la ordenaron en el libro del antiguo computo de los años, la hicieron escribir con colores, y fue así como lograron poner orden, elaborar, verificar sus antiguas tradiciones, de este modo tuvieron conocimiento de todo”. 84

Y este añade:

“el relato de las costumbres del pueblo y la historia verdadera de su noble genealogía están escritos con colores y con negro, están plasmados (con glifos) sobre papel, jamás se borrarán, jamás caerán en el olvido, sino que siempre se conservarán vivos”. 85

¿Cuándo forma parte una imagen del tlacuilolli en su sentido restringido?

Hasta ahora hemos visto que los nahuas utilizaban imágenes a las que les atribuían un estatuto específico afín, debido a su función conservadora, de lo que llamamos escritura. Hemos visto que en los textos alfabéticos era posible distinguir imágenes que específicamente derivan de la escritura de otros por el hecho que la encontramos asociada a una expresión que es una especie de marcador, in tlilli in tlapalli.

Sin embargo, frente a las imágenes ¿cómo podemos nosotros, cuya cultura ha cultivado durante siglos la oposición imagen/escritura, distinguir entre las imágenes derivadas de la escritura y las otras, aquellas que fueron hechas para ser leídas y admiradas y aquellas que fueron hechas solamente para deleitar nuestros sentidos? 86

¿Nos queda clara la distinción al interior del mundo de la imagen?

¿Se puede decir siempre cuando una imagen deriva del mundo del tlacuilolli, en sentido restringido?

¿Qué clase de imágenes encontramos en los códices, es decir, los tlacuilolli denominados por el binomio metonímico in tlilli in tlapalli?

Son de dos tipos 87: glifos y personajes, estos últimos pueden ser humanos o divinos.

 

Códice Xolotl

Códice Borgia

Figura 29. 88 Personajes humanos y divinos

La naturaleza de signo de escritura de los glifos es mucho más evidente que el de los personajes. La disposición de los elementos que componen el glifo no tiene efectivamente relación con el mundo real mientras que en el caso de los personajes, los elementos que lo componen mantienen una relación anatómica. Pero en tal caso, ¿pueden ser considerados los personajes de igual forma que los glifos como signos de escritura? En primer lugar, podemos observar que los personajes están figurados de forma totalmente convencional, de igual forma que los glifos. Por otro lado, cierta cantidad de ejemplos muestran que los elementos de los personajes pueden ser activados y participar en la lectura de un glifo. No existe diferencia de naturaleza entre los elementos de los glifos y el de los personajes. Además, casi todos los elementos son comunes a estos dos tipos de imágenes.

 

Códice Xolotl: cuacuauhpitzahuac

Códice Xolotl: cuacuauhpitzahuac

C. Matritenses: chichimecatl

C. Matritenses: acolhuachichimecatl

Matrícula de Huexotzinco: acol

Figura 30. 89 Elementos de personajes similares a elementos de glifo

Los Códices Xolotl y Matritenses 90 nos ofrecen ejemplos que permiten asegurar que los glifos y los personajes están efectivamente constituidos de elementos idénticos que cuando están en un personaje pueden ser activados. De esta forma en el Códice Xolotl 91 encontramos una doble escritura del antropónimo cuacuauhpitzahuac. En el primer caso, el nombre está escrito con un glifo que contiene dos elementos, una cabeza de hombre y las puntas de los cuernos de un ciervo. El punto de contacto entre estos dos elementos es el que proporcionan la lectura primera cua de cuaitl “cabeza”. En la segunda variante, la cabeza del personaje es por si sola la que se utiliza directamente para transcribir cua-.

En los Códices Matritenses se encuentran unas listas de soberanos en los cuales se especifica, en el texto alfabético, si son chichimecas o acolhua-chichimecas. En la parte pictográfica la palabra chichimeca se transcribe por medio de la asociación de un arco y una flecha. Ambos personajes llevan las dos armas pero en el primer caso las armas se encuentran simplemente frente al personaje mientras que en el otro las llevan empuñadas. Una de las formas de decir “brazo” en náhuatl es acolli. Este brazo que parece llevar naturalmente un arco y una flecha es un elemento que en realidad está destinado para transcribir las dos primeras sílabas de la palabra acolhua.

En cuanto a los personajes divinos, ellos mismos son, como lo sugiere Joaquín Galarza, 92 montajes de glifos compuestos de elementos, como podemos verlo en este ejemplo sacado de los Códices Matritenses 93 en donde las representaciones de los dioses son relativamente sencillas y en donde sobre todo disponemos de anotaciones que nos permiten saber cómo eran leídas las imágenes de este tipo.

 

Figura 31. 94 Análisis de Ixtlilton

Entran en la composición de este dios elementos que se encuentran en varios glifos: tecpatl “pedernal”, quetzalli “pluma de quetzal”, pantli “estandarte”, tonalli “destino”, topilli “vara de justicia”, yollotl “corazón”, macpalli “mano”, tzontli “cabellos”, cactli “sandalia”.

¿Deben leerse de la misma manera ambos tipos de imágenes? Todo nos hace pensar que no, los glifos mantienen una relación con la lengua mucho más estricta que los personajes. 95 Al parecer existía una flexibilidad mucho más importante en la lectura de los personajes que en la lectura de los glifos. Si tomamos una analogía de algún otro tema, los glifos podrían compararse con la melodía de una partitura de jazz, mientras que los personajes corresponderían a las armonías que se anotan arriba del pentagrama. Las notas imponen la manera de tocar el tema, mientras que la anotación de la armonía permite cierta libertad en cuanto a su realización.

Cuando las imagenes están fuera de su contexto natural, el códice, para ser introducidas como ilustraciones, como en el Códice Florentino, a veces podemos pensar que nos encontramos frente a imagenes que figuran lo real y no signos. Es lo que sucede si observamos únicamente la figuración del pez que se encuentra hasta abajo, pero en cuanto observamos los otros comprendemos entonces que se tratan de montajes que hacen posible la lectura del nombre de cada uno de los peces. 96 Partiendo de abajo hacia arriba encontramos al ocelomichin (ocelotl “jaguar”, michin “pez”) luego al papalomichin (papalotl “mariposa”), despues al huitzitzilmichin (huitzilin “colibrí”) y por fin al totomichin (tototl “pájaro”). En el primer nombre de pez, la palabra ocelo- se transcribe por medio de las manchas que caracterizan al jaguar, en la segunda palabra papalo- se transcribe por medio de las alas y de la trompa de la mariposa, para la tercera palabra huitzil- está transcrita por medio del largo pico del colibrí y para terminar, en el último caso, la cabeza y las alas del pájaro transcriben toto-.

 

Figura 32. 97 Códice Florentino


 

Tlacuilolli en los códices

Las siguientes consideraciones toman estrictamente en cuentan únicamente a los tlacuilolli sobre soportes de doble dimensión, llamados tradicionalmente códices, y se concentrarán particularmente en una parte de estas imágenes, los glifos. 98

Fuentes

Estas consideraciones se basan en el estudio sistemático de un conjunto de veintinueve códices realizados por un grupo de investigadores que trabajan en ambos lados del Atlántico. 99

Glifos y personajes: elementos comunes

El estudio de los veintinueve códices muestra que los 23623 glifos y los 14277 personajes análizados, es decir un total de casi 38000 imágenes, se basaron en 847 elementos 100 diferentes. Aunque el número de documentos analizados sea reducido se puede suponer que tal cantidad, alrededor de unos 800, debería darnos una buena idea de los elementos principales que componen esta escritura.

Repartición temática de los elementos

Esta ecritura se dice figurativa porque sus elementos constitutivos representan porciones de una realidad que por lo general podemos reconocer, incluso nosotros a más de cuatro siglos de distancia y formas culturales distintas. Los casos en los cuales no se logran reconocer las referencias son bastante raros, sin embargo lo que puede suceder es que uno sea incapaz de identificar de manera precisa un elemento. Esto es particularmente cierto en el dominio de los artefactos.

¿Qué es lo que se representa? Nunca se representara algo en particular, siempre algo en general. Solamente se ilustran las clases y no los individuos. Para comprender mejor esto, sólo se necesitan comparar las imágenes de un tira cómica con las de un códice náhuatl. Las primeras figuran a individuos específicos en momentos específicos, como si se tratara de una fotografía, mientras que las segundas figuran un concepto, una noción abstracta. En el primer caso se busca fijar la realidad en la existencia misma mientras que en el otro caso se trata de la realidad en su esencia. De tal forma, la imagen de un hombre nunca remite a la de un hombre específico, que sería en realidad un retrato, sino a la del hombre por oposición a la mujer, o a la de un soberano o un guerrero por oposición a los hombres comunes.

En este caso tenemos imágenes que son la objetivización de una visión del mundo. Nos hacen ver por ejemplo, cómo los miembros de la sociedad mexica concebían la clase de mamíferos (véase supra).

El aspecto figurativo de los elementos permite que se haga, según nuestros criterios culturales, una clasificación temática que probablemente corresponde en parte a la de los nahuas.

La clasificación de elementos desde el punto de vista temático puede hacerse en la medida en que las imágenes son “formas estilizadas y convencionales de objetos reales sacados del medio que los rodea” 101 y que la estilización raramente se hace a tal punto que no se logre reconocer lo que se representa. Los elementos fueron divididos en diez temas principales:

 

Hombre

Fauna

Flora

Cosmos

Artefactos

Cifras

Formas

Colores

Indeterminados

Tabla 3

Estos grandes temas, del conjunto del corpus analizado, se reparten de la manera siguiente:

 

Tema

Elementos diferentes

Porcentaje

Ocurrencias

Porcentaje

 

 

 

 

 

Hombre

93

11,3 %

6488

14 %

Fauna

120

14,6 %

7528

16 %

Floro

120

14,6 %

4731

10 %

Cosmos

64

7,8 %

7053

15 %

Artefactos

312

38 %

12175

26 %

Cifras

6

0,7 %

4689

10 %

Formas

48

5,8 %

775

1 %

Colores

15

1,8 %

1747

3 %

Indeterminados

38

4,6 %

586

1 %

 

816

 

45772

 

Tabla 4

Notamos que el tema de los artefactos es el que ampliamente domina. Los objetos construidos por el hombre son los que predominan de todos los demás, la flora y la fauna también están abundantemente representadas. De los elementos que más abundan, son los elementos humanos los que se encuentran en último lugar. De manera evidente las cifras son diferentes según se tome en cuenta el número de elementos para cada tema o el número de ocurrencias de cada uno de los elementos. Esto resulta sobre todo cierto en el caso de las cifras que sólo presentan pocos elementos diferentes pero que de lo contrario tienen numerosas ocurrencias.

La relación de los elementos con la realidad

De manera general el problema de los tlacuiloque “pintores-escribanos” es el de encontrar la manera más sencilla de hacer figurar un elemento para que pueda reconocerse, es decir, distinguirlo de todos los demás, y consolidar la relación con el mundo real con el fin de que se pueda nombrar y de esta forma se acceda a las posibles lecturas.

A este objetivo se tiene que añadir una búsqueda de lo estético así como el empleo de imágenes enriquecidas que podían vehicular informaciones complementarias, pero que no están forzosamente destinadas a ser leídas, sino que pueden servir de base a la improvisación.

Para estar seguros de que se pueden reconocer, optan por el punto de vista que más realce los rasgos distintivos y por lo general, para los elementos asimétricos, se opta por la vista de perfil.

Elementos de perfil

tlacatl “hombre”

totolin “guajolote”

xolotl “perro”

tepotzoicpalli “asiento con respaldo”

M. de Tributos

C. Telleriano-Remensis

M. de Tributos

C. de Tepetlaoztoc

Figura 33. 102Elementos de perfil

El hombre indígena siempre está representado de perfil en los códices. Y esto, por cierto, es una de las características que mejor resistió a la influencia de la imagen europea. Tuvimos que esperar a comienzos del siglo XVII para ver surgir en los códices personajes indígenas de tres cuartos o de frente. Pero al contrario, rápidamente, los personajes europeos se empezaron a dibujar de tres cuartos o de frente en los documentos pictográficos, como para evitar que se pudieran asimilar los españoles con los autóctonos. La mayor parte de los animales están representados de perfil y sucede lo mismo con los artefactos que poseen una estructura asimétrica.

Elementos de tres cuartos

ocelotl “jaguar”

tochtli “conejo”

coyotl “coyote”

itzcuintli “perro”

C. de Amecamecan

C. Xolotl

C. Telleriano-Remensis

M. de Tributos

Figura 34. 103 Elementos de tres cuartos

Si casi la totalidad de los animales están figurados de perfil podemos notar, particularmente, en aquellos que tienen orejas, que figuran de tres cuartos. En este caso nos encontramos frente a figuraciones mixtas que conjugan dos perspectivas diferentes.

Elementos de frente

tonatiuh “sol”

nenetl “muñeca”

ixtelolotli “ojo”

tlantli “diente”

tecolotl “búho”

C. Xolotl

C. Vergara

M. de Huexotzinco

C. de Tepetlaoztoc

M. de Huexotzinco

Figura 35. 104 Elementos de frente

Si la vista de perfil es la regla aplicada comúnmente, no obstante podemos encontrar en esta escritura una pequeña cantidad de ejemplos dibujados de frente. En primer lugar existe la cara de tonatiuh “sol” (véase también arriba la piedra solar) así como el elemento nenetl “muñeca” (es la vista de frente la que hace posible distinguirla del elemento cihuatl “mujer”), dos elementos extraídos del cuerpo humano, ojo y dientes, y el tecolotl “tecolote”. La vista de frente era utilizada cuando se trataba de un punto de vista característico y por consiguiente el que se reconoce con facilidad (el tecolote, el ojo o los dientes) o también cuando era necesario evitar una confusión con otro elemento (el sol con el hombre o la muñeca con la mujer).

Elementos en plano

xocpalmachiyotl “huella de pie”

cuetzpalin “lagartija”

matlalli “tipo de flor”

xihuitl “turquesa”

tlachtli “cancha de juego de pelota”

C. 20 Mazorcas

C. de Tepetlaoztoc

M. de Huexotzinco

C. de Cuauhtinchan

C. de Metlaltoyuca

Figura 36. 105 Elementos en plano

Algunos elementos, cuya forma característica se percibe mejor desde arriba, se representan de esta forma. Pero esto es una excepción porque la mayor parte de los elementos se figuran en elevación. Por otra parte, notamos que en el marco de la fauna los animales que aparecen en plano, como la lagartija, pueden también a veces aparecer de perfil en elevación. En estos casos existe una doble posibilidad y el tlacuilo “pintor-escriba” escoge la opción que mejor le parece en función del contexto.

Elementos mixtos

calli “casa”

ithualli “patio”

teopantli “templo”

apantli “canal”

C. Huitzilopochco

M. de Huexotzinco

C. de Tepetlaoztoc

C. Telleriano-Remensis

Figura 37. 106 Elementos mixtos

En la vista de tres cuartos ya habíamos encontrado composiciones que mezclan dos perspectivas, pero el resultado era conforme a la realidad, en estos ejemplos encontramos elementos que mezclan partes que de manera simultánea no pueden verse así en la realidad. En el caso de calli, la casa, el elemento en su conjunto es visto de perfil, aunque jamba y dintel se ven de frente. En el caso del elemento ithualli “patio” es visto en plano. El caso del canal es algo diferente ya que se trata de una “zanja” de canal, como si lo hubieran cortado y del cual vemos el corte junto con la construcción y el agua que contiene.

Elementos enteros

Artefactos

tzacualli “pirámide”

comitl “olla”

chiquihuitl “canasta”

cacaxtli “angarilla donde llevan; gancho para cargar”

xiuhuitzolli “diadema preciosa”

M. de Tributos

C. de Tepetlaoztoc

M. de Huexotzinco

M. de Tributos

Tira de Tepechpan

Figura 38. 107 Artefactos enteros

La realidad se capta de varias formas que en parte dividen la clasificación temática:

En el caso de los artefactos, que son entidades independientes, y una parte de la flora, cuando tiene una forma característica general (acatl “carrizo”, zacatl “zacate o hierba seca”, ohuatl “planta de maíz”, nopalli “nopal”, metl “maguey”, iczotl “yuca”, xochitl “flor”, nochtli “tuna”, xilotl “maíz tierno”, centli “mazorca seca”) los elementos se figuran enteros.

Flora

acatl “carrizo”

zacatl “hierba o zacate”

ohuatl “caña de maíz verde”

metl “maguey”

iczotl “yucca”

M. de Tributos

C. Xolotl

C. de Cuauhtinchan

C. Xochimilco

M. de Huexotzinco

Figura 39. 108 Elementos de la flora

Elementos parciales

tlacatl “hombre”

tzontli “pelo”

xayacatl “cara”

ixtelolotli “ojo”

tentli “boca, labios”

yacatl “nariz”

C. de Tepetlaoztoc

C. Vergara

M. de Tributos

M. de Tributos

M. de Huexotzinco

C. de Tepetlaoztoc

Figura 40. 109 Elementos parciales del hombre

En el caso de los elementos humanos el corte se hace conforme a la realidad, es decir, se segmentan las fracciones del cuerpo humano que se desean (cabeza, boca, ojo, diente.) Son los únicos elementos que presentan la característica de ser una parte extraída de un todo. Existen ejemplos de metonimia de la parte por el todo, pero en este último caso el proceso es diferente ya que la parte extraída se convierte en un todo.

Para los animales y para una parte de la flora se escogen los detalles característicos y se realzan o haciéndolos figurar solos o integrándolos en una figura completa.

Elementos característicos

 

C. Xolotl

Tira de Tepechpan

C. Vergara

C. Telleriano-Remensis

Figura 41. 110 coxolitli “especie de faisán”

De esta manera el coxolitli “especie de faisán” puede relacionarse con un pájaro de esta especie que presenta una cresta bastante prominente en la cabeza. Esta característica es la que fue seleccionada como rasgo distintivo por los tlacuiloque de diversos códices. Esta cresta puede figurar en un pájaro de cuerpo entero o solamente asociarse a una cabeza. Algunas veces figuran simplemente plumas características de este pájaro (C. Telleriano-Remensis).

 

 

C. Xolotl

C. de Metlaltoyuca

M. de Tributos

M. de Huexotzinco

Figura 42. 111 totolin “guajolote”

Lo que es común a todos esos elementos totolin “guajolote” es una protuberancia que tiene justo arriba del pico, o “colgante” 112, un pico bastante recto y delgado y el ojo redondo. Algunas veces se añaden las carúnculas (rojas) del guajolote. Cuando el pájaro está de cuerpo entero, su pescuezo está fruncido y las plumas de las alas y de la cola evocan a las del elemento zolin: “codorniz”.

Los rasgos característicos de este elemento se asemejan mucho a los de los guajolotes 113. En los códices cuando los elementos totolin están iluminados lo son de color azul o de rojo. Según los textos del Códice Florentino el color azul corresponde al guajolote macho, llamado huexolotl. Se dice que tiene la cabeza azul quaxoxoctic mientras que la hembra tiene la cabeza del color del coral quatatapachtic. 114

 

 

C. Vergara

C. de Metlaltoyuca

M. de Tributos

C. Xolotl

Figura 43. 115 aztatl “garza”

Cuando el elemento aztatl “garza” está de cuerpo entero, son el largo pescuezo torcido y el pico delgado y largo los que constituyen los rasgos distintivos. Estos rasgos los encontramos en la descripción que hace el Códice Florentino de este pájaro: “tiene un pescuezo largo, un pescuezo como una cuerda, bastante torcido....”  116 Basta la cabeza del pájaro con su largo pescuezo, asociada a una especie de copete, para que se pueda reconocer el elemento aztatl. Por otra parte, este elemento se puede reducir a un grupo de plumas blancas, las utilizadas para hacer o para decorar vestimentas.

 

Peterson

C. Vergara

M. de Tributos

C. Telleriano-Remensis

C. Matritenses

Figura 44. 117 quetzalli “quetzal”

Las largas plumas son las de la cola del quetzal o Pharomachrus Mocino 118. Estas están dibujadas en posición vertical que corresponde a la posición como ornamento y no a la posición sobre el pájaro. Por lo general en los glifos antroponímicos solo está dibujada una pluma. La pluma de quetzalli “quetzal” se reconoce por su tamaño, por su forma de S, y cuando aparece, por su color verde.

 

 

M. de Tributos

C. Vergara

Tira de Tepechpan

M. de Huexotzinco

Figura 45. 119 huitzilin “colibrí”

El pico largo y afilado es lo que caracteriza a esta cabeza de pájaro y es lo que hace posible la identificación del elemento huitzilin “colibrí”. En el Códice Florentino encontramos la descripción de múltiples colibríes pero de estos se dice que tienen “el pico negro, delgado, pequeño y puntiagudo, como una aguja” 120. Una vez más en este caso podemos encontrar el pájaro de cuerpo entero o puede ser que el dibujo se limite simplemente a la cabeza.

 

 

Peterson

C. Xolotl

M. de Huexotzinco

M. de Tributos

M. de Huexotzinco

Figura 46. 121 zolin codorniz

Lo que caracteriza a este elemento son por un lado el peculiar diseño que tiene alrededor del ojo de la codorniz así como las manchas blancas de sus alas. La descripción que hace el Códice Florentino del pájaro llamado Çolin o çolli podría ser la del elemento en cuestión: “su pecho está manchado de blanco, sus alas son llamadas 'salpicadas de chia'” 122. La codorniz descrita en este texto fue identificada como Cyrtonix montezumae 123, pero otras codornices o perdices presentan los rasgos característicos observados en este elemento, de tal forma que no sería improbable que este elemento haga más bien referencia a una categoría de pájaros que a uno de entre ellos en particular 124. Cuando sólo una parte del pájaro es seleccionada, ésta puede ser el diseño característico alrededor del ojo o bien las típicas manchas de sus plumas.

 

 

C. de Tepetlaoztoc

M. de Tributos

C. Vergara

M. de Huexotzinco

Figura 47. 125 tecolotl “búho, tecolote”

El elemento tecolotl “tecolote” es uno de los muy raros elementos que aparecen con una figuración de frente. Esto es lo que hace que el tlacuilo pueda figurar al mismo tiempo los grandes ojos redondos de este pájaro así como su copete. Una vez más, en este caso el elemento puede aparecer de cuerpo entero, limitarse a la cabeza o incluso solamente a los ojos.

 

Los esquemas derivados de la naturaleza generalmente son muy precisos, bastante cercanos a lo que podemos observar y a menudo encontramos una correspondencia con los textos del libro XI del Códice Florentino. No obstante, en la mayoría de los cuadrúpedos, cuando se figuran de cuerpo entero, los dibujan sentados, postura que no parece ser una peculiaridad habitual sino que parece indicar que al interior de la fauna los nahuas establecían una categoría específica: la de los cuadrúpedos o manenemi. En esta familia encontramos al mono, un tipo de roedor, al corzo, al conejo, a la zarigueya, al coyote, al puma, a una especie de lobo y al jaguar. Lo que caracteriza a esta familia es el hecho de que cuando aparecen de cuerpo entero, en diferentes códices, se representan en posición sentada con las patas anteriores generalmente extendidas. Sin lugar a dudas algunos de estos, el mono o el conejo por ejemplo, pueden adoptar por completo este tipo de posición, sin embargo parece que tal característica se haya extendido sistemáticamente a la noción de manenemi “animal de cuatro patas” 126 tal y como los encontramos descritos a principios del libro XI en el Códice Florentino.

Posición de los cuadrúpedos o manenemi

ozomatli “mono”

tozan “tozan, topo”

mazatl “tipo de venado”

tochtli “conejo”

Tlacuatl “oposum”

C. Vergara

C. Xolotl

C. Xolotl

C. Vergara

C. Xolotl

Figura 48. 127 Posición de los cuadrúpedos

coyotl “coyote”

coyotl “coyote”

miztli “puma”

cuetlachtli “tipo de lobo”

ocelotl “jaguar”

C. Aperreamiento

C. Xolotl

C. Cuauhtinchan

C. Vergara

C. de Tepetlaoztoc

Figura 49. 128 Posición de los cuadrúpedos

xolotl “tipo de perro”

C. Telleriano-Remensis

Figura 50. 129 Posición de los cuadrúpedos

Utilización de los elementos

Directo

La utilización principal de un elemento es la de transcribir sonidos, que aquí llamamos valores fónicos.

Los valores fónicos de un elemento son todos los sonidos que pueden deducirse al poner en paralelo todos los glifos en los que se encuentra el elemento y de todas las lecturas propuestas para ellos. La determinación de los valores fónicos resulta de un análisis que inicia con la identificación, en un códice, de glifos o personajes, unidades gráficas que esencialmente se identifican gracias al espacio que los rodea. Una vez conocido el primer nivel, se buscan para cada imagen sus elementos constitutivos. Luego se procede al análisis morfológico sobre el material en letras latinas (glosas, anotaciones, citas...) que puede asociarse a la imagen estudiada. Este doble análisis generalmente permite proponer una lectura de la imagen. De esta lectura se sacan los sonidos correspondientes a cada elemento que constituye la imagen leída. 130

Los valores se reparten en siete clases:

 

1: los que son inferiores al radical de la designación

2: los que son iguales al radical o a la base corta

3: los que son superiores al radical

4: los que son iguales a la designación o a la base larga

5: los que difieren de la designación

6: los que derivan de la reunión de varios elementos

7: aquellos cuyo tipo es indeterminado

Tabla 5

Ejemplos:

 

Tipo de valor fónico

Valor

Radical

Designación

                

 

 

 

1:

chal

chalchiuh

chalchihuitl

2:

cal

cal

calli

3:

yahualiuh

yahual

yahualtic

4:

acatl

aca

acatl

5:

teo

 

tonatiuh

6:

yaotl

 

chimalli + maquauitl

7:       

?

 

 

Tabla 6

Los 46849 valores fónicos obtenidos a partir del análisis de los 29 códices del corpus fueron repartidos en función de los criterios elegidos. 131

 

Tipo

Matrícula de Huexotzinco

Documentos analizados

nombre del objeto figurado (2+4)

51 %

45 %

palabra sin relación dircta con el objeto figurado (5)

29 %

20 %

?

8 %

21 %

palabra obtenida por composición (6)

6 %

5 %

parte(1+3)

3 %

4 %

Tabla 7

Podemos estimar aproximadamente que en un 50% de los casos un elemento es utilizado para transcribir su nombre, con o sin sufijo absoluto (tipos 2 + 4). En estos casos podemos dibujar una especie de línea recta que iría de lo real hasta su imagen luego, al nombre de lo que representa hasta llegar a su sentido.

Aproximadamente en un 30% 132 de los casos se observa una derivación, es decir, que lo que está transcrito no tiene relación directa con el nombre de lo que está esquematizado. Esta derivación o extensión se hace según varias modalidades de entre las cuales las principales son: la modificación de la posición del elemento (que puede ser un color), o un proceso semántico utilizando la sinonimia, la metonimia, la metáfora, o algún otro proceso simbólico.

Derivaciones

Posición

tlacatl “hombre”

tlacatl “hombre”

xocpalmachiyotl “huella de pie”

xilotl “mazorca tierna”

Tira de Tepechpan: temictzin

M. de Tributos: tolocan

C. Xolotl: tzontemoctzin

M. de Huexotzinco: xipeuh

temiqui “soñar”

toloa “inclinar la cabeza”

temo “bajar”

xipehua “descortezar”

Figura 51. 133 Posición de los elementos

Todos los elementos 134 tienen una postura natural o convencional (las dos generalmente se sobreponen aunque no siempre, como lo vimos con la pluma de quetzal que siempre está en los códices alzada, mientras que en la naturaleza cuelga o lo visto para los “animales de cuatro manos”). El hecho de cambiar esta posición modifica la lectura que se hace. De esta forma, los hombres están normalmente de pie con la cabeza derecha. El hecho de figurar, en la Tira de Tepechpan, un hombre acostado (el ojo cerrado y tapado con su ropa) significa que se debe leer otro cosa que simplemente tlacatl “hombre”. Un hombre acostado con el ojo cerrado puede que indique o que está muerto o que está durmiendo. Es la vestimenta lo que nos hace escoger el verbo temiqui “soñar” y no miqui “morir”.

El hecho de inclinar la cabeza, en lugar de dibujarla erguida, es lo que permite expresar el verbo toloa “inclinar la cabeza”. El verbo temo “bajar” se transcribe al modificar la orientación de las huellas de pasos, y al hacer que manifiestamente se dirijan hacia abajo. En fin, uno de los tlacuiloque de la Matrícula de Huexotzinco eligió modificar la orientación del elemento xilotl “mazorca tierna”, que normalmente siempre está dibujada parada, para transcribir el verbo xipehua “salir de la mazorca”.

Color

tlapalli “rojo”

ixtlilli “cara negra”

ixtlilli “cara negra”

xiuhtic “azul”

xoxoqui “verde”

M. de Tributos: cuatlatlauhcan

M. de Huexotzinco: micqui

M. de Tributos: tlamacazapan

M. de Tributos: centetl tzitzimitl xiuhtic

M. de Tributos: centetl tzitzimitl xoxouhqui

tlahuitl “ocre, rojo”

micqui “muerto”

tlamacazqui “religioso”

xiuhtic “azul”

xoxoqui “verde”

Figura 52. 135 Colores

Los elementos normalmente tienen un color convencional, de manera general el de la realidad, que no se lee. Pero cuando es reemplazado por otro color, entonces debe tomarse en cuenta en la lectura, o porque él mismo se lee, o porque modifica el del elemento en el cual se inscribe. De esta forma, en el glifo toponímico cuatlatlauhcan, de la Matrícula de Tributos, es el elemento tlapalli “rojo”, que colorea la parte superior de la cabeza, el que nos permite leer la raíz tlatlauh- de tlatlauhqui “rojo”. En los siguientes dos glifos el color negro de la cara se emplea de dos formas diferentes. En el primer glifo leído micqui “muerto” el color negro asociado al ojo cerrado sirve para expresar que se trata de un difunto y en el segundo glifo toponímico leído tlamacazapan, de tlamacaz-qui “sacerdote”, a-tl “agua” y-pan “sufijo locativo”, el color negro hace referencia al hecho de que los sacerdotes nahuas se embarraban de negro.

En los dos glifos de tributo siguientes el cambio de color en la vestimenta de guerreros es lo que nos proporciona las lecturas xiuhtic “azul” y xoxouhqui “verde”.

Combinación

huipilli “blusón” + cueitl “falda”

chimalli “escudo” + macuahuitl “macana”

tlahuitolli “arco” + mitl “flecha”

tlahuitolli “arco” + mitl “flecha”

nezahualli “cintura de ayuno” + huitztli “espina” + piqui “mantener”

C. Xolotl: cuauhcihuatzin

C. Vergara: yaotl

M. de Huexotzinco: chichimecatl

M. de Huexotzinco: tlamin

M. de Huexotzinco: nezahual

cihuatl “mujer”

yaotl “enemigo”

chichimecatl “chichimeca”

tlamina “tirar flechas”

nezahualli “ayuno”

Figura 53. 136 Elementos combinados

Para expresar nociones a veces difíciles de representar o a veces porque incluso la lengua no favorece ese tipo de expresiones, los tlacuiloque recurren a la composición de varios elementos para transcribir una sola palabra. De esta forma el primer ejemplo leído cuauhcihuatl, de cuauhtli “águila” y cihuatl “mujer”, la palabra cihuatl deriva de la asociación de los elementos huipilli “blusay cueitl “falda”. 137 En este caso no cabe duda en cuanto a la influencia de la lengua. Efectivamente existe el binomio in cueitl in huipilli con el sentido de mujer. Tal binomio o difrasismo aparece, por ejemplo, en lo que llamamos los huehuetlatolli, es decir, los discursos antiguos o inclusive en los poemas, para hablar de las mujeres.

Sin embargo, algunos binomios gráficos no parecen existir en la lengua. De este modo la asociación de las palabras chimalli “escudo” y macuahuitl “especie de espada” no han sido encontrados con el sentido de yaotl “enemigo”. Ni mucho menos la asociación de nezahualli “cinturón de ayuno y huitzli “espina” para expresar nezahualli “ayuno”.

 

chiquihuitl “cesta” + tecomatl “vasija”

tlemaitl “incensario” + popoca “humear”

tlacatl “hombre” + ixayotl “lagrima”

cihuatl “mujer” + xolochauhqui “arrugada”

tlacatl “hombre” + xolochauhqui “arrugado”

M. de Huexotzinco: tlama

M. de Huexotzinco: nextlahual

M. de Huexotzinco: icnotl

M. de Huexotzinco: ilama

M. de Tributos: huehuetlan

tlama “médico”

nextlahualli “ofrenda”

icnotl “huerfano, pobre”

ilama “anciana”

huehue “anciano”

Figura 54. 138 Elementos combinados

Inclusive la asociación de la arrugas con las caras de mujeres o de hombres para expresar las palabras ilama “anciana” o bien huehue “anciano” no aparece en la lengua pero deriva directamente de la observación de la realidad. Sin embargo, la asociación de una lágrima con una cara de hombre podría corresponder a una especie de paráfrasis que podemos encontrar por ejemplo en los Huehuetlatolli 139.

Los otros dos ejemplos son una composición de varios elementos que en este caso desempeñan el papel de símbolo. De tal forma el conjunto constituido por una cesta, un jarrón y unos recipientes son los que sirven para simbolizar al “médico” tlama.

 

atl “agua” + comitl “olla”

cuahuitl_2 “madera” + tepoztli “hacha”

calli “casa” + xocpalmachiyotl “huella de pie”

otli “camino” + atl “agua”

icxitl “pierna” + xocpalmachiyotl “huella de pie”

C. Xolotl: popozoc

M. de Huexotzinco: moxelo

M. de Huexotzinco: quizqui

C. Amecamecan: panohuayan

M. de Huexotzinco: hualacic

popozoca “hervir mucho”

xeloa, mo “dividirse”

quiza “salir”

pano “pasar”

hualaci “llegar”

Figura 55. 140Elementos combinados

Siendo que la escritura figurativa se presta fácilmente para transcribir palabras relativas a objetos concretos, está menos preparada cuando se trata de expresar acciones y por consiguiente verbos. Uno de los medios utilizados para evitar este dilema, en los glifos antroponímicos o toponímicos, es la creación de una composición de varios elementos.

De este modo para escribir el verbo popozoca “hervir mucho” se asocia un recipiente en el cual se hace hervir comúnmente el agua y luego se coloca encima un elemento atl “agua” que da la impresión que se escapa porque está hirviendo.

Para escribir moxeloa “dividirse” se esquematiza una tabla cortada a la mitad y el instrumento que permite obtener este resultado.

Para transcribir quiza “salir” los tlacuiloque de la Matrícula de Huexotzinco dibujan un elemento calli “casa” y huellas de pasos que van saliendo.

Para expresar la acción de atravesar se dibuja un puente con huellas de pasos arriba del elemento atl “agua”

Por fin, para escribir hualaci “llegar una de las soluciones, encontrada en la Matrícula de Huexotzinco, consiste en dibujar el elemento icxitl “pierna” acompañada de una huella de pie.

 

cohuatl “serpiente”

cohuatl “serpiente”

xochitl “flor”

M. de Huexotzinco: teuctlacozauhqui

M. de Huexotzinco: tetzauhcohuatl

M. de Huexotzinco: tlapahuehue

teuctlacozauhqui “tipo de serpiente”

tetzahuitl “espanto”

tlapatl “planta alucinógena”

Figura 56. 141Agregar detalles

Otra forma de composición consiste en añadir algunos detalles. De este modo cuando el elemento cohuatl “serpientetiene grandes manchas negras entonces se lee teuctlacozauhqui es decir el nombre de un tipo de serpiente particular. Cuando la serpiente tiene una cabeza monstruosa entonces el conjunto se lee tetzauh- de tetzahuitl “horroroso”. Inclusive cuando una flor toma una forma peculiar, como en el antropónimo leído tlapahuehue, ya no se trata de xochitl “flor en general” sino de tlapatl “planta alucinógena”.

Sinonimia

tlacatl “hombre”

cuaitl “cabeza”

tlatoa “hablar”

tlatoa “hablar”

tlatoa “hablar”

M. de Huexotzinco: tecocoa

M. de Huexotzinco: cuauhtzontecon

C. Xolotl: yohualtzatzitzin

M. de Huexotzinco: chachalaca

M. de Huexotzinco: cuicani

te “pref. indefinido animado”

tzontecomatl “cabeza”

tzatzi “gritar”

chachalaca “hablar mucho”

cuica “cantar”

Figura 57. 142 Sinonimia

¿Cómo la escritura figurativa puede expresar lo que en la lengua corresponde a verdaderos o casi sinónimos? ¿De qué forma esquematizar de diferentes maneras una casa calli y una morada tochan? Ante tal problema podemos imaginar que existen dos posturas: una que utilice estrictamente el mismo elemento y en este caso, debe de indicarse de algúna manera cuándo se tiene que hacer tal lectura en lugar de otra, o bien se añaden algunos detalles que permitan distinguir una forma de la otra. En la escritura náhuatl vamos a encontrar estos dos procedimientos. Cuando los dibujos son idénticos, no siempre conocemos la clave que nos permite saber qué lectura tenemos que escoger, excepto en algunos casos.

En el glifo leído tecocoa (te “alguien”, cocoa “hacer daño”) el prefijo indefinido para las personas, te-, está representado por una cabeza masculina es decir, por un elemento tlacatl “hombre”.

En el glifo que se ha leído cuauhtzontecon el tlacuilo aprovecha que las palabras tzontecomatl y cuaitl son casi sinónimos que significan “cabeza”.

Los tres glifos siguientes son un ejemplo de variaciones en torno a un mismo elemento. Este elemento es la voluta de la palabra llamada tlatoa “hablar”. En función de cuántas veces se repite este elemento y de su disposición les permitía leer, además de “hablar”, los verbos tzatzi “gritar”, chachalaca “hablar mucho” y cuica “cantar”. La primera lectura se basa en la boca abierta del personaje del Códice Xolotl. En el segundo caso, la gran multiplicidad de volutas son las que nos guían hacia la lectura chachalaca. En el último caso es la anotación la nos permite estar seguros que es conveniente leer cuica y no otro verbo.

 

itzcuintli “perro”

techalotl “ardilla”

tochtli “conejo”

cuetzpalin “lagartija”

cuetzpalin “lagartija”

M. de Tributos: chichicuauhtla

M. de Huexotzinco: moto

C. Vergara: cipac

M. de Huexotzinco: cuicuiltopi

M. de Huexotzinco: cohuix

chichi “perro”

mototli “ardilla”

citli “liebre”

topitl “tipo de lagartija”

cohuixin “tipo de lagartija”

Figura 58. 143 Sinonimia

Los animales presentan múltiples ejemplos de elementos que permiten hacer una doble o incluso una triple lectura. De esta manera el elemento itzcuintli “perropuede leerse chichi, en el topónimo chichicuauhtla de la Matrícula de Tributos, palabra que también quiere decir “perro”.

El elemento techalotl “ardillatambién puede ser leído moto- raíz de mototli “ardilla”. De la misma forma tochtli “conejo”en ciertos casos puede leerse ci- raíz de citli “liebre”.

Por último, el elemento cuetzpalin “lagartijaalgunas veces puede leerse topitl “especie de lagartijao también cohuixin “especie de lagartija”.

 

tzihuactli “tipo de maguey”

huitztli “espina”

centli “mazorca de maíz”

tlalli “tierra”

tlalli “tierra”

 

M. de Huexotzinco: necuametl

M. de Huexotzinco: mazahuatl

M. de Huexotzinco: olchical

M. de Tributos: tecmilco

M. de Huexotzinco: cuentlan

necuametl “tipo de maguey”

ahuatl “espina”

olchicalli “mazorca de maíz recien cortada”

milli “tierra cultivada”

cuemitl “tierra cultivada”

Figura 59. 144 Sinonimia

calli “casa”

tecomatl “vasija”

mitl “flecha”

tlapanqui “quebrado”

tlapalli “rojo”

C. Xolotl: cohuatlichan

M. de Huexotzinco: huicol

C. Matritenses: itzihuactlacoch imac: amimitl

M. de Huexotzinco: yaoxelo

C. Matritenses: itlauhquecholtzoncal: xochipilli

chantli “hogar”

huicolli “jarro”

tlacochin “saeta”

xeloa “dividir”

tlahuitl “rojo”

Figura 60. 145 Sinonimia

Todos estos elementos que basan su lectura en la sinonimia presentan la misma característica es decir que existe una lectura que predomina ampliamente y algunos casos de uso reducido con una lectura equivalente en sentido. De esta forma, por ejemplo, en el conjunto de los veintinueve códices analizados el elemento calli “casa” presenta un valor fónico parecido a su raíz, cal-, o a la palabra calli, en 651 casos, es decir un 87%, mientras que el mismo elemento tiene el valor /chan/ en 93 ocurrencias, es decir, un 13%.

El elemento tlalli “tierra” tiene un valor fónico que corresponde a su designación o a su raíz en 306 casos es decir un 87%, en 40 casos, un 12%, este elemento se lee /mil/ o /milli/ y en solo dos casos /cuem/ raíz de cuemitl “parcela cultivada”

Seguramente que en algunos casos un detalle o tal vez la composición con otro elemento o incluso la lengua misma nos deben orientar hacia la lectura correcta. Pero es necesario decir que a menudo, sin la ayuda de las anotaciones o glosas, nos daría mucho trabajo asegurar cuál es la lectura correcta.

Metáfora/símbolo

ihuitl “pluma, plumón”

ocelotl “jaguar”

ocuilin “gusano”

tonatiuh “sol”

tliltic “negro”

M. de Huexotzinco: amantecatl

C. de Amecamecan: tecuanipan

M. de Huexotzinco: cocol

M. de Tributos: teotenanco

M. de Huexotzinco: yohualcohuatl

amantecatl “oficial de arte mecánica”

tecuani “fiera”

cocoltic “ondulado”

teotl “dios, grande”

yohualli “noche”

Figura 61. 146 Metáforas o símbolos

En los códices encontramos el empleo de elementos que funcionan como metáforas o símbolos. De esta forma una pluma es utilizada en la Matrícula de Huexotzinco como glifo de función para transcribir la palabra amantecatl “plumajero”. O incluso, el ocelotl “jaguar”, el animal más peligroso para el hombre mesoamericano, es utilizado para escribir la palabra tecuani “animal salvaje”. La forma ondulada de la lombriz se emplea para transcribir cocoltic “ondulado”. Para expresar la palabra teotl “dios, grande”, la Matrícula de Tributos, es el elemento tonatiuh “sol” el que se utiliza. Esta utilización se comprende mejor cuando se sabe que el Sol era particularmente venerado por los mexicas. En este caso está indicado que se debe leer /teo/ y no /tonatiuh/ por el hecho que sólo la mitad del elemento tonatiuh está dibujada. Finalmente, el color negro puede en algunos casos servir para expresar la palabra yohualli “noche”.

 

comitl “olla”

huictli “coa”

pantli “bandera”

cuauhcozcatl “collera de madera”

cacaxtli “gancho para carga”

M. de Huexotzinco: tlama

C. Xolotl: tequihuatzin

M. de Huexotzinco:

M. de Huexotzinco: tlaco

M. de Huexotzinco: oztomecatl

tlama “médico”

tequitl “tributo”

tecpantli “para contar las personas de veinte en veinte”

tlacotli “esclavo”

oztomecatl “comerciante”

Figura 62. 147 Metáforas o símbolos

La olla, comitl, algunas veces puede ser utilizada como símbolo del médico o tlama. Para la palabra tequitl “tributo” se ha escogido el instrumento que hace posible el pago, es decir el huictli “coa o bastón plantador” que es utilizado por todos los campesinos.

El elemento pantli “bandera es utilizado como numeral para expresar la cifra 20 que podrá tener diversas realizaciones en la lengua, dependiendo del objeto contabilizado. Cuando se trata de contar hombres este elemento se lee tecpan-tli “para contar los personajes de veinte en veinte”. Como lo indica Carmen Herrera y Bertina Olmedo 148 escoger una bandera para expresar la cifra 20 se debe al hecho que los grupos de veinte guerreros debían ser reagrupados bajo el mismo estandarte.

Cuaucozcatl, símbolo de la esclavitud, es utilizado para transcribir la palabra tlaco-tli “esclavo.

Finalmente es cacaxtli “instrumento para cargar”, típico de los comerciantes de carrera larga, el elemento que sirve para transcribir la palabra oztomecatl “comerciante”

Metonimia

centli “mazorca de maíz seco”

nopalli “nopal”

tenexcalli “horno de cal”

calli “casa”

comitl “olla”

M. de Huexotzinco: xinach

M. de Huexotzinco: ahua

M. de Huexotzinco: tenextlati

M. de Huexotzinco: cuauhquiyahuacatl

M. de Huexotzinco: zoquichiuhqui

xinachtli “semilla”

ahuatl “espina”

tenextli “cal”

quiyahuatl “puerta; entrada de casa”

zoquitl “barro”

Figura 63. 149 Metonimia

Todos estos elementos son casos en los cuales se utiliza el todo por la parte. La mazorca por el grano, el nopal por la espina, el horno de cal por la cal, la casa por la puerta de la casa, y por extensión, la olla por la materia de la que está constituida: el barro.

 

cuechtli “cascabel de serpiente”

pantli “bandera”

tetl “piedra”

ihuitl “pluma, plumón”

etl “frijol”

 

 

 

M. de Huexotzinco: cohuacuechtli

M. de Huexotzinco: tlahuiztotol

M. de Huexotzinco: cuauhtenan

M. de Huexotzinco: tozihuitl

M. de Huexotzinco: xalpatol

cohuatl “serpiente”

tlahuiztli “armas, insignas”

tenamitl “muralla”

toztli “perico”

patolli “juego”

Figura 64. 150 Metonimia

Estos casos representan el fenómeno inverso, es decir, la utilización de la parte por el todo. Los anillos de la cola de serpiente por la serpiente misma, el estandarte por las armas y las insignias, las piedras por la muralla, la pluma amarilla por el perico y por último, la semilla de fríjol por el juego llamado patolli.

Acciones

nacaztli “oreja”

atlapalli “ala”

michin “pez, pescado”

chilli “chile”

xochitl “flor”

M. de Huexotzinco: cacaqui

M. de Huexotzinco: patlani

M. de Huexotzinco: tlatlama

M. de Huexotzinco: tetoneuh

M. de Huexotzinco: xotlani

caqui “escuchar”

patlani “volar”

ma “cazar”

tonehua “atormentar”

xotla “florecer”

Figura 65. 151 Acciones

 

huepantli “viga de madera”

tepoztli “hacha”

huictli “coa”

malacatl “huso”

coyolli “cascabel”

M. de Huexotzinco: tlahuilan

M. de Huexotzinco: tlaxinqui

M. de Huexotzinco: zacamo

M. de Huexotzinco: tzauhqui

M. de Huexotzinco: cacahuantoc

huilana “arrastrar algo”

xima “cortar”

zacamoa “arar”

tzahua “hilar”

cacahuantoc “resonar”

Figura 66. 152 Acciones

Como ya lo habíamos señalado anteriormente a propósito del proceso de composición, la escritura figurativa nahua está mejor preparada para expresar más un estado que acciones. Ante la absoluta necesidad de integrar en sus escritos verbos, los nahuas optaron por desplazar su expresión a nivel de personajes y en cuanto a los glifos optaron por la estrategia de representar el objeto con el cual se ejecuta la acción en lugar de la acción misma.

Es de esta forma que se emplea la oreja por el verbo caqui “escuchar”, el ala por el verbo patlani “volar”, el pez por el verbo ma “cazar, pescar”, el chile por el verbo tonehua “atormentar”, la flor por xotla “florecer”, la viga por huilana “arrastrar algo”, el hacha por xima “cortar”, la laya por zacamoa “binar”, el huso por “hilar” o incluso la sonaja por cacahuantoc “resonar”.

Homofonía y paronomasia

ayotl “tortuga”

atl “agua”

atl “agua”

comitl “olla”

mitl “flecha”

M. de Huexotzinco: yaotl

M. de Tributos: ahuatepec

C. Vergara: cohuatl

C. Xolotl: chalco

C. Vergara: miltepitl

yaotl “enemigo”

/a/, /hua/

/hua/

/co/

/mi/

Figura 67. 153 Homofonía y paronomasia

tlantli “diente”

tentli “boca, labios”

C. Vergara: tlalli

C. Xolotl: toltecatl

/tla/

/te/

Figura 68. 154 Homofonía y paronomasia

De forma general la escritura nahua es una escritura de raíces nominales y verbales. Es decir que la gran mayoría de las imágenes están ligadas a morfemas, aunque a veces expresan sílabas o incluso existen, en varios documentos, algunos ejemplos de utilización exclusivamente fonética de elementos.

El primer ejemplo presentado aquí es una paronomasia, palabras cuya pronunciación es muy cercana entre sí. Casos como estos son muy raros, pero como el glifo leído yaotl “enemigo” se repite miles de veces en la Matricula de Huexotzinco no podía pasar por alto. El elemento esquematizado es ayotl “tortuga” cuya sonoridad, por metátesis, nos hace pensar a la de yaotl.

El glifo ahuatepec, topónimo de la Matrícula de Huexotzinco, contiene el elemento atl “agua” que dos veces se lee de manera puramente fonética. La primera vez proporciona el sonido /a/ y la segunda vez el sonido /hua/. /a/+ /hua/ resulta ahua- raíz de la palabra ahuatl “roble”.

El ejemplo del Códice Vergara es del mismo orden. En este caso también el tlacuilo procede al análisis silábico de la palabra cohuatl “serpiente” y la escribe /co/+/hua/. Para expresar el sonido /co/ emplea naturalmente el elemento comitl “olla”, cuya raíz con- es cercana de /co/, y para el sonido /hua/ emplea el elemento atl “agua”, exactamente de la misma forma que el tlacuilo de la Matrícula de Tributos en el ejemplo precedente.

La escritura nahua es una escritura que economiza, se abstiene de escribir todo lo que la lengua permite restituir sin dificultad. Esto es particularmente el caso de los sufijos locativos en los glifos toponímicos. Por consiguiente, rara vez son escritos. Sin embargo en el Códice Xolotl notamos que en algunos casos se expresan, en particular cuando la lectura de un elemento no corresponde con la raíz de su designación. De esta forma en el glifo leido Chalco el elemento chalchihuitl “jade” es el que se emplea para transcribir /chal/. Es decir que en este caso es conveniente leer chal- y no chalchiuh-. Para marcar esta particularidad en la lectura el tlacuilo escribe entonces de forma expresa el sufijo locativo -co. Para hacerlo va a emplear nuevamente el elemento comitl “olla”.

En cuanto al Códice Vergara, nos proporciona ejemplos del empleo de algunos elementos como determinativos fonéticos. Sabemos que el elemento tlalli “tierra” puede leerse de varias maneras, de las cuales las dos más frecuentes son tlalli o milli. El tlacuilo del Códice Vergara tiene la amabilidad de anotar expresamente la lectura que tiene que hacerse. Con este fin emplea el valor fonético del elemento mitl “flecha” o el de tlantli “diente”. En el primero señala que la lectura del elemento tlalli “tierra” debe empezar por la sílaba /mi/, conviene leer mil-. En el segundo indica que la lectura del elemento tlalli “tierra” debe empezar por la sílaba /tla/, conviene leer tla-.

Al principio del Códice Xolotl encontramos numerosas referencias a los toltecas. Su nombre está escrito con dos elementos: el elemento tentli “boca, labios” y el elemento tolin “junco”. El elemento tentli se utiliza en este caso de manera fonética para expresar el sonido /te/.

 

xihuitl “turquesa”

xiuhtic “azul”

teoxihuitl “turquesa fina”

xihuitl “hierba”

xihuitl “turquesa”

xihuitl “hierba”

 

C. de Tepetlaoztoc: ce xihuitl

C. Xolotl: ce tecpatl xihuitl

C. Xolotl: ce tecpatl xihuitl

Anales de Tula: ynipa mitoa to xiuhmolpilia

M. de Huexotzinco: xiuhnel

xihuitl “año”

xihuitl “año”

xihuitl “año”

xihuitl “año”

/xiuh/

Figura 69. 155 Homofonías

El náhuatl presenta algunos casos de de casi homofonía, cuando la diferencia se debe solamente a la duración vocálica. De tal forma que la palabra xihuitl puede tener tres sentidos diferentes: año, turquesa, hierba. Además cuando el primer sonido /i/ dura entonces significa “cometa”.

Los tlacuiloque le sacaron provecho a estas homofonías: de esta manera en los cuatro primeros ejemplos la palabra xihuitl es la que está expresada, ya que los cuatro fueron sacados de series cronológicas. En el primer caso, el del Códice de Tepetlaoztoc el tlacuilo escogió el elemento xihuitl “turquesa”, en el segundo caso el del Códice Xolotl, expresa xihuitl con solo el color azul xiuhtic “azul” cuya raíz es idéntica a la de xihuitl, en el caso siguiente el tlacuilo del Xolotl utiliza la turquesa fina teoxihuitl para transcribir xihuitl. En los Anales de Tula la ligadura de los años toxiuhmolpilia se expresa por medio de un nudo que amarra las hojas de una planta. Es decir que el tlacuilo de este documento escoge expresar la palabra xihuitl “año” con su homónimo xihuitl “hierba”.

En el último ejemplo encontramos la raíz xiuh- que en dos ocasiones fue escrita con dos elementos diferentes. En uno de estos casos se trata de xihuitl “turquesa” (son pequeños rombos) y en el otro caso de xihuitl “hierba”.

 

Todos estos ejemplos nos dan una idea de como los nahuas se valían de la relación con lo real para transcribir lo que querían de su idioma, es decir ante todo las raíces nominales y verbales.

Aunque existen algunos casos en los cuales se emplean los determinativos fonéticos, esto es algo inusual y los ejemplos en el Códice Vergara en donde el tlacuilo tuvo la gentileza de indicarnos cuando convenía leer tlalli “tierra” o milli “tierra cultivada” son raros. ¿Cómo saber cuando conviene hacer una lectura directa de un elemento, es decir, leer su nombre, o leer un sinónimo o acaso un valor simbólico o una metonimia? En múltiples casos, el contexto gráfico es el que nos lo indica y por eso, el hecho de encontrar un hacha asociada a un personaje de forma particular basta para hacernos comprender que se trata de la función de este personaje la que está expresada y que conviene leer tlaxinqui “carpintero” y no “hacha”. En otros casos, cuando los glifos están compuestos de varios elementos parece ser que la lengua náhuatl misma es la que hacía posible algunas lecturas y no permitía otras.

Pero en muchos de los casos, como no hay anotaciones en caracteres latinos, nos cuesta bastante trabajo leer correctamente el glifo. La presencia de anotaciones es por consiguiente algo primordial y sería conveniente que se estudiase cuanto más se puedan documentos que las contienen.

Sin embargo la parte que concierne a los glifos es la más fácil y la más segura, para todas las otras imágenes, es decir, los personajes, que generalmente no cuentan con dichas glosas, y que probablemente posibilitan múltiples lecturas, convendría tratar de sacar provecho de todos los textos náhuatl en caracteres latinos para intentar determinar, de forma precavida, las lecturas posibles.


 

Algunos elementos de la escritura pictográfica náhuatl

Se trata, a través de cuatro grandes temas -hombre, animales, espacio, tiempo- de mostrar algunos ejemplos del empleo de los elementos en la escritura nahua y también de situarlos en la cultura donde ellos nacieron.

El hombre y las partes del cuerpo

Los códices nahuas presentan generalmente una asociación de glifos y de personajes: estos últimos son bastante numerosos, cerca de unos 15 000 del total en los documentos analizados, siendo que se han contabilizado cerca de unos 24 000 glifos.

Dentro de los personajes la repartición entre hombres y mujeres es de un 94% de hombres y solamente un 6% de mujeres. Tal desproporción se comprende al considerar que los documentos que poseemos tenían como función esencial asegurar la supervivencia del renombre adquirido, evitándole a aquel que era nombrado que cayera en el olvido; o bien contabilizar la fuerza de trabajo es decir, los hombres aptos para trabajar y asegurar así el pago del tributo. Estas cifras nos dan una idea del papel destinado a las mujeres nahuas. No era ni quien debería pasar a la posteridad ni quien representaba una fuerza de trabajo digna de ser registrada.

Es algo sintomático que en un documento de tipo histórico, destinado a acentuar el renombre de los personajes presentes en el relato, no solamente haya infinitamente más hombres que mujeres sino que además estas últimas casi nunca muestran un glifo antroponímico que las denomine (sin nombre, sin renombre). Las mujeres solamente aparecen para indicarnos que el hombre en cuestión está casado.

 

Códice Xolotl: tlacatl namique

Figura 70. 156 namictli “esposa”

Es exactamente la misma observación que se puede hacer a propósito de la encuesta llamada Matrícula de Huexotzinco en la cual sólo se mencionan expresamente a los hombres que podían estar sujetos al tributo y que informa de forma abreviada que estos hombres están casados. Informaciones importantes puesto que las mujeres eran las que garantizaban que los hombres pudieran trabajar todo el día, llevando con ellos la comida que sus esposas les preparaban. 157

 

Figura 71. 158 Matrícula de Huexotzinco: tlacatl namique + cihua namiqueque

Además en este documento el papel de las mujeres es tan secundario que muy a menudo los pintores-escribanos dibujaban primero la cabeza del hombre y sólo después añadían los rasgos distintivos de la mujer, es decir, el peinado.

 

Figura 72. 159 Matrícula de Huexotzinco: cihuatl “mujer”

Los elementos pertenecientes al dominio del hombre, con 93 ejemplos diferentes, representan aproximadamente un 12 % del total de los elementos. Estos elementos difieren de todos los demás en la medida en que fueron creados de forma artificial al cortar la unidad representada por el cuerpo humano, en sus distintas partes.

Hombre

La palabra hombre se dice tlacatl en náhuatl. Cuando esta palabra está transcrita en un glifo antroponímico el hombre puede excepcionalmente estar representado de cuerpo entero como en los dos primeros ejemplos sacados de la Matricula de Huexotzinco. Pero por lo general el hombre se limita a la cabeza, como en los ejemplos siguientes.

 

M. de Huexotzinco: tlacatenan

M. de Huexotzinco: tlacatecatl

M. de Tributos: tlacatecatl

C. Xolotl: tlacaximaltzin

C. de Tepetlaoztoc: tlacamazatl

Figura 73. 160 tlacatl “hombre”

Si el hombre de cuerpo entero se utiliza rara vez para transcribir la palabra tlacatl “hombre” es lo contrario cuando se trata de indicar una acción, como huetzi “caer”, un estado como onoc “estar acostado” o tzicuiltic “estar flaco”. También puede estar asociado a otro elemento, una joroba para transcribir tepotzotli “jorobado” o con un elemento huictli “especie de laya” para escribir tequitqui “tributario”.

 

huetzi “caer”

tzicuiltic “delgado”

onoc “estar acostado”

tepotzotli “jorobado”

tequitqui “tributario”

M. de Huexotzinco: huetztoc

M. de Huexotzinco: tzicuil

M. de Huexotzinco: chocatoc

C. Xolotl: tepotzotlan

C. de Tepetlaoztoc: 5(20) tequitqui

Figura 74. 161 Acciones

micqui “muerte”

huehue “viejo”

icnotl “huérfano”

xolochauhquiarrugado”

M. de Huexotzinco: micqui

M. de Tributos: huehuetlan

M. de Huexotzinco: icnotl

M. de Tributos: xolochiuhyan

Figura 75. 162 Estados

La asociación de la cabeza masculina con el color negro permite leer micqui “muerto”, con arrugas xolochauhqui “arrugado”, con arrugas y con el cabello ondulado huehue “viejo» y con lágrimas icnotl “huérfano” (voir supra).

Mujer

En los códices, al contrario de los hombres que pueden mostrar posturas variadas, la mujer, cihuatl, está casi siempre presentada en la misma posición: apoyándose en sus rodillas, con las manos visibles pero inactivas, en actitud como de sumisión.

 

C. de Xochimilco

C. de Tepetlaoztoc

C. Tlatoque Tenochca

C. Xolotl

Figura 76. 163  cihuatl “mujer”

Cuando el elemento cihuatl “mujer” es utilizado en los glifos se lee por lo general cihua-. Pero en un ejemplo del Códice Xolotl se muestra que también podía ser leído nan- de nantli “madre”. Además cuando se le añaden arrugas entonces el conjunto generalmente se lee ilama “anciana” o aún más raramente citli “abuela”, sin que sepamos lo que permite escoger la lectura apropiada.

 

C. Tenochca: cihuaiztetl

C. Xolotl: tonan

M. de Huexotzinco: ilama

M. de Huexotzinco: toci

cihuatl “mujer”

nantli “madre”

ilama “anciana”

citli “abuela”

Figura 77. 164 Lecturas del elemento cihuatl “mujer”

Cabeza

M. de Huexotzinco: cuachita

C. Xolotl: cuacuauhpitzahuac

C. Xolotl: cuacuauhpitzahuac

M. de Huexotzinco: cuauhtzontecon

Figura 78. 165  cuaitl “cabeza” y tzontecomatl cabeza”

Debido a que la cabeza casi siempre es utilizada como metonimia del hombre entero, cuando es la cabeza, cuaitl, lo que debe leerse, los tlacuiloque, o pintores-escribanos, tienen que indicar expresamente el cambio de estatus. Y para esto pegan literalmente el otro elemento en la parte superior de la cabeza. Se comprende fácilmente tal emplazamiento sobre todo cuando se sabe que la palabra cuaitl significa no solamente “cabeza” sino también “cima de la cabeza”

Mano

C. de Tepetlaoztoc: tlamatzinco

C. Vergara: poyoma

M. de Huexotzinco: mapatlac

M. de Huexotzinco: macuex

C. Xolotl: tlaxcallan

Figura 79. 166 macpalli “mano” / maitl “mano, brazo”

La mano, macpalli pero también maitl en náhuatl, se utiliza para transcribir la sílaba /ma/, raíz de maitl. En el último ejemplo leído tlaxcallan, la mano no se lee pero desempeña un papel de determinativo semántico al indicar que se trata de algo circular que ha sido hecho a mano, es decir, una tortilla o tlaxcalli.

 

C. Matritenses: itzihuactlacoch imac: amimitl

M. de Huexotzinco: quetzalpepena

M. de Huexotzinco: centecpanpixqui

M. de Huexotzinco: tlaxinque

M. de Huexotzinco: tlacuilo

maitl “mano”

pepena “elegir”

piya “guardar”

xima “cortar”

icuiloa “escribir, pintar”

Figura 80. 167 Manos y acciones

Frecuentemente se asocia la mano a un objeto para indicar sea una posición, como en los Códices Matritenses en donde la palabra imac significa “en su mano”, sea una acción como el verbo pepena “escoger”, o bien una raíz verbal que sirve para formar un nombre de función, como piya “guardar” por centecpanpixqui “guardián de una veintena (de hombres)”, xima “cortar” por tlaxinqui “carpintero” o también icuiloa “escribir, pintar” por tlacuilo “pintor-escriba”.

 

M. de Tributos: michmaloyan

C. de Tepetlaoztoc: acolhuatzin

M. de Huexotzinco: acol

ma “cazar”

acolli “brazo”

acolli “brazo”

Figura 81. 168 maitl “mano, brazo”

Además de la figuración de la mano existe la del antebrazo, llamado maitl o acolli en náhuatl. Encontramos este elemento con dos valores /ma/ y /acolli/. En el primer caso se trata del verbo ma “pescar, cazar” y en el segundo (Códice de Tepetlaoztoc y la Matrícula de Huexotzinco) de la raíz del sustantivo acolli.

Ojo

C. de Tepetlaoztoc: ixtliltzinco

M. de Tributos: acamilixtlahuacan

C. Xolotl: tlachia

M. de Huexotzinco: tlachia

M. de Huexotzinco: tlamaoco

ixtli “ojo”

ixtli “ojo”

tlachia “observar”

tlachia “observar”

?

Figura 82. 169 ixtelolotli “ojo”

El ojo figura de frente de forma muy estilizada. Se distingue el iris y en el centro la pupila, una línea que corresponde a la parte inferior de los párpados pasa por arriba de la pupila. Cuando los párpados están iluminados siempre son de color rojo. Este color de párpados puede explicarse por el hecho de que no se trata de la parte externa de los párpados, sino de la parte interna.

El ojo es utilizado generalmente para transcribir la primera sílaba de su nombre, ix- de ixtelolotli “ojo”, o según el contexto, para indicar la acción de mirar y por consiguiente el verbo tlachia.

Boca

 

C. Matritenses: motenolcopinticac texotica: tezcacohuac

M. de Tributos: Atenco

C. Xolotl: toltecatl

C. Vergara: tetzauh

tentli “bocca”

tentli “borde”

te- “prefijo indefinido animado”

te- “prefijo indefinido animado”

Figura 83. 170 tentli “borde”

Este elemento figura una parte, delimitada de forma artificial, de la parte inferior de una cara humana, vista de perfil. Principia debajo de la nariz y termina en el cuello, dejando ver la boca, la barbilla y una parte del cachete. Como todos los elementos humanos cuyo referente podría ser tanto un hombre como una mujer, el color, particularmente en el Códice Xolotl, nos indica que hacen referencia a hombres. Este elemento se utiliza a menudo para transcribir ten- raíz de tentli pero también puede servir para transcribir te- que es el prefijo indefinido para los animados.

Los animales

La fauna representa un 15% de los elementos que encontramos en la constitución de los glifos. La mayoría de los elementos corresponden a animales aéreos o terrestres. Los animales acuáticos son pocos en cantidad.

Jaguar

El ocelotl o jaguar es considerado por los nahuas como el soberano de todos los animales 171. Es a su vez un animal específico, pero también es el nombre de una clase a la que pertenecen otros tres felinos (iztac ocelotl, tlatlauhqui ocelotl y tlacoocelotl) que tienen en común la característica de “estar manchados como con un caucho”  172

 

Figura 84. Jaguar

C. de Tepetlaoztoc: ocelotepec

M. de Tributos: cempohualli oceloehuatl

M. de Tributos: centetl ocelotl

C. Telleriano-Remensis: nahui ocelotl

Figura 85. 173 Ocelotl “jaguar”

M. de Huexotzinco: tecuani

M. de Tributos: tecualoyan

M. de Tributos: ontzontli ocelotilmatli

M. de Tributos: centlamantli tlalpiloni

Figura 86. 174 Ocelotl “jaguar”

En los códices el jaguar aparece bajo cuatro formas: de cuerpo entero, vivo o muerto (en este caso en los glifos leídos ocelotepec, cempohualli oceloehuatl), bajo la forma de la cabeza del animal (aquí en los glifos leídos nahui ehecatl, tecuani, tecualoyan), la oreja (en los tonalamatl 175) o inclusive simplemente las manchas (centetl ocelotl, ontzontli ocelotilmatli y centlamantli tlalpiloni). Las manchas, que son el rasgo distintivo de este animal, bastan del todo para expresar la palabra ocelotl “jaguar”.

En la mayoría de los casos este elemento sirve para transcribir la raíz nominal ocelo- sea en la primera imagen que es el topónimo de ocelotepec, o en los glifos de tributo. No importa que se trate de la piel completa del jaguar muerto, del traje del guerrero o de los fragmentos de tela tapizados con diseños de manchas de jaguar.

No obstante, la cabeza del jaguar podía utilizarse también para escribir la palabra tecuani “quien se come a alguien”. Al ser el jaguar el cazador por excelencia, el más temido, comprendemos mejor que lo hayan elegido para expresar tal palabra. Sin embargo es necesario señalar que no es el único, se encuentran ejemplos de la palabra tecuani transcritos por el coyotl “coyote” o por otro animal mal definido llamado cuetlachtli “un tipo de lobo” 176.

Los glifos de tributo, presentes en la Matrícula de Tributos, nos permiten establecer una relación entre el jaguar y el poder militar y político. El ejemplo leído cempohualli oceloehuatl muestra una piel de jaguar. Algunas veces las pieles de este tipo recubren el asiento de un soberano 177, transformando de esta forma el acostumbrado petate, petlatl, en un tapete de jaguar: ocelopetlatl. De hecho, los textos del Códice Florentino asocian el merecimiento de un petate de jaguar con la circunstancia de merecer un título de tlacatecatl y tlacochcalcatl es decir, el más alto rango militar y político 178.

La palabra ocelopetlatl aparece siempre formando parte del binomio in cuappetlatl, in ocelopetlatl del cual los informantes de Sahagún explican el sentido:

“el petate de jaguares, el petate de águilas. Esto significa ahí donde vive la gente fuerte, valiente, que nadie puede vencer: es por eso que se dice: es ahí en donde está el petate de águilas, el petate de jaguares: también se dice: es ahí que está levantada la reja de jaguares, la reja de águilas donde está encerrada la ciudad - el agua, el cerro.” 179

El traje, llamado simplemente ocelotl, es el que llevaban una parte de los guerreros más valientes, también llamados de la misma forma.

Por último, un ornamento que se llevaba amarrado al cabello, tlalpiloni, era uso privativo de los guerreros más distinguidos (tlacatecatl y tlacochcalcatl).

En su calidad de uno de los días 180 del tonalpohualli, el calendario de la cuenta de los destinos, se le conferían al jaguar influencias divinas diversas y al asociársele con los números podía convertirse en un día fasto o nefasto.

Según Durán: “A los que en este signo nacían hallaban en sus suertes que habían de imitar al tigre, en ser osados, atrevidos, altivos, presuntuosos, soberbios, fantasiosos y graves. Apetecerán dignidades, cargos, alcanzarlos han por tiranía y fuerza y por dádivas; andarán alcanzados, serán pródigos, abatirse han a cosas serviles; serán amigos de sembrar y coger por su mano, aficionados a la agricultura, en nada huirán del trabajo; amigos de ir a la guerra, de mostrar y señalar su persona y valor; mostrarán a todo buen rostro y corazón; acometerán cualquier buen hecho, y si fuere mujer, la nacida en este signo, será libre, soberbia, presuntuosa, menospreciadora de las demás; tendrá poco reposo, galana de corazón, hará burla de todos; tendrá altos pensamientos...”  181

Aguila

Figura 87. Águila

M. de Tributos: ce cuauhtli

C. Telleriano-Remensis: macuilli cuauhtli

M. de Huexotzinco: cuauhquen

Figura 88. 182 Cuauhtli “águila”

Como para el jaguar, el elemento cuauhtli “águila” no hace referencia a un águila en particular sino más bien a una familia. En la imagen de arriba vemos a las águilas reunidas por el ornitólogo R. Peterson. 183 Se ve claramente que a todas las águilas se les levantan las plumas en la cabeza y que tienen el pico propio de las aves de rapiña, características que comparten con la cabeza de las águilas que se pueden encontrar en los códices. Pero el elemento cuauhtli “águila” no se parece en particular a una de entre ellas, por lo menos en las versiones de tamaño pequeño. En tales versiones reducidas, que son con mucho las que más abundan, se trata de una imagen conceptual, sintética que no tiene relación con un animal en particular sino mas bien figura una clase que es la de las cuauhtli “águilas”. Este tipo de clase existe y está compuesta por unos diez miembros. (itzcuauhtli, mixcohuacuauhtli, iztac cuauhtli, iooalcuauhtli, acuauhtli, aitzcuauhtli, tlacocuauhtli, chiencuauhtli). Según el especialista de la cuestión, Michel Gilonne, el término “cuauhtli no se reserva al género aquila sino más bien reagrupa Géneros y Familias ornitológicas que aparentemente no tienen nada que ver entre sí. Según estas últimas definiciones Cuauhtli no es por consiguiente un nombre de especie sino realmente un nombre genérico”. 184

Sin embargo podemos interrogarnos sobre la finalidad de las imágenes grandes, como aquella en donde se ve un águila de cuerpo entero como glifo de tributo. El agrandamiento de la imagen permite que aparezcan multiples detalles haciendo posible que los ornitólogos identifiquen de manera precisa al animal. Es así como Michel Gilonne reconoce al Aguila Real en el águila viva que debía ser pagada como tributo. 185

Como signo del tonalpohualli el elemento cuauhtli “águila”, 186 según Durán, comparte con el tigre las mismas características. Pero se dice además que es avaricioso y que esconde sus bienes de igual forma que lo hace el águila. 187 El Códice Florentino, a propósito de varias águilas, emplea la palabra tlahuitequini para referirse a estas. La palabra se compone de tla-huitequi-ni es decir que está formada sobre la raíz verbal de huitequi que significa “herir, matar”. 188 El águila es por consiguiente considerada como “asesina”.

Ya hemos mencionado a propósito del jaguar que encontramos su nombre en el binomio in cuappetlatl in ocelopetlatl, compuesto de cuauh-petlatl y ocelo-petlatl. En el Códice Florentino encontramos numerosos ejemplos de difrasismos construidos sobre estas dos raíces cuauh- y ocelo-. Esto es debido al hecho de que el binomio in cuauhtli in ocelotl designa metafóricamente a los guerreros más valerosos, más estimados, a los que han capturado prisioneros, que se hicieron famosos, que accedieron a la orden de las águilas a la orden de los jaguares”. 189

Es este binomio el que encontramos por ejemplo en la primera página de la Matrícula de Huexotzinco: la presencia del símbolo de las dos órdenes guerreras más prestigiosas en la primera página, el de la capital de la provincia, quiere sin lugar a dudas recalcar la importancia de la capital y la calidad de sus hombres que eran de esta forma calificados como fuertes y valerosos. También encontramos la expresión gráfica del binomio en el Códice Borbónico 190 y Telleriano-Remensis. 191

 

C. Telleriano-Remensis

C. Borbonicus

M. de Huexotzinco: in cuauhyotl, in oceloyotl

 

Figura 89. 192 Binomio cuauhtli “águila” y ocelotl “jaguar”

En casi la mayoría de los casos el binomio aparece con la palabra cuauhtli “águila” en primer lugar y ocelotl “jaguar” en segundo lugar, marcando de esta forma la preeminencia de las águilas sobre los jaguares. Esto no resulta de una casualidad sino que se explica por los eventos que tuvieron lugar durante la creación del Cuarto Sol, es decir, la época en la que vivimos. Cuando las tinieblas reinaban sobre la tierra, los dioses se reunieron en Teotihuacan y decidieron crear el sol. Dos de los dioses aceptaron esta tarea, Tecuciztecatl y Nanahuatzin. Después de cuatro días de penitencia durante los cuales se había preparado un gran fuego, los dioses le pidieron a Tecuciztecatl que se arrojara al fuego. Pero espantado no logró arrojarse y finalmente Nanahuatzin fue el que se arrojó primero y al ver esto Tecuciztecatl lo siguió. Ambos se convirtieron en astros brillantes idénticos, pero los dioses decidieron que no debía de ser así y decidieron disminuir el brillo del segundo astro. Fue así como nacieron el sol y la luna. Pero Tecuciztecatl y Nanahuatzin no fueron los únicos en arrojarse al fuego:

“Según se dice, parece que entonces también apareció el águila, que los siguió, arrojándose rápidamente al fuego, se precipitó empezándose también a quemar mucho: es por eso que tiene las plumas negruzcas, como el humo. Al final vino el jaguar, cuando el fuego ya no quemaba tanto, iba a caerse: es por eso que sólo se manchó, sólo manchado, únicamente quemado por el fuego, no se quemó tanto: es por esta razón que solamente está manchado, salpicado, maculado de negro.

Al respecto, parece ser que de ahí viene, que de ahí se sacó la expresión con la cual se denomina, se nombra aquel que es valeroso, valiente: se le asigna el nombre de “águila-jaguar” (cuauhocelotl) primero es “águila” (cuauhtli), se dice que es porque precedió al otro al fuego; y al final es “jaguar” (ocelotl), de manera que se dice en una sola palabra “águila-jaguar” (cuauhocelotl), por haber caido por último al fuego”. 193

Buitre

cozcatl + cuauhtli

cozcatl + cozcacuauhtli

cozcacuauhtli

C. Xolotl: cozcacuauh

 

C. Xolotl: matlactli cozcacuauhtli

 

C. de Tepetlaoztoc: cozcacuauhco

Figura 90. 194 Cozcacuauhtli “buitre”

El elemento cozcacuauhtli “buitre” es difícil 195 de identificar, esto se debe a varios factores. Aparte de las figuraciones en el tonalpohualli, 196 sus representaciones son raras, en efecto los pintores-escribas, como en el primer ejemplo del Códice Xolotl, siempre han recurrido a una transcripción que sigue la morfología de la palabra. cozcacuauhtli se analiza como sigue cozca-cuauh-tli de cozcatl “collar” y cuauhtli “águila”.

Otra de las razones se debe al hecho que cuando está figurado, su único rasgo distintivo es que no tiene las plumas levantadas sobre la cabeza, que hace que se distinga perfectamente del águila, pero que lo asemeja a otros volátiles. Particularmente, como en el segundo ejemplo del Códice Xolotl, cuando aparece con una excrecencia arriba donde principia el pico. Esta excrecencia, que puede tener la forma de un colgante, hace a veces que, como en las figuraciones en el tonalpohualli de Códice Telleriano-Remensis, se parezca al totolin “pavo”

Según Durán 197 “el signo cozcacuauhtli, que significa corneja, significaba y pronosticaba, a los que habían nacido bajo este signo, larga vida, estos serán sanos, robustos, sin enfermedades, grandes y fornidos, robustos, calvos, discretos, hombres de gran consejo y autoridad, sabios, serios, tranquilos, prudentes, retóricos, propensos a enseñar y a rezar, propensos a dar buenos consejos y a eliminar el mal, propensos a reunir disciplinas para enseñarlas”.

Serpiente

Figura 91.. Serpiente

 

C. Matritenses: icue cohuatl: cohuatlicue

C. Telleriano-Remensis: matlactli omome cohuatl

C. Xolotl: cohuatlichan

 

 

 

C. Xolotl: cihuacohuatl

C. Vergara: cohuacuech

M. de Huexotzinco: teuctlacozauhqui

Figura 92. 198 Cohuatl “serpiente”

Este elemento conoce diversas variantes: puede figurarse de cuerpo entero o tan sólo por una de sus partes: la cabeza o la cola. Las variantes de la serpiente de cuerpo entero se materializan por medio del cambio de posición: la serpiente puede estar estirada, formando medio arco, parada sobre la punta de su cola, formando una S o enroscada. Los rasgos distintivos comunes a todos los elementos son la lengua bífida 199, el cuerpo alargado y la cola anillada.

Tanto como en el Códice Florentino como en el diccionario de Molina, se manifiesta que existe una gran cantidad de serpientes, por lo menos unas treinta 200 y que dos de sus tercios no tiene “cascabel”. Sin embargo, fue la familia de los crótalos la que se eligió como modelo para representar este elemento. El referente no es una serpiente en particular, sino la familia de las serpientes de “cascabel” o cuechque. 201

El elemento cohuatl “serpiente” siempre se lee cohua-tl, excepto si lleva un grafismo o un color que no forman parte de sus elementos distintivos. Es el caso del último ejemplo, que presenta grandes manchas negras, es leído teuctlacozauhqui, nombre de una especie particular de serpiente.

Cohuatl es también uno de los nombres del tonalpohualli 202 y según Durán. “El quinto signo era la culebra que en la lengua se llama coatl los que en este día nacían decían que habían de ser hombre pobres desnudos sin abrigo y mendigo desarrapado sin casas propia; vivirían siempre de prestado y á pension de otro y de continuo servirían y esto á imitación de la culebra que anda desnuda sin casa propia y al sol y al aire metiéndose hoy en un agugero y mañana en otro era signo tenido por malo”. 203

 

Por coincidencia, todos los animales seleccionados forman parte de la lista de las veinte palabras que permiten nombrar los días del calendario náhuatl. El hecho de que, por otra parte, Durán haya comentado cada uno de los signos del calendario, estableciendo un paralelismo entre el destino de los hombres y las características atribuidas a los animales, nos permite tener cierta idea de la visión que los nahuas tenían de estos cuatro animales. La escritura, por mucho que sea figurativa, no puede indicar que el águila y el jaguar eran “audaces, intrépidos, altivos, pretenciosos, arrogantes, presuntuosos y serios” y que la serpiente “va desnuda, sin casa propia, que va al sol y al aire, metiéndose hoy en un agujero y mañana en otro”. Del buitre sólo se comentan las cualidades de los hombres nacidos bajo este signo “larga vida, estos serán sanos, robustos, sin enfermedades, grandes y fornidos, robustos, calvos, discretos, hombres de gran consejo y autoridad... Al considerar tal principio de imitación propuesta por Durán podemos suponer que las mismas características le eran atribuídas al buitre.

Si tomamos en cuenta la frecuencia con la que se empleaban estos elementos en los antropónimos, las cualidades guerreras eran las que más se apreciaban.

El espacio: atl “agua” y tepetl “cerro”

El espacio desempeña un papel particularmente importante en los códices nahuas. El relato de hechos históricos, uno de los temas importantes de la escritura nahua, se constituye de tres ingredientes principales: del espacio, del tiempo y de los hechos. La organización general podía darse principalmente o por el espacio o bien por el tiempo. En el primer caso se obtienen documentos de tendencia cartográfica y en el segundo caso, códices de tipo anales. 204

El ejemplo más conocido de relato histórico sobre un fondo geográfico es el del Códice Xolotl y en este documento podemos darnos fácilmente cuenta que dos elementos desempeñan un papel primordial, se tratan de los elementos atl “agua” y tepetl “cerro”. Estos son particularmente visibles ya que el primero es utilizado para designar la laguna de Texcoco y el segundo para ilustrar la cadena de montañas, con el Popocatepetl. Todos los eventos relatados se localizan de hecho con base en estos dos puntos de referencia y también de muchos otros indicados por numerosas ciudades.

Los elementos atl “agua” y tepetl “cerro” son los dos elementos más utilizados del Códice Xolotl 205 y en el conjunto 206 de los códices, en término de ocurrencias, aparecen en el mismo órden, en 4ª y 10ª posición, del total de los 786 elementos registrados.

El elemento tepetl “cerro” tiene dos variantes principales: una tenochca de Mexico-Tenochtitlan y la otra acolhua de Tezcoco. Es decir, dos de las tres ciudades que gobernaban el dicho “imperio” mexica. Casi todos los documentos pictográficos náhuatl están conformes o al uno o al otro de estos modelos.

 

Tira de Tepechpan: chapoltepec

Códice Xolotl: chapoltepec altepetl

Convención tenochca

Convención texcoca

Figura 93. 207 Tepetl “cerro”

En los dos casos se observa una forma triangular inspirada en la forma de las montañas, tal y como a veces podemos percibirlas de lejos. Evidentemente no se trata de una montaña en particular sino más bien de la noción de montaña lo que se plasma en la imagen.

Podemos imaginar que para dibujar un elemento de este tipo se hubieran podido hacer versiones más sencillas, como las que a veces encontramos:

 

Códice de Chalco: cohuatepec

Códice Xolotl: cohuatepec

Figura 94. 208 Tepetl “cerro”

La diferencia entre cada uno de estos dos ejemplos es que los dos primeros contienen elementos de más. En el primer caso encontramos, bajo forma de integración externa, un elemento tetl “piedra”.

 

Figura 95. Tetl “piedra” y sus variantes gráficas en el Códice Xolotl

Y en el otro un elemento atl “agua”:

 

Figura 96. Atl “agua” y sus variantes gráficas en el Códice Xolotl

Ambos elementos tetl y atl son elementos extremadamente flexibles que se integran al interior o a la periferia de otro elemento con frequencia.

La lectura del elemento atl, en el glifo Chapoltepec del Códice Xolotl, deriva de la constatación siguiente: el diseño, que rellena el elemento tepetl “cerro”, está compuesto en una parte, de una espiral 209 y en otra, de líneas onduladas. La espiral se asociaba indudablemente al agua, ya que se encuentra por ejemplo en medio de la laguna de la primera lámina del Códice Xolotl. Sucede lo mismo con las líneas onduladas, ya que representan una de las características de diversos elementos atl “agua” y en particular la de todas las lagunas del códice.

 

Códice Xolotl: Coyohuacan

Códice Xolotl: Texcoco altepetl

Figura 97. 210 Ejemplos de elementos atl “agua” en forma de espirales

Podemos notar que la presencia de estos elementos no es obligatoria y que parece depender de un factor externo al elemento mismo tepetl “cerro”. Este factor es el tamaño. Cuando las imágenes ganan en tamaño, al mismo tiempo se enriquecen.

 

Códice Xolotl: Cohuatepec

Códice Xolotl: Cohuatepec altepetl

Figura 98. 211 Ejemplos de ampliación

En la tradición tenochca y texcoca el agrandamiento crea un enriquecimiento aunque de dos tipos diferentes. En uno de los casos lo que se indica es la materia externa del cerro, la piedra, en el otro su contenido, el agua. Tanto en uno como en otro caso, se trata de características invisibles, o únicamente visibles de muy cerca. Una vez más, en este caso lo que está figurado no pertenece solamente al dominio de lo visible sino más bien al dominio de lo conocido, de lo concebido.

La fuente principal de nuestros conocimientos sobre el México central antiguo, el Códice Florentino, nos permite comprender el funcionamiento de este enriquecimiento. Está dicho: “los cerros son solamente un lugar secreto, con tierra encima, piedras, sólo son como unas ollas o también como unas casas, están llenos de agua que ahí está, si un día fuera necesario el cerro se destruiría y el mundo entero se inundaría”. 212

En el texto en náhuatl se dice expresamente que los cerros están hechos de tierra y de piedras teyo, algo que parece muy natural. Pero el hecho de que este elemento aparezca insistentemente en los códices, cuando la dimensión lo permite, muestra claramente que los nahuas le atribuían importancia a esta cualidad. Normalmente el elemento tetl “piedra” aparece en ambos costados del cerro, pero cuando hay espacio libre, también está presente en la cima.

La concepción de la parte interna de los cerros “llenos de agua” tentica in atl, no sólo proviene de la experiencia empírica sino que también deriva de una concepción del mundo. Para ellos los cerros son recipientes, imaginados bajo forma de ollas o incluso casas. Recipientes que si liberaran su agua podrían inundar el mundo, apachihui.

Esta concepción está tan arraigada que cuando tienen que transcribir el nombre del lugar ixicayan que se analiza en ixica-yan del verbo ixica que significa según Molina “reçumarse el vaso o la tinaja quando es nueua” es decir, “el vaso o la tinaja chorrea cuando es nueva” Entonces utilizan el elemento tepetl. Es lo que encontramos en la Matrícula de Tributos.

 

Matrícula de Tributos: ixicayan

Figura 99. 213 ixica “rezumar”

La presencia del agua en los cerros se vinculaba con los dioses que eran los encargados de traer las lluvias que llenarían las reservas montañosas. La divinidad principal era Tlaloc y es el que encontramos asociado a la montaña y al agua que emana:

 

Códice Telleriano Remensis

Códice Borbónico

Figura 100. 214 Tlaloc

Esta asociación cerro+agua+divinidad del agua transformó los cerros y particularmente las cimas en lugares de ritual en donde se va a cumplir actos para obtener la lluvia 215 que llenará el interior de los cerros que liberarán cuando los hombres lo necesiten para vivir de su cultivo.

 

La doble presencia, en el Códice Xolotl, del elemento tepetl “cerro” y del elemento atl “agua” es también la expresión de un binomio náhuatl fundamental. La expresión in atl in tepetl, que es la que a menudo encontramos bajo la forma abreviada altepetl, generalmente se traduce en español por “pueblo”. Esta palabra designa tanto a una población como a un territorio y a una zona urbanizada. 216

 

Códice Osuna

Figura 101. 217 atl “agua” + tepetl “cerro” = altepetl “ciudad”

El elemento tepetl “cerro”, con sus dos elementos integrados, tetl “piedra” y atl “agua”, proporciona la síntesis de lo que es un cerro: un lugar que tiene una relación bastante distante con lo real, pero suficiente como para que se reconozca la noción de cerro, expresando cómo era concebido tal aspecto de lo real: una prominencia de piedra llena de agua cuya presencia y renovación están bajo el control de fuerzas “divinas” llamadas Tlaloc y Chalchiuhtlicue. 218 El primero era el encargado de llenar y la otra lo era del flujo. En cualquier caso, es necesario ocuparse de ellos y así los cerros pueden transformarse en lugares sagrados.

Todo lo que se encuentra en la proximidad de un cerro rico en agua es favorable a la vida del hombre y a su reagrupación bajo forma de pueblo cuyo nombre, altepetl, será el de los dos elementos que hacen posible la vida: la montaña y el agua.

Finalmente, el elemento tepetl remite por consiguiente siempre a una realidad conceptual, el cerro, su materia y su contenido, y también a aquello que, a veces deriva, un pueblo o altepetl.

El elemento tepetl tiene por consiguiente dos aspectos, uno natural y otro cultural. Y es justamente este doble aspecto el que encontramos en los códices. Por un lado el glifo tepetl puede convertirse en un elemento de paisaje de manera que transformará algunos documentos, como el Códice Xolotl, en verdaderos fondos de mapas, por otra parte permitirá instalar sobre estos fondos el conjunto de pueblos que se quieran evocar.

La forma genérica podrá transformarse de diversas maneras, haciéndola más puntiaguda o más redonda o incluso más curvada. En cualquier caso se trata de expresar una cualidad particular de un cerro, de alguna forma se trata de individualizarlo.

 

texcalli “peñasco”

coltic “curvo o torcido”

yahualiuhqui “redondo, esférico”

 

Códice Xolotl: Texcoco

Códice Xolotl: Colhuacan

Códice Xolotl: Yahualiuhcan

Figura 102. 219Formas agregadas al elemento tepetl “cerro”

En el Códice Xolotl cuando se quiere expresar la palabra tlatzalan “valle” se repite el elemento tepetl haciendo que el valle aparezca de perfil.

 

tlatzalan “valle”

tepetla “cadena de montañas”

Códice Xolotl: tlatzalan altepetl

Códice Xolotl: tepetla cuauhyacac

Figura 103. 220Duplicación y multiplicación de los cerros

También la montaña se puede multiplicar y al grupo de cerros se le da una forma general de tal modo que se parezca a la forma real de una sierra madre. Según las observaciones de P.E.B. Coy el glifo X.030.A.27 del Códice Xolotl es una cadena de montañas que aparece al mismo tiempo en plano y en elevación, lo que explica la forma particular de este glifo.

Por último, el elemento tepetl “cerro” se puede multiplicar gran cantidad de veces y se puede alínear más o menos de tal forma que se figure una cadena montañosa. Y es de hecho lo se encuentra en la parte superior de cada lámina que componen el Códice Xolotl. Esta multiplicación permitirá que se lea la palabra tepetla “cadena montañosa”.

Mientras que en la parte inferior se encontrará exactamente el mismo procedimiento aplicado al elemento atl “agua”. En este caso, el aumento del elemento atl “agua” hace posible la lectura teoatl donde la raíz teo- proporciona aquí el sentido de “grande”

 

Códice Xolotl: tepetla

Figura 104. 221 tepetl “cerro” + -tla “sufijo de abundancia” = tepetla “cadena de montañas”

Códice Xolotl: teoatl

Figura 105. 222 teotl “grande, dios” + atl “agua” = teoatl “laguna, mar”


 

Este

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Norte

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sur

 

0este

 

 

Códice Xolotl:

 

Figura 106. 223Orientación del Códice Xolotl:

Una vez establecido este fondo en el mapa, orientado tradicionalmente hacia el este, los pintores-escribas podían disponer todos los pueblos que deseaban evocar. Los nombres de los pueblos estaban escritos en sus lugares relativos creando de esta forma un espacio de doble dimensión, reflejando cierta realidad, de la misma manera que nuestros mapas.

Este tipo de disposición del espacio es uno de los medios que los pintores-escribas utilizaban para crear relatos históricos. El otro era la escenificación por medio del órden cronológico

En las ciudades se encontraba el centro religioso materializado por la construcción de pirámides. El edificio más grande de este tipo se sitúa en Cholula. De esta pirámide el religioso español Durán nos ofrece una descripción: “En Cholula tenían un cerro hecho á mano al cual, por ser hecho a mano, le llamaban Tlachihualtepetl, que es lo mesmo que “cerro hecho a mano”. Llamábanle así, porque dicen que fue el cerro que los gigantes edificaron para subir al cielo, el cual  cerro está agora medio desbaratado. A este cerro tenían en mucho y en él era ordinario y continua adoración que hacían y plegarias y grandes sacrificios y ofrendas y muertes de hombres”. 224

La expresión de “cerro hecho a mano”, traducción casi literal de tlachihualtepetl, establece claramente la relación que existe entre los cerros y las pirámides. Las segundas eran la réplica de los primeros. La pirámide de Cholula era tan importante que dió un nombre doble a esta ciudad que se llamaba tlachihualtepec cholollan. 225

Lo que no dice esta cita, pero que la arqueología saca a flote, es que en el corazón de la pirámide de Cholula, se encuentra un manantial. Con su mano el hombre reconstruyó en el centro de su ciudad una verdadera montaña artificial dotada de los atributos de las elevaciones naturales y reproduciendo el binomio in atl in tepetl que designa a los asentamientos humanos.

El tiempo: tonatiuh “sol” y el día.

La impresión de que el sol gira alrededor de la tierra y que al seguir su curso determina la alternancia de los días y de las noches, aunque esto no corresponda a la realidad astronómica, es fundamental ya que este cambio regular de claridad a oscuridad es lo que crea la unidad esencial de todos los calendarios, en particular el de los Mesoaméricanos y, por consiguiente, el de los nahuas; el día entendido como el conjunto de un periodo nocturno y de uno diurno.

El dios Tonatiuh, al seguir su curso en el cielo, que los hombres mantienen por medio de ofrendas, hace posible que haya vida sobre la tierra. Tonatiuh es el dios por excelencia, aquel por el que los otros dioses tuvieron que sacrificarse para que se pusiera en movimiento y asumiera la carga del mundo. 226

La palabra sol era expresada en nahuatl por tonatiuh, palabra que es toda una descripción ya que significa literalmente “que va resplandeciendo” 227, “que va generando calor”. Se analiza en tona-ti-uh de tona “resplandecer, brillar, generar calor”, ti “ligadura” y -uh del verbo yauh “ir”. 228

El curso del sol es lo que determina el nombre de los dos puntos cardinales: el oriente: Tonatiuh iquizayan (ahí donde sale el sol); el occidente: ycalaquian tonatiuh (ahí donde se mete el sol).

Entre estos dos puntos el sol va a cumplir con su función. Cuando Sahagún traduce las palabras de sus informantes dice “Y cuando a la mañana salía, dezían: “Ya comiença el sol su obra. ¿Qué será? ¿Qué acontecerá en este día?” Y a la puesta del sol dezían: “Acabó su obra o su tarea el sol”. 229

Al evocar al sol los nahuas empleaban verbos que sin duda pertenecen al dominio del trabajo como tequiti “trabajar, pagar un tributo” o tlacoti “trabajar como esclavo”. El sol cumple con su función entre su salida y el instante en que se mete. Pero mientras tanto, incluso si sabemos que trabaja y que este trabajo consiste en tona “resplandecer”, tlanextia “brillar”, tonameyotia “irradiar”, totonqui “estar caliente” tetlati “quemar” 230, existe un temor. ¿Qué es lo que va a pasar en este nuevo día? Sentimos perfectamente el temor ante un futuro del cual no se tiene control. Para contrarrestar este temor los nahuas desarrollaron la noción de tonalli (tona-l-li), palabra construida sobre la base verbal tona “resplandecer” que aparece en la palabra tonatiuh “sol”. Si buscamos en los diccionarios nos damos cuenta de que los sentidos dados a esta palabra son bastante variados y sobre todo que son afines al sentido del sol y a las nociones de día y de calor, pero encontramos también el “signo, en que alguno nace, o el alma y espíritu” en el diccionario de Molina.

 

tonalli

calor del sol.

1571 Molina 1

Tonalli

calor del sol, o tiempo de estio.

1571 Molina 2

Tonal

El sol

1692 Guerra

Tonalli

El Sol

1692 Guerra

tonalli

Dia

17?? Bnf_362

Tonali

Sol

1765 Cortés y Zedeño

Tonali

Dia natural de veinte y quatro horas

1765 Cortés y Zedeño

Tonalli

Calor del sol

1780 ? Bnf_361

TONALLI

1. ardor, calor del sol. / la estación seca, el verano / día del calendario caracterizado por su signo. / destino determinado por un signo del calendario y en general todo aquello que para alguien está determinado por el día de su nacimiento.

2004 Wimmer

tetonal

anima o alma.

1571 Molina 1 10v

Totonal

el signo, en que alguno nasce, o el alma y espiritu.

1571 Molina 2 150v

Tabla 8

Traducir tonalli por “día” podría dar a entender que se trata de un sinónimo de ilhuitl “día o día festivo”. 231 Lo que distingue claramente estas dos palabras es la utilización de tonalli, término que designa un día en particular asociado a sus signos y a sus divinidades, mientras que la palabra ilhuitl es realmente una unidad de tiempo que sirve particularmente para sumar 232. Cuando en los textos se habla de un periodo de varios días se emplea la palabra ilhuitl.

Ilhuitl y tonalli hacen verdaderamente referencia a dos aspectos diferentes del tiempo. El primero es la duración mientras que el segundo es la calidad. El primero es un nombre inanimado mientras que el segundo, tonalli, se considera como animado y entonces puede tomar la marca del plural: tonaltin. Pueden combinarse para formar la expresión ilhuitonalli “el destino del día”. 233

Son los días que encontramos en el calendario de 260 días utilizado en las predicciones. Este calendario es llamado tonalamatl (tonal-ama-tl de amatl “papel”) cuando se refiere al soporte y tonalpohualli (tonal-pohual-li de pohualli “cuenta”) cuando se refiere a su contenido. Estos calendarios permitían que los tonalpouhque (tonal-pouh-que de pohua “leer, contar”) conocieran todas las influencias divinas existentes para cada día y de esta forma saber si podía ser fasto, nefasto o indiferente.

Un buen signo es aquel que predice prosperidad y larga vida, un signo malo determinará una vida disoluta y pobre, como por ejemplo la de un borracho.

Tonatiuh, el sol, por ende, está directamente responsable del día por su movimiento y también ligado a las propiedades benéficas o maléficas que un día puede tener. De esta forma está asociado al periodo de tiempo más corto del calendario, el día. Pero al mismo tiempo la misma palabra tonatiuh es utilizada para designar largos periodos míticos, de tiempo variable. 234 Se trata de los famosos Cuatro Soles que sirvieron de título a una de las obras de Jacques Soustelle. 235

Estos periodos largos, que siempre se terminan con un cataclismo, son llamados Soles, tonatiuh, pero también nemiliztli, palabra creada sobre la raíz verbal nemi que significa principalmente “vivir, ir”. En este caso encontramos las ideas de movimiento y de vida que forman una parte importante del campo semántico de la palabra tonatiuh.

La palabra tonatiuh, como indicador de periodos temporales sin duración fija, no se limita a las grandes eras mencionadas anteriormente. Esta misma palabra puede emplearse, metafóricamente, para designar diversas etapas de la vida de un hombre. El sol que apenas se ha movido representa al niño, el sol que está en medio del cielo es el hombre maduro, listo para casarse. El sol saliente representa al hombre viejo. El sol que acaba de meterse es un hombre que está a punto de morir. 236

Las palabras ilhuitl - tonalli - tonatiuh muestran que tienen muchos puntos en común, aparte de que pueden utilizarse en estrecha relación con el tiempo, sea para indicar medidas sea cualidades. De esta manera, las palabras tonalli y tonatiuh presentan la particularidad de estar formadas sobre la misma raíz verbal, tona “hacer calor, hacer sol”.

El diccionario de Alexis Wimmer nos permite comprender toda la riqueza de este verbo tona.

Los ejemplos que ha tomado muestran que este verbo hace evidentemente referencia a la idea de hacerse de día, pero también a resplandecer y esta es la palabra que se utiliza por ejemplo en la descripción del chalchihuitl “jade” más fino, es decir el quetzalitztli. Pero por otra parte utilizada de forma metafórica tona puede significar “comenzar”, la idea de comienzo nos permite comprender por qué esta palabra era utilizada par designar una nueva era que constituía un verdadero comienzo, una creación nueva.

El verbo tona también tiene el sentido de “prosperar” lo que nos hace pensar en el hecho que aquel que nace un día dotado de un buen tonalli conocerá la prosperidad.

Estas pocas indicaciones filológicas nos permiten darnos cuenta de que estas tres palabras (tona, tonalli, tonatiuh) mantienen diversas relaciones a nivel semántico y remiten a multiples nociones, como el día, el tiempo en general, el comienzo, la prosperidad, el destino, el brillo...

 

¿Cómo se transcribía la palabra tonatiuh en pictografías o escritura figurativa nahua?

En los códices aparece bajo dos formas principalmente, una que depende de la escuela escrituraria de Texcoco (representada aquí por el Códice Xolotl) y la otra de Tenochtitlan (Matrícula de Tributos).

 

Códice Xolotl: tlacateotzin

Matrícula de Tributos: tonatiuhco

Matrícula de Tributos: teonochtitlan

Figura 107. 237 tonatiuh “sol” o “quien va resplandeciendo”

El elemento tonatiuh “sol” puede leerse o tonatiuh o teo- de teotl “dios”. 238 Esta doble interpretación no tiene nada de extraordinario si se considera el papel primordial del sol en el panteón de hombres nahuas.

Tales figuraciones, según las tradiciones texcocana y tenochca, son muy diferentes. El sol del Códice Xolotl sólo tiene en común con el segundo el aspecto brillante. En el centro está inscrita una figura con rasgos humanos vista de frente. No puede tratarse de un hombre ya que, en la tradición pictografica nahua, éste siempre figura de perfil. Este tipo de figuración es rarísima en la iconografía nahua y uno puede interrogarse acerca de una posible influencia europea. Pero la susodicha “Piedra del Sol” exhibida en el Museo de Antropología de la Ciudad de México muestra, también, una cara humana de frente, que figura a Tonatiuh, en el centro de la piedra. Algunos textos en náhuatl nos permiten también descartar la idea de influencia.

En el segundo caso (Matrícula de Tributos) encontramos una composición bastante compleja, que al parecer reúne los elementos de más valor para los nahuas -jade (verde), turquesa (azul), y oro (amarillo)- en el seno de una estructura cuadripartita marcada tanto por rayos (rojos) y el brillante (círculos).

La manera tenochca de escribir la palabra Tonatiuh presenta una característica del todo extraordinaria: lo que se observa fundamentalmente es un vasto círculo con cuatro círculos en su periferia. 239 Tal estructura, aparte de tonatiuh, sólo se encuentra en algunos elementos muy particulares.

La primera es la palabra ilhuitl “día” que se presenta de la manera siguiente:

 

 

Vaticanus A: Tecuilhuitontli, / Huey tecuilhuitl

Códice Mendocino

Códice Azcatitlan

Códice Osuna

Códice Telleriano-Remensis: huei tecuilhuitl

Figura 108. 240 ilhuitl “día”

Estos elementos 241 presentan una estructura cuadripartita, con un círculo en sus cuatro extremidades. Esta estructura está subrayada en el Códice Mendocino con los colores: rojo, amarillo, verde y azul. Colores idénticos a los que se pueden observar en los elementos tonatiuh y en el glifo Tlachco en donde se observa que la superficie del juego de pelota está dividida en cuatro partes.

 

Matrícula de Tributos: tlachco

Figura 109. 242 Colores del juego de pelota

La similitud en la estructura cuatripartita, los colores y el sentido de la palabra ilhuitl “día” nos hacen pensar que no se trata de una analogía fortuita. La estructura cuadripartita puede deberse a lo que se sabe por medio de los textos del Códice Florentino: los días estaban regidos por ofrendas que cotidianamente se le ofrecían al dios sol, a Tonatiuh. Tales ofrendas se efectuaban cuatro veces en el transcurso del periodo diurno. La primera durante el sol levante, la segunda a la hora de comer, la tercera cuando el sol se encontraba en medio de su curso y la última al atardecer. 243 Es muy posible que lo que encontramos en este caso tenga relación con esta puntualización del curso del sol.

En cuanto a los colores estos podrían relacionarse con la orientación del espacio.

La lectura ilhuitl de este elemento está asegurada ya que la lectura del nombre de los periodos de 20 días que aparecen en el Códice Telleriano-Remensis es bastante conocida.

Estos ejemplos muestran que la palabra ilhuitl podía, según el contexto, entenderse de tres maneras. Ya sea que se trate de un día, en el sentido de un día más su noche. Esto es lo que se encuentra en el Códice Mendocino en el folio 57 en donde se indica que el recién nacido recibía un baño, antes de recibir su nombre y esto cuatro días después de su nacimiento. En el Códice Osuna las glosas en letras latinas muestran claramente que se trata en este caso del día de veinticuatro horas. Pero en uno de los casos (Códice Mendocino f. 19) los cuatro elementos no se leen “cuatro” sino “ochenta”. 244 Esta lectura tiene que deberse al hecho de que la palabra ilhuitl tiene dos sentidos, el primero es “día” y el otro es “día festivo”. Este último sentido hace que, en particular, haga referencia a las fiestas religiosas organizadas cada veinte días pero además engloba toda la veintena de días cuya fiesta es el resultado. 245

El ejemplo sacado del Códice Azcatitlan indica que la palabra ilhuitl podía también tener el sentido de día en oposición a noche ya que lo que le sigue a los glifos muestra un periodo de cuatro días y de tres noches. 246

La analogía entre ilhuitl y tonatiuh no es sólo gráfica. Asimismo la lengua establece una fuerte relación entre las dos palabras. Para designar la mitad del día, medio día, se emplea la expresión nepantla tonatiuh “medio día” y para decir día y medio: cemilhuitl ypan nepantla tonatiuh “día y medio”. (Molina)

 

De igual forma que la escuela de Texcoco tiene otra concepción gráfica de Tonatiuh, también tiene otra tradición para expresar un día. Esto consiste en escribir cemilhuitl 247 separandola en cem + ilhuitl y utilizando dos elementos homófonos. El primero es centli “mazorca seca de maiz” que sirve para transcribir el sonido /cen/ y el segundo es la raíz corta del verbo ilhuia que significa “decir” Esta tradición es la que se encuentra en la región de Texcoco y en particular en el Códice Xolotl.

 

Códice Xolotl: cemilhuitl matlactli ei tecpatl

Códice Xolotl: cemilhuitzin

Figura 110. 248 ilhuia “decir”

La formal similitud, observada en el seno de la escuela tenochca, entre el elemento tonatiuh e ilhuitl no es la única, de la misma forma se pueden comparar otros cuatro elementos: chalchihuitl “jade”, teoxihuitl “turquesa fina”, teocuitlatl “oro” y tezcatl “piedra de espejo”.

 

chalchihuitl “jade”

teoxihuitl “turquesa fina”

teocuitlatl “oro”

teocuitlatl “oro”

Tezcatl “piedra para espejo”

Matrícula de Tributos: chalco

Matrícula de Tributos: xihuacan

Códice Xolotl: teocuitlapopocatzin

C. Mendocino: teocuitlatlan

C. Mendocino: tezcatepetonco

Figura 111. 249Elementos de estructura similar

Estos elementos representan materiales de alto valor para los nahuas. Materiales que por otra parte tienen como rasgo común el hecho de brillar y esta cualidad se expresa por medio de la utilización de los cuatro círculos pequeños periféricos. El elemento chalchihuitl se reconoce gráficamente en el interior del glifo tonatiuh de tradición tenochca mientras que el oro y la turquesa sólo se advierten por su color característico, el azul y el amarillo.

La estructura cuatripartita del elemento tonatiuh se consolida con la presencia de los cuatro elementos chalchihuitl “jade”. Los cuatro círculos pequeños dobles que se sitúan en la periferia, en realidad pertenecen a cuatro elementos chalchihuitl, que es un elemento complejo que, en su forma completa, contiene cuatro partes: la primera, la más grande y central, es verde, la segunda es roja, la tercera que está como si estuviera dividida, y al último dos pequeños círculos concéntricos. 250

De igual forma que en la lengua existe una fuerte relación entre tonatiuh “sol” y la polisemia tonalli “sol, calor del sol, verano, día, destino”, dado que ambos están construidos sobre la misma raíz verbal tona, la escritura de la palabra tonalli ofrece igualmente una proximidad muy grande con el elemento tonatiuh.

 

Códice Vergara: xochitonal

Códice Mendocino: tonalli imoquetzayan

Códice de Madrid: itonalochimal: ixtlilton

Figura 112. 251 tonalli “sol, calor del sol, estio, día, destino”

Estos tres ejemplos, de la lectura tonal-, han sido sacados de tres contextos diferentes. El primero es un antropónimo, el segundo un topónimo, mientras que el tercero es un escudo que llevaba un dios. En los tres casos las lecturas derivan de anotaciones hechas en el siglo XVI. Vemos que se encuentran los cuatro círculos concéntricos que aparecen en la periferia del elemento tonatiuh.

Uno de los sentidos de la palabra tonalli es “día del calendario caracterizado por su signo” es decir, el conjunto de fuerzas divinas activas en un momento dado. Tal vez sea para expresar esta noción, poco propicia para ponerla en imagen, que los pintores-escribas eligieron conservar únicamente una fracción del elemento tonatiuh. Sólo conservan los extremos y los unen, de esta forma se opera una concentración que hace que la imagen sea aún más abstracta y que por consiguiente tenga fácilmente más resonancia con todo lo relacionado con el tiempo, el calor, lo valioso, las direcciones, las cantidades...

Pero tal vez tengamos que buscar una explicación más prosaica en cuanto a la presencia de estos dobles círculos concéntricos. Estos aparecen con el elemento tonatiuh “sol” cuya principal característica es la de brillar, con el elemento chalchihuitl “jade”, el de la mejor calidad llamado quetzalitztli: petlani, pepetlani, pepetlaca, ontona, ontotona, motonameiotia “brilla, reluce, ilumina mucho, da luz, verdaderamente da luz, resplandece”. 252 Existe otro verbo que encontramos asociado a las piedras preciosas y en particular a la turquesa fina, teoxihuitl, y al jade, chalchihuitl. 253 Es el verbo cuecueyoca que Molina traduce por “reluzir las piedras preciosas o los peces dé ntro del agua con el mouimiento que hazen, o el ayuntamiento delas hormigas o las lagunas y campos, o las gentes ayuntadas por el mouimiento que hazen.”

Encontramos en esta definición, además de mencionar a las piedras preciosas, dos referencias al agua, en una ocasión a propósito de peces y en otra ocasión a propósito de lagunas. Ahora bien resulta que los mismos círculos concentricos forman parte del elemento atl “agua”  254 y también del elemento quiyahuitl “lluvia”. Su presencia se debe a la capacidad que tiene el agua de brillar. Incluso es el mismo verbo cuecueyoca que encontramos en una descripción que nos proporciona el Códice Florentino sobre el agua 255.

Además de los elementos citados anteriormente también se pueden encontrar estos círculos concentrícos en la figuración de las estrellas tales y como aparecen en los Códices Matritenses. Y en los textos se encuentra el verbo tona así como uno de sus sinónimos el verbo tlanextia “resplandecer”. 256

Por otra parte se puede observar en el Códice Xolotl que cuando el elemento chalchihuitl se presenta en tamaño reducido, los dobles círculos concentricos se convierten en un pequeño círculo solo. Se supone que se trata del mismo fenómeno que se puede observar en los elementos teoxihuitl “turquesa fina”, teocuitlatl “oro” y tezcatl “piedra de espejo”. Los textos muestran que todas estas materias preciosas tenían la capacidad de brillar.

 

atl “agua”.

quiyahuitl “lluvia”.

citlalin “estrella”

Matrícula de Tributos

Matrícula de Tributos

Códices Matritenses:

Figura 113. 257 Elementos que brillan

La escritura de las palabras tonatiuh e ilhuitl muestra la misma estructura cuadripartita y además indican una asociación con las materias más preciosas que tenían igualmente la capacidad de brillar. El hecho de “resplandecer, brillar” se expresa por medio de pequeños círculos que sólo se encuentran en otros dos contextos, el de las estrellas y el del agua. El sol, las estrellas, el jade, la turquesa fina, el oro, la piedra de espejo y el agua forman pues un conjunto de cuerpos cuya característica más evidente es el hecho de resplandecer y que la escritura pone de relieve al sumarle los pequeños círculos concéntricos.

La expresión gráfica de tonalli, que literalmente significa “lo que es resplandeciente”, que se limita reuniendo cuatro círculos concéntricos confirma que estos pequeños círculos son efectivamente la expresión del resplandor.

El sol, tonatiuh, con su brillo, crea una alternancia de periodos diurnos y nocturnos, y determina una unidad temporal fundamental, el día (ilhuitl). Al tomar también en cuenta los ciclos de Venus y de las Pléyades, los nahuas, como todas las otras civilizaciones mesoamericanas, desarrollaron un sistema calendárico complejo cuya base es la denominación de los días por medio de 13 cifras, del 1 al 13, y veinte signos. Esta manera de designar los días determina un ciclo de 260 días de los cuales cada día tiene un tonalli diferente. A este ciclo se le conoce con el nombre de tonalpohualli “la cuenta de los destinos”. Los destinos, tonalli, estaban determinados por el conjunto de fuerzas divinas que se reunían a cada instante. Tales fuerzas son muy numerosas ya que cada día pertenece a diversos periodos, formados por todos los submúltiplos de 260, y cada fuerza está bajo el dominio de diversos dioses.

Los códices de tipo religiosos 258 que hasta nosotros han llegado, particularmente los del grupo Borgia, muestran a los pintores-escribas nahuas como indiscutibles malabaristas, calculadores de las influencias divinas. “Figuran”, dan a ver lo invisible: el tiempo y sus influencias.



Problemas relativos a la influencia de la imagen europea en la escritura pictográfica náhuatl

La interpretación de las influencias estilísticas en la escritura pictográfica náhuatl es algo muy complejo porque sabemos, desde los trabajos de Robertson, que existen varios estilos dentro de ella, representados por las ciudades principales: México, Texcoco y Tlatelolco con el Colegio Santa Cruz. 259 Además de esas grandes diferencias entre los tlacuiloque (pintores-escritores) hay que pensar que existían rasgos estilísticos propios de los talleres y también de los propios pintores. Si se añade el hecho de que conocemos, a lo más, tres documentos que quizás se hicieron antes de la conquista (Matrícula de Tributos, Boturini y Borbonicus) y que el número de esculturas prehispánicas es reducido, se explica la gran dificultad para saber cuándo se trata de un estilo particular indígena o de un influjo europeo. Quizás todavía más que las palabras, las imágenes figurativas no nos informan de manera sencilla sobre sus orígenes. No obstante, varios autores hablan de ese fenómeno, como por ejemplo Dibble en el caso del Códice Xolotl. Da cuatro ejemplos de la influencia europea sobre las imágenes de este documento y, a excepción de las formas de pantli, cuahuitl, tonatiuh y citlalin, Dibble admite considerar este manuscrito con un estilo totalmente indígena.

A pesar del testimonio de Ixtlilxochitl, el estudio del Códice nos demuestra que no puede considerarse como precortesiano. Se nota la influencia europea en la manera de representar el sol y la bandera, y se ve también cómo las estrellas y los árboles muestran esa misma influencia.Con la excepción de las características ya mencionadas, el Códice conserva admirablemente el estilo del arte indígena de la región de Texcoco. 260

 

Dibble no demuestra que existe tal influjo, sino que simplemente dice “se nota”, como si se tratara de una evidencia que no necesita más explicaciones. ¿De dónde proviene tal apreciación por parte de un autor que hizo un estudio pionero y minucioso del Códice Xolotl? No se puede pensar que para Dibble se trata de un detalle que no requiera mayor consideración, porque es el argumento central, el único que le permite afirmar, fundamentar, si se puede decir en este caso, el carácter postcortesiano de este texto. De ser así, esto significa que era algo tan evidente que no se necesitaba demostrar. Decirlo era suficiente para que cada quien lo pudiera entender y aceptar. Y, efectivamente, es lo que pasó, porque muy a menudo se retomó esta afirmación de Dibble.

Como este autor no nos dice nada explícitamente ni tampoco sus seguidores, tenemos que tratar de reconstruir el razonamiento implícito. Parece que la aceptación de la idea de influencia se basa en un doble fenómeno. Por un lado, la impresión de normalidad de la imagen prehispánica y, por el otro, el conocimiento de imágenes cercanas formalmente en el mundo visual europeo. Al hablar de ella se está afirmando, a la vez, que es diferente de la tradición Nahua y cercana a las imágenes europeas. Se supone que la conjunción de estas dos condiciones es suficiente para asegurar una influencia. Y aunque probablemente este planteamiento es justo, necesita que las premisas de la propuesta sean exactas. Esto implica un conocimiento muy fino de la tradición, tan fino como para permitir identificar cuándo un cambio se hace dentro del sistema indígena o bien proviene del exterior.

El segundo miembro de la propuesta tampoco es tan fácil de fundamentar. El paralelismo entre dos entidades nunca asegura la incidencia de una sobre la otra, por la existencia de desarrollos paralelos autónomos, sin un origen común. Por lo anterior, detectar en las imágenes un predominio externo y probarlo es algo complejo. No obstante, hay algunos rasgos que permiten descubrirlo con bastante seguridad. Uno de ellos es la representación de tres cuartos o de frente de personajes.

Así la lámina del Mendocino donde aparece Moteuczoma (Figura 114a) en sus palacios, presenta al tlatoani de tres cuartos (además de la introducción de la perspectiva); lo que provoca que se vean sus dos ojos, aunque la cara no se encuentre de frente. Se trata de un ejemplo totalmente excepcional. En efecto, la imagen indígena no conoce este tipo de figuración. Hombres y mujeres aparecen de perfil y solamente algunos elementos como Tonatiuh “sol”, nenetl “muñeca”, tecolotl “búho” o chichtli “lechuza” se muestran de frente. No existen caras humanas de tres cuartos, a menos que sean españoles, generalmente de alto rango.

Por otro lado, en el Códice de Tepetlaoztoc encontramos varios funcionarios o encomenderos; en él casi todos los hombres españoles se muestran de tres cuartos, mientras que casi todos los hombres indígenas de perfil. (Figura 114b)

Este tratamiento diferenciado es algo que se puede observar en varios documentos. 261 Así en la portada de un pueblo de la Matrícula de Huexotzinco encontramos la representación de un obispo de tres cuartos y abajo un glifo tradicional, con una cara de perfil. (Figura 114c)

 

387_637r

C. Mendocino

C. de Tepetlaoztoc

M. de Huexotzinco

Figura 114. 262 Representaciones de tres cuartos

Aunque excepcional, este fenómeno muestra cómo incluso en el caso de una visión tan homogénea, la de perfil, muy frecuente en el mundo mesoamericano, con tantos años de existencia, se modificó bajo la influencia de las imágenes europeas.

Esas representaciones son comunes en la mitad del siglo XVI. Se puede decir que hubo una resistencia de los perfiles sobre los tres cuartos hasta el inicio del siglo XVII. En algunos documentos de esta época, los indígenas aparecen de vez en cuando de tres cuartos, y sólo en un caso se exhiben todos así. Lo que todavía es una excepción, al inicio del siglo XVII, se transforma en una regla con los Códices Techialoyan.

La resistencia del perfil de los personajes se explica por el hecho que las imágenes indígenas pertenecen al mundo de la escritura pictográfica, tienen un papel que cumplir y su transformación no debe estorbar esa función.

Pero al mismo tiempo hay que pensar que los tlacuiloque tenían, por lo menos, dos buenas razones para integrar novedades europeas en sus representaciones. La primera es que ellos eran ante todo artistas, pertenecían al mundo de los toltecas; es decir, eran gente de gran sensibilidad dispuesta a integrar lo nuevo sin poner en peligro el papel de escritura de esas figuras. Además, los tlacuiloque del siglo XVI estaban sometidos al poder español y quizás prefirieron o tuvieron que incluir rasgos europeos en sus pinturas para complacer a los españoles.

Identificar tal influencia en el caso de la figuración humana no es un problema porque, por una parte, conocemos bien las representaciones europeas de los hombres, que pueden aparecer visto de todas las maneras posibles; porque la norma indígena es perfectamente conocida, y porque es general, en el sentido que el hecho de plasmar los personajes de perfil es algo verdadero para todo el mundo náhuatl de la escritura y más ampliamente para todo el mundo mesoamericano.

Pero ¿esa homogeneidad de la figuración humana se encuentra en todas las imágenes de la escritura náhuatl? El problema es que la respuesta es negativa. Imperan diferencias significativas entre los diversos testimonios de la escritura pictográfica y particularmente en relación con su lugar de procedencia. Existe, en términos comunes, por lo menos, dos grandes centros de escritura, Tenochtitlán y Texcoco, que muestran diferencias importantes.

Así, por ejemplo, se considera que para expresar el numeral veinte se utiliza el elemento pantli “bandera”. Eso es cierto en muchos documentos, especialmente los del valle de México, como la Matrícula de Tributos, pero no es el mismo caso de los de la región de Texcoco. En efecto, en esos códices el mismo numeral se expresa con centli “mazorca de maíz seco” (Figura 115).

 

M. de Tributos

C. Xolotl

C. de Tepetlaoztoc

C. Bnf 400

Figura 115. 263Los numerales según las tradiciones tenochca y texcocana

El elemento xochitl “flor” ofrece un ejemplo de lo que podría ser una combinación de esas dos tradiciones graficas: la escultura de Xochipilli (Figura 116c), que se supone proviene de Tlalmanalco 264 -zona intermedia, al sur de Texcoco y México-, que posee rasgos semejantes a la representación del elemento xochitl en el Códice Xolotl (Figura 116a) y también rasgos cercanos a los del Códice Borbónico (Figura 116b).

 

C. Xolotl

C. Borbónico

Escultura de Xochipilli

Figura 116. 265 Elemento xochitl “flor”

Un problema que encontramos para evaluar las influencias es que generalmente, y sin percatarnos, la norma comúnmente adoptada es la tenochca. Hay buenas razones para que sea así. Aunque las dos tradiciones se estudiaron desde el siglo XIX, Peñafiel para la tradición tenochca y Aubin para la texcocana, todo el mundo conoce el trabajo del primer autor; mientras que muy pocos el del segundo, quien tuvo su primera traducción al español hace solamente algunos años. Más tarde se publicaron dos diccionarios uno por Barlow y McAfee para la tradición tenochca, y el otro de Dibble para la tradición texcocana. La obra de Barlow y McAfee es muy conocida, pero no así la de Dibble.

Ya en el siglo XIX Paso y Troncoso escribió, a propósito del inicio del año según el Códice Borbónico:

“Antes de todo sugeriré que los autores han errado en una cosa esencialísima: en que han estudiado el asunto dominado por una idea exclusivista, y, tan luego como han creído ver en uno de los sistemas conocidos, el verdadero, han eliminado á los demás como falsos; aferrándose (de buena fé siempre) al sistema que habían elegido”. 266

Es lo que ocurre con las influencias. Muchas veces ellas se aprecian teniendo en la mente “una idea exclusivista”. Es lo que vamos a tratar de evitar en lo que sigue ya que mostraremos que las características formales de pantli, cuauhtli, citlalin y tonatiuh se pueden explicar de otra manera, y no por una supuesta influencia europea.

Pantli “bandera

Visión europea

Figura 117. 267Ejemplo de banderas europeas terminas en dos puntas

Visión tenochca

Pantli “bandera” se conoce ante todo por la forma que tiene en varios documentos y, específicamente, en aquellos procedentes del valle de México. Este elemento representa una bandera con su asta y una forma rectangular que probablemente podía ser de tela o de papel (Figura 118).

 

M. de Tributos

Figura 118. 268

Visión texcocana

Pero en el Códice Xolotl, este rectángulo se divide y termina en dos puntas (Figura 119a), lo que hace posible relacionarlo con algunos europeos. (Figura 117)

Pantli “bandera” con estas mismas características se encuentra en varios documentos: el Códice de Tepetlaoztoc, el Vergara, el Mapa de San Pedro Tezontepec 269 (Bnf 419_8), el Códice de Tepoztlan 270 y otros llamados Urrutia de Vergara Papeles. 271 (Figura 119-120)

 

Pantli_5(20) tlacatl_K60_B_19

Pantli_Chapan_V04r_2_a

Pantli_Tochpan_K04_A_06

Pantli_Tepoztlan_Brotherston_369_detail

C. Xolotl

C. de Tepetlaoztoc

C. Vergara

C. de Tepetlaoztoc

C. de Tepoztlan

Figura 119. 272 Pantli “bandera”

C. UVFP 116

C. UVFP 119

C. Bnf 392

C. Bnf 400

C. San Juan Teotihuacan

Figura 120. 273 Pantli

Distribución“bandera”

Todos 274 esos códices provienen de localidades cercanas de Texcoco (Figura 121), lo que parece indicar que se trata de un fenómeno regional, y no de la influencia de las imágenes europeas sobre la escritura pictográfica en general. 275

Así como se desarrollaron dos maneras distintas de escribir el numeral veinte, con pantli en Tenochtitlan y centli en Texcoco, otros elementos se plasmaron con formas diferentes en ambas escuelas pictográficas. Pantli es el que aparece con más frecuencia y por eso se presentó primero.

Mapa 1

Mapa 2

Figura 121.

Se puede añadir que, por lo menos, el Códice de Tlatelolco y la Tira de Tepechpan muestran que, en un mismo documento y hasta en una misma lámina (Códice Tlatelolco), las dos formas de bandera pueden convivir, sin que la bandera europea tuviera ninguna influencia sobre el pantli. (Figura 122) Eso enseña que los tlacuiloque distinguían perfectamente las dos representaciones.

 

Pantli_Tlatelolco

Pantli_Atenpanecatl_Tepechpan_E_03_13

Pantli_Tepechpan_E_18_29

Códice de Tlatelolco

Tira de Tepechpan

Tira de Tepechpan

Figura 122.

Las mismas condiciones geográficas se pueden observar con los elementos cuahuit:l “árbol”, citlalin “estrella” y Tonatiuh “sol”. Y, por supuesto, se puede sostener el mismo razonamiento.

Cuahuitl “árbol

Cuahuitl_Cencuauhtla_V52v_4_b

Cuahuitl_Coatlichan

Cuahuitl_Cuauhchichinolco_K05_B_01

Cuahuitl_Cuauhtitlan_q3_a_09

Cuahuitl_Cuauhtla_Tepotzotlan_Brotherston_174

C. Xolotl

C. Vergara

C. de Coatlinchan

C. de Tepetlaoztoc

C. Quinatzin

C. de Tepoztlan

Figura 123 276. Cuahuitl “árbol”

Citlalin “estrella

Citlalli_ilhuicamina_Cozcatzin_c_16_01

Citlalli_Ilhuicamina_Mendocino_7v

Citlalli_Citlaltepec_m17vx_01

C. Xolotl

C. Cozcatzin

C. Mendocino

C. Mendocino

Figura 124 277. Citlalin “estrella”

Diversas figuras de estrellas o de estrellas del mar muestran que los tlacuiloque no necesitaron la llegada de los españoles para conocer y utilizar esas formas.

 

Cholula

Teotihuacan

Figura 125. Estrellas

Xochicalco

Museo de Antropología

Figura 126. Estrellas

Tonatiuh “sol

Visión europea

¿Cómo se representaba el sol en Europa antes de la llegada de los españoles? Se podría decir que de una manera radiante y generalmente con una cara humana en medio. Tal como todavía hoy lo hace un niño al cual se le pide dibujar un sol. Esos rasgos, y sobre todo el aspecto radiante, están tan integrados en nuestra cultura que parecen una evidencia. ¡El sol es radiante! Pero en realidad no es más que una convención cultural. Si gran parte del mundo lo pinta así, no es tampoco algo general. Los egipcios, por su parte, lo plasman como se ve en la realidad, es decir, un círculo sin rayos.

 

Paisaje

Egypto

Figura 127 278. El sol

Pero el caso es que para los europeos, probablemente heredado de una convención que nació en Mesopotamia, el sol se representa como una cara radiante, lo cual se puede observar en los varios ejemplos reunidos aquí (Figura 128-131).

 

Crucifixión, Missale mixtum, Toledo, Pedro Hagenbach, 1500

Detalle

Figura 128. 279 Ejemplo de sol europeo

Viñeta empleada por los Cromberger en sus ediciones de almanaques populares

Portada del Libro del Conde Partinuplés (Sevilla, Jacobo Cromberger, 1519)

Figura 129. Ejemplos de soles europeos

Tarot de Jean Noblet, Paris, 1650

Tarot de Milan, XV

Figura 130. 280 Ejemplos de soles europeos

Grabadora XVI

Figura 131 281 Ejemplo de sol europeo

Visión tenochca

Tonatiuh “sol” posee dos imágenes muy diferentes: una semejante a la europea, que se encuentra, por ejemplo, en los códices texcocanos como el Xolotl y el de Tepetlaoztoc (Figura 133); y otra mucho más “abstracta”, que corresponde a la tradición tenochca (Figura 132).

 

M. de Tributos

Figura 132. 282

Para nosotros esa figura es casi abstracta, pero los nahuas debían percibir dentro de ella los siguientes elementos: chalchihuitl “jade”, teocuicatl “oro” y xihuitl “turquesa”.

Visión texcocana

Tonatiuh_Huei Tonatiuh_k03_b_01

C. Xolotl

C. de Tepetlaoztoc

Figura 133. 283

Tonatiuh “sol”, y en particular el contenido en el Xolotl, exhibe tres rasgos particulares: una cara, un doble círculo y los rayos.

La cara

La forma texcocana de tonatiuh 'sol' corresponde a la descripción dada en los Códices Matritenses 284 y en el Florentino donde se dice: vncan moquetzaia in jxiptla, injc mjcujlovaia in jxiptla iuhq'n tlacaxaiaque itonameio itech quiztoia, 285 “ahí se levantaba su imagen. Se diseñaba su imagen como si fuera la máscara de un hombre, desde donde despedía sus rayos”.

Sahagún, hablando de las ceremonias que se hacían al Sol, dice: “hacíanlo delante de la imagen del Sol, que estaba en un cu que se llamaba Cuauhxicalco, pintada o esculpida como agora se pinta el Sol, como una cara humana y con rayos que salen della, como una rueda”. 286 La representación correspondiente en el Códice Florentino (Figura 134) es la siguiente: 287

 

Códice Florentino

Figura 134. 288 Tonatiuh

Pero quizás la imagen con más peso, porque nadie pone en duda su carácter prehispánico, es la que aparece en la Piedra del Sol (Figura 59-60). Primero se debe observar que la figura de una cara de frente en dos dimensiones o en bajo relieve es algo poco común. En los códices, las pocas figuras de frente aluden precisamente a Tonatiuh “sol”, nenetl “muñeca” y al chichtli “lechuza” o al tecolotl “búho”.

Antes de utilizar la Piedra del Sol para demostrar que existía la costumbre de esculpir a tonatiuh como una cara humana vista de frente, hay que asegurarse que efectivamente se trata del dios Tonatiuh que se ve en este lugar. En efecto algunos autores han expresado dudas al respecto. Nicholson publicó dos artículos sobre la iconografía de Tonatiuh y dedicó precisamente uno al problema de la identificación de la cara central de la Piedra del Sol. 289 Él menciona que, aunque hasta los años 70 existía unanimidad para considerar que se trataba de Tonatiuh, las cosas cambiaron en esa época con un artículo de Carlos Navarrete y Doris Heyden, quienes identificaron la figura central con Tlaltecuhtli. Posteriormente, hubo otras hipótesis, como las que lo consideran Yohualtecuhtli o bien una mezcla de Tonatiuh y Tlaltecuhtli. Después de analizar todos los argumentos de varios autores, Nicholson concluye: “Despite all of the recent efforts on the part of many serious students to refute or significantly modify the traditional view that this visage represents Tonatiuh, the diurnal solar deity, I believe the best evidence still supports this identification”. 290 Entre sus explicaciones hay que mencionar la referencia a dos representaciones de frente de Tonatiuh: una que es una olla (Figura 135), que se encuentra en el Museo de Antropología de México, y la otra que es una joya proveniente de la tumba 2 de Zaachila, Oaxaca.

 

Figura 135. 291 Tonatiuh

Por mi parte, no tengo duda sobre la identificación de Tonatiuh por una sola razón: el número de ornamentos de jade que esa imagen ostenta. Ahora bien, se debe recordar primero cómo se puede reconocer un chalchihuitl “jade”. Se trata de un elemento cuadripartito: la primera parte, central, es verde, la segunda roja, la tercera está dividida y la última se compone de dos pequeños círculos concéntricos. 292 Además de esa representación no ambigua, por su complejidad, se puede añadir otra figurativa, que se observa particularmente en la Matrícula de Tributos (Figura 136).

 

M. de Tributos

Figura 136. 293Oposición jade / turquesa

Aquí se puede advertir que la naturaleza de la piedra se expresa a través de la forma de las cuentas, las redondas son de jade, mientras que las cuadrangulares son de turquesas.

Empleando estos criterios, se observa que la representación central de la Piedra del Sol tiene cuatro ornamentos de jade: una banda frontal, un ornamento de nariz, dos orejeras y finalmente lo que parece ser un collar. ¿Cuáles son los dioses que pueden portar tantos adornos de jade? La respuesta se encuentra en los cuadros que difundí en mi estudio sobre el chalchihuitl. Se ve primero que los dioses que tienen un atavío de jade en la nariz son muy pocos: Tonacatecuhtli, Tonatiuh, Tlaloc, Quetzalcoatl, Tepeyollotl. 294 Entre ellos solamente dos presentan uno frontal: Tonacatecuhtli y Tonatiuh. Sólo estas divinidades que pertenecen al mismo complejo puedan exhibir todos esos ornamentos de chalchihuitl, pero entre ellas, Tonatiuh es la única que los porta al mismo tiempo. 295

 

Figura 137. 296 Tonatiuh en la Piedra del Sol

Doble círculo

La cara de Tonatiuh se inscribe en la Piedra de Sol y, también en el elemento del Códice Xolotl, en un doble círculo (Figura 137-138b).

 

 

Portada del Libro del Conde Partinuplés

C. Xolotl

Figura 138. 297 Comparación del sol europeo y del texcocano

En las imágenes europeas o bien no hay doble círculo, o bien sí lo hay, como en el caso de Cromberger, pero con una disposición diferente (Figura 61). El doble círculo se encuentra al exterior; mientras que en el Xolotl el doble círculo es de donde salen los rayos. En el Cromberger, el sol se encuentra adentro de la rodela; en cambio, se puede decir que en el Xolotl el sol es una rodela. ¿Por qué hablar de rodela en este caso? Porque si se reduce el elemento al doble círculo suprimiendo la cara y los rayos lo que se obtiene es un chimalli “rodela”. ¿Simple casualidad? No es probable, porque en unos adagios relativos al sol, que nos ofrece Sahagún, se dice: Cuix oc ceppa xiuhchimaltonatimomanaz. anoço cuix oc ceppa xiuhchimaltonatimomanaquiuh,“¿Acaso de nuevo aparecerá resplandeciendo el escudo de turquesa, o quizás vendrá de nuevo expandiéndose el resplandor del escudo de turquesa?” 298

Se puede probablemente asociar esta cita con una representación de los Códices Matritenses donde se ve en medio del sol la figura de una rodela azul, esto es, un xiuhchimalli (Figura 139a). En el Códice Xolotl, aparecen algunos ejemplos de chimalli “rodela” que vienen con color, y en este caso el espacio entre los dobles círculos es azul (Figura 139b).

 

Códices Matritenses: çaquantonatiuh:

C. Xolotl: yaotl

Figura 139. 299

Hasta aquí hemos visto que la representación de una cara de frente en medio de Tonatiuh pertenece tanto al mundo náhuatl, como al mundo europeo, pero con una diferencia: en los pocos ejemplos conocidos fuera del Xolotl o del Tepetlaoztoc, la cara del dios solar trae un ornamento en la nariz. Se sabe muy bien que los elementos muestran más o menos detalles en relación con su tamaño. En los glifos, Tonatiuh tiene una dimensión mucho más pequeña que en los otros tres casos mencionados, y eso puede ser suficiente para explicar esa ausencia. Así se puede observar en el topónimo teoiztaccan de la Matrícula de Tributos (Figura 140).

 

M. de Tributos

Figura 140. 300

Además se debe añadir que esa ausencia no introduce, gracias a la presencia de los rayos, ninguna ambigüedad.

Los rayos

El elemento tonatiuh del Códice Xolotl presenta una estructura radiante. Alrededor de lo que se asemeja al chimalli, aparecen un número variado de diseños (entre 6 y 11) que hacen pensar en los rayos del sol. La primera pregunta es: ¿Si tal estructura radiante en relación con el sol es algo particular del Xolotl o bien si eso se inscribe en una tradición? Parece más bien que se encuentra arraigada en una tradición muy antigua y compartida por gran parte de las civilizaciones de Mesoamérica.

En efecto, tales imágenes se localizan en Santa Lucía Cotzumalhuapa, en Chichen-Itza, Mayapan o Teotihuacan; por ejemplo (Figura 141):

 

Santa Lucía Cotzumalhuapa

Chichen-Itza

Mayapan

Figura 141.

Para la zona central, las evidencias son numerosas. Eduardo Moctezuma y Felipe Solís reunieron gran cantidad de ellas en el libro El calendario azteca y otros monumentos solares. En esa publicación se puede encontrar un sinfín de muestras en piedra, pero ya hace algunos años, por razones de interés matemático, Noriega 301 había reunido varios casos de Tonatiuh esculpidos donde se puede apreciar el aspecto radiante. Claro que a éstos se podrían añadir muchos otros en dos dimensiones, que provienen de varios códices de la zona náhuatl o bien mixteca.

 

Figura 142. 302 Figuras radiantes

Como se puede notar en esos casos representativos, el aspecto radiante está dado por tres elementos. Los dos primeros son generalmente rojos en los códices. Se ignora la diferencia que existe entre esos dos tipos de rayos (Rayo entero Figura 143a; Rayo abreviado Figura 143b). Pero esa disparidad aparece con tanta frecuencia que no se puede ignorar. El último tipo es un rayo de chalchihuitl “jade” (Figura 143c). Se pueden reconocer sin dificultad las cuatro divisiones que caracterizan el chalchihuitl.

 

 

a: Rayo entero

b: Rayo abreviado

c: Chalchihuitl

 

d: Rayo del Xolotl

e: Medio rayo hipotético

Figura 143. Rayos

Se nota que el rayo del Códice Xolotl se distingue de todos los que se pueden ver en los otros códices o en las esculturas. ¿Por ello se puede percibir en éste una influencia europea? En las imágenes que tuvimos la oportunidad de ver nunca encontramos una forma similar. Entonces, ¿de dónde viene? Primero, no se conoce ningún elemento idéntico. Los más cercanos formalmente son el tlatoa “hablar” y el de popoca “humear mucho” (Figura 144).

 

C. Xolotl

C. Xolotl

Figura 144. 303 Elementos tlatoa “hablar” y popoca “humear mucho”

Es difícil imaginar una relación entre tlatoa y el sol. Mientras que entre éste y popoca no parece tan imposible. Un collar proveniente de la tumba7 de Monte-Albán tiene alrededor de un sol elementos que se parecen a lo que se percibe en el Xolotl (Figura 145a).

El Códice Borgia ofrece una imagen de Tonatiuh y alrededor se pueden notar piezas semejantes a una mixtli “nube” (Figura 145b y 146). La misma representación se encuentra también en el ejemplo de Chichen-Itza (Figura 141). ¿Tiene esto alguna relación con lo que se observa en el Xolotl?

Según los comentaristas del Borgia, el sol sería el Sol Oscuro, cargado por el Xolotl Negro. 304 ¿Tendrá esa parte radiante algo que ver con un sol oscuro?

 

Monte-Alban

C. Borgia

Figura 145. 305 Soles

C. Vergara: Mixcohuatl

C. Mendocino: Mixcoac

Figura 146. 306 Elemento mixtli “nube”

Otra hipótesis podría ser la siguiente: lo que los tlacuiloque del Xolotl representaron es la mitad invertida de un rayo habitual (Figura 143d-e). La posición cabeza abajo se observa en un ejemplo del Códice Vaticanus A (Figura 147). En los tres cielos donde aparecen esos rayos inversos se incluye en las glosas la palabra teotl, lo que nos asegura que eso tiene que ver con el sol porque, como es bien sabido, el elemento tonatiuh se emplea también para transcribir la secuencia teo-.Teotl tlatlauhca quiere decir “Cielo rojo”; Teotl cocauhcacoçauhqui quiere decir 'Cielo amarillo'; Teotl iztaca quiere decir “Cielo blanco”. 307

 

Y

C. Vaticanus A

Figura 147. 308 Los cielos

Última hipótesis: lo que se ve en el Xolotl se puede comparar al cabello de Tonatiuh.

 

a: C. Borbónico: Tonatiuh

b: C. Borbónico: Tonatiuh

c: C. Borbónico: Piltzintecuhtli

d: C. Borbónico

e: C. Borbónico

Figura 148. 309 Tonatiuh

El Códice Borbónico muestra que el dios Tonatiuh, como regidor de una trecena, lleva un largo cabello amarillo que se termina en tres mechones (Figura 148a). No es el único dios que presenta ese rasgo, pero sí entre los trece dioses del día (Figura 148b) y también entre los nueve señores que acompañan a los dioses, bajo el nombre de Piltzintecuhtli (Figura 148c). Mientras que en el dios de la trecena no se puede distinguir la parte superior de su cabello, por todo lo que Tonatiuh lleva sobre su cabeza, en los otros casos se nota claramente cómo el cabello parece estar divido, erguido e inclinado a manera de olas. En esas imágenes pequeñas no se reconoce bien, pero hay otros personajes, que no son propiamente dioses y que llevan un cabello idéntico al de Tonatiuh, el cual es amarillo, tiene asimismo mechones largos y la parte superior es igualmente erguida (Figura 148d-e). Ahora, respecto al tamaño, se advierte la forma de los mechones de arriba, y el que se encuentra al frente tiene un aspecto muy similar a lo que se ve en el Códice Xolotl.

Quizás esta última hipótesis es la más probable, pero no hay manera de validar ni una ni otra con más información. Lo único cierto es que después de revisar una centena de imágenes europeas, hasta la fecha no encontré una con rayos similares a los que se emplearon en el Xolotl; mientras que el mundo mesoamericano ofrece varios ejemplos muy cercanos a los rayos del Códice Xolotl.

El devenir del elemento tonatiuh

Con estos tres elementos hemos comprobado que lo que Dibble consideraba a priori como la evidencia de influencia europea se puede analizar de otra manera. Se puede sostener que se trata de una particularidad de los tlacuiloque de la región de Texcoco. Una consecuencia de este punto de vista es que no hay ninguna razón para no juzgar al Códice Xolotl como totalmente precortesiano en su factura.

Retomando el ejemplo del elemento tonatiuh “sol”, quisiera introducir una nueva dimensión, la del tiempo y salir del estricto marco de la escritura. Existe hasta la fecha un hecho singular en México: el sol aparece en todas partes. Adentro de las casas, afuera, en los puestos, sobre las tiendas, en una multitud de objetos... En la cultura popular hay una omnipresencia del sol, y no solamente de él sino de los tres cuerpos astrales más visibles, la luna y las estrellas.

Pero entre el hoy y el ayer, se pueden mostrar muchos ejemplos de imágenes de sol en códices, sin la menor duda, posteriores a la conquista (Figura 149).

 

Malinalco 1591

 Yxtlahuaca 1584

Tula 1580

Tepexe, Hidalgo 1588

Figura 149. 310Soles

Lo que se puede notar es una desaparición de la representación tenochca de tonatiuh. Se ha expuesto que antes de la conquista existían dos versiones de él: una antropomórfica, bastante cercana a la europea, y otra muy compleja, porque se trata de todo un montaje de símbolos en relación con la preciosidad. ¿Por qué se extinguió la versión tenochca y se quedó la texcocana? Porque la proximidad con la imagen europea aseguraba una protección a sus autores. En ningún momento se les podía acusar de hacer referencia al sol como dios, sino solamente al sol como astro.

 

Con el elemento tonatiuh tenemos un ejemplo de un fenómeno más general: cuando existen dos maneras de escribir, una más cercana a las imágenes europeas, se elige esa y desaparece la indígena Es lo que se ve con este caso, pero es también lo que se podría mostrar con otros más.


 

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Apéndices

Abreviaturas

 

CF

Códice Florentino

HG

Historia General de las Cosas de Nueva España

026...

Códice de Amecameca

029...

Códice de Xochimilco

374...

Códice Aperreamiento

385...

Códice Telleriano-Remensis

387...

Matrícula de Huexotzinco

A...

Códice Vergara y Santa Maria Asuncion

E_...

Tira de Tepechpan

K02...

Códice de Tepetlaoztoc

M_...

Lienzo de Metlaltoyuca

MC2_...

Códice de Cuauhtinchan 2

MT_...

Matrícula de Tributos

RP_...

Códices Matritenses

V...

Códice Vergara y Santa Maria Asuncion

X....

Códice Xolotl

 


 

 

Índice

Introducción. 1

El aparecer de la escritura nahua. 16

Lo que se sabe de la existencia de la escritura nahua. 16

Marco espacial 18

Marco temporal 18

Marco humano. 19

Toltecas y chichimecas en el Códice Xolotl 20

La migración mexica. 27

Hipótesis. 31

Argumentos adicionales. 34

Vestimenta. 34

Arco y Flechas. 36

Calendario. 38

Concepción náhuatl de la escritura. 42

Imágenes y escritura. 42

Tlacuilolli estrecho y escritura alfabética. 46

¿Cuándo forma parte una imagen del tlacuilolli en su sentido restringido?. 48

Tlacuilolli en los códices. 55

Fuentes. 55

Glifos y personajes: elementos comunes. 55

Repartición temática de los elementos. 56

La relación de los elementos con la realidad. 58

Elementos de perfil 59

Elementos de tres cuartos. 59

Elementos de frente. 60

Elementos en plano. 61

Elementos mixtos. 62

Elementos enteros. 63

Artefactos. 63

Flora. 64

Elementos parciales. 64

Elementos característicos. 65

Posición de los cuadrúpedos o manenemi 72

Utilización de los elementos. 74

Directo. 74

Derivaciones. 76

Posición. 76

Color. 78

Combinación. 79

Sinonimia. 84

Metáfora/símbolo. 88

Metonimia. 90

Acciones. 92

Homofonía y paronomasia. 93

Algunos elementos de la escritura pictográfica náhuatl 99

El hombre y las partes del cuerpo. 99

Hombre. 102

Mujer. 105

Cabeza. 106

Mano. 107

Ojo. 110

Boca. 111

Los animales. 111

Jaguar. 112

Aguila. 116

Buitre. 122

Serpiente. 123

El espacio: atl “agua” y tepetl “cerro”. 126

El tiempo: tonatiuh “sol” y el día. 141

Problemas relativos a la influencia de la imagen europea en la escritura pictográfica náhuatl 157

Pantli “bandera”. 164

Visión europea. 164

Visión tenochca. 164

Visión texcocana. 165

Distribución. 166

Cuahuitl “árbol”. 168

Citlalin “estrella”. 168

Tonatiuh “sol”. 169

Visión europea. 169

Visión tenochca. 173

Visión texcocana. 174

La cara. 174

Doble círculo. 178

Los rayos. 180

El devenir del elemento tonatiuh. 187

Abreviaturas. 189

Bibliografía. 189

Por Códice. 189

Por autores. 195

 

 

Edición

Diseño editorial y corrección de estilo, 2018: Ónix Acevedo Frómeta
Consultoria web, 2018: Vincent Wasteels

 

Citar

Marc Thouvenot, 2018, Escritura figurativa del náhuatl: in tlacuilolli
Consultado  introducir fecha: http://thouvenotmarc.com/textos/Tlacuilolli.html