Chalchihuitl: el jade entre los nahuas

 

 

Marc Thouvenot

 

1 Todas las citas en náhuatl han sido traducidas al español de los textos originales -pero obviamente tenemos una deuda de gratitud con las traducciones de Dibble y Anderson, traducciones que a menudo nos han guiado-. Florentine Codex. General History of the Things of New Spain, de Fray Bernardino de Sahagún, traducido del náhuatl por O. Anderson y C. E Dibble: Monographs of the School of American Research, 14, 1-13, Santa Fe, School of American Research at the University of Utah. 11 vol.

2 Véase J. Galarza, Lienzos de Chiepetlan, Mexico, Mission archéologique et ethnologique française au Mexique, Etudes Mésoaméricaines 1, 1972, pp. 13-14.

3 En estos textos la palabra chalchihuitl aparece con varias ortografías, así como otras palabras en náhuatl. Estas variantes fueron conservadas en la transcripción de las citas.

4 En este estudio, se evocarán muchos de los códices. Como no es posible hacer una presentación detallada de cada uno, si se requiere más información le recomendamos consultar la obra colectiva Guide to Ethnohistorical Sources, en el Handbook of Middle American Indians, en el cual se encuentra la lista de todos los códices hasta ahora conocidos y provee una serie de informaciones tanto de la forma como del contenido.

5 Galarza, J. Lire l'image aztèque, Communications, 29, 1978, páginas 15-33.

6 Codex Xolotl. Bibliothèque Nationale n° 1-10, Paris.

Dibble C.E., Códice Xolotl, México, Universidad Nacional de México and the University of Utah (Publicaciones del Instituto de Historia, serie 1 n°22), 1951, pág. 166., pl.

7 Clark J.C., Codex Mendoza. The Mexicain Manuscript Known as the Collection of Mendocino and preserved in the Bodleian Library, Oxford. London, Waterlow&Sons, 1983, 3 vol., vol 3 facsimile.

8 Seler E., Comentarios al Códice Borgia, México y Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 1963, 3 vol., 76 p. en facsímile.

9 Matrícula de Tributos, Códice Moctezuma, México. Graz, Akademische Druck und Verlaganstalt, 1980.

10 Ixtlilxochitl, F. de Alva, Obras Históricas de Don Fernando de Ixtlilxochitl, publ. y anot. por A. Chavero, Secretaria de Fomento, 1881-1892, 2 vol., México.

Ixtlilxochitl, F. de Alva, Obras Históricas, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas (Serie de Historiadores y cronistas de Indias, 4), 1975-1977, 2 vol., 566 p. 537.

11 Cf. nota 3.

12 Ixtlilxochitl, 11, p.42 o 11, p.18.

13 X.020.D.85 / II (C 6).

14 Ibid., 11, p.79 o 11, p.37

15 X.050.E.04 / V (C 1).

16 Ixtlilxochitl, 11, pp. 25 y 55.

17 X.030.F.18 (chalchiuhtlanextzin) / III (E 3).

18 X.050.B.28.

19 En esta obra reemplazamos todos los colores con una cifra: el verde: 1, el rojo: 2, el amarillo: 3, el azul: 4, el rosa: 5, el gris: 6, el violeta: 7, el café: 8, el naranja: 9.

20 X.050.G.60 / V (E 4).

21 Ixtlilxochitl, II, pág 79 o II pág 37.

22 X.050.B.28 - X.050.G.14 / V (B 3) - V (B 3).

23 X.050.E.04- X.020.D.40 - X.020.D.49 - X.012.B.45 /  Ib (B 6) - II (B 6) - II (B 5) - V (C 1).

24 X.020.D.23- X.020.D.31- X.020.D.49 - X.030.F.18 - X.012.B.29+ /  Ib (A 6) - Ib (B 6) - II (A 5) - V (C 1).

25 X.012.B.58 - X.012.D.11 - X.020.D.66 - X.020.D.85 /  Ib (C 6) - Ib (D 6) - II (B 6) - II (C 6).

26 X.040.G.51 - X.012.D.11 - X.050.H.57 /  IV (E 5) - V (E 6).

27 X.050.G.60 / V (E 4).

28 X.070.A.19 - X.090.I.08 - X.100.E.03 - X.100.G.67 / VII (A 2) - IX (A 1) - IX (C 6) - X (B 3).

29 X.030.D.14 - X.040.G.09 - X.050.D.14 / III (A 6) - IV (A 5) - IX (C 6) - V (A 6).

30 X.060.D.34 - X.070.D.08 - X.080.B.07 / V (A 6) - VII (A 6) - VIII (A 4).

31 X.020.D.83 - X.030.D.42 - X.040.G.09 / II (C 6) - III (C 6) - IV (C 4).

32 X.012.D.04 / Ib (C 6).

33 Lámina 11r, MT_11r_A_01.

34 Lámina 3v - Lámina 4v  - Lámina 6r -  Lámina 7v  -  Lámina 41r.

35 Lámina 04v, MT_04v_A_02.

36 Robertson D., Mexican Manuscript of the Early Colonial Period, New-Haven, Yale University Press, 1959, XIX- 233 pp., 88 pl., p.66.

37 Lámina 54r.

38 Soustelle, J., La Pensée Cosmologique de anciens Mexicains en L´Univers des Aztèques, Paris, Hermann, 1979, p.149.

39 Casos, A., Los Calendarios Prehispánicos, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de investigaciones Históricas (Serie de Cultura Nahuatl, Monografía 6), 1967, 266 pp., p. 31.

40 Nicholson, H.B., Religion in Pre-Hispanic Central Mexico, Arqueology of Nothern Meso-america, in Hand-book of Middle American Indians, vol. X, 1971. pp. 395-446.

41 Durán Fray Diego, Historia de las Indias de Nueva España e Islas de la Tierra Firme, México, Edición de A.M. Garibay, Editorial Porrúa (Biblioteca Porrúa 36-37), 1967, 2 vol., vol.I, lámina 34.

42 Lafaye, J., Manuscrit Tovar, Origines et croyances des Indiens du Mexique, Graz, Série Ibero-Américaine (Coll. Unesco d´oeuvres représentatives), 1972.

43 Anders, F., Codex Vaticanus 3773, Biblioteca Apostólica Vaticana, Graz, Akademische Druck und Verlaganstalt, 1972.

44 Sahagún Fray Bernardino, Historia General de las Cosas de la Nueva-España, México, Edición de A.M Garibay, Editorial Porrúa (Biblioteca Porrúa 8-119), 1969 (2da edición), volumen 4.

II, HG, VIII, 8, 267 (volumen II de la Historia General, libro VIII, capítulo 8, página 267).

45 Soustelle. J., página 162 y H.B. Nicholson, página 405.

46 Dado que el Códice Vaticanus B se ha dañado mucho con el tiempo, se distinguen difícilmente los colores. Pero después de haber comparado los puntos con el resto del códice, tuvimos la certeza de que se trataban de los cuatro colores encontrados en los textos. En la edición del Duque de Loubat, de 1896, los colores no corresponden con las fotos de la edición de Graz, estos son ciertamente inexactos.

47 Información proporcionada por Joaquín Galarza.

48 Lámina 71.

49 Lámina 4.

50 Lámina 12.

51 Nowotny, K.A., Códice Borbonicus, Graz, Akademische Druck und Verlaganstalt, 1974.

52 Lámina 37 / 14.

53 Tonalamatl Aubin, Biblioteca Nacional, n°18, 19, París

54 Códice Telleriano-Remensis, Biblioteca Nacional, n°385 París.

55 Sahagún, F. Bernardino, Historia General de las Cosas de Nueva España, Madrid, Edición de Paso y Troncoso, F. del, Hauser y Menet, 1905-1907, vol. 5.

56 CF, IV, f. 7r.

57 Ehrle, F., Il manoscrito messicano Vaticano 3738, detto il Codice Ríos, Roma, Stabilimento Danesi, 1900, 39p., 97 pl. facsímile.

58 Códice Aubin 1576, Biblioteca Nacional, n°35-36, París.

59 Lámina 75r / 19r / 385_01v.

60 Lámina 8r, 31r, 36r, 45r, 16r.

61 Nowotny, K.A., Die Hieroglyphen des Codex Mendocino. Der Bau einer mitelamerikanischen Wortschrift, Hamburg, Mitteilungen aus dem Museum fur Völkerkunde in Hamburg, n° 25, 1959, pp. 97-113, p.107.

62 Galarza, J., Torres, B., Glifos y Plantas, el signo acatl: carrizo (Códex Mendocino), México, Tlalocan, (en prensa).

63 Láminas 43r, 23r, 2r.

64 Matrícula de Huexotzinco, Bibliothèque Nationale, n°387, Paris.

65 387_535r_02 / 387_713r_40.

66 Molina, Fray Alonso de, Vocabulario en Lengua Castellana y Mexicana y Mexicana y Castellana, México, Editorial Porrúa (Biblioteca Porrúa n°44), 1970 (4ta ed.), 122 folios−162 f.

67 Lámina 70r.

68 Lámina 65.

69 Lámina 17.

70 Lámina 23.

71 Lámina 25.

72 Lámina 9.

73 Lámina 71.

74 Lámina 71.

75 Lámina 36r / MT_08v_A_06.

76 Lámina 46.

77 Lámina 37r.

78 Lámina 9r.

79 Lámina 52r.

80 Lámina 15v.

81 Lámina 47r.

82 Lámina 13r.

83 Lámina 43r.

84 Lámina 12r.

85 Lámina 49r.

86 Lámina 14r.

87 Beyer Hermann, Obras Completas, El México Antiguo (Tomo XI), 1965, 2 vol, vol. I, p. 111.

88 Ibid., p. 163.

89 Códice Aubin n°20, Biblioteca Nacional, n°20, París.

90 Lámina 68.

91 Lámina 07v / 34.

92 Lámina 20v / 12v.

93 Lámina 16 / 11.

94 Lámina 11, 16 10, Códice Aubin N°20.

95 Lámina 18 / 13v.

96 Lámina 43r, 65r, 68r.

97 Cf. nota n°31.

98 Codex Mexicanus 23-24, Bibliotèque Nationale, n°23-24, Paris.

Mengin, E., Commentaire du Codex Mexicanus 24-24 de la Bibliothèque Nationale de Paris, Paris, Journal de la Société de Américanistes, Nouvelle Série, tome XLI, 1952, pp. 387-498 + facsimile.

99 Tira de Tepechpan, Bibliothèque Nationale, n° 13-14, Paris.

100 Codex en Croix, Bibliothèque Nationale, n° 15-17, Paris.

Dibble, C. E., Codice en Cruz, México, 1942, 159 p. +3 pl.

101 Historia Tolteca-Chichimeca, Bibliothèque Nationale, n°46 a 58, Paris.

Kirchhoff, P., Odena, L., Reyes, L., Historia Tolteca-Chichimeca, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1976, p. 287, 126 en facsímile.

102 Codex Azcatitlán, Bibliothèque Nationale, n°59 a 64, Paris.

Barlow, R., El Códice Azcatitlán, Journal de la Société des Américanistes, Nouvelle Série, tome XXXVIII, 1949, pp. 101-135+ facsimile.

103 Chavero, A., Antigüedades Mexicanas, México, Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento, 1892, 2 vol. + Láminas.

104 Andersen, F. Códice Magliabechiano, Graz, Akademische Druck und Verlaganstalt, 1970, 77 p. + facsimile.

105 Codex Ixtlilxochitl, Bibliotèque Nationale, n°65 a 76, Paris.

Durand-Forest, J. de, Codex Ixtlilxochitl, Graz, Akademische Druck und Verlaganstalt, 1976, 36 p. + facsimile.

106 Caso, A., Fragmentos de genealogía de los Príncipes Mexicanos, Journal de la Société de Américanistes, Nouvelle Série, tome XXXXVII, 1958, pp. 21-31, p. 24.

107 Folio 17.

108 XII, n°25; XII, n° 27.

109 Folio 9.

110 Folio 28r.

111 Lámina 3.

112 Lámina 18.

113 Lámina 30; 10.

114 Lámina 94r.

115 Los ornamentos chalchihuitl, que vestían las divinidades, en el tonalamatl o en las dieciocho fiestas anuales, llevaban siempre incrustado el glifo chalchihuitl, excepto en los cuatro pectorales que aparecen en la parte del tonalamatl del Códice Borgia. Estos ornamentos, que Tonacatecutli, Mayauel, y Tonatiuh llevaban, no aparecen por ende aquí.

116 Spranz, B., Los Dioses en los Códices Mexicanos del Grupo Borgia, México, 1973, Fondo de Cultura Económica, p. 140.

117 Pintores-escribanos

118 Beyer, op.cit., tomo II, p.450.

119 Handbook of Middle American Indians, vol. 14, p.91.

120 Ibid., pp.202-203

121 IV, HG, XII, 4, 29

122 W.F. Foshag, Mineralogical Studies on Guatemalan Jade. Smithsonian Miscellaneous Collections, vol.135, n°5. City of Washington. December 3, 1957, pp. 7-8.

123 R. Mena. Catálogo de la colección de objetos de jade, Mus. Nac. Dept. Arq. México, 1927. Encontramos esta referencia en la bibliografía de Foshag, pero no pudimos consultar personalmente esta publicación.

124 A.M. Garibay, Poesía Náhuatl, tomo 1, Fuentes indígenas de la Cultura Náhuatl n°4. Universidad Nacional Autónoma de México, 1964, p.224. La palabra es simplemente: cosa que tiene una perforación o una rendija.

125 Robelo, Nombres Geográficos Indígenas del Estado de México, Cuernavaca, 1900, p. 84

126 Códice Florentino, volumen XI, capítulo 8, p. 223.

127 Id., n°5, p.225

128 Id., n°5, p.226

129 Id., n°5, p.228

130 Id., n°5, p.229

131 Id., n°5, p.230

132 Id., n°5, p.223

133 Si a Sahagún no le agrada mucho traducir chalchihuitl por "esmeralda", si utiliza, sin embargo, con gusto, esta palabra para traducir quetzalitztli y en la parte dedicada a la mineralogía tendremos que responder a la interrogativa: ¿Los aztecas conocían la esmeralda?

134 B. Díaz del Castillo, Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España. Traducción de D. Jourdanet. París 1877

135 Cf. nota 13, capítulo LXXXIII, p. 204.

136 Cf. nota 13, capítulo XCI, p. 241.

137 Fray Juan de Torquemada, Monarquía Indiana, México, 1969, tomo II, p. 528.

138 Cf. nota 17, p. 522.

139 Cf. nota 17, p. 521.

140 Cf. nota 17, I, p. 462

141 Cf. nota 17, II, p. 415

142 Cf. nota 17, II, Indice.

143 Fr. B. de las Casas, Los Indios de México y Nueva España, Antología, México, 1971, p.89

144 Fr. T. Motolinia, Historia de los Indios de la Nueva-España, México, 1969, capítulo 10, p. 44

145 F. Hernández, Historia Natural de Nueva-España, Obras completas, 3 volúmenes U.N.A.M., México, 1959, I, p. 278.

146 Cf. nota 25, III, p. 410-411. Comunicación personal de Alberto Franco: "Quizás más que del portugués, esta palabra tenga que ver con el asturiano-leonés "guiyada", que se castellanizó como ijada, y quizás de ahí se usó para describir la parte lateral del cuerpo, debajo de las costillas; la definición tradicional del asturiano es la de una "vara acabada en punta de hierro para aguijonear a los animales".

147 Monardes, Cosas que se traen de las Indias occidentales, 1565.

148 Sahagún, Historia General, XI, 8, p. 334.

149 F. A. de Molina, Vocabulario en Lengua Castellana y Mexicana y Mexicana y Castellana, México 1970, II, p. 161.

150 Cf. nota I, p. 9

151 Cf. nota25, III, p. 410-411.

152 Fe, Diego Durán, Historia de las Indias de Nueva-España e Islas de la Tierra Firme, Edición de A.M Garibay, 2 vol., México, 1967, I, 19, p. 171.

153 Ibid., I, 11, 266.

154 Ibid., II, 28, 228.

155 Ixtlilxochitl, Alva de, op. cit., vol. II.

156 Op. cit., vol.I.

157 Ibid., I, 497 o I, 547.

158 Ibid., I, p. 50 o I, 279.

159 Ibid., I, 30 o I, 269.

160 Tezozomoc, A., Crónica Mexicana, México, 1994, p. 264.

161 Ibid., 147.

162 Ibid., 362

163 Ibid., 400.

164 Ibid., III, HG, XI, 8, 344.

165 Códice Florentino, Libro XI, capítulo 8, p. 222 o CF XI, 8, 222, e Historia General, volumen III (Edición Garibay), libro XI, capítulo 8, p. 334 o III HG, XI, 334.

166 CF XI, 8, 223, y III, HG, XI, 8, 334.

167 Siméon, R., 1963 (2ª edición), Diccionario de la lengua nahuatl o mexicana, Graz, Akademische Druck-und-Verlaganstalt, prefacio de J. de Durand-Forest.

168 CF XI, 8, 229.

169 III, HG, XI, 8, 338.

170 CF XI, 8, 229.

171 CF XI, 8, 223, y III, HG, XI, 8, 334.

172 CF XI, 8, 226, y III, HG, XI, 8, 335.

173 CF XI, 8, 226, y III, HG, XI, 8, 335-336.

174 CF XI, 8, 226 y III, HG, XI, 8, 336.

175 CF XI, 7, 188-189 y III, HG, XI, 7, 324.

176 III, HG, XI, 8, 333.

177 III, HG, XI, 8, 334 y CF XI, 8, 222.

178 III, HG, X, 29, 184 y CF X, 29, 165. III, HG, X, 9, 186 y CF X, 29, 167.

179 III, HG, X, 16, 133 y CF X, 16, 60. II, HG, VIII, 19, 133 y CF VIII, 19, 67.

180 III, HG, IX, 4, 29 y CF IX, 4, 18. I, HG, 1, 19, 67 y CF I, 19, 18.

181 CF IX, 17, 80.

182 CF XI, 4, 18.

183 J. de Durand-Forest, Cambios Económicos y Moneda entre los Aztecas, Estudios de Cultura Nahuatl, nº 9. UNAM, Mexico, 1971, p. 110.

184 W.F. Foshag, Mineralogical Studies on Guatemala Jade, p. 8.

185 Pomar, "Relación de Tezcoco" en A.M. Garibay, Poesía nahuatl, n°1, p. 159.

186 T. Motolinia, Historia de los Indios de la Nueva-España, p. 163.

187 CF XI, 8, 222.

188 CF XI, 8, 223.

189 III, HG, X, 16, 133.

190 CF X, 16, 61.

191 CF XI, 2, 19.

192 III, HG, XI, 2, 234.

193 CF XI, 2, 24.

194 CF XI, 8, 224.

195 Wetmore, A., 1968, The Birds of the Republic of Panama, Washington, Smithsonian Miscellaneous Collection (volume 150), part 2, p. 381.

196 Peterson, R. G. y E.L. Chalif, A Field Guide to Mexican Birds, Boston, Houghton Mifflin Company, 228p., 48pl., p.108.

197 CF XI, 7, 134.

198 III, HG, XI, 7, 295.

199 CF XI, 11, 245.

200 Como a menudo pasa con los nombres de los colores, hay una contradicción, en lo que concierne el color xoxouhqui en el diccionario de Molina. En la primera parte se dice que: "azul color del cielo: xoxouhqui" y en la segunda parte que: "xoxouhqui: cosa verde o cosa cruda". Encontramos la misma problemática en los escritos de Sahagún, aunque casi siempre traduce la palabra xoxouhqui por "verde" a veces emplea el color "azul". De esta forma, en una adivinanza (CF VI, 42, 237), los informadores escriben: "çaçan tleino, xoxouhqui xicanzintli, mumuchitl ontemi. Aca quittaz toçaçaniltzin, tlacanenca ilhuicatl" es decir: "¿Qué es una tacita azul llena de maíz llamada mumuchitl? Alguien verá en este chistecito que es el cielo" La adivinanza funciona porque el recipiente y el cielo son del mismo color xoxouhqui, lo que por lo tanto confirma la primera definición de Molina. Pero Sahagún nos proporciona otra precisión de mucha importancia, al referirse al cielo dice que: "el cielo que está sembrado de estrellas" (II, HG, VI, 42, 233), es decir, el cielo constelado de estrellas, o sea, el cielo nocturno. Lo que significa que, si la palabra xoxouhqui puede calificar el cielo estrellado, no significa azul cielo. Según el momento de la noche, este término podría corresponder a una gama de color que va desde el gris azulado hasta el azul oscuro. La problemática que causa la palabra xoxouhqui es todavía vigente, esto podemos constatarlo en la contribución a la obra colectiva "Voir et nommer les couleurs" Ver y nombrar los colores de D. Dehouve (p. 297 y 298), 1978, Nanterre, publicado por S. Tornay, Laboratoire d´Ethnologie et de Sociologie Comparative.

201 III, HG, XI, 11, 344.

202 Zara, L., Jade, Londres, 1969, p. 16.

203 Tezozomoc, H.A., Crónica Mexicana, p. 362.

204 Ibid. p. 362.

205 Ibid. p. 158.

206 III, HG, XI, 7, 198.

207 CF XI, 7, 198.

208 CF XI, 7, 208.

209 I, HG, I, 21, 73.

210 III, HG, XI, 8, 334.

211 I, HG, II, 37, 220.

212 CF II, 25, 83 y I, HG, II 25, 170.

213 CF X, 16, 60.

214 CF VI, 21, 113, y II, HG, VI, 21, 141-142, y CF VI, 24, 186 y II, HG, VI, 24, 195.

215 Roger Lefevre, Etude géologique de la terminaison méridionale de la bande d´Accoglio-Longet (Alpes Cottiennes, Italie), tesis de tercer ciclo, Facultad de Orsay, París, 1996.

216 Foshag, W. F, Mineralogical Studies on Guatemala Jade, Smithsonian Miscellaneous Collections, volumen 135, n° 5, Washington, 1957.

217 Foshag, p.8.

218 Ibid, p. 8.

219 Ibid, p. 8.

220 Ibid, p.9.

221 Ibid., p. 11.

222 Ibid., p. 14.

223 Sin embargo, en 1927 apareció en una revista (El Palacio, nº23, 2, p. 10, 1927) la noticia siguiente: "The mystery of the source of the jade used by the Mayas and ancient Mexicans for making images and ornaments, has been solved by the discovery of a mass of the rock at Zinampan in the state of Hidalgo. The discovers are profesor Ramon Mena and engineer De la Cerda" Al no ser retomada esta extraordinaria noticia, se supone que se trataba de. ¡una falsa información!

224 Foshag, W.F., Mineralogical Studies on Guatemalan Jade, 1957.

225 Ibid, p.12.

226 Ibid, p.14.

227 Foshag, W.F., Jadeite from Manzanal. Guatemala, American Antiquity, nº21, 1955.

228 P. Becquelin y E. Bosc, Notas sobre los yacimientos de albita y jadeíta de San Cristobal Acasaguastlan, Guatemala. Estudios de Cultura Maya, vol. IX, 1973, pp. 67-73. Este artículo nos fue proporcionado muy amablemente por P. Becquelin.

229 Kelemen, P., Medieval American Art, New-York, 1946.

230 Covarrubias, M., El Arte Olmeca o de la Venta, Cuadernos Americanos, año V, nº4, 1946.

231 Cook de Leonard, C., Minor Arts, en el Handbook of American Indians, n° X, p. 212.

232 Ibid. Este hecho lo menciona C. Cook de Leonard.

233 Coe, M., America´s Firts Civilization, The Smithsonian Library, 1968, p. 94.

234 Coe, M., The Jaguar´s Children: Pre-Classic Central Mexico, New-York, Museum of Primitive Art, 1965, p. 123.

235 Heizer, F., y W. Howel, Olmec Lithics Sources, Boletín del Centro de Investigaciones Antropológicas de México, nº6, 1960.

236 III, HG, XI, 8, 333.

237 Ibid.

238 III, HG, X, 29, 187.

239 III, HG, XI, 7, 324.

240 De Herrera, Antonio, Historia General de los Hechos de los Castellanos en las Islas y Tierra Firme del Mar Océano, Madrid, 1730. Década III, libro III, p. 97.

"Del valle de Oaxaca, Reino Mixteco y cosas particulares de sus provincias"

"Hay muchos minerales... y muchas piedras de diferentes colores para los dolores los costados, la sangre, la leche..."

"Piedras verdes para los dolores de los costados"

241 Década IV, libro IX, p. 195.

242 CF XI, 8, 221.

243 CF X, 29, 168.

244 CF XI, 8, 221.

245 III, HG, XI, 8, 333.

246 Ibid.

247 CF XI, 8, 222.

248 El señor J. Galarza nos prestó muy amablemente algunas diapositivas de la Matrícula de Tributos.

249 Clark, James Cooper, Códice Mendocino, Londres, 1938.

250 Información sobre los Tributos que los Indios pagaban a Moctezuma, documentos para la Historia de México Colonial, n° IV, publicado por F.V. Scholes y E.B. Adams, México, 1944.

251 Tezozomoc, A., Crónica Mexicana, México, 1944.

252 Paso y Troncoso, F., Papeles de la Nueva-España. Manuscritos de la Real Academia de la Historia de Madrid y del Archivo de Indios en Sevilla, Madrid, 1905 (facsimile, México, 1928).

253 Revista Mexicana de Estudios Históricos.

254 Barlow, R. H., The Extent of the Culhua Empire Mexica, Ibero-Americana, 28, University or California Press, Berkeley and Los Angeles, 1949.

255 Berdan, Frances Frei, The Matrícula de Tributos: Nahuatl Annotations, California State College, San Bernardino, 1972. Tesis inédita, que amablemente nos dio en parte, el señor J. de Durand-Forest.

256 Kelly, I, y A, Palerm, The Tajin Totonac, Smithsonian Institution. Institute or Social Anthropology, publicación n°13, Washington, 1952.

257 Provincia de Tepequacuilco.

Mendocino: "cinco sartas de piedras ricas que llaman chalchihuitl...todo lo cual tributaban una vez al año".

(La primera citación de Mendocino ha sido sacada de unos comentarios, mientras que la segunda reproduce las anotaciones que aparecen al lado de los glifos).

Matrícula - "cinco sartas de piedras finas".

"macuiltoxcatl chalchihuitl"

"piedras finas verdes para collares"

Información - "cinco sartas de cuentas verdes ricas, que son piedras que ellos llaman chalchihuitl".

"una sarta de cuentas verde de piedras verdes".

(Esta Información, tiene seis lecturas del mismo códice. Estas lecturas forman dos grupos que varían de una a la otra. La primera cita corresponde a un grupo, la segunda a otro).

PNE: Relación de Cuezala - "...dauan le de trebuto cada año una esmeralda verde que llaman ellos chalchihuitl..." (PNE, VI, 141).

Relación de Totoltepec de Guerrero: "y quen tiempo de rey de México llamado Ajayacatzin tuvo guerra con ellos hasta que les sujetó, al cual no les llevava tributo... y algunas vezes del año embiaban presente a México de mantas y piedras verdes y hierro colorado..." (PNE, VI, 149).

(Expresiones tan vagas como "piedras ricas" o "piedras verdes" se anotaron siempre que la localidad pertenecía a una provincia cada vez que el Códice Mendocino aseguraba que pagaba tributo de chalchihuitl.)

Tezozomoc - En el capítulo LXXII de su Crónica Mexicana, Tezozomoc indica que Oztuma, que forma parte de la provincia de Tepequacuilco, cae bajo los ataques de las tropas de Ahuitzotl, pero de ninguna manera se acordó un tributo de jade.

258 Provincia de Yoaltepec.

Según el Códice Mendocino, la Matrícula y la Información, esta provincia no pagaba tributo de chalchihuitl.

PNE: Relación de Cuahuitlan - "El corregimiento de Cuahuitlan (que es la provincia de Tututepec) cae en la costa del mar del sur, y comúnmente a andado xunto con otros tres pueblos llamados Pinotecpa y Potutla y el Monteçuma... le daban de tributo cada tantos meses, plumas verdes y oro en polvo y algunas piedras verdes de poco momento...) (PNE, IV, 155).

RMEH: Tecomaixtlahuacan - "algunas vezes contribuyan con algunos presentes de piedras... desque llaman chalchihuites a Monteçuma" (RMEH, II, Apéndice, p. 137. Citado por Barlow p. 107).

259 Provincia de Coayxtlahuacan.

 Mendocino - "Dos sartas de cuentas de chalchihuitl piedras ricas... todo lo qual tributaron una vez en el año".

"Dos sartas de cuentas de chalchihuitl piedras ricas".

Matrícula - "Doze sartas de piedras mui preciosas verdes"

"chalchihuitl natlactetl tlazozo cexiuitl"

Información - "Dos sartas de cuentas ricas".

"Dos sartas de cuentas ricas".

PNE: Relación de Tilantongo - « El pueblo de Tilantongo es cabecera y jurisdición deste Corregimiento...tiene sugetas ocho estancias » una de entre estas se llama en mixteco Diyusi « que en lengua mexicana quiere dezir « Xiuytepeque » que en castellano queier decir « Sierra de piedras berde »...daban de tributo en tiempo de su gentilidad a su Señor cuentas de oro y piedras y plumería y mantas y este tributo dizen los Yndios biejos lo daban en diez fiestas principales que teniaian en el año... » (PNE, IV, 71).

Relación de Cuicatlan - «... y para quel dicho Señor tributase a Moctezuma, de quien era sujeto, buscaban los naturales, plumas, oro, piedras...» (PNE, IV, 185).

Relación de Atlatlauca y Manlinaltepeque - «Montezuma era el señor universal de todos y el señorio que sobre ellos tenía cierto tributo que le dauan en cada pueblo...unas piedras verdes que acá llaman chalchihuites, que son de poco precio..." (PNE, IV, 165).

Relación de Icxitlan - "El dicho pueblo de Icxitlan era sujeto al rey ynperio de México; no le daban tributo ninguno mas de quando yban a verle a México llevaban en presente plumas ricas y piedras preciadas..." (PNE, V, 75).

Relación Tamazola - "El tributo que le daban en tiempo de su gentilidad heran mantas de nequen y cuentas de oro y piedras preciosas". Este tributo no se le pagaba a México sino al señor local (PNE, IV, 83).

Tezozomoc - La gente de Coaytlahuacan combatía contra la armada mexicana cuando, se dieron cuenta que era irremediable evitar la destrucción, pidieron que pararan de combatir prometiéndoles pagar ciertos objetos de tributo. Pero como a los mexicanos eso les pareció insuficiente iniciaron nuevamente los combates y fue cuando entonces la gente de Coayztlahuacan prometieron de dar otros más: "tributaremos también piedras preciosas y menudas verdes, azules y pardas, como la marmajita, para coronas y medallas de reyes; y cristal, y con esto cesamos..." (Tezozomoc, Crónica Mexicana, XXXIII, p. 135).

260 Provincia de Tochtepec.

Mendocino - "Tres pieças grandes de chalchihuitl piedras ricas".

Tres sartas de cuentas todas redonditas de chalchihuitl piedras finas.

"Cuatro sartas de chalchihuitl piedras ricas... todo lo qual tributaron una vez al año."

Tres pieças de chalchihuitl piedras ricas.

Tres sartas de chalchihuitl piedras ricas. »

Matrícula - Esta provincia no aparece en la Matrícula de Tributos.

Información - "Dos sartas de cuentas verdes ricas y otras dos cuentas muy ricas grandes verdes chalchihuites, y otra sarta de cuentas que se atan a las muñecas y otra sarta de mas medianas y otra sarta de las dichas cuentas verdes y otra sarta de piedras ricas y de mucho precio y valor."

"y otra sarta de piedras ricas y de mucho precio y valor."

PNE: Relación de Tlacotlapan - "Motezuma lo señorava: tributauanle...piedras que llaman chalchutis" (PNE, V, 2).

261 Provincia de Xoconochco.

Mendocino - "Dos sartas grandes de chalchihuitl piedras ricas... todo lo qual tributaron de seis en seis meses".

- "Dos sartas de chalchihuitl piedras ricas".

Matrícula - "Una cadena de piedras finas".

- "chalchihuitl centozcatl ceppoualtica".

Ambas anotaciones se repiten dos veces

Información - "Tres sartas de cuentas verdes".

- "Dos sartas de cuentas verdes".

Tezozomoc - "Esmeraldas y otras muchas maneras de chalchihuitl ricos".

"Chalchihuitl de otros colores y maneras". (Crónica Mexicana, LXXIX, p. 375).

CF HG - Estos documentos mencionan que el xiuhtomoltetl venía de Xoconochco, de Guatemala (CF XI, 7, 188-189 y III, HG, XI, 7, 324).

262 Provincia de Cuetlaxtlan.

Mendocino - "Una sarta de chalchihuitl piedras ricas... todo lo qual tributaron una vez al año"

- "una sarta de chalchihuitl piedras ricas".

Matrícula - "Una gargantilla de piedras finas"

- "Centozcatl tlazochalchiuitl".

Información - "Una sarta de cuentas verdes ricas que se llaman chalchihuites".

Tezozomoc - La gente de Cuetlaxtlan es golpeada por los mexicanos y se compromete a pagar un tributo en el cual figura:

- "Esmeraldas, piedras ricas de chalchihuitl" (Crónica Mexicana, XXII, 12).

Tiempo después se rebelaron y vieron su tributo aumentado a lo doble por los mexicanos, que pidieron mucho más:

"Blancas esmeraldas iztac chalchihuitl"

"Piedras de todos colores de chalchihuitl"

"Esmeraldas de colores diferentes" (IbidIbid., XXXV, p. 147)

263 Provincia de Tochpan.

Mendocino - "Dos sartas de chalchihuitl piedras ricas...todo lo tributaron una vez al año"

- "Dos sartas de chalchihuitl cuentas y piedras ricas".

Matrícula - "Dos cadenas de piedras preciosas".

- "Ontozcatl tlazochalchiuitl".

Información - "Una sarta de piedras de chalchihuite".

Tezozomoc - Él habla de la conquista de la región de Tuchpan y del tributo que tuvieron que pagar, pero no se habla del chalchihuitl.

264 Provincia de Coyolapan.

PNE: Relación de Teozacualco - «... al cual dicho Montezuma tributaban chalchihuites, plumería y mantas de algodón y nequen...» (PNE, IV, 55 y 56 y RMEH, I, 175).

Relación de Tecuicuilco, Atepe, Coquiapa, Xaltianguez: « Quando los Españoles vinieron a estas tierras todos estos quatro pueblos reoconocian por rey a Monteczuma el qual lo abía conquistado... era cierto tributo que le pagaban en cada pueblo de cierta cantidad de plumas verdes y piedras verdes que son acá de poco momento, eçeto algunas que parecen agora ser provechosas aunque de poco precio y estos generos de cosas los yban a buscar los Indios a otras partes fuera destos dichos pueblos a quinze y a beynte leguas" (RMEH, II, 4, 121).

265 Provincia de Tepeaca.

PNE: Relación de Tepeaca - "Y el tributo que los naturales y vasallos pagaban a sus señores en todo tiempo desde su fundación hasta que los españoles binyeron...piedras de esmeraldas o otras preciosas o cosas semejantes..." (PNE, V, 29).

266 Provincia de Quatochco.

Tezozomoc - Para la celebración de Tlatlauhqui Tezcatl, el soberano mexicano envía mensajeros a Zempoala y a Quiahuiztlan, para convocar a los señores de estas regiones. Estos se ponen en camino y llevan con ellos una cierta cantidad de regalos que a su llegada ofrecen a Acayacatl: "oro y piedras de gran valor, como esmeraldas..." (Crónica Mexicana, L, p. 219).

267Provincia de Teutitlan del Camino.

PNE: Relación de Teutitlan - "Eran republica de por si, aliados con Monteçuma...no le tributaban cosa alguna; tributaban a sus señores naturales cada año...". De entre los pueblos de esta provincia independiente figura Guauhtla (Huauhtla) que cada año pagaba un tributo a Teutitlan: "una rodela hecha de piedras "chalchihuytes" ... y una piedra grande "chalchihuite", que valía quinçe indios esclavos..." (PNE, IV, 227).

268 Provincia de Tehuantepec.

Tezozomoc - La muerte de los mercaderes mexicanos, asesinados por gentes de Xuchtlan, Amaxtlan, Izhuatlan, Miahyuatlan, Tecuantepec, y Xolotlan, hizo que Azuitzotl respondiera librando a las poblaciones de esta región una batalla. Al principio, la gente de Miahuatla y de Izhuatlan fueron sometidos y le prometieron un tributo: "daremos nuestros tributos de lo que hay en estas costas que es el chalchihuitl, piedras de esmeraldas de diferentes maneras...". Después les tocó a los habitantes de Tecuantepec, de Tuxtecatl y de Amaxtlan enfrentarse con el ejército de Azuitzotl, entonces prometieron dar tributo: "todo lo que se hace en estas costas que sera chalchihuitl de todas maneras y colores y otras llamadas teoxihuitl pequeñas...". Pero Azuitzotl no se conformó con las promesas y quizo él mismo evaluar las piezas: "los principales costeanos trajeron esmeraldas finas y otros chalchihuites verdes, azules y de todas maneras entreveradas y veteadas gran suma de ellas... entonces Azuitzotl tomó en nombre de Tetzahuitl Huitzilopochtli de las esmeraldas muy ricas y la plumería más preciada" (Crónica Mexican, LXXVI, p. 362).

- Más tarde, cuando Moctezuma se encontraba en Xaltepec, los de Tehuantepec, de Miahuatla y de Izhuatlan le trajeron: "su real tributo, preciadas piedras de chalchihuitl, y esmeraldas con ellas." (Ibid., LXXXIX, p. 424).

RMEHProvincia de Teguantepec y de la Xalapa - "Cuando vinieron los Españoles a ganar la Nueva-España en aquella sazón, hera señor natural de esta villa y provincia de Teguantepec e de la Xalapa, don Juan Cortez a quien los naturales le reconocían por su señor natural e a quien acudían con tributos y presentes e lo que davan era oro en polvo y joyos de oro y piedras que entre ellos llaman chalchihuites que entre ellos los estimaban en mucho..." (RMEH, II, 6, 169).

269 Provincia de Coatlicamac.

Tezozomoc - Aquí también tratan de mercaderes mexicanos que fueron asesinados por gente de Tututepec y de Quetzaltepec, así que Moctezuma fue entonces, ahí para vengar a sus pochtecas y sometió la región "se pusieron en orden los muy viejos, diciendo señores, veis aquí lo que daremos y tributaremos que es cacao, papel, mantas, rica plumería, riquísima pedrería, esmeraldas y otros chalchihuites, menudas y muy ricas teoxihuitl que daremos a nuestro rey y señor Moctezuma" (Crónica Mexicana, XCI, p. 434).

270 Provincia del Anahuac Xicalanco.

El chalchihuitl, como otros productos, llegaba a México como tributo, o por la vía comercial. Los que en la sociedad Azteca se ocupaban de comerciar con lugares lejanos se les llamaban pochteca. Se habla mucho de ellos en el CF y sabemos acerca de la relación que tenían con las piedras verdes, que se guiaban de los presagios de su divinidad tutelar para encontrar el lugar donde se podían comprar jade, in chalchihuitl, in quetzalitztli (CF I, 19, 18).

También sabemos que los días 4 viento, Nahui-Ehecatl, los pochtecah, en honor a este día, sacaban al sol todo lo que tenían guardado en sus bodegas (CF IV, 12, 45). Ese día se podían ver las piezas de jade que habían traído de sus expediciones. Desafortunadamente, se habla muy poco de estas expediciones. Los Informadores nos proporcionan algunas indicaciones de lo que los pochteca traían de lugares lejanos pero únicamente para tres de estas expediciones. Fue así que cuando, después de haber afrontado durante cuatro años a la población de la región de Tehuantepec, los mercaderes llevaron los productos al soberano mexicano Ahuitzotl, presentaron ornamentos de plumas, de oro y de turquesa, pero no de chalchihuitl. En cuanto a los nahualoztomeca, pochtecah que sabían introducirse en las poblaciones no sometidas, iban a la provincia de Tzinacatlan para encontrar ámbar, plumas preciosas y pieles (CF IX, 5, 21).

Solamente del Anahuac Xicalanco, que se sitúa en la costa del golfo de México, cerca de la Laguna de Términos, los pochteca trajeron chalchihuitl. También en la época de Ahuitzotl, intercambiaban sus productos por productos de la región, sobre todo por jades de especies y de formas diferentes. Con los que intercambiaban eran los soberanos de Xicalanco, de Cimatlan y de Coatzaqualco" (CF IX, 4, 18-19).

271 Tlatelolco.

Tezozomoc - La ciudadela comerciante, después de haber sido sometida, con la muerte de Moquihuix, debía pagar un tributo a México. Tezozomoc dio entonces la lista del tributo consecutivo a la conquista que llevó a cabo Axayacatl y en esta lista no aparecía para nada el jade. Sin embargo, estamos seguros de que el chalchihuitl formaba parte del tributo ya que más adelante, los mexicanos se quejaban del tributo defectuoso diciendo que "ni tampoco dan los cueros de tigres, esmeraldas, plumería, preciadas aves de la costa o su plumería de ellos no la dan, y son conforme esto obligados a darlo como lo prometieron a mi padre y señor Axayaca, que los venció...". Después de haber hecho estas observaciones, los Tlatelolca iniciaron nuevamente el pago de "piedras ricas de esmeraldas y otros chalchihuites..." (Crónica Mexicana, XCVII, p. 466).

272 Este mapa se puso en practica, y se pudo hacer, basándonos en cuatro documentos:

Operational Navigation Chart 1/1 000 000, publicado por The Aeronautical Chart and Information Center, United States Air Force, 2da edición, 1967.

Road Map of Mexico (1/3 630 000), publicado por el General Drafting Co, Inc, Convent Station, N.J., Mayo de 1964.

Archeological Map of Middle America (1/2 250 000) publicado por el National Geographic Magazine, 1968.

Y por fin, el mapa de Barlow en The Empire of the Culhua Mexica. Este último se utilizó sobretodo cuanto no se pudo localizar en los otros documentos las localidades mencionadas en los textos.

273 PNE, IV, 165.

274 RMEH, II, 4, 121.

275 Puebla está a 80km de México, pues bien, la Relación de Cuicatlan (PNE, IV, 185) indica que 20 leguas separan estas dos ciudades.

276 León Portilla, M., Institución Cultural del Comercio, Estudios de Cultura Náhuatl, n°III, UNAM, México, 1962.

277 Relación de Ixcitlan (PNE, V, 75): "Adoraban en vn ydolo de esmeralda verde: llamávase en lengua mexivuana Tetzahuteotl que en la castellana quiere decir "Dios espeço...".

278 Relación de los pueblos de Tecuicuilco... (RMEH, II, 4, 125): "...a este dios le hazían fiesta de sacrificios...para su fiesta y a ella acudían todos los naturales y llevaban ofrendas de...chalchihuites que son piedras verdes y de poco precio...".

279 Descripción de Tehuantepec (RMEH, II, 6,169): "...ydolos que tenían heran ydolos de piedras de chalchiguites y de barro e de palo a los quales adoraban por dioses...".

280 Relación de Tlacopan (PNE, V, 2): "...adoravan a vna imagen, que tenía esculpita en vna piedra de esmeralda a manera de muger, y este tenían por dios...".

281 Relación de Xonotla (PNE, V, 128): "...y que tenían vn ydolo a quien sacrificaban llamado Totona... le dauaun plumaxería berde y piedras preçiosas de esmeraldas y turquesas...".

282 Relación de Tetela, pueblo de San Miguel Capulapa (PNE, V, 160): "...y así mesmo le ofrecían plumas ricas y piedras ricas de esmeraldas y turquesas...".

283 Relación de Tetela, pueblo de San Esteuan (PNE, V, 154): "...adorauan y sacrificauan a vn ydolo que lo llanan Haztacoatl...le ofrecían piedras preçiosas de esmeraldas y turquesas y otras piedras preçiosas que ellos tenían y husauan en aquellos tiempos...".

284 Relación de Tetela, pueblo de San Juan Tututla (PNE, V, 170): "...y así mesmo le ofreçían mucha plumería y pedrería de esmeraldas y turquesas, con las que adornauan...».

285 Relación de Acatlan (PNE, V, 60): "Los Yndios deste dicho pueblo de Acatlan dorauan en su gentilidad por supremo dios a vn ydolo que en lengua misteca llaman Quacosa Quaha, que en lengua castellana quiere dezir "Siete Ciervos" al qual ofreçían coraçones; el qual dicho ydolo dizen que era de esmeralda, tan alto como vn palmo el qual no saban que se hizo. Tenían así mismo otro ydolo...que era así mismo de esmeralda...".

286 Relación de Petlaltzingo (PNE, V, 71): "...adorauan estos de Petlaltzingo en tiempo de su gentilidad a vn ydolo... el qual era de una piedra verde de altura de palmo y medio... demas deste adorauan a otro ydolo... este era de piedra así mismo verde".

287 Relación de Chila (PNE, V, 67): "...adorauan los deste pueblo a vn ydolo, el qual dizen que era de esmeralda del tamaño de vn muchchacho de siete anos..."

288 Relación del pueblo de Puctla que esta puesto en la juridición del Corregimiento del pueblo de Instlauaca (RMEH, II, 157): "y cuando quería celebrar alguna fiesta el cacique, los sacerdotes mandaban junta mucha gente y trayan muchos presentes... y algunas piedras verdes que ellos llaman chalchihuitl".

289 P.R. Hendrichs ya había visto en esta región del Balsas un probable lugar de origen del chalchihuitl. Hendrichs, P.R., Datos sobre la técnica minera prehispánica, 1940, El México Antiguo, Tomo V, n°6, Sociedad Alemán Mexicanista, pp. 179-194.

290 CF XI, 12,256, y para Yopitzinco, CF. X, 29, 187.

291 III, HG, X, 29, 204-205.

292 Coe, M., America´s First Civilization, p.103 y The Jaguar´s children..., p.123

293 Saville, M.H., The Goldsmith´s Art in Ancient Mexico, New-York, Museum of the Americain Indians, Heye Foundation, Indians Notes and Monographs, 1920, p.21.

294 Berlin, H., Fragmentos desconocidos del Códice Yanhuitlan, México, 1947, p.31.

295 Cita de Berlin, ibid., p.32.

296 Información..., p. 53

297 CF IX, 4, 18-19.

298 PNE, VI, 149

299 CF IX, I, 1-2 Y III, HG, IX, I, 15.

300 PNE, IV, 227.

301 Tezozomoc, I, p. 13.

302 III, HG, IX, 6, 37 y CF IX, 6, 31.

303 CF IV, 12, 45.

304 CF VIII, 19, 67 y II, HG, VIII, 19, 235.

305 CF X, 18, 65.

306 III, HG, IX, 19, 63.

307 CF X, 16, 60-61.

308 CF IV, 32, 105.

309 Ixtlilxochitl, Historia..., 32, p. 153 o II, 82.

310 Ibid., y también Relaciones, p. 317 o I, 444.

311 Ibid, Historia..., 29, 198-199 o II, 108.

312 Ibid., 36, p. 180 o II, 96.

313 CF VIII, 14, 44.

314 Tezozomoc, Crónica Mexicana, CVII, p. 519.

315 Díaz del Castillo, Bernal, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España.

316 CF VIII, 20, 73-74 y CF VIII, P. 476.

317 Tezozomoc, XCVIII, p. 476.

318 CF VIII, 14, 44.

319 Tezozomoc, LXXXI, p. 391.

320 Ibid., p. 308.

321 Ibid.CVII, p. 519.

322 CF VIII, 14, 45.

323 Díaz del Castillo, CIV, 292 y CXLI.

324 I, HG, III, Apend. 7, 304.

325 Díaz del Castillo, p. 366.

326 Torquemada, I, 462.

327 CF XI, 8, 226.

328PNE, IV, 155.

329 PNE, IV, 165.

330 RMEH, II, 4, 121.

331 Pomar, J., Relaciones de Texcoco, p. 192.

332 CF XI, 8, 224.

333 Ibid.

334 Ibid. p. 227.

335 Molina la ortografía ximmatlalitztli y la traduce por "safiro, piedra preciosa". Sahagún proporciona, pero con reserva, una traducción similar. Pero en el libro IV del CF traduce la palabra teuxiuitl, utilizada como metáfora, por safiro.

336 Torquemada, I, 79-80.

337 Información..., p.29.

338 Información..., p. 44, 77, 113, 145, 180, 212.

339 Información..., p.51, 82, 119, 150, 186, 218.

340 Información..., p.53, 84, 121, 152, 188, 220.

341 Información..., p. 54, 86, 122, 153, 189, 220.

342 Información..., p. 55, 87, 123, 155, 191, 222.

343 Información..., p. 57, 89, 125, 157, 193, 224.

344 Borah, W. Et S. Cook, The Aboriginal Population of Central Mexico on the Eve of the Spanish Conquest, University of California Press, Berkeley and Los Angeles, Ibero sartalor de una1963, p.57.erkelyon of Central Mexico on the Eve of the Spanish Conquest, University of California Press, VerkelyAmericana, 45, 1963, p.57.

345 PNE, IVm 226, ¨una piedra grande de jade que valía quince exclavos indios¨.

346 Bernal Diaz del Castillo, CIV, p. 291.

347 Borah. Z y S. Cook p. 57.

348 Codice Sierra, traducción., Nicolás León, México, 1933, p. 9.

349 Ibid., p.43.

350 Durand-Forest, J. de, Testamento de un indio de Tlatelolco, Journal de la Société des Americanistes, nº51, 1962.

351 Cruz, Martin de la, Libellus de medicinalibus indorum herbis, manuscrito azteca de 1552. Según traducción latina de Juan Badiano. Versión española con estudios y comentarios por diversos autores. México, Instituto del Seguro Social, 1964, XII, 394 p., láminas en color.

352 Hernandez, Francisco, Historia Natural de la Nueva España, México, Universidad Autónoma de México, 1959, 3 vol.

353 Monardes, Cosas que se traen de las Indias Occidentales, Sevilla, 1565.

354 Cobo, Barnabé de, Historia del Nuevo Mundo, Sevilla, 1890, 2 vol., tomo I, p. 262

355 Cobo, B. de, p. 288.

356 Hernández, F., III, 31, 411- 412.

357 III, HG, SI, 8, 336.

358 Ibid. p.157

359 Ibid. p.187.

360 Ibid. p.217.

361 Ibid. p.225.

362 Ibid. p.167.

363 Ibid. p.167.

364 Ibid. p.193.

365 III, HG, X, 29, y CF X, 29, 167.

366 Ixtlilxochitl, Relaciones, p. 59 o I, 285.

367 Torquemada, II, 48.

368 Ixtlilxochitl, Relaciones, I, p. 455 o I, 411.

369 III, HG, IX, 17, 58-59 y CF IX, 17, 79-80.

370 León-Portilla, M., Ritos, Sacerdotes y Atavíos de los Dioses, México, Fuentes Indígenas de la Cultura Nahuatl, 1958, UNAM, p. 159.

371 Ixtlilxochitl, Relaciones, I, p. 137 o I, 406-407.

372 Ixtlilxochitl, Historia, II, p.183 o II, 98.

373 Pomar, op. Cit., p.192.

374 II, HG, VI, 17, 123.

375 II, HG, X, 7, 144 y CF X, 7, 26.

376 II, HG, IV, 2, 231 y CF IV, 2, 7.

377 RMEH, I, 2,39.

378 Códice Mendocino, folio 71.

379 CF XI, 8, 222.

380 Seler, E., L'orfèvrerie des anciens Mexicains et leur art de travailler la pierre et de faire des ornements en plumes, Congrès des Américanistes, n° VIII, Paris, 1890.

381 Saville, M. H., Turquoise Mosaic Art in Ancient Mexico, New York, Museum of the American Indian, Heye Foundation, 1922, vol. VI.

382 Easby, E.K. y D.T., Apuntes sobre la técnica de tallar jade en Mesoamérica, Buenos Aires, Anales del Instituto de Arte Americana, n°6, 1953. La Señora E.K. Easby, nos envió una separata de su publicación, por lo cual aprovechamos aquí para agradecérselo una vez más.

383 Foshag, W. F., Mineralogical Studies on Guatemalan Jade, pp. 44-49.

384 Garibay, A. M., III, IX, Adiciones al libro nono, 74-75.

385 III HG, IX, 60.

386 CF IX, 8, 223.

387 CF VIII, 14, 45.

388 I, HG, II, 37, 219, y CF II, 37, 147.

389 CF XI, 8, 223.

390 Ibid.

391 III, HG, X, 24, 149-150, CF X, 24, 87 y CF XI, 8, 228-229.

392 CF XI, 8, 223.

393 CF X, 7, 26.

394 CF IX, 17, 80.

395 CF IX, 17, 81.

396 CF X, 24, 87.

397 CF IX, 17, 81.

398 CF XI, 8, 222.

399 CF IX, 17, 81.

400 CF XI, 10, 237-238.

401 Foshag, W.F., nota 14 p. 47.

402 Torquemada, IIm 487.

403 III. H.G., XI, 10, 341.

404 Duran, II, 56, 425.

405 CF XI, 9, 236.

406 Ibid.

407 Rivet. P. y H. Arsandaux, La métallurgie en Amérique Précolombienne, Paris, Institut d´Ethnologie, 1946. pp. 18-19.

408 III. HG. XI. 9. 339.

409 III, HG. X, 29, 187 y CF X, 29, 168.

410 Herrera, Antonio de, Decada II, Libro VIII, p.188, "Los instrumentos con que labraban, eran de piedra, cosa bien nueva para los ´Castellanos'".

411 CF IX, 17, 82. La cuestión de la dureza también surge con el xiuhtomolli. En las líneas que se le consagran, aparece la palabra tlaquauac: duro, pero algunos autores - Dibble y Andeson, Foshag y Easby- piensan que la palabra se emplea en este caso con un sentido negativo, significando así que el xiuhtomolli no era una piedra dura y que no necesitaba emplearse el esmeril. Garibay en su traducción, contrarresta lo anterior, al decir que el xiuhtomolli era duro y que necesitaba utilizar el abrasivo. Seguimos esta última interpretación.

412 CF IX, 17, 81.

413 Foshag, W. F., nota 5, p.46.

414 CF IX, 17, 81.

415 CF IX, 16, 60.

416 CF IX, 16, 60.

417 Por ejemplo, en la Poesía Náhuatl, II, 39.

418 CF XI, 8, 225.

419 CF IX, 17, 81.

420 Idem.

421 Foshag, W.F., nota 7, p.47.

422 III, HG, XI, 8, 341.

423 Foshag, W.F., P.50.

424 III, H.G, X, 24, 150.

425 CF XI,10, 238.

426 Mirambell, L.E., Técnicas lapidarias prehispánicas, INAH, Serie Investigaciones 14, México. 1968.

427Ibid., p.92.

428 Ibid., p.27.

429 Ibid., p.27.

430 Ibid., p.27.

431 Ibid., p.28.

432 Ibid., p.28.

433 Ibid., p.28.

434 Ibid., p.28.

435 Ibid., p.62-63.

436 CF I, 13, 12.

437 Seler, E., Costumes et Attributs des Divinité du Mexique, Journal de la Société des Américanistes, n°5, 1908, pp. 163-220 y n°6, 1909, pp. 101-146.

438 Seler, E. p. 35.

439 M. León-Portilla, M., Ritos, Sacerdotes y Atavíos de los Dioses, Fuentes Indígenas de la Cultura Náhuatl, UNAM, México, 1958, p. 149.

440 CF XII, 4, 12.

441 IV, HG, XII, 4, 29.

442 II, HG, VI, 42, 234.

443 CF VI, 42, 237.

444 CF VIII, 9, 28.

445 II, HG, VIII, 9, 298.

446 CF VIII, 17, 56.

CF IX, 5, 23 y III, HG, IX, 5, 32.

CF VIII, 9, 27 y II, HG, VIII, 9, 297.

CF VIII, 20, 74, y II, HG, VIII, 20, 329.

CF X, 19, 177 y III, HG, X, 19, 196.

CF VIII, 14, 44, y II, HG, VIII, 14, 313.

CF VIII, 17, 58 y II, HG, VIII, 17,320.

447 CF VIII, 9, 27.

448 Ibid.

449 Este pasaje de los Códices Matritenses fue traducido por Telma D. Sullivan en "The arms and insignia of the Mexica", Estudios de Cultura Náhuatl, n°10, UNAM, México, 1972, pp.189-191.

450 Francisco del Paso y Troncoso, Historia General de las Cosas de Nueva-España, volumen 5, Madrid, 1905, Estampa XXII, n°1 y 3.

451 Códice Ixtlilxochitl, Biblioteca Nacional de París, n° 65-71, lámina 24, p. 107 y lámina 25, p. 108.

452 CF VIII, 9, 27.

453 Se encontraron tres ejemplos, dos en el CF y uno en el CM. CF VIII, 9, 28, CF VIII, 12, 33. Sullivan, p. 165. Por otra parte, encontramos chalchiuhcozcatl en los apartados siguientes:

CF VIII, 56 y II, HG, VIII, 17, 319.

CF XI, 8, 223 y III, HG, XI, 8, 334.

CF X, 29, 165 y III, HG, X, 29, 184.

CF VIII, 14, 44 y II, HG, VIII, 14, 313.

CF VIII, 17, 58 y II, HG, VIII, 17, 320.

CF I, 4, 2 y I, HG, 1, 4, 45.

CF I, 11, 7 y I, HG, I, 11, 51.

CF II, 20, 43 y I, HG, II, 20, 140.

CF II, Ap. I, 161 y I, HG, II, Ap. I, 229.

454 CF VIII, 9, 28.

455Ibid.

456. II, HG, VIII, 9, 298

457 Sullivan, p. 191.

458 CF II, 27.97.

459 Simeón, R.

460 I, HG, II, 27, 179-180.

461 IV, HG, XII, 4, 28 y CF XII, 4, 11.

CF VIII, 17, 56 y II, HG, VIII, 17, 319.

CF X, 19, 188 y III, HG, X, 19, 206.

CF II, 27, 97 y I, HG, II, 27, 179-180.

CF XII, 4, 12 y IV, HG, XII, 4, 29.

CF XII, 4, 12,-13 y IV, HG, XII, 4, 29.

CF I, 411, 17.

CM, Sullivan, p. 162 y P. y T., CM. Estampa XXII, n°1.

462 CF II, 27, 97.

463 I, HG, II, 27, 180.

464 CF XII, 4, 11.

465 IV, HG, XII, 4, 28.

466 Códice Ixtlilxochitl, lámina 25, p. 108.

467 CF VIII, 9, 28.

468 II, HG, 9, 298.

469 CF IX, 1 y 2.

470 Tezozomoc, Crónica Mexicana, p. 391.

471 Ibid., p. 239.

472 Códice Durán en: Durán, Historia de las Indias de Nueva-España y Islas de la Tierra Firme, México, 1867-1880. Publicado por José F. Ramirez, 3 volúmenes, uno de ellos, es un átlas.

473 Códice Tovar en Lafaye, J., Manuscrit Tovar, origines et croyances des Indiens du Mexique, Graz, 1972.

474 Dyckerhoff, U., Die Crónica Mexicana des Hernando Alvarado Tezozomoc, Hambourg, 1970, tabl. p. 18.

475 Durán, Historia de las Indias de Nueva-España..., ediciòn de A.M. Garibay, México, 1967, II, 75, 540.

476 CF IX, 16, 74.

477 CF VIII, 9, 27, y II, HG, VIII, 9, 297-298.

478 Ibid. Otras menciones de matzopetztli:

CF VIII, 10, 30 y II, HG, VIII, 10, 300.

CF VIII, 17, 58 y II, HG, VIII, 17, 320.

479 Códice Tovar, lámina XII.

480 II, HG, 14, 313.

481 CF VIII, 17, 56, y II, HG, VIII, 17, 319. Otras menciones de macuextli:

CF X, 19, 165, y III, HG, X, 19, 184.

CF X, 19, 185, y III, HG, X, 19, 203.

CF X, 19, 188, y III, HG, X, 19, 206.

CF X, 8, 223, y III, HG, XI, 8, 334.

CF VIII, 14, 44, y II, HG, VIII, 14, 313.

CF II, 20, 43, y I, HG, II, 20, 140.

482 Códice Ixtlilxochitl, lamina, 25, p, 108.

483 Ibid., lam. 26, p.110 verso.

484 Ibid., lam. 22, p.105 verso.

485 CF X, 16, 60.

486 CF II, 24, 67.

487 HG, II, 24, 154.

488 CF XII, 4, 11.

489 Referencias de las representaciones de ornamentos de chalchihuitl:

P. y T., CM, Est. XXII, n°1.

P. y T., CM, Est. XXII, n°2.

P. y T., CM, Est. XXII, n°3.

P. y T., CF Lam. LVI, n°45.

P. y T., CM, Est. XXI, n°1.

P. y T., CF Lam. XLVIII, n°62.

P. y T., CF Lam. CXL, n°13.

P. y T., CF Lam. LIII, n°3.

Códice Durán, Lam. 18ª, I.

Códice Durán, Lam. 24ª, I.

Códice Durán, Lam. 29ª, I.

Códice Durán, Lam. 3ª, II.

Códice Durán, Lam. 10ª, II.

Códice Tovar, Lam. XII.

Códice Tovar, Lam. XXVIII.

Códice Tovar, Lam. XX.

Códice Tovar, Lam. XXIV.

Códice Tovar, Lam. XXV.

490 CF XI, 8, 223.

491 III, HG, XI, 8, 334.

492 Ibid.

493 Cita de Garibay en la Teogonía e Historia de los Mexicanos, p. 75.

494 Durán, I, 26, 211-212.

495 III, HG, IX, 5, 32 y CF IX, 5, 23.

496 CF IX, 5, 24.

497 CF VIII, 15, 47.

498 CF XI, 8, 222.

499 Paso y Troncoso, F., Papeles de Nueva-España, Manuscritos de la Real Academia de la Historia de Madrid y del archivo de Indias en Sevilla, Madrid, 1905, facsimile México 1928, 7 volumenes.

Relación Tepechpan (IV, p. 235): "...los caciques...traían braçaletes y baruotes de piedras llamadas chalchuites..."

500 Relación de Coatepec Chalco (VI, p. 56): " la gente popular y menuda se bestían de mantas de henequen porque en aquellos tiempos caresçian de algodón : los caciques trayaban sus tiaras y sus orejeras y beçotes de oro baxo, y algunos de piedras verdes que llaman chalchuys...".

501 Relación de Chimalhuacan-Atenco (VI, p. 56): "los señores trayan sus collares de quentas de oro baxo y algunas piedras verdes que llaman chalchuys que preçiavan ellos mucho en aquel tiempo".

502 Relación de Atlatlauca (Ibid., IV, p. 170): "traían orexeras y beçotes de oro los caciques y los principales, y quentas al pescueço de chalchihuites y de oro...".

503 Relación de Tecuicuilco (RMEH, II, 4, 130): "trayan los caciques y principales beçotes y orexeras de oro y cuentas al pescuezo de chalchihuites y de oro".

504 Soustelle, J., La vie quotidienne des Aztéques, Paris, Hachettre, 1955, p. 72.

505 CF VIII, 20, 73.

506 Ibid., p. 74.

507 Ibid.

508 II, HG, VI, 3, 65 y CF VI, 3, 14.

509 II, HG, VIII, 17, 315.

510 Ibid, p´.317.

511 Ibid, p. 318.

512 Ibid, p. 319.

513 Ibid, p. 320.

514 Pomar, Relación de Tezcoco, p. 194.

515 CF XII, 16, 41.

516 Tezozomoc, p.26.

517 Durán, II, 39, 301.

518 Tezozomoc, p.490.

519 Ibid, p, 270

520 Ibid, p, 495.

521 Durán, II, 52, 399.

522 P.T., CM, Est. XVIII-XIX.

523 Tezozomoc, p. 246 y p. 271.

524 Ibid., p. 239 y p. 391. Durán, II, 39, 295.

525 CF VIII, 17, 56.

526 CF VIII, 9, 27-28.

527 CF II, 27, 93-94.

528 CF II, 28, 102.

529 CF II, 37, 151.

530 CF VIII, 12, 33.

531 Sullivan, pp. 189-191.

532 II, HG, VIII, 10, 299.

533 CF VIII, 10, 30.

534 Tezozomoc, p. 103 y 271.

535 CF VIII, 10, 29-30.

536 CF VIII, 17, 58.

537 Dumarsais, en Michel Le Guern, Sémantique de la métaphore et de la métonymie, Paris, 1973, p. 11. La terminología adoptada aquí deriva del trabajo de Michel Le Guern.

538 CF VI, 21, 113, CF IV, 8, 66, CF VI, 24, 186, CF VI, 35, 192, CF VI, 20, 111, CF VI, 21, 116.

539 CF XI, 8, 223.

540 CF. IV, 18, 96.

541 CF VI, 8, 35, a 39, CF X, 18, 66.

542 HG, VI, 8, 81-82.

543 CF VI, 4, 20; CF VI, 8, 38; CF VI, 14, 76 ; CF VI, 18, 96 ; CF VI, 20, III ; CF VI, 21, 113 ; CF VI, 21, 144 ; CF VI, 21, 115 ; CF VI, 40, 217.

544 CF VI, 21, 113.

545 CF IV, 18, 66; CF VI, 12, 61; CF VI, 13, 63; CF VI, 15, 79; CF VI, 15, 80; CF VI, 19, 99; CF VI, 35, 191; CF VI, 35, 192; CF VI, 40, 215; CF VI, 43, 248; CF VI, 43, 248-249.

546 CF VI, 43, 248.

547 CF VI, 3, 12; CF VI, 7, 31; CF VI, 7, 32; CF VI, 8, 38; CF VI, 16,83; CF VI, 18, 94; CF VI, 21, 115; CF VI, 21, 116; CF VI, 25, 141 ; CF VI, 32, 176; CF VI, 34, 183; CF VI, 34, 185 ; CF VI, 34, 186; CF VI, 34, 189; CF VI, 35, 192; CF VI, 40, 216.

548 CF VI, 10, 47; CF VI, 11, 57; CF VI, 4, 17.

549 CF X, 4, 16.

550 CF VI, 43, 241.

CF VI, 43, 241.

CF X, 14, 51.

553 CF VI, 7, 32.

554 II, HG, VI, 7, 78; CF VI, 7, 32.

555 II, HG, VI, 4, 66.

556 II, HG, VI, 32, 187.

557 Ibid.

558 CF VI, 36, 176.

559 II, HG, VI, 7, 78; CF VI, 7, 32.

560 II, HG, VI, 21, 143; CF VI, 21, 115.

561 III, HG, X, 14, 127; CF X, 14, 51.

562 II, HG, VI, 18, 130. La relación virginidad - chalchihuitl, aparece claramente en otra metáfora "ticteteçoa in chalchihuitl, ticoaoaçoa in quetzalli" cuya primera parte significa, en sentido propio, según Sahagún; "tú dañas el brillo y la belleza de la piedra preciosa" y en sentido figurado: "desonorar una jovencita" (CF VI, 43, 241). Por otra parte, el chalchihuitl, en sentido propio, podía servir para asegurarse de la castidad de la mujer: cuando Moctezuma I conquista la provincia de Coayxtlahuaca, de la que, al frente, se encontraba Atonal, este lo mata y se lleva a su mujer a México, una vez ahí, quiso tener relaciones sexuales con ella pero no pudo porque "se dice que entre las piernas de la mujer y en la faz de su natura estaba un chalchihuitl desbastado..." (Códice Chimalpopoca, Anales de Cuauhtitlan y Leyenda de los Soles, traducción derecta del nahuatl por Primo Feliciano Velásquez, México, 1975. U.N.A.M., Instituto de Investigaciones Históricas, p. 52).

563 León Portilla Miguel, La filosofía nahuatl, México, U.N.A.M., Instituto de Investigaciones Históricas, 1974 (4e éd.), 411 p., p. 235.

564 CF VI, 32, 175.

565 El chalchihuitl es un símbolo de vida y es también un signo de buen augurio para una vida feliz. Este es el caso del cazador que ha tomado un pelícano y encuentra un chalchihuitl en su molleja. Esto es una señal de que ahora tendrá suerte en la caza y de que se hará rico. CF, XI, 2, 30 y III, HG, XI, 2, 242-243.

566 Torquemada II, p. 60.

567 Alvarado Tezozomoc, Cronica Mexicayotl, p. 94-95.

568 Garibay, A.M., Llave del Náhuatl. p. 137-138 y 221-222.

569 E. Seler, M. León-Portilla y J. Soustelle hablan del chalchiuhatl pero sin mencionar sus fuentes. Personalmente, sólo encontramos esta expresión en los documentos pictográficos (Fig. 58).

La expresión chalchiuhatl se compone de las palabras "agua" y chalchihuitl. A veces se dice que el segundo sería el símbolo del primero, ¿qué pensar acerca de esta propuesta? Hay confusión aquí porque el agua y el jade tienen simbolismos muy similares pero uno no es el símbolo del otro.

El agua y el jade, entre los aztecas, tenían la misma relación que los caracoles y las tortugas en nuestro país. Estos dos animales simbolizan a la lentitud pero uno no puede decir que uno es el símbolo del otro.

El agua y el jade son símbolos de vida y pureza y tienen simbolismos paralelos que a menudo se encuentran en las mismas circunstancias. Así, para el recién nacido, Chalchiuhtlicue, la diosa del agua, debe eliminar sus manchas, hacer que el corazón del niño sea bueno y claro. Es el agua que por sus propiedades purificadoras hace del niño un verdadero chalchihuitl, así como en la naturaleza es el agua de los ríos la que transforma los guijarros de cualquier apariencia en jade, eliminando su conjunto de impurezas.

El agua a menudo precede al chalchihuitl. Así que cuando los sacerdotes le piden a Tláloc que les dé subsistencia, primero piden agua, porque es el agua la que les da a los hombres el chalchihuitl, es decir, el alimento que necesitan para vivir.

La proximidad de las dos nociones es atestiguada por las dos deidades que representan al agua, Chalchiuhtlicue para el agua corriente y Tlaloc para la lluvia: la primera incluye en su propio nombre el nombre de la piedra preciosa mientras que de Tlaloc se dice que su cuerpo, nacayotl, y su alma, tonalli,  son de chalchihuitl (CF, XI, 4, 69).

Finalmente, esta contigüidad de los dos elementos es perceptible a un nivel completamente diferente: el de los objetos rituales utilizados durante las fiestas religiosas, especialmente cada mes. De hecho, es sólo (con la excepción de los chalchiuhtamalli de Xiuhtecuhtli) durante las fiestas de deidades acuáticas como Tlaloc en Etzalcualiztli (CF, II, 25, 82) o Atemoztli (CF, II, 35, 140), y Uixtocihuatl en Tecuilhuitontli (CF, II, 26, 89) o Nappatecuhtli (CF, I, 20, 21) así como para la celebración de una deidad que nutre como Xilonen, en Uei Tecuilhuitl (CF, II, 27, 99), que objetos de culto de chalchihuitl, o el color del mismo, se utilizan.

570 I, HG, III, Ap. 2, 297.

571 Ibid.

572 II, HG, 29, 180-181.

573 III, HG, IX, 5, 33.

574 II, HG, VI, 21, 144

575 CF. nota 1.

576 CF. nota 5.

577 CF. nota 3.

578 CF. nota 4.

579 CF, IX, 5, 25.

580 II, HG, VI, 29, 182.

581 CF, VI, 21, 115.

582 CF, VI, 21, 114.

II, HG, VI, 21, 142-143.

583 II, HG, VI, 21, 142-143.

584 I, HG, III, Ap. 2, 297.

585 CF, VIM 21, 142.

586 II, HG, VI, 21, 142.

587 Ibid., p. 143.

588 Ibid., p. 142; CF, VI, 21, 144.

589 Ibid., p. 144.

590 III, HG, XI, 4, 265; CF, XI, 4, 69.

591 Ibid., p. 114.

592 I, HG, III, Ap.9, 308.

593 CF, I, Ap.9, 67.

594 I, HG, III, Ap. I, 293.

595 Ibid., p. 296; CF, III, Ap. I, 43.

596 Ibid.

597 Mendieta, Fray Gerònimo de, Historia Eclesíastica Indiana.

598 Gomara, Francisco Lopez de, Historia de las Conquistas de Hernando Cortés.

599 Las Casas, Fray Bartolomé de, Los Indios de México y Nueva España. Antología.

600 Torquemada, Monarquía Indiana, tomo II, pp. 521-522 y 528.

601 Ixtlilxochitl, Don Fernando de Alva, Obras Históricas, tomo I, p. 191 o I, 351.

602 CF, III, Ap. I, 43.

603 Las Casas, p. 183.

604 Mendieta, I, p. 178.

605 I, HG, II, 33, 205.

606 Sobre este punto, véanse las opiniones divergentes de Jacques Soustelle, en La pensée cosmologique., p. 130 y M. León-Portilla en La Filosofía náhuatl, p. 208.

607 IV, HG, XII, 4, 29.

608 CF, XII, 4, 12.

609 A.M Garibay, Llave del Nahuatl, p. 137-138.

610 CF, II, 27, 97.

611 Utilizamos la versión francesa del trabajo de E. Seler. Esta traducción se publicó en los números 5 y 6 del Journal de la Société des Américanistes (Revista Americanista), bajo el título Costumes et attributs des divinités du Méxique (Vestimentas y atributos de las divinidades de México).

612 M. León-Portilla, Ritos, Sacerdotes y Atavíos de los Dioses, Fuentes Indígenas de la Cultura Náhuatl, UNAM, México, 1958.

613 En Paso y Troncoso, 1905-1907.

614 En Historia de las Indias de la Nueva España e Islas de la Tierra firme. Edición preparada por A.M. Garibay, México, 1967.

615 Juan Bautista Pomar, Relación de Tezcoco in A.M. Garibay, Poesía náhuatl, vol. I.

616 A. Tezozomoc, Crónica Mexicana, México, 1944.

617 Seler, op. cit., II, p. 104.

618 CF, I, II, 7.

619 Ibid.

620 I, HG, I, II, 51.

621 CF, II, Ap., 4, 200-201.

622 Tezozomoc, LXXX, p. 382.

623 Durán, II, 49, 376.

624 Códice Durán, II,p. 34.

625 Códice Tovar, p. 16.

626 Códice Durán, II, pl. 27 bis.

627 Códice Tovar, pl. 28.

628 Seler, I, 195.

629 Pomar, p. 161.

630 CF, II, Ap. 1, 161.

631 I, HG, I, 15, 62.

632 E. Seller, Gesammelte Abhandlungen zur Amerikanischen Sprach und Alterthumskunde, Berlin, 1904, Tomo II, p. 411 a 416. Este punto ha llamado nuestra atención debido a la nota de Dibble y Anderson en el Códice Florentino.

633 Ibid.

634 En realidad, hay tres, hay que añadir a Tlalchi-Tonatiuh.

635 CF, XII, 4, 11.

636 CF, XII, 4, 12.

637 Tezozomoc, LX, 264.

638 Seler, II, p. 129.

639 B. Spranz, p. 108.

640 Durán, I, 4, 28.

641 Seler, I, 192.

642 CF, I, 4, 2.

643 CF, II, 20, 43.

644 CF, XII, 4, 12 y IV, HG, XII, 4, 29.

645 Durán, I, 8, 82.

646 Durán, I, 8, 84.

647 Pomar, p. 162.

648 Seler, II, 106.

649 Seler, II, 112.

650 CF, II, 26, 86,

651 Seler, II, 106.

652 CF, II, 27, 97, y I, HG, II, 27, 180.

653 Seler, I, 208.

654 CF, I, 13, 12.

655 I, HG, 13, 58.

656 Seler, I, 209.

657 CF, II, 37, 151.

658 CF, II, 38, 156.

659 CF, IV, 25, 87, y HG, IV, 25, 351.

660 HG, II, 37, 219.

661 CF, II, 37, 147.

662 Elizabeth Carmichael, Turquoise Mosaics from Mexico, British Museum, London, 1970.

663 Seler, II, 135.

664 Ibid, p. 136.

665 Véase, por ejemplo, el Códice Borbonicus folios 9 y 20 o el Borgia folios 13, 14 y 69.

666 Borgia: En el tonalamatl de este códice dieciocho divinidades llevaban chalchihuitl mientras que cuatro, solamente, no están en lo absoluto ornamentadas. Tepeyollotl forma parte de estas últimas, debido al hecho que ahí está representado bajo forma de jaguar; en los otros apartados del Borgia, cuando no aparece bajo esta forma, lleva chalchihuitl.

Vaticanus B: de las veintidós divinidades representadas, solamente cinco no usan chalchihuitl, aunque en el conjunto de divinidades lo usaban muy poco (Cuadro 68). Para algunas de ellas, esto talvez se explique, por el hecho que las láminas de este códice a veces están dañadas y que algunos ornamentos pudieron haberse borrado o volverse invisibles. Particularmente pensamos en Tonatiuh y en Tlaloc, este último dios quizás lleve un ornamento de nariz que se haya borrado, pues, justamente, se encuentra en el signo de día Quiahuitl la máscara del dios de la lluvia, y en este caso, un ornamento de estos ¡siempre figura! Inversamente, en las láminas bien conservadas, el tlacuilo privilegió, con respecto a otros tonalamatl, ciertas divinidades. De esta forma, Chachiuhtotolin va ornado al punto de sobrepasar a Tonatiuh, y Tlazolteotl lleva ornamentos de chalchihuitl, siendo que ella no usa ninguno en el Bo, y el T. y muy pocos en el B.

Aubin: el tlacuilo del Aubin, reprodujo sobriamente los ornamentos de chalchihuitl. De las veinticuatro divinidades, tan sólo ocho cuentan con el privilegio de usarlas, pero a pesar de esto, las divinidades conocidas escaparon a esta regla, sobre todo Xochiquetzal algo que es inusual en otros documentos.

Borbonicus: En la totalidad de este tonalamatl, pocas divinidades llevan ornamentaciones de chalchihuitl, solamente diez de veinticuatro de las representadas. En este documento, se ha favorecido a un dios en particular, a Patecatl, aquí lleva casi tantas ornamentaciones como el dios del sol, mientras que en el T., aunque también lleva muchas ornamentaciones, lleva menos de la mitad de ornamentos que Tonatiuh. Notamos que Cinteotl no usa ningún ornamento y esto es algo sorprendente si se le compara con el T., y, sobre todo, con la mayoría de las representaciones del B. La ausencia de ornamentos tal vez se explique por el papel secundario que desempeñaba en esta lámina, o ¿será que es debido a su identificación errónea?

Telleriano-Remensis y Vaticanus A: En estos documentos, sólo ocho divinidades de veintisiete no usan ningún ornamento de chalchihuitl. De entre las que están ornamentadas, unas cuantas se destacan de otras representaciones: Tepeyollotl constrasta singularmente con su representación en los otros tonalamatl, en los que no lleva ningún ornamento, o uno, solamente. en el Vb, siendo que en este caso lleva tantos ornamentos como Tonatiuh. ¿Por qué razón? Es aún todavía más extraño porque en gran parte de estos ornamentos, los primeros elementos son ¡de color azul! Nahui Ehecatl lleva muchos ornamentos, pero no tenemos punto de comparación porque sólo aparece en este códice. Iztapaltotec también está mucho más ornamentado que en el Bo., en donde lleva un ornamento solamente, y que, en el A., donde lleva dos, y ninguna ornamentación de jade. Por fin, Xipe Totec se aleja claramente de otras representaciones, sabiendo que sólo lleva un ornamento, o dos, en el caso del A.; aquí lleva cinco, y particularmente, lleva un ornamento de frente, el mismo que el de Tonatiuh. Esta representación está en oposición, sobre todo, con las del B., en las que Xipe Totec no lleva ornamentos en muchos casos, y de llevarlos, son sólo ornamentos menores, como, por ejemplo, los ornamentos de tobillo.

667 I, HG, Ap. 5, 252.

668 Su segundo lugar en la lista se debe sin dudas a su personalidad, pero también por el hecho de que aparece solamente en los códices del grupo Huitzilopochtli.

669 I, HG, 5, 45.

670 Nicholson, H.B., Religion in Pre-Hispanic Central Mexico, en Handbook of Middle American Indian, vol. X, pp. 395-446.

671 III, HG, X, 19, 188. "Los señores reyes veneraban mucho esta diosa, así como a otras dos, una de ellas era una diosa llamada Chicomecoatl y la otra, la diosa de la sal llamada Uixtocihuatl, porque decían que estas tres diosas nutrían al pueblo para que pudiese vivir y multiplicarse".

672 I, HG, 1, 4, 45.

673 Soustelle, J.., La pensée cosmologique des anciens Mexicains dans L´Univers des Aztèques, Paris, Hermann, Collection Savoir, 1979, pp. 140-141.

674 Soustelle, J., op. cit., p. 108.

675 I, HG, 2, 277.

676 Op. cit., p. 109.

677 I, HG, II, 30, 192.

678 Spranz, B., op. cit., p.92.

679 Nicholson, H.B., op.cit, p.412.

680 Códice Telleriano-Remensis, folio 21.

681 Spranz, B., op., cit., 135.

682 Nicholson, H.B., op., cit., p. 422.

683 I, HG, 12, 52.

684 Nicholson, A.B.,op. cit., p.429.

685 I, HG, II, 23, 152.

686 I, HG, I, 11, 51.

 

687 Soustelle, J., op. cit., pp. 109-140.

688 Ibid., p. 141.

689 Nicholson, H.B., op. cit., pp. 421.

690 I, HG, II, 23, 152.

691 II, HG, VI, 4, 66.

692 CF, VI, 14, 72.

693 Caso, A., Los Calendarios Prehispánicos, México, Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM, 1967, 266p., p. 48.


Agradecimientos

Esta obra fue posible gracias a todos aquellos quienes tuvieron entre sus manos la primera versión y que tan acertadamente contribuyeron con sus comentarios:
A Jacques Soustelle, director de la tesis, la que dio origen a este libro;
Paul Mercier y Frédéric Mauro, miembros del jurado;
Joaquín Galarza quien tanto me animó para que se publicara esta tesis y quien a lo largo de varias sesiones de trabajo me hizo beneficiar de sus conocimientos de la escritura azteca;
Jacqueline de Durand-Forest quien tan amablemente corrigió la mayoría de las traducciones que se hicieron del náhuatl y quien, a su vez, también compartió sus conocimientos en la materia;
José Rubén Romero Galván quien verificó mis traducciones del español;
Françoise Chazelles que llevó a cabo la revisión del manuscrito;
por fin, Guy Stresser-Péan y Martine Fettweis quienes contribuyeron con sus comentarios a mi tesis.
Quiero expresarle a cada uno de ellos mi profundo agradecimiento.


 

Introducción

Este trabajo surge de una sorpresa. En los libros dedicados al México antiguo, el jade se presenta como un material precioso por excelencia, sin embargo, es un tema muy poco atendido a través de estudios precisos: existe hoy un hiato entre la importancia de la piedra y el conocimiento que tenemos de ella. Es esta brecha, entre el valor atribuido y su conocimiento real, la que este trabajo pretende reducir. No obstante, reducir tal diferencia se vio realmente limitada debido a los aspectos espacio-temporales y materiales que se eligieron como marco de estudio. A nivel temporal, el estudio se limita a la época de la conquista española, y la investigación, al lugar que ocupaba el jade en la sociedad azteca antes de la llegada de los occidentales. A nivel espacial, el estudio se basa, casi exclusivamente, en el Valle de México y, en algunas ocasiones se extendió a las regiones de habla náhuatl. A nivel material, nos concentramos únicamente en escritos pictográficos y alfabéticos. Por diversas razones de orden material, no se pudieron utilizar dos tipos de fuentes importantes: algunos documentos tridimensionales, así como algunas informaciones que la arqueología hubiera podido proporcionar.

De la sorpresa nace la voluntad de saber más acerca del lugar que ocupaba el chalchihuitl (nombre utilizado por los Nahuas para denominar al jade) en la vida y en el pensamiento azteca. Nuestra preocupación en situar, tanto material, como espiritualmente a esta piedra preciosa nos condujo a utilizar, casi exclusivamente, y en la medida de nuestras posibilidades, documentos tradicionales escritos por los autóctonos en caracteres latinos.

Acceder a fuentes en náhuatl escritas en alfabeto latino, sobre todo a los Códices Florentino y Matritenses -obra maestra de Sahagún y sus informadores-, se posibilitó gracias al trabajo de edición y de traducción que hicieron, en particular, C. Dibble y A. Anderson. 1

Desafortunadamente, es muy escasa la ayuda que pueden proporcionarnos los estudios de los escritos más tradicionales, es decir, los pictográficos. Hay una diferencia muy grande entre las explicaciones que se pueden encontrar acerca del sistema de escritura azteca y la lectura detallada de un códice2. Esto explica el hecho de que hayamos tenido que proceder, en la primera parte de esta obra, a un largo desarrollo analítico del glifo (elemento pictográfico tradicional) chalchihuitl.

Al término del análisis iconográfico, en la segunda parte, definimos el lugar ocupado por el chalchihuitl -o los tipos de esta piedra- en la ciencia mineralógica azteca y, brevemente, en la mineralogía europea.

En la tercera parte de este trabajo, se estudia la piedra como tal, así como sus desplazamientos desde los yacimientos hasta sus diversos utilizadores. Estas dos partes permiten mostrar lo que el jade o chalchihuitl podía representar para todos aquellos que se relacionaban con esta piedra: especialistas en minerales que sabían distinguirlas muy bien de otras piedras preciosas y sabían dónde encontrarlas; esmeriladores, que con técnicas muy propias, sabían tallarlas; funcionarios que las empleaban, bajo forma de tributo, para hacer pagar a las provincias sometidas; comerciantes que las vendían en los mercados; terapeutas que las utilizaban para curar ciertas enfermedades; y algunos miembros dignatarios de la sociedad azteca que podían utilizar el chalchihuitl como ornamento.

En la cuarta y última parte, después de haber expuesto los diversos puntos de vista de quienes lo utilizaban y tenían una relación material directa con el chalchihuitl, mostraremos lo que la piedra representaba para todos los demás, es decir, para quienes no tenían una relación directa con ella. Es así que abordaremos la búsqueda de la representación colectiva del chalchihuitl, lo que hace posible que se establezca su valor simbólico.


 

Fuentes

Se utilizaron dos tipos de fuentes: uno pictográfico, constituidos por documentos conocidos como códices; el otro tipo corresponde a fuentes escritas en caracteres latinos, sea en lengua náhuatl o en español. En ambos casos, para tomar en consideración todas las significaciones del chalchihuitl, hay que poder identificarlo siempre que aparezca en un documento, bajo cualquier circunstancia. Pero, según el tipo de documento, los problemas que surgen no son idénticos.

En el caso de un documento pictográfico, hay que determinar cuál es el elemento pictográfico, llamado glifo, que vehicula la palabra o las sílabas del vocablo chalchihuitl. Determinarlo implica una doble dificultad: por una parte, el glifo chalchihuitl se emplea en contextos variados que influencian su forma, y, por otra parte, se fue perdiendo la tradición pictográfica después de la conquista, hecho que afectó, también, al susodicho glifo.

No cabe duda de que, en los textos alfabéticos, es necesario diferenciar entre los textos en náhuatl y los escritos en español. En los primeros, la significación de la palabra chalchihuitl3 no causa ningún problema, sin embargo hay que tener en cuenta que existen palabras o expresiones sinónimas. Para los textos escritos en español, es importante diferenciar entre los que fueron escritos por los españoles y los que escribieron los nahuas. No obstante, en ambos casos, el idioma utilizado, el español, causaba muchos problemas a todos los autores porque no existía ningún término adecuado que denominara esa novedad, el jade.


 

El glifo chalchihuitl en los códices

A lo largo de este capítulo, aparecerán de forma continua, las palabras glifos y códices, y por eso, iniciaremos con una breve explicación.

De manera general, los códices son documentos bidimensionales y con elementos de escritura autóctona. Casi siempre, esta clase de documento se designa por la palabra códice£, seguida de un nombre propio como por ejemplo: el Códice Borgia, el Códice Mendocino, el Códice Xólotl.etc. Pero en algunos casos, también, aparece designado con términos más precisos como tira£, mapa£ o lienzo£4.

La palabra glifo es un término, tradicionalmente utilizado por todos aquellos que han estudiado los códices y, por lo general, para designar sólo dos categorías: los glifos de nombres de personas, o antropónimos, y los glifos de lugares, o topónimos. En ambos casos, los glifos son un conjunto de signos convencionales que transcriben palabras en náhuatl. Pero, definida de esta manera, la palabra glifo no designa solamente glifos antroponímicos o toponímicos, porque, como lo ha mostrado J. Galarza5, la presencia de esta doble característica no se limita solamente a estos dos tipos de glifos. En este estudio, se denominarán como glifos, no sólo a los glifos citados precedentemente, sino también, a todos los elementos convencionales que vehiculen sonidos.

Los glifos, por lo general, están compuestos, a su vez, de varios elementos y son ellos los que vehiculan las sílabas. Estos elementos glíficos, a veces, pueden descomponerse en varios componentes, y estos componentes, una vez analizados, no tienen un valor fónico conocido, y por eso, son denominados como componentes gráficos.

El glifo chalchihuitl ha sido estudiado en unos quince códices. Estos códices, creados en diversos lugares, tienen en común el idioma, el náhuatl, pero además son muy variados tanto por su contenido -histórico, religioso, económico, demográfico, etnográfico. -,  como por su factura. Unos son más tradicionales que otros. La forma del glifo chalchihuitl, se altera fácilmente, debido, tanto a las variaciones temáticas, como a la evolución general del sistema de escritura azteca, evolución que, sin duda, siempre ha existido pero que ha sido perturbada por la conquista europea.

Para mitigar las dificultades ocasionadas por la doble fuente de variaciones formales, primero, estudiaremos el glifo chalchihuitl en los códices más tradicionales, en las utilizaciones más simples, es decir, los antropónimos y topónimos, y luego, en sus usos más complejos. Una vez identificado el glifo, podremos hacer comparaciones con ejemplos sacados de diversos códices de factura menos tradicional y, de esta forma, demostrar su evolución. Por último, se estudiará el glifo en los códices de diversas facturas, pero sólo en un tema: los ornamentos del chalchihuitl que lucían las divinidades en el tonalamatl y, también, en las dieciocho fiestas anuales. Toda esta serie de análisis harán posible que por fin se presente el glifo chalchihuitl en cuanto a su forma, su evolución y su función.

El glifo chalchihuitl en los códices tradicionales

Para conocer mejor este glifo y lograr definirlo, se eligieron cuatro códices: los códices Xolotl6, Mendocino7, Borgia8, y la Matricula de Tributos9. Estos códices son de naturalezas muy diversas: el Xolotl, por ejemplo, es un documento histórico que trata, sobretodo, del desarrollo de la ciudad de Texcoco desde el soberano Xolotl hasta Nezahualcoyotl. En cuanto al Códice Mendocino, este, está dividido en tres partes distintas: una es histórica y trata de las conquistas de los soberanos de México-Tenochtitlan, la segunda, económica, en la que se consignan los tributos pagados a México por las provincias sometidas, y la tercera, etnográfica, trata de varios aspectos de la vida de los mexicanos. La Matrícula de Tributos, por su parte, es un códice económico muy parecido a la segunda parte del Códice Mendocino. Por fin, el Códice Borgia es un libro religioso que contiene, en particular, varios calendarios.

Si los contenidos son muy diversos y hacen posible estudiar el glifo chalchihuitl en sus múltiples usos, estos códices tienen en común su factura de tipo tradicional: eso es evidente en cuanto al Códice Borgia, dado que se trata de uno de los pocos documentos pictográficos reconocido como una obra precortesiana. Para los otros tres códices, aunque su creación sea posterior a la conquista -en lo que concierne al Códice Mendocino, se sabe a ciencia cierta, porque este data de 1541-42-, postulamos que son tradicionales.

Definición del glifo chalchihuitl en el Códice Xolotl

Para comprender mejor el glifo chalchihuitl, primero recurrimos al Códice Xolotl puesto que contiene glifos antroponímicos tales como Chalchiuhtzin, Chalchiuhtlatonac, Chalchiuhtlanetzin, Chalchiuhtotemotzin, Chalchiuhcihuatzin o Chalchiuhcozcatzin, es decir, glifos donde un elemento pictográfico chalchihuitl transcribe las dos sílabas chalchiuh.

A principios del siglo XVII, el autor indígena Fernando de Alva Ixtlilxochitl utilizó el Códice Xolotl para redactar dos obras: La Historia chichimeca y las Relaciones10. Ixtlilxochitl no se sirvió solamente del Códice Xolotl para redactar su historia de la ciudad de Texcoco, este códice representa una de las tantas fuentes y, por ende, no se puede afirmar que en La Historia chichimeca o en las Relaciones se encuentre la lectura del Xolotl, sin embargo, sí podemos establecer correspondencias precisas entre ambos textos. Y esto fue, precisamente, lo que hizo C. Dibble11 en su estudio del Xolotl. Estas correspondencias se pueden establecer a ciencia cierta en los nombres de personas y de lugares, ya que, aunque las dos obras de Ixtlilxochitl están en español, todos los nombres propios están en náhuatl.

Para los siguientes tres nombres de personas, Chalchiuhtotemotzin, Chalchiuhcihuatzin y Chalchiuhtlatonac, la relación estrecha entre el texto de Ixtlilxochitl y el Códice Xolotl puede demostrarse y por eso fundamenta la lectura del elemento pictográfico chalchihuitl.

Chalchiuhtotemotzin:

En La Historia chichimeca, Ixtlilxochitl indica que cuarenta y siete años después de su llegada, Xolotl recibió a un grupo de Otomíes cuyo jefe se llamaba Chiconcuauh, quien se había casado con una de las hijas de Xolotl llamada Tzihuacxochitl, con quien se fue a vivir a Xaltocan. Ahí, tuvieron una hija llamada Tzipacxochitzinque casó con Chalchiuhtotemotzin, primer señor de Chalco-Atenco£12. Todos los personajes mencionados se encuentran en la lámina 2 del Códice Xolotl y los glifos respectivos son bastante bien conocidos como para que su identificación sea indudable. El personaje anotado Chalchiuhtotemotzin se encuentra a la derecha a una altura media y su glifo es el siguiente (Véase figura 1):

Figura 1. Códice Xolotl: Chalchiuhtotomotzin13

Chalchiuhcihuatzin:

En La Historia chichimeca14, Ixtlilxochitl señala que el soberano Tezozomoc se había casado con Chalchiuhcozcatzin y que habían tenido once hijos, de los cuales, uno de ellos era una mujer llamada Chalchiuhcihuatzin. La pareja Tezozomoc-Chalchiuhcozcatzin, junto con sus hijos, están en la lámina 5 del Xolotl, en la parte baja y en el centro. Desafortunadamente, el documento se encuentra dañado en esta parte y el glifo de su hija Chalchiuhcihuatzin es ilegible. Pero, del grupo de personajes a los glifos borrados, parte una línea que se vincula a un personaje femenino, en la parte izquierda a media altura de la lámina. Esta línea establece el vínculo entre Chalchiuhcihuatzin, hija de Tezozomoc, y la Chalchiuhcihuatzin casada y viviendo en otro lugar. El glifo de este personaje es el siguiente (Véase figura 2):

Figura 2. Códice Xolotl: Chalchiuhcihuatzin15

Chalchiuhtlatonac:

En el octavo capítulo de la Historia chichimeca16, Ixtlilxochitl explica que Acamapichtli tuvo tres hijos de su esposa Ilancueitl: Huitzilihuitzin, Chalchiuhtlatonac y Xiuhtlatonac. Todos los personajes están situados en la parte inferior y al centro de la lámina 3 del Códice Xolotl. Desafortunadamente, el glifo de Chalchiuhtlatonac está dañado, pero todavía se puede leer (Véase figura 3):

Figura 3. Códice Xolotl: Chalchiuhtlatonac17

El análisis de los glifos, muestra que el primero, Chalchiuhtotemotzin, se compone de dos elementos, el primero, el inferior, es el elemento chalchihuitl: “jade£, que en esta composición se lee chalchiuh. el segundo, es una planta de la cual se desconoce su lectura. La partícula reverencial tzin no aparece expresada gráficamente, tal vez esté expresada por el personaje.

El segundo glifo, Chalchiuhcihuatzin, sólo presenta el elemento gráfico chalchihuitl: “jade£. Es el personaje, compuesto de elementos específicamente femeninos, particularmente el peinado, que provee la lectura cihuatl: “mujer£. Nuevamente, en este caso, la partícula tzin no aparece expresada en el glifo antroponímico.

El tercer glifo, Chalchiuhtlatonac, está desafortunadamente, muy dañado, sin embargo, este personaje tenía un hermano llamado Xiuhtlatonac, cuyo glifo está intacto. Si se combinan ambos se puede decir que el glifo Chalchiuhtlatonac, se compone de tres elementos: siguiendo el sentido de la lectura se encuentra el elemento chalchihuitl: “jade£, después el elemento tlantli: “diente£, y por fin, el elemento tona: “hacer sol, hacer calor, resplandecer£.

En las tres lecturas determinadas por Ixtlilxochitl, las dos sílabas chalchiuh. se expresan con un elemento cuyo grafismo es el siguiente:

Figura 4. Grafismo del glifo chalchihuitl18

Partiendo de este análisis, ya podemos, actualmente, definir el glifo a nivel gráfico. Es un glifo compuesto por cuatro componentes gráficos que son:

Figura 5. Esquema del glifo chalchihuitl

Pero esta definición podría completarse si se le añadieran los colores que corresponden a cada uno de los componentes gráficos. Esto es posible porque, a pesar de que los dibujos que constituyen la mayor parte del Códice Xólotl, aparecen en blanco y negro, algunas de las láminas, sobre todo la segunda, contienen glifos con colores y por suerte el glifo chalchihuitl es uno de estos. Así, a los cuatro componentes gráficos19 se asocian los colores siguientes:

Figura 6. Colores del glifo chalchihuitl

Con esta definición, se sobreentiende que, a todos los glifos del Códice Xólotl, compuestos de cuatro elementos del mismo tipo que los dibujos antes mencionados, sobretodo, si concuerdan en los colores, se les consideren glifos chalchihuitl. Sin embargo, hay que subrayar que no es necesario que aparezcan los cuatro componentes, porque, aunque sólo haya tres de aquellos, se leen de la misma forma. Así, en la lámina 5 del Xólotl, encontramos el siguiente glifo (Véase figura 7):

­

Figura 7. Códice Xolotl: Chalchiuhcozcatzin20

Es el glifo de la mujer de Tezozomoc, madre de Chalchiuhcihuatzin, que Ixtlilxochitl denomina Chalchiuhcozcatzin.21

Además, en el Códice Xolotl, aparecen otros ejemplos de glifos antroponímicos chalchihuitl o de algunos glifos que contienen el elemento gráfico chalchihuitl, pero las comparaciones que se han hecho con los textos de Ixtlilxochitl, no siempre han podido comprobar la relación.

Todas estas ocurrencias, se reunieron (Véase figuras 8-13), mostrando los glifos similares, con sus lecturas, la lámina de donde fueron sacados y las referencias en la edición de Dibble.

Figura 8. Códice Xolotl: Chalchiuhtzin22

Figura 9. Códice Xolotl: Chalchiuhcihuatzin23

Figura 10. Códice Xolotl: Chalchiuhtlanextzin24

Figura 11. Códice Xolotl: Chalchiuhtotemotzin25

Figura 12. Códice Xolotl: Chalchiuhtlatonac26

­

Figura 13. Códice Xolotl: Chalchiuhcozcatzin27

En el Códice Xolotl, no sólo se presentan ejemplos de este elemento gráfico en los antroponímicos, sino, también, en los glifos de nombres de lugares. De este modo, encontramos, en las diez láminas del Xolotl, siete topónimos Chalco y tres Chalco-Atenco que comprenden el elemento chalchihuitl (Véase figuras 14-18).

Los glifos Chalco, están compuestos de los elementos chalchihuitl: “jade£, comitl: “olla£ y tepetl: “cerro£.

La lectura completa, sugerida por J. Galarza, es, tal vez, Chalco-Altepetl, de altepetl: “pueblo£. De todas formas, la lectura parcial es Chalco, y esto muestra claramente que el glifo chalchihuitl se utilizó, sea para vehicular las dos sílabas, “chalchihuitl sea la monosílaba chal.£. Pero ¿habrá algún elemento gráfico que indique este cambio de lectura? y ¿cómo saber cuándo leer chal. y cuándo chalchiuh?

Figura 14. Códice Xolotl: Chalca(tl)28

 

Figura 15. Códice Xolotl: Chalco29

Figura 16. Códice Xolotl: Chalco30

 

Figura 17. Códice Xolotl: Chalco-Atenco31

En este códice, en los topónimos Chalco y Chalco-Atenco, es decir, cuando se tiene que leer chal. dos características peculiares del glifo toponímico resaltan a la vista: gráficamente, el elemento chalchihuitl se diferencia un poco de los otros que encontramos en los antropónimos, ya que el primer componente, se repite varias veces, hasta formar una especie de collar de perlas. Pero, además, en ambos topónimos, el elemento chalchihuitl siempre va asociado al elemento comitl: “olla£, que, en este caso, traduce el sufijo locativo co. Aunque, al parecer, en los otros topónimos del Xolotl este sufijo locativo no se expresa gráficamente, más que cuando hay ambigüedad al leerlo, pero esto podría confirmarse si se hace un estudio general de los topónimos del códice. A lo mejor, en los glifos Chalco, el elemento comitl: “olla o vasija£, sirva para evitar que se lee chalchiuhtepec.

De forma hipotética, sugerimos que la lectura chal. se active cuando exista una multiplicación del primer componente del elemento chalchihuitl, o cuando esté asociado al elemento comitl: “olla o vasija£.

En todo caso, es esta la lectura que se tiene que hacer en los glifos Chalco-Atenco. Estos glifos se componen de los elementos chalchihuitl: “jade£, comitl: “olla o vasija£, atl: “agua£ y tentli: “labios£ (Véase figuras 15-17).

A los antropónimos y a los topónimos se suman los antropónimos locativos que son glifos que designan personajes según su lugar de origen o la ciudad a la cual pertenecen. De esta manera, a la gente de Chalco se le denomina Chalca, su primera sílaba, chal-, se expresa por medio del glifo chalchihuitl, y el personaje, vehicula la segunda (Véase figura 14).

Estos antropónimos locativos se destacan por estar orientados hacia arriba, como en el caso de las mujeres denominadas Chalchiuhcihuatzin, pero aquí son hombres. En ambos casos, cuando el glifo está orientado hacia arriba, el elemento gráfico chalchihuitl debe leerse asociado al personaje porque primero trasmite la sílaba cihua(tl) y luego la sílaba ca(tl). Puede ser que esta orientación sirva para guiar el sentido de la lectura que se inicia del elemento gráfico hacia el personaje.

A todos estos antropónimos y topónimos se les suma otro glifo de lugar, el glifo Chalco-Atenco (Véase figura 18).

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Figura 18. Códice Xolotl: Chalco32

Este, se estudia aparte porque los otros elementos chalchihuitl tienen la misma forma, definida ya anteriormente, y este elemento se aleja un poco de este modelo; pero sólo de forma aparente porque si observamos de cerca vemos que en realidad son los mismos componentes que en los otros elementos. Excepto que los componentes dos, tres y cuatro se repiten cuatro veces alrededor del primer componente, en lugar de una vez, cuadruplicación que le confiere una estructura circular, con dos ejes de simetría. Los cuatro componentes están colocados a la periferia del círculo y están orientados hacia los puntos cardinales. ¿Tal diferencia, respecto a los glifos del Xolotl, repercutiría en su lectura? Es posible que esta forma peculiar tenga que leerse siempre chal. y no chalchiuh. En los códices tradicionales, esta forma distintiva sólo aparece en los topónimos Chalco y Chalco-Atenco, pero, tan pocas veces, que no podemos afirmarlo. Si esta forma del elemento chalchihuitl está escasamente presente en el Xolotl, surge con frecuencia en los otros códices tradicionales como el Mendocino y el Borgia.

Partiendo de los ejemplos analizados precedentemente, podemos definir el glifo chalchihuitl como un glifo compuesto cuyos rasgos característicos son los siguientes:

Un primer componente, con una superficie circular verde, la más importante por su tamaño.

Un segundo, con una superficie de rojo uniforme.

Un tercero, con una superficie dividida por diseños ovoides.

Un cuarto, formado de uno o de dos círculos concéntricos.

En sus versiones más complejas, el glifo reúne todas estas características, pero algunas veces no aparecen los colores o sólo aparecen los tres primeros componentes, sin que esto, altere su lectura.

El glifo chalchihuitl en sus diversos usos

La definición que emana, al analizar los glifos del Códice Xolotl, facilita la identificación y el estudio de los glifos chalchihuitl según vayan apareciendo en los otros códices tradicionales como la Matrícula de Tributos, el Códice Mendocino y el Borgia.

En estos documentos, podremos ver que, así como en la lengua náhuatl, el glifo chalchihuitl aparece en varias circunstancias, asociado de tantas maneras que se llega a alterar su forma propia.

También se presentarán diferentes casos estudiados, pero no exhaustivos, comenzando por los más parecidos a los ya vistos en el Xolotl y terminando con un ejemplo difícil de percibir.

Glifos toponímicos

La Matrícula de Tributos (Véase figura 19) contiene un glifo chalchihuitl utilizado en el topónimo Chalco, mientras que el Códice Mendocino ofrece cinco ejemplos para la misma localidad, además de un glifo Chalco-Atenco  (Véase figura 20). Todos estos glifos toponímicos contienen el mismo elemento chalchihuitl, de estructura circular, similar al glifo Chalco-Atenco de la lámina Ib del Xolotl.

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Figura 19. Matrícula de Tributos: Chalco33

Figura 20. Códice Mendocino: Chalco34

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Figura 21. Matrícula de Tributos: Tehuiloyocan35

No obstante, en los topónimos del Códice Mendocino existe un elemento chalchihuitl cuyos componentes periféricos no aparecen cuadruplicados. En el glifo Tehuiloyoca (Véase figura 21), observamos la misma forma sencilla que habitualmente encontramos en el Xolotl, pero el tercer y cuarto componente tienen un aspecto que difiere un poco. El tercer componente presenta un grafismo con puntas redondeadas y el cuarto se parece más al tercer componente que a los círculos concéntricos ya mencionados. ¿Dichas variaciones deberían modificar la lectura del elemento? Esto es algo poco probable, sin embargo, queda claro que, en este caso, el anotador del Códice Mendocino no leyó chalchihuitl. El glifo tiene la anotación Tehuiloyoca, expresión compuesta por teuilotl: “cristal de piedra£, yo: “lleno de o mucho£, y can: “lugar£. En cuanto al glifo, este contiene dos elementos chalchihuitl: “jade£ y tetl: “piedra£. ¿Cómo pasar de la lectura chalchiuh a la de teuilo.? ¿Acaso, el elemento tetl: “piedra£, es utilizado como determinativo, y hace posible el cambio de lectura?

Con respecto a los colores, el Códice Mendocino presenta dos particularidades al nivel del primer componente:

En la Matrícula, el color verde utilizado es uniforme, como en el Xolotl, mientras que en el Mendocino los glifos de los folios ·3, 4v, 7v, 17v y 41 están pintados de un verde jaspeado, lo que crea un efecto de volumen. Sin duda alguna, este efecto permite vislumbrar una influencia de la época en la que se realizó este códice ya que el D. Robertson36 ha anotado que los colores empleados tradicionalmente, no contenían ni sombras ni efectos de volumen, procedimientos que aparecieron durante la época colonial.

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Figura 22. Códice Mendocino: Cozcateuctlan37

El primer componente del glifo Chalco del folio 16, no es verde, sino azul. ¿Por qué azul? Algunos dicen que si se empleaba el azul en lugar del verde era porque los Aztecas no hacían la diferencia entre estos dos colores y que, por consiguiente, en sus códices utilizaban indiferentemente el uno por el otro. Si se buscan explicaciones más arraigadas a los códices, es necesario que se haga una digresión para demostrar que en los códices tradicionales no era posible que hubiese una confusión entre el verde y el azul, ya que, por una parte, cada uno de estos colores están asociados a un cuarto de espacio/tiempo diferente y que, por la otra, algunos colores, sobretodo el azul, son elementos pictográficos cargados de un valor fónico.

Muchos autores han escrito acerca de la relación existente en el pensamiento azteca entre el espacio y los colores. Veamos a continuación, lo que proponen los más destacados de entre ellos:

J. Soustelle en El Pensamiento Cosmológico de los Antiguos Mexicanos 38 asocia a cada dirección un color principal y colores secundarios.

 

Este:

 rojo

(verde/amarillo)

Norte:

 negro

(rojo/amarillo)

Oeste:

blanco

(azul)

Sur:

 azul

(rojo/verde)

Cuadro 1. Direcciones y colores según J. Soustelle

A. Caso, en su libro Los Calendarios Prehispánicos39, propone las relaciones siguientes:

 

Este:

amarillo

Norte:

rojo

Oeste:

blanco

Sur:

azul

Cuadro 2. Direcciones y colores según A. Caso

 

Y por fin, H.B. Nicholson, en su capítulo titulado “Religion in Pre-Hispanic Central Mexico£40 asocia a los puntos cardinales los colores siguientes:

 

Este:

amarillo

(rojo/verde/azul)

Norte:

rojo

(negro/blanco)

Oeste:

azul / verde

(blanco/amarillo)

Sur:

blanco

(azul/rojo)

Cuadro 3. Direcciones y colores según H.B. Nicholson

 

El único punto en común que tienen es que no consideran que el color verde sea un color cardinal ya que, por lo demás, las interpretaciones son diversas.

Por lo tanto, el hecho de haber descartado el color verde es, precisamente, el punto en el cual diferimos ya que, por lo menos, tres documentos pictográficos -el Durán41, el Tovar42 y el Vaticanus B43- lo asocian a una dirección.

En el Durán, lámina 34, y en el Tovar, lámina 30, encontramos la relación siguiente:

 

Este:

verde

Acatl

Norte:

rojo

Tecpatl

Oeste:

amarillo

Calli

Sur:

azul

Tochtli

Cuadro 4. Direcciones y colores según Durán y Tovar

 

 

La asociación dirección/signo corresponde a la misma que proporciona Sahagún:

“tochtli que es conejo y era dedicada a huiztlampa que es el mediodía; acatl, que es carrizo, era dedicada al oriente; tecpatl, que es pedernal, dedicada a septentrión; calli, que es casa, era dedicada al occidente o poniente£44.

Los cuatro signos son los “portadores de años£, pero no son los únicos que están orientados, todos los símbolos de los días están relacionados con la división del espacio, y los autores modernos concuerdan en la repartición de los símbolos siguientes45:

 

Este:

Cipactli

Acatl

Coatl

Ollin

Atl

Norte:

Ocelotl

Miquiztli

Tecpatl

Itzcuintli

Ehecatl

Oeste:

Mazatl

Quiauitl

Ozomatli

Calli

Cuauhtli

Sur:

Xochitl

Malinalli

Cuetzpallin

Cozcacuauhtli

Tochtli

 

Cuadro 5. Direcciones y signos de días

Esta repartición de los veinte signos en cuatro direcciones es similar a la que aparece en los folios 17 y 18 del Códice Vaticanus B. La lámina está dividida al horizontal, en cuatro partes y a la vertical, en tres partes. De arriba para abajo, cada cuarta parte muestra: una divinidad, un personaje, un árbol, un pájaro; mas unos puntos en la parte mediana y, cinco signos de días en la parte inferior.

De izquierda a derecha figuran los signos asociados al Este, al Norte, al Oeste y al Sur. Los puntos, son los que han llamado nuestra atención: en cada cuarta parte aparecen siempre 12 puntos; ocho están dispuesto de forma simétrica en los extremos de las ramas de los árboles, dos aparecen junto al tronco y dos están a la derecha, en la parte inferior de la imagen. Suponemos que la imagen representa una unidad dado que si multiplicamos trece por cinco (los cinco días que están asociados a una dirección) se obtienen sesenta y cinco días, esto representa un cuarto del tonalpohualli, y multiplicados por cuatro (las cuatro direcciones) totalizan doscientos sesenta días, es decir, el ciclo sagrado. Esta interpretación se comprueba porque el tonalpohualli aparece representado en grupos de sesenta y cinco días en los códices Vaticanus B y Borgia. Lo más relevante, aquí, es que cada uno de los grupos de puntos son de colores diferentes: verde, azul, rojo y amarillo46. Por lo que proponemos las siguientes asociaciones:

 

Este:

verde

Acatl

Norte:

rojo

Tecpatl

Oeste:

amarillo

Calli

Sur:

azul

Tochtli

Cuadro 6. Direcciones y colores propuestas

Los códices Durán, Tovar y Vaticanus B son los únicos que claramente indican la relación color - espacio/tiempo, pero además existen otras indicaciones de este tipo: los colores empleados en ciertas numeraciones y los colores de los glifos ilhuitl: “dia£, y tlachtli: “juego de pelota£47.

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Figura 23. Códice Borgia: colores de las cifras48

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Figura 24. Códice Aubin: colores de las cifras49

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Figura 25. Códice Vaticanus B: colores de las cifras50

Hemos podido constatar que, en muchos códices, los círculos, unidades de cantidad, como por ejemplo los de la fecha 4 Ollin, contienen, exclusivamente, uno de los cuatro colores citados antes. Encontramos este tipo de representación en el Códice Vaticanus B en los folios 12 y 72 así como en el Códice Borgia en el folio 71 (Véase figuras 23-25). En el caso del Códice Borgia aparecen, en dicho folio, los trece pájaros del tonalpohualli. Los círculos que indican los números, asociados a los pájaros, aparecen solamente con uno de los cuatro colores.

En el folio 14 del Códice Borbonicus51, en el periodo 1-itzcuintli, encontramos, vinculado al pie del Xipe totec, el glifo de Nahui Ollin. Los colores de los círculos son: el verde, el rojo, el azul y el amarillo (Véase figura 26).

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Figura 26. Códice Borbónico: colores de las cifras52

En los dos últimos folios del mismo códice aparece una serie de fechas y surgen nuevamente los cuatro colores, sobretodo, en la fecha 4-Calli (Véase figura 26).

En el Tonalamatl Aubin53 cada unidad de tiempo lleva un color y los colores utilizados por el tlacuilo son de nuevo el verde, el azul, el rojo y el amarillo. Casi en todas las fechas, encontramos que cada uno de los círculos aparecen con uno de estos colores (Véase figura 24).

El Telleriano-Remensis54 no presenta el mismo sistema, en este documento a cada fecha le corresponde un solo color así cada unidad que expresa esta cantidad está pintada del mismo color. Es así que, en 9-Atl, los nueve círculos son rojos, en 10-Itzcuintli los diez círculos son azules, en 11-Ozomatli todos son verdes, en 12-Malinalli son de color morado y en el 13-Acatl todos son amarillos. Este ejemplo, muestra que el documento utiliza un color suplementario.

El Códice Florentino55, en el libro IV, ofrece otro ejemplo de utilización de los cuatro colores en la transcripción de unas fechas de nacimiento (Véase figura 27).

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Figura 27. Códice Florentino: colores de las cifras56

Aparte, los cuatro colores se encuentran asociados en, por lo menos, dos glifos: ilhuitl: “día de fiesta£, donde los colores simbolizan un cuarto del tiempo, y tlachtli: “juego de pelota£, donde cada color simboliza un cuarto del espacio. Aparecen algunos glifos ilhuitl en el códice Telleriano-Remensis, folio 1 verso, en el Vaticanus A57, folio 46, en el Códice Mendocino, folios 19 y 54, y en el Códice Aubin 157658, folio 44 verso. Aparecen algunos glifos tlachtli, solamente en el Códice Mendocino, en los folios 8, 16, 31, 36, 45, donde no todos los colores están dispuestos de la misma forma, sin embargo, existe una constante: el verde y el azul, así como el rojo y el amarillo, siempre aparecen opuestos, pero en diagonal. También se encuentra una disposición similar en los glifos ilhuitl, a nivel de los cuatro círculos de colores a la periferia del glifo (Véase figura 28).

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Figura 28. Códice Aubin 1576 / Códice Mendocino / Códice Telleriano-Remensis: colores del elemento ilhuitl “día, fiesta, veintena£59

Cuando figuran estos glifos aparecen los cuatro colores ya citados anteriormente y ningún otro color, ¿sería tan solo una simple coincidencia?, ¿será normal pensar que la unidad de tiempo, día, incluye la división cuadripartita del tiempo sagrado del tonalpohualli? y que, ¿el glifo tlachtli reflejaría la división del espacio por medio, también, de los colores cardinales?

No proporcionamos respuesta alguna a las preguntas siguientes: ¿Por qué la asociación de colores en los códices Durán y Tovar difieren de la del Vaticanus B? ¿Por qué hay cinco colores en el Códice Telleriano-Remensis?... Ya que sería necesario efectuar un verdadero estudio de los colores asociados, sin embargo, podemos afirmar que, en los códices Vaticanus B, Durán, Tovar, Borbónico, Florentino y el Tonalamatl Aubin, el verde y el azul, ambos, están asociados a un cuarto espacio/tiempo diferente. Los glifos ilhuitl de los códices Telleriano-Remensis, Vaticanus A, Mendocino y Aubin 1576, así como los tlachtli del Códice Mendocino lo confirman (Véase figura 29).

Figura 29. Códice Mendocino: colores del elemento tlachtli “juego de pelota, el lugar£60

Al estar “orientados£ de manera diferente, los dos colores tenían una peculiar carga significativa y de esta forma no se les podía confundir.

Existe otra razón por la cual pensamos que, en los códices, el azul y el verde no se utilizaban el uno por el otro, dado que aquí, los colores no sólo tenían una carga simbólica, sino que también y, ante todo, un valor fónico. Tradicionalmente en los códices a veces se leían los colores, de la misma manera que los grafismos. El Códice Mendocino ofrece, sobretodo en los glifos toponímicos, una gran cantidad de ejemplos de la utilización fónica de los colores. En la lista establecida por Nowotny61 , resulta que seis colores fueron leídos por el escriba del Mendocino: el blanco, el amarillo, el rojo, el café, el negro y el azul. El blanco se lee iztac, el amarillo coz(tic) o coçauh(qui), el rojo tlapal(li), el café tlatlauh(qui) o yayauh(qui), el negro tlil(li) y porfin el azul se lee texo(tli), xihui(tl) o xoxouh(qui).

Las tres lecturas del color azul aparecen en los topónimos Texopan (f.43), Xoxoutla (f.23) y el antropónimo Xiuhcac (f.2) (Véase figura 30); pero, seguramente en este códice, han de haber otros ejemplos que no leyó el escriba. Así, J. Galarza ha evidenciado que este color azul se utiliza en todos los elementos glíficos acatl: “carrizo£. En este caso, el color azul turquesa constituye una lectura suplementaria de xiuh. con el sentido de “valioso, cosa de valor£.62

Texopan

Xoxouhtla

Xiuhcac

Figura 30. Códice Mendocino: color azul63

En la Matrícula de Huexotzinco64 dos antropónimos tienen el color azul como elemento glífico. Uno de ellos, el escriba lo interpretó Xoxouh y el otro Texopanecatl (Véase figura 31). Los elementos xoxouh (qui) y texo(tli), en este caso, se utilizan como en el Mendocino. Particularmente el elemento xoxouh (qui) que es idéntico a su homólogo del Códice Mendocino.

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Xoxouhq

Texopanecatl

Figura 31. Matrícula de Huexotzinco: color azul65

Esta digresión permitió demostrar que en los códices no hay confusión entre el color verde y el azul, y que este último color entra en la composición de los glifos, según el contexto, con el valor texo(tli), xihui(tl) o xoxouh(qui).

De todo esto, resulta que el color azul del primer componente del elemento chalchihuitl del glifo Chalco del Códice Mendocino (f.6) debe leerse y seguramente tiene uno de los tres valores aquí arriba mencionados. ¿Cuál de estos?

La lectura texo(tli) no se ha elegido porque, por lo menos en el Códice Mendocino, parece depender del peculiar grafismo en el cual se inscribe.

La lectura xihui(tl). es posible, pero parece poco probable sobretodo si el color azul conlleva el significado de valioso porque por ende, el glifo chalchihuitl vehicula la misma noción.

De manera hipotética optamos por la lectura xoxouh(qui) por dos razones: primero porque podemos considerar que el elemento glífico xoxouh(qui) está ya inscrito en el glifo chalchihuitl. En efecto, el primer componente y el elemento xoxouh(qui), son similares. Segundo, en ningún caso podemos decir que desconocemos la lectura xoxouh(qui) chalchihuitl ya que en los textos escritos en náhuatl del Códice Florentino se nombra a uno de los chalchihuitl, quetzalchalchihuitl, y se le califica xoxoctic, adjetivo que tiene la misma raíz y el mismo sentido que xoxouhqui.

No obstante, existe un problema de orden mayor, ya que Molina traduce xoxoctic por “cosa verde o descolorida por enfermedad, o cosa cruda£66 y xoxouhqui “cosa verde o cosa cruda£.

Existe efectivamente una gran contradicción entre la lectura xoxouhqui del color azul y la definición que le da Molina a este término. Pero al parecer existe también otra contradicción en el diccionario de Molina porque en la primera parte, español-nahuatl, traduce la expresión azul color de cielo£“ por xoxouhqui. Para salir de tales contradicciones, habría que iniciar un estudio general de los colores tanto en los códices como en los textos clásicos lo que por ende las palabras xoxouhqui y xoxoctic quedan aún por definir.

Dado que no contamos con los medios para solucionar este problema decidimos continuar con la hipótesis que consiste en decir que el color azul del primer componente del glifo chalchihuitl se lee xoxouhqui resultando la lectura xoxouhqui chalchihuitl.

Glifo de función

En el Códice Mendocino aparece un glifo chalchihuitl utilizado en la lectura de la función de un personaje (Véase figura 32). Se trata de un lapidario de la tercera parte -etnográfica- del Mendocino (f. 70). El conjunto lo constituye un personaje, su gesto se asocia a la herramienta y el glifo que lleva en la mano izquierda se lee, sin duda, chalchiuhtlatecqui: “lapidario£. La lectura tequi: “cortar£, se deduce del gesto que va asociado a la herramienta como en la viñeta 788 del Libro XI del Códice Florentino. Casi siempre que entra en composición el glifo chalchihuitl se lee chalchiuh. Gráficamente este glifo es muy parecido a los del Códice Xolotl, sobretodo a los glifos toponímicos, debido a la duplicación del primer componente.

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Figura 32. Códice Mendocino: chalchiuhtecqui “lapidario£67

Glifos ornamentales

La utilización del glifo chalchihuitl no se limita a los antropónimos, topónimos, o a los glifos de función, también aparece plasmado en muchos otros glifos, en particular en la categoría denominada, por lo general, ornamental. Como en otros dominios, en estos ornamentos el elemento chalchihuitl cumple con su función de glifo al transcribir las sílabas chalchiuh...

Es exactamente lo que ahora vamos a ver con un ejemplo sacado del tonalamatl del Códice Borgia.

En el tonalamatl, calendario religioso de doscientos sesenta días divididos en trecenas, una de estas, 1 Acatl, está dominada por la diosa Chalchiuhcueye. Este nombre, por lo general, se transcribe con la expresión “la que lleva una falda de jade£, ya que está compuesto de chalchihuitl: “jade£, cueitl: “falda£ y del sufijo posesivo: e. Chalchiuhcueye, también conocida como Chalchiuhtlicue, aparece en el periodo 1 Acatl, en la parte inferior del folio 65 del Códice Borgia. ¿Llevará una falda de chalchihuitl? La respuesta es afirmativa porque se ve, en la imagen del Códice Borgia, que Chalchiuhtlicue lleva una falda de chalchihuitl.

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Figura 33. Códice Borgia: falda de chalchihuitl de Chalchiuhtlicue68

En este dibujo (Véase figura 33) hay que observar dos cosas: por un lado, se trata de la representación figurativa de una falda, esto se evidencia especialmente cuando se observa la representación completa de la divinidad. Por otro lado, en la falda está plasmado el glifo chalchihuitl tal y como lo habíamos definido precedentemente. La parte inferior de la falda está constituida de tres bandas, de las cuales, la primera banda es verde, la segunda es de color rojo uniforme y la tercera está como parcelada.

Aquí falta el cuarto componente gráfico, sin embargo, esto es algo que ocurre a menudo en los ornamentos chalchihuitl de los atuendos. Empero, en algunas ocasiones suele aparecer completo, como en Chalchiuhtlicue del folio 17 del Borgia (Véase figura 34), que lleva este tipo de glifo plasmado en la falda:

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Figura 34. Códice Borgia: falda de chalchihuitl de Chalchiuhtlicue69

No cabe duda alguna de que la falda de Chalchiuhtlicue es realmente de chalchihuitl.

Al leer el pictograma en su totalidad -constituido por la falda: cueitl, el glifo: chalchihuitl y e: el sufijo de posesión dado por la posición sobre divinidad-, se confirma la lectura Chalchiuhcueye. De esta forma, se lee simplemente el nombre de la divinidad.

El glifo chalchihuitl, en los ornamentos, presenta las mismas características que en los topónimos y en los antropónimos, a diferencia que, en el último caso, toma la forma del objeto en el cual está plasmado. Es así como puede tomar formas muy diversas. Para tener una idea proponemos los ejemplos siguientes:

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Figura 35. Códice Borgia: ornamento de espalda de chalchihuitl 70

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Figura 36. Códice Borgia: ornamento de oreja de chalchihuitl 71

 

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Figura 37. Códice Borgia: ornamento de tobillo de chalchihuitl 72

 

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Figura 38. Códice Borgia: ornamento de nariz de chalchihuitl 73

 

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Figura 39. Códice Borgia: ornamento de pierna de chalchihuitl 74

El glifo chalchihuitl se extiende en todo el ornamento hasta abarcarlo por completo, tanto el glifo como el ornamento deben leerse. En los ejemplos de aquí arriba, apoyándonos en las anotaciones en caracteres latinos del Códice Florentino, se puede leer el ornamento nasal chalchiuhyacamitl, palabra que se compone de chalchihuitl: “jade£, yacatl: “nariz£ y mitl: “flecha£; el ornamento de la oreja: chalchiuhnacochtli: de chalchihuitl: “jade£, nacochtli: “ornamento de oreja£ y por último el “ornamento de pierna£: chalchiuhcuecuextli, del cual aun no se sabe a ciencia cierta el sentido de cuecuextli.

Hemos elegido los ejemplos de los glifos plasmados en los ornamentos del Códice Borgia ya que en esta fuente es donde más abundan y, sobretodo, porque gráficamente se ven mejor. Empero, en los topónimos del Códice Mendocino también encontramos algo parecido en el glifo Teotliztacan, en el folio 36r (Véase figura 40).

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Figura 40. Códice Mendocino / Matrícula de Tributos: Teotliztacan75

Dicho topónimo se compone de tres elementos: teotl: “dios£, iztac: “blanco£ y tepetl: “cerro/montaña£. La divinidad representada es Tonatiuh el dios del sol, lleva un ornamento en la oreja compuesto del glifo chalchihuitl y el conjunto forma la expresión chalchiuhnacochtli. Esta lectura no entra en la primera lectura del topónimo, como lo ha hecho el escriba, sin embargo, esta lectura existe. A pesar de que no se lea directamente, el ornamento jade de oreja desempeña un papel muy importante ya que representa un ornamento determinante de Tonatiuh (Cuadro 56). Este ornamento hace posible, junto con otros elementos, que se reconozca a la divinidad Tonatiuh, y de esta manera se asegura también la lectura teotl.

Todos los ejemplos aquí dados, de glifos chalchihuitl plasmados, conciernen a los ornamentos, pero en realidad, el chalchihuitl aparece en glifos de todo tipo ya que el glifo se plasma siempre que el náhuatl quiere calificar algo de chalchiuh. Fenómeno frecuente en los textos y por ende en los códices.

Glifos de tributo

En todos los casos analizados hasta ahora, sea cual sea el contexto en el cual el elemento chalchihuitl se emplee, siempre aparece, por lo menos, con tres de sus primeros componentes gráficos y a menudo con los cuatro, tal y como se definieron en el Códice Xólotl.

No obstante, en algunos casos se emplea únicamente el primer componente del glifo, e incluso algunas veces sólo el color verde del primer componente, para vehicular las dos sílabas chalchiuh como lo vimos en los antropónimos, en el glifo de función o en los glifos plasmados en los ornamentos.

El Códice Mendocino y la Matrícula de Tributos ofrecen ejemplos de este tipo. En la parte consagrada a los tributos que diferentes provincias le pagaban al poder central, encontramos, pictográficamente consignadas, informaciones acerca del tipo de pagos. Estas indicaciones se refieren al nombre del objeto que se pagó, sus características (forma, dimensiones, colores.) la cantidad y la frecuencia del pago. Para algunas provincias, el jade o chalchihuitl formaba parte de las mercancías libradas a México, como era el caso para las provincias de Tochtepec, Tepequacuilco, Tochpan, Xoconochco, Coayxtlahuacan y Cuetlaxtlan.

A excepción de Tochtepec, los tributos pagados por diversas provincias se encuentran tanto en la Matrícula de Tributos como en el Mendocino, en este caso, hemos reproducido las dos figuraciones una al lado de la otra para facilitar la comparación (Véase figuras 41-51). Esto muestra que gráficamente los dos documentos se parecen mucho. Dos tipos de cuentas, unas redondas, otras ovaladas, ensartadas en un hilo, aparecen en los dos códices. En cuanto al color, en ambos casos las cuentas son verdes, pero como para los topónimos, en la Matrícula, el color es uniforme mientras que en el Mendocino el color es medio jaspeado. Esto muestra por otra parte, que en el Mendocino, el primer componente del elemento gráfico chalchihuitl es el que está efectivamente plasmado en las cuentas, ya que un verde jaspeado de este tipo no aparece en ninguna otra parte.

Las cuentas se leen cozcatl que significa tanto collar como cuenta. En un topónimo del Códice Mendocino hay un ejemplo de este elemento, el glifo Cozcatecuhtlan (Véase figura 22). El elemento superior del glifo transcribe las sílabas tecu de tecu'tli: “señor£ y el elemento inferior transcribe las sílabas cozca, de cozcatl: “collar£.

El conjunto de cuentas ensartadas junto con el color, se lee chalchiuhcozcatl. Esta lectura, la confirman las anotaciones en náhuatl que figuran en la Matrícula de Tributos: en Cuetlaxtlan aparece escrito: centozcatl tlaçochalchihuitl, es decir, “una hilera del precioso chalchihuitl£ y en Tepequacuilco: macuilcozcatl chalchihuitl, es decir, “cinco hileras de chalchihuitl£. Estas lecturas, aunque incompletas -dado que no han tomado en cuenta ni la cantidad, ni la forma de las cuentas-, indican claramente que, en este caso, el color verde asociado a la forma de la cuenta, es suficiente para aseverar la lectura chalchihuitl, y que las cuentas se leen tozcatl u cozcatl como generalmente se ortografía la palabra.

 

Figura 41. Códice Mendocino: tributos de chalchihuitl de la provincia de Tochtepec76

Figura 42. Códice Mendocino: tributos de chalchihuitl de la provincia de Tepecuacuilo77

Figura 43. Matrícula de Tributos: tributos de chalchihuitl de la provincia de Tepecuacuilo78

Figura 44. Códice Mendocino: tributos de chalchihuitl de la provincia de Tochpan79

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Figura 45. Matrícula de Tributos: tributos de chalchihuitl de la provincia de Tochpan 80

Figura 46. Códice Mendocino: tributos de chalchihuitl de la provincia de Xoconochco81

Figura 47. Matrícula de Tributos: tributos de chalchihuitl de la provincia de Xoconochco 82

Figura 48. Códice Mendocino: tributos de chalchihuitl de la provincia de Cohuaixtlahuacan83

Figura 49. Matrícula de Tributos: tributos de chalchihuitl de la provincia de Cohuaixtlahuacan 84

Figura 50. Códice Mendocino: tributos de chalchihuitl de la provincia de Cuetlaxtlan85

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Figura 51. Matrícula de Tributos: tributos de chalchihuitl de la provincia de Cuetlaxtlan 86

¿Por qué en los glifos de tributos, el elemento chalchihuitl está representado únicamente por el primer elemento? Sin lugar a dudas esto se debe al peso icónico que en este caso es bastante fuerte siendo que, en los topónimos, en los antropónimos o en los ornamentos, lo que importa más es el aspecto del glifo.

El hecho que el color verde baste, cuando está asociado al elemento cozcatl: “cuenta, collar£, para aseverar la lectura chalchiuh. proporciona un nuevo ejemplo del valor fonico de los colores.

Glifos integrados

En los códices tradicionales también se encuentran algunos casos en los cuales el elemento chalchihuitl es uno de los componentes de glifos más complejos y en este caso, como en Teotliztcan, no se efectúa su lectura en el primer nivel de lectura.

Este tipo de integración se ha observado y se ha estudiado en los glifos Tonatiuh: “sol£, ollin: “movimiento£ y eztli: “sangre£ pero existen muchos otros. Probablemente H. Beyer fue el primero quien mencionó la presencia del elemento chalchihuitl en los glifos de más importancia. En un artículo dedicado a los petroglifos de Acalpixcan87, muestra su utilización en los glifos ollin (nombre del decimo séptimo día del mes) y en el estudio del llamado Calendario Azteca señala la presencia del glifo junto a Tonatiuh, dios del sol.88

Tonatiuh: En el Códice Borgia hay muchos ejemplos de glifos tonatiuh: “sol£, en los que están incrustados el glifo chalchihuitl. Así, como en el solo ejemplo que aquí se reproduce (Véase figura 52), sacado del folio 68 del Borgia, el elemento chalchihuitl está situado en el centro del glifo del sol y únicamente aparece con tres de sus cuatro componentes.

En el Códice Mendocino uno de los glifos Tonatiuh aparece en el topónimo Tonatiuhco en el folio 34 (Véase figura 53). En este caso, aparece con cuatro componentes que están colocados en la periferia del glifo, orientados hacia los puntos cardinales. Este último rasgo hace que el glifo tonatiuh: “sol£, del Mendocino, tenga una estructura general similar al glifo chalchihuitl de los topónimos de este mismo códice.

Por otro parte, en el Códice Mendocino, se encuentran elementos glificos que representan el glifo Tonatiuh a medias. En los topónimos Teotenanco (f.9, 33), Teopançinco (f.15), Teochiapan (f.15), Tenochtitlan (f. 42), Teotitlan (f.46), Teoçiocan (f.49) y Teotlalpan (f.51), transcriben la primera sílaba teo.de teotl: “dios£. Cada uno de estos elementos glíficos trae consigo dos elementos chalchihuitl.

La integración del elemento chalchihuitl al interior del glifo tonatiuh no sólo lo podemos ver en los dos códices tradicionales que aquí hemos tomado como ejemplo, sino en muchos otros como el Telleriano-Remensis, el Borbónicus, el Tonalamatl Aubin o también en el Códice Aubin n°2089. De todos estos códices, hemos reproducido aquí algunos ejemplos (Véase figuras 54-56).

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Figura 52. Códice Borgia: glifo de Tonatiuh 90

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Figura 53. Códice Borgia / Mendocino: glifo de Tonatiuh 91

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Figura 54. Códice Telleriano-Remensis: glifo de Tonatiuh 92

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Figura 55. Códice Borbonico: glifo de Tonatiuh 93

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Figura 56. Códice Aubin y Aubin n°20: glifos Tonatiuh94

Ollin: el mismo tipo de integración también se puede ver en el glifo ollin: “movimiento£. En los documentos tradicionales, que hemos elegido aquí como referencia, solamente hay un ejemplo en el folio 18 del Borgia (Véase figura 57). Pero en otro códice, como el Telleriano-Remensis, el elemento chalchihuitl está presente en todas las imágenes del decimo tercer signo del tonalamatl, ollin.

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Figura 57. Códice Borgia  /  Telleriano-Remensis: glifo Olin 95

-Eztli: Este último ejemplo de glifo integrado, el señor J. Galarza nos los hizo constatar, ya que nosotros no lo habíamos visto. El elemento chalchihuitl entra en la composición del elemento eztli: “sangre£ y este aparece tres veces en el Códice Mendocino: en el topónimo que está anotado Nochiztan (f. 43) en lugar de Nocheztlan, y en los dos glifos de función leídos “ezguaguacatl£ (f. 65, 68) por el escriba (Véase figura 58).

Nocheztla

Ezhuahuacatl

Ezhuahuacatl

Figura 58. Códice Mendocino: eztli “sangre£96

En los tres casos, el elemento eztli: “sangre£ entra en su composición, y en cada extremo de los elementos eztli figuran unos circulitos verdes que representan el primer componente del elemento chalchihuitl. Tanto aquí como en los glifos de tributo (supra, Figura 41 a 51), únicamente el color verde es necesario para transcribir las dos sílabas chalchihuitl.

Estas sílabas no intervienen en el primer nivel de lectura, el del escriba, sino que le confieren otra lectura al elemento eztli: “sangre£. Y es verdad que este elemento adquiere la forma del elemento atl: “agua£, sin embargo, esta forma asociada como está al primer componente del glifo chalchihuitl hace posible la lectura chalchiuhatl, expresión sinónima de eztli: “sangre£ (infra, nota 569).

Este ejemplo de glifo integrado cierra el panorama sobre los tipos de utilización y aspectos en los códices tradicionales. Los ejemplos estudiados en los códices Xolotl, Mendocino, Borgia y en la Matrícula de Tributos han demostrado que para la misma función fonica, transcribir las dos sílabas chalchihuitl. o el monosílabo chal., el glifo chalchihuitl puede adquirir formas muy diversas.

En los casos más complejos, el glifo chalchihuitl aparece con cuatro componentes de los cuales el primero se repite varias veces: así aparece en los topónimos del Xolotl. En otros casos, aparece únicamente con sus cuatro componentes como en los antropónimos del Xolotl o en los topónimos del Códice Mendocino. Algunas veces, sólo son necesarios los tres primeros componentes como suele aparecer plasmado en los glifos de ornamentos. El primer elemento tiene por lo regular una forma circular pero cuando el glifo chalchihuitl se plasma en un ornamento o en cualquier otro glifo, toma la forma de lo que se califica.

En ocasiones, la función fónica la desempeña, ya sea, únicamente el color verde, como en los glifos de tributo, ya sea, al contrario, el grafismo solo, cuando aparece completo, como en la mayoría de los ejemplos del Xolotl.

Por fin, es posible que a veces el color del primer componente no sea verde sino azul el que garantice la lectura adicional, seguramente xoxouhqui, que se suma a la del glifo chalchihuitl.

En todos los ejemplos encontrados en los códices tradicionales, se desprende tanto una impresión de rigor, en la medida en que para garantizar su lectura se deben respetar ciertas reglas estrictas a nivel gráfico y de colores, como de extrema flexibilidad ya que el glifo debido a su forma depende mucho del contexto en el cual se encuentra.

Esta flexibilidad, constatada aquí con el glifo chalchihuitl, el señor J. Galarza97 lo ha definido, con el término “plasticidad£, como una de las características generales de los signos aztecas.

El glifo chalchihuitl en diversos codices

Los ejemplos sacados de estos cuatro códices tradicionales han demostrado que el glifo chalchihuitl aparece en contextos muy variados. Estas representaciones son bastante numerosas, por consiguiente, para poder continuar con el estudio del glifo tendremos que restringir el campo de investigación, de lo contrario, tendríamos que censar varios miles de glifos. Dado que, sin embargo, al mismo tiempo, nos gustaría conocer el glifo en códices menos tradicionales que los precedentes, y obtener informaciones sobre los ornamentos chalchihuitl que las divinidades solían llevar, hemos sacado por una parte, los glifos antroponímicos y toponímicos de algunos códices -Matrícula de Huexotzinco, Códice Mexicanus 23-2498, Códice Florentino, Tira de Tepechpan99, Códice en Cruz100, Historia Tolteca Chichimeca101, Códice Azcatitlán102, Lienzo de Tlaxcala103 y el Telleriano-Remensis- y por otra parte, los chalchihuitl que llevaban las divinidades en los códices Borgia, Vaticanus B, Borbonicus, Telleriano-Remensis, Vaticanus A, Magliabechiano104, Ixtlilxochitl105 y en el Tonalamatl Aubin.

El glifo chalchihuit en los antropónimos y en los topónimos

Antropónimos

Hemos destacado algunos glifos antroponímicos en tres de estos documentos: La Matrícula de Huexotzinco, el Códice Mexicanus 23-24 y el Códice Florentino.

La Matrícula de Huexotzinco contiene el censo de dieciocho localidades de los alrededores de Huexotzinco y de esta forma presenta varios miles de glifos con anotaciones en náhuatl. Hemos sacado de este códice, todos los glifos que contienen en sus anotaciones las sílabas chalchiuh, o chal. Todos estos glifos fueron reunidos en una lámina (figura 59 a 62) y en frente a cada uno, está escrita la anotación en náhuatl, así como, entre paréntesis, el folio en el que se encuentra la ilustración del glifo en el códice. En algunos de estos se indican varios folios, cuando la misma imagen aparece con la misma leyenda en varias partes del documento. Además, a cada dibujo se le ha atribuido un número cronológico.

Antropónimos

Matrícula de Huexotzinco

Figura 59. Antropónimos: Matrícula de Huexotzinco

Figura 60. Antropónimos: Matrícula de Huexotzinco

Figura 61. Antropónimos: Matrícula de Huexotzinco

Figura 62. Antropónimos: Matrícula de Huexotzinco

Para expresar las sílabas chal- y chalchiuh- la Matrícula de Huexotzinco ofrece dos variantes del glifo chalchihuitl, uno se asemeja al glifo compuesto tradicional y el otro es un glifo en forma de cuenta.

Entre los glifos compuestos solamente uno, el n° 3, por su composición, se parece un poco a los glifos tradicionales tal y como los hemos definidos anteriormente, pero la gran mayoría, aparecen con un aspecto muy simplificado, dado que, de alguna manera, se reduce a su silueta, ya que aparecen con solamente cuatro circulitos dispuestos en la periferia de un círculo mayor. Entre esos dos casos existen algunas variantes cuyo significado todavía no conocemos.

Algunos casos, en cuanto a su forma, no tienen nada que ver con el glifo chalchihuitl e incluso nos hacen dudar en cuanto a la veracidad de las anotaciones. De esta manera, el n° 18 sin duda se lee Xalli, de xalli: “arena£ y de ninguna manera Challi.

En ninguno de estos glifos hay colores, excepto en el n° 4, cuyo centro es de color rojo.

Inversamente, en los glifos chalchihuitl en forma de cuenta, tres de cada cuatro son de colores. Los n°35 y 37 son de color verde mientras que el n° 36 es azul. Tanto el color como la forma de este glifo no fueron interpretados por el escriba.

El Códice Mexicanus 23-24 presenta sin duda varios ejemplos de glifos antroponímicos y toponímicos, pero sería indispensable hacer un estudio detallado del códice para poder determinarlos todos.

Sin embargo, apoyándonos en el artículo de A. Caso106, podemos mencionar el glifo que aparece tres veces en los folios 16 y 17 de este códice (Figura 63). Se trata según Caso, del glifo de la madre de Itzcoatl, llamada Chalchiuhcihuatzin o Chalchiuhcozcatzin. Dada la posición del glifo chalchihuitl la segunda lectura es la más probable.

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Figura 63. Códice Mexicanus 23-24 107

El glifo está compuesto, pero le falta el segundo componente, y, mientras que en los glifos tradicionales el color verde aparece solamente en el primer componente, aquí, el color verde aparece extendido desde el centro hasta la periferia, invadiendo de esta forma todos los componentes del glifo.

El Códice Florentino nos ofrece dos ejemplos, en sus viñetas, de utilización del glifo chalchihuitl en los nombres propios (Figura 64). No se trata de antropónimos propiamente dicho sino de teónimos ya que los glifos sacados del Códice Florentino transcriben el nombre de la diosa del agua que fluye, Chalchiuhcueye. De igual forma que en el Códice Borgia (supra, Tabla 27) el glifo chalchihuitl aparece en la falda por lo que, entre otras cosas, hace posible que se lea su nombre. Pero a diferencia de este, no es un glifo compuesto el que aparece plasmado en la falda sino una hilera de cuentas, en la parte inferior de la falda, muy parecidas a las de los glifos de tributo del Códice Mendocino. En la viñeta n°25 las cuentas alternan el color verde y el azul mientras que en la viñeta n°27 todas las cuentas son verdes.

Figura 64. Códice Florentino 108

Topónimos

En la Tira de Tepechpan, en el folio 9, hay un topónimo cuya lectura completa es incierta, tal vez sea Chalco-Altepetl, pero cuyo elemento chalchihuitl en toda su extensión es tradicional.

Figura 65. Chalco: Tira de Tepechpan109

Podemos constatar lo mismo en el elemento del glifo Chalco del Códice en Cruz pero, a diferencia del precedente, este no incluye ningún color.

Figura 66. Chalco: Códice en Cruz

En el folio 28r de la Historia Tolteca-Chichimeca aparece un elemento compuesto de un glifo complejo cuya lectura en el texto correspondiente es Chalchiuhtepec. El elemento chalchihuitl ofrece un aspecto algo simplificado comparado a las representaciones tradicionales, se asemeja mucho a algunos antropónimos de la Matrícula de Huexotzinco. Pero se distingue porque los componentes periféricos tres y cuatro son de color verde.

Figura 67. Chalchiuhtepec. Historia Tolteca-Chichimeca110

El Códice Azcatitlan muestra, como la Matrícula de Huexotzinco, la doble utilización del glifo compuesto y del glifo en forma de cuentas ensartadas. En el folio 3 aparece bajo esta última forma en el topónimo Chalco mientras que el folio 18 del Azcatitlan proporciona dos ejemplos de glifos compuestos en los topónimos Chalco-Atenco. En ambos glifos el grafismo en 4 partes es el acostumbrado, pero la repartición de los colores no lo es. En efecto, por lo general el segundo componente es rojo, no obstante, en el glifo superior esta parte aparece mezclada de verde y rojo, mientras que en el glifo inferior aparecen los colores rojo y blanco solamente. El tercer componente incluye el color rojo en los dos glifos siendo que normalmente esta parte debería estar sin color. Por fin, el cuarto componente incluye el color rojo en su parte superior y el color amarillo en la parte inferior mientras que en los glifos tradicionales no lleva un color.

Figura 68. Chalco: Códice Azcatitlan 111

Figura 69. Chalco-Atenco. Códice Azcatitlan112

Los elementos chalchihuitl de los topónimos de la Matrícula de Huexotzinco son todos similares y corresponden al ejemplo más simple encontrado en los antropónimos de este códice.

Chalchiuhtepec (624r)

Chalchiuhtepequi (727v)

Chalchiuhtepehua (727v, 644r)

Figura 70. Matricula de Huexotzinco

En el Lienzo de Tlaxcala, los glifos Chalco de la lámina 30 y Chalchiueyeca de la lámina 10 aparecen con el elemento chalchihuitl figurado bajo forma de cuentas, cuentas en las cuales los colores, si es que existen, no se sabe cuáles son (véase aquí arriba).

Figura 71. Chalco; Chalchiueyeca: Lienzo de Tlaxcala113

En la tercera parte, histórica, del códice Telleriano-Remensis hay un glifo que tiene anotado Chalco. Está compuesto de dos cuentas azules ensartadas en un hilo (véase aquí arriba).

Figura 72. Chalco; Códice Telleriano-Remensis114

Al comparar estos pocos ejemplos antroponímicos y toponímicos con sus homólogos de los códices tradicionales, resulta que la evolución del glifo chalchihuitl se hace en tres direcciones:

En los códices tradicionales el elemento chalchihuitl forma parte de una o de varias cuentas ensartadas que transcriben la expresión chalchiuhcozcatl: “collar de jade£. El primer componente, reducido al color verde, de alguna forma es como si aquí estuviera plasmada en las cuentas. En códices de estructura más reciente, el contenedor -la cuenta -, se conserva, y el contenido - el color-, o bien, se marca, o se desaparece, o se cambia. Pese a estas variaciones la lectura se mantiene ya que el valor fonético del contenido se transfiere al contenedor, pues ya no transcribe las sílabas cozca. de cozcatl: “cuenta£ sino las sílabas chalchiuh.

Los glifos compuestos tienen tendencia a simplificarse ampliamente de los cuales se pueden observar los casos más extremos en la Matrícula de Huexotzinco. En este códice, el glifo ha sido reducido a su silueta.

Cuando existen colores, el del primer componente tiende a extenderse del centro hacia la periferia y de manera general parece que se utilizaba con más frecuencia el azul que en los códices tradicionales.

¿Transcribirán invariablemente otras sílabas aparte de chalchiuh como en los códices tradicionales?

El glifo chalchihuitl en los ornamentos que llevaban los dioses

Las divinidades con ornamentos de chalchihuitl son bastante numerosas y ante la envergadura de la documentación pictográfica tuvimos que limitar nuestra investigación a dos grupos de divinidades.

En el primer caso se trata de ornamentos de chalchihuitl llevados por divinidades que se encuentran a la cabeza de los principales periodos del calendario adivinatorio, o tonalpohualli; en el segundo caso se trata de los ornamentos de divinidades para quienes se organizaban dieciocho veces al año fiestas en su honor.

Para el primer grupo, la búsqueda se hizo a partir de los códices Borgia, Vaticanus B n˚3773, Borbonicus, Telleriano-Remensis, Vaticanus A n˚3738 y del Tonalamatl Aubin. Para el segundo, los códices Magliabechiano, Ixtlilxochitl, Telleriano-Remensis y Vaticanus A, fueron los que contribuyeron.

Obviamente, al elegir trabajar a partir de estos dos grupos homogéneos y fáciles de aislar, según los documentos, una parte más o menos importante de representaciones se excluyó del análisis.

En los Tonalamatl

Para todas y cada una de las divinidades que encabezan un periodo del tonalpohualli, los ornamentos que contienen el glifo compuesto chalchihuitl115 fueron anotados y reproducidos aquí. Estos ornamentos se dispusieron en tablas (Tabla 1 a 103) por periodos y por divinidades, de abajo hacia arriba según la disposición en el cuerpo humano. Este orden anatómico es el que generalmente sirve para nominarlos. Antes de las representaciones gráficas se encuentran unos cuadros que indican para cada documento las divinidades correspondientes a cada periodo, las que están precedidas de un asterisco no llevan ningún ornamento de chalchihuitl y por eso no aparecerán en las reproducciones gráficas.

Tonalamatl Borgia y Vaticanus B

 

 

Borgia

Vaticanus B

Periodos

Divinidades

Divinidades

 

 

 

Cipactli

Tonacatecutli

Tonacatecutli

Ocelotl

Quetzalcoatl

Quetzalcoatl

Mazatl

Tepeyollotl* / Tlazolteotl

Tepeyollotl / Tlazolteotl

Xochitl

Ueuecoyotl / Ynextli

Ueuecoyotl / Ynextli

Acatl

Chalchiuhtlicue

Chalchiuhtlicue

Miquiztli

Tecciztecatl Tonatiuh

Tecciztecatl / Tonatiuh

Quiahuitl

Tlaloc

Tlaloc

Malinalli

Mayahuel

Mayahuel

Coatl

Tlauizcalpantecutli / Xiuhtecutli

Tlauizcalpantecutli*/ Xiuhtecutli*

Tecpatl

Mictlantecutli* / Tonatiuh

Mictlantecutli ¿ / ?Tonatiuh

Ozomatli

Tlazolteotl

Patecatl

Cuetzpallin

Itztlacoliuhqui / Tezcatlipoca

Itztlacoliuhqui

Ollin

Tlazolteotl

Tlazolteotl*

Itzcuintli

Xipe-Totec

Xipe-Totec*

Calli

Itzpapalotl

Itzpapalotl*

Cozcacuauhtli

Xolotl*

Xolotl*

Atl

Chalchiuhtotolin

Chalchiuhtotolin

Ehecatl

Chantico

Chantico

Cuauhtli

Xochiquetzal

Xochiquetzal

Tochtli

Xiuhtecutli / Xipe-Totec*

Xiuhtecutli* / Xipe-Totec*

Cuadro 7. Tonalamatl Borgia y Vaticanus B

Tonalamatl Aubin y Borbonicus

 

 

Aubin

 Borbonicus

Periodos

Divinidades

Divinidades

 

 

 

Cipactli

 

 

Ocelotl

 

 

Mazatl

Tepeyollotl* / Quetzalcoatl

Tepeyollotl* / Quetzalcoatl

Xochitl

Ueuecoyotl Ynextli

Ueuecoyotl*

Acatl

Chalchiuhtlicue

Chalchiuhtlicue

Miquiztli

Tonatiuh / Tezcatlipoca*

Tonatiuh / Tezcatlipoca*

Quiahuitl

Tlaloc / Chicome Coatl*

Tlaloc / Tlaloc

Malinalli

Mayahuel* / Cinteolt*

Mayahuel / Cinteolt

Coatl

Tlauizcalpantecutli* / Xiuhtecutli*

Tlauizcalpantecutli* / Xiuhtecutli*

Tecpatl

Mictlantecutli* / Tonatiuh

Mictlantecutli* / Tonatiuh

Ozomatli

Patecatl

Patecatl

Cuetzpallin

Itztlacoliuhqui*

Itztlacoliuhqui*

Ollin

Tlazolteotl*

Tlazolteotl* / Tezcatlipoca*

Itzcuintli

Xipe-Totec

Xipe-Totec

Calli

Itzpapalotl*

Itzpapalotl*

Cozcacuauhtli

Xolotl* / Tlachi-Tonatiuh

Xolotl* / Tlachi-Tonatiuh

Atl

Chalchiuhtotolin*

Chalchiuhtotolin

Ehecatl

Chantico ¿?

Chantico*

Cuauhtli

Xochiquetzal

Xochiquetzal*

Tochtli

Xiuhtecutli* / Xipe-Totec*

Xiuhtecutli* / Xipe-Totec*

Cuadro 8. Tonalamatl Aubin y Borbonicus

Tonalamatl Telleriano-Remensis y Vaticanus A

 

 

Telleriano-Remensis

 Vaticanus A

Periodos

Divinidades

Divinidades

 

 

 

Cipactli

Tonacacihuatl

Tonacateculti / Tonacateculti

Ocelotl

Quetzalcoatl

Quetzalcoatl

Mazatl

Tepeyollotl / Quetzalcoatl

Tepeyollotl / Quetzalcoatl

Xochitl

Ueuecoyotl / Ynextli

Ueuecoyotl / Ynextli

Acatl

Chalchiuhtlicue

Chalchiuhtlicue

Miquiztli

Tonatiuh / Tecciztecatl

Tonatiuh / Tecciztecatl

Quiahuitl

Nahui / Ehecatl

Nahui Ehecatl / Tlaloc

Malinalli

Cinteotl

Mayahuel / Cinteotl

Coatl

Tlauizcalpantecutli*

Tlauizcalpantecutli* / Xiuhtecutli

Tecpatl

Mictlantecutli*

Tonatiuh / Mictlantecutli*

Ozomatli

Patecatl

Patecatl

Cuetzpallin

Itztlacoliuhqui*

Itztlacoliuhqui*

Ollin

Ixcuina

Ixcuina * / Tezcatlipoca*

Itzcuintli

 

Xipe-Totec*

Calli

Itzpapalotl

Itzpapalotl

Cozcacuauhtli

Xolotl Tlachi/ Tonatiuh

Xolotl Tlachi /Tonatiuh

Atl

Chalchiuhtotolin

Chalchiuhtotolin

Ehecatl

Chantico* / Quetzalcoatl

Chantico* / Quetzalcoatl

Cuauhtli

Xochiquetzal / Tezcatlipoca*

Xochiquetzal / Tezcatlipoca *

Tochtli

Iztapaltotec / Xiuhtecutli*

Iztapaltotec / Xiuhtecutli*

Cuadro 9. Tonalamatl Telleriano-Remensis y Vaticanus A

Se han reunido aquí todos estos glifos con la finalidad de analizar los ornamentos chalchihuitl que las divinidades llevaban. El agrupamiento de esos dos temas nos ha permitido comparar los glifos que tienen exactamente el mismo contexto, a pesar de que se encuentran en documentos muy diferentes como por ejemplo el Códice Borgia y el Aubin. La comparación de los glifos toponímicos y antroponímicos de varios códices con los glifos de factura tradicional hizo posible demostrar que el glifo chalchihuitl tenía tendencia a evolucionar. De igual forma, analizar los glifos incrustados en los ornamentos de las divinidades mostrará que existen algunas tendencias y problemas, sobre todo a nivel del color, del primer componente del glifo.


 

 

1° trecena: 1-Cipactli

 

Tonacatecutli 

frente

oreja

nariz

pierna

tobillo

Tabla 1. 1-Cipactli, Códice Borgia, lámina 61, Tonacatecutli

 

 

Tonacatecutli  

frente

oreja

nariz

Tabla 2 1-Cipactli, Códice Vaticanus B, lámina 49, Tonacatecutli

 

 

 

Tonacatecutli  

frente

oreja

cuello

pectoral

brazo

pierna

Tabla 3. 1-Cipactli, Códice Vaticanus A, lámina 12v, Tonacatecutli

 

 

Tonacacihuatl

oreja

cuello

brazo

Tabla 4. 1-Cipactli, Códice Telleriano-Remensis, lámina 8r, Tonacacihuatl

 

 

Tonacacihuatl

oreja

cuello

brazo

Tabla 5. 1-Cipactli, Códice Vaticanus A, lámina 12v, Tonacacihuatl

 

2° trecena: 1-Ocelotl

 

 

Quetzalcoatl

nariz

Borgia_Quetzalcohuatl_61-70

pierna

tobillo

Tabla 6. 1-Ocelotl, Códice Borgia, lámina 62, Quetzalcoatl

 

 

Quetzalcoatl

oreja

nariz

Tabla 7. 1-Ocelotl, Códice Vaticanus B, lámina 50, Quetzalcoatl

 

 

Quetzalcoatl

cabeza

nariz

brazo

pierna

Tabla 8. 1-Ocelotl, Códice Telleriano, lámina 8v, Quetzalcoatl

 

 

Quetzalcoatl

cabeza

brazo

pierna

Tabla 9. 1-Ocelotl, Códice Vaticanus A, lámina 14v, Quetzalcoatl

 

 

 

3° trecena: 1-Mazatl

 

 

Tepeyollotl

pectoral

Tabla 10. 1-Mazatl, Códice Vaticanus B, lámina 51, Tepeyollotl

 

 

Tlazolteotl

tobillo

Tabla 11. 1-Mazatl, Códice Borgia, lámina 63, Tlazolteotl

 

 

Tlazolteotl

oreja

tobillo

Tabla 12. 1-Mazatl, Códice Vaticanus B, lámina 51, Tlazolteotl

 

 

Tepeyollotl

cabeza

oreja

nariz

cuello

brazo

pierna

Tabla 13. 1-Mazatl, Códice Telleriano, lámina 9v, Tepeyollotl

 

 

Tepeyollotl

cabeza

oreja

nariz

cuello

brazo

pierna

Tabla 14. 1-Mazatl, Códice Vaticanus A, lámina 15v, Tepeyollotl

 

 

Quetzalcoatl

cabeza

oreja

nariz

cuello

brazo

pierna

Tabla 15. 1-Mazatl, Códice Aubin, lámina 3, Quetzalcoatl

 

 

Quetzalcoatl

nariz

pierna

Tabla 16. 1-Mazatl, Códice Borbonicus, lámina 3, Quetzalcoatl

 

 

Quetzalcoatl

cabeza

brazo

pierna

Tabla 17. 1-Mazatl, Códice Telleriano, lámina 10r, Quetzalcoatl

 

 

Quetzalcoatl

cabeza

brazo

pierna

Tabla 18. 1-Mazatl, Códice Vaticanus A, lámina 16, Quetzalcoatl

 

 

 

4° trecena: 1-Xochitl

 

Ueuecoyotl

oreja

falda

tobillo

Tabla 19. 1-Xochitl, Códice Borgia, lámina 64, Ueuecoyotl

 

 

Ueuecoyotl

oreja

Tabla 20. 1-Xochitl, Códice Vaticanus B, lámina 52, Ueuecoyotl

 

 

Ueuecoyotl

oreja

brazo

pierna

Tabla 21. 1-Xochitl, Códice Telleriano, lámina 10v, Ueuecoyotl

 

 

Ueuecoyotl

oreja

brazo

pierna

Tabla 22. 1-Xochitl, Códice Vaticanus A, lámina 16v, Ueuecoyotl

 

 

Ynextli

oreja

Tabla 23. 1-Xochitl, Códice Borgia, lámina 64, Ynextli

 

 

Ynextli

oreja

Tabla 24. 1-Xochitl, Códice Vaticanus B, lámina 52, Ynextli

 

 

Ynextli

oreja

cuello

brazo

Tabla 25. 1-Xochitl, Códice Telleriano, lámina 11r, Ynextli

 

 

Ynextli

oreja

cuello

brazo

Tabla 26. 1-Xochitl, Códice Vaticanus A, lámina 17, Ynextli

 

 

 

5° trecena: 1-Acatl

 

Chalchiuhtlicue

frente

oreja

dorso

capa

falda

tobillo

Tabla 27. 1-Acatl, Códice Borgia, lámina 65, Chalchiuhtlicue

 

 

Chalchiuhtlicue

oreja

dorso

falda

Tabla 28. 1-Acatl, Códice Vaticanus A, lámina 53, Chalchiuhtlicue

 

 

Chalchiuhtlicue

cuello

falda

Tabla 29. 1-Acatl, Códice Vaticanus A, lámina 53, Chalchiuhtlicue

 

 

Chalchiuhtlicue

oreja

cuello

pectoral

falda

Tabla 30. 1-Acatl, Códice Borbonicus, lámina 5, Chalchiuhtlicue

 

 

Chalchiuhtlicue

oreja

cuello

pectoral

brazo

falda

Tabla 31. 1-Acatl, Códice Telleriano, lámina 11v, Chalchiuhtlicue

 

 

Chalchiuhtlicue

cuello

pectoral

brazo

falda

Tabla 32. 1-Acatl, Códice Vaticanus A, lámina 17v, Chalchiuhtlicue

 

 

 

6° trecena: 1-Miquiztli

 

Tonatiuh

frente

oreja

nariz

dorso

pectoral

“ falda “

pierna

tobillo

Tabla 33. 1-Miquiztli, Códice Borgia, lámina 66, Tonatiuh

 

 

Tecciztecatl

oreja

tobillo

Tabla 34. 1-Miquiztli, Códice Borgia, lámina 66, Tecciztecatl

 

 

Tonatiuh

frente

oreja

nariz

Tabla 35. 1-Miquiztli, Códice Vaticanus B, lámina 54, Tonatiuh

 

 

Tecciztecatl

oreja

Tabla 36. 1-Miquiztli, Códice Vaticanus B, lámina 54, Tecciztecatl

 

 

Tonatiuh

oreja

cuello

Tabla 37. 1-Miquiztli, Códice Aubin, lámina 6, Tonatiuh

 

 

Tonatiuh

frente

oreja

cuello

pectoral

pierna

Tabla 38. 1-Miquiztli, Códice Borbonicus, lámina 6, Tonatiuh

 

 

Tonatiuh

frente

oreja

nariz

dorso

cuello

pectoral

brazo

pierna

Tabla 39. 1-Miquiztli, Códice Telleriano, lámina 12v, Tonatiuh

 

 

Tonatiuh

frente

oreja

nariz

dorso

cuello

pectoral

brazo

pierna

Tabla 40. 1-Miquiztli, Códice Vaticanus A, lámina 18v, Tonatiuh

 

 

 

7° trecena: 1-Quiyahuitl

 

Tlaloc

oreja

nariz

pectoral

tobillo

Tabla 41. 1-Quiahuitl, Códice Borgia, lámina 67, Tlaloc

 

 

Tlaloc

oreja

Tabla 42. 1-Quiahuitl, Códice Vaticanus B, lámina 55, Tlaloc

 

 

Tlaloc

cuello

Tabla 43. 1-Quiahuitl, Códice Aubin, lámina 7, Tlaloc

 

 

Tlaloc

oreja

cuello

pectoral

brazo

pierna

Tabla 44. 1-Quiahuitl, Códice Borbonicus, lámina 7, Tlaloc

 

 

Tlaloc

oreja

cuello

pectoral

brazo

pierna

Tabla 45. 1-Quiahuitl, Códice Borbonicus, lámina 7d, Tlaloc

 

 

Tlaloc

cuello

pectoral

brazo

pierna

Tabla 46. 1-Quiahuitl, Códice Vaticanus A, lámina 20, Tlaloc

 

 

Nahui Ehecatl

cabeza

cuello

pectoral

brazo

pierna

Tabla 47. 1-Quiahuitl, Códice Telleriano, lámina 13v, Nahui Ehecatl

 

 

Nahui Ehecatl

cabeza

cuello

pectoral

brazo

pierna

Tabla 48. 1-Quiahuitl, Códice Vaticanus A, lámina 19v, Nahui Ehecatl

 

 

 

8° trecena: 1-Malinalli

 

Mayauel

oreja

falda

Tabla 49. 1-Malinalli, Códice Borgia, lámina 68, Mayauel

 

 

Mayauel

oreja

capa

falda

Tabla 50. 1-Malinalli, Códice Vaticanus B, lámina 56, Mayauel

 

 

Mayauel

oreja

cuello

pectoral

brazo

Tabla 51. 1-Malinalli, Códice Vaticanus A, lámina 20v, Mayauel

 

 

Mayauel

oreja

Tabla 52. 1-Malinalli, Códice Borbonicus, lámina 8, Mayauel

 

 

Cinteotl

cuello

brazo

pierna

Tabla 53. 1-Malinalli, Códice Telleriano, lámina 14rv, Cinteotl

 

 

Cinteotl

cuello

brazo

pierna

Tabla 54. 1-Malinalli, Códice Vaticanus A, lámina 21, Cinteotl

 

 

 

9° trecena: 1-Coatl

 

Xiuhtecutli

oreja

tobillo

Tabla 55. 1-Coatl, Códice Borgia, lámina 69, Xiuhtecutli

 

 

Tlauizcalpantecutli

tobillo

Tabla 56. 1-Coatl, Códice Borgia, lámina 69, Tlauizcalpantecutli

 

 

Xiuhtecutli

brazo

dorso

Tabla 57. 1-Coatl, Códice Vaticanus A, lámina 22, Xiuhtecutli

 

 

 

10° trecena: 1-Tecpatl

 

Tonatiuh

frente

oreja

nariz

“ falda “

pierna

tobillo

Tabla 58. 1-Tecpatl, Códice Borgia, lámina 70, Tonatiuh

 

 

Tonatiuh

frente

oreja

cuello

pierna

Tabla 59. 1-Tecpatl, Códice Aubin, lámina 10, Tonatiuh

 

 

Tonatiuh

frente

oreja

nariz

cuello

brazo

pierna

Tabla 60. 1-Tecpatl, Códice Borbonicus, lámina 10, Tonatiuh

 

 

Tonatiuh

frente

oreja

nariz

cuello

pectoral

dorso

brazo

pierna

Tabla 61. 1-Tecpatl, Códice Vaticanus A, lámina 22v, Tonatiuh

 

 

 

11° trecena: 1-Ozomatli

 

Tlazolteotl

frente

tobillo

Tabla 62. 1-Ozomatli, Códice Borgia, lámina 70, Tlazolteotl

 

 

Patecatl

oreja

Tabla 63. 1-Ozomatli, Códice Vaticanus B, lámina 59, Patecatl

 

 

Patecatl

cabeza

brazo

pierna

Tabla 64. 1-Ozomatli, Códice Telleriano, lámina 15v, Patecatl

 

 

Patecatl

cabeza

brazo

pierna

Tabla 65. 1-Ozomatli, Códice Vaticanus A, lámina 23v, Patecatl

 

 

Patecatl

oreja

cuello

brazo

pierna

Tabla 66. 1-Ozomatli, Códice Aubin, lámina 11, Patecatl

 

 

Patecatl

cabeza

oreja

cuello

brazo

pierna

Tabla 67. 1-Ozomatli, Códice Borbonicus, lámina 11, Patecatl

 

 

 

12° trecena: 1-Cuetzpalin

 

Itztlacoliuhqui

oreja

Tabla 68. 1-Cuetzpalin, Códice Borgia, lámina 69, Itztlacoliuhqui

 

 

Mayauel

oreja

Tabla 69. 1-Cuetzpalin, Códice Vaticanus B, lámina 60, Mayauel

 

 

Tezcatlipoca

tobillo

Tabla 70. 1-Cuetzpalin, Códice Boriga, lámina 69, Tezcatlipoca

 

 

 

13° trecena: 1-Olin

 

Tlazolteotl

tobillo

Tabla 71. 1-Olin, Códice Borgia, lámina 68, Tlazolteotl

 

 

 

14° trecena: 1- Itzcuintli

 

Xipe Totec

cabeza

tobillo

Tabla 72. 1-Itzcuintli, Códice Borgia, lámina 67, Xipe Totec

 

 

Xipe Totec

oreja

cuello

Tabla 73. 1-Itzcuintli, Códice Aubin, lámina 14, Xipe Totec

 

 

Xipe Totec

cuello

Tabla 74. 1-Itzcuintli, Códice Borbonicus, lámina 14, Xipe Totec

 

 

Xipe Totec

frente

cuello

pectoral

brazo

pierna

Tabla 75. 1-Itzcuintli, Códice Vaticanus A, lámina 26v, Xipe Totec

 

 

 

15° trecena: 1- Calli

 

Itzpapalotl

oreja

Tabla 76. 1-Calli, Códice Borgia, lámina 66, Itzpapalotl

 

 

Itzpapalotl

oreja

Tabla 77. 1-Calli, Códice Telleriano, lámina 18v, Itzpapalotl

 

 

Itzpapalotl

oreja

Tabla 78. 1-Calli, Códice Vaticanus A, lámina 27v, Itzpapalotl

 

 

 

16° trecena: 1- Cozcacuauhtli

 

Tlachi-Tonatiuh

Dorso

Tabla 79. 1-Cozcacuauhtli, Códice Aubin, lámina 16, Tlachi-Tonatiuh

 

 

Tlachi-Tonatiuh

cabeza

dorso

Tabla 80. 1-Cozcacuauhtli, Códice Borbonicus, lámina 16, Tlachi-Tonatiuh

 

 

Tlachi-Tonatiuh

dorso

cuello

pectoral

brazo

Tabla 81. 1-Cozcacuauhtli, Códice Telleriano, lámina 20v, Tlachi-Tonatiuh

 

 

Tlachi-Tonatiuh

dorso

cuello

pectoral

brazo

Tabla 82. 1-Cozcacuauhtli, Códice Vaticanus A, lámina 29, Tlachi-Tonatiuh

 

 

Xolotl

cabeza

Tabla 83. 1-Cozcacuauhtli, Códice Borbonicus, lámina 16, Xolotl

 

 

Xolotl

cabeza

brazo

pierna

Tabla 84. 1-Cozcacuauhtli, Códice Telleriano, lámina 28v, Xolotl

 

 

Xolotl

cabeza

brazo

pierna

Tabla 85. 1-Cozcacuauhtli, Códice Vaticanus A, lámina 28v, Xolotl

 

 

 

17° trecena: 1- Atl

 

Chalchiuhtotolin

pectoral

alas

Tabla 86. 1-Atl, Códice Borgia, lámina 64, Chalchiuhtotolin

 

 

Chalchiuhtotolin

cabeza

oreja

pectoral

tobillo

Tabla 87. 1-Atl, Códice Vaticanus B, lámina 65, Chalchiuhtotolin

 

 

Chalchiuhtotolin

cabeza

Tabla 88. 1-Atl, Códice Borbonicus, lámina 17, Chalchiuhtotolin

 

 

Chalchiuhtotolin

cabeza

alas

pierna

Tabla 89. 1-Atl, Códice Telleriano, lámina 20v, Chalchiuhtotolin

 

 

Chalchiuhtotolin

cabeza

alas

pierna

Tabla 90. 1-Atl, Códice Vaticanus A, lámina 29v, Chalchiuhtotolin

 

 

 

18° trecena: 1- Ehecatl

 

Chantico

oreja

Tabla 91. 1-Ehecatl, Códice Borgia, lámina 63, Chantico

 

 

Chantico

oreja

Tabla 92. 1-Ehecatl, Códice Vaticanus B, lámina 66, Chantico

 

 

Chantico

cuello

Tabla 93. 1-Ehecatl, Códice Aubin, lámina 18, Chantico

 

 

Quetzalcoatl

nariz

brazo

Tabla 94. 1-Ehecatl, Códice Telleriano, lámina 22r, Quetzalcoatl

 

 

Quetzalcoatl

Nariz

Brazo

Tabla 95. 1-Ehecatl, Códice Vaticanus A, lámina 31r, Quetzalcoatl

 

 

 

19° trecena: 1- Cuauhtli

 

Xochiquetzal

oreja

tobillo

Tabla 96. 1-Cuauhtli, Códice Borgia, lámina 62, Xochiquetzal

 

 

Xochiquetzal

oreja

Tabla 97. 1-Cuauhtli, Códice Vaticanus B, lámina 67, Xochiquetzal

 

 

Xochiquetzal

oreja

cuello

pierna

Tabla 98. 1-Cuauhtli, Códice Aubin, lámina 19, Xochiquetzal

 

 

Xochiquetzal

oreja

cuello

pectoral

brazo

Tabla 99. 1-Cuauhtli, Códice Telleriano, lámina 22v, Xochiquetzal

 

 

Xochiquetzal

oreja

cuello

pectoral

brazo

Tabla 100. 1-Cuauhtli, Códice Vaticanus A, lámina 31v, Xochiquetzal

 

 

 

20° trecena: 1-Tochtli

 

Xiuhtecutli

tobillo

Tabla 101. 1-Tochtli, Códice Borgia, lámina 61, Xiuhtecutli

 

 

Iztapaltotec

frente

cuello

brazo

pierna

Tabla 102. 1-Tochtli, Códice Telleriano, lámina 23v, Iztapaltotec

 

 

Iztapaltotec

frente

brazo

pierna

Tabla 103. 1-Tochtli, Códice Vaticanus A, lámina 32v, Iztapaltotec

 

Iniciaremos el análisis con el Códice Borgia, códice que de forma unánime ha sido considerado como el único ejemplar precortesiano y que, en este caso, se tomará como referencia. Seguido después por el análisis del Vaticanus B antes de abordar los ejemplos encontrados en el Tonalamatl Aubin que muestran la más grande discrepancia con los ejemplos tradicionales. Los códices Telleriano-Remensis, Vaticanus A y el Borbonicus se encuentran, en cuanto a su factura, entre el Aubin y el Borgia y se analizarán una vez estudiados estos dos casos extremos.

Códice Borgia

El Códice Borgia, es uno de los pocos documentos de los cuales nadie pone en tela de juicio su origen precortesiano. Su carácter puramente indígena, así como la gran dimensión en sus dibujos, su excelente legibilidad y la buena conservación de sus colores, hacen que se convierta en nuestro modelo de referencia. Y esto, a pesar de que no es originario del Valle de México. Se desconoce el origen preciso del Borgia, sin embargo, algunos autores, y en particular B. Spranz, que ha trabajado mucho en este códice, determinan que fue creado en Cholula116.

El factor geográfico no tiene una influencia primordial en el glifo chalchihuitl y, los ejemplos que ya se han estudiado en este códice, lo demuestran claramente. Sin embargo, en el primer componente aparece una particularidad regional. Desde luego, podemos ver que al interior de este componente, siempre aparece un grafismo mientras que, en los otros códices, excepto algunas veces en el Borbonicus, aparece sin grafismo. Este grafismo, es sin duda una característica propia a los tlacuiloque117 de la región de Cholula ya que en un artículo de H. Beyer, “Explicación de un fragmento de un antiguo plato decorado de Cholula£118, la reproducción de la cerámica muestra algunos glifos chalchihuitl que traen el mismo grafismo específico al Borgia a nivel del primer componente.

¿De qué color es este primer componente? La regla es que el primer componente del glifo chalchihuitl incrustado en los ornamentos siempre es verde tal y como aparece en los ornamentos frontales, nasales, de la oreja, de los pectorales y en la ropa. Esto es verídico tanto en el tonalamatl, estudiado aquí, como en todo el Códice Borgia. Pero como en toda regla hay excepciones: existe un glifo chalchihuitl que a veces es azul en lugar de verde, generalmente sin el cuarto elemento, en la parte inferior de algunos ornamentos de espalda, como el que lleva Chalchiuhtlicue (Tabla 27). Este tipo de ornamento lo llevan Chalchiuhtlicue, Mayauel, Xochiquetzal y Tlazolteotl. Un glifo completo cuyo primer componente es a veces azul, aparece por otra parte, incrustado en un ornamento de espalda que lleva Chicome Coatl y Centeotl, así como en una extremidad del maxtle de Cinteotl y de Piltzintecutli (Borgia, f. 52).

Por consiguiente, el tlacuilo del Borgia utiliza el color azul en el primer componente del glifo de forma muy limitada, -sólo en dos tipos de utilización-, y no sistemática. Así, los mismos ornamentos, aparecen unas veces con un glifo verde, y otras, con uno azul. Además, el glifo azul aparece incrustado únicamente en pequeñas partes de los ornamentos, lo que le confiere una menor importancia con respecto a otros glifos que ocupan toda la superficie del ornamento.

Que el color azul aparezca raramente, corresponde exactamente con lo que habíamos observado anteriormente, cuando estudiamos los glifos de factura tradicional, pero desafortunadamente, tampoco en este caso, podemos asegurar que la lectura sea la exacta. En todo caso, estos ejemplos muestran que el color azul podía utilizarse en esta parte, y algunos pintores, sobre todo en el Borbonicus, desarrollaron esta posibilidad.

Códice Vaticanus B

Si el Vaticanus B comparte con el Borgia el hecho de ser considerado documento precortesiano, y de haber sido elaborado en la misma región, así como de tener un contenido muy parecido, sólo hasta este punto se observan las semejanzas. Uno posee grandes dibujos, mientras que en el otro son muy pequeños, y por lo general, poco refinados. Pero, tanto los colores del Borgia como los del Vaticanus causan problemas; sea porque se han despegado, dejado en blanco, sea porque se han transformado, dificultando así que se distinga, por ejemplo, un verde de un amarillo, o de un oscuro pardo.

¿De qué color es el primer componente del glifo chalchihuitl en el Vaticanus B?

En lo que concierne el tonalamatl, en la gran mayoría de los casos se ha utilizado el verde y sólo existe a ciencia cierta una excepción que es el ornamento de oreja de Mayauel (Tabla 49). Se ha hallado un caso muy dudoso, el ornamento de espalda (o tal vez se trate de una capa) de Chalchiuhtlicue (Tabla 27) con una ligera pincelada azul. Fuera del tonalamatl, en el folio 42, Chalchiuhtlicue aparece dos veces, y en ambos casos, su falda y su capa llevan incrustados el glifo chalchihuitl con el primer componente, en este caso verde.

El tlacuilo del Vaticanus B comparte con el del Borbonicus la manera abreviada de escribir el glifo chalchihuitl, y, de hecho, en los ornamentos de nariz o en los elementos inferiores del pectoral de Chalchiuhtotolin (Tabla 87) o de Tepeyollotl (Tabla 10) el tercer componente del glifo, no fue tomado en cuenta. Esta característica también se encuentra en los glifos tonatiuh: “sol£ (Tabla 2).

El tlacuilo tiene otra peculiaridad, en lugar del cuarto componente, utiliza con frecuencia, un pequeño círculo amarillo, como en el ornamento de pierna del Códice Borgia o en el Telleriano-Remensis y el Vaticanus A, en los ornamentos de cuello, de brazos o de piernas. Mientras que, en los otros códices, la utilización de este círculo es limitada y sobretodo, nunca se utiliza en los ornamentos de frente, de nariz o de oreja; el tlacuilo del Vaticanus B también lo utiliza, pero no siempre en estos casos. La lectura de este otro elemento es seguramente teocuitlatl: “oro£.

Tonalamatl Aubin

Este tonalamatl es el que más difiere del Borgia, tanto a nivel cuantitativo como a nivel cualitativo. Mientras que en el tonalamatl del Borgia se encontraron unos cincuenta glifos, en el Aubin, sólo se encontraron unos veinte, sin contar que la mayoría de estos son inciertos. Esto se explica, sobre todo, porque el tlacuilo del Aubin, a veces conservaba el ornamento, pero eliminaba el glifo. Así, aparece el ornamento frontal de Tonatiuh en el periodo 1-Tecpatl (Tabla 59).

El grafismo del glifo, ha experimentado en este códice todo tipo de variaciones, algunas veces aparece bajo la forma tradicional, como, por ejemplo, en el ornamento de cuello de Xipe-Totec (Tabla 73), otras veces, le falta un componente, el segundo, por ejemplo, en el ornamento de cuello de Patecatl (Tabla 66). Incluso, algunas veces, los componentes aparecen invertidos, como en los ornamentos de pierna de Patecatl (Tabla 66).

El Tonalamatl Aubin, ofrece a nivel del primer componente, una serie de colores: raramente el verde, algunas veces el azul, el blanco, el rosa y el rojo.

Al tratarse de un elemento de escritura, habría que preguntarse si a estas variaciones pictográficas, observadas en el Tonalamatl Aubin, le deberían corresponder diferentes lecturas. Hasta donde sabemos, hoy en día podemos responder de forma negativa. Hemos considerado estas variaciones como transformaciones internas del glifo sin repercusiones en su lectura, siempre y cuando se pueda identificar el glifo, hecho que no siempre es evidente.

Este punto de vista no concuerda con el de J.B Glass, quien califica el códice , como probablemente precolombino y sin aculturación119, porque estas variaciones, consecuencia de la libertad para dibujar el glifo chalchihuitl, nos parece que son, justamente, la manifestación de una cierta aculturación.

Códices Telleriano-Remensis y Vaticanus A

Ambos documentos se han estudiado conjuntamente ya que derivan de la misma fuente. Para algunos autores se trata de dos copias de un mismo documento desaparecido, el Códice Huitzilopochtli, y para otros el códice Ríos sería la copia del Telleriano-Remensis. Sea como fuere, aunque tienen un origen común, no son contemporáneos; el Vaticanus A es de 18 a 41 años posterior al Telleriano. Este último fue escrito en 1548 y el otro, entre 1566 y 1589120. Estos dos documentos son bastante interesantes, por esta doble característica y por el hecho de presentar importantes diferencias en la ejecución de los glifos. Tales diferencias conciernen tanto al grafismo como a los colores.

En el Telleriano hay solamente dos ejemplos de modificación del grafismo del glifo, la supresión del segundo componente, en el ornamento de cabeza de Chalchiuhtotolin (Tabla 89), y en el tercer componente, en el ornamento de pierna de Cinteotl (Tabla 53).

En el Vaticanus A este tipo de casos son mucho más frecuentes: el primer componente no aparece en el pectoral de Nahui-Ehecatl (Tabla 48) y el pectoral de Xipe-Totec (Tabla 75). Omitieron el componente en el ornamento de oreja y de espalda de Tonatiuh (Tabla 61). El tercer componente lo quitaron de los ornamentos de cuello de Tepeyollotl (Tabla 14), Chalchiuhtlicue (Tabla 29) y Tonatiuh (Tabla 61) y también en el ornamento de cabeza de Chalchiuhtotolin (Tabla 90).

Además, el que realizó el Vaticanus A, algunas veces, también invirtió el orden de los componentes: en los ornamentos de brazos de Tonacatecutli (Tabla 3), Quetzalcoatl (Tabla 18), Ueuecoyotl (Tabla 22) y Xolotl (Tabla 85), así como en los ornamentos de pierna de Tonacatecutli (Tabla 3) y de Xipe-Totec (Tabla 75).

En lo que concierne el cuarto componente del glifo, hay menos diferencias entre los dos códices, pero a partir de este componente se pueden distinguir dos grupos de ornamentos: aquellos cuyo glifo chalchihuitl corresponde gráficamente en todos los niveles con el glifo de factura tradicional, y aquellos cuyo cuarto componente se aleja de este modelo, por ser amarillo. Los ornamentos de cabeza, frontales, de oreja, de nariz y los pectorales pertenecen al primer grupo mientras que en el segundo figuran los ornamentos de cuello, de brazos y de pierna. Lo que es cierto es que el círculo amarillo no modifica la lectura del glifo chalchihuitl, sino que añade la de teocuitlatl: “oro£, a aquellos ornamentos que seguramente contenían este material, además del jade.

En ambos códices, los ornamentos de los brazos presentan otra particularidad, que hace que se distingan de otros tonalamatl, se trata de dos cuentas ensartadas en un hilo rojo. En el Telleriano estas cuentas son azules, excepto, en el ornamento de Tonacacihuatl (Tabla 4) y en el de Cinteotl (Tabla 53). Normalmente estas cuentas se leen cozcatl: “cuentas£, pero sin lugar a dudas, al encontrarse dibujadas en la muñeca, hacen posible que se lean maquiztli, o tal vez macuextli, términos que significan “pulsera£ (Véase maquiztli). El color, en este caso, probablemente se lea xiuh de xihuitl: “turquesa£. El conjunto se leería “pulsera de turquesa y de jade£.

El autor del Vaticanus A muchas veces modificó el grafismo del glifo chalchihuitl, y probablemente, lo hizo también con los colores y, sobre todo, con el del primer componente. Generalmente, es azul, mientras que en el Telleriano es verde; asímismo, en varias ocasiones aparece sin color o es de un color poco usual, como el amarillo del ornamento de oreja de Xochiquetzal (Tabla 100).

Como en el caso del Tonalamatl Aubin, el autor del Vaticanus A, se tomó la libertad de modificar el glifo, tanto a nivel del grafismo como de los colores. Son tantas las libertades, que nos hacen pensar que son variaciones sin significado, o, en otras palabras, que son errores. Si el Vaticanus A es efectivamente una copia del Telleriano o del hipotético Huitzilopochtli, es por lo menos una copia infiel.

Sin embargo, el color azul que se empleó en los primeros componentes del Vaticanus A, algunas veces concuerda con el Telleriano. En este códice, este color aparece en el ornamento de oreja de Tonacacihuatl (Tabla 4) y de Tepeyollotl (Tabla 13), el de cabeza de Chalchiuhtotolin (Tabla 89), de nariz y de cuello de Tepeyollotl, de brazo de Cinteotl (Tabla 53), y de pierna, de Tepeyollotl, Cinteotl y Chalchiuhtotolin.

Además, Quetzalcoatl luce un ornamento de cabeza, atributo determinante de esta divinidad, del cual el color azul es una constante en su iconografía. Este ornamento, aparece tanto en el Telleriano (Tabla 8 y 9) y en el Vaticanus A, como en el Borbonicus (Tabla 80 y folio 22) y el Magliabechiano (folios 61, 78 y 89). Este ornamento, que en el Telleriano también pueden llevarlo Tepeyollotl (Tabla 13) y Nahui-Ehecatl (Tabla 47) es bastante característico: está compuesto de dos partes, en la parte baja aparece incrustado el glifo ocelotl: “tigre£, mientras que, en la extremidad superior, el glifo chalchihuitl. Este atributo de Quetzalcoatl, permite confirmar que el color azul del primer componente, no modifica la lectura del glifo chalchihuitl, sino que viene a completarla. Este ornamento forma parte, en efecto, de los que Moctezuma le ofreció a Cortés a su llegada, y está descrito en el Códice Florentino. Sahagún, dice que es “una mitra de cuero de tigre... llevaba la mitra un chalchihuitl grande y redondo en la punta£121, y los Informantes de Sahagún lo calificaban de ueitepul in chalchihuitl “un gran chalchihuitl£

Este texto no libra la lectura del color azul del glifo, pero demuestra claramente que este color no afecta la lectura chalchihuitl que queda sin modificación.

Comparado al Borgia, el Telleriano tiene la particularidad de asociar al ornamento de jade del brazo, una pulsera turquesa, y también contiene una cantidad mucho más importante de glifos chalchihuitl azules. La introducción de este color es un fenómeno que se encontrará, además, en el tonalamatl del Códice Borbonicus.

Códice Borbonicus

Gráficamente, los glifos de este códice son totalmente de factura tradicional, aunque algunos presentan una innovación, en forma de abreviación. En el ornamento de oreja de Tlaloc (Tabla 44) y los pectorales de Chalchiuhtlicue (Tabla 30), Tonatiuh (Tabla 38) y Tlaloc (Tabla 44), sólo el primero, el segundo y el cuarto componente del glifo chalchihuitl están dibujados. Esta peculiaridad, también la encontramos en los glifos integrados en el glifo tonatiuh: “sol£ que se encuentra frente a Patecatl en el folio 12, así como en todos los ornamentos de oreja de los señores de la noche o del día que llevan este tipo de ornamento.

Un ornamento, la falda de Chalchiuhtlicue, en el Borbonicus, no es seguro que sea de chalchihuitl. En los otros tonalamatl, lleva una falda de jade -chalchiuhcueitl-, como en el Borgia o el Vaticanus B, o una falda de agua -acueitl-, como en el Telleriano-Remensis y el Vaticanus A, donde un glifo atl: “agua£, aparece incrustado en la falda. Aquí, en el Borbonicus, su falda esta compuesta de franjas con unas rayas diagonales en la parte de arriba, y unas verticales en la parte de abajo, grafismo que se parece al del Telleriano; el resto de la falda es verde. Tal vez únicamente el color verde transcriba aquí chalchihuitl... tal como sucede en los glifos de tributo del Códice Mendocino.

En cuanto a los colores del glifo, la situación en el Borbonicus es la siguiente: de los treinta y ocho glifos que se encontraron en los ornamentos de las divinidades que rigen los diversos periodos del tonalamatl, diecisiete tienen el primer componente verde, dieciséis, azul, y cuatro, blanco. Estas cifras revelan que el tlacuilo del Borbonicus empleaba, con la misma frecuencia, tanto el azul como el verde. Esto se ha podido confirmar en el estudio de los glifos chalchihuitl integrados en los glifos tonatiuh: “sol£, que la divinidad del mismo nombre lleva en su espalda cuando representa al señor del día. Sobresale que, de cuarenta y tres glifos, dieciséis tienen el primer componente verde, diecisiete azul y diez blancos. ¿Deberían leerse los colores azul y blanco? Ciertamente, si se considera el aspecto general bastante tradicional del Borbonicus, y esto es posible en cuanto al sentido, ya que tanto la expresión xoxouhqui chalchihuitl, de xoxouhqui: “verde£, y la expresión iztac chalchihuitl, de iztac: “blanco£, aparecen en el Códice Florentino, y designan especies particulares de jade. De tal forma, los cambios de color le permitirían al tlacuilo del Borbonicus especificar la calidad del chalchihuitl. En esta hipótesis, estos colores -que permiten que los glifos del tonalamatl del Borbonicus se distingan de los del Borgia -que nos sirven aquí de referencia- corresponderían a una expresión más detallada.

Esto es sólo una hipótesis ya que algunos hechos pueden hacernos dudar de la necesidad de leer los colores en el Borbonicus: por ejemplo, el hecho de que un ornamento determinante de Tonatiuh, como el ornamento frontal, sea a veces azul (Tabla 60) y otras veces verde (Tabla 38), mientras que en los otros documentos, excepto en el Aubin -códice de factura menos tradicional-, el glifo de este ornamento tiene el primer componente. ¡verde! En este tipo de uso inflacionista del color azul, la primera parte del Borbonicus -es decir su tonalamatl-, se diferencia tanto de los otros códices como de su segunda parte. En las láminas consagradas a las dieciocho fiestas anuales, todos los glifos chalchihuitl aparecen con su primer componente. ¡verde!

Esperemos a que estudios futuros sobre el empleo de colores en los códices confirmen o invaliden la hipótesis de lectura del color azul y blanco.

 

Durante las dieciocho fiestas anuales

 

1° veintena: Atlcahualo

 

Tlaloc

oreja

Atlcahualo_Vat

cuello

pectoral

Tabla 104. Atlcahualo, Códice Vaticanus A, lámina 42, Tlaloc

 

 

Tlaloc

cuello

Atlcahualo_Mag

Tabla 105. Atlcahualo, Códice Magliabechiano, lámina 29, Tlaloc

 

 

Tlaloc

cuello

Atlcahualo_Ixt

Tabla 106. Atlcahualo, Códice Ixtlilxochitl, lámina 94, Tlaloc

 

 

 

2° veintena: Tlacaxipehualiztli

 

Xipe Totec

brazo

Tlacaxipehualiztli_Vat

cuello

pierna

Tabla 107. Tlacaxipehualiztli, Códice Vaticanus A, lámina 43, Xipe-Totec

 

 

 

3° veintena: Tozoztontli

 

Chalchiuhtlicue

oreja

Tozoztontli_Vat

cuello

pectoral

brazo

Tabla 108. Tozoztontli, Códice Vaticanus A, lámina 43v, Chalchiuhtlicue

 

 

Chalchiuhtlicue

cuello

Tozoztontli_Mag

Tabla 109. Tozoztontli, Códice Magliabechiano, lámina 31, Chalchiuhtlicue

 

 

 

4° veintena: Huey Tozoztli

 

Cinteotl

cuello

Hueyitozoztli_Vat

pectoral

brazo

pierna

Tabla 110. Huey Tozoztli, Códice Vaticanus A, lámina 44, Cinteotl

 

 

 

5° veintena: Toxcatl

 

Tezcatlipoca

brazo

Toxcatl_Vat

pierna

Tabla 111. Toxcatl, Códice Vaticanus A, lámina 44v, Tezcatlipoca

 

 

Tezcatlipoca

pierna

Toxcatl_Ixt

Tabla 112. Toxcatl, Códice Ixtlilxochitl, lámina 44v, Tezcatlipoca

 

 

 

6° veintena: Etzalcualiztli

 

Tlaloc

oreja

Etzalcualiztli_Vat

cuello

pectoral

brazo

pierna

Tabla 113. Etzalcualiztli, Códice Vaticanus A, lámina 45, Tlaloc

 

 

Tlaloc

cuello

Etzalcualiztli_Mag

Tabla 114. Etzalcualiztli, Códice Magliabechiano, lámina 34, Tlaloc

 

 

Tlaloc

nariz

Etzalcualiztli_Ixt

cuello

Tabla 115. Etzalcualiztli, Códice Ixtlilxochitl, lámina 96v, Tlaloc

 

 

 

7° veintena: Tecuilhuitontli

 

Uixtocihuatl

cuello

Tecuilhuitontli_Tel

brazo

pierna

Tabla 116. Tecuilhuitontli, Códice Telleriano-Remensis, lámina 1, Uixtocihuatl

 

 

Uixtocihuatl

cuello

Tecuilhuitontli_Vat

brazo

pierna

Tabla 117. Tecuilhuitontli, Códice Vaticanus A, lámina 45v, Uixtocihuatl

 

 

Tlazopilli

cuello

Tecuilhuitontli_Mag

pierna

Tabla 118. Tecuilhuitontli, Códice Magliabechiano, lámina 35, Tlazopilli

 

 

Tlazopilli

cuello

Tecuilhuitontli_Ixt

Tabla 119. Tecuilhuitontli, Códice Ixtlilxochitl, lámina 97, Tlazopilli

 

 

 

8° veintena: Huey Tecuilhuitl

 

Xilonen

cuello

Hueyitecuilhuitl_Mag

Tabla 120. Tecuilhuitontli, Códice Magliabechiano, lámina 36, Xilonen

 

 

Xilonen

cuello

Hueyitecuilhuitl_Ixt

Tabla 121. Tecuilhuitontli, Códice Ixtlilxochitl, lámina 97v, Xilonen

 

 

 

9° veintena: Tlaxochimaco

 

 

10° veintena: Xocotl Huetzi

 

 

11° veintena: Ochpaniztli

 

Tlazolteotl

pectoral

Ochpaniztli_Tel

Tabla 122. Ochpaniztli, Códice Telleriano-Remensis, lámina 3, Tlazolteotl

 

 

Tlazolteotl

pectoral

Ochpaniztli_Vat

Tabla 123. Ochpaniztli, Códice Vaticanus A, lámina 47v, Tlazolteotl

 

 

Tlazolteotl

cuello

Ochpaniztli_Mag

Tabla 124. Ochpaniztli, Códice Magliabechiano, lámina 39, Tlazolteotl

 

 

Toci

cuello

Ochpaniztli_Ixt

Tabla 125. Ochpaniztli, Códice Ixtlilxochitl, lámina 99, Toci

 

 

12° veintena: Teotleco

 

 

13° veintena: Tepeilhuitl

 

 

Tlaloc

oreja

Tepeilhuitl_Tel

cuello

Tabla 126. Tepeilhuitl, Códice Telleriano-Remensis, lámina 4, Tlaloc

 

 

Tlaloc

oreja

Tepeilhuitl_Vat

cuello

Tabla 127. Tepeilhuitl, Códice Vaticanus A, lámina 48v, Tlaloc

 

 

14° veintena: Quecholli

 

 

15° veintena: Panquetzaliztli

 

 

16° veintena: Atemoztli

 

 

Tlaloc

oreja

Atemoztli_Tel

cuello

Tabla 128. Atemoztli, Códice Telleriano-Remensis, lámina 5v, Tlaloc

 

 

Tlaloc

oreja

Atemoztli_Vat

cuello

Tabla 129. Atemoztli, Códice Vaticanus A, lámina 50, Tlaloc

 

 

Tlaloc

cuello

Atemoztli_Mag

Tabla 130. Atemoztli, Códice Magliabechiano, lámina 44, Tlaloc

 

 

Tlaloc

cuello

Atemoztli_Ixt

Tabla 131. Atemoztli, Códice Ixtlilxochitl, lámina 101v, Tlaloc

 

 

17° veintena: Tititl

 

 

18° veintena: Izcalli

 

Xiuhtecutli

dorso

Izcalli_Tel

Tabla 132. Izcalli, Códice Telleriano-Remensis, lámina 6v, Xiuhtecutli

 

 

Xiuhtecutli

dorso

Izcalli_Vat

Tabla 133. Izcalli, Códice Vaticanus A, lámina 51, Xiuhtecutli

 

 

 En las láminas siguientes (Tabla 104 a 133), se han reunido los ornamentos en los cuales aparecen las divinidades (o quienes las representaban) en las dieciocho fiestas anuales. En la parte superior de los cuadros, aparecen el número cronológico y el nombre de la fiesta. Los nombres corresponden a los que Sahagún empleaba en su libro II de la Historia General, obra precisamente consagrada a las fiestas que los indígenas hacían en honor a sus dioses. El haber utilizado los datos de Sahagún, nos ha permitido armonizar la terminología que, por cierto, varía según los documentos.

Los códices que hemos utilizado en esta parte, son el Telleriano-Remensis, el Vaticanus A, el Magliabechiano y el Ixtlilxochitl. Se agruparon de dos en dos porque ya sabemos que el Vaticanus A y el Telleriano-Remensis son copias del mismo documento que hoy ha desaparecido, el Códice Huitzilopochtli. De igual forma, en su comentario sobre el Códice Magliabechiano, F. Anders indica que el Magliabechiano y el Ixtlilxochitl, junto con el Códice del Museo de América (Madrid) y el Códice Veytia (Madrid), provienen del mismo documento o “proto-Magliabechiano£, también desaparecido.

Dado que el Códice Ixtlilxochitl se realizó posteriormente al Magliabechiano, de igual forma que el dúo Telleriano-Remensis / Vaticanus A, al comparar ambos documentos, se verá cómo ha evolucionado el glifo chalchihuitl.

Códice Telleriano-Remensis y el Vaticanus A

Primero que nada, es preciso indicar que desafortunadamente faltan los seis primeros folios del Telleriano y que por ende sólo se podrá hacer la comparación de los otros folios. En esta otra parte de los documentos, aparecen los mismos rasgos característicos que se encontraron en el tonalamatl, es decir que el Telleriano es más fiel en su copia que su vástago. En el Telleriano aparecen solamente dos modificaciones del glifo: en Tepeilhuitl, Tlaloc lleva un ornamento de cuello cuyo grafismo no es el correcto (Tabla 126) y en Izcalli, Xiuhtecutli lleva en la espalda un ornamento cuyo primer componente del glifo es amarillo. (Tabla 132).

En el Vaticanus A, aparece el mismo tipo de modificaciones que en su tonalamatl: grafismo erróneo caracterizado por la ausencia del tercer y cuarto componente, en los ornamentos de cuello de Tlaloc en Tepeilhuitl (Tabla 127) y en Atemoztli (Tabla 129). Cambio de color del primer componente, de verde a azul en el pectoral de Tlazolteotl (Tabla 123), ausencia de color en el ornamento de oreja de Tlaloc en Tepeilhuitl (Tabla 127).

Códice Magliabechiano e Ixtlilxochitl

El Magliabechiano presenta ornamentos con glifos bastante inteligibles, similares a los del Borbonicus, sin embargo, se diferencian en un rasgo: el tercer componente del glifo está constituido de unas formas aovadas que se asemejan más al estilo del Códice Xolotl.

En esta parte del Magliabechiano aparecen siete ornamentos que llevan incrustado un glifo chalchihuitl. Todos son de factura perfectamente tradicional. En cinco de los cuales, el primer componente es verde y dos son azules (Tabla 109 y 118). Uno de los glifos se encuentra en el ornamento de cuello de Chalchiuhtlicue, divinidad de la cual el códice dice: “el demonia a quien celebraua esta fiesta se llamaua Chalchuite por que ponían al cuello un collar de esmeraldas que ellos llamauan chalchuitl...£ desafortunadamente en este comentario el color azul no se ha tomado en cuenta.

Los glifos del Códice Ixtlilxochitl dan cabalmente la impresión de que su ejecutor ignoraba que se trataban de signos de escritura. Esto se evidencia por el hecho que no hay dos representaciones equiparables. Sin embargo, de entre tanta diversidad se destacan dos tendencias: por una parte, el copista confunde el segundo y el tercer componente del glifo y rellena de rojo la mitad del tercero; por otra parte, no resiste ante el deseo de pintar el cuarto componente. En lo que se refiere al color del primer componente, el tlacuilo del Códice Ixtlilxochitl no parecía preferir un color en particular: emplea dos veces el color azul, una vez tanto el rojo, como el naranja o el blanco.

 

Figura 73. Glifos chalchihuitl tradicionales

El estudio de todos estos glifos chalchihuitl, sacados de diferentes códices, tanto por sus temas como por su hechura, evidencia, por una parte, que existe una constante en la figuración del glifo y, por otra parte, que existe un cierto polimorfismo debido a tres factores: a la flexibilidad del glifo, a los estilos de los pintores y a la evolución general del sistema pictográfico después de la conquista española.

Gracias a la gran constancia en las representaciones, podemos definir el glifo chalchihuitl, diciendo que se trata de un glifo compuesto cuyo primer componente, el más importante, es verde, el segundo es de color rojo uniforme, el tercero está dividido y el cuarto constituido de círculos concéntricos. En códices tan diversos como el Xolotl, el Borgia, el Mapa de Tepechpan, el Telleriano-Remensis, el Borbonicus, el Vaticanus B y el Magliabechiano, la gran mayoría de los glifos chalchihuitl se pueden definir como se hizo anteriormente. Si hoy se puede precisar el glifo así, es porque los pintores-escribas estaban obligados a respetar reglas. Al comparar los glifos de los diversos códices citados aquí arriba, se evidencian las reglas, y se demuestra así, que, más allá de los particularismos, la composición del glifo chalchihuitl es siempre la misma (Figura 73).

Pero esta constante no significa que exista rigidez, ya que siempre que es necesario, el glifo se adapta y revela otra de sus características fundamentales, ya evidenciadas por J. Galarza: su flexibilidad. Tal característica se manifiesta tanto a nivel de su composición como de su forma general.

A pesar de que la definición que aquí hemos dado corresponde a la forma más completa del glifo, este puede, según el contexto, no presentar la totalidad de estas características sin que se altere su lectura:

-  el grafismo puede aparecer completo, pero sin color: es lo que le sucede a la gran mayoría de los glifos del Xolotl.

-  a veces el color del primer componente puede que no sea verde sino azul o blanco lo que le confiere una lectura suplementaria, en este caso únicamente el grafismo, como en el caso del Xolotl, permite la lectura chalchihuitl, o chal...

-  Otras veces, el glifo sólo aparece con los tres primeros componentes. Esto es algo muy frecuente en los glifos incrustados en los ornamentos, en los cuales no sólo el componente ha desaparecido, sino que además ha sido remplazado por el glifo teocuitlatl: “oro£. Ejemplos como este también aparecen en los topónimos (por ejemplo, Chalco-Atenco) en los antropónimos (como Chalchiuhcozcatzin, Figura 7) o en los glifos integrados (en el glifo Tonatiuh del Borgia, Figura 52).

-  Por fin, el glifo puede reducirse a su primer componente. Este fenómeno puede verse en los glifos de tributo del Mendocino (Figura 74, n° 10) y en los glifos eztli: “sangre£, de este mismo códice (Figura 74, n° 11). También se ven ornamentos que sólo aparecen con el color verde, sin los otros componentes del glifo, por ejemplo, en el Borgia o en el Magliabechiano.

La flexibilidad del glifo también se denota a nivel de su estructura general, la propia forma del glifo depende de los elementos a los que está asociado. En los glifos incrustados por ejemplo, retoma la forma en la que se encuentra, mientras que en los topónimos, por lo general, retoma una estructura circular cuadruplicando sus componentes periféricos (Figura 73, n° 1 y 4) y por fin, según el contexto, el glifo puede tener dimensiones muy variadas, es muy grande cuando está incrustado, al contrario cuando está integrado, puede ser bastante pequeño, como en la composición del glifo eztli: “sangre£ (Figura 74, n° 11).

Glifos Chalchihuitl

Si se va más allá de los componentes, se podrá ver que existen otras variaciones. Estas variaciones son conocidas como estilísticas en la medida en que no desempeñan ningún papel en la lectura y no dependen de los glifos a los que están asociados. Estas diferencias que aparecen de un códice a otro a nivel de los componentes gráficos representan la marca de los tlacuiloque que los realizaron.

¿Se tratarían de estilos personales, de escuelas o de regionalismos? Excepto el grafismo del primer componente de los glifos del Borgia parece ser una característica regional pero por el momento no podemos afirmarlo. Estas variaciones estilísticas se perciben a nivel de cada componente:

-  El primer componente, verde, se manejaba de dos formas. O aparecía de color uniforme, solución por la que optaban los pintores del Códice Mendocino, Xolotl, Telleriano-Remensis, Magliabechiano y en la mayoría de los casos en el Borbonicus, o se insertaba un grafismo. Existen algunos casos en el Borbonicus, es algo frecuente en el Vaticanus B y es una de las reglas en el Borgia.

-  el segundo componente siempre es el mismo, sea cual sea el códice, es rojo de color uniforme.

-  En la figuración del tercer componente, tres tipos principales se distinguen: una forma ovoide como en el Xolotl, el Magliabechiano y a veces en el Borbonicus; una forma dividida con grafismos, como en el Mendocino, el Mapa de Tepechpan y excepcionalmente en el Tonalamatl Aubin; una forma dividida, sin grafismos, estilo elegido en el Borgia, el Vaticanus B, el Telleriano-Remensis y el Borbonicus.

-  El cuarto componente, cuando aparece, por lo generalestá constituido de dos, o a veces de tres círculos concéntricos, pero en el Telleriano-Remensis estos círculos están truncados y esto sucede también muy a menudo en el Borbonicus.

 

Figura 74. Flexibilidad y evolución del glifo chalchihuitl

El tercer factor de polimorfismo del glifo chalchihuitl, es su evolución en los códices de factura menos tradicional que el Xolotl, el Borgia y otros como el Mendocino. Esta evolución se hace en dos direcciones, por una parte, existen modificaciones que se hicieron tanto en los colores como en los grafismos del glifo, y por la otra, se adoptó una nueva forma.

Modificaron los colores tanto en su elección como en el lugar donde se colocaron. Aparecen colores ajenos al glifo como el rosa, el amarillo, el gris (Figura 74, n° 13-14-15-17). Cuando los colores que aparecen son los exactos, tienden a extenderse hacia otros componentes (Figura 74, n° 13, 14, 15 y 17).

El grafismo del glifo se transforma al omitir algunos componentes (Figura 74, n° 15) o bien, se intercambia como en el Vaticanus A o incluso tiende a simplificarse de forma exagerada, como en la Matrícula de Huexotzinco (Figura 74, n°16).

Pero en muchos de los casos se suplanta al glifo compuesto por un glifo en forma de cuenta, las dos formas pueden coexistir incluso en el mismo códice (Figura 74, n° 18-19-20).

Si tres factores -flexibilidad, estilo y evolución- explican el aspecto multiforme del glifo chalchihuitl, estos, no influyen de la misma manera en su lectura. Los dos primeros factores ejercen una influencia muy limitada y nunca influyen en la legibilidad del glifo sino todo lo contrario, mientras que el tercer, el factor evolutivo, influye tanto, que incluso logra destruir la propia lectura. Las modificaciones en el grafismo y en los colores hacen que el grafismo se asemeje al del Códice Ixtlilxochitl (Figura 74, n° 17), es decir, a un glifo ilegible. Esto representa un caso extremo, sin embargo, si la evolución no hace que todos los glifos sean inoperantes, por ser ilegibles, hace que muchas veces se presten a confusión. De esta forma, cuando se simplifica un glifo compuesto como en la Matrícula de Huexotzinco (Figura 74, n° 16) hasta el punto de reducirlo a una silueta, existe una gran probabilidad de que se confundan los glifos xihuitl: “turquesa£ y tezcatl: “espejo£, tal y como se pueden ver en el Mendocino.

El chalchihuitl en los textos alfabeticos

Textos nahuatl

En los textos náhuatl, cuando se habla de chalchihuitl, existen dos posibilidades: ya sea que la palabra chalchihuitl se emplee directamente o se encuentre un sinónimo.

La palabra chalchihuitl

Encontramos la palabra chalchihuitl tal y como está escrita, chalchiuitl o chalchihuitl, la primera forma es la que frecuentemente se encuentra en estos textos, o a veces algo modificada por los sufijos o prefijos, según sea la función que ocupe en la frase, o también compuesta como los ejemplos que ya hemos visto en el capítulo precedente.

Surge una pregunta a propósito de la palabra chalchihuitl: ¿de dónde proviene?, ¿cuál es su etimología? Esto es algo que ya han cuestionado algunos autores y por eso iniciaremos proporcionando su punto de vista en la cuestión. En la obra fundamental, Mineralogical Studies on Guatemalan Jade122, J. Foshag dice que según R. Mena123 la palabra proviene del náhuatl xalxihuitl (xalli “arena o joya£ y xihuitl: “pasto o yerba de color£). La etimología que propone Mena y que Foshag retoma parece algo dudosa ya que esto supondría que chal... y xal... se pronuncian de la misma forma, lo que en ningún caso es posible. En los códices, para expresar el sonido chal, de Chalco, los tlacuiloque utilizaban siempre el glifo chalchihuitl y de ninguna manera el de xalli: “arena£. Inversamente, para anotar el sonido xal,de Xaltocan -por ejemplo-, se utiliza el glifo xalli y no chalchihuitl.

A. M. Garibay, al final de su primer volumen de Poesía Nahuatl, propone otra filiación: dice de la palabra chalchihuitl que “la palabra es sencillamente cosa que tiene perforación con ranura£ y divide la palabra en challi - chihua - tli124. Garibay desafortunadamente no nos indica como traduce exactamente la palabra challi. Esta palabra no aparece en el diccionario de R. Simeon. Pero a propósito de esta palabra, contamos con algunas indicaciones en la obra de Robelo, Nombres Geográficos Indígenas del Estado de México125.

Robelo cita primero un pasaje del códice Ramirez, que dice que “challi significa hueco a manera de boca...£ luego comenta esta frase diciendo que “challi no significa ni hueco, ni hondonada, ni boca£ y por fin, en la página siguiente, propone el sentido de “cosa lisa£ para challi.

En realidad, no sabemos si es de gran utilidad buscar una etimología a la palabra chalchihuitl, sabiendo que no lo aconsejan los Informantes de Sahagún. Efectivamente, afirman en el Códice Florentino que “chalchihuitl: acampa quiça in itoca£ es decir “chalchihuitl: su nombre no proviene de ninguna parte£126.

En el capítulo consagrado a las piedras preciosas, el chalchihuitl comparte la característica de tener un nombre que no viene de ninguna parte junto con otras piedras como:

el cristal o teuilotl127

la obsidiana o itztli128

la piedra espejo o tezcatl129

el sílex o tecpatl130

la concha bivalva o tapachtli131

En oposición, un término como quetzalchalchihuitl se divide en el Códice Florentino en quetzalli y chalchihuitl: inin itoca, itech quiça in quetzalli, nima ie chalchihuitl, es decir, “este proviene de quetzalli y después de chalchihuitl£132

Los sinónimos

Junto con la palabra chalchihuitl, encontramos, por un lado, expresiones compuestas y, por el otro, unos semi-sinónimos como los ejemplos siguientes:

Iztac chalchihuitl

Tlilayotic chalchihuitl

Quetzalchalchihuitl

Xuchitonal chalchihuitl

Ocelotetl

Quetzalitztli

Xiuhtomoltetl

Teoquetzalitztli

Quetzalxoquiyac

Mixtecatetl

En el capítulo consagrado a la mineralogía se estudiarán las características de todas estas piedras.

Textos castellanos escritos por españoles

En este tipo de textos, se emplean varias palabras para expresar la noción chalchihuitl: en algunas ocasiones, los autores elegían conservar la palabra náhuatl. Otras veces, la conservaban, pero le añadían la traducción formando una frase de este tipo: “chalchihuitl, piedras verdes ricas...£ o a veces utilizaban una traducción a medias, o incluso optaban por utilizar solamente la palabra “esmeralda£. Pero emplear este último término es problemático y desde luego, antes de considerar las informaciones relativas al denominado chalchihuitl “esmeralda£, tuvimos que encontrar una respuesta a la interrogativa siguiente: ¿los españoles de los siglos XVI y XVII utilizarían la palabra esmeralda para referirse a la esmeralda o al chalchihuitl?

Por ende, estudiaremos cómo los españoles, y en particular Sahagún, buscaban expresar la noción chalchihuitl durante un periodo en el cual la lengua española no proporcionaba una expresión adecuada. A través del estudio de este punto, podremos en primer lugar responder a la interrogativa de la “esmeralda£. Luego, veremos cómo surge de la lengua española una terminología adecuada y, por fin, estudiaremos el origen de esta palabra, su introducción en la lengua francesa y el sentido que actualmente se le confiere.

En la Historia General, Sahagún tuvo que resolver la problemática de: ¿cómo traducir la palabra chalchihuitl, siendo que el español de aquella época, no proporcionaba ninguna terminología adecuada? Para comprender cómo logró Sahagún resolver esta dificultad, comparamos el Códice Florentino y la Historia General y anotamos todas las traducciones de la palabra chalchihuitl que encontramos, ya sea sola, o compuesta, en sentido propio o metafórico. Desafortunadamente, no sobresale una correspondencia exacta entre el texto náhuatl y el texto español, porque, por un lado, algunos pasajes, tal como el del trabajo de lapidarios, no los traduce Sahagún, y por el otro, porque algunas veces Sahagún traduce varias palabras aztecas con una sola expresión española: como por ejemplo chalchihuitl, teuxiuitl por “piedras preciosas£. A pesar de esto, gracias a la comparación que se hicieron de ambos textos podemos decir que Sahagún transcribe la palabra chalchihuitl de la manera siguiente:

-  En un 42% de los casos, utilizaba una fórmula imprecisa, que a veces podía ser una definición del chalchihuitl. La más frecuente es “piedra preciosa£; también aparece la expresión “piedra rica£.

-  En un 40%, Sahagún sólo copia la palabra chalchihuitl en el texto español.

-  En un 14%, Sahagún utiliza una formula mixta de tipo “piedras preciosas de chalchihuites£, o también, “piedras verdes preciosas que se llaman chalchihuites£.

-  En el 4% restante, Sahagún traduce chalchihuitl por “esmeralda£133.

Estos porcentajes muestran que Sahagún no era capaz de traducir la palabra chalchihuitl. Podemos decir, pues, que en más de la mitad de los casos se limita a copiar la palabra nahuatl en su texto y algunas veces, le pone una perífrasis en español, siendo que, en la mayoría de los casos, utiliza una expresión imprecisa, que, si no dispusiéramos de los escritos de sus Informantes, no lograríamos asociar a una piedra preciosa en particular. Es de notar que era algo inaudito que Sahagún no tradujera un término náhuatl, y permaneciendo en el campo de las piedras preciosas, vemos, por ejemplo, que casi siempre traduce la palabra teoxiuitl: “turquesa£.

En la gran mayoría de los casos, Sahagún no tradujo, entonces, la palabra chalchihuitl, excepto algunas veces en donde utiliza el término “esmeralda£. Al hacerlo, utilizó el nombre de la piedra preciosa más afín al chalchihuitl, por su aspecto. A partir del análisis de la actitud de Sahagún, podemos decir que el hecho de no traducir esta palabra demuestra claramente que la lengua castellana del siglo XVI no poseía una terminología adecuada, por lo tanto, el chalchihuitl representaba un mineral nuevo para el mundo español y esta piedra preciosa, a los autores españoles de aquella época, les hacía pensar en la esmeralda.

En pocas palabras, el chalchihuitl no es una esmeralda, sino que se le parece.

Podemos confirmar lo dicho anteriormente en los escritos del cronista español Bernal Díaz del Castillo, que sin lugar a dudas, es quien más estima le tenía a esta piedra y a quien un día le salvó la vida. En su Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España, cuenta lo siguiente:134 chalchihuitl, piedra fina...que se parece a nuestras esmeraldas£135 “Existían otros muchos grandes maestros en el arte de labrar piedras finas y chalchihuis que son como esmeraldas£136.

Estas citas aclaran por qué Sahagún, en la gran mayoría de los casos, prefiere no utilizar una expresión inexacta sino traducirla o incluso restituirla con una perífrasis.

Esta triple posibilidad que encontramos en Sahagún para expresar en español la noción de chalchihuitl, también la encontramos en otros autores contemporáneos al célebre franciscano.

Con el paso del tiempo, el empleo de la palabra “esmeralda£ fue tomando cada vez más importancia hasta que la lengua española ya pudo engendrar una palabra que designara a la nueva piedra preciosa. De tal forma, aparecen expresiones como “una piedra de precio y valor£ 137 o “la piedra esmeralda£138, en un autor como Juan de Torquemada, para designar a esta nueva piedra preciosa. En ambos casos, Torquemada se refiere sin duda alguna al chalchihuitl, de hecho, estas citas fueron sacadas de la descripción de los funerales aztecas, descripción que corresponde plenamente con las de Sahagún y del Códice Florentino. En ese mismo pasaje de Torquemada, aparece incluso la fórmula: “una piedra fina de esmeralda que los indios139 llaman chalchihuitl£. Al leer esta frase podríamos pensar que Torquemada consideraba las palabras “esmeralda£ y chalchihuitl como sinónimos, pero esto no era así, ya que él estaba totalmente consiente que utilizaba la palabra “esmeralda£ sólo en último recurso. Las dos citas siguientes demostrarán claramente que no confundía la esmeralda con el chalchihuitl: “chalchihuitl, que es piedra entre los indios estimada y entre los castellanos no...£140 “una piedra que llaman chalchihuitl, de color de esmeralda, aunque no fina£141.

Terminaremos el análisis del pasaje de Torquemada citando la verdadera definición del chalchihuitl que encontramos en el índice del tomo II de su obra: “chalchihuitl: piedras verdes, especie de esmeraldas preciadas de los indios£142.

Torquemada, como Sahagún, utiliza la palabra “esmeralda£ porque es el nombre de la piedra preciosa que conocen, que es la que más se parece al chalchihuitl, y porque su lengua no les ofrece un término correcto. Actitudes de este tipo también se observan en otros autores. De esta forma, Bartolomé de Las Casas escribe: “ofrecía ciertas piedras de linaje de esmeraldas, que ellos tenían por muy preciosas, llamadas en su lengua chalchihuitl...£143. Esta frase es un extracto de un pasaje en el cual Las Casas describe las ceremonias que se hacían en honor a Matlalcueye.

Toribio Motolinia, en la Historia de los Indios de la Nueva-España describe las mismas ceremonias y dice a propósito de las ofrendas: “ofrecía allí unas piedras, que eran como género de esmeraldas£144.

A menudo, encontramos en los escritos del autor Francisco Hernández, esta tendencia a traducir la palabra chalchihuitl por “esmeralda£. De esta manera, al referirse a una flor, escribe “chalchiuyexochitl£, o “flor de esmeralda£145. No obstante, en sus escritos aparece una nueva denominación cuando se refiere a una piedra que nombra itlilayo teoquetzalitztli, descrita como una esmeralda oscura, una “piedra nefrética£146o “Lapis nephreticus£. Se trata de la traducción castellana del término latín que traduce la noción de chalchihuitl. Este término designa a la “piedra de hyjada£.

Esta palabra fue impresa por primera vez, en 1565, en un libro del doctor Monardes titulado: Cosas que se traen de la Indias Occidentales. Este médico sevillano nos dice lo siguiente: “La otra piedra que llama de la yjada, es una piedra que la muy fina dellas paresce plasma de esmeraldas, que tira a verde con un color lácteo... la principal virtud que tiene, es en dolor de yjada, y en espeler arenas y piedras£147.

¿Podríamos asegurar que Monardes habla del chalchihuitl? Tres argumentos nos incitan a pensar que sí lo era:

La descripción de una piedra más bien verde con unas marcas blancuzcas corresponde con la descripción de Sahagún en la Historia General. Recordemos que él escribe que “chalchihuites son verdes y no transparentes, mezcladas de blanco...£148.Sin entrar todavía de lleno en cuestiones terapéuticas, es de notar que los aztecas utilizaban la piedra xuchitonal chalchihuitl para curar los dolores renales y las vías urinarias. En su diccionario, Molina nos proporciona esta valiosa información cuando escribe: “xuchitonal chalchihuitl piedra para la hijada o orina£149

Hemos visto precedentemente que los escritores españoles de esta época empleaban la palabra esmeralda para referirse al chalchihuitl. Por lo tanto, queda establecido que Monardes al escribir “piedra hyjada£ pensaba que era el chalchihuitl. Pero ¿por qué utilizaba esta expresión? Hay que recordar que, hasta ese entonces, no se conocía ningún documento que tratara del chalchihuitl como medicina para las enfermedades renales. Foshag, al cuestionarse sobre este tema, piensa que el origen de la expresión “piedra hyjada£ no debe buscarse en México sino en las colonias portuguesas.150

Básicamente, la expresión y la explicación que proporciona Molina, citadas precedentemente, nos hacen pensar que “piedra hyjada£ es una fórmula de origen mexicano. Si es así, los españoles habrían forjado la palabra a partir de efectos terapéuticos de un tipo particular de chalchihuitl. Desafortunadamente, no existe ninguna otra información que apoye esta hipótesis. El susodicho xuchitonal chalchihuitl no se ha encontrado en ninguna otra parte fuera del diccionario de Molina. No obstante, podemos asegurar que ciertos chalchihuitl eran utilizados por los aztecas para curar enfermedades renales. De esta manera, Hernández, en su Historia Natural de Nueva-España, indica que:

-  a la “piedra nefretica£, sinónimo de “piedra de hyjada£, en náhuatl se le denominaba itlilayo teoquetzalitztli,

-  el itlilayo quetzalitztli forma parte del grupo de las esmeraldas, dicho de otra manera, de los chalchihuitl,

-  esta piedra “disuelve los cálculos renales, provoca orinar...£151

El hecho de que Hernández haya indicado que itlilayo teoquetzalitztli era una esmeralda, permite afirmar que esta piedra era un chalchihuitl. Por otro lado, los Informantes de Sahagún, aunque no digan explícitamente que el quetzalitztli es un chalchihuitl, nos proporcionan, sin embargo, datos que nos permite pensarlo (véase Parte II, capítulo 1).

Parece que la expresión “piedra de hyjada£, no hizo que de golpe desaparecieran las otras denominaciones. Por eso, entre 1570 y 1581, encontramos un sin fin de denominaciones posibles en los escritos de los autores, como en la obra de Diego Durán.

Durán, al referirse al nombre de la diosa Chalchiuhcueye dice que: quiere decir 'la del faldellín de piedras preciosas'.compónese de cueitl, que es 'faldellín' y de chalchihuitl que quiere decir 'piedra de esmeralda', y así le podemos romancear 'la del faldellín de esmeraldas'£152.

Por otro lado, traduce chalchiuhcihuatl por “piedra preciosa o esmeralda£153 ,y en otra parte, escribe: “piedras de hyjada verdes que ellos llaman chalchihuites...£154.

Rápidamente mencionaremos cómo evolucionó la expresión “piedra de hyjada£. Ya hemos visto que la traducción en latín “Lapis nepheticus£ aparece en los escritos de Hernández. Ambas expresiones pasaron al idioma francés, la primera bajo la forma de “l´ejade£ que a partir de 1612 (Diccionario Robert) pierde la letra “e£ y aparece bajo la forma actual: jade. Paralelamente, se emplea la palabra néphrite, derivada del latín de “lapis nephreticus£. Tuvimos que esperar a que el mineralogista francés Alexis Damour (1863) explicitara que en realidad la denominación, jade o nefrita, se refería a una doble realidad mineralógica, y que había que diferenciar el jade y la nefrita.

Actualmente, la palabra jade es una apelación común que designa no solamente la jadeíta y la nefrita, sino que también a otras especies mineralógicas, que desde ese entonces se podían ya identificar por separado.

La palabra jade designa al mismo tiempo:

la jadeíta

la diopsida-jadeíta

la cloromelanita

la nefrita

Textos españoles escritos por los nahuas

Hemos querido saber cómo hicieron los autores nahuas para expresar la noción de chalchihuitl en un idioma que no era el suyo y que ni siquiera les proporcionaba una terminología apropiada.

 Esta cuestión fue analizada en dos autores: Ixtlilxochitl y Tezozomoc.

Ixtlilxochitl

De este autor hemos analizado sobre todo la Historia Chichimeca155 y también las Relaciones156.

De nuestra investigación resaltan los siguientes puntos:

-  Ixtlilxochitl habla poco acerca de las piedras preciosas.

-  Cuando lo hace, emplea muy a menudo la expresión vaga de “pedrería£ o de “piedra preciosa£. Carices que pueden referirse a la palabra chalchihuitl, pero también a cualquier a otro tipo de piedra valiosa.

Recurre a la palabra “esmeralda£. De esta manera, en la Sumaria Relación describe que “...un sitial que tenía una calavera y encima de ella puesta una esmeralda piramidal que en ella estaba marcado un pabellón de plumería rica y costosa que se decía Tecpolotl, y asimismo estaba en este tribunal una flecha de oro con su punta de esmeralda que servía de cetro...£157.

Y en la Quinta Relación, habla de cuatro especies de piedras preciosas que son: “esmeralda, rubi, diamantes y jacinto...£158

Nada permite afirmar, basándose sólo en la obra de Ixtlilxochitl, que, de su puño, la palabra “esmeralda£ signifique chalchihuitl. El único ejemplo de traducción de la palabra chalchihuitl de Ixtlilxochitl no es muy convincente:

Chalchiuhtlanextzin, que quiere decir piedra preciosa que alumbra£159.

Ixtlilxochitl sin duda alguna, se conformó con la utilización que acostumbraban sus nuevos compatriotas y tanto él como los autores españoles, empleaban la palabra “esmeralda£ para designar al chalchihuitl.

Tezozomoc

El estudio de la Crónica Mexicana de Tezozomoc pone de relieve los elementos siguientes:

-  Contrariamente a Ixtlilxochitl, Tezozomoc habla mucho de piedras preciosas.

-  Emplea una denominación azteca o una denominación en español para designar a los ornamentos o a las piedras, o bien, combina ambas denominaciones. Esta doble denominación evidencia que la palabra “esmeralda£ Tezozomoc la utiliza a veces para traducir chalchihuitl y otras veces xihuitl: “turquesa£.

-  Finalmente, si “esmeralda£ significa chalchihuitl, parece que algunas veces expresa la calidad que le es particular a la piedra.

Para dejar bien claro que para Tezozomoc, “esmeralda£ significaba chalchihuitl y en ningún caso esmeralda, citaremos dos ejemplos. Cuando se refiere a la elección de Tizoc, Tezozomoc señala que su nombre completo es: “Tizoczic chalchiuh tona, esmeralda relumbrante como el sol£160, y sobre un tributo que los huaxtecas deben pagarles, dice que: habéis de tributar mas blancas esmeraldas “iztac chalchihuitl£ ...£161. Ambas citas muestran de forma clara que Tezozomoc utilizaba la palabra “esmeralda£ para traducir chalchihuitl.

Ahora demostraremos por qué se puede decir que la palabra “esmeralda£, si bien sirve para traducir chalchihuitl, también sirve para expresar la palabra xihuitl. Utilizaremos también dos ejemplos:

-  “Una esmeralda redonda como un espejo... que llamaban xiuhtezcatl£.

-  “Una manta muy galana, laboreada con piedras esmeraldas, xiuhtlalpilli£162.

En ambos casos, se ha traducido la palabra xihuitl por “esmeralda£, sin embargo, xihuitl significa: “año, cometa, turquesa, hierba, hoja£. Al tratarse de ornamentos, el sentido que debemos conservar es sin duda “turquesa£. Tezozomoc decide traducir turquesa por esmeralda, y si lo hizo, fue seguramente porque “turquesa£ es una palabra que no conocía y por eso nunca la hemos visto en la Crónica Mexicana. Este hecho, ha repercutido en nuestro trabajo de investigación ya que en los escritos de Tezozomoc, sólo pudimos utilizar las informaciones que nos proporcionaba el chalchihuitl y no las de la “esmeralda£, porque cuando no disponíamos de la palabra nahuatl escrita al lado, no podíamos saber si Tezozomoc se refería a la turquesa o al chalchihuitl.

Finalmente, parece que Tezozomoc empleaba algunas veces la palabra “esmeralda£ para designar una calidad superior de chalchihuitl. Solamente un ejemplo está muy claro:

“Poned una muy rica esmeralda entre medias de unas piedras de chalchihuitl: ¿y qué parecerá la una con las otras? Pues solo la una relumbra, y las otras parecen piedras de los montes£163.

Esta “muy rica esmeralda£ de Tezozomoc, no sería, quizás, el quetzalitztli que Sahagún describe de la manera siguiente: “la buena esmeralda que es muy verde no tiene mancha, y muy pulida y transparente, es resplandeciente£164. Si admitimos esta hipótesis, entonces, esto implicaría que en el caso de Tezozomoc, la palabra “esmeralda£ pudiese expresar alternativamente las nociones de chalchihuitl, quetzalitztli y xihuitl.

Por consiguiente, en el caso de este autor, hemos decidido utilizar sólo las informaciones que tienen como base una palabra náhuatl.

El chalchihuitl

El chalchihuitl en la ciencia azteca

Hasta ahora, cuando nos hemos referido al chalchihuitl, lo hemos llamado “el chalchihuitl£. Sin embargo, debemos tomar en cuenta que actualmente también podemos llamarlo “los chalchihuitl£. Pues efectivamente, esta palabra tiene varias acepciones que sirven para:

-  Designar la piedra llamada chalchihuitl

-   Designar un conjunto de piedras con características comunes, los chalchihuitl, grupo que, al mismo tiempo, se divide en verdaderos chalchihuitl y en los aparentados

-  Designar piedras o cualquier otro objeto que tengan el mismo color que los verdaderos chalchihuitl, y en este caso, tiene la función de formar palabras compuestas

En el siguiente capítulo, analizaremos estos diversos sentidos de la palabra chalchihuitl en la mineralogía azteca. Empezaremos el capítulo con la descripción de las piedras, combinando las informaciones del Códice Florentino y las de la Historia General, que pertenecen al grupo de los chalchihuitl. Una vez hecha esta descripción, vamos a exponer lo que nos parece justificar la existencia de un grupo de chalchihuitl con dos subgrupos: los verdaderos chalchihuitl y los aparentados.

Terminaremos el capítulo, examinando, en particular, el problema del color de los chalchihuitl. En la primera parte, tuvimos inicialmente que interrogarnos sobre: ¿Emplearían la palabra “esmeralda£ los españoles para referirse al chalchihuitl? A lo cual, hemos respondido con una afirmativa. A lo largo del capítulo, analizaremos también, la segunda problemática causada por la palabra “esmeralda£ y trataremos de aportar una respuesta a las interrogativas siguientes: ¿la palabra “esmeralda£ en los escritos de los mexicanistas del siglo XVI y XVII habrá significado alguna vez esmeralda? ¿Conocerían la esmeralda los aztecas?

Descripciones

Para conocer mejor las características mineralógicas del chalchihuitl, y el lugar que estos ocupaban en la ciencia mineralógica azteca de principios del siglo XV, existe una fuente de información fundamental que es la obra conjunta de Fray Bernardino de Sahagún y de sus Informantes.

Esta obra, en su última versión, el Códice Florentino, está compuesta de elementos pictográficos (que no analizaremos aquí), del texto en náhuatl de los Informantes (llamado Códice Florentino) y del texto en español de Sahagún (llamado Historia General).

Esta obra, es primordial en muchos aspectos, pero en lo que concierne el tema que nos interesa, es todavía de mayor importancia porque es la única fuente que analiza, de manera tanto global, como detallada, las piedras preciosas o tlaçotetl. Esta temática, es abordada en el octavo capítulo del libro XI del Códice Florentino, libro que trata de “pájaros, peces y árboles y plantas, metales que están en la tierra, estaño, plomo y muchos otros metales£.

En esta parte, describiremos las piedras preciosas haciendo concordar las informaciones que los Informantes, así como Sahagún, nos proporcionan. A pesar de que el texto en castellano es menos profuso que el náhuatl, nos proporciona  precisiones de gran importancia que no figuran en los escritos de los Informantes. En las descripciones, se distingue lo que es común a ambos textos, de lo que es propio, por una parte, a la Historia General y por la otra, al Códice Florentino. Se suman las informaciones para así proponer una descripción para cada uno de los chalchihuitl. De esta forma, se describen sucesivamente siete chalchihuitl conocidos como: quetzalitztli, quetzalchalchihuitl, chalchihuitl, tlilaiotic chalchihuitl, iztac chalchihuitl, mixtecatetl y xiuhtomoltetl.

Quetzalitztli165

Elementos comunes:

-   “Muy ver